A correazos se aprende,la estricta sra Carmen cap4
Tu madre siempre te protegió, pero esta vez ella es la que toma el control. Con guantes rojos y un cepillo en la mano, te enseña que la obediencia no es una opción, sino una necesidad. Y la señora Carmen tiene planes mucho más oscuros para ti.
Aquella semana fue especialmente extraña. La señora Carmen le había contado todo lo ocurrido a mi madre. Desde mi habitación escuché como la señora Carmen comenzó relatándola su infancia. Descubrió joven que la gustaba dominar, causar dolor y pronto se hizo dominatrix. Tuvo muchos esclavos y esclavas a su mando a lo largo de su vida. Hasta el día que conocía al esclavo de su vida, se casó con él y estuvieron 20 años juntos, un esclavo irremplazable. Mi madre escuchaba atentamente, extrañada, ya que era todo nuevo para ella, pero no la juzgo. Mi madre era una mujer estupenda que no juzgaba, que podría haber vivido la vida felizmente si no hubiera sido por mi padre y posteriormente por el cretino de su hijo, ósea yo.
La conversación llego al segundo punto, donde entraba yo en juego. La explicó que vio a mi madre tan angustiada, deprimida y todo por mi culpa, que decidió tomar cartas en el asunto y solucionar el problema. La señora Carmen pensó que al propinándome un buen castigo, mi comportamiento cambiaría. Pensó que solo necesitaba un castigo, pero se equivocó, no solo necesitaba uno, sino muchos. Poco a poco se fue dando cuenta que llevaba un masoquista en mi interior. Necesitaba los castigos para apaciguar el delincuente que llevaba dentro, los castigos severos calmaban mi ansiedad y me evadían de comportarme como un verdadero cretino y delincuente. La señora explico a mi madre que necesitaba ser castigado, por mi bien, aquello calmaba mi ansiedad, me evadía. Si dejaba de castigarme comenzaría de nuevo a ser el antiguo delincuente que era, necesitaba mantener vivió el masoquista de mi interior para no necesitar convertirme en otra persona despreciable.
A lo largo de aquella semana apenas crucé palabra con mi madre. No estaba enfadada, pero me evitaba, estaba confusa. Mi madre y la señora Carmen no habían discutido, ambas fueron adultas y hablaron de todo lo sucedido. Esa semana no me prestaron atención. Llegaba a casa después del trabajo y deseaba encontrarme con la señora Carmen, pero ella no estaba allí. Descubrí que habían cambiado la rutina, ahora era mi madre quien acudía a casa de la señora Carmen y no al revés. Esa semana me sentí un poco solitario, habían dejado de nuevo de prestarme atención.
Ya empezaban a asomar oscuros pensamientos en mi cabeza, ya que no me prestaba atención mi señora, tenía en mente salir a tomar una copa a algún bar, ahora tenía dinero de mi trabajo, aunque no tuviese amigos desde aquel día que vieron las fotos. Llegue a casa después del trabajo y tras cerrar la puerta me encontré a mi madre sentada en el sofá vestida de una forma espectacular. Llevaba un vestido negro corto que no se lo había visto antes y una botas de tacón hasta las rodillas. Me extrañó verla tan preciosa y vestida de aquella manera, pensé que quizás iba a salir al teatro con la señora Carmen.
- ¡ No es justo que la señora Carmen tenga control sobre ti y tu la obedezcas ¡. Yo he sido quien ha sufrido todos tus males, me lo has hecho pasar muy mal. – Me dijo de forma sería mi madre. No entendía que pretendía.
- A mí me vas a obedecer también. Vas a respetarme por encima de todo. ¿tengo que castigarte para que así sea….? Pues así será -. Mientras miraba perplejo y confundido a mi madre sentada en el sofá observé algo que me dejó impresionado. Sacó de una bolsa unos guantes de goma rojos. Eran iguales que los de la señora Carmen. Comenzó a enfundarse los guantes en sus manos. Eran una talla más pequeña que los de la señora, se los había regalado. Entraron con facilidad en sus manos y brazos ya que mi madre tenía un cuerpo delgado, no como la señora Carmen que era muy voluptuosa y los guantes parecían que iban a estallar en cualquier momento en sus carnosos brazos. Mi madre terminó de ajustarse los guantes y me indicó con una mano:
- Ven aquí… sobre mis rodillas, vas a aprender a obedecerme - Me dijo con un tono muy serio señalando su regazo con la yema de su dedo rojo enguantado.
