La Destartalá 6
Álex y Mónica persiguen a Reme, pero el comisario les cierra el paso. Mientras tanto, García decide que es hora de recuperar lo perdido, y esa noche, la pasión despierta con una intensidad que nadie esperaba.
...
Subieron de nuevo a la planta baja, Álex llamó a Soria, entró con la cara blanca como el papel.
-Quedaros aquí, investigar todo lo que podáis de ese sótano, cuando acabéis, precintar de nuevo las entradas, el agente que está fuera os acompañará a la comisaría. Mónica y yo vamos a buscar a Reme.- Ordenó Álex.
Salieron los dos de la casa, Mónica caminaba y llamaba por el móvil a Reme.
-No contesta, el teléfono está apagado, Álex, estoy muy preocupada.
-Vamos a su apartamento, sé donde vive.
-Yo también, o más o menos, nunca he estado en su apartamento.
-Lo encontraremos Mónica.
Álex conducía, pensando, a su lado Mónica seguía preocupada.
-Esto vas a tener que decírselo al comisario, es demasiado grave.- Le decía Mónica.
-Claro que voy a decírselo.
-¿Tú crees que la sangre de la mesa es de…?
-No lo sé Mónica, no pensemos más de la cuenta, dejemos que Lita trabaje y analice, ella nos dirá de quien es.
-Puede que sea de un animal, de una matanza que han hecho allí abajo.- Se intentaba convencer Mónica de que no fuera algo más grave.
-Nos lo dirá Lita.- Le dijo Álex tocándole el hombro para animarla.
Llegaron donde Álex había dejado a Reme cuando la acompañó, bajaron del coche.
-Me dijo que vivía aquí, entremos y miremos los buzones.- Decía Álex.
En ese momento salía un vecino del portal, Mónica pegó un salto y sujetó la puerta antes de que se cerrara, el vecino la miró, ella le dio los buenos días, el vecino al ver que era policía.
-¿Ha pasado algo agente?- Le preguntaba el vecino.
-No, no, tranquilo, es una comprobación rutinaria, por cierto ¿Conoce a una chica que se llama Reme, Remedios Expósito?
-No, ni idea.
El vecino se fue, entraron y miraron en los buzones, ninguno tenía el nombre de Reme.
-¿Qué raro, no? ¿Seguro que era aquí?- Se extrañaba Mónica.
-Sí, era aquí seguro, si no me engañó.
-¿Por qué tendría que engañarte?
-Pues no lo sé, pero aquí no vive, eso está claro.
Salieron decepcionados a la calle, por la acera de enfrente vieron a Magui, la amiga de Reme. Mónica y Álex se miraron, sin decirse nada, atravesaron la calle, Magui los vio y se paró.
-¿Qué hacéis por aquí chicos?- Les preguntó, Mónica notó algo en la cara de Magui.
-Estamos buscando a Reme ¿Sabes algo de ella?
A Magui le cambió la cara, se le pusieron los ojos vidriosos, a punto de llorar.
-¿Qué pasa Magui?- Le preguntó Álex.
Magui suspiró mirando el cielo.
-No sé nada de ella desde hace días, desde el día de los fuegos artificiales populares de fin de fiestas de invierno.
-Tenemos que hablar con tranquilidad.- Le decía Álex.
-Yo no sé nada más.- Disimulaba Magui, no convenció a nadie, se dieron cuenta que algo ocultaba.
-Mira Magui, sabemos que Reme vivía por aquí, si no nos explicas todo lo que sabes, te vienes con nosotros a la comisaría y allí hablamos.- Le decía, medio la amenazaba Mónica.
-No, la comisaría no…
-Pues dinos lo que sabes.- Le pedía Álex.
Magui dudaba, miraba para un lado, después para el otro, le caía alguna lágrima.
-Magui, si no nos lo dices todo, no podremos ayudar a Reme, ni a ti.- Le decía de buenas maneras Mónica.
-Está bien, venir conmigo.
Caminaron los tres, Magui giró la calle, caminaron un poco más y entró en un portal, abrió la puerta con su llave, pasaron por delante de los buzones para entrar en el ascensor, Mónica y Álex pudieron leer en uno de ellos el nombre de Reme. Subieron a una planta, caminaron por un pasillo, Magui metió una llave en la puerta de un apartamento y lo abrió. Entraron los tres, Álex se quedó con Magui sentado en el sofá, Mónica discretamente fue mirando el apartamento, entró en la habitación.
