Tres años de fantasías
Lleva años fantaseando con extraños mientras su esposo la toca. Él lo sabe, y esta vez, en medio de un restaurante lleno de gente, decide que la fantasía ya no tiene por qué quedarse solo en su cabeza. El mesero de la mesa de al lado acaba de convertirse en el protagonista de su deseo más prohibido.
Al llegar a casa mi vagina era una verdadera catarata, por más que trataba de juntar las piernas era imposible poder retener mis flujos en mi interior, la sensación del plug al caminar me generaba ligeras descargas de placer, ni que decir de las vibraciones que me generó el trayecto en el servicio público, me tenía que morder los labios para evitar gemir, mi pareja se dio cuenta de esto
- No sé, si considerarlo como buena o mala idea – me susurró al odio- pero estoy seguro qué lo estas disfrutando mucho.
- No tienes la más mínima idea de la magnitud de esto – le respondí
Si no hubiera habido tantos pasajeros definitivamente hubiera llevado su mano hasta mi vagina para que lo comprobara, el problema para mí era mi mente, mi pareja estaba conmigo a mi lado, y mi mente me llevaba a fantasear que era otra persona, no él quien me generaba el placer.
Al llegar a casa, afortunadamente mi madre ya había hecho dormir a los niños, pero quiso que le platicáramos que tal nos había ido en nuestro paseo, yo temblaba de miedo que ella se pudiera dar cuenta del brillo generado por mis fluidos en mis piernas, e hice lo posible por terminar la conversación, aunque no tan pronto como me hubiera gustado.
Entramos al cuarto, mi pareja atrás de mí, me senté sobre la cama y levantando la falda lo llamé
- Por favor, ¿puedes ayudarme?
Mientras dije esto, movía a un costado mi panty la cual estaba completamente mojada, como si me hubiera orinado, nunca mi vagina había estado tan mojada, Mi pareja se puso de rodillas en el suelo y metió su cabeza bajo mi falda y su lengua y labios se posaron sobre mí, sentía como su lengua entraba en mi interior y como succionaba mis líquidos, nuevamente mi mente empezó a fantasear, nunca lo había pensado, pero ¿Qué tan excitante sería llegar así de mojada con semen de otro hombre y mi esposo me recibiera así?
Con ese pensamiento, su lengua en mi interior, sus labios succionando mi humedad y sus dedos jugando con el plug que tenía en mi ano llego mi orgasmo retorciéndome en la cama y mordiendo mi brazo para no gritar y me escucharan todos en la casa.
Mi pareja trabajaba todo el día, mi hijo mayor en el colegio y el pequeño pues en realidad casi o nada molestaba durante el día así que me quedaba tiempo a tirarme en la cama y jugar con ellos.
Y no solo mi uso en solitario de ellos ya que al menos tres veces a la semana participaban en nuestros encuentros con mi pareja, debo decir que durante esa época fueron muy pocos días en los que no hicimos el amor, era todos los días, conforme se podía la colección de juguetes fue creciendo, todos tenían nombres de hombre, ninguno en especial, el día que mi pareja supo que los había bautizado le mostré como elegía los nombres. Tomaba la guía telefónica y simplemente deslizaba mi dedo sobre el listado contado hasta cinco, ahí donde mi dedo quedaba señalando es el nombre que se elegía.
¿Porque nombres de hombres? Simple, cada que los usaba para mí era imaginarme que era poseída por otro hombre, no por mi pareja, entonces mientras que él trabajaba yo gozaba con Luis, Carlos, Pedro, Gustavo, etc. Y si, esas oportunidades en que usaba uno o dos con mi pareja, pues era participar en un lindo trio, pero siempre para mi fueron los penes de otros hombres.
Claro, siempre esta fantasía se quedó en mi cabeza, no estaba segura de la reacción de mi pareja si llegara a conocerla, lo amaba bastante como para poder hacerle un daño a él.
