Gema. Madrid. Mi marido lo sabe. 2.
Gema sabía que su marido no podía estar ahí. En el ático, el silencio solo lo rompían sus jadeos. Él no buscaba solo placer, sino control total, y ella estaba dispuesta a dejar que la rompiera.
Obviamente no íbamos a dejar nuestro encuentro aquí, por lo que ella al estar totalmente excitada tras nuestro primer asalto, que mejor que subirse encima de mí, reconozco que me gusta que la mujer se suba encima de mi cuerpo y se deleite para excitarse más, unas lo hacen más sensual y otras lo hacen como les gusta, pero Gema hoy parece ser que lo quería guarro y muy duro, y como ella sabe poner las pollas duras sin usar ni su boca y lengua, sin usar sus manos, sin usar ni sus tetas, solo con el movimiento de su cadera mientras su coño aplasta todo mi pene, además de que antes en la terraza le había gustado mucho el ejercicio de presión polla-clítoris, pues eso hizo ella, teniendo la ventaja de que yo no presionaba, además que solo con dejar caer su cuerpo sobre el mío, digamos que la gravedad haría la presión justa para que estimulará sola su botón mágico, que por cierto, estaba muy bien escondido entre los labios, para quien no sepa donde se encuentra un clítoris, no se suele estar como los pezones, que se ven (bueno, algunas mujeres lo tienen muy pronunciado, pero no es lo normal) sino que en el nacimiento de los labios que abren el sexo de la mujer, se encuentra dicho musculo escondido por algunos pliegues de labios o piel, pero aquí no pienso dar una clase de anatomía humana, para eso está internet, solo doy pistas para los que aún no saben dónde está uno de los mejores músculos femeninos que son solo y para estimular la excitación. No tiene otra función, una maravilla de la naturaleza, la verdad sea dicha. Pero al lio.
Gema comenzó a frotar enérgicamente su cadera (podría haber empezado suave, o incluso con movimientos sensuales, pero hoy ella no quería nada con pasión, otras veces si lo ha querido, que hemos quedado más veces). Ella indico claramente “sexo salvaje” y eso es lo que hizo. Saliendo de su boca, cayo entre sus tetas una gota grande de saliva que se estrelló en mi capullo, y que podría haberme hecho una mamada dejando la saliva, pero a veces lo que puede parecer guarro es lo contrario, es realmente ardiente, porque tras empezar a esparcirse sobre mi piel, pego sus labios y como si estuviera montando un caballo, me cabalgo pero sin levantar su cuerpo pegado al mío, dicho de otro modo, movía su cadera escasos centímetros balanceando para hacer que no solo yo me pusiera duro como una piedra sino que ella se pusiera bien cerda y cachonda, así mientras sentía como crecía a mas no poder mi pene, ella se masturbaba sola contra mí. Creí que no pararía, porque mientras tanto se estiraba de sus pezones, incluso a veces se metía ella sola uno o dos dedos en su ano, sabía que en algún momento le rompería el culo con ganas, porque una mujer como ella, sabe que le van a destrozar analmente si el hombre le aguanta. Así que, siguió con su juego de “te monto sin montarte” y así, llego otro orgasmo de esta verdadera zorra.
Se quedó quieta.
Me miro a los ojos.
Pellizco uno de sus pezones.
Dejo sus dedos quietos dentro de su ano.
Abrió la boca.
Salió un grito que creo que le nació de dentro de sus ovarios, porque fue tan profundo que eso no lo había escuchado en ella en todo el rato que llevábamos follando. Hay que tener buen oído y estar atento para saber cuáles son sus sonidos especiales.
Vibraron sus piernas.
Yo estaba como cuando estas tumbado en el sofá o en la cama que no te apetece hacer nada, pero tienes que hacerlo y disfrutas de las vistas, pero con el consabido de que esta pedazo de puta de mujer casada, me había vuelto a poner la polla dura como las vías de acero del tren, calientes y duras.
¿Qué podría hacer yo ahora? Muchas cosas.
Follarla y mientras ella se seguía tocando los pezones y apretar sus tetas.
Dejar que me montara como una amazona experta.