-Está bien ¿Qué pasa? Porque este es el apartamento de Reme.- Le preguntaba y confirmaba Álex a Magui.
-El día de los fuegos artificiales- Empezó a contarle Magui.- desayunamos en esa mesa- Le señalaba con la cabeza la mesa del comedor.- quedamos en vernos antes de los fuegos artificiales, para verlos con unos amigos suyos de la universidad…
-¿Por qué desayunabais juntas?- Preguntaba Álex.
-Por qué Magui vive aquí.- Respondió Mónica entrando en el salón.
Magui la miró con los ojos muy abiertos, como cuando te descubren haciendo algo que no deberías hacer.
-Esas bolsas con ropa encima de la cama son tuyas ¿Verdad?- Insistía Mónica.
Magui miró el techo pensando.
-Como te decía, cuando llegué al lugar donde iban a hacer los fuegos artificiales llamé a Reme, para saber donde estaba y encontrarnos, el teléfono estaba apagado, eso era imposible, ella siempre está disponible. Después vi a sus amigos, les pregunté por ella y tampoco sabían nada, no he vuelto a saber de ella…
Magui estaba a punto de llorar.
-¿Por qué vivías con ella sabiendo que se lo prohibía la universidad? ¿Sabiendo Reme lo que se estaba jugando? Le podían quitar la beca.- Le preguntó Álex.
-Porque nos prostituimos.- Gritó Magui, relajándose después, como si se hubiera quitado un peso se encima.- Por eso nos conocimos…
-¿Os conocisteis haciendo…?- Preguntaba Álex.
-Sí, haciendo de puta- Contestaba Magui.- yo en ese momento no tenía donde vivir y ella se portó muy bien conmigo, me ofreció su apartamento, lo único que tenía que hacer era no decírselo a nadie para que no perdiera la beca.
-Por eso su visita al hospital.- Recordaba Álex.
-¿Qué visita? Yo no lo recuerdo.- Decía Magui.
-Seguramente lo hizo antes de conocerte.- La justificaba Álex.
-Teniendo la beca que tenía ¿Por qué ser prostituta? Reme no tenía ningún gasto, no lo entiendo.
-Me dijo que ella nunca había tenido nada, haciendo eso… tenía unos ingresos para sus caprichos, comprarse un móvil nuevo, ropa, lo que le apetecía, para esas cosas el presupuesto de la beca no le llegaba, Reme quería vivir al máximo.
-Si ella desaparece, tienes miedo de que se enteren en la universidad que vivías con ella.- Le decía Álex.
-Claro, ahora están de vacaciones de navidad, pero cuando se reemprendan las clases, si ella no asiste, en algún momento vendrán a su apartamento, no me pueden ver aquí.
-¿Qué vas a hacer? ¿Tienes donde ir?- Le preguntaba Mónica.
-Antes no conocía a nadie, desde que vivo con Reme he conocido a mucha gente, ya he hablado con una amiga para quedarme de momento en su apartamento. No me busquéis problemas, por favor.- Les pedía Magui.
Álex sacó de un bolsillo una libreta pequeña y un bolígrafo, abrió la libreta por una página en blanco.
-No te preocupes, pero sí que necesito que me apuntes en esta libreta tu número de teléfono y la dirección donde vivirás. Puede que necesitemos hablar contigo más adelante.
Magui le apuntó en la libreta los datos. Le volvía a caer una lágrima, Álex le dio una tarjeta.
-Apúntate mi teléfono, si la ves o sabes de ella, por favor llámame.
-¿Creéis que le ha pasado algo? Si estáis aquí es por alguna cosa.- Preguntaba preocupada Magui.
Álex se levantó del sofá, Mónica se acercó y le acarició la cara.
-No lo sabemos, no tenemos pruebas que lo demuestren, pero no te voy a mentir, es muy raro que Reme haya desaparecido de esta manera.- Le decía Mónica.
Álex y Mónica revisaron el apartamento, por si podían encontrar alguna cosa que los orientara en la investigación. No encontraron nada significativo. Se fueron, cuando llegaron a la calle, Álex miró la hora.
-Es hora de almorzar, vamos, te invito- Le decía a Mónica.
Buscaron un lugar cercano para comer algo. Después fueron a la comisaría con la intención de explicarle al comisario lo que habían descubierto, antes Álex redactó otro informe, sobre lo ocurrido aquella mañana. Entraron los dos en su despacho, el comisario levantó la vista del ordenador y los miró fijamente.
