Una mala decisión. Parte 2
David no pidió permiso, pidió obediencia. En la penumbra de su oficina, el ascenso profesional se convirtió en una jaula de deseo donde cada botón desabrochado era una cadena más. Ella sabía que no debía ceder, pero el miedo y el morbo la habían atrapado.
Una mala decisión. Parte 2
Mikel era un mal amante, luego de estar con él cinco o seis veces tenía decidido dejarle.
Temía todavía alguna represalia o animadversión de su parte en la empresa, pero la verdad es que Mikel era una buena persona.
Además estaba enamorado de mí como un adolescente. En cierto sentido me daba pena.
Pero definitivamente no me follaba bien, le costaba controlar la eyaculación, no es que fuera un eyaculador precoz, pero según me confesó, se excitaba demasiado con mi cuerpo.
Por otro lado debo ser sincera y decir que extrañaba a Rodrigo, me había acostumbrado a lo bien que follaba.
MI esposo siempre había sido un buen amante pero la verdad es que no se comparaba con Rodrigo.
Había escuchado esas historias de mujeres que se habían enamorado de un novio golfo que las follaba como nadie, pero que era un cabronazo y debieron dejarlo.
A mí no me había pasado eso, mi esposo había sido mi mejor amante hasta conocer a Rodrigo.
Eso me llevó a hacer un repaso de todos mis amantes, lo que pude hacer sin esfuerzo pues no habían sido muchos, tuve mi primera vez a los quince con mi primer noviecillo y luego podía recordar siete amantes más, dos tíos de una sola noche, ligues de discoteca, un amor de verano y cuatro novios más o menos estables, uno con el que estuve tres años y con el que había tenido esa sesión dolorosa de sexo anal.
Conocí a mi esposo a los 23 y dos años después me casé. Eso había sido todo.
La verdad es que el sexo nunca me había interesado demasiado, intenté mirar porno un par de veces pero me resultaba insufrible, ni me excitaba ni nada.
Algunas amigas se volvían locas con el porno y las pollas grandes y todo eso, a mí me resultaba incomprensible.
Al final terminé mi relación con Mikel, pero en la empresa todos me seguían mirado como la zorra que se acostaba con los jefes.
Decidí que si ese era el caso me convertiría en un zorra de verdad, me volví despótica y en algunos casos cruel, si se trataba de gente a mi cargo y notaba en sus miradas que me prejuzgaban se las hacía pagar con pequeñas crueldades y maldades.
No con todos claro, tenía mis preferidos y si alguien me parecía buena persona lo dejaba tranquilo.
Pronto me hice fama de ser demasiado exigente y dominante, nunca había sido mi estilo ni mi naturaleza, pero la empresa ahora me parecía una jungla y esa fue la forma que encontré de defenderme
Un día estaba de shopping y vi un traje de falda y blazer muy entallado y con la falda demasiado corta para mi gusto, tengo buenas piernas lo sé, largas y bien formadas, mi piel demasiado blanca quizás me cohibía un poco, decidí entrar a la tienda y probarme el traje.
La falda era muy corta y dejaba mis piernas demasiado al descubierto, se veían mis muslos al completo. Me observé bien en el espejo, mi culo estaba muy bien también, mis piernas eran hermosas.
Nunca había pensado de mi misma en esos términos.
Me agradó la imagen en el espejo.
Un poco zorra tal vez hubiese pensado antes de una tía vestida así.
Una calienta pollas tal vez, desabroché dos botones de mi camisa, tenía pechos hermosos, si pensaban que era una zorra luciría como tal, que se volvieran locos conmigo si tanto lo deseaban.
El traje era de color azul y contrastaba bien con mi piel.
Alboroté un poco mi cabello rubio rizado y abrí bien grandes mis ojos verdes, definitivamente me gusté.
De pronto me dejaba ser libremente vanidosa.
Cuando aparecí en la empresa con mi nuevo look todos quedaron flipados como idiotas, las otras mujeres me miraban de reojo, todavía creían que era la amante de Mikel, sentía las miradas sobre mi cuerpo y lo disfrutaba.
Mi esposo notaba el cambio y estaba tal vez más entusiasta que yo.
