Le revientan el coño a mi novia (I)
David y Sonia planean una escapada romántica, pero la tensión sexual es tan alta que no pueden esperar a estar solos. Cuando el destino los trae cara a cara con un joven y atractivo empleado del hotel, la línea entre lo privado y lo público se desdibuja, invitando a una experiencia prohibida que ninguno de los dos pensaba vivir.
Hacía mucho tiempo que mi novia Sonia y yo no pasábamos tiempo juntos. A menudo solemos pasar el fin de semana en hoteles de 5 estrellas y pasar un tiempo de lujo juntos. Llevábamos tiempo sin hacerlo, así que de repente, surgió el plan y nos fuimos al sur de la isla de Fuerteventura.
Primero, me presentaré. Me llamo David y tengo 33 años. Soy moreno, mido 1,80 y la verdad es que estoy fuertote, voy a menudo al gimnasio e intento cuidarme. Mi novia es más pequeña que yo, mide 1,70 y también le gusta mucho hacer deporte: le apasiona el surf. Vivimos en Fuerteventura y vivimos muy cerca de la playa y le facilita poder ir casi todos los días a surfear. Ella, sin embargo, es rubia de ojos verdes. A menudo nos hablan inglés pensando que es extranjera. Lo que más me gusta de mi novia son las pedazo tetas que tiene. Me vuelven loco. Y los pezones que tanto me gusta lamer.
Después de trabajar, cogimos el coche y llegamos sobre las 5 de la tarde al hotel. La recepción era impresionante. Un amable botones se acercó, nos saludó y cogió nuestras maletas. Nos acercamos a la recepción y allí nos dieron las llaves, nos explicaron dónde estaban las diferentes instalaciones y de las que podíamos hacer uso y nos dijeron que con el régimen de todo incluido podíamos, además, hacer uso gratuito del minibar del que disponíamos en nuestra habitación. Genial, pensamos ambos.
Mi novia era muy juguetona: le gustaba calentarme y sabía que soy de empalme rápido. Mientras nos estaban explicando esto, aprovechaba para sobarme el paquete. Le gusta que nos vean. Rumbo ya a la habitación le dije: me la has puesto para partir piedras, prepárate porque hoy te voy a reventar el coño y te lo voy a llenar de lefa, como te gusta. Mi novia sonreía pícaramente y añadió: eso espero, que me des rabo, tengo muchas ganas de que me follen.
Llegamos a la habitación y era fabulosa: y la cama era enorme.
-¿Nos damos un baño en la piscina?, soltó Sonia mientras se quitaba el vestido que llevaba quedándose en bikini.
-La verdad es que yo estaba pensando en otra cosa primero.
Me acerqué y empezamos a morrearnos mientras la agarraba del culo. Seguía muy empalmado.
-Bueno, podemos tomarnos algo del minibar antes- añadió mi novia.
-Claro, respondí.
Abrí la nevera y me di cuenta de que estaba vacía, qué extraño, pensé.
-Espera, voy a llamar a recepción para que nos traigan las bebidas.
Llamé al número que nos habían facilitado a nuestra llegada, y se excusaron de inmediato con nosotros. Nos avisaron de que en breve las traerían. Mientras hacía esto mi novia ya se había tumbado en la cama y se estaba tocando el coño mientras me miraba. Estaba completamente depilada, y me flipa verla así de cachonda.
Una vez hube colgado, me tumbé junto a ella, la abracé por atrás, le aparté la melena larga que tiene y empecé a besarle el cuello. Al mismo tiempo humedecí un dedo en su boca y lo llevé a la entrada del coño. Mi novia gimió al instante. Le encantan que le metan dedos en su agujerito. Primero un dedo, luego introduje dos, y ya notaba a mi novia muy muy cachonda pidiendo más. A todas estas, seguía con mi polla muy dura dentro de los pantalones aún.
Escuchamos ambos cómo tocaban a la puerta. Mi novia se colocó la parte baja del bikini, y yo me levanté a abrir la puerta. Era uno de los trabajadores del hotel que venía a reponer el minibar, había habido un error con la habitación y por eso no lo habían colocado anteriormente.
El camarero era bastante joven, no creo que tuviera más de 23 años. Era moreno, alto, incluso más que yo, y delgado. Aunque se notaba que estaba bastante fibrado. Llevaba puesto su uniforme de traje negro y camisa blanca.
-Buenas, disculpen las molestias- entró diciendo.
-No te preocupes, han venido muy rápido, no te preocupes -le sonreí. Pasa, pasa.
Venía con un carrito en el que había múltiples bebidas y botellas de agua. Entró en la habitación y vio a mi novia en la cama. No se esperaba que hubiera nadie más, y se quedó parado mirando para ella: un pibón así en bikini, es normal que se quedara así. Me fijé y vi que el bulto del pantalón le estaba creciendo. Miré a mi novia, y sabía lo que quería.
Me tumbé en la cama junto a mi novia y nos quedamos mirando para él.
-Perdón, ya voy a colocar las bebidas. Se dio cuenta de que se había quedado embobado y comenzó a hacer su tarea.
Por mi lado, saqué una de las tetas de mi novia de su bikini, y empecé a lamerle el pezón. El camarero en ese momento, estaba dándonos la espalda. Sin embargo, al levantarse para irse, se volvió hacia nosotros para despedirse y al ver la escena, se quedó de nuevo parado.
