Benditos congresos
Marta dijo que no, pero el video lo cambió todo. Ahora espera en el hotel, sabiendo que su secreto está grabado y que la noche apenas comienza.
¡Benditos congresos! Me explico, vivo en una ciudad universitaria y, como tal, tiene una gran red de eventos académicos asociados con ella. Hoy vengo a contaros mi experiencia coincidiendo un viernes a la noche con el último día de una conferencia. Espero que os guste.
Como muchos otros viernes, acabé mi jornada de trabajo y quedé con unos amigos para empezar a tomar unas cañas por la tarde. El plan era muy sencillo, relajarse después de una larga semana, pasar un buen rato y, si la noche se tercia, acabar en una discoteca con la esperanza de que alguno de nosotros consiguiera ligar. Típico plan de viernes de un grupo de amigos de 27 años. Nunca me habría esperado que esa misma noche iba a tener uno de los mejores polvos de mi vida.
Yendo un poco al grano, tras una divertida tarde de historias y cerveza, acabamos un grupo reducido en una discoteca de la zona vieja de la ciudad a una hora aún bastante temprana. No había casi nadie todavía en el local pero sabíamos por experiencia que acabaría completamente lleno. Empezamos con las copas mientras conversábamos con el camarero que era ya conocido, cuando entró.
Una mujer de bandera, con unos 40 años muy bien llevados, una melena negra ondulada, ojos miel, enfundada en un vestido negro que dejaba ver sus marcadas curvas y unos labios rojos que la complementaban perfectamente. Para mantener el anonimato diré que se llamaba Marta. Tras ella entraron más personas pero después de la impresión que causó ella era difícil que alguien reparara en otros. Preguntaron si en ese sitio iba a haber música para bailar a lo que el camarero respondió que iba a empezar la sesión de noche.
Mientras había poca gente estuvimos hablando con el grupo que acababa de entrar. Resultaron venir de un congreso de medicina que acababa de terminar. Venían desde la otra punta del país y regresarían al día siguiente. Empezamos hablando de cosas genéricas. Ahí me di cuenta de que venían con ganas de fiesta, fiesta, así que empecé a mover un poco el tema de conversación hacia algo más picante. Fue sencillo sacar el tema de las relaciones dentro de los hospitales. Empecé preguntando si lo que aparecía en series y películas era cierto, si los médicos eran tan infieles. Intentaron rehuir la pregunta pero sus miradas me lo dijeron todo. Yo solo reí y dejé pasar el tema.
Las horas fueron pasando y con ellas las copas que íbamos tomando. El local se llenó de gente rápidamente y el sitio escaseaba, el grupo se dividió en varios y las conversaciones se fueron convirtiendo en bailes. En un momento quedé un poco apartado junto a Marta y aproveché para retomar el tema del hospital.
Así que los hospitales son tal y como los ponen en el cine… un montón de gente liándose entre ellos.
Que te voy a decir… largos turnos con la misma gente y una cama cerca llamando a la lujuria jajaja.
Hay que buscar una forma de aliviar las tensiones del trabajo. Seguro que es muy placentero.
Buff… si tu supieras…- dijo mientras ponía cara de estar recordando un gran momento.- Aunque seguro que vivir en una ciudad universitaria también te da experiencias similares.
Es cierto que hay mucha gente con ganas de sexo pero… - la miré a los ojos para que quedara más claro el mensaje.- Son todas unas niñatas que no saben disfrutar de verdad.
Uy… el jovencito cree que sabe más. Jajaja. ¿Por qué dices eso?
Cuando uno prueba los manjares de la experiencia no quiere volver.
La juventud también es algo que tiene su atractivo.
Yo pongo la juventud y que ella ponga la experiencia, jejeje
Mientras teníamos esta conversación la marea de personas nos iba arrinconando contra una pared y haciendo que tuviéramos que pegarnos más. Estuvimos un buen rato sin hablar, simplemente bailando pegados y dejándonos llevar por la noche. Ella parecía muy cómoda conmigo y yo estaba disfrutando de tener a una belleza como ella bailando conmigo. Con los movimientos de la gente, alguien la empujó contra la pared y ella se enfadó mucho. Para evitar que se montara un numerito, y siendo sinceros para mantenerla allí conmigo, la agarre hacia mi y le dije que se apoyase en la pared que yo me ponía entre ella y la gente. Me miró, sonrió, y se puso como le dije. Parece que mi idea le gustó porque me atrajo hacia ella y pasó sus manos por mi cuello.
¿Mi joven príncipe me va a defender?
Es lo que cualquier caballero haría con una dama en apuros.
Simplemente sonreí y pasé mis manos por su cintura atrayéndola a mi y seguimos bailando con la música. Poco a poco íbamos estando más pegados, hasta que decidí lanzarme más y agarre sus duras nalgas con ambas manos y la pegué a mi. Ella se sorprendió del movimiento pero solo se acercó a mi cuello y me susurró al oído.
Esta dama en apuros tiene ganas de marcha.
Pues tu joven príncipe te la va a dar.
Empecé a besar su cuello mientras ella jugaba con sus dedos en mi pelo. Le di la vuelta para que se pusiera mirando a la pared y pegué mi paquete a su culo pasando mis manos por su cintura. No se si fue mi imaginación o fue real pero me pareció escuchar como soltaba un gemido. Lo que sí fue real fue como empezó a mover su culito contra mi e hizo que tuviera una erección tremenda.
¿Notas como me tienes? Una dama no hace estas cosas…
¡Cállate! Joder que duro estas… - susurró mientras seguía moviendo su culo.
