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Esposa Infiel -El matrimonio de la hija de Daniela

Daniela sabía que su esposo no volvería a casa, pero no esperaba que Lunatacas estuviera allí para llenar el vacío. Entre copas y miradas cargadas de historia, la línea entre el pasado y el presente se desdibuja en un departamento vacío.

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El matrimonio de la hija de Daniela

Mediados del 2021 ha sido bastante movido, ya que tuvimos una recertificación de Trinorma que resulto toda una travesía, al final conseguimos el objetivo, auditoria por parte de un cliente y encima Sunafil también estuvo rondando, 40 días ininterrumpidos de trabajo continuo, que incluyen amanecidas y con la tranquilidad de que las 03 metas se alcanzaron y eso fue un detalle que la gerencia de la empresa no paso por alto, a todo mi equipo de área los recompenso debidamente, en mi caso me dio la opción de salir de descanso 02 semanas sin tener que ser molestado.

Como la recertificación fue la última actividad, estaba en obra, y teníamos una reunión con el cliente revisando lo que nos faltaba de entregar y detalles que eran necesarios, mi celular no dejaba de vibrar, pero no conteste, una vez concluida la reunión reviso y veo que Daniela me había llamada 6 veces en distintos momentos, por lo que decidí devolverle la llamada, cuando estaba por hacerlo ella vuelve a llamar:

- Lunatacas, ¿cómo estás?

Señora, ¿qué es de su vida? ¿a qué se debe el milagro de su llamada?

- ¿Estás en Lima? (a secas)

No, estoy en obra, ¿para qué me necesitas?

- No te olvides que el 21 es el matrimonio de Andrea, espero que asistas

¿Qué? ¿de qué me perdí?

- ¿No me vengas con qué te has olvidado?

Para nada, sino que no me cabe en la cabeza que la pequeña ya se casa, como pasan los años.

- Así es compadre, bueno al grano lo esperamos en la ceremonia y luego en la fiesta.

Dalo por hecho patrona, estaré en ambas.

Dicho esto, y sin darme tiempo a nada Daniela me colgó la llamada; por ningún lado tenía apuntado el matrimonio de Andrea, solo esperaba no tener programado nada para esa fecha, ya que de no asistir Daniela y Andrea se resentirían mucho. Cuando me dieron los días los cuadre para poder asistir a dicho evento.

Días antes del evento me detuve en un detalle, no tenía con quien ir, y eso era otro detalle, ya que tenía que ser cauteloso, Daniela es celosa y más aún si me ve acompañado y lo que menos quiero es tener problemas con ella. Hable con mis hijos para que me acompañen, contar don dos adolescentes para estos eventos es caminar sobre una nebulosa, les informe que era la ceremonia y una pequeña recepción, afortunadamente aceptaron, así que ya tenía resuelto ese tema.

Llegado el día fui a recogí a mis hijos y nos fuimos hacia la iglesia, ingresamos y nos ubicamos cerca de la familia de Daniela, me dio gusto encontrarme con varios de amigos mutuos y nos sentamos cerca. Cuando Dani paso rumbo al altar noto nuestra presencia y devolvió el saludo con una gran sonrisa, vestida para la ocasión resaltaba su trasero (que me vuelve loco), se había bajado de peso y en pocas palabras estaba muy bien.

Una vez terminada la ceremonia, nos quedamos fuera de la iglesia para ver la salida de los recién casados y saludarlos, Andrea también se sorprendió por la presencia de Mariella y Andrés, las respectivas fotos en los exteriores de la iglesia, aquí fue cuando note que el marido de Daniela no estaba por ningún lado y eso me fue extraño en todo sentido; pero lo deje pasar y me quede con los padres de Dani. Luego pasamos a los salones para la recepción y un pequeño brindis. Continuaron las fotos y demás saludos, aproveche para conversar con amigos, la verdad que hacía mucho tiempo que no los veía y solo nos comunicábamos vía celular.

Cuando intuimos que la recepción estaba por terminar quedamos en salir hacia algún otro lugar y tomar algunos tragos, en plena planificación Dani se nos acerca y nos indica que la fiesta es en otro local, aprovecho para conversar con mis hijos. Cuando Dani se alejó, ambos se me acercan y me indican que ya se iban a ir; a pesar mío no podía obligarlos a quedarse, no sabía de la fiesta y era un acuerdo que teníamos, así que billetes en mano salieron para hacer sus cosas.

