Bruno graba a los trabajadores con su esposa
Las cámaras grabaron más de lo que él imaginaba. Lo que comenzó como una sospecha de infidelidad se transformó en un espectáculo de lujuria desatada, donde su esposa invitó a dos desconocidos a violar su intimidad bajo sus propios ojos.
Recordé entonces que tenía unos aparatos de grabación guardados en mi pequeño despacho, y tras pensarlo, decidí colocar unas cámaras en la sala de la casa, en el dormitorio y en la terraza. Con minucioso cuidado las fui colocando, tratando de disimular lo más posible las existencia de éstas, al tiempo que lo programé para que grabara lo ocurrido entre las horas en que sabía que iban a estar los obreros en la casa.
Al día siguiente, nada más llegar a casa, tras ducharme, me dirigí a mi pequeño despacho, donde normalmente únicamente tengo acceso, y visualice las grabaciones de ese día. No observé nada extraño, salvo algunas miradas seductoras de los trabajadores a mi esposa.
Pasaron dos días, y tampoco ocurrió nada. Llegue a pensar que aquello había sido un mal día de mi esposa y nada más. Sin embargo, al cuarto día, tras ducharme, decidí visualizar de nuevo las cámaras.
Durante la primera hora observo que no ocurre nada de interés. Adelante un poco la grabación, y sobre las diez y media de la mañana, me doy cuenta de que mi esposa se mostraba intranquila. Observe como entró en el dormitorio, y comenzó a tocarse sus pechos y hasta su coño, mirándose en el espejo de la habitación. ¡estaba claro que mi esposa estaba cachonda!
Compruebo que vuelve a salir del dormitorio, y entra en la cocina. Tras unos momentos, toma unos refrescos y unos vasos, y veo que se dirige a la terraza donde estaban los hombres. Iba vestida con unos pantalones vaqueros bastante ajustados y una blusa. Los trabajadores, se sorprendieron ante la presencia de mi esposa, ya que después de lo ocurrido no se había acercado a ellos.
- Hace bastante calor. ¿Me supongo que les apetecerá refrescarse?
- Buenos días, señora. Es muy amable. La verdad es que hace bastante calor, y con estos monos de trabajo, ya sabe...
Mi mujer, no se retiró, sino que comenzó a mirar lo que estaban haciendo. Y ras unos momentos les pregunta: ¿les queda muchos días de trabajo?
El albañil, la observa y le dice: Ya estamos casi terminando. Dicho obrero miró descaradamente el hermoso trasero de mi esposa. Me percaté que ella se dio cuenta de la mirada del trabajador, aunque morbosamente logró colocarse mejor para mostrarle una mejor posición. Entonces el hombre se le acercó, y le dijo: Pero, antes de terminar con las reformas de la casa, “nos gustaría acabar antes con otro trabajito”.
Percibí que mi mujer se sonrojo, e instintivamente miró hacia la bragueta del mono de trabajo del hombre. Veo que se agitó al notar el abultamiento, contestándole: ¿a qué trabajo se refiere?
El hombre se le acerca, y tocándole descaradamente el trasero, le dice: ¿creo que necesita que le desatasquemos nuevamente sus cañerías?
Natalia entendió perfectamente la referencia del trabajador. Pero, en esos momentos se puso nerviosa y exclamó: Oh… ¿no pretenderás volver hacer lo que..?
El hombre se toca su pene sobre el pantalón, mirando a hacia Natalia, al tiempo que le dice: Señora. ¡Creo que anda de nuevo caliente y necesita que nos la volvamos a follar! ¿me equivoco?
-¿Pero que dice?. No sea grosero. Contestó mi esposa, algo asustada, recogiendo los vasos y entrando en la casa con premura.
Ese día no volvió a ocurrir nada más. Tras pensarlo, entendí que mi esposa estaba dudando. Para facilitarle la tarea, le comenté que al día siguiente no me esperara, que regresaría de noche, ya que iba a otra ciudad. Me di cuenta que cambio al instante la expresión de su cara.
Aunque era cierto el viaje, sabía que podía estar en la tarde en casa, pero quise dejar tiempo a mi esposa, para que pensara que tenía todo el día para ella. Intuía que intentaría volver a seducir a los trabajadores. Pase todo el día nervioso, con ganas de regresar a casa y poder visualizar las cámaras. Pero, como había comentado regrese casi de noche.