-¿Te quieres unir a la fiesta? Mi novia es una buena zorra y quiere que le den varias pollas. Le follamos el coñito y la boca, ¿quieres?.
Al tío se le estaba haciendo la boca agua y se acercó a la cama por el lado donde estaba mi novia. Sonia le agarró el paquete que estaba durísimo.
-Joder, menuda polla te gastas.
-Va a ser para ti, cómemela.
Mi novia, sin pensarlo dos veces, le desabrochó el cinturón y le bajó el pantalón mientras él se quitaba la chaqueta. Le bajó los calzoncillos y el rabazo le golpeó la cara. Menudo rabo se marcaba el niñato. Medía por lo menos 21 cm y estaba sin depilar. Mi novia se lanzó a comerle el rabaco al tío mientras yo aproveché para quitarle el bikini y me puse a comerle el coñito mientras el otro tío intentaba follarle la boca. El coño estaba ya húmedo de los dedos que le metía antes de que él llegara y se notaba que lo estaba gozando porque estaba gimiendo muy fuerte.
-Sí, así traga rabo puta. Joder, cómo la comes- decía el niñato a mi novia mientras la tenía agarrada del pelo.
La situación me estaba dando tanto morbo, de ver a mi novia disfrutar y el tío que parecía que estaba como si fuera una peli porno, qué puto morbo.Mi novia seguía engullendo rabo, y tenía la polla del tío toda llena de babas. Mi novia era toda una experta traga rabos.
-Túmbate- le dije.
Puse a mi novia tumbada sobre mí y le abrí las piernas.
-Venga, fóllate el coñito tan rico de mi novia.
La cara del niñato era pura lascivia. Se notaba que estaba muy cachondo y que lo estaba pasando genial. No se lo pensó dos veces: metió la cabeza en la entrada y empujó poco a poco hasta que entró toda. Mi novia gemía y decía: fóllame. El niñato no se cortó, y empezó a bombearle duro y rápido. Joder cómo tragaba polla el coño de mi novia. Se escuchaba el sonido de los huevos peludos del tío chocando con la pelvis de mi novia. La zorra de mi novia tenía hasta los ojos en blanco de lo que estaba gozando.
-Ahhhhhhh ahhhhhhh ahhhhhh dame polla fóllame fuerte sí ahhhh.
El niñato la agarró de las tetorras fuertemente y le daba más y más rápido. Cómo lo estaba gozando. Me levanté y la dejé tumbada en la cama. Aproveché para quitarme los pantalones y liberar mi polla, que también pedía atención. Tengo un buen rabo de 18 cm y gordo, pero el rabazo del niñato era enorme. Aprovechó la situación mi novia para tumbarse mejor en la cama, y el tío empezó a follarle el coño mientras le lamía las tetas. La situación era brutal. Me puse de pie en el suelo y me masturba viendo la escena frenética de sexo que estaba presenciando: le estaban partiendo el coño a mi novia.
-Ponla a 4 patas, que le vamos a dar rabo por los dos agujeros- le dije al niñato.
Le sacó el pollón del coño y mi novia se puso rápido a 4 patas. El tío no tardó y se la volvió a meter enseguida. Aproveché y acerqué mi rabo gordo a la cara de mi novia, y se lo tragó de golpe. Joder cómo estaba gozando. La agarré de la cabeza y le metía mi polla entera en boca. El niñato por su lado, seguía metiendo y sacando su rabazo de la raja de mi novia.
-Joder, puta viciosa cómo mama polla. Toma, joder sí, sigue gimiendo así puta, que me tienes todo cerdo.
Mi novia no paraba de gemir. La conocía, y sabía que no iba a tardar en correrse. Se sacó mi polla de mi boca y empieza a gemir gritando:
-Me voy a correeeeeeer. AHHHHHHHhh sí.
El niñato empezó a darle todavía más fuerte mientras mi novia estaba corriéndose.
La escena era de película. El niñato se sacó la polla del coño y le dijo:
-Me voy a correr, pero te voy a dar la lefa de otra manera.
Tumbó de nuevo en la cama a mi novia, le cogió las tetas y metió su polla en medio. Empezó a hacerse una cubana con sus tetas.
-Vaya tetas más ricas tienes, querías lefa y te la voy a dar toma.
Un par de estocadas más y el niñato empezó a llenar a mi novia de su espesa lefa que salía disparando todas sus tetas y llegaba salpicando hasta su cara.
-Ah sí, dame lechita -gemía Sonia.
La escena me tenía muy cerdo así que acerqué mi rabo a la cara de mi novia, empecé a pajearme, y comencé yo también a darle lefa en la cara.
-Toma, zorra, más lechita.
Mi novia abrió la boca para recibir mis trallazos de lefa en su boquita.
Joder, la habíamos dejado bien folladita. El niñato se levantó, se vistió y nos dijo: repetimos cuando quieran. Tengo algún otro compañero que también puede darte más rabo si quieres.
-Sigo con más ganas de polla- dijo Sonia.
Yo sonreí. Quería también seguir follando.
El niñato nos dejó su teléfono y le dijimos que luego le escribiríamos.
Fin de la primera parte.
Espero que les haya gustado.
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