(y 3) mi marido, sus tres amigos y yo
Descubrir que tu marido te ofrece como un trofeo a sus amigos es la peor pesadilla; pero descubrir que hay un hombre que te vigila para protegerte de esa barbaridad es una tentación irresistible. Cuando la traición se cruza con el deseo prohibido, la línea entre la lealtad y la pasión se desvanece.
(Y 3) MI MARIDO, SUS TRES AMIGOS Y YO.
-¿Andrés? ¿Tú eres Gitano? Que decepción- Sé que debo explicarte algunas cosas… -¡¿Algunas? Dime ¿Por qué emborracharon a mi marido antier?!- Fue idea de Manuel y para no causarte problemas preferí acompañarlos. -¡¿Para no causarme problemas?!- Déjame explicarte, Manuel quería ir solo con Juan, emborracharlo y luego llevarlo a su casa sin que tú te dieras cuenta, como sabe que te gusta acostarte con tu marido cuando está borracho, él se iba a unir cuando estuvieras bien caliente y así aprovecharse de ti, por eso los acompañé y viste que hice todo lo posible por llevarme a Manuel de tu casa. -En eso tienes razón… ahora resulta que hasta tengo que agradecértelo- No tienes que hacerlo, solo lo hice por protegerte. -Supongamos que es cierto todo lo que me dices, ¿Por qué te hiciste pasar por Gitano?- Después de la cena del cumpleaños de Juan, sabía que no tenía la menor posibilidad de conquistarte. -¿Por qué?- Sé que esa noche Juan fantaseó que te cogíamos los cuatro y a ti te gustó, pero cuando Julián intentó algo contigo, le dijiste que no, para ti todo se quedó en fantasía, Juan dice que tú nunca le serías infiel. -¡Nunca!-
¿Pedimos algo o quieres que vayamos a otra parte? -¿Qué? ¿Me quieres llevar a un motel? Ya te dije que no voy a ser infiel, pidamos algo- Pedimos un café y seguimos charlando. -Bueno, dime, ¿Por qué Gitano?- Anita, tú me gustas mucho, pero cómo te dije antes, yo no tenía la menor posibilidad contigo, pero un admirador secreto seguro que sí. -Una cosa es tener un admirador secreto y otra pensar que solo por eso me vas a llevar a la cama- No, claro que no. -Además, ¿Cómo te puedo gustar tanto si solo me viste una vez?- Eso crees tú. -Sí, ya sé que me has visto fuera de la papelera y seguramente me has seguido hasta mi casa- Eso también. -¿Cómo que eso también?, explícate- Lo que te voy a contar no te va a gustar para nada, pero si no lo hago, no me vas a entender. -Sospecho que te voy a agarrar a bofetadas- Pues si eso quieres, hazlo, aunque yo no tuve la culpa, lo hice para protegerte de nuevo. -Bueno, deja de ser mi protector y dime lo que tengas que decirme- Juan tenía en su teléfono una serie de fotos tuyas… desnuda y un video donde están fantaseando conmigo. -¡No te lo puedo creer! ¡Qué vergüenza! ¿Tú tienes esas fotos y el video?- No, los borré de su teléfono, antes de que se los fuera enseñar a los demás.
-Pero, ¿A qué horas me tomó esas fotos y el video? Estaba muy borracho para hacerlo. En todas las fotos tenías los ojos cerrados o no veías a la cámara y el video estabas de espaldas, fue el momento cuando fantasearon que yo te daba por atrás. -Estoy muerta de la vergüenza, Andrés, pero te juro que solo fueron fantasías, yo sería incapaz de engañar a mi marido- ¿Ni con Gitano? -Debo confesarte que Gitano me tenía intrigada, pero lo echaste a perder al descubrirte tan pronto- No me quedó otra opción, Juan me preguntó, bueno y sano, si yo había manipulado su teléfono de alguna forma, sé que ya se lo había preguntado a los demás, tuve que decirle la verdad y temí que te lo fuera a contar y descubrieras que yo era Gitano. -Me gustó mucho la ropa y los tacones que me regalaste, gracias, aunque la ropa interior fue un detalle bastante atrevido- El que no arriesga no gana. -Pues de todas maneras no vas a ganar nada conmigo, la que salió ganando fui yo, no sabía que ese color de ropa y esos tacones iban a hacer que los hombres me voltearan a ver, eso sí tengo que agradecértelo- Sé que, si Gitano hubiera tenido más tiempo para hacerte regalitos y permanecer anónimo durante un mes más, quizás no me hubieras tratado como lo estás haciendo. -¿También te tengo que pedir una disculpa? Solo eso me faltaba; ese segundo regalo sí que fue desafortunado. Me di cuenta en el acto, yo te veía de lejos con largavistas, cuando te regalé la ropa saliste con una sonrisa dibujada en tu carita, en cambio con el segundo, no tenías expresión, por eso te mandé las flores y los bombones.