¿Qué dices? - contesté mientras agarraba sus tetas sobre el vestido.
No se si mucha gente estaría mirándonos entre la muchedumbre, pero a todos aquellos que lo hiciesen estoy seguro que estaban viendo un gran espectáculo. Nuestra respiración iba acelerando hasta que ella se dió la vuelta me tomó de la cara y me comió la boca como si fuera lo último que fuera a hacer en su vida. Yo acompañé su beso jugando con su lengua en mi boca y aplastandola contra la pared. Subí su vestido por detrás para amasar sus nalgas desnudas, a lo que ella respondió mordiéndome el labio. De repente se separó de mí se quedó mirándome y me dijo:
Lo siento, no puedo, estoy casada.
Y se fue del local dejándome la palabra en la boca. Yo me quedé sorprendido y no sabía qué hacer. Finalmente le envié un mensaje de whatsapp (nos habíamos dado los números) diciendo literalmente: "se que tienes ganas de disfrutar de mi juventud, solo tienes que decirlo y voy contigo". Con ese mensaje dejaba claro mis intenciones. No tenía muchas esperanzas por lo que continué con mi caza nocturna. Vi a alguno de mis amigos bien acompañados con alguna jovencita y me acerqué a un grupo de chicas que apenas llegarían a los 20 años.
Sí, dije que no me gustaban las jovencitas inexpertas pero, en tiempo de guerra cualquier agujero es trinchera. Así que utilicé mis encantos de macarra mayor para atraerlas y una vez tuve su atención elegí la más atractiva (en caso de duda…). Era claramente mi segundo plato ya que ya me había hecho a la idea de estar con aquella belleza de MILF. Poco tiempo después la tenía comiendo de mi mano frotando su culo contra mi paquete y suplicando con que le comiera el cuello cuando decidí subir la apuesta.
Saqué un video de aquella muñequita nalgona frotándose contra mí y se la mandé a Marta. Guardé mi móvil y disfruté como aquella pequeña se desesperaba con mi paquete duro. Me acerqué a su cuello y, tras morder su oreja, le susurré que tenía ganas de meter mi polla en su boca de zorrita, a lo que ella no pudo más que darme las gracias y decirme de irnos a fuera. Salimos juntos de la discoteca y vamos hacia un callejón cercano, donde aprovecho para ponerla contra la pared, liberar su coñito de su tanga y frotar mis dedos sobre su clítoris desnudo.
Ahhhh… uff ¿que me haces? Que gustoooo.
¿Te gusta? Parece que estés viviendo una locura.
Me encanta… necesito maaaaas. Follame… Follameeeeee.
¡Calla!- mientras azoto su nalga desnuda.- Si quieres polla tendrás que ganártela. De rodillas.
Ella inmediatamente se pone de rodillas ante mi y saca mi polla del pantalón para empezar a succionarme como si le fuese la vida en ello. Se notaba que era un poco sumisa y ninfómana porque estaba disfrutando como nadie. Mientras ella me comía la polla, como buena niñata que es, saqué mi móvil y empecé a grabar. Marta se iba a enterar de lo que se estaba perdiendo. Comprobé que se veía bien y acerqué el móvil a su cara para que se grabaran también los sonidos.
Saluda a la cámara putita.
Uhmm… ¿te gusta como tu putita te come la polla?
Me encanta, zorra. Dile a Marta lo que se está perdiendo por haberse ido a casa.
Esta rica polla, me encanta. Y después cuando me lleve a casa voy a dejar que me rompa el culito, porque esta polla se lo merece. Jejeje.
Así me gusta. ¿Ves lo que te pierdes por haberte ido al hotel? - digo mientras golpeo con mi polla la cara de mi juguete nuevo. - Ahora la leche que habría sido tuya se la va a llevar esta zorrita.
Siii. Dame mi lechita, papi. Dame de beber.
Meneándome la polla empecé a soltar mi leche sobre la cara de la zorrita. El primer disparo llegó a uno de sus ojos mientras que los siguientes cayeron más cerca de la boca. No era mi plan para esa noche pero no me podía quejar. Me habían dado una gran mamada que con el morbo de estarlo grabando se hizo mejor. Cerré el video, se lo envié a Marta y guardé mi móvil.
Eres una buena mamadora. Ahora limpia el estropicio.
Si, papi.
Tras recoger el semen que le caía por la cara, empezó a recorrer mi verga dejándola bien limpia. Cuando terminó se levantó y agarrándola de una nalga fuerte la pegué a mí.
¿Así que quieres que te rompa ese culito?
Me encantaría. A mi novio no le dejo y por eso me da mas morbo cuando otros me lo rompen bien. Uhmm…
Si que eres una zorra, jajaja. ¿Y tu novio dónde lo dejaste?
En casa esperando despierto a que llegue después de la fiesta.
Pues hoy vas a llegar con el culo escocido y aún lleno de mi leche a dormir con el cornudo.
Uhmm… qué rico papi.
Me dió su número con la promesa de llamarla antes de terminar la noche y volvió al local con sus amigas. Caminé un rato para despejarme mientras me dirigía a otro local que conozco. Miré el teléfono y vi la contestación de Marta:
“Me entró el miedo, lo siento. Pero si aún tienes ganas de fiesta… Me tienes mojadisima esperando en la habitación del hotel. Ven y te recompensaré por haberme ido.”
Parece que la noche de hoy al final sí que iba a terminar bien.
Continuará…
Espero que os haya gustado el relato y poder publicar la siguiente parte pronto, escucho vuestros comentarios.
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