Yo había ido en mi camioneta y quedamos en que llevaba a las chicas y los vagonetas se iban en taxi, enrumbamos al local, mientras seguíamos conversando y las chicas me molestaban en buena onda. Una vez que llegamos al lugar nos juntamos con los chicos y llegaron también ls papás de Dani, entramos y nos ubicaron cerca de ellos, así que el trato preferencial estaba de más, Dani llegaría unos minutos después. Se sentó un rato con nosotros para “chismear” las novedades y nos puso un par de botellas de whisky, vino y cerveza, a elección nuestra, nuevamente las fotos de rigor, incluso nos llamó para posar con los nuevos esposos, Andrea estaba feliz y muy bella, su marido buena onda. Aquí fue cuando Andrés le pregunto por su marido, no me hables de huevón – respondió Dani despectivamente, uy carajo, ¿qué pasó?, fue la pregunta que le hicimos a unísono, el muy gil se ha ido a Colombia para un “importante curso,” sabiendo que era el matrimonio; igual no le importo así que en lo que a mi concierne, ya fue – respondió enfática Dani.

Cambiamos el tema de la conversación para no malograrle la noche, departimos largo rato, los muchachos comenzaron a molestarnos, ya que como compadre debería de reemplazar a su marido, siempre hemos sido muy abiertos en cómo nos jodemos, no falto el comentario de: “compadre que no se come a la comadre, no es buen compadre”, con Dani cruzamos miradas y evitamos comentarios, luego en plena fiesta me aparto hacia una entrada para reclamarme:

- Lunatacas, ¿los chicos saben algo de lo nuestro?

Para nada.

- Cuidado con estar hablando demás.

No he comentado de lo nuestro a nadie.

- ¿Entonces por qué están molestando?

Cómo sino los conocieras, sabes que son jodidos.

- No, pero nunca son así.

Claro, no son así; cuando está tú marido, ahora que no está, te lo dicen directo.

- Espero que sea así, por tu propio bien.

Jajaja, atine a reírme.

Al verla molesta me dieron ganas de abrazarla y besarla, mi mente voló y la veía con el vestido recogido sobre una mesa, con sus piernas en mis hombros, penetrándola y restregándole, ¡y este compadre te come bien?, ufffff, su reclamó me volvió a la realidad.

- Ya estas mareado; si sigues tomando no me vas a servir de mucho.

¿Qué hablas?, apenas te tomado.

- ¿Ni se te ocurra emborracharte!

Creo que esa decisión es mía.

- Sí eso es lo que crees, sigue tomando entonces. Con actitud retadora se acercó y me dio un suave beso; el cual correspondí.

Ten cuidado con lo que haces, nos pueden ver.

- Es lo que menos me importa ahora, quiero que me hagas sentir mujer. Dicho esto, se alejó.

Tomaré mis precauciones entonces.

Quede atónito y pensativo con esas últimas palabras, mi mente maquinaba a mil por hora, pero tenía un detalle que no era cualquier detalle, nuestros mutuos amigos, no son fáciles de esquivar y menos con una ocasión como esta. Peor tenía que manejar y debía controlarme; al final me la jugué y bebí con normalidad. “Si algo va a pasar, que pase”

No soy de bailar mucho, la ocasión lo ameritaba y bueno, bebimos, bailamos y disfrutamos de la fiesta y agasajamos a los recién casados. Entrada la noche, la fiesta empezaba a disiparse, alguno invitados ya se habían retirado, mi suerte no pudo ser mejor, al ver que de mi grupo 02 parejas se retiraban porque aún tienen niños pequeños, al rato otra pareja más porque viajaban al día siguiente, nos quedamos Andrés y María, Dani nos llevó a la mesa familiar y disfrutamos de un aguadito reparador. Como a la media hora María se indispuso y procedieron a retirarse, le avisaron a Dani.

Lunatacas, ni se te ocurra irte, me tienes que ayudar a llevar los regalos, en tu camioneta entra todo, así que te quedas, te guste o no – espeto Dani con decisión, asentí con la cabeza, su padre se reía, y le reclamo que no estaba en condiciones de manejar, Dani le indica que su sobrino estaba sobrio y que él nos llevaría sin problemas.

Al cabo de una hora, salimos con Javier al volante, yo de copiloto, Dani y su hijo atrás, con la camioneta llena de cosas; una vez que llegamos a su depa, Dani le dio dinero para su taxi y lo despidió. Me dispuse a sacar las cosas de para subirlas, por suerte el portero nos apoyó con su esposa y un par de viajes bastaron para subir todo.