-Ese fue un detalle muy bonito, gracias- ¿De verdad no tengo ninguna oportunidad? -No, Andrés, como ya lo oíste en el video, tú me gustas mucho, pero de eso a dar un paso más allá, pues simplemente no- Pues el video no tenía sonido, así que no sabía que yo te gustara tanto. -Pero que idiota soy… olvida lo que dije… ay… ya no sé qué decir- Pues no digas nada, ahora los dos sabemos que nos gustamos, ¿Podemos ser amigos? -¿Tú crees que después de lo que te dije podríamos serlo?- ¿Por qué no? Tú misma lo dijiste, el hecho de que nos gustemos no significa que pase nada entre nosotros. -Pero el hecho de saber que ya me viste desnuda, que me viste en acción y que fantaseamos contigo… después de hoy, ya no podré verte a los ojos- ¿Y si Gitano te sigue mandando regalitos? -Ya no tendría el mismo efecto, sabría que eres tú- Entonces ¿Debo resignarme a que sea hoy la última vez que te vea? -Sí, Andrés, es lo mejor para los dos- Está bien, por lo menos déjame llevarte a tu casa. Pagó la cuenta y nos fuimos, le pedí que me dejara una cuadra antes, no quería que los vecinos fueran a pensar algo que no era verdad, nos despedimos con un fuerte abrazo y antes de salir, me besó, no supe cómo reaccionar, pero mi boca sí, la abrí y le correspondí a ese beso delicioso, pero salí corriendo para resguardarme dentro de mi casa.
Nunca en mi vida estuve tan confundida, por un lado, me había encantado ese beso de mi guapo Andrés, pero por otro, debía enfrentar a mi marido y hacerle saber que me puso en riesgo al tomarme esas fotos y el video, pero mis planes se fueron al suelo, Juan volvió a llegar borracho, pero ahora no quería intimidad con él, estaba furiosa por lo que hizo. -Ya vino tu macho, putita, así que prepara eso hoyitos porque te los voy a llenar de leche- No tenía caso enfrentarlo borracho, así que le seguí la corriente. -Sí, papi, tu perrita quiere verga- Ven, dame una buena mamada y tómate conmigo unos buenos tragos, así te comportas como lo que eres: una rica putita. -Sí, mi rey, pero antes date un baño, no hueles rico- Huelo a macho, pero está bien, me voy a bañar. Yo aproveché para hacer mi maleta, llamé a mi hermana y me dijo que en ese momento iban por mí, al salir de mi casa vi el carro de Manuel, entonces sí era cierto lo que me había dicho Andrés, el muy hijo de puta se quería aprovechar de mí, lo vi bajarse de su carro, no sabía qué hacer, cuando en eso aparece mi hermana con mi cuñado, Manuel regresó a su carro y se fue y nosotros partimos hacia la casa de mi hermana, ya me habían preparado la habitación de huéspedes y antes de dormir charlé un rato con ella, necesitaba desahogarme. Si quiere contarme algo, Ana, hágalo y si no, respetaré su silencio. Me le tiré a los brazos y empecé a llorar. -No sé qué hacer, hermana, creo que Juan es alcohólico- ¿Quiere contarme? Y le conté todo, menos lo del sexo malo y lo del sexo bueno, tampoco sobre nuestro lenguaje sucio y nuestras fantasías y menos sobre Gitano y el beso de Andrés, a decir verdad, solo le conté lo que me convenía.