Estaba boquiabierto, sin comprender nada. Me quedé petrificado por la situación.
- ¿ Estaaaaasssss Sordooooo?. Ponte inmediatamente aquí bocabajo – Esta vez me gritó. Reaccioné inmediatamente. Comprendí lo que significaba la palabra vergüenza. Lo que nunca había tenido y ahora al postrarme sobre el regazo de mi madre sentí una completa vergüenza. Comenzó a bajarme los pantalones con sus manos enguantadas y acto seguido colocó sus piernas sobre mi aprisionándome sobre ella para quedar bien sujeto en sus muslos.
Quedé bocabajo sobre su regazo con los pantalones bajados, completamente avergonzado. Aquella sensación era nueva para mí. Comencé a recibir unos azotes pesados con algún objeto de madera. PLAAAAF PLAAAAFFF PLAAAF PLAAAAAAAFF. Muchos seguidos y muy fuertes. Estaba completamente enojada conmigo y descargaba aquel objeto fuertemente en mi culo. Ahhhhhhhhhh grité y mee tapé el culo avergonzado con las manos y me levanté de su regazo. Observé a mi madre agarrando un cepillo de peinar de mujer entre su mano roja enguantada.
- La señora Carmen tiene completamente razón. No eres más que un lobo con piel de cordero. Te has creído muy chulo siempre, unos solos azotes y ya estas quejándote. – Agarró la bolsa que había a su lado y sacó unas esposas metálicas. Agarró mis manos y las esposó a mi espalda. Desconozco si lo hizo a propósito o quizás no las manejaba con soltura, pero me apretó las manos duramente, el dolor fue terrible.
- Ahhhhhhhhhhhhhhhhhhh, me hacen daño- La dije sorprendido y dolorido por la presión del metal en mis muñecas a mi espalda.
- ¡¡¡ A callar ¡¡¡ - Se inclinó y se bajó sus bragas por sus piernas. Observé que no eran bragas, mi madre usaba tanga. No era como la señora Carmen, quizás era más moderna mi madre y la señora Carmen más clásica.
- ¡¡ Abre la boca ¡¡ - Me grito enfurecida mi madre.Obedecí avergonzado e introdujo su tanga por completo dentro de mi boca.
- ¡¡Si escupes el tanga o se te cae de la boca te rompo el cepillo en el culo. ¡¡- Estaba completamente enfurecida. Volvió a colocarme sobre su regazó y me acorraló con sus piernas sobre mí. Bocabajo comenzó a recibir azote tras azote de su cepillo. Esta vez en silencio y esposado se aseguró que recibiese cada uno de los azotes de madera en la piel de mi culo. Me sentía completamente avergonzado sobre el regazo de mi madre, su tanga en la boca y atado. No podía escapar, solo recibir cada azote una y otra vez. Contemplaba bocabajo sobre su regazo el final de su bota negra y su tacón mientras azotaba con fuerza. Descargó su ira sobre mí, todo el mal que la había causado durante varios años.
La señora Carmen había instruido a mi madre. La explicó cuál era la solución a los problemas. “a un masoquista cáusale dolor “, algo que aprendió muy bien mi madre, ya que descargaba el cepillo con dureza sobre mi culo. Ahora comprendía todo, la Señora Carmen le había explicado cómo era yo y cuál era la única forma de pararme. La explicó su procedimiento, la regaló unos guantes de goma rojos y la enseñó a inmovilizarme y amordazarme con su ropa interior. Mi madre fue una alumna estupenda porque me estaba dejando el culo magullado y completamente rojo.