Las sesiones de sexo anal se habían ido espaciando, yo había intentado enseñarle algunos trucos de Rodrigo como el de masturbarme al mismo tiempo que me penetraba, no lo hacía mal, pero no lo hacía como él. Era más la nostalgia por mi antiguo amante que el placer que me provocaba.
La verdad es que me sentía rara, fuera de eje, sabía que ya no era la misma.
Comencé a pensar si ese episodio de enseñarle las tetas a Rodrigo podía haberme cambiado tanto, algo se había activado en mí con ese hecho pero no podía explicarme bien que era.
También pensé en visitar a un psicólogo pero finalmente no lo hice, en el fondo tenía temor de que cosas podían salir a la luz y no me veía contándole a otra persona lo que había vivido en los últimos meses.
El nuevo puesto de trabajo comenzaba a darme ciertas satisfacciones ahora y pronto me asignaron una nueva sección, tenía gente nueva a mi cargo.
Los jefes parecían aún más contentos conmigo que antes.
Era como que tenía un nuevo rol, pasé de ser la chica buenita y buen rollo, eficaz y confiable a ser la zorra ambiciosa y agresiva que folla con quien tiene que follar para hacer carrera.
Uno de los chicos de mi equipo me gustaba bastante, se llamaba Adrián y era guapísimo, tenía 26 años, era alto y se veía que se cuidaba bastante, tenía el cabello espeso y castaño y unos ojos color miel muy bellos.
Me agradaba que parecía cohibirse un poco conmigo, decidí convertirlo en mi preferido, me gustaba su sonrisa cuando lo regañaba muy suavemente, dándole a entender que estaba bromeando con él.
También me comportaba como una arpía con otros, delante suyo, para que notara la deferencia que tenía con él.
En un after office de esos a los que pocas veces iba, mi nueva actitud me había alejado de antiguos amigos y amigas, nos encontramos, nos quedamos conversando y noté como estaba embelesado conmigo.
Por primera vez tuve la tentación de cogerle como amante, ya había probado con Rodrigo y Mikel que estaban por encima de mí en la empresa ¿Y si lo hacía con un subordinado? ¿Cómo se comportaría en la cama conmigo?
No pasé de ese coqueteo inicial, Adrián parecía bastante tímido, le pregunté si tenía novia y me dijo que sí, eso me detuvo un poco, no me agradaba la idea de ayudar a ponerle cuernos a alguien que no conocía.
De pronto me sentí una especie de bruja depravada, alguien que se había pervertido e intentaba pervertir a otros.
Sus bellos ojos se perdían en mi escote y en mis piernas. Salí del pub desde mi 1,75,con mis tacos de 10 cm, pasaba el metro ochenta y sentí como los demás se apartaban a mi paso, como si fuera yo una especie de diosa.
Decididamente la vanidad de la belleza es como una droga.
Me sentía bastante estimulada y tuvimos un buen folleteo con mi esposo esa noche.
Finalmente Mikel pidió el traslado, en su lugar vino una persona bastante más joven, un gordito calvo y pedante que tenía cuatro años menos que yo y ya tenía un puesto de más jerarquía en la empresa.
Se llamaba David y en cuanto lo conocí me desagradó profundamente, era un tío que nunca sonreía, creía que ese rasgo le quedaba bien, jugaba un poco el papel de genio precoz.
_ ¿Patricia no? Me han hablado mucho de ti, espero que podamos conectar bien_
_Encantada_ dije yo dándole la mano
No me gustó para nada eso de “Me han hablado mucho de ti”.
Pronto comenzó a hacerme ir a su oficina con cualquier excusa tonta, me daba cuenta que lo hacía para mirarme a placer, aunque no lo dejaba traslucir, siempre en su papel de hombre que no sonreía.
Cuando me marchaba sentía su mirada clavada en mi culo y en mis piernas, no pensaba cambiar mi forma de vestir ahora que me había animado a las faldas más cortas y los escotes, pero sus miradas realmente me incomodaban.
Luego de unas semanas me citó a su oficina a última hora, supuestamente estaba reunido con alguien pero estuve un buen rato allí y no vi entrar y salir a nadie. El personal comenzó a irse, la empresa comenzaba a quedar desierta, finalmente me hizo pasar, estaba en mangas de camisa y sin corbata.