Termine de dejar las cosas y no veía a Dani, su voz salió de uno de los cuartos, indicándome que cierre la puerta con seguro y que acomode un rato en la sala, que si gustaba prenda el TV; así hice, pero me quede dormido, no se cuánto tiempo paso, me desperté desorientado, fui al baño a orinar al salir me tope con ella; sin dejarla avanzar la abrace y la pegue a mi pecho, levante su rostro suavemente, ella cerró los ojos, nos besamos.

Cuéntame, ¿qué es lo que ha pasado?

- No quiero, en otro momento te cuento.

¿Segura?

- Créeme que sí.

Entonces, ¿qué hacemos?

- Tontito, ¿para qué te he traído?

¿No lo sé, dímelo tú?

- Quiero que me hagas sentir mujer, una mujer deseada.

No se diga más mi bella dama.

Volví a besarla, mis manos se apoderaron de sus nalgas, y comencé a recorrer su vestido, su respiración comenzó a agitarse, besándonos tiernamente, nuestras lenguas entrelazadas peleaban. Ella se apresuró en soltar mi cinturón y dejar caer mi pantalón, mientras la pegue contra la mesa del comedor, para voltearla y levantar su vestido y apreciar sus blancas nalgas, sorprendido por un diminuto calzón negro, que contrastaba con sus blancura, mi lengua recorrió sus pequeñas piernas, subiendo por los muslos, ufffff, para recalar en cada una de sus nalgas, arrancándole gemidos de placer, aparte su pequeña trusa para hundir mi nariz entre sus nalgas y percibir su olor, lamer su entrada y propiciarle varios besos negros, mientras mi lengua trataba de profanar su interior, ahhhhhh, ¿qué me haces?, ahhhhhh, ¡qué bien se siente! – gemía Dani, al tiempo que contorneaba la cola y la paraba más, queriendo que la penetración lingual sea más profusa. Degusté su sabor largo rato, para luego levantarla en vilo y echarla sobre la mesa, recoger el vestido, sacar la trusa y abrir sus piernas, acariciando sus pantorrillas para besar y lamer sus muslos, uno a uno, sin trabajar su vulva y alrededores, ufffff, la volví loca en esos momentos, Lunatacas, ahhhhhh, ¡métemela ya!, ahhhhhh, ¡hazme tuya!, ahhhhhh – haciendo caso omiso, continue con mi labor, luego me ocuparía de sus labios vaginales pasándoles mi lengua hasta que me líe con una pequeña mata en su Monte de Venus, ufffff, que delicia, la estaba llevando al delirio, al atrapar su clítoris, ahhhhhh, ¡qué rico!, ahhhhhh, ¡sigue, sigue!, ahhhhhh – sus manos tomaron mis cabellos, tremenda sopeada que le estaba propinando.

La altura de su mesa me ayudó mucho, ya que al incorporarme y con ella encima, me quedaba exacta para penetrarla (como lo había imaginado horas antes), coloque mi ariete en la entrada de su cueva de placer, alce sus piernas sobre mis hombros, mirándome fijamente tomo mi ariete para frotarlo entre sus labios vaginales y su clítoris, luego empuje suavemente, ahhhhhh, ahhhhhh, ahhhhhh – gemía Dani, su estrechez en esta posición, la calidez de su interior, la forma como contraía su interior, ufffff, empezábamos a gozarlo mutuamente, instintivamente se abrió el vestido para dejar al aire sus blancas tetas, amasándolas a su antojo, mientras la embestía con fuerza, plop, plop, plop, retumbaba por las paredes, por el chocar de nuestras caderas. Dani contraía su interior, haciendo la penetración más placentera, ajustaba más de lo de costumbre, ufffff, ¡así, sí!, ahhhhhh, ¡sigue, sí!, ahhhhhh, ¡métemela!, ahhhhhh, baje sus piernas hacia mis codos, permitiendo que se acomode mejor, sin dejar de embestir, logre mi cometido, ya que el roce fue mayor, ufffff, un par de minutos y tenia a Dani gimiendo a todo dar, solté una de sus piernas y ella la acomodo para incrementar la fricción, una vez que ubico su punto de no retorno, no dio marcha atrás, un par de minutos en el mete y saca hicieron que ella explote, ahhhhhh, ¡sí!, ahhhhhh, mmmmm, ¡sí!, ahhhhhh, mmmmm, muévete, mmmmm – se agarraba los cabellos, sus espasmos continuaron al seguir moviéndome, tenía que aprovechar ese único momento, sin dejar de moverme y con fuertes enviones, no me detuve, la humedad de su zona era única, sus manos tomaron sus tetas y empezó a jugar con sus pezones, su achinada miraba llena de lujuria, con un peculiar brillo en sus ojos, ¡dale, Lunatacas!, ahhhhhh, ¡no dejes de moverte!, ahhhhhh, ¡muévete! – exclamo Dani, como buen soldado obedecí, al poco rato arquearía la espalda levemente, ajustando mi ariete que atravesaba su incandescente interior, soltando interminable cantidad de jugos. Dos orgasmos consecutivos la hicieron delirar de placer.

