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Mi esposa argentina 3 parte 5

Fernanda creía haber puesto límites claros, pero el deseo no se apaga con la razón. Mientras él la observa desde la sombra, grabando cada gemido, la línea entre el control y la obsesión se desdibuja. Esta noche, el juego no termina en la cama, sino en la oscuridad de la cochera.

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MI ESPOSA ARGENTINA 3 Parte 5

Allí estaba mi esposa con su vientre desnudo, con sus increíbles piernas enfundadas en los leggins, su hermoso rostro un poco enrojecido por el enojo y por toda la situación vivida con Aitor anteriormente.

Este presiono con sus manos sobre los hombros desnudos de Fernanda a la altura de la clavícula.

Mi esposa suspiró.

_ ¿Está bien?_ le dijo Aitor, pero con voz más firme que la vez anterior, más seguro de sí.

_Si, sigue, lo haces bien_ dijo mi esposa sin dejar de mirarme con furia.

Me senté en el sillón enfrente del sofá.

_ Esto querías ¿no es verdad? ¿Te gusta lo que ves? __ Me dijo Fernanda con rabia

No contesté, simplemente tomé el móvil con cierta parsimonia, aunque por dentro estaba a mil revoluciones y comencé a filmar.

Aitor había bajado con sus manos por la espalda de mi esposa como la vez anterior.

Sus ojos achinados me miraban como hipnotizados, no se lo podía creer.

Sus manos tocaron la cintura de Fernanda.

Entonces sucedió.

Mi esposa tomó las manos regordetas del chaval con las suyas y suavemente como en cámara lenta las llevo a sus pechos y las posó allí en sus enorme tetones prietos por el top.

Este presionó levemente los pechos de mi esposa, siempre con las manos de Fernanda sobre las suyas y cerró los ojos.

_Hazlo con delicadeza, suavemente cielo_ le dijo mi esposa

Entonces ella soltó las manos del chaval y posó una de las suyas sobre la rodilla de Aitor, este tembló al sentir el contacto de su mano.

Yo estaba a punto de desfallecer viendo como Aitor finalmente magreaba los pechos de mi esposa, apretando suavemente como estrujando unos enorme pomelos.

_ ¿Así está bien?_ dijo Aitor

_Si está muy bien ¿te gusta?_

_Eres increíble_

Los pezones de Fernanda ya se notaban erectos bajo el top y entonces Aitor muy suavemente los tomó entre sus dedos índice y pulgar y los retorció suavemente, mi esposa gimió y echo su cabeza hacia atrás sobre uno de los hombros de él.

Aitor besó dos veces su largo y delicado cuello.

_No…. No me beses_ dijo ella quedamente.

Él le hizo caso y ella se incorporó nuevamente.

La mano de Fernanda que estaba sobre la rodilla de Aitor se deslizo sobre la pierna del chaval.

Este quiso colar una mano debajo del top, pero ella lo detuvo.

_No…… seguí como estabas_ le dijo.

El volvió a hacerle caso pero ahora comenzó a pellizcarle los pezones en forma un poco más violenta.

Mi esposa gimió nuevamente, sus ojos estaban entornados, ya eran dos rayitas a tono con los ojos achinados de Aitor.

Fernanda no dejaba de mirarme en ningún momento.

Aitor estiraba los pezones de Fernanda sobre el top hacia arriba y los dejaba caer violentamente.

Ya eran unos pellizcos violentos y mi esposa gemía, intentando recuperar aire con la boca entreabierta.

Mi esposa tiró la mano hacia atrás y estrujó la polla del chaval sobre el pantalón del chándal.

Este cerró los ojos y también echó la cabeza hacia atrás, a la vez se aferró aún con más fuerza a los pezones en punta de mi esposa y ahora los estrujaba y sacudía sin piedad.

La mano de Fernanda sobre la polla de Aitor se movía frenéticamente estrujando de arriba hacia abajo con idéntica violencia a la que este le propinaba en sus pezones.

La cara de mi esposa estaba enrojecida por la sangre que afluía a su rostro, su excitación era total, gemía cada vez más fuerte, siempre mirándome como enfebrecida.

