Xtories

Un pedido a domicilio

El timbre suena y ella abre la puerta sin sujetador, sabiendo exactamente lo que busca. Él no tarda en notar que la 'cena' tiene otro menú. ¿Aceptará el reto de esta mujer que convierte su trabajo en un juego prohibido?

Anna16K vistas8.0· 9 votos

Después de mucho tiempo sin escribir, me vuelvo a personar por aquí para contaros una historia que me ha pasado hace poco...

Quien me haya leído antes sabe que soy una mujer muy activa sexualmente... para algunas personas se podría decir que demasiado.

Físicamente soy, lo que hoy en día se denomina "curvy", entradita en carnes, vamos... Y quien me ha leído o hablado conmigo sabe de mi obsesión por la lencería y los tacones... No doy más rodeos, voy a contaros con todo tipo de detalles, lo que me pasó hace muy poquito...

Después de una intensa jornada de trabajo, llegué a mi casa exhausta... preparé un baño con sales, y descorché una botella de vino blanco que me traje hace poco de un viaje al norte de España.

Después de la relajante ducha me envolví en una toalla negra, y me dispuse a mirar que hacer de cena... sorpresa, la nevera estaba pelada, y lo poco que había no me apetecía... asi que tirando de tecnología, me dispuse a ver la oferta de restaurantes que me traerían la comida a mi casa. Después de un rato navegando, encontré uno que me llamó la atención y realicé el pedido... "Entrega en tu casa en 15-20 min".

Perfecto... bloquee mi teléfono y me quité la toalla, cogí una crema hidratante de coco y me la dí por todo el cuerpo, sin dejar ni un sólo rincón... empecé por mis pies... subiendo poco a poco por las piernas, muslos... barriguita, pechos, espalda y finalmente el cuello y los brazos...

Cuando terminé le quedaban 5 minutos al repartidor para llegar, sin pensar mucho, ya que estaba sola en casa, cogí del armario unos leggins azules y una camiseta ancha de color gris, pero ya sabéis que gracias a mis "gemelas" da igual lo ancha que sea la camiseta, siempre se marcan...

Suena el timbre, - por fin... (pensé para mis adentros), sin contestar, ni preguntar quien era... abrí directamente la puerta...

Sonó la puerta del portal, y como vivo en un primero, pues no tardaría en llegar... en ese momento miro hacia abajo y veo perfectamente marcados en la camiseta mis pezones, como si fuera un preludio de lo que pasaría a continuación...

Aparece con la bolsa del restaurante en la mano, muy simpático, me saluda y me la entrega... no sin antes fijarse en los pezones que parecían que iban a romper en cualquier momento la tela de la camiseta...

Llega el momento de pagar, y en ese momento me doy cuenta que he dejado la cartera dentro de casa, le digo que me espere un momento, y me agacho a dejar la bolsa en el suelo, sin darme cuenta de que al ser oversize la camiseta y yo no llevar sujetador le he enseñado hasta mi alma... Pero por la cara que puso, hasta mi alma le gustó....

Entro en el salón, cojo mi cartera y me dispongo a pagarle... cuando me iba acercando a él, no podía evitar dejar de escudriñar su cuerpo... y la verdad que era un momento de un hombre.

Alto, moreno, con todo el brazo izquierdo tatuado, fuerte... (ya podría ir a mi gimnasio... - pienso para mis adentros), unos ojos negros que te penetraban hasta lo más profundo de tu ser.... Debí de quedarme embobada mirándole más de la cuenta... tanto que la primera vez que me dijo el importe, ni me enteré de lo que me dijo... sólo podía pensar en como sería ese pedazo de hombre en mi cama...

¿Sabéis ese momento en el que saltan chispas y sin que nadie diga nada, sabes lo que piensa la otra persona?, pues eso pasó... de un momento a otro tenía una mano en mi culo, y la otra haciéndome soltar la cartera para agarrar otro paquete más interesante... Nada más toque ese pedazo de paquete me lancé como una loba... no podía evitarlo, empezamos a besarnos mientras las manos no paraban quietas, sus dos manos se fueron a mi culo, y yo me agarré a su cuello mientras me pegaba a él para que sintiera mis pezones en su pecho y su ya animado miembro me sintiera bien cerca...

Empezamos a caminar hacia el salón y en ese momento contra la pared del pasillo me pegó contra la pared, mientras me miraba fijamente me quitaba la camiseta... eramos dos animales en celo, que sabían lo que querían y lo querían ya...

- Estabas muy animada esperándome... ¿Haces esto muy a menudo? Por que tus pezones no pasaban desapercibidos, ¿así llamas la atención de todos? - Mientras decía esto empezó a tocarme los pezones, uno con cada mano... estrujando cada uno entre sus dedos...

- Jajajaja, ¿eso quieres que te cuente?, Si tu pregunta es si mi afición es pedir comida para tirarme al repartidor... Ummm... mi respuesta es que sólo a los que son morenos y están tatuados... - Mientras mi mano recorría su torso y se agarraba a esa polla que iba a reventar el pantalón...