Solté su pierna para inclinarme y besarla, siendo correspondido, termine de sacarme los zapatos y el pantalón, volví a meterle mi ariete, me acerque a su oreja: envuélveme con tus piernas y agárrate de mí cuello – ella asintió con la cabeza, para besarme, la levante en vilo, mi intención era llevarla a la cama, pero un mal movimiento mío hizo que termine pegado a la pared, ¡ten cuidado con tu espalda! – reclamo Dani; en ese momento recordé las innumerables películas porno que he visto, así que me arme de valor, ¡muévete! – le dije, ella comenzó a tratar de subir, la ayude con mis manos, la espalda pegada a la pared me dio un punto de apoyo y comenzamos a follar en esa posición, la cual realmente es agotadora, más aún que mi pequeña amante no es ligera, sin embargo el morbo pudo más, ufffff, que bien se siente penetrar a una mujer de esa forma, aguante tanto como pude, ella agarrada a mí, gimoteaba palabras que no entendía, más porqué mi mente estaba en soportarla que en otra cosa, aguante tanto como pude; estuvimos dándole unos minutos más, al notar mi cansancio, Dani soltó sus piernas y cogiéndome por el ariete me llevo a su habitación.

Se sentó al borde de la cama y engullo mi ariete hasta el fondo, ufffff, en una garganta profunda que casi se traga mis testículos, ufffff, que tal mamada, se detuvo en el glande y su lengua demostró una vez más que es una mamona completa, ¡te gusta! – exclamó, si – respondí, acto seguido volvió a tragarse mi ariete, ufffff, para luego soltarlo y lamer cada uno de mis testículos y succionarlos, masajeando el tronco, su lengua recorrió toda la extensión de mi ariete, para recalar con lengüetazos en mi glande, ufffff, repitiendo esto infinidad de veces, mi mente se nubló, sentí la corriente eléctrica bajando por mi espina dorsal para terminar en varias descargas que llenaron la boca de Dani con mi esencia, ufffff, ante esta situación ella no se detuvo y continuo tragándose mi ariete, se entretuvo con mi glande, ufffff, me hizo ver el cielo de tanto placer, verla degustar mi esencia es la sensación más placentera que te pueden dar en una felación, es más no recordaba la última vez que ella lo había hecho, pero en estos momentos ya no importaba, sólo verla como seguía saboreando y lamiendo sin dejar escapar nada, ufffff, mirándome fijamente me pregunto ¡te gusto! - claro que sí, le respondí; me abalancé sobre ella para fundirnos en un gran beso, sintiendo en su lengua el sabor de mi esencia, con más ganas la besé. Mientras, su mano empezaba a pajearme suavemente, tumbados sobre la cama nos terminamos de desvestir, para ubicarla en un 69 y poder degustar de nuestros sexos una vez más.

