La escort de todos (LAS AVENTURAS DE DIANA-DOS) 4
Diana se prepara para una noche de servicio con diez clientes chinos, sabiendo que será una experiencia intensa y grupal. Mientras tanto, su esposo Max la anima a seducir a un hombre atractivo en una cita, revelando su fantasía de ser cornudo. La tensión crece mientras Diana navega entre el deseo de complacer a sus clientes y las expectativas de su esposo.
La escort de todos
(LAS AVENTURAS DE DIANA-DOS)
PARTE IV
Fiel a mi costumbre, llegue puntual al servicio con mis clientes Chinos, eran un total de 10 diez personas, y yo era la única escort, así que me hice la idea que follaría con todos, llegué vestida con un disfraz tipo colegiala de sailor moon, con medias blancas largas y plataformas de tacón de 21 centímetros, micro tanga de hilo, como la faldita era diminuta, se me veía mi culo completamente al caminar, entre al salón donde había mesas formando un semicírculo y en el centro una pequeña tarima con un tubo, y en el piso una colchoneta.
Tan pronto me vieron, se me acercaron y empezaron a manosearme y darme nalgadas y apretones de tetas, Hiroshito me tomó del brazo y me llevó al centro del lugar, y me anuncio o al menos eso creo que dijo, como cuando te anuncian en un bar.
-Diannaaa….
Empezó la música y me puse a bailar para todos, giraba y me movía al ritmo de la música, bailé un par de canciones, me sentía sexi y los gritos de los Chinos me ponían caliente, en la tercera canción, empecé a desnudarme hasta quedar solo en tacones, tan pronto quedé desnuda uno de los chinos subió conmigo y empezó a besarme el cuello hasta llegar a mi boca, sentí su lengua entrelazándose con la mía, otro chino se unió a nosotros y luego otro más, me cargaron y me pusieron sobre la colchoneta, ya en la colchoneta no eran 3 tres sino 5 orientales sobre mí, tenía ya cinco pollas erectas para que las comiera a mi antojo y no perdí tiempo hincada en medio de los cinco tomé la que me tocaba de frente y empecé las felaciones, mamaba tres cuatro o cinco veces y cambiaba de falo, uno de los cinco chinos se corrió en mi boca y trague toda su corrida.
Tras correrse el primero otro más también se unió y me hizo comerme su leche caliente abundante y espesa, los tres que faltaban, se acomodaron para follarme me monte sobre el más joven, creo tendría 19 años, otro me lubricó el orto con su saliva y de un solo movimiento me perforó el ano, ventajas de un pene medio y muy duro, entro en mi orificio trasero sin dificulta el tercero pensé me la metería por la boca, pero aprovechando su complexión delgada, se acomodó y me hicieron doble anal, sentirme así invadida por los chinos me hizo correrme como loca.
-Cójanme cabrones, háganme su perra les grite sin saber si me entendían, pero empezaron a pegarme una enculada que me arrancó varios orgasmos, el resto de los chinos, entre ellos el señor Hiroshito se desvistieron y se acercaron, esperando su turno los tres que me tenían clavada descargaron dentro de mis hoyuelos anal y vaginal.
Hiroshito me puso a 4 cuatro patas, y se formaron en fila, pero vi que los dos primeros ya estaban empalados y eran parte de la fila, y así empezaron a penetrarme muy ordenados de uno a uno pero sin correrse, me metían la verga por la panocha luego por el culo y luego en la boca, cuando llegaban a la boca otro ya estaba dándome por atrás en el mismo orden, me clavaban lo justo para seguir duros y sin correrse luego vi que los otros tres que me habían cogido juntos también eran parte de la fila, eran los 10 diez dándome a su ritmo.