_Pasa quería conversar contigo de un asunto_
Pasé a su oficina mirándolo desde arriba.
_Eres muy alta joder ¿Cuánto mides?_ por primera vez en esas semanas lo vi sonreír, entendí porque no lo hacía más a menudo, tenía una sonrisa torva y de dientes torcidos
Le dije cuanto medía.
_Me gustan las mujeres altas, he tenido varias y se cómo tratarlas_ dijo sonriente
_ ¿Ah sí? ¿Para decirme eso me has hecho venir?_
_No, en verdad no, quería decirte que me gusta como trabajas, la pasión y el compromiso que pones y decirte que se va a abrir una nueva sucursal en……..y tal vez te podría interesar estar a cargo de ella_
Estar a cargo de una sucursal era una forma de ascenso según como se mire, pero mi esposo tenía un buen trabajo aquí, no me apetecía demasiado la idea de mudarme en verdad.
_Tal vez, tendría que estudiarlo un poco_ dije
_He estado conversando de ti con un conocido en común, un tío cojonudo_ dijo
_ ¿Si?_
_Rodrigo, está contento en Roma, dice que las italianas son la ostia_
_Me alegro por el_ dije, intentando ser glacial
_ Pero me dijo que las mejores tetas que ha visto en su vida son las tuyas_
_Bien David, no se adonde quieres llegar o mejor decir me lo imagino, pero en este momento voy a marcharme y haré de cuanto que esta reunión nunca sucedió, por tu bien claro_
_Joder Patricia estoy temblando de miedo mira_ y me mostró una mano grande y con un poco de vello en el dorso.
_Vale_ le dije
_Me gustaría que me muestres las tetas, solo cinco minutos, nada más_
Me impactó el pedido, lo sentí como un golpe en la boca del estómago, recordé en un instante la misma situación con Rodrigo.
_ ¿Solo cinco minutos eh?_ le dije con una sonrisa que sentí forzada en mi rostro
_Cinco minutos, sin sujetador claro y prometo no molestarte más con tonterías, no más excusas tontas para que vengas a mi oficina, ni chorradas de ningún tipo y sigue pendiente el ofrecimiento de la nueva sucursal claro_ dijo todo esto muy serio sin sonreír.
Es extraño lo que voy a contar pero lo miré, con un poco de tripa que se le notaba abultando la camisa, calvo a pesar de ser tan joven, con sus manos velludas, recostado sobre su escritorio.
Estaba excitada, no sé si el recuerdo del episodio con Rodrigo, el silencio de la oficina fuera del horario de trabajo, cierta penumbra que había en la habitación.
Increíblemente sentí un calor que me subía por todo el cuerpo y tuve deseo de hacerlo, un deseo que no podía refrenar
_Te aclaro que si me tocas con la punta de una uña, mañana mismo te denuncio_
_No te tocaré, quédate tranquila_
_Prefiero cinco minutos desnuda a aguantar más de tus estupideces_ le dije y comencé a desabrocharme los botones de la camisa.
No tenía por qué hacerlo pero la verdad es que muchas veces había revivido en mi mente esa situación con Rodrigo y hasta me había masturbado con ello.
Pensaba que jamás volvería a hacer algo tan excitante como eso.
Pero aquí estaba a punto de quitarme el sujetador frente a un gordito cabrón en su oficina, el genio precoz de la empresa.
Dejé caer el sujetador en el suelo junto a la camisa y el blazer.
_ Separa un poco las piernas_ me dijo
Lo hice.
_Tienes unos tetones de otro planeta, alucinantes_ me dijo
Nos miramos fijamente, algo debe haber delatado mi mirada.
_Tócate un poco_ me dijo
Llevé mis manos a mis pechos, los acaricie levemente.
_ Pellízcate un pezón y estíralo hacia arriba_
Lo hice, el pecho cayó pesadamente.
_Quedan dos minutos_ dije
Estaba caliente pero por nada del mundo me hubiese dejado follar por ese gilipollas en su oficina, eso lo tenía muy claro.