Las manos de Aitor se movían como enloquecidas sobres los pechos de mi esposa, sobando sopesando, estrujando y sus dedos eran instrumentos de tortura y de placer sobre sus pezones estirándolos y retorciéndolos.

Ahyy!! Ahyyy Decía mi esposa cada tanto cuando los pellizcos eran más violentos pero no lo frenaba por lo que me daba cuenta que la estaba volviendo loca de placer.

Los tetones de Fernanda estaban a punto de explotar y la polla de Aitor también.

Finalmente fue el chaval quien no pudo más y dando alaridos, que eran casi sollozos comenzó a correrse dentro del pantalón, mientras Fernanda seguía estrujándole la polla sin piedad.

Vi como una mancha húmeda crecía en su pantalón bajo la mano de mi esposa.

Aitor trataba de recuperar aire pero no soltaba los pechos de Fernanda, intentó besar su cuello pero esta lo evito. Se puso de pie de golpe y apartó las manos del chaval.

Acarició con su mano el pelo lacio de Aitor.

_Ahora debes irte_ le dijo mi esposa y se marchó de la sala.

Aitor se arrastró hacia la puerta, con los ojos vidriosos, me miró como para decir algo pero se contuvo y simplemente se fue.

Fui hasta la habitación, mi esposa estaba completamente desnuda tirada boca abajo en la cama

Era como una estatua de mármol, blanca y perfecta.

Me desnudé y me arrojé sobre ella, comencé a comerle el culo y la vagina.

_Te odio hijo de puta_ me dijo

No le di importancia a esa frase, sabía que ella estaba caliente y solo quería follar y eso fue lo que hice.

La follé hasta la extenuación.

_Sos un hijo de puta…. Un pelotudo hijo de puta_ recuerdo que me dijo esa frase muchas veces.

Estaba cachonda pérdida, no podía negarlo, su verdadera naturaleza de animal sexual terminaba emergiendo una y otra vez.

Yo también estaba perdidamente cachondo y acabé varias veces en su boca y en su culo.

Luego pensé que finalmente hablaríamos sobre lo ocurrido pero ella no quiso.

_No quiero hablar ahora_ dijo tajante luego de ducharse.

A la mañana siguiente continuaba aún sin dirigirme la palabra, estaba realmente cabreada.

Fuimos a casa de mis padres, almorzamos, recogimos a Sol, volvimos a casa.

Ella se puso a trabajar con el portátil, durmió una pequeña siesta con la niña.

No recordaba otra situación en la que hubiese estado tanto tiempo sin hablarme.

Antes de cenar vi que tenía un mensaje de Aitor.

_Joder Carlos menudo puton tienes por esposa ¿Has visto como me exprimió la polla la hija de puta? Todavía me duele_

Me quedé helado, no imaginé que tan pronto Aitor tomaría ese rol, luego había otro mensaje.

_Y como le deben haber quedado las tetas, casi le arranco los pezones, no se van a olvidar de mi esos tetones de puta que tiene_

Conque esas teníamos, Aitor la iba un poco de chulo conmigo, pero luego de cenar Fernanda me dirigió la palabra finalmente.

_Aitor me envió un mensaje_ me dijo

_ ¿Si… que te dice?_

_Me pregunta si estoy bien y si estoy enojada con él. Me pide disculpas también_

_ ¿Disculpas por qué?_

_Es un niño Carlos, somos los adultos los que hemos descontrolado esta situación_

_Vuelvo a recordarte que tiene 18 años y la forma en que te exprimió los pezones fue tan borde como cualquier adulto lo pudo haber sido_

_Esa no es la cuestión, nosotros lo llevamos por ese camino, tú con tu locura y yo…. Bueno… yo no sé qué mierda me pasó_

_ ¿Qué le contestaste?_ dije

_Que no tiene la culpa de nada, que la responsabilidad es toda nuestra_

Estuve tentado de mostrarle a mi esposa el mensaje del chaval, la forma tan despectiva y tan chula en la que se refería a ella.

Pero me excitaba ese doble juego de Aitor de mostrarse como un corderillo ante Fernanda y cuánto tiempo podría mantener esa farsa.

Ella tenía puesta una camisa de seda amarilla, un pantalón ajustado blanco y unas botas de media caña de taco muy fino.

Estaba sentada en la famosa banqueta frente a la barra desayunadora.

