La escort de todos (LAS AVENTURAS DE DIANA-DOS) 5
Max la miraba grabar, no con celos, sino con hambre. Cuando el señor García ordenó que le abrieran la puerta, supo que su matrimonio ya no tenía límites, solo contratos.
La escort de todos
(LAS AVENTURAS DE DIANA-DOS)
PARTE V Final
¿Has tenido sexo con el señor García? La cabeza me dio vueltas, quede aturdida y no pude articular palabra, solo alcance a decir si con mi cabeza, empecé a llorar desconsolada, sentí ganas de vomitar y casi caigo al suelo si Max no me sujeta.
-Tranquila, respira.
-Lo siento mi amor no sé qué decirte, me volví loca o tal vez aún lo estoy, eché a perder todo, como haré para reparar todo, dime que hago, tu eres lo más importante para mí.
-Empecemos por tranquilizarnos, yo también estoy sacado de quicio, pero quiero saber todo lo que hayas hecho.
-Hice muchas cosas, no sé si puedas perdonarme.
-Mira hoy hicimos juntos esta salida con Daniel y te confieso lo pase muy bien, me calentó ver cómo te trono el culo, además pensar que hiciste muchas cosas que me contarás me pone muy duro, mira.
Me mostró su erección bajo su pantalón, eso me dio un poco de calma y empecé a contarle de como abrí mi página en el pajarito azul, y de como de inmediato me chantajeo “cazador”, como me hizo su puta y de los encuentros que me organizó, de como conocí al señor García y de la noche en casa, cuando le dieron el acenso, pero lo que más le calentó fue escuchar el encuentro con Hércules, el gran danés.
-Tendré que verlo, debiste estar muy drogada.
-Si mi amor, estaba como sonámbula, y solo recuerdo, que me poseyó como si yo fuera una perra, apareció imponente, lo traían con su cadena y bosál, lo acercaron a mí y soltaron sus amarres, empezó a olerme, yo estaba en 4 cuatro patas, así empezó a lamerme por detrás, su larga lengua me comía al mismo tiempo mi vulva y ano.
Luego empezó a tratar de montarme, como si fuera yo su perra, me tiraba piquetes y sentía su enorme pito en la entrada de mi coño, pero no atinaba a metérmela.
Uno de los doctorcitos, me sujetó y ahora si fue que Hércules me penetró mi coño, hasta abotonarme, y comenzó a bombearme, era enorme y muy caliente su riata, el peso del perro en mi espalda casi me tumba, pero soporte sus embestidas, entró su bulbo y se detuvo.
Fue cuando entre dos de los veterinarios, tomando la riata del perro, me la introdujeron por mi culo, yo gritaba como perra en celo y te confieso que me corrí múltiples veces, cuando el perro me abotonó el ano, metiéndome su bulbo, que era enorme los veterinarios se turnaron para que se las mamara y descargaban en mi boca, sentí mi estómago lleno de la leche de los doctorcitos y también mi intestino lleno del jugo de Hércules, como cumplí con mi trabajo de puta con todo lo que me hicieron recibí triple de mi pago.
-Entonces te penetró Hércules, por tus hoyos y te gusto mucho, ¿verdad?
Dicho eso Max, me tomó de las caderas me puso a 4 cuatro patas y comenzó a clavarme el coño, que estaba completamente empapado, me dio a placer y luego también me perforó el ano, yo sentí como iba abriéndose paso por mi intestino en forma salvaje, como sintiéndose Hércules, me la metió toda hasta chocar sus huevos con mi culo, me aflojo todo mi orto, entraba y salía a placer, provocándome múltiples orgasmos, hasta que estando a punto de eyacular, lo sacó y metió en mi boca, para llenármela de su liquido espeso y abundante, me la bebí como buena perrita que es fiel a su dueño.
-Que morbo me da lo que pasaste, me hubiera gustado estar ahí, pero ya veremos cómo me lo recompensas, creo que me perdí de la diversión.
-Entonces estamos bien entre nosotros, verdad.
-Si solo que ahora no jugaras sin mí.
Pasaron unos días y todo parecía estar muy tranquilo, cuando me sonó el celular con un mensaje del señor García.
-Porque no has venido a tomar tu café con mi leche de las mañanas, espero que mañana sin falta vengas a mi privado y me chupes la polla, hasta correrme.
No le respondí nada y le reenvié el mensaje a Max.
-Ya lo viste, que hago. Le escribí a Max
-Mañana entraremos los dos y en la noche te digo que haremos. Me respondió
A la mañana siguiente, llegamos juntos a la empresa Max y yo, juntos pasamos con el señor García, nos vio con cara de sorpresa y más cuando sin decir palabra, empecé a desnudarme frente a los dos.