-¿Alguna novedad? ¿Qué hacen aquí ustedes dos?
-En estas carpetas- Le dijo Álex dejándolas encima de la mesa.- está todo, el análisis del pañuelo ensangrentado que encontramos, los resultados del ADN, el envío a los hospitales de la región, el resultado, coincidiendo con una chica, Remedios Expósito, una alumna de la universidad desaparecida. Esta mañana…
Álex le explicó con detalles todo lo ocurrido aquella mañana en la casa, y su visita al piso de Reme, su conversación con la amiga, aunque de momento obvió poner su nombre en el informe.
-A ver si lo entiendo, separa a los agentes que estaban patrullando…- Decía el comisario.
-He ido con él porque soy amiga de Reme.- Respondía Mónica.
-¿A usted le ha dicho alguien que puede hablar?- Levantó la voz el comisario mirando a Mónica.
Del susto se le fueron los hombros para atrás a Mónica, quedándose callada, bajando los ojos.
-Usted- Volvía a levantar la voz el comisario mirando a Álex.- decidió no hacerme caso y ha seguido investigando, se puso en contacto con la policía científica sin saber yo nada, se han enviado pruebas de ADN sin consultármelo, ha decidido separar una patrulla, se ha separado de su compañero ¿Qué pretendía? Que Soria hiciera la patrulla con el compañero de Mónica. Ha entrado en una casa sin una orden judicial, usted… usted Álex, a destrozado en una mañana todos los protocolos policiales… ¡Joder! Soria- Gritó el comisario.
Soria apareció en la puerta del despacho, hacía rato que desde su mesa estaba oyendo al comisario pegar gritos.
-¿Usted tiene algo que ver con todo esto?- Le preguntaba a Soria, levantando levemente las carpetas.
-Yo…- Iba a contestar Soria.
-No señor, el único responsable soy yo, yo tomé todas las decisiones.- Se culpaba Álex, para no meter a sus compañeros en medio.
El comisario lo volvía a mirar.
-Usted y sus decisiones, a su puta bola, sin consultar, saltándose todos los protocolos, es usted una vergüenza para el cuerpo. Desaparezcan de mi vista, tómense la tarde libre, tengo que pensar que hacer con ustedes, que desastre ¡Coño!
-La agente Mónica no tiene nada que ver con esto señor.- Decía Alex.
-La agente Mónica es amiga de la desaparecida, aparte de tener con usted… la relación o mierdas que tengan en común, no la quiero ver hasta mañana, lárguense de aquí, fuera de mi vista ¡Coño!
Soria se apartó de la puerta, Mónica y Álex salieron del despacho.
-¿Qué le pasa al comisario? ¿Por qué esos gritos?- Preguntaba Soria.
-¿No lo has oído todo? Ya sabes por qué.- Respondía Álex enfadado.
Salieron los dos de la comisaría, se encontraron con la agente García, que llegaba de patrullar para hacer un descanso.
-¿Qué pasa que hacéis esa cara?- Les preguntó al verlos.
Mónica se acercó a ella y la abrazó.
-Escucha García, vive la vida porque es una mierda- Le decía pensando en su amiga desaparecida.- fóllate de una vez a tu marido, es una tontería que no lo hagáis, los días pasan y os acabaréis arrepintiendo.
Le dio dos besos y se fue con Álex. García la miraba por detrás como caminaba, pensaba que coño les debía pasar para que le dijera eso. Álex y Mónica se fueron a la casa de Álex, Mónica se fue a duchar, necesitaba refrescarse. Mientras lo hacía llamaron al móvil de Álex.
-Soy el comisario, me lo he pensado mejor ¿Está con usted la agente Mónica?
-Sí- Respondió Álex pensando que los iba a dejar volver.
-No vuelvan al trabajo hasta nueva orden, no quiero verlos por aquí.
Le colgó sin decirle nada más, Álex miraba el móvil. Salió Mónica secándose el pelo con una toalla.
-¿Pasa algo?
-Era el comisario, no quiere que volvamos hasta… hasta que le salga a él de los cojones ¡Hostia!
-¿Me dejas algo de ropa?- Le preguntó Mónica.
-Coge lo que te dé la gana de los armarios.
Mónica Salió vestida con un chándal de Álex y se sentó con él en el sofá.
-A ver, la verdad es que no hemos hecho muy bien las cosas.- Le decía Mónica.