Intentar romper su culo, ella se lo estaba dilatando con los dedos.
Cambiar de postura y reventar su coño y culo a intervalos.
Esperar a ver que le gustaba a esta zorra.
Pero no hice nada de eso, bueno, en parte. Me dedique a algo que muchas mujeres desean en dicha postura, pero cuando se lo hacen, se arrepienten porque es un cumulo de sensaciones que incluso temen a tener una meada (en inglés se llama squirting, y en español vulgar se llama “te meas de placer”) pero no con mi pene, sino con mis dedos, porque si hay otra cosa que se hacer muy bien es mover y estimular el clítoris de una mujer mientras me cabalga mirando mis ojos o el techo o hacia arriba. Prueben dicha acción que voy a relatar, por tanto, sigan tomando apuntes, porque esto sí que hace que la mujer sepa realmente que el hombre que han elegido es un verdadero macho que sabe sacar la tigresa, zorra, leona, pantera y cualquier animal que ande con cuatro patas, en femenino de una mujer normal y corriente.
¿Importante para este ejercicio sublime?
Saliva en nuestros dedos. Tienen que estar mojados para no lastimar nunca dicho musculo, porque tampoco se lubrica solo.
Estamos en que la mujer no se ha metido aún nuestro pene dentro de su vagina, coño, toto, concha, o como quieran llamarlo. Pero están apoyadas o mejor dicho, sentadas en él. Estimulando sus labios mayores e inferiores. Ambos tenemos ganas de meter y recibir, pero esto es el previo para ello.
Se puede usar tanto los dedos gordos, como índice o corazón o incluso tres o cuatro dedos, pero recomiendo empezar primero con el gordo, pero sin presionar mucho contra ellas, por un simple motivo, no es un botón o un pulsador que si lo presionas se activan todo su cuerpo, sigue siendo un musculo, no es tampoco como el pezón o la teta, y menos aún como el culo o el ano o esfínter, es un musculo muy delicado que solo ellas saben cómo usarlo, porque está en su cuerpo desde que nacen, pero nosotros tenemos que ser igual de delicados que ellas e ir aumentando el grado de presión y movimiento.
Mientras notan el dedo presionar ligeramente, ellas sentirán por dentro de su cuerpo un cumulo de pinchazos (no todas permiten que les toquen en pleno folleteo, y otras simplemente prefieren solo que sean las lenguas, pero hacer caso a este ejercicio y veréis como les gusta también), que realmente son estimulaciones que llegan a su cerebro. Mientras presionamos muy sensible, empezamos a dar giros minúsculos sobre su clítoris, para que sepan (que lo saben ellas, jajaja, sienten), en círculos muy pequeños, apenas se puede decir que sean círculos, pero cuando veáis que vuestro dedo le cuesta un poco seguir ese movimiento, meteros el otro dedo gordo o pulgar en vuestra boca o en el de ella, ambos tenemos bastante saliva. A ellas a veces les gusta que se lo metamos, sobre gustos, los colores del arco iris, y cuando esté lo suficientemente lubricado, lo cambiáis por el que está en su clítoris, para seguir haciendo lo mismo que antes, mientras el primer dedo pulgar sube a la boca de ellas. Dicho movimiento con el pulgar en círculos pequeños, hay que hacerlo un poco más acelerado, para que noten que realmente vais a destrozar sus cuerpos, por eso, mientras ellas siguen moviendo sus caderas, porque les gusta y mucho, y aunque os separen vuestras manos de dicha zona, ser enérgicos y no quitarlas, que sepan quién manda ahora mismo.
A la vez, ellas intentarán distraernos con sus cuerpos, incluso intentarán meterse nuestras pollas en sus vaginas, y aquí, señores o señoras, me da igual, no podemos hacerlo, aunque tengamos muchas ganas, por un simple motivo. Hay que ponerlas bien putas. Así, luego, cuando nos cabalguen, nos destrocen vivos y nos dejen sin aliento, porque lo hacen.
Gema estaba sintiendo mi dedo pulgar en su clítoris.
En su boca tenía mi otro dedo pulgar.
Mi pene estaba siendo masturbado por sus labios y botón del placer.
Ella quería cabalgarme cual amazona desnuda.