A la mañana siguiente el portero me tenía otra agradable sorpresa, otro regalo de Gitano, fui al baño y ahora solo tenía una bolsita, era una cadenita con una A un corazón intercalado, una G, un signo de igual intercalado y otra A. La tarjetita decía: Anita corazón Gitano igual Andresito. Me dio mucha ternura su regalo, pero al mismo tiempo mucho miedo, este hombre iba a insistir y no sabía cuánto tiempo iba yo a resistir, como sabía que me estaba viendo con los binoculares le mandé un beso estirando mis labios. Lo que me parecía extraño es que Juan no me hubiese llamado, ojalá que no siguiera borracho, pero, de pronto: Hola, Ana, ¿podemos hablar? -Qué bueno que estás bien, espérame un momento, solo voy a pedir permiso para ausentarme un rato y salgo. Fuimos al mismo café donde me citó Andrés, no quería parecer descarada, pero era el más cercano a mi trabajo. ¿Ahora que hice? Ha de haber sido algo grave para que te fueras de la casa. -Muy grave, Juan, has hecho varias cosas que están muy mal, primero me tomaste fotos y un video y los vio tu amigo Andrés- ¿Cómo lo sabes? -Eso no importa en este momento, anoche Manuel te llevó a la casa con la intención de que cuando nosotros tuviéramos sexo, él se sumaría y así harías realidad tu asquerosa fantasía de compartirme con otros- No lo puedo creer, perdóname, ¿Qué puedo hacer para que vuelvas a la casa? -Ya te pedí la cita con el sicólogo, es para el próximo jueves a las cinco de la tarde, hasta que no resuelvas tu situación, me quedaré en la casa de mi hermana- Al despedirse me quiso besar, pero yo no me dejé.
Ya bastante confundida me sentía como para encima tener que guardar la cadenita, porque no podía arriesgarme a ponérmela y ahora la separación con Juan… afortunadamente hubo mucho trabajo, que me distrajo de la tentación de pensar en mi guapo, ni en mi marido, al salir, ahí estaba Andrés: ¿Me aceptarías un café o prefieres que sea tu chofer y te lleve a la casa de tu hermana? -No me gusta que me tengas vigilada, lo digo en serio- Lamento que lo veas de esa manera, yo solo estoy intentando protegerte, anoche estaba cerca de tu casa y cuando Manuel iba hacia ti, yo te iba a proteger, por eso sé que tienes problemas con Juan y te fuiste a dormir a la casa de tu hermana… ¿Te das cuenta de la diferencia? -No sé, Andrés, me siento muy confundida y tu presencia y todo lo que me cuentas me hace sentir muy vulnerable…- No es esa mi intención, Anita, pero si mi presencia te hace daño, solo dime que me vaya y lo haré de inmediato. -…no, vamos por un café, pero lejos de aquí, por favor- Fuimos a un lugar que yo no conocía, era la cafetería de un hotel y había música en vivo, un pianista tocaba música hermosa.
Cómo lamento verte así, pero de verdad, puedes contar conmigo sin segundas intenciones. -Lo sé, me has demostrado que eres todo un caballero, te lo agradezco- ¿Qué piensas hacer? -Te juro que no lo sé, anoche hablé con mi hermana y me desahogué, pero ni ella ni yo le encontramos solución al problema, lo único que hicimos fue conseguirle una cita con un sicólogo- Bueno, eso ya es un buen inicio, pero las terapias sicológicas son largas, ¿Te piensas quedar donde tu hermana todo ese tiempo? -Sí, no me vuelvo a arriesgar a que Juan lleve a uno de sus amigos para compartirme en la cama- Te juro que anoche me dieron ganas de agarrar a trompadas al cabrón de Manuel. -Gracias, pero tu hubiera ido muy mal- ¿Te gustó mi regalito? -Eres muy ingenioso y muy tierno, me encantó, pero, por favor, no sigas mandándome regalos, primero: no quiero que en la papelera crean que tengo un amante y segundo: tus regalos y tu presencia hacen que me olvide por un momento de lo más importante, cuidar a mi marido- Ya veo que ni Gitano tiene esperanzas contigo. -¡Ninguna!- Pero quizás Andresito con su persistencia logre algo. -No, Andresito hizo algo imperdonable… me robaste un beso, por eso no permitiré que me vuelvas a llevar a ningún lado- Te lo robé, es cierto, pero no me diste una cachetada, al contrario, me lo devolviste… besas muy rico. Como no supe que decir, me levanté y me fui.