- ¡¡A partir de ahora vas a obedecerme en todo ¡¡. Si yo te ordeno algo…. Lo haces…. Sea lo que sea… soy tu madre…. No lo haces…..- Mi madre dio la vuelta al cepillo y noté como esta vez comenzó a azotarme con las púas de plástico sobre mi culo. Tenía el culo completamente rojo y comenzó a azotarme con la parte del cepillo que pinchaba. Me propinó una gran azotaina, igual o superior a la de la señora Carmen. Me dejó el culo completamente rojo y marcado lleno de púas del cepillo. Me ardía la piel de mi culo. Fue verdaderamente estricta. Ahora no solo había una mujer en mi vida, había dos, mi madre y la señora Carmen, iban a encargarse de mi disciplina. El delincuente que llevaba dentro había desaparecido por completo, me había convertido en un verdadero hombre obediente.
El culo me ardía, el dolor era muy fuerte. Mi madre me indicó que podía levantarme de su regazo.
- A la esquina de rodillas contra la pared, ahora mismo – Me indicó enfurecida. Caí de rodillas frente a ella, observé su rostro serio. No era una broma. Antes de levantarme del suelo frente a ella noté como su bota izquierda se situó sobre mis testículos y los aplastó contra el suelo. AAhhhhhhhhhhhnmmmmmmm A la vez que apretaba su bota en mis testículos presionó con su guante mi boca ya que el tanga se salía y estaba a punto de escupirlo. Metió su dedo de goma presionando la mordaza dentro de mi mientras me habló de nuevo:
- ¡¡ A partir de ahora vas a obedecerme en todo ¡¡. ¿es lo que necesitas?... pues lo tendrás…. No te equivoques no habrá ningún tipo de sexo entre nosotros, solo castigos. Si desobedeces la próxima vez te rompo el cepillo en el culo… ¿has entendido?- Presionó su bota sobre mis testículos, creía que reventaban de la presión y el dolor. Descubrí que mi madre era la reencarnación de la señora Dolores. No tenía nada que envidiarla. Quedé humillado, completamente dolorido y aprendí la lección por completo, ahora debía de obedecer a mi madre. Me fui corriendo al rincón del salón, me arrodillé y apoye la cabeza en silencio con las manos esposadas a la espalda.
Mi madre se quitó un guante y llamó por teléfono. ¿A quién llamaba? Mientras permanecía en la esquina de rodillas con la cabeza pegada a la pared, llamaron a la puerta. Mi madre abrió la puerta y entró la señora Carmen. Ahora comprendía a quien había llamado por teléfono. Hacía días que no veía a mi señora. Me giré rápidamente para contemplarla, noté la sonrisa en su rostro al observar mi situación y comprobar como mi madre había tomado las riendas dominantes de mi vida tras enseñarla. Mi madre se enojó mucho al observar cómo me giraba, no me daba un solo respiro.
- ¿Te he dicho que puedas girarte…..?. - Se apresuró hacia la esquina donde me encontraba, observé como se colocaba de nuevo el guante que se había quitado para usar el teléfono y agarró el cepillo para volver a azotarme con fuerza en mi culo. AAAAhhhhhhmmmmmmm se escuchaban mis quejidos dentro de mi mordaza.
Mi madre y la señora Carmen comenzaron a hablar y sonreír entre ellas mientras me observaban de aquella forma humillado.
- ¡¡ A partir de ahora es lo que le espera ¡¡ - Indicó mi madre a la señora Carmen mientras ambas sonreían.
La señora Carmen se acercó hasta la esquina donde me encontraba. Me inspeccionó y comprobó cómo tenía el culo magullado por el cepillo. Me propinó un azote con su mano desnuda y sentí un intenso dolor AAAAAAAHHHHHmmmmmm. Mi culo estaba realmente dolorido.
- Recuérdame querida, que te regale un rollo de cinta americana. Es una cinta muy especial que no hay forma de despegarla. ¡¡Hace mucho ruido, así le tendrás bien calladito ¡¡ - Indicó la señora Carmen a mi madre. Recordé que la señora había utilizado esa cinta en mí en varias ocasiones, era imposible despegarla, mantenía sus bragas sucias dentro de mi boca sin tener opción alguna a escupirlas. Aquella cinta era terrible.