Pero estuve digamos que dos orgasmos suyos solo moviendo mis dedos pulgares en su clítoris, para hacer que, si quería sexo duro y salvaje, también se puede hacer sin penetrar.
Digo dos orgasmos, porque en cuanto tuvo el primero con mi pulgar moviéndose en círculos sobre su musculo, ella empezó a tener un orgasmo, pero no paré. Seguí. Me daba igual que me pidiera que dejará de tocar su botón. Incluso me pedía que la penetrará, pero yo no lo hice caso. ¿Por qué? Muy fácil. Porque cuando una mujer tiene un orgasmo, su vagina, sus labios, su clítoris e incluso, todo su cuerpo, está muy sensible y cualquier movimiento que le hagamos no se duplica, sino que es cuatro veces más intenso, por eso, le obligue a su cuerpo a que encadenará otro orgasmo, haciendo incluso que casi perdiera el conocimiento, ya que esos orgasmos que te desmayan por unos instantes, son los polvos salvajes, que te dejan sin apenas fuerzas.
Cuando Gema volvió en sí, ahora ya sabía que tenía a una verdadera hembra bien puta y salida, que me iba a destrozar mi polla cabalgándome y haciendo que le llenará por el agujero que se lo metiera. Es lo que toda mujer quiere y necesita, pero hay un pequeño problema en mí. Tardo más de dos horas desde mi primer orgasmo en tener el segundo, con lo que una mujer sin saberlo, creerá que enseguida le llenaré de leche, pero mis amigas saben eso, y quien desea una follada larga de horas sabe que yo puedo estar duro, empalmado y súper excitado, pero si antes he sacado semen de mis testículos, ahora les costará sudor y mucha saliva volver a tener en su cuerpo, para mí, siempre dentro de ellas, para ellas, dependiendo de la amiga.
Gema aún no lo sabía, por tanto, en cuanto recupero las fuerzas de su orgasmo encadenado, se metió mi pene en su vagina, no hacía falta hacer mamada, estaba tan lubricada, que le entro de un solo empujón. Se puso en horcajadas (cuando se ponen así, tardamos poco en soltar leche, jajaja) y creyendo que me iba a vaciar mis huevos, movió su culo de arriba hacia abajo, enérgicamente, mientras me follaba, porque yo solo estaba quieto, estirando un poco sus pezones, pero nada más hacia.
No miento cuando os digo que cayo agotada encima de mi cuerpo tras otros dos orgasmos suyos, ahora no encadenados.
Jadeábamos como cerdos antes de la matanza.
Sudábamos como dos pollos cuando los asan en un horno.
Tuve que bajar la calefacción incluso poner algo de frio porque en ese momento estábamos en un ático que no sería como el infierno, pero la entrada a una cueva volcánica si, ¡joder que calor hacia!, hasta las ventanas cerradas estaban empañadas de todo el calor que nuestros cuerpos estaban desprendiendo (como cuando una pareja folla dentro de un vehículo en pleno invierno, pues igual).
Y entonces decidió que era momento de que le rompiera el culo, pero después de recuperar un poco su cuerpo y aliento.
Para follar o romper un culo hay miles de posiciones, aunque no lo crean, sobre todo a una mujer, porque las mismas posturas que les damos cuando taladramos sus vaginas, nos sirven para sus anos, pero yo tengo tres predilectas. Os pongo aquí una de ellas, que no es nada del otro mundo, pero apenas las usan la gente, no sé el porqué.
Yo voy a explicar cómo lo hago con mi sofá, puede que no todo el mundo tenga el mismo, pero ya veréis porque lo hago en este mueble del salón y no en otro o en la cama.
Mi sofá tiene los reposa brazos redondos, es decir, como si fuera un sillón o una butaca con reposa brazos. Quien sepa como es, sabrá que dicho reposa brazos al ser cilíndrico es perfecto para sentarse y estar con las piernas abiertas. También sabrán que tiene normalmente un tamaño de longitud que no llega al metro de largura, perfecto para que la mujer u hombre, aquí no hay distinción de sexos, se siente de espaldas a quien le va a perforar su culo. También indico que quien penetra no se debe de sentar, como no sea en el aire.