- Ufff, que zorrita eres... a mi me puedes llamar siempre que quieras tu "cena"

- Mmmm, eso es bueno saberlo, tengo conductores de confianza, pero repartidores no... jajajajja

Conseguí desabrochar su pantalón vaquero y apareció la cabeza de su polla por fuera del boxer... podría ser de las más grandes que he visto... - Si que voy a haber tenido suerte, pensé para mi... -

Empecé a acariciarla, mientras soltaba gemidos, me fui arrodillando hasta quedar enfrente de ella, y cuando bajé el boxer, mis ojos se abrieron de par en par, y esa pedazo de polla se quedó como un mástil... invitándome a que me la comiera...

La rodeé con mis dos manos y comencé a darle lamidas... mmmm que rica, como si fuera una piruleta... Eso le puso a cien, consiguió deshacerse de su camiseta, y me hizo una coleta con sus dos manos...

Mi lengua seguía saboreando cada centímetro de esa polla, poco a poco.... primero en el glande, haciendo circulitos.. luego una lamida desde los huevos hasta el capullo con toda mi lengua... hasta que empecé a comermela... poco a poco, entrando centímetro a centímetro... cuanto más profundo entraba, más se emocionaba y aumentaba la velocidad... Empecé a notar que mis tetas ya estaban bien relucientes gracias a mis babas... Y él, que puedo decir.... él no podía parar de gemir... y si paraba era para decirme:

- Uff joder, que bien me la comes... ¿Podrás metertela entera?

Esa frase, me sonó a reto...y pues obviamente, no le iba a dejar con la duda... empecé a metermela poco a poco, una arcada... dos... incluso tuve cuatro o cinco, pero entro entera.. su capullo me llenaba la garganta, y me costaba respirar...

- Uff joder, voy a follarte esa boquita... Y sin más preámbulos empezó un mete-saca que duró... hasta que se corrió en mi garganta...

Como buena anfitriona me lo tragué todo, y notaba como mi coño empezaba a palpitar, y que estaba ya chorreando (sin que él lo hubiera tocado...)

Pasados unos segundos, volvió en sí y me levantó, me llevó a la mesa del salón y antes de subirme a ella... de un tirón me bajó los leggins y mi tanga de encaje gris..

Me subió a la mesa y me abrió mis piernas, mi coño quedó brillando de la humedad frente a él... Se acercó, lo lamió de abajo a arriba, arracándome un gemido de placer que no pude controlar...

Apoyé mis manos en la mesa y me dedique a mirarle, y a gemir mientras me daba la comida de coño de mi vida... esa lengua se metía hasta lo más profundo de mi ser, y sin tener que decirle nada, sabía perfectamente donde tocar, donde lamer y donde succionar...

Consiguió que me corriera, y no desperdició nada de nada... mientras, sus manos empezaron a sobarme las tetas... se incorporó, y me preguntó que si tenía condones... le dije que no era necesario... y de un sólo golpe me metió más de la mitad de ese pollón dentro de mi...

No pude evitar gemir, mis manos se resbalaron y acabé tumbada en la mesa, recibiendo las embestidas de ese pedazo de hombre... si seguía así no tardaría en correrme...

Notaba como con cada embestida su polla conseguía entrar más y más, cosa que parecía imposible por que la notaba que estaba ya todo lo adentro de mi que podía llegar... una mezcla entre dolor y placer, que es adictiva...

Levanté las piernas y se las puse en los hombros (una de mis posturas favoritas), ya que la penetración es más profunda... (aunque con el tamaño de su polla, creerme que no hubiera sido necesario)

En esa posición, no tardé ni 30 segundos en correrme... entre espamos y gemidos tuve un orgasmo brutal... y mientras él seguía embistiéndome empecé a encadenar orgasmos, no podía parar, hasta que mi coñito consiguió que él se corriera también.

- Ufff, pero... ¿Como puedes apretar tanto con el coño? Joder, me voy a correr....

Y sin poder decir nada más, se corrió llenándome de leche todo mi interior.

- Dios, tia...nunca había sentido algo así...

- Cariño, las bolas chinas, es uno de los mejores ejercicios...

Salío de dentro de mi, e inmediatamente después mi coñito era una fuente de flujo y leche... Me incorporé y me dirigí al baño, me limpié y a él le ofrecí unas toallitas...

Busque mi cartera mientras él se vestía, y le dí obviamente el dinero de mi cena, y él en compensación me dió su número de teléfono, por si acaso otro día, no me apetecía hacerme la cena...

Nos despedimos en mi puerta, y antes de cenar, tuve que volver a pasar por la ducha...

Menos mal que había pedido sushi, y eso no se puede enfriar... JAJAJAJAJA

Espero que os haya gustado, y como siempre me tenéis a vuestra entera disposición para hablar.

Un besito donde más os guste.