-No hemos hecho, no, no las he hecho yo.
-¿Por qué? Podías haber informado al comisario.
Álex pensaba, miraba por la ventana a la calle.
-Al principio porque me pareció una tontería, ya sabes, aquí nunca pasa nada ¿Cómo me iba a imaginar que llegaríamos donde hemos llegado? Después el comisario me dijo aquello de no gastar dinero de los contribuyentes y esas cosas, no sé, todo fue rodado y no pensé en protocolos ni pollas.
-Está bien, tranquilo ¿Por qué no te das una ducha? Te relajará.
Después de la ducha de Álex, volvían a estar los dos estirados en el sofá. Álex agarró el móvil y miró las fotos. Buscó en la agenda y llamó a Lita.
-Hola Lita.
-¡Hostia tío! Me ha llamado el comisario, no veas la bronca que me ha pegado el cabrón, por pedir analizar cosas al laboratorio sin su permiso.
-Le he llevado todos los informes esta tarde y a enloquecido, creo que le queda poco para jubilarse y no tiene ningunas ganas de complicarse la vida. Mira, te quería pedir algo, en ‘La Destartalá’, en la tercera planta hemos encontrado una buhardilla, en una estanterías hay unas fotos que me gustaría que analizases.
-Pues lo siento chico, el comisario me ha dejado bien clarito que no haga nada más en relación a este caso, no me quiero jugar el trabajo, entiéndelo.
-Claro que lo entiendo, lo siento Lita, ya nos veremos.
Álex miró a Mónica.
-¿A ella también le ha caído una bronca?- Preguntaba Mónica.
Él se lo confirmaba con la cabeza. Álex volvió a mirar las fotos, a su lado Mónica.
-Esta parece una foto familiar, esa pareja tan bien vestida para la época parecen los propietarios con su hijo.- Opinaba Mónica, Álex pasó la foto.- Esta es del niño jugando en el jardín, en ese tiempo la casa estaba esplendorosa, que bonita se ve.- Seguía opinando Mónica de otra foto.- ¿Y esta? ¿Quién es esa chica? Parece que lleve puesto un vestido ibicenco.
-Esta chica no es de la familia, si lo fuera saldría en la foto familiar, y… por el tono de la piel, ese vestido no es ibicenco, yo diría que es haitiana o de por ahí. Puede que fuera una de las criadas, la que cuidaba del niño.- Argumentaba Álex.
-Sabes que me sorprende, que esté tan triste ¿No lo notas tú?
-Sí, imagínate que te trajeran de un país lejano, sin conocer a nadie, sola, en una casa sirviendo, no creo que fuera muy agradable.- Comentaba Álex.
Sonó el timbre, los dos se miraron. Álex fue a abrir, era Soria, saludó a Álex y entró en el apartamento.
-¡Coño! Estás aquí, no lo sabía.- Le decía a Mónica.
-Los repudiados de la comisaria nos juntamos, ya ves.- Le contestaba ella.
-Que putada, no sé que le ha pasado al comisario, que cabreo a pillado el colega.- Decía Soria.
-¿Qué va a pasar? Que está a punto de jubilarse y no tiene ningunas ganas de trabajar, que pase lo que ha pasado, para él es un cerdada.- Opinaba Álex.
-¿Ha dicho algo?- Preguntaba Mónica.
-A mi no, ni a nadie, se ha cerrado en su despacho y no ha salido hasta la hora de irse.
-Ya se le pasará el cabreo, espero que nos llame pronto.- Decía Álex.
-Bueno chicos, ya veo que estáis bien- Les decía Soria mientras caminaba para largarse.- por cierto guapa, ese chándal te va muy grande, no hace justicia a lo buena que estás.
-¡Soria hombre!- Le decía Mónica, el atravesaba la puerta de salida riéndose.
Álex y Mónica se volvieron a sentar para mirar las fotos, una a una, observando los detalles, no vieron nada extraño, lo único que parecía extraño, era la tristeza de una chica tan guapa.
-‘La Destartalá’ ya sabemos que no era su nombre original, algún gamberro lo cambió, su nombre era ‘La Ultramar’, según dicen el propietario ganó su fortuna en esas tierras, de ahí mi idea de que esa chica fuera Haitiana o Cubana, no sé.- Decía, como pensando en voz alta Álex.
-¿Qué se sabe de esa familia? ¿Por qué construyó su casa aquí y no en otro lugar?- Preguntaba Mónica.