Al llegar, me percaté de que mi esposa me atendió algo nerviosa, colocándome la cena y yéndose a acostar al momento, indicando que tenía un fuerte dolor de cabeza. Yo le contesté que tenía que terminar un trabajo en el despacho. Ansioso me dirigí al despacho, y comencé a visualizar la grabación de las cámaras de ese día, en la conciencia cierta de que iba a encontrarme con una nueva infidelidad de mi esposa.
Tras una hora y media en que nada ocurrió, decidí adelantar la cinta hasta ver alguna escena de interés. Fue entonces cuando visualizó que mi esposa entra en el dormitorio, abre una de las gavetas de la cómoda y recoge una tanga, que distinguí bastante minúscula, así como un sujetador. Al momento, comprobé que se desprendió de toda la ropa que llevaba, quedándose desnuda. Se mira en el espejo, y agitada comienza a tocarse los pechos, y hasta su entrepierna. Luego de forma sensual, comienza a colocarse aquellas prendas de lencería, dándome cuenta de que se le iba a ver todas las nalgas, y por delante, se podía apreciar claramente los grandes labios de su coño que se trasparentaban en la escasa braguita que se había colocado.
Mayor sorpresa me llevé al comprobar que el sujetador que se colocó, apenas cubría sus pechos, dejando la parte superior libre, y con los pezones negros a la vista, desafiantes. No había visto aquel modelito. Tras mirarse en el espejo, procede a colocarse una especial de baby doll, o camisa de dormir, bastante corta, totalmente trasparente que permitía divisar la escasa lencería que llevaba debajo. Pensé, ¿no creo que se vaya a exhibir ante los hombres de esa manera?
Entró luego al baño y se colocó una bata de levantar, bastante liguera, casi de color blanco y bastante tenue. Prenda que, pese a todo, también dejaba entrever las propia indumentaria que calzaba debajo. Con esa vestimenta, sumamente provocativa, entró en la cocina y preparó unos refrescos. Acto seguido, veo que se dirige a la terraza donde se encontraban los obreros, portando los refrescos. Visualicé la cámara de la terraza, y comprobé como los trabajadores se quedaron igualmente sorprendidos ante la presencia de mi esposa, especialmente al ver que se les acercaba portando aquella bata en cierto sentido trasparente.
Ella dejó los refrescos sobre la mesa, dándome cuenta de que los trabajadores se miraron entre sí, viendo que el albañil le hace señas al peón tocándose su pene.
-creo que tenéis bastante calor- les dijo mi esposa, dejando los refrescos sobre la mesa. ¿Os he traído algo para que os refresquéis!
El albañil mayor, siempre el más decidido, le contesto: ¡No sabe cómo se lo agradecemos! La realidad es que hace bastante calor. ¡Y estos monos de trabajo no ayudan! Le insinuó el mismo, mirándose el mono de color azul que llevaba puesto.
Mi esposa se da cuenta de los obreros no le quiten la vista de encima, consciente de la seducción que les estaba ocasionado al haberse presentado vestida de aquella forma. Ella se revuelve un poco, como moviéndose y luego le contesta: ¿es cierto? ¡Hace un calor insoportable! Me acabo de duchar, y me encuentro nuevamente sudando. Como justificando el porqué de la indumentaria que llevaba puesta.
Mi sorpresa llegó al observar que se dirige a los trabajadores y les dice: ¿La verdad es que no comprendo cómo la empresa no les permite utilizar otro tipo de ropa para este tipo de trabajo? ¡con esos monos, el calor debe ser intenso!
-¡No sabe cuánto señora!- le contesto el más joven. Pero, tenemos que obedecer a la empresa.
Mi esposa, adopta una postura bastante sensual, sentándose en un banco de la mesa, casi enfrente de donde se hallaban los obreros, motivando que su bata de abriera un poco dejando a la vista sus hermosos muslos, y apreciándose en parte la braguita que llevaba puesta. Para aumentar la morbosidad, Natalia cruza sus piernas, permitiendo una mejor visión de aquellos hombre de su entrepierna. Luego les dice: Bueno, pero… ¡ahora no tenéis a nadie de la empresa que os pueda controlar! No me podía creer lo que estaba escuchando. Mucho más cuando veo que añade: Si tenéis calor, ¿Por qué no os quitáis esos monos de trabajo?
El joven la mira sorprendido y con cierta ingenuidad le pregunta: Pero… señora, y ¿si aparece su esposo y nos ve...?
Mi mujer, le mira y le contesta, algo sonrojada: No os preocupéis por mi esposo. ¡El no vendrá hasta la noche!
