Xtories

Ahora me toca a mi, continuación

Baja las escaleras sabiendo que cinco ojos la esperan. En su propia cama, el control es suyo, pero la intensidad de cinco cuerpos pidiendo más pronto borrará cualquier límite. ¿Podrá manejar el deseo de todos sin perderse en el caos?

maria9.2K vistas8.3· 7 votos

Continuacion del relato Ahora me toca a mi.

Por motivos varios, no he podido continuar hasta ahora.

Ya en el pasillo de la parte superior de mi casa se oía el murmullo y las risas de los chicos. Los tacones al bajar por las escaleras, anunciaban mi llegada. Imagino por sus caras, que no se imaginaban como iba a presentarme ante ellos. Mi corazón palpitaba hasta casi no dejarme poder tragar saliva para poder hablarles.

- ¿Qué tal?- pregunte poniéndome justo en el centro del salón, quedando ellos casi rodeándome.

- Madre mía-, dijo miguel mientras se ponía en pie, para cogerme una mano y hacer que girase ante ellos.

Antes de terminar el giro, sus manos agarraron mis nalgas, apretando con ambas manos mientras resoplaba justo detrás de mí. Ante la visión de aquello, se fueron levantando uno a uno y acercándose con más o menos timidez hacia mí, sintiendo por primera vez las manos de todos ellos tocándome, algunos sobre las finas telas que me cubrían, alguno directamente sobre mi piel. Me zafé con movimientos sensuales de aquellas caricias, dejándoles expectantes sobre mi siguiente movimiento. Deje caer mi batín según caminaba de espaldas a ellos, mientras me dirigía de nuevo a la cocina. Cogí una botella de champan que estaba esperándonos y al volver, sin dirigir la palabra, me encaminé hacia la escalera, subiendo lentamente ante su mirada, con la botella de champan helado en mi mano.

Coged unas copas de la mesa y ¿me acompañáis?, les dije mientras me giraba para mirarles en lo más alto de la escalera. Todos cogieron las copas y se dirigieron escaleras arriba mientras yo entraba en el dormitorio.

Cuando ellos entraron en mi habitación, el corazón se me salía de nuevo del pecho. Las cortinas dejaban entrar toda la claridad del mediodía, haciendo que las cadenas de mi tanga brillaran especialmente. Me pare frente a ellos y les dije

- ¿Alguien me abre la botella?, por favor. Mientras estiraba el brazo entregándosela a Jorge que fue el primero que se ofreció.

Sonó el corcho al salir, entregándomela de nuevo mientras me ofrecía su copa para llenarla, junto a los demás. Llené de burbujas una tras otra, para brindar por una buena velada, chocando yo la botella con sus copas para beber de ella mientras ellos acababan de un trago la bebida. Aun con la botella en mis manos, empecé a sentir las caricias en mis caderas, y uno a uno, dejando sus copas en el aparador empezaron a colocarse a mí alrededor, repasando mí contorno, mis muslos, mis hombros. Miguel como desde el primer momento, fue el que primero dio el paso a agarrar mis tetas con ambas manos, mientras yo le daba el último trago a la botella para que Jorge la pusiera junto a la cama justo antes de empezar a quitarse la camisa. El magreo de pecho que me estaba provocando miguel con sus manos, y el notar las manos de Marcos en mi culo, hizo que un gemido largo saliera de mí. Abrí los ojos tras ese momento y vi como Javi, Jorge y Basilio estaban quedándose en calzoncillos, amontonando la ropa en un sillón junto a la puerta. Me dirigí hacia ellos dejando las manos que me tocaban y colocándome entre ellos, comenzó a besar a Basilio. Un beso largo, jugando con nuestras lenguas, húmedo, rompiendo definitivamente el hielo. Las manos de Basilio se aferraron a mis caderas, mientras otras manos acariciaban mi culo desde detrás. Javi bien pegado a mi espalda colocaba las manos en mis nalgas, jugando con la tira del tanga. Me giré, y ahora mirándolo de frente, le toco el beso, húmedo, y al igual que Basilio, sus manos fueron a mis pechos inmediatamente, mientras Basilio aprovechaba a agacharse y besarme el culo despacio, a mordiscos. Momento en el que Javi empieza a salir de mi boca para lamer mi cuello, mordisqueando y encendiéndome aún más. Jorge se colocó junto a Basilio, soltándome el cierre del sujetador. No lo deje de caer, sujetándolo levemente. Momento para el cual aproveche para dar un piquito a Jorge, convirtiéndolo en un morreo tan húmedo como los anteriores, pero esta vez, agarrando mi sujetador para dejarlo caer sobre Basilio que estaba acariciando los muslos. Mis tetas salieron por fin a la vista de todos. Pude ver como Miguel y Marcos estaban completamente desnudos, luciendo una erección bastante grande para no estar aun en faena. Mis ojos se cerraron de nuevo al notar las 6 manos que ocupaban mi cuerpo, mi pecho, mi espalda, mi culo y mis piernas estaban siendo acariciadas a la vez, mientras volví a besar a él que en ese momento agarraba mis pechos acariciando mis pezones que estaban duros, provocando con ello un placer terrible que hacía que mis piernas flaquearan.