Álex la miró fijamente, se incorporó en el sofá.
-El comisario nos va a tener castigados sin ir a la comisaría, aprovechemos e investiguemos a la familia, a ver que somos capaces de encontrar.
Le dijo a Mónica ilusionado por hacer algo, ella le sonreía.
Aquella noche, llegaba el marido de la agente García a su casa, abrió la puerta, dejó las llaves y la cartera encima de un mueble…
-Cariño ¿Estás aquí?- Preguntaba levantando la voz.
-En la habitación.- Respondió ella.
El hombre caminaba por el pasillo.
-¿Por qué me has llamado antes para que lleve a los niños con sus abuelos?- Preguntaba cuando entraba en la habitación.
Los ojos se le abrieron como platos, se le salían las órbitas, su mujer, la agente García, con la que por diferentes motivos, los niños, el cansancio de cada día o por vete tú a saber, llevaban un montón de tiempo sin follar. Estaba allí, estirada en la cama, con un conjunto de braguita y sujetador muy sugerente y sexi.
-Esta tarde he pensado en comprarme este conjunto de lencería, quería que me dieras tu opinión.- Le decía García a su marido con una voz melosa y sensual.
El hombre se quitó la ropa cagando leches, se quedó en pelotas en menos que canta un gallo, se estiró en la cama al lado de la agente. Se dieron un piquito, él le acariciaba el cuerpo, un segundo piquito, el tercer beso ya fue más intenso, y a partir del cuarto se desató la guerra. El marido le besó el cuello, las tetas por encima del sujetador, se lo apartó, le comió los pezones poniéndoselos duros, ella jadeaba, fue bajando la lengua por la barriga, le lamió el chichi por encima de las bragas, las bragas desaparecieron en un santiamén y le comió el coño con ganas, abriéndoles las piernas todo lo que podía para poder meterle la lengua dentro del agujero, succionarle el clítoris mientras le metía dos dedos en el coño. La agente García gemía como una poseída, su marido la estaba descontrolando, se incorporó, le agarró la polla y lo colocó boca arriba en la cama, se metió la polla en la boca, le pegó unas cuantas chupadas y dejó a su marido a punto de follada. Y tan apunto, se le subió encima, con rapidez, con ganas de follárselo, descontrolada, le agarró la polla, se la apuntó ella misma en la entrada del coño, y sin demora se la metió hasta el fondo, de un golpe, sin aditivos ni conservantes, directa, las ganas y la excitación del momento no dejaban tiempo para más. Los dos gimieron, ella se movió encima notando el tremendo gusto que estaba sintiendo, con aquella pasión, aquella pasión olvidada de antes de quedarse embarazada, después todo cambió, el ardor sexual se fue perdiendo, hasta llegar a un punto que ni follaban. Pero ese día, en ese momento, era el momento, el momento de volver a recuperar lo perdido, y ya lo creo que lo recuperaban, los dos estaban como locos, follándose, tocándose, acariciándose, con nervios, con precipitación por la excitación, pero que bien se lo pasaban y que bien les sentaba. Él le pellizcaba los pezones, ella lo cabalgaba al galope, mojándose el coño una barbaridad, notando como le subía rápidamente un tremendo orgasmo, un orgasmo que le hizo gritar de gusto como no recordaba haber gritado antes. Su marido esperó pacientemente a que ella disfrutara su corrida, cuando acabó la giró, se puso él encima, en medio de las piernas, la penetró de un golpe seco, a la vez que le abría las piernas todo lo que podía, levantándoselas un poco para penetrarla más profundamente, para notar como cada pollazo le llegaba hasta el fondo del coño, para ver como su mujer gritaba cada vez que su cuerpo chocaba contra su coño. Ella le agarraba el culo, se lo apretaba, animándolo a follársela con pasión y dureza.
-Fóllame cariño, fóllame, así, así, fóllame como quieras.- Le gritaba la agente García a su marido.