_Levántate la falda y muéstrame el culo_ dijo
_Eso no estaba en el trato_
_Es un agregado que quiero hacerle al jueguecito_
Me giré lentamente, levante mi falda, le enseñé mi culo, cubierto solo por un tanga negro.
_Que nalgonas tan blancas tienes, blanco inmaculado, joder, vas tan bien servida por detrás como por delante_
Me di vuelta para mirarlo.
_Además tú cara es una preciosidad_ dijo y se tocó levemente la polla sobre el pantalón
Miré mi reloj.
_Han pasado los cinco minutos_ le dije.
_Vale vístete, salimos juntos_ me dijo
En el ascensor mientras bajábamos al parking, me preguntó sobre algunas cuestiones de trabajo, había vuelto a su papel de hombre que nunca sonríe.
Por un momento imagine que iba a intentar besarme en el elevador, pero nada de eso, se comportó perfectamente, como un caballero.
El guardia de seguridad nos saludó cuando nos íbamos.
Al otro día por las miradas en la oficina, supe que todos pensaban que era la amante de David.
Esa mañana me había masturbado y corrido bajo la ducha, en mi mente revivía la situación, la fragilidad y a la vez el poderío de mi cuerpo exhibido impúdicamente a un desconocido.
Cuando me gire y levanté la falda para enseñarle el culo, el deseo, la adrenalina que sentí, la sensación de estar haciendo algo prohibido, algo que estaba mal, que me exponía frente a otro que me deseaba.
David cumplió su palabra, dejó de molestarme por completo, apenas le veía, pero las pocas veces que coincidía con él me pasaba como antes con Rodrigo, me sentía cohibida, en su mirada notaba cierto poder sobre mí, la posesión de mi secreto, no era solo que me había visto desnuda, era que sabía de algo oscuro sobre mi personalidad.
El tema es que ese desinterés aparente de David, hacía crecer mi deseo, no el de follar con él, sino el deseo de exhibirme nuevamente, frente a él o frente a otros.
También notaba algo distinto en Adrián, estaba más lanzado hacía mí, sus miradas eran más audaces e incluso me invitó a tomar una copa luego del trabajo.
Allí lo noté indeciso, un poco nervioso, era obvio que quería avanzar, pero no lograba reunir el valor suficiente. Estaba en mi animarlo un poquillo pero yo tampoco me decidía a dar ese paso a pesar de que me gustaba mucho y me parecía muy atractivo.
Nada sucedió, solo coqueteo y miraditas.
Hice el amor con mi esposo pensando en él.
Así pasaron una días más, oscilando entre el recuerdo del morbo que me había provocado la situación con David y el deseo por Adrián y su atractivo físico.
Entonces me di cuenta de que si no hubiese sucedido ese primer episodio de exhibicionismo con Rodrigo nunca le hubiese sido infiel a mi esposo.
Por mucho que me gustara Adrián, con lo guapo que me parecía no era suficiente para que diera ese paso de intentar ligar con él.
Pero un viernes recibí el siguiente mensaje: _Quisiera otros cinco minutos de los tuyos, mismas condiciones, esta tarde en mí oficina_ era de un móvil que no podía identificar, pero ya sabía que se trataba de David.
Sentí un nudo en el estómago.
Pensé que hacer, mi mente era un torbellino, sabía que no podría resistirme, quería repetir ese morbo de mostrarme desnuda ante él.
Llegó la hora de salida, el personal comenzó a desalojar las oficinas, las luces se apagaban en los cubículos, subí en el elevador hasta la oficina de David.
Me observé en el espejo del elevador, mis ojos estaban brillantes, sentía que estaba un poco elevada del piso, un poco como flotando.
Me desabroché los botones de mi camisa para que se viera el encaje negro del sujetador, no pude evitar pasarme las manos por los pechos, sentía mis pezones erectos y la piel erizada.
De todos modos no estaba dispuesta a follar con él, cierta repulsión física seguía subsistiendo en mí.
Toqué a la puerta, David me hizo pasar sin una sonrisa, estaba casi en penumbras su oficina.
_Párate aquí frente al escritorio_ me dijo
_Lo mismo que te dije la otra vez, si intentas tocarme me marcho_
_Tú tranquila _
Comencé a desabrocharme los botones de la camisa.