Así pasó una semana, la más aburrida de mi vida, de la casa de mi hermana al trabajo y de regreso, tal parecía que Andrés me hizo caso porque no volvió a aparecer, hablaba con Juan por teléfono, pero el progreso era lento, lo peor es que por las noches volví a mis eternas masturbadas, pensando en cómo tendría la verga mi guapo Andrés, que bueno que desapareció porque poco faltó para que le diera las nalgas, vivía caliente, me compré una serie de tacones y ropa ajustada que me subían la autoestima, de repente varios de mis compañeros de trabajo empezaron a piropearme, yo no les correspondía, pero me encantaba que lo hicieran, me di cuenta que las flaquitas tenemos nuestro encanto, una noche que estábamos cenando con mi hermana y mi cuñado, oímos mariachis afuera, era Juan que venía muy borracho profiriendo obscenidades, pero todas eran hacia mí. Vamos a la casa, mi reina, perdóname y te haré muy feliz, yo sé lo que te gusta, putita, te voy a dar la mejor cogida de tu vida. Mi cuñado salió a hablar con él, le pagó a los mariachis y se lo llevó a la que fue nuestra casa, al volver: ¿Qué le dijiste para que se fuera? -Que, si no dejaba que yo lo llevara a su casa, iba a llamar a la policía e iba a dormir en la cárcel- Mi amor y si cada vez que se emborracha viene a buscar a mi hermana ¿Qué hacemos?, ni modo que nos cambiemos de casa. -Yo mañana hablo con él, le voy a decir lo que hizo y si lo vuelve a hacer, lo voy a amenazar con ir al juzgado de familia- No debería ser una amenaza, cuñada, sino hacer la denuncia. -Si no queda de otra, con todo el dolor de mi corazón, así lo haré, lo que menos quiero es causarles problemas a ustedes.
Otro problema más que enfrentar, ahora entendía que una noche de buen sexo estando bolo, no era lo mejor para mi salud mental, hubiera preferido al Juan aburrido… no, pensándolo bien, yo me merecía buen sexo sin alcohol, pero Juan era incapaz… yo sabía quién era capaz… pero estaba entre la disyuntiva de respetar mis principios matrimoniales o serle infiel a mi marido y que Andresito me diera una buena cogida, la cual ansiaba desde lo más profundo de mi panocha, al salir, mi guapo estaba allí. Perdón por molestarte, Anita, pero los mariachis de anoche me hicieron venir a verte y que conste que no es vigilancia, ni acoso, ni nada de eso, es solo el deseo de protegerte y el deseo de poseerte. -No me digas esas cosas, mi Andresito, porque estoy a punto de ser tuya- ¿Qué te lo impide? ¿Tu marido? No se lo merece, deja de lado tus principios obsoletos, date la oportunidad de ser feliz. -Pero tu eres un hombre casado- Y tú también, pero eso no nos impide que nos demos una oportunidad, quizás eso necesitamos, conocernos en la intimidad y si eso funciona, talvez más adelante terminemos siendo marido y mujer.
Como que Andrés leyó mis deseos, sin importar que estábamos frente a la papelera, me besó apasionadamente, yo le correspondí a ese beso delicioso, pero le dije que me llevara a otro lugar y no precisamente a tomar café, nos subimos a su carro y me dijo que me iba a llevar a un lugar muy bonito, pero que quedaba bastante retirado de donde estábamos: -No importa, al fin de cuentas que tengo algunas cosas que preguntarte- ¿Dime? -¿Qué dijeron de mí, tú y tus amigos, la noche en que los conocí?- Pues… nos asombró que Juan nos ofreciera a su mujer de manera tan abierta… él quería que entráramos los tres a tu cuarto y te violáramos entre todos… aunque según Juan, no sería violación porque tú estarías dispuesta… Julián y Manuel estaban listos… pero algo me decía que eso no estaba bien… así que yo me negué, se pelearon conmigo y Julián amenazó con despedirme, yo me levanté y salí, no quería ser cómplice de semejante aberración, pero Julián y Manuel salieron detrás de mí para reclamarme, ya todos estábamos muy borrachos, así que yo me fui a mi casa y tal parece que Manuel se llevó a Julián a desquitarse con su mujer, hicieron un trío y ahora Manuel es mi jefe… ¿Qué más quieres saber? -Nada, no tenía idea de los peligros a los que me expuso Juan, gracias, mi guapo, cada día te adoro más.