Él, al escuchar aquellas palabras, al decirle su mujer que se la follara como quisiera, la cabeza pensó rápidamente ¿Cómo te la quieres follar? Y la respuesta fue instantánea… a cuatro patas. Se salió de dentro de ella, la giró y la levantó agarrándola de la barriga, para que ella apoyara las manos en la cama, al colocarle bien el culo, la agente García entendió perfectamente lo que quería su marido, se colocó bien, bajó la cabeza apoyándola en la cama, levantó el culo y le ofreció el coño, mojado, abierto y preparado para ser follado, no tardó en sentir el tremendo pollazo que su esposo le metió, la hizo gritar, estremecer todo el cuerpo, con el segundo, abrió los ojos y entreabrió la boca, pensó que si su marido seguía así se volvería a correr. No tardó mucho en confirmarlo, se la estaba follando con un ritmo, una dureza, una profundidad y una pasión que la iba a reventar, la reventaría el orgasmo, la corrida que estaba notando que le subía, y que le acabó de subir, gritó, se estremeció, se agarró a las sabanas con fuerza, aguantando y disfrutando de una corrida que no recordaba haber tenido nunca.
Cuando acabó, la agente García se dejó caer en la cama, su marido, le colocó un cojín debajo de la barriga, para levantarle el culo, ella ni se movía, estaba totalmente exhausta, que haga lo que quiera, pensaba. Ni se inmutó cuando notó que su marido le mojaba el agujerito del culo, estaba tan relajada que al pasarle dos dedos mojados en saliva, se le abría el agujerito. Él se estiró encima, se agarró la polla, la apuntó en el agujero… y muy suavemente fue entrando, sin problemas, sin dolor, deslizándose por sus entrañas, hasta empalarla totalmente por el culo. Cuando el marido notó como entraba su polla en el culo de su mujer, tan fácil, la follada continuada y dura volvió. García pensaba en la última vez que lo hicieron así, hacía muchísimo tiempo. No pensó mucho porque su marido se le corría en el culo, gruñendo, gimiendo, gritando, relajándose por fin.
Se ducharon, se hicieron carantoñas, caricias, prepararon la cena. Allí estaban, preparándola, cuando el marido le miró el culo a la agente García, pensó en lo que había disfrutado follándoselo hacía un rato, la polla le volvió a responder, se le ponía dura, se acercó a ella por detrás, le besó el cuello, García apartó la cabeza con una sonrisa, para que pudiera besárselo sin problemas, él le metió las manos por dentro del pijama, le agarró el culo, se lo amasó, se mojó dos dedos con saliva y se los pasó por el agujero, ella se puso seria, sabía que quería volver a hacerle, se agarró con las manos a la encimera. Su marido le bajó el pijama, le miró el culo, no se había puesto bragas, se bajó su pantalón del pijama, se agarró la polla, le dio un par de meneos para ponérsela dura del todo, se la apuntó y volvió a entrar sin dificultad, mientras escuchaba el suspiró de su mujer, y como apretaba su culo contra su polla metiéndosela más profundamente. Le volvió a follar el culo, con más tranquilidad, sintiendo, notando y saboreando cada penetrada. Ella jadeaba, le acariciaba y empujaba la cadera de su marido para que se la follara, que hiciera lo que quisiera, pensaba García, debía de haber hecho esto hace mucho tiempo, era muy fácil, solo tenía que comprarse algo de lencería sexi y lo habría provocado, como había hecho ese día ¿Por qué no lo hizo antes? Por dejadez, por desidia o porque era idiota, seguramente por esto último, pensaba mientras su marido se le corría en su culo una segunda vez esa noche. Se giró, le agarró la cara con las dos manos, le sonrió y le dio un beso en los labios.
-¿Te está gustando esta noche?- Le preguntó a su marido.
-Es la mejor noche desde hace mucho tiempo, tú también lo sabes.
Por la mañana, la agente García se despertó muy temprano, tenía el coño mojado, había soñado con el polvazo de la noche anterior. Metió la mano por dentro del pijama de su marido, le agarró la polla y se la pajeó, le creció, pero no lo suficiente, según ella, así que se metió entre las sabanas y le pagó una mamada de campeonato a su marido, le iba a poner la polla tiesa sí o sí. Cuando creyó que había conseguido su objetivo, se subió encima de él y se lo folló con todas las ganas que pudo, se corrió ella y después, con unos cuantos culazos de la agente García, se corrió él.
-¿Por qué coño no lo hemos hecho antes?- Preguntaba el marido.
-Yo también me lo he preguntado cariño ¿Volveremos a hacerlo, no?
-Este sábado, dejaremos a los niños con sus abuelos, te esposaré las manos en la espalda y te follaré como me dé la gana.
A la agente García se le escapaba una risilla.
Continúa en
- Relato #203161— title-regex: contiguous parts (5 -> 6)
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