Vale, importante, lubricar mucho el ano, tanto por fuera como por dentro, así como el pene o juguete si se va a meter.
La mujer, en este caso Gema, le indique como ponerse, casi tumbada en el borde del reposabrazos. Esto es simplemente para que ella esté cómoda y su cuerpo esté sujeto, así no ponemos los músculos tensos aguantando su cuerpo, sino que lo deja caer y no tenemos presión en los glúteos.
Unte bien mi polla de lubricante.
Unte muy bien su culo, por dentro eche un chorro de lubricante que para eso tengo un aplicador para meter, aparte de que como aún no le había metido nada, lo tenía cerrado.
Me unte mi polla con bastante lubricante, solo para que entrara sin apenas hacer esfuerzo, digamos que empujas y entra.
Ella, como ya había follado muchas veces por su culo, digamos que lo tenía bien abierto, por lo que mis dedos y mi polla entraban sin problemas.
Yo, estando casi pegado a sus piernas, le agarre de su melena, primero suave y cuando empecé a meter dentro de su culo maduro, tire hacia mí, por una simple razón. Cuando estiras de la melena de una mujer, por defecto se estira su espalda, haciendo que se quede algo rígida y ofreciendo su culo en una posición de ángulo de cuarenta y cinco, lo que permite mejor entrar.
Claro que no se la metí suave, le di un empujón mientras tiraba de su melena hacia mí.
Y grito. Pero me da igual. Ya estaba dentro de esta puta casada.
Me agarre a sus hombros y entonces empecé a meter y sacar duramente, pero lo bueno de esta posición es que la mujer se encuentra semi sentada en el reposabrazos, digamos que su clítoris está completamente apoyado y claro, con los movimientos de las embestidas que le daba en su culo, rozaba su clítoris contra ese reposa brazos, haciendo que simplemente mi movimiento y su cuerpo, estimularán si musculo de solo masturbación. ¿Qué conlleva esto? Pues que se ponga mucho más puta la mujer. Está sintiendo un doble o triple placer. Primero su culo está siendo follado. Segundo, su clítoris está siendo masturbado por el sofá. Tercero, ella sabe que no pienso de empotrar su culo hasta que me vacié dentro, por lo que es más tiempo.
Por eso, cuando te follas a una puta casada o una mujer casada que te dice que la rompas, al no tener que usar tus dedos y manos para estimular sus pezones o su clítoris, porque ya lo hace el sofá, puedes agarrar su melena y estirar, puedes azotar su culo con ambas manos, o incluso la puedes destrozar porque aquí si se empotra, no se mete, no se folla, simplemente son movimientos de tu cadera que incluso no tienes ni que apoyarte en ningún lado, por eso yo estaba genial follando el culo. Gema estaba jadeando por el placer que el sofá y mi polla le estaban dando. Además, de su boca salía de todo, incluso gritos para que no parara de hacer más y más duro. Como estaba bien lubricada, eso le daría incluso múltiples orgasmos, que toda mujer sabe que el clítoris es mortal cuando saben tocártelo.
Así que estuve empotrando a Gema hasta que me vacié dentro de su recto, y ella no sé cuántas veces tuvo orgasmos, que salían por su cueva y manchaban mi sofá, por eso lo tengo de color negro, para que apenas se noten dichos fluidos, jajaja, aunque siempre es bueno poner una toalla por si la mujer mea mucho o suelta demasiados líquidos en esta postura, porque los sueltan.
Esta es la manera que me follo a hembras, me da igual que sean putas, damas, calladas, tímidas o simples ninfómanas, cuando llegan a mi ático, son solo hembras y saben que no vienen a pedir arroz o sal, están para lo que ellas saben que les voy a dar.
Gracias a quien le haya gustado. A quien no le guste, lo siento mucho, no leo las mentes para saber los gustos de la gente en temas sexuales, y si lo hiciera, puede que no me gusten a mí, aparte de que yo solo escribo lo que me ha ocurrido en realidad, no invento nada, solo los nombres de las protagonistas, por una cosa muy importante para mí y para ellas, discreción, respeto y sobre todo, privacidad.
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