Los muy cabrones estaban decididos a exprimir cada peso que pagaron y en fila me estuvieron follando como cuatro horas seguidas sin darme respiro las piernas me dolían una barbaridad y tanta limada de mis hoyos ya me estaban rosando, cuando uno de ellos, un chino viejo explotó en mi boca todos me rodearon y empezaron a descargar en mi cara, trague lo que pude, me bañaron de semen mi rostro y alguno me metió su polla en mi boca previo a embadurnarla del semen de mi cara, termine echa un desastre mi maquillaje corrido por tanta leche, para terminar me ordenó Hiroshito que me comiera la leche de mi cara con ayuda de mis dedos.
-Diana linda, limpia con tus dedos y come el néctar de los chinos.
Terminé mi servicio y salí a casa, por fortuna pude dormir tranquila esa noche y me recuperé para la cita del domingo, quería complacer a Max y volverlo cornudo feliz.
-Buen día linda, como te fue ayer con tu cita.
-Hola buen día, bien algo movida.
-Pues hoy es la cita con Daniel, estás segura que quieres hacer esto.
-Sí pero si no te sientes cómodo, no lo hacemos.
-Me da morbo la idea, vayamos y veamos hasta donde podemos.
Me hubiera gustado decirle a Max lo cornudo que ya era, pero pensé que esta posibilidad sería más sencilla después de la salida con Daniel.
Salimos media hora antes de la cita, para llegar primeros que Daniel, me puse una minifalda tipo piel, con top ombliguero y botas largas negras, de ropa interior un coordinado de tanga de hilo, me miraba como toda una hotwife y Max me miró y vi su deseo hacia mí.
-Te ves como una rica putita amor, que suertudo ese Daniel.
-Tu crees?
-Ya verás….
Llegamos al café de la plaza donde quedamos con Daniel, al entrar el sitio estaba prácticamente solo, los meseros me comieron con la mirada, e inmediatamente se acercó uno de ellos, sin disimular que me estaba comiendo con la mirada, nos preguntó sarcásticamente y nos tomó la orden.
-En que puedo ayudarles, algo que deseen.
-Café expreso, dijo Max.
-Para mí un late.
-Enseguida si gustas cualquier cosa estoy a sus órdenes.
Se marchó y vimos como entraba, un moreno latino, muy cachas y muy apuesto, tan luego entró nos miró y caminó hacia nosotros.
-Hola Diana, Max, soy Daniel, puedo sentarme.
Me tomó la mano y me dio un par de besos en las mejillas y un apretón de manos a Max.
Los meseros se escuchó risitas y como que se decían, que ya había llegado el bull.
Estuvimos tomando café y platicando cosas triviales, en eso Daniel fue al baño y nos quedamos solos Max y yo, mi esposo rápido me dijo.
-Como lo ves, te gusta.
-Se mira bien, quieres que hagamos algo o tu pide.
-Alcánzalo en el baño y dale un calentón.
-Estas seguro Max.
-Si, ve ya.
Dicho lo cual, me paré y caminé rumbo al baño, entre al baño de hombres y Daniel estaba esperándome, me tomó de la cintura rodeándome con sus brazos musculosos, y nos dimos un beso profundo muy cálido, sus manos sobaban mi espalda y me apretaba las nalgas, sentí su pene contra mi vientre y me fui sobre su verga, el bajo su pantalón y sacó un macana gorda y larga, ya con liquido preseminal, su olor muy suave, era un chocolate que me llevé a mi boca, apenas pude comerme el capullo, y un poco más abriendo la boca, empecé a mamarlo y lamerlo a mi antojo y Daniel gemía.
-Que rico lo mamas….
Seguí mi felación hasta que recibí un chorro caliente de leche de Daniel, bebí y comí limpiando todo ese jugo saladito y viscoso, lamí todo el pene y los huevos depilados de Dany.
Salimos juntos del baño, la mirada de los meseros, Max estaba tenso y ansioso por saber que había ocurrido, así que al acercarme le dije.
-Vamos a un motel, hoy te haré cornudo.