Los obreros se miraron entre sí. Comprendieron claramente la insinuación que les estaba haciendo mi mujer. Entonces, el mayor, sonriendo le dice al peón: ¿creo que la señora tiene razón?. ¿Porque no nos quitamos estos monos de trabajo? Seguro que nadie nos verá, y podremos estar más cómodos.
Y, sin esperar más, ante los ojos de mi esposa, ambos trabajadores se retiraron sus monos de trabajo quedando únicamente con sus prendas inferiores. En este caso el joven un simple slip, y, en el hombre, con un bóxer.
Note la excitación de mi esposa al ver el cuerpo casi desnudo de aquellos trabajadores. Aunque su mirada de dirigió inevitablemente hacia la tremenda erección que ambos portaban bajo aquella minúsculas prendas. Estaba claro que los obreros ya estaban pensando en la cogida que le dieron a mi esposa hacía unos días.
Natalia, vuelve a revolverse en el banco, moviéndose, cambiando de postura, pero en cierto sentido, recreándose con una cierta sonrisa en sus labios con la visión de aquellos obreros. Mi esposa, nerviosa y agitada les mira, y les dice sonriendo: -¡estáis muy graciosos así!. Ja ja. Pero ¿de verdad vas a continuar el trabajo de esa forma?
El hombre mayor, entonces, se dirige hacia mi señora, la cual continuaba sentada, con los muslos cruzados, y al llegar a su altura le dice: ¿si lo desea podemos quedarnos sin estos taparrabos? Total, aquí nadie nos vera.
Comprobé que Natalia, no respondió, únicamente miró el bulto del bóxer del hombre, enrojeciendo al comprobar de cerca el abultamiento. El hombre se colocó a su lado, y con cierta ternura le acaricio el rostro, y ante mi perplejidad, vuelve a besar el cuello de la misma, al tiempo que le susurra casi al oído, algo que pese a todo, logre escuchar.: señora. ¡Bájeme el bóxer! ¿Se que está deseando ver como tengo mi herramienta?
Natalia, se estremeció, viendo cómo se revolvió en el banco, sentándose mejor. Sin embargo, cuando pensaba que iba a desistir, observo que miró al hombre a la cara, y ante mi asombro, compruebo como dirigió su mano hacia el bóxer del obrero, palpando su pene, llegando a bajar su mano para alcanzar sus testículos. Percibí la cara de excitación de mi esposa, quien agitada, no se lo pensó dos veces y tiró de los laterales del bóxer, bajando la prenda hasta las rodillas, dejando al hombre con sus genitales al aire.
Note la cara de satisfacción de mi esposa al comprobar la tremenda erección que mostraba el pene de aquel obrero. La cámara me permitía aumentar, comprobando tras ello, que el falo de este mantenía una erección casi descomunal, que mi esposa no tardó en comprobar, tomando en su mano aquel sable, y tras darle unas cuantas manipulaciones terminó por descapullarlo. Era manifiesto la envergadura de aquel pene, no solo en longitud, sino su grosor, destacando unas venas que bordeaban el pene, que daban la apariencia de una sable mucho mayor.
Continúo visualizando la grabación y me percato que el obrero la susurró: ¡Veo que le gusta mi verga! “La tengo bien a punto”. Y acercándose más al oído le susurra: ¡llevo varios días sin correrme! “Tengo los huevos a reventar”.
Observo que Natalia se estremeció ante aquellas palabras. Vuelvo asombrarme, cuando sin más comentario, mi propia esposa palpa abiertamente los grandes testículos del obrero, tomándolos en su mano, comprobando que lo que le manifestaba el mismo era cierto.
El albañil entonces, observo que se coloca delante de mi esposa, y al estar aquella sentada, le acerca su pene hasta situarlo a la altura de su cara. Mi esposa la miro como preguntando, pero, al instante comprendió lo que quería aquel semental. Tomó la barrena del hombre, y la acercó hasta sus labios. Con su lengua le dio unas lamidas al prepucio, para luego ir bajando, lamiendo el largo y ancho de aquel falo, hasta alcanzar los testículos del mismo, quien igualmente lamió. Acto seguido volvió sobre sus pasos, y mirado a la cara al hombre, procede a introducirse una parte de aquel sable en su boca. Era algo que esperaba que mi esposa realizara. Tras unos momentos de lamidas, observo como el obrero presionó un poco, lo que llevó a mi esposa a sufrir unas arcadas, tosiendo y sacándose aquel sable, que parecía haberle llegado hasta la misma garganta.