Fui por detrás de ella y acaricie sus hombros, luego tomé sus pechos y los amasé por sobre la camisa. Giró su cara y nos besamos en la boca.

__Imagina que Aitor te tiene así, otra vez__ le dije

_Eres terrible amor, no quiero ni pensar en cómo vamos a seguir con esto_

Nos seguimos besando y esa noche, aunque más calmados volvimos a hacer el amor.

Al día siguiente nada sucedió, me imaginé que Aitor también estaría pensando y repensando su estrategia, como seguir esta historia, seguramente consultando con Gonzalo sobre qué hacer y cómo comportarse.

Fernanda tenía sesión con su analista por la tarde y esperaba yo que me contara algo, a que conclusión había llegado con su analista de lo sucedido.

Recién por la noche luego de que la niña se durmiera pudimos hablar libremente.

_Sabes que no quiero compartir mi análisis contigo _ me dijo ante mi requisitoria

_Lo se amor, pero tal vez hayas hablado algo interesante_

_ Bueno Jorge me ha dicho que esta vez lo positivo es que pude poner un limite_

Jorge era su analista, el viejo maestro.

_ ¿Un límite?_

_Si…… que en otras circunstancias hubiera terminado follando con un extraño a la pareja pero esta vez, con eso de que no me diera besos o cuando le dije que no me tocara por debajo del top yo había establecido un límite y mantenido cierto control sobre la situación_

_ ¿Unas reglas de juego?_ dije

_Ves Carlos así lo ves tú, como un juego, pero soy yo la que expongo mi cuerpo_

_Y la que disfruta también_

_ ¿Y si decidiéramos de una vez por todas ser una pareja liberal, dejar de vivir todo esto con tanta culpa?_ dije

_ Es que el problema es que el sexo es como una adicción para mi… y creo que para ti también… y luego ya no sé dónde frenar, no hace falta que te haga un racconto de todo lo que hemos vivido ¿No es así?_

_Pero esta vez si has podido, tal vez sea una oportunidad para probar eso_

_Ay Carlos ¿Tantas ganas tenés de que ese chaval me termine follando?_

_Es que no quiero que folles con él, no sé bien lo que quiero… sé que me gusta verte con él… y me gusta ver el deseo que tiene por ti… la calentura que tú le despiertas_

_Dejar que me toque y luego follar nosotros como la otra noche ¿eso te gustaría?_ dijo mi esposa

_Bueno no ha estado mal, creo yo_

_Pero eso sería jugar con el deseo de otra persona, usar a esa persona para nuestro deseo_

_Él también lo ha disfrutado, fue algo que no olvidará jamás_ dije

_No Carlos, no… no intentes convencerme, estos juegos siempre van a más…. Siempre_

_ ¿Y qué piensas hacer con Aitor?_

__Por ahora mantener cierta distancia… más adelante… ya veremos_ dijo mi esposa

Por supuesto a la mañana siguiente Aitor me esperaba en la cochera para su paseo acostumbrado.

_ ¿Qué hay Carlos?_ me dijo un poco cohibido

_Sube_ le dije

_Fernanda me dijo ayer que vamos a dejar en suspenso las idas al gimnasio_ dijo apenado

_Normal después de lo que pasó_

_ ¿Está cabreada conmigo?_

_Ya te ha dicho que no_

_Qué manera de hacerme pajas pensando en ella_

No contesté, salimos a la calle.

_ ¿Ya lo has hecho antes, esto de filmarla con otro tío?_

__No……… fue algo que se me ocurrió en el momento_

__Quiero ese video_ dijo Aitor

__ ¿Para qué se lo muestres a Gonzalo? Olvídate chaval_

_ ¿Y si le contara a los abuelos?_

_Joder Chaval, tienes 18 años, no hemos hecho nada ilegal, cuéntale a quien quieras, pero así no lograras nada de lo que quieres_

__ ¿Que no lograré nada? __

_Tu ve tranquilo, las cosas sucederán o no, pero no debes arruinarlo_

__ Dame alguna pista más Carlos, no me tengas así joder ¿podré follármela o no?_

__A ver…….de lo que pasó a follártela hay un largo camino……… cómo te comportaste el otro día estuvo muy bien, que aceptaste los límites que ella te marcó_

_ ¿Los límites?_

_Cuando te dijo que no la besaras y luego que no metieras mano bajo el top, has hecho caso y eso estuvo bien, eso le gustó_

_ ¿Ella te lo ha dicho? ¿Qué le gustó eso?_

_Si….. Ella me lo ha dicho_

Se quedó pensativo un momento.