_Te pone mucho este jueguecito ¿eh?_ me dijo
No contesté, me desabroche el sostén antes de quitarme la camisa, mis pechos asomaron.
_Joder, que tetones, son la ostia_
Me quité la camisa y sin que me dijera nada, llevé mis manos a mis tetas y las acaricie.
_Esta vez quítate la falda también_
Tragué saliva sentía mi garganta seca y pastosa. Al fin y al cabo ya le había mostrado mi culo.
Me quité la falda.
_Como se te marca el chochito_
Esta vez los minutos parecían pasar más lento que las veces anteriores.
_Metete el tanga dentro de la raja_ me dijo David sentado en la silla de su escritorio
Le hice caso.
_Joder se nota lo mojada que estás_
Me gustaba que me diera órdenes, que me hablara sucio, era innegable.
_Date vuelta y muéstrame el culito_
Me giré lentamente, estaba muy caliente dudé de si podría contenerme si David intentaba algo.
_Que buen culo que te cargas, vas sobrada de todos lados_
Giré un poco la cabeza y vi que se estaba tocando la polla.
_Se te van acabar los cinco minutos_ le dije
_Tu solo mira al frente_
Escuche que se bajaba el cierre del pantalón.
Me giré y vi que se estaba pajeando.
Yo también, puse una mano en un pecho y me toqué el clítoris.
_Eso tu sigue tocándote_ me dijo
Estaba muy caliente, miré mi reloj, ya estábamos en el tiempo, pero no quería detenerme.
Escuché el ruido de una puerta al abrirse, giré mi cabeza precipitadamente y vi a Adrián que venía hacia mí.
Adrián completamente desnudo venía hacia mí, su polla estaba completamente erecta, era como una especie de dios griego, su cuerpo era de una perfección alucinante.
Me giré en redondo, enseñándole mis tetas.
_ ¿Qué mierda es esto?_ dije
Pero Adrián no me contesto, me tomó la cara y me beso en la boca.
Mi deseo tanto tiempo contenido comenzó a desbordarse como las aguas de un río.
Sentía sus manos como enloquecidas recorriendo mi cuerpo mientras me besaba, cogí su polla y lo masturbé con una mano, me abracé a su cuerpo musculoso con un solo brazo.
Me dio un azote en el culo. Me estremecí, supe que me follaría, estaba muy caliente ya.
Me bajé el tanga, Adrián me frotó la polla sobre el coño.
Su lengua jugó dentro de la mía, su cuerpo joven y fibroso me volvía loca.
Era más alto que yo y mis zapatos de tacón que era lo único que llevaba puesto daban la altura exacta para que su polla me penetrara así de pie, los dos frente al escritorio, donde David seguía masturbándose en su silla.
Sentí su polla adentrándose en mi coño, lentamente, comencé a gemir.
_Te dije que te la ibas a terminar follando_ dijo David
Adrián seguía besándome mientras me penetraba.
_Como te deseaba joder_ dijo
_Yo también_ le dije mientras mi boca chocaba contra la suya, como así también chocaban nuestros cuerpos, pelvis contra pelvis.
_Tráela al escritorio_ dijo David
Adrián me hizo girar siempre con su polla adentro, avanzamos un paso hacía el escritorio, sentí el borde sobre mi culo, me levantó tomándome del culo y me sentó en el escritorio, me recostó sobre él.
Mientras seguía follándome me quitó los zapatos y tomándome de los pies me embistió con fuerza deje caer mi cabeza sobre el escritorio.
David se puso de pie y se masturbó cerca de mi cara, tenía una polla grande, más aun que la de Adrián.
_Ni se te ocurra tocarme_ le dije
_No, claro que no_ dijo David
Ahora tenía mis piernas anudadas sobre la cintura de Adrián mientras este me estaba follando sin piedad matándome de gusto, tantos meses deseándolo y se había hecho realidad por fin.
Sentí la mano de David sobre mi pecho acariciándolo.
Estaba casi a punto de correrme.
David puso las dos manos sobre mis pechos, los estrujó con violencia.
_Follála un poco más lento, que no se corra todavía_ dijo
Adrián le obedeció y bajó el ritmo de la penetración.