En ese momento, me fijo que el joven peón, también se había bajado su slip, y mostraba igualmente una potente erección. Mi esposa se percata, y al verlo a su lado, toma con la otra mano el falo del joven, y acerca su boca para engullir una buena parte de aquel pene, bastante más delgado que el del albañil. Luego, sin dar crédito a la que veía, observa como mi esposa de forma lujuriosa, comienza a pasar los penes de ambos trabajadores por su boca, alternándolos, y haciendo gemir aquellos. No me lo podía creer. Pero, sin embargo, noté que aquella visión volvió a endurecer mi falo. Mi esposa se estaba comportando como una autentica fulana, mamando las pollas de aquellos obreros en la propia terraza de mi casa.
El hombre mayor, siempre más activo, al tiempo que mi esposa continuó mamando las pollas de los mismos, le soltó la bata que llevaba, logrando retirársela. Ambos se quedaron embobados observando el baby doll casi transparente que llevaba puesta mi esposa.
-Uf señora. ¡Pero qué buena esta! ¿Has visto Yuri? Esta señora esta deseosa de sentir de nuevo nuestras pollas.
Mas excitado me volví a quedar cuando observó que mi esposa, le mira, mantenido los penes de ambos obreros en sus manos, y les dice: ¿así que queréis volver a follarme? Ya veo como se han puesto vuestros penes. Pero “deberéis poneros un condón”.
El obrero mayor le dijo: ¿Qué condón ni condón? ¡Yo no uso esas cosas! ¡¡A una hembra como Vd. se le folla a pelo! ¿acaso la señora no quiere volver a sentir nuestra leche dentro? ¡esta vez la vamos a dejar bien llena!
Mi esposa excitada les contesta: Oh cabrones. ¿es que queréis terminar embarazándome?
El albañil la mira y le dice: ¿No me digas que estas ovulando, porque te vamos a regar bien por dentro?
-No lo creo. Pero, me tenéis bien caliente. Y mirando a ambos hombres les dice: Ya que queréis follarme. ¡Vamos a mi cama! Quiero que me dejéis bien follada.
Casi me da algo. La infiel de mi esposa quería ponerme los cuernos de nuevo en mi propia cama de matrimonio. Volví a reproducir la cámara del dormitorio, viendo como aparece mi esposa luciendo el baby doll con aquellos dos hombres completamente desnudos tras ella. Mi mujer se echó sobe la cama, abriéndose de piernas, mostrándole la pequeña tanga que llevaba, al tiempo que se apartó la braguita a un lado y le solicitó al joven que se lo comiera: ven aquí nene. Quiero ver cómo le comes el coño a una mujer.
El joven se arrodilló delante de mi esposa, y tirando de su braguita la dejó desnuda de medio abajo. El chaval observó excitado la vagina de mi esposa, que se le ofrecía en bandeja, y acercando su boca comenzó a lamer y comer el coño de mi mujer, quien pronto gimió al sentir la lengua del joven.
Mientras el joven le comía el coño, el albañil se subió a la cama, y colocándose a horcajadas sobre mi esposa, le ofreció su tranca para que se la mamara. La escena era de los más morbosa: mi esposa estaba recostada en la cama, mientras le mamaba la polla de un hombre algo mayor, y al propio tiempo el joven hacia estrago en su coño.
Tras varios minutos en esa posición, el hombre retiró al joven, y colocándose entre las piernas de mi esposa, se toco su buen tranca, y al instante le clavó su tremendo cipote con gran energía, levantando los gritos de mi esposa ante el ímpetu con el que aquel obrero comenzó a follarla. Tras varios minutos así, las penetraciones del hombre se hicieron tan eficaces que mi esposa alcanzó el primer orgasmo de la tarde.
Acto seguido, el hombre se colocó sobre la cama, instando a mi esposa a que le mamara la polla, mientras el joven situándose tras mi esposa comenzó a follarla por el coño con gran énfasis. Estuvieron en esa posición durante unos momentos, hasta que el hombre le hizo señas al joven para que se saliera y se la metiera a mi esposa por el culo. Ni corto ni perezoso, el joven salió de la vagina de mi esposa, y acercó su verga a la entrada del ano de mi esposa. Aquella intentó revelarse, pero el hombre la sujetó con fuerza, diciéndole al joven: ¡vamos chaval. ¿Encula a esta señora que lo está deseando! ¡Señora relajarse y siga mamando!.