_ También me dijo que le tocara las tetas suavemente y luego ya has vistos como le destrocé esos pitones que tiene_

_Bueno si no te paró con eso habrá sido que le gustó_

_Le gusta que sea un chaval obediente, que putas que son, pero le va la marcha, ya me he dado cuenta.

Como me sobó la polla…… con que ganas lo hizo, joder.

Gonzalo me decía que esas tetas eran operadas, pero no ¿No es verdad?_

_Ya has comprobado que no_

_Nunca he estado con una tía con tetas de plástico_

_No son tan suaves como las de Fernanda_

_Joder Carlos tu eres su marido ¿Cómo puedes ser tan cornudo?_

_ A ver Aitor, ella te ha marcado unos límites y yo voy a marcarte otro, borra esa palabra cuando hables conmigo_

_ ¿Cual? ¿Cornudo?_

_Si_

_Lo siento, disculpa, discúlpame, es que esto es… esto es la ostia no sé__

_Bueno no te hagas ilusiones, igual no sucede nada más, igual te queda un bello recuerdo y nada más_

_Vale, me portaré bien, seré obediente_ se rio con ganas, salvajemente, su panza se convulsionó bajo la camiseta

_ ¿De qué te ríes?_

_Es que no me lo acabo de creer…. lo de los límites y toda esa gilipollez_ dijo riéndose

_ ¿Sabes que creo?_ volvió a decirme

_No, dime_

_Que me voy a acabar follando a Fernanda y va a ser una pasada_

_Bueno, ella decidirá_ le dije

_Y tú vas a ayudarme ¿No es verdad?_

_Hemos llegado a destino_ le dije y detuve el coche

Al otro día al llegar Fernanda del gimnasio, extrañé la presencia de Aitor, allí estaba mi esposa con sus leggins embutidos en el culo, con sus piernas musculadas reventando la tela adherida a su piel, comiendo su yogurt como siempre. Pero imaginaba la cara regordeta del chaval a sus espaldas como un ave de presa con sus ojos achinados y su gran polla

_Dime amor ¿Cómo sentiste la polla de Aitor cuando lo masturbaste el otro día?_

Mi esposa me miró seria, siguió comiendo su yogurt

_Como eres Carlos… como eres_ dijo meneando la cabeza

_Tiene una gran polla, no ha mentido con eso_ dijo mi esposa levantándose para tirar el envase del yogurt al sumidero. Admiré su gran culo por un momento

_Y te ha gustado como te magreó los pechos_

_Si pero me quedaron algo doloridos_

_Primero le dijiste que te los tocara suavemente_

_Si claro… pero ya sabes como soy_

_ ¿Cómo eres?_

_Ya lo sabes_ dijo encogiéndose de hombros.

Sumisa pensé, le gusta que le hagan hacer cosas, que le den órdenes, que le desobedezcan.

Me pregunté cuánto tiempo tardaría Aitor en descubrir ese costado de su personalidad.

Pero transcurrió toda esa semana y nada pasó. Supe que Aitor le había enviado mensajes queriendo verla pero ella le había dicho que no. Entonces le dije al chaval que no fuera ansioso que no lo arruinara. Eso lo calmó aparentemente.

Así las cosas el sábado teníamos una fiesta, aniversario de casada de una amiga de Fernanda, era solo una cena en un restaurante pero Fernanda se puso un vestido negro pegado al cuerpo que le quedaba como una guante, la falda apenas por encima de la rodilla y zapatos negros de tacón, la espalda descubierta y un escote normal que en ella no quedaba normal claro.

Estaba impactante y no era algo especialmente buscado por ella.

En el camino ya en el coche me contó que su amiga había planeado que fuéramos a bailar a un sitio tranquilo luego de cenar.