Entramos a un motel de esos que no miras quien te atiende, y rápidamente ya estábamos en el cuarto del motel
-Que te gustaría hacer Max, quieres mirar, grabar o nos la cogemos entre los dos.
-Me gustaría mirar y grabar, y luego veo que más.
-Como gustes, dijo Daniel.
Empezó a besarme de pie, y a desnudarme lentamente, me dejo en tanga y botas y yo lo desnude completo, caímos en la cama, Max grababa con su teléfono celular, tratando de captar todos los detalles y sonidos, saber que Max estaba junto conmigo me ponía muy cachonda, Daniel era todo un semental y yo una hembra en celo con la necesidad de un bull como ese.
Me puso sobre la cama y bajo a beber de mi fuente, mi vulva estaba empapada y se escuchaba el chapoteo de la boca de Daniel comiéndome el coño.
-Te gusta Max, como me lo come.
Max no respondía pero no dejaba de grabar, hasta que le dijo a Daniel.
-Come su orto y clávatela por su culo.
Daniel empezó a lengüetearme el perineo, jugando entré mi vulva y mi ano, su lengua hurgaba cada rincón de mis orificios, luego sentí como metía un dedo por mi esfínter anal, Max acercó su celular par que con su cámara grabar de cerca la comida de culo que me daba Daniel, mientras yo sentí como me metió un par de dedos para aflojar mi hoyo anal, me arrancó un quejido mezcla de dolor y placer, con su dedo pulgar me tocaba mis labios vaginales y con sus dedos índice y medio me aflojaba el orto, Max le pasó un lubricante pero Daniel no lo aceptó.
-Se lo voy a meter así a pelo y sin lubricante para que sienta cada centímetro de mi verga y quede bien rosada. Lo quieres así putita cabrona, eh.
-Si papito métela duro y que me rompa el culo.
Max no dejaba de grabar cada suspiro y cada movimiento que hacíamos Daniel y yo.
Ya con el culo relajado por la metita de los dedos de Daniel, este me puso a cuatro patas o de perrito, para meterme su verga que media no menos de 21 centímetros, ligeramente curvada hacia la izquierda, Max acercó su celular para grabar como me comería ese Falo por mi ano.
Daniel arrimó su miembro a la entrada de mi ano, Max con una mano abrió una de mis nalgas, para tener más ángulo de grabación, empecé a sentir el empujón de su glande en mi esfínter anal, y sentí como empezó el proceso invasivo, primero no sentí dolor pero cuando apenas iba a la mitad de su cabeza, me arrancó un grito de dolor, el muy cabrón aprovecho el grito para introducirme todo el capullo y dejar que me acostumbrara, luego empezó a meterse lentamente cada centímetro de esa macana en mi culo.
-Despacio cabrón que me partes en dos.
-Te gusta como te lo parto ramera. Dime si te gusta.
-Me encanta tu verga en mi ano, dámela toda.
Max bajo su pantalón y empezó a pajearse mientras grababa, mientras yo tenia ya toda esa carne de Daniel en mi culo, dejó un momento reposar dentro de mi recto su verga y luego empezó a pistonearme por detrás, aumento su ritmó y me gritaba.
-Que puta eres, te entra muy fácil, seguro te lo han reventado muchos, verdad, dime te lo reventaron muchos verdad puta.
-Si papito muchos muchos…
Nos corrimos los tres al mismo tiempo, Max con la mano temblorosa no paró de grabar hasta que quedamos inmóviles y yo toda despatarrada sobre la cama.
Nos despedimos de Daniel, Max y yo nos fuimos a casa, mi esposo iba como niño con juguete nuevo, me dijo que con ese video iba abrir una cuenta en redes sociales.
Lo vi tan pleno y contento que me tomó por sorpresa su pregunta.
-Has tenido sexo con el señor García?
(continuara)
NOTA. Gracias por sus correos
Continúa en
- Relato #202332— title-regex: contiguous parts (3 -> 4)
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