Pese a las protestas de mi esposa, el joven arremetió contra el trasero de la misma, clavándole en dos fases la totalidad de su larga vara en el ano. Natalia, emitió un berrido al sentir como el joven la perforaba con suma fuerza y violencia su estrecho culo. Oh cabron…no por detrás noooo
-No proteste señora. ¡Es lo que necesita! ¡La vamos a follar por los dos agujeros! Así Yuri… “sigue enculándola… vamos dale duro”.
Me di cuenta de que el joven, hostigado por el albañil mayor, embestía con tal potencia el trasero de mi esposa, que todo su cuerpo temblaba. El joven se la estuvo follando de esta forma durante un breve espacio de tiempo, hasta el albañil que llevaba la voz cantante, le dijo al joven, que se saliera de ella, y ahora fuere el que se echara boca arriba sobre la cama. Yo pensé que lo que pretendía quera follarla él, y mientras mi esposa le mamara la tranca al joven. Pero mi excitación aumentó al ver cómo le pidió a mi esposa, que procediera a sentarse de espaldas sobre el joven, y se clavara la polla de aquel en su culo.
-Oh… ¿pero que pretendes? Exclamó mi esposa. Pero, era tal la excitación y calentura que obedeció. Resultó manifiesto que mi mujer estaba entregada, y le excitaba la forma en que aquellos dos sementales se la querían coger.
Poco a poco se situó sobre el joven, de espaldas al mismo, arqueando un poco su cuerpo, hasta acercar su trasero, colocando la entrada de su dolorido ano a la altura de la larga vara del joven, que blandía empinaba hacia arriba como un mástil.
Nerviosa, y tras dos intentos, Natalia se fue dejando caer, viendo como su ano se tragaba la totalidad del pene del joven, quedando la misma empalada, y sentada de espaladas a este.
-ooo que dolor…. Oh joder me vas a reventar.
Mas atónito, compruebo que el albañil, se sube a la cama, y toma las piernas de mi esposa, obligándola abrirse en tijera. Al instante me di cuenta de que aquel cabronazo quería hacerle “un sándwich a mi esposa”. Y no tardé mucho en confirmarlo.
El hombretón, tomó las piernas de mis esposa, abriéndola lo suficiente, comprobando como todo el coño quedó expuesto ante él, mientras mi esposa permanecía enculada por el joven. Desde la posición en que estaba situada la cámara, pude verificar como mi esposa se encontraba con toda la larga polla del joven dentro de su ano. Por otro lado, me fije en su vagina, estaba completamente abierta, dada la posición a la que la obligo el albañil, lo que permitió que le entrara de cuajo la potente herramienta del mayor, quien de dos sentadas le ensartó la totalidad de su cipote en el coño.
Oh..¡me vais a reventar!... ooo nooo oo cabrones….
Observé, que en aquella posición, mi esposa estaba a la merced de aquellos los dos obreros. El hombre comenzó a follarla con energía, metiendo su verga hasta la empuñadura dentro de la vagina de mi esposa, detectando claramente en la cámara, la perfectas embestida del mismo, y como su verga abría sin piedad la vagina de mi esposa. Mientras, el joven desde abajo la continuaba enculando, entrando y sacando su verga del ano de Natalia.
Momentos después, el hombre obligo a mi esposa a recostarse totalmente de espaldas sobre cuerpo del joven, manteniendo la verga de éste clavada en su culo, quedando completamente abierta hacia arriba, a plena disposición de aquel macho, que la continuó clavando por su vagina. Me sorprendí al ver como aquellos dos obreros, pese a su diferencia de edad, se sincronizaron a la perfección para follar los dos agujeros de mi esposa casi al unísono, levantando los alaridos de mi esposa. Natalia inicialmente gimió de dolor ante aquella extrema penetración. Sin embargo, pronto, contra todo pronóstico, pese a la dureza de aquella penetración, comenzó a gozar, lanzando suspiros de autentico gozo: oh si… como me falláis… oh me estáis reventando, pero seguid… oo siii me vengo oooo
No llegaba a comprender como mi esposa pese a la dureza de aquella extrema penetración a la que estaba siendo sometida, pudo alcanzar un orgasmo.
-¿Le gusta señora?. ¿Le gusta como nos la estamos follando? Se ve que estaba necesitada de polla. Y mirando a Yuri, le dice: ¡vamos chaval revienta el culo de esta señora! Le vamos a dejar los dos agujeros como un colador
-Oh si me estas abriendo mucho. Oh joder…..me vengo de nuevo oooo
Y, aún después de venirse mi esposa, ambos hombres siguieron penetrándola hasta que lograron que alcanzara un nuevo orgasmo, que igualmente Natalia disfrutó.