Al cabo de unos minutos ya estaba listo para la acción, ella sola se ubicó de perrito y con una mirada libidinosa me indico que hacer, bese su ano una vez más, ahhhhhh, mi ariete en posición y hasta el fondo, ahhhhhh, ¡no seas tosco!, ahhhhhh, ¡me vas a partir!, ahhhhhh – reclamaba a la vez que hundía su cabeza entre las almohadas, no la deje ya que al halarle los cabellos la atraje hacia mí y con penetraciones profundas la sometí, plop, plop, plop, inundo su habitación, la solté luego de un rato para propinarle una serie de cachetazos a sus blancas nalgas, dejándolas marcadas por mis manos, en plena acción vi nuestro reflejo en el espejo que tiene a un costado de la cama, ufffff, ver su expresión, sus ojos, la caída de su cabeza, escuchar sus gemidos, me alocaron, fue tanto el desquicie que tuve, que en un momento Dani que pare, que no continue, pero hice caso omiso, igual ella no dejo de moverse, de contornear sus caderas, de hacer ese movimiento al tragarse mi ariete, ufffff, eternos minutos disfrutando de ella, al bajar mi mirada veía como su arrugado ano “imploraba por ser atendido”, no perdí tiempo y mi dedo invadió su ufano agujero, ahhhhhh, ¿qué haces? – reclamo Dani, muévete – conteste. Copulamos, follamos, fornicamos, cachamos o hicimos el amor, no sé cómo llamarlo o que apelativo ponerle, lo que, si es que disfrutamos de incontables orgasmos por parte de ella, deguste de su arrugado ano, que me vuelve loco llenándolo con mi esencia y también de esa joya que tiene entre las piernas, que con una de sus clásicas cabalgatas me hizo venir, ufffff, cansados y sudorosos nos quedamos dormidos.

Por la mañana, al despertar los rayos del sol inundaban su habitación, sin embargo ella no estaba, no salí del cuarto por temor a encontrarme con su pequeño hijo, tuve la intención de llamarla al celular pero note que estaba sobre la mesa de noche, no me quedo otra que esperar, al rato ella ingresa cubierta sólo con una salida de seda, ahora sí, Lunatacas, ya me libre mi enano y tenemos tiempo para un rico mañanero – exclamó Dani, acto seguido abrió su salida y mostro sugestivamente sus blancas tetas, la tome por la cintura para besarla, mientras ella dejaba caer su salida.

Nos metimos a la ducha, enjabonando todo, besándonos, sexo oral a discreción, ufffff, salimos y sin secarnos nos metimos en la cama, besándonos, la penetre de misionero y jugando con la posición de sus piernas, logrando que tenga un par de orgasmos en esa posición, para que luego ella me monte y me haga venir. Desayunamos y volvimos a fornicar o copular, me vesti y estaba por salir:

- Lunatacas, te comento una cosa.

Dale, cuéntame.

- Es huevón (por su marido) no vuelve a esta casa.

¿Qué estás diciendo?

- Como lo oyes, esta con su amanten en Colombia, no quería que lo vaya a despedir al aeropuerto, pero fui de todos modos, los vi (a este punto sus ojos se llenaron de lágrimas), besándose, agarrados de la mano, les tome un par de fotos y se las envié.

Espera, déjame procesar la información.

- Me puso la mano en los labios, salí del aeropuerto sin saber que hacer, pensando y llorando por la colera, a mí nunca me lleva de la mano y menos me besa en público.

Bueno, volvió a poner su mano.

- Le envié las fotos con un mensaje de que no vuelva por la casa, eso ha sido hace un par de semanas, ya regreso de Colombia y no solo respondió: pasaré por mis cosas en estos días. Hace 03 días vino por ellas cuando no estaba, no se lo he dicho aun a mi hijo; pero no quiero pasar esto sola, sé que no he sido una buena…

No la deje terminar, la abrace, note que sus ojos se llenaron de lágrimas y la bese suavemente, no estás sola, siempre cuentas conmigo.

- No quiero que te vayas, por favor; pero tampoco quiero quedarme en este lugar.

Si gustas vente conmigo a mi depa; ¿pero tu hijo?

- No te preocupes por él, se va a quedar unos días con mis padres.

Entonces no hablemos más, saca lo que necesites y te vienes conmigo a mi depa.

Luego de empacar varias mudas de ropas, nos dirigimos a mi depa, de donde no salimos por nada, estuvimos encerrados hasta el martes que ya por su trabajo tuvo que salir, lo bueno fue que convenció a sus padres para que se queden con el pequeño más días y fueron 7 días de confort, sexo y más sexo.

Ella acepto quedarse conmigo un par de semanas más, recogimos al enano y sacamos varias mudas de ropa de ambos, le dijimos que su casa está en remodelación, por suerte la movilidad acepto el cambio y no se nos complicó la cosa. Ella ha empezado la conciliación con su exmarido y tiene que resolverlo en breve.

La verdad que me siento bien con este suceso, pero el detalle está en que mi excuñada vive en el edificio y se me ha hecho difícil encontrarme con ella, sin embargo, comprende la situación, esperemos que el asunto se resuelva pronto.