Por fin llegamos al lugar, era una finca y todas las cabañas eran rústicas, había una cascada, una laguna, pero lo sorprendente es que dentro de la cabaña, todo era muy moderno, Andrés se quitó su saco, me vio a los ojos y me besó, yo me sentía como una adolescente enamorada, me colgué de su cuello y disfruté de ese beso inolvidable, era el preámbulo de un sexo maravilloso, él empezó a tocarme, sin hacerlo en mis partes más íntimas, yo me moría porque lo hiciera, así que yo misma le agarré una de sus manos y la llevé a mi seno izquierdo, eso como que le dio más confianza porque inmediatamente me sobijeo las nalgas, yo me pegué a su cuerpo y pude sentir su eminente erección, me restregué en su miembro y Andrés puso su mano en mi rajita y ahí perdí todo el pudor que tenía, le agarré la verga sobre el pantalón: -¿Te la puedo chupar?- Hazlo, Anita, no sabía cómo pedírtelo. Yo me hinqué, le bajé el zíper, luego el bóxer y apareció la verga más hermosa que había visto en mi vida, era larga, blanca, con la cabeza rosada, como un hongo, mucho más gruesa que la de mi marido y muchas venas que adornaban la extensión de su tronco, tenía unos huevos peludos, muy ricos… yo empecé lamiendo ese hongo que me traía loca, luego le chupé las pelotas, pasé mi lengua por todo el tronco y luego me la metí a la boca, era una delicia sentir su hongo en mi garganta, solté unas lagrimitas, pero por nada del mundo quería sacar esa deliciosa verga de mi boca, hice todo lo que aprendí en los videos pornográficos y seguramente lo estaba haciendo bastante bien, porque Andrés me sacó la verga de la boca y me dijo: Tienes un boca deliciosa… pero no quiero terminar aun… deseo pasar muchas horas contigo… te quiero devolver el favor… ¿Me dejas que te chupe la panochita? -Me muero por sentir tu boca, me tienes muy mojada-
Me tomó del mentón y me pidió que lo viera a los ojos, yo estaba muy nerviosa, porque me fue desnudando muy lentamente y cada vez que me desabotonaba la blusa, me daba un beso, viéndome a los ojos, no sé como pude resistir su mirada, fue muy excitante, cuando solo me tenía en tanga y tacones, se empezó a desnudar él, yo atrevida, lo ayudé con su camisa mientras él se encargaba de su pantalón, bóxer y calcetines, todo eso, viéndonos a los ojos, luego se hinco, yo seguía de pie, me bajó la tanga y empezó a besarme los pies, eso era muy raro para mí, Juan nunca me lo había hecho y no es que mi cuerpo sintiera nada sexual, pero mi mente sí, era como ver a mi guapo siendo mi esclavo besándome los pies, luego fue subiendo por mis rodillas, mis muslos, me separó las piernas y allí hincado, me vio a los ojos, sacó su lengua y me lamió toda mi cuquita, yo lo agarré de la cabeza y le tire un beso de agradecimiento, se metió entre mis piernas y me lamio desde el culo, pasando por toda mi rajita hasta el clítoris, llevó una de sus manos hasta mis pechos y con sus dedos hizo que se parar mis pezones, de pronto siento que me mete un dedo en mi conchita y otro en mi culito, me puse muy nerviosa porque no me había hecho la lavativa anal, que iba a saber yo que hoy me iba a entregar a mi guapo, pero no quise arruinar el momento, cerré los ojos y me dediqué a gozar como hurgaba mis agujeros sexuales.