Si, este relato lo titulé tres años de fantasías, pero no recuerdo exactamente si fueron tres o cuatro, llegue a tener 12 juguetes diferentes, me entregue a doce hombres diferentes en ese tiempo, yo que despues de dar a luz no podía soportar el tamaño del pene de mi pareja, un par de ellos eran unos verdaderos mostros, los únicos dos que no me lo hicieron anal, los demás o un poco más chicos o del mismo tamaña del pene de mi pareja.
El hecho es que después de algún tiempo tres o cuatro años, mientras que cabalgaba a mi pareja me incliné para besarlo dejando mi ano apuntando hacia arriba, lo que aprovecho mi pareja para empezar a acariciar mis nalgas por un breve momento y despues mi ano, hasta empezar a meter uno de sus dedos.
- ¿Te imaginas que alguien me ayudará a hacerte esto? –
Me lo susurró al oído mientras que dos de sus dedos me abrían completamente sintiéndolos en lo profundo de mi ano, pero definitivamente lo que disparó mi orgasmo, fue su comentario, la que había sido mi fantasía por varios años y ahora salía de su boca,
El placer paso a ocupar el espacio de mi cuerpo que había estado ocupando mi culpabilidad de fantasear con otros, y así con su pene en mi vagina y dos dedos en mi ano, me corrí, dejándolo empapado y clavando mis uñas en su pecho.
- Que rico – me dijo
Yo no podía hablar, primero porque aún mi cuerpo estaba flotando, mi mente estaba en blanco y no quería responder ninguna de sus preguntas en ese momento.
Sin embargo, aún no estaba todo terminado, ya que si bien había llegado a mi orgasmo el aún no había eyaculado, nos giramos poniendo boca arriba y sin llegar a salirse de mi interior ni sacar sus dedos de mi ano, empezó a moverse en mi interior, lo que hacía que no me pudiera retirar de él, sentía su respiración en mi oreja y presentí que pronto iba a venir una fila de preguntas que no podría evitar, mi cuerpo me había traicionado.
- Me encanto tu orgasmo – por fin me lo dijo suavemente - ¿tanto te provocó imaginarte que otro hombre me ayudara a darte placer?
No podía responder, no porque no quisiera, sino que no podía porque nuevamente estallaba en otro orgasmo.
- Lo había sospechado – seguía hablando – pero no tenía toda la seguridad, tu vagina y tu ano responden por ti, además ¿otro orgasmo así de rápido?
- Por favor no sigas – Fue lo único que le respondí
- ¿Tiene algo de malo? – seguía con su martirio a mi placer – Me encanta como lo gozas y te amo demasiado como para privarte de ese placer
- Por favor – seguí suplicándole
- Prometo no callar si me dices que nunca te lo imaginaste
No pude más, mordí su hombro para no gritar, mi vagina empezó a ordeñas su pene y mi ano a aprisionar sus dedos mientras que mi cuerpo volvía a un nuevo torbellino de placer, cada vez más fuerte, fueron tres uno tras otro y los tres muy intensos.
Un saludo con todos, para aquellos que nos han seguido desde el primer relato publicado (No mantienen el mismo nombre ni están numerados, porque la verdad que me desanima a mí a leer cuando los veo con número, salvo por ahí algunos autores que sigo y que me encantan sus relatos) hemos tratado de que cada relato pueda ser entendido de forma individual y como les decía la idea era compartir con Ustedes nuestras experiencias y forma de disfrutar del sexo, hasta este punto había sido solo mi esposa quien los había escrito. Si el día de hoy estamos casados, pero en el momento en que se han desarrollado todos los hechos narrados hasta ahora, solo convivíamos juntos, y bueno al igual que Ustedes en casi todos los relatos hasta este momento han sido una sorpresa para mí que recién me entero, algunas cosas las sospechaba pero de otras ni idea, como su aventura con el ginecólogo y su primer trio y también su primera aventura lésbica, pero no los saco más del momento que estábamos, y esto ha sido solo una presentación personal, probablemente en algún relato incluiremos algunos detalles físicos, aunque normalmente yo pienso que no tienen mayor necesidad, pero lo haremos, en fin continuamos con la historia.