- Ohhh, por supuesto, cuando puedas me la prestas, la voy a utilizar mucho a partir de ahora, va a permanecer en el rincón muchos días y mejor…. Calladito -.Ambas comenzaron a reír. Una nueva etapa en mi vida había comenzado. Las dos mujeres que adoraba con todo mi corazón ahora eran mis dueñas y debía obedecerlas en todo.
Ambas mujeres se fueron a la cocina y tomaron una taza de café. No podía escucharlas desde el rincón del salón donde me encontraba, pero si escuchaba risas, estaban una vez más disfrutando de su compañía mutua. Pasaron las horas y seguía de rodillas, ya empezaba a sufrir aquella posición, pero las señoras se habían despreocupado de mí.
- ¡¡ ven aquí¡¡ - Por fin me llamaron. Me levanté con dificultad, tenía las rodillas agarrotadas. Me dirigí hacía la cocina donde se encontraban.Comenzaron a reírse al verme de nuevo. Me sentía avergonzado con los pantalones bajados andando con dificultad, las manos esposadas a la espalda, el tanga en la boca y el culo completamente rojo con puntos de marcas de las púas del cepillo.
- La señora Carmen ha hecho mucho por nosotros, gracias a ella nuestra vida ha cambiado. ¡Vamos a agradecérselo¡ En dos semanas nos iremos de vacaciones a un lugar especial que conozco. Hace muchos años, tú ya no te acordaras nos llevaba el cretino de tu padre de vacaciones. Alquilaremos una casa, la pagaremos con tu sueldo y el mío y disfrutaremos los 3 de unas merecidas vacaciones. ¡¡No te equivoques, tú no vas a ir a descansar¡¡, vas a ir a ocuparte de nosotras que no nos falte de nada. ¿Has entendido?- Me preguntó mi madre tras explicarme el plan de las vacaciones.
Asentí con la cabeza y me ordenó que volviese a mi rincón. Volvía mi rincón sin parar de pensar en aquella magnífica idea. Hace meses la hubiese rehusado por completo, pero ahora estaba deseando ir de vacaciones con mis dueñas.¡¡ Iba a ser excepcional ¡¡.
La señora Carmen se fue a su casa, se despidió efusivamente de mi madre. Se acercó a mí y me susurró al oído “tú y yo tenemos una conversación pendiente “. Conocía perfectamente a que se refería, íbamos a hablar de ser su esclavo de forma oficial. Algo que deseaba con todo mi corazón. Se lo había solicitado unos días atrás como recordareis.
Los días pasaban lentamente, deseaba que llegasen las vacaciones. Había solicitado una semana de permiso en mi trabajo, al igual que mi madre. Los días se detenían, no pasaban, anhelaba que llegase aquel día pero el tiempo transcurría muy despacio.
Tuve la oportunidad de mantener la tan ansiada conversación con la señora Carmen. La pedí de nuevo de forma oficial y educada ser su esclavo.
- Me encantaría señora que me aceptase como su esclavo - La rogué.
La señora se levantó y se marchó a una habitación. Regresó unos instante después portando algo entre su mano. Me enseño un collar de animal grueso con una chapa metálica donde portaba las iniciales de su marido y esclavo difunto.
- ¿Quieres ganarte este collar?.Para mi este collar es muy importante. Si quieres portarlo y ser mi esclavo hay dos condiciones que van a ser muy duras para ti, pero si lo quieres, deberás aceptarlo y esforzarte. – me explicó sin dar más detalles.
- ¿cuáles son, señora?- Pregunté intrigado.
- La primera es ser penetrado con mi arnés cuando yo desee. Es algo que me fascina y me gusta mucho, demasiado diría. Ya llevo tiempo entrenándote. No te equivoques va a ser muy doloroso, te aseguro que mi arnés es bastante grande y puedo estar penetrándote mucho tiempo y después de varios años no voy a ser nada delicada.- Me indicó la primera condición.