Admiré sus largas piernas mientras conducía, tenía 35 años y estaba increíble, por un momento sentí cierta culpa de propiciar esas aventuras como las de Aitor, joder estaba casado con una mujer espectacular, tenía que dejarme de estupideces.

Ella pareció leer mis pensamientos, me sonrió. Su hermosa boca, sus ojos azules, la delicada melena carré enmarcando su cara, su largo cuello, por dios era bellísima.

Y fue una buena noche, solo éramos cuatro parejas, ya nos conocíamos, teníamos la misma edad, hijos de más o menos las mismas edades, los mismos gustos.

No hubo miradas demasiado envidiosas de parte de las otras mujeres, la amiga de Fernanda era muy hermosa también, tampoco miradas demasiado descaradas de los hombres del grupo.

Fuimos a bailar a un sitio tranquilo, bailamos salsa, había música en directo.

Me admiré una vez más de lo bien que bailaba Fernanda y yo hice lo que pude.

Unos de nuestros amigos también bailaba muy bien, una cosa llevó a la otra y terminaron bailando juntos.

Yo desde la barra observaba la mano del hombre en la grácil cintura de mi esposa, como la hacía girar sobre sí misma, sus agiles piernas moverse al compás de la música, su apretado culo bajo el vestido. La mirada de uno de los percusionistas perdida en ella.

Yo bebí muy poco pues debía conducir pero Fernanda se estaba divirtiendo, estaba relajada, entre amigos y bebió un poco de más.

Al regreso, ya en el coche ella se quitó los zapatos.

_Te amo amor, a pesar de lo loco que estás_ me dijo sonriendo

_ ¿Si? ¿Tan loco estoy?_ le dije.

En un semáforo, acaricie sus piernas increíbles, llegue casi hasta su coño.

_ Ey no te aproveches de mi estado_ dijo riendo

_ ¿Cuál es tu estado?_ le dije

_Felizmente casada_ me dijo riendo.

_ ¿Muy feliz?_

_Muy feliz y muy fiel_ dijo ella riendo, estaba un poco bebida y era completamente sincera.

Esa era su fantasía de felicidad entonces, ser muy fiel y yo de alguna manera la había empujado hacia su lado oscuro, hacía lo que no quería ser pero a la vez constituía el llamado de su naturaleza más salvaje.

Me sentí un poco culpable. Su fantasía de felicidad era ser algo que no era en verdad, se engañaba a si misma, comparé las situaciones peligrosas en las que no habíamos metido con esta noche tranquila con un suave toque de sensualidad, casi inocente diría.

Siempre nos sucede así, deseamos lo se nos escapa ¿Pero en el caso de Fernanda ella podría haber reprimido esa compulsión sexual que la había poseído en otras situaciones?

Si yo hubiese sido alguien más normal ¿habría sido distinto para ella?

¿O hubiese sucumbido en situaciones peores como las de su primer matrimonio en Valencia?

Tal vez yo con toda mi locura y mi perversión era como una especie de dique para ella, que a veces podía abrir las compuertas por donde fluyeran las espumosas aguas de su voluptuosidad

En otro semáforo, la bese y rocé sus tetas magnificas. Volvió a sonreírme feliz. Sus ojos tenían un extraño velo brillante.

Al fin y al cabo podíamos tener noches tranquilas como estas y de las otras más salvajes.

Pero una cosa era segura, serme muy fiel era una fantasía pueril que ella no podía cumplir, que su cuerpazo imponente no le daba opción a cumplir.

Llegamos a la urbanización, entré el auto a la cochera, el enorme monstruo de metal ingresando en la cueva, el edificio dormido nos tragó en sus entrañas.

Los faros iluminaron los otros coches que descansaban, se encendieron las luces de servicio.

Fernanda se puso los zapatos antes de bajar del coche, sus tacos resonaron en el silencio de la cochera con su eco característico, un poco siniestro.

Miré hacia el rincón debajo de la escalera donde a veces estaba Aitor, me pareció ver la brasa de un cigarro.

Pero no podía ser, eran las cuatro de la mañana ¿Qué podía estar haciendo allí?

Nos dirigimos hacia el elevador, abracé a Fernanda por la cintura, caminamos así juntos.

De pronto escuché una voz.

_Fernanda, Carlos ¿Sois vosotros?_

Continúa en