Luego me dio la vuelta y me mordisqueó las nalgas, yo sabía lo que venía, así que puse mis manos sobre la cama, separé más mis piernas, paré el culito, él abrió mis nalguitas, sentí un choque eléctrico cuando su lengua perforó mi hoyito trasero, Andrés me metió dos dedos en mi panochita y otro me estimulaban el clítoris, no aguanté más y me vine llenándole la mano de todos mis juguitos, yo me tiré a la cama, él se acostó al lado mío, me vio, me mostró su mano mojada y se la chupó, yo uní mis labios a los suyos y los dos disfrutamos de mis jugos vaginales, no sé si me quedé dormida, pero sus lamidas a mis pezones me hicieron abrir los ojos, le sonreí como diciéndole lo agradecida que estaba por todo lo que me hacía sentir, viéndolo a los ojos, llevé mi mano a su verga y la tenía muy dura y bien parada, él tomó mi cuerpecito arriba de él y me puso en posición 69, fue delicioso mamar y ser mamada, no es que nunca lo hubiera hecho con Juan, pero con él todo era brusco y obsceno, en cambio con Andrés todo era nuevo, era como si estuviera perdiendo mi virginidad con él, fue tan delicioso que tuve mi segundo orgasmo en su boca.
Yo aún tenía la respiración entre cortada por el delicioso orgasmo que había tenido cuando me acostó boca arriba, me vio de nuevo a los ojos y con su mirada penetrante, se puso un condón y me metió la verga en mi cuquita, me la metió hasta el fondo y ahí la dejó, las paredes internas de mi panochita abrazaron su verga y Andrés metió sus manos debajo de mi cuerpo y me agarró de las nalgas como si fuera mi dueño y yo feliz, subí mis piernas a su cintura y empezó a bombearme de manera deliciosa, yo lo besaba como si fuera el último hombre sobre la tierra, él me amasaba las nalgas, me chupaba los pezones y su verga entraba y salía de mi rajita a una velocidad exquisita, yo tenía ganas de decirle que era su puta, que hiciera conmigo lo que le diera la gana, pero él parecía que era de esos hombres que les encanta coger en silencio, así que solo le dije: -Que rico- Sí, Anita, estás muy rica, ¿Quieres que te trate como una putita? Sé que te gusta, pero necesito tu autorización. -¿Qué autorización necesitas si me tienes bramando como una puta?- Ay, perrita, que caliente tienes la panochita, no sabes la cantidad de pajas que me hice pensando en que te metía la verga. -Yo también me masturbé muchas veces soñando con este momento- Así, putita, que rico te mueves, ¿Me vas a dar el culito? -A las putas como yo no se les pregunta, si quieres mi culo, simplemente me lo coges sin pedirme permiso, a partir de hoy seré tu esclava, hazme todo lo que se te antoje- Como que mis palabras lo excitaron porque me dio verga a la velocidad de un taladro y nos vinimos juntos en otro delicioso orgasmo.
Estábamos empapados de sudor, nos fuimos a dar una ducha, mientras él se lavaba el cabello y la cara, yo aproveché para meterme un dedo en mi culito, lo más profundo que pude, para limpiar si había caca que me pudiera avergonzar, mi dedo salió un poco amarillo, pero la segunda vez ya salió limpio, entonces yo le enjabonaba la verga y los huevos y de pronto se le volvió a parar: -Ya la tienes parada de nuevo, que rico- Yo necesito mucho tiempo para que se me vuelva a parar, pero al tenerte desnuda se me paró muy rápido, es la primera vez que me pasa. -Me siento halagada, me vas a volver adicta a tu verga- Vamos a la cama que te quiero romper el culo. -Sí, mi guapo, rómpelo, has que me duela, hazme gritar de dolor, úsame, papito, quiero ser tu cosa, humíllame, trátame como a la peor de las putas- Tú superaste la más asquerosa de mis fantasías, me encanta como me hablas, eres la mujer que todo hombre sueña en cogerse. Nos secamos y me llevó a la cama.