Definitivamente, desde el momento que uso nombres masculinos para los juguetes, estaba completamente seguro que, su fantasía era esa, que otro hombre la hacía gozar, el verla gozar de esa forma fue en su momento lo que me hizo seguir y llegar a excitarla compartiendo la misma idea o deseo que ella tenía.
Disfrutaba viendo como gozaba y la intensidad de sus orgasmos y ese día en que compartimos la misma fantasía fue uno de los mejores hasta ese momento que me brindo.
A partir de ese día ya no era solo incluir los juguetes en nuestra relación sino mencionar precisamente que se tratara del pene de otro hombre, la excitación de verla gozar de esa forma me impulsaba cada día a seguir.
Un día mientras cenábamos salió como tema de conversación el de comprar un nuevo juguete, pero quise llegar un poco más allá.
- Si no fuera un juguete, ¿a quién de los que ves elegirías para que nos acompañe?
Su cara de excitación cuando le hice esa pregunta fue increíble, estoy seguro que llego a tener un pequeño orgasmo de imaginarlo.
- No se porque me preguntas eso – me respondió, pero sin embargo seguía recorriendo con la mirada todo el local.
- Si, es simple, hemos fantaseado mucho con que alguien mas nos ayude a hacerte gozar, es más, son más de diez hombres diferentes ¿Y si le ponemos un rostro y un cuerpo?
Ella seguía con su cara de excitación buscando y revisando todo el local
- Nunca me había hecho esa pregunta – por fin respondió – hasta ahora solo me había imaginado un maniquí tal vez con movimiento propio y un pene que me hacía gozar, pero sinceramente nunca me lo había preguntado.
- No es lo que te pregunté y es simple. A quien elegirías para que me ayude a hacerte gozar.
Bajo la cabeza y mencionó algo entre los labios que lamentablemente no alcancé a escuchar
- No te escuche – le dije
Se acercó a mi y el oído me dijo:
- Si me dieras permiso, creo que con el mesero que atendió la mesa del costado – movió la cabeza y justo uno de los meseros se acercaba a la mesa contigua –
- El, - me dice – que se acaba de acercar – pero cada vez hablaba mas bajo, como si la fueran a escuchar.
- ¿Algo en especial en él? – le pregunté
- Se le nota un buen paquete y creo que pasa varias horas en el gimnasio.
Ella seguía hablándome al oído, como si no quisiera que nadie pudiera escucharla, yo aproveche para deslizar mi mano a su vagina la cual estaba muy empapada.
- Pídele la cuenta- le dije, sin retirar mi mano que seguía bajo su falda
- No puedo, además el no nos ha atendido
- Hazlo solo le vas a pedir la cuenta, aprovecha que esta cerca - le dije al tiempo que levantaba mi otra mano haciéndole una seña para que se acercara
Al estar ya cerca de nuestra mesa, introduje uno de mis dedos en su vagina y voltee a ver su cara
- ¿Me puedes hacer un gran favor – le dijo ella al mesero
- Claro que si, dígame – le respondió
- No se donde esta el chico que nos estaba atendiendo, pero me puedes traer la cuenta
Fue breve, pero mi mano termino empapada definitivamente debió de haberse dado cuenta de lo sucedido ya que no lo volvimos a ver, pagamos la cuenta y nos fuimos al primer hotel que encontramos.
No llegamos a sacarnos la ropa, solo levante su falda e hice su panty a un costado, estaba demasiado mojada, ella bajo el cierre de mi pantalón y saco mi pene, al tiempo que la penetraba le dije:
- Cierra los ojos y acuérdate de él
Aun recuerdo la primera oportunidad en que disfruto de otro hombre en mi presencia.
- Dame fuerte – decía – disculpa que no tenga mucho tiempo pero aprovechemos que mi esposo se levantó a hablar por teléfono, quiero que me llenes.
Su excitación la llevaba a imaginarse entregándose a él inclusive en algún lugar del mismo restaurant, ha sido uno de los orgasmos más rápidos que he disfrutado con ella y sobretodo muy abundante y húmedo, el no habernos sacado la ropa me generó un pequeño problema cuando me di cuenta que mi pantalón se encontraba mojado como si me hubiera orinado.
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