-Por lo que veo ya viste que gran puta es tu señora.
-Si ya me entero, cómesela Diana.
Me quedé en sujetador y tanga, traía un coordinado naranja, muy sexi y a la orden de Max, empecé a bajarle el pantalón al señor García y emergió ese enorme trozo de carne, aun flácida era enorme, la tome con mi mano y la traje a mi boca, tan pronto comí su capullo, se infló como globo, el señor García me dio un jalón de cabello para introducir casi la mitad de su verga en mi garganta, lo que hizo que tuviera arcadas y hasta mi cara se puso roja.
-Mira la puta, hasta se atraganta con mi tolete, mira Max como la come, es toda una golfa tu esposita, cómela toda y dile a este cornudo quien es tu dueño.
No sabía que decir, nunca le nadie me pidió que le dijera tal cosa a Max, hasta pensé en parar, pero al voltear a mirar a Max, vi que grababa con su teléfono celular, así que dije.
-Tu has sido mi chulo y mi jefe, cabrón.
-Y ahora te romperé tu ojete del culo, enfrente de tu esposito, tu Max acércate y graba como le meto mi polla en el culo de tu puta esposa.
Max se acercó y yo puse apoyada mis manos sobre el escritorio del señor García, el término de quitarse los pantalones y solo se quedó en mangas de camisa, me quito la tanga y sin lubricar mi ano, comenzó a meterme su enorme pene, como estaba batallando, pues era enorme, escupió en mi ano y así pudo introducir su capullo, yo sentía que me había desgarrado y supliqué por que usara lubricante.
Max me pregunto que si traía lubricante.
-¿Traes algún gel en tu bolsa?
-En la repisa del baño del privado del señor García, ahí hay gel lubricante.
Me dio un poco de pena que Max se diera cuenta cuanto conocía la oficina del señor García, pero el desgarro anal era mucho y no quería no poder ni sentarme.
Pero el muy cabrón de García de un fuerte empujón me lo metió casi completo.
-Esta punta no ocupa de esas chingaderas, ya se lo metido más seco, como vez ya le entró toda.
Yo casi me cago al sentirla destrozando mi recto, pegué un bufido, el señor García comenzó a pistonearme cada vez más fuerte.
-A que no te la ha metido Max así nunca.
-Nooo, grite.
-Grábale las caras que hace Max para que no olvides, que estas casado con una puta que ocupa mucha verga y que yo se la he dado, con ayuda de muchos cabrones más, ¿verdad ramera?
-Sí, señor García.
-Únete Max, que te la mame mientras yo le destrozo el culo a tu esposa.
Max se sacó su verga ya bien erecta y me la metió por la boca, obedeciendo las órdenes del señor García.
-No te corras Max, vamos a llenarle el deposito anal a tu mujer los dos, entendiste verdad.
-Si jefe, murmullo Max.
-Hay te va mi chorro de leche golfa…aahhh.
Sentí toda la descarga de leche del señor García, inundando mi intestino.
-Ahora tu cabrón, ordeno García a Max.
Mi esposo se puso detrás de mi y como mi culo estaba chorreante por el semen del señor García, y muy abierto por su enorme verga, Max entró sin mayor problema, el olor a semen invadía la oficina, Max me la metió bombeo unas 10 veces y como estaba muy caliente, pronto se corrió dentro de mí.
-Hazle la limpieza de su casuela Max, no querrás que se vaya así escurriendo…
Max comenzó a comerme el culo, lamiendo los restos que escurrían de mi ano y en mi coño, con tal lavado de trasero, me volví a correr.
-Mira que puta es Diana, se está corriendo otra vez Max.
Cuando terminamos y vestimos, el señor García, nos dijo que por el podíamos seguir trabajando en la oficina, que era decisión nuestra, pero que si permanecíamos ocupábamos un nuevo plan, para seguir teniendo encuentros conmigo.
Max habló por los dos, y dijo.
-Podemos hacer un nuevo trato si le parece, donde me incluya y cuando y como seguirá Usted cogiendo a mi esposa, es decir, si ocupa de ella tendrá que hacerlo a través de mí y yo decidiré cuanto cobrará y si hay que acompañarla seré yo quien lo haga.
-Y el café con mi leche que le doy por las mañanas, como queda.
-Sera de dos leches, la suya y la mía.
-Y los videos que tengo de ella?
-Puede quedárselos, solo deme copia de todos.
Cerraron el trato con un apretón de manos, y así a mis cuarentas me convertí en la escort de todos, por lo que se venían días de mucho sexo, que ya les contaré.
FIN
Continúa en
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