Me volvió a chupar el culo, me lo abría con sus dedos, me lo dejó bien lubricado con su saliva, me puso de cucharita y sentí como su hongo perforaba mi retaguardia, él empujaba su verga y yo hacía para atrás mi culito, de pronto mis paredes se abrieron y se coló hasta el fondo de mi recto, sentí muy rico como me perforaba el ano, hasta adentro, sentí sus pelos y sus huevos en mis nalgas, tenía toda su verga insertada, Juan nunca había llegado tan al fondo, tenía la respiración entre cortada… ¿Te duele? Yo sentía un dolor delicioso, pero sabía que a los hombres les encantaba que una se queje. -Ay, mi guapo, si me duele… es que tienes la verga muy grande- ¿Quieres que te la saque? -No, mi amor, ya te dije que a las putas no se les preguntan esas cosas, si me duele es mi problema, tú gózame, hazme llorar y rómpeme el culo- Me agarró de las tetas como si ese fuera su apoyo y me dio verga como un animal, pero eso necesitaba yo, que un hombre me usara, pero en sus cinco sentidos, yo gritaba, gemía y hacía como si lloraba, pero en verdad lo estaba disfrutando como una puta experta, mis gemidos lo excitaron, me pellizcó los pezones, me taladró mas duro y más rápido y ya no pude aguantar y me vine en mi cuarto orgasmo y el primero que sentía por mi culo, que delicia, otra vez me sentía toda sudada, cuando Andrés bramó como una fiera herida y se vino rugiendo como un león.
Andrés se convirtió en mi amante de planta, mientras Juan tenía progresos lentos, pero todo apuntaba a que iba a salir del problema, yo sabía que Andrés nunca iba a dejar a su esposa y a sus hijos por mí, así que pensé que cuando Juan estuviera bien, dejaría a Andrés y retomaría mi matrimonio, pero una vez que salía de mi trabajo, Juan estaba frente a la puerta de la papelera y del otro lado, Andrés esperándome dentro de su carro. ¿Quién es Gitano? Encontré estas tarjetas dentro de una de tus bolsas, ¿Es Andrés? ¿Viene por ti todos los días? Me tiró las tarjetas a la cara, se dio la media vuelta y se fue, luego supe que volvió a la bebida, lo despidieron de su trabajo, volví a mi casa para ver si nuestro matrimonio tenía salvación, pero un su primo me dijo que había vuelto al pueblo donde nació, pensé en ir a buscarlo, pero realmente no lo necesitaba, el pobre Juan se iba a morir alcohólico y ninguna mujer quiere un hombre así a su lado; de momento soy la querida, la otra, la puta de Andrés y no creo que las cosas cambien, cuando me casé con Juan, nunca creí que las cosas terminaran de esta manera.
Relatos similares
- Hetero: Infidelidad
Las chicas de la FP (extracto 4)
Le pidieron que fuera a buscar un pareo olvidado. No imaginaba que al cruzar el jardín descubriría a su amigo follando a una alumna, ni que la esposa…
Comparte:Infidelidad consentidaVoyeurismo ocultoRelacion profesor alumna
- Hetero: Infidelidad
El padrastro del novio de la amiga Parte 5
Borja creía que era un simple viaje de vacaciones, pero pronto descubre que es el escenario de un juego perverso.
Comparte:Infidelidad consentidaVoyeurismo ocultoRelacion profesor alumna
- Hetero: Infidelidad
Siempre lo mismo 3
Teresa sabe que está cruzando una línea que no debería cruzar. Pero cuando Rodolfo la espera en su departamento, la culpa se disuelve ante la promesa…
Comparte:Infidelidad consentidaDominacion masculinaVoyeurismo oculto
- Hetero: Infidelidad
El padrastro del novio de la amiga Parte 2
Borja creía conocer a su novia, pero la playa oculta secretos que queman más que el sol. Mientras él intenta protegerla, descubre que ella y su amiga…
Comparte:Infidelidad consentidaVoyeurismo ocultoRelacion profesor alumna
- Hetero: Infidelidad
(5) ¡Soy enfermera, no puta!
Don Rolo no es solo un paciente, es una tentación que paga por cada suspiro. Pero mientras él le ofrece el cielo con su verga, su esposo le prepara…
Comparte:Infidelidad consentidaDominacion masculinaVoyeurismo oculto
- Hetero: Infidelidad
Matka: Mi madre como secretaria del jefe
El despacho se vacía a las nueve, pero para Isabel, la jornada apenas comienza. Su hijo cree que la ha protegido al conseguirle el puesto, pero no…
Comparte:Infidelidad consentidaRelacion profesor alumnaDominacion masculina