Tras alcanzar el climax, observé los gestos del rostro de mi esposa, constatando que no podía más. Aquellos hombres la estaban dando una follada de película. Ni siquiera llegaba a comprender como era capaz de soportar las embestidas constantes de ambos sementales.
En un momento dado, mi esposa vio en la cara del mayor, que aquel estaba a punto de correrse, ya que escuche como le decía: ¡Oh cabronazo quieres correrte!… Dios… vas a terminar preñándome…. ¿Qué esperas?... vamos lléname… vacía tus huevos dentro de mi coño vamos hazlo cabronazo..… y breves momentos después escuche como exclamada: ooo siiiii te siento…. Ooo.. me vas a llenar.ooo
Me pareció como si el hombre hubiera estado esperando el consentimiento de mi esposa. El albañil metió toda su tranca en el coño de mi mujer, haciéndolo profundamente, antes de comenzar a descargar dentro de ella. Fue evidente que la eyaculación de aquel semental debió ser bastante copiosa, ya que mi esposa no paraba de exclamar que la estaba llenando.
Tras acabar, el hombre retiró su herramienta del coño de mi esposa. En la propia cámara apareció la vagina, sumamente abierta, con los labios vaginales super-enrojecidos, y restos de semen que, como una hilera, salían del interior de la vagina. Aquel trabajador se había follado a mi esposa con bravura y dureza tremenda, y había terminado eyaculando copiosamente dentro de ella.
Momentos después, observo como el joven levanta el trasero de mi esposa y sale de su ano. Luego invita a mi esposa a echarse boca arriba. Tras abrirla de piernas, y aun sabiendo que estaba con el semen del otro macho dentro, el joven la ensartó su larga vara comenzando a follarse a mi señora nuevamente, pero esta vez por el coño.
Oh me vais a matar… ¡oh nene… que energías!.-exclamó mi esposa viendo la fuerza con la que el joven la taladraba el coño.
Me percaté por las fracciones del rostro de mi esposa, que estaba totalmente agotada. Se veía que ya no podía más. Le costó volver alcanzar un nuevo orgasmo ante las embestidas del joven. La note abatida, completamente entregada, viendo como el chaval la perforaba sin descanso. Hasta que le llegó el momento de la venida del joven.
-oh chaval… ¿también quieres correrte dentro? Le pregunto mi esposa. E instintivamente, aun tuvo fuerzas para echar la mano hacia atrás y atrapar los huevos del joven exclamando: ¡oh joder también los tienes bien cargados!… Definitivamente me vais a preñar… ¡vamos córrete… lléname también con tu leche…!.
El peón no tardó mucho en hacerlo viniéndose igualmente dentro de mi señora.
Cuando por fin el joven acabó, se retiró de mi esposa. Entonces ella, les miró exclamando: ¡me habéis abierto toda! ¡Mi esposo lo va a notar! Viendo como brotaba el semen de su vagina, y observando en el espejo el boquete dejado a su ano. Luego les dijo: espero que vuestros huevos hayan quedado vaciados, porque “me habéis llenado”.
El hombre se acercó a mi esposa, y la besó por primera vez en la boca diciéndole: ¡señora es toda una hembra! ¡Seguro que antes de marcharnos le daremos otra buen cogida!
Y acto seguido se marcharon ambos obreros para la terraza dejando a mi esposa espatarrada sobre la cama, totalmente abierta y llena de semen. Comprobé que apenas tuvo fuerzas para levantarse de la cama, moviéndose con dificultad para entrar en el baño. Tras ducharse, observé que salió del mismo, completamente desnuda y procedió a untarse un poco de crema hidratante por los labios de su coño, y hasta en el ano. Verifique la existencia de varias magulladuras o hematomas, producidos por la violencia de las penetraciones de aquellos obreros.
Apagué la grabación, y observé mi verga. ¡Estaba con una erección de película! Mi primera intención fue llamar a mi esposa y enseñarle el video. Pero me retuve.
Tras pensarlo, marche hasta el dormitorio, observando como la misma dormía plácidamente, casi totalmente despatarrada sobre la cama, sin las sábanas y con un simple camisón de dormir. Me fije en los hematomas que aún le quedaban en parte de sus muslos y cuerpo. Y me eche a su lado.
???
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