_No te detengas, sigue_ dije yo
David sonrió con su sonrisa de dientes torcidos y me estiró un pezón y luego el otro.
Yo ya estaba cachonda pérdida y disfrutaba también de lo que David me estaba haciendo.
Nunca antes había estado con dos hombres al mismo tiempo y nunca había tenido esa fantasía.
Adrián incrementó la intensidad de la follada y David me besó en la boca.
Me sentía completamente dominada y eso me llevaba al límite del morbo.
David acercó su polla a mi boca, se masturbó cerca de ella y chocó la cabeza de su verga con mis labios.
Adrián me follaba fuerte otra vez y terminé gimiendo y abriendo la boca, David aprovechó eso para encajar su polla entre mis labios, el morbo me había ganado por completo y comencé a mamarsela mientras él me seguía sobando los pechos.
Nunca podía haber supuesto que Adrián y David eran tan amigos, se conocían desde la universidad.
_Joder mira como tenemos a esta zorra_ dijo David
Me corrí como una perra.
También se corrió Adrián dentro de mi coño, era tal vez el hombre más bello con el que había follado.
Adrián se salió de mí y David sin perder tiempo me penetró en la misma posición, finalmente lo había logrado.
Me incorporó y me hizo girar, quedé con mis tetas aplastadas sobre el escritorio y el follándome desde atrás, me dio un par de azotes en el culo.
Me di cuenta claramente que David iba a ocupar el lugar que había dejado vacante Rodrigo.
Me dio por el culo en esa posición, era muy salvaje e hizo que me corriera con su polla en el culo. Estaba necesitando que me follaran así, esa era la verdad, negarlo hubiese sido mentirme a mí misma.
A la semana siguiente viajamos por cuestiones de la empresa a Barcelona, tendría que haber llevado a su secretaria, me hizo cumplir ese papel que estaba por debajo de mi jerarquía pero no me importó. Era un ritual necesario también.
Como antes había sucedido con Rodrigo en Roma, me convertí en la amante y la puta de David durante esos días en Barcelona.
Era un amante muy exigente, dominante y un poco salvaje.
Era en lo personal muy inteligente y ambicioso.
También era más joven que yo, tenía 28 años y yo 32, era otro agregado morboso esa pequeña diferencia de edad.
No volví a follar con Adrián, en la medida en que David se adueñó de mí se eclipsó por completo en mi mente.
En la empresa nada había cambiado porque ya desde hacía mucho tiempo todos creían que era la amante de David, una especie de profecía auto cumplida
Continúa en
- Relato #201871— title-regex: contiguous parts (1 -> 2)
Relatos similares
- Hetero: Infidelidad
Juegos perversos con la amiga mi esposa 5
Victoria no es solo la amiga de su esposa; es la arquitecta de sus peores fantasías. Esta noche, el bar se convierte en su tablero y el silencio del…
Comparte:Trio mfmDominacion femeninaExhibicionismo accidental
- Hetero: Infidelidad
Loba 01
No es una noche cualquiera. Ella se prepara con la precisión de una cazadora y sale a la caza de jóvenes desconocidos.
Comparte:Trio mfmDominacion femeninaPoder y control
- Hetero: Infidelidad
En el bazar de Túnez ii
Estela siempre ha sido tranquila, pero esta vez sus órdenes son imperativas: no preguntar, no juzgar, solo mirar.
Comparte:Trio mfmDominacion femeninaExhibicionismo accidental
- Hetero: Infidelidad
Reventando novias en Mallorca
Bajo el sol de Mallorca, la línea entre la cortesía y el deseo se difumina. Lo que comenzó como una ayuda a unos turistas se transforma en una…
Comparte:Trio mfmExhibicionismo accidentalPoder y control
- Hetero: General
En casa de Vanessa. (2)
Despertar entre las sábanas con la lengua de una mujer desconocida en tu boca es solo el comienzo.
Comparte:Trio mfmDominacion femeninaExhibicionismo accidental
- Hetero: Infidelidad
De la gloria al abismo III
Sofía llega a casa oliendo a otro hombre y a Sergio solo le queda la saliva en la boca. En lugar de celos, despierta una curiosidad morbosa: quiere…
Comparte:Trio mfmDominacion femeninaDeseo reprimido