- ¿señora, puedo pedirla un favor. Puedo estar amordazado el día que eso suceda? La señora ya era conocedora del fetiche que había adquirido con sus bragas de mordaza.
- ¡ Ohhhh claro que sí¡ Estarás bien atado y completamente calladito. Voy a tener tu culo a mi disposición, no lo vas a estropear con tus quejidos. Mi arnés es bastante grande y va a dolerte mucho… pero a mí eso no me va importar, disfrutaré mucho te lo aseguro. – Si pretendía asustarme, lo había conseguido con sus palabras.
- La segunda condición es muy humillante pero es algo imprescindible para mí. Mi esclavo debe aceptar todo de mí, me adorará por completo, hasta tal punto que comerá y beberá todo cuanto salga de mí. Ya de dije que tendrás que ser mi esclavo retrete.- Me indicó las dos condiciones. Llevaba razón iban a ser duras pero estaba dispuesto a realizarlas, deseaba ser su completo esclavo, es más quería que me usase a su antojo. La segunda condición me asustaba aún más.
- ¿Me ayudará señora con la segunda condición? – Pregunté atemorizado.
- Eso dependerá de ti… ¿Quieres ayuda?... muy bien así será.¡¡ Tengo un estupendo abre bocas metálico¡¡. Te mantendrá la boca bien abierta…. No tendrás más opción que tragar todo y cuando me refiero a todo…. Doy por supuesto que has entendido la condición, será mi excremento. - Terminó de explicarme la segunda condición y como me ayudaría. Tragué saliva, iba a ser realmente dura, pero ella era mi diosa y aceptaría todo de ella.
- Estoy dispuesto a aceptar las dos condiciones. – Sentencié de inmediato. Aquella mujer era mi dueña, nunca había sentido nada igual por alguien.
- Muy bien, quizás en nuestras vacaciones tengamos oportunidad de cumplir las condiciones. - Sentenció la señora Carmen.
Estaba deseando llegaran las vacaciones, iban a ser muy especiales para mí, pero también tenía el temor de sus condiciones. Debía cumplirlas y convertirme en lo que tanto anhelaba su esclavo. Sería un honor para mí.
Continuara….
(Próximo capítulo final, descubriremos si se convierte en su esclavo. ¿Aceptará las dos condiciones? En tal caso no será demasiado hardcore. Pedisteis scat y lo tendréis.
Para cualquier comentario: [email protected]
Relatos similares
- Dominación
Convirtiendo a Marta en una Ama 2
Marta siempre creyó que su padre era el único dominante de la familia. Hasta que encontró el consolador en el cajón de su madre y comprendió que la…
Comparte:Bdsm plenoDominacion femeninaHeterosexual general
- Dominación
Esclavo de mis vecinos. (capítulo 23)
Lucia siempre admiró a Virginia desde la distancia, pero nunca imaginó que el día que la conociera de verdad, sería arrodillada ante ella.
Comparte:Bdsm plenoDominacion femeninaHeterosexual general
- Grandes Series
La dueña del bosque(ii)
Nerea creía que firmar los papeles era el límite, pero la furgoneta y el bosque guardan secretos mucho más oscuros.
Comparte:Bdsm plenoDominacion femeninaHeterosexual general
- Dominación
Subcontratando el placer de mi mujer 8
Nunca imaginó que su marido contrataría a otra mujer para enseñarle a ser suya. Pero cuando la puerta se abre y Lara entra, Nata comprende que esta…
Comparte:Bdsm plenoDominacion femeninaHeterosexual general
- Dominación
La decisión de Carmen 23
Sara no solo quiere a Carmen; quiere ver hasta dónde llega la lealtad de su hermana. Dos hermanas, una bañera, y la promesa de un castigo que…
Comparte:Bdsm plenoDominacion femeninaHeterosexual general
- Dominación
Propiedad de mi hijo 5
El ama no solo controla sus cuerpos, sino cada gota de placer que intenten robarse. Cuando la hija obedece la orden más degradante, la madre debe…
Comparte:Bdsm plenoDominacion femeninaHeterosexual general