Una mano me agarro y me llevo a la cama. Tirándome bruscamente. Era Miguel que rápidamente se colocó a mi lado, junto a la cama. Me dio tiempo a colocarme y contemplar como todos estaban completamente desnudos y marcando sus erecciones. Basilio se acariciaba lentamente su polla, bien rasurada con un glande sonrosado y un tamaño más que suficiente. Los demás se acercaban lentamente a la cama. Al girar la cara notando las caricias de Miguel sentado junto a mí, me encontré de frente con su polla. Apuntándome a un palmo escaso de la boca. Glande bastante oscuro, gordo, vello púbico abundante como hubiese predicho al verlo llegar. Sus manos grandes agarraban mi pecho para agacharse y metérselo en la boca ante la aun atenta mirada de los demás. En ese movimiento, su polla se acercó hasta mis labios, imagino conscientemente. Y con el movimiento pendular, golpearme con ella. No sabía si lo iba a hacer en el momento de planearlo, pero en ese momento, abrí la boca para agarrar su capullo con mis labios, apenas abarcaba con ellos para rodearlo. Solté para pasar a juguetear con la lengua.

- Veis como la zorrita al final está receptiva. Dijo con algo de sorna. – vamos chupa.- y coloco la mano en su polla para dirigirla a mi boca.

Marcos estaba al otro lado, empezó a magrear mis tetas con más cuidado que miguel, cuando note que en la cama se sentaban. Era Jorge, que se acercaba a mis piernas, abriéndolas en “v” para poder alcanzar mejor mi cara interior. Me deshacía de gusto, y más, cuando al mirar a Basilio y Javi, los vi, masturbándose al lado mío. Sus pollas, las cinco, estaban con una erección mayúscula. Les había puesto caliente a los 5 y cuando en ese momento me hicieron levantar el culo para que Jorge me sacara el tanga, no dude en ayudarles, girando la cabeza un poco más en esa postura y pudiendo engullir algo más la polla de miguel que viendo que apenas podía moverme, dio un golpe de caderas para introducir un poco más y empezar un movimiento de meterla y sacarla de mi boca que le hizo gemir. Su barriga me daba en la frente, notando como el sudor empezaba a resbalar por él. Jorge consiguió sacarme el tanga completamente mojado y haciéndome volver a separar las piernas. Pero esta vez desnuda. Mostrando mi coño completamente rasurado ante su mirada. Volví la cara sacándome de la boca a miguel, mirando a Marcos, que se deshacía en caricias sobre mis hinchadísimos pezones, entendiendo que era su turno. Se incorporó de rodillas en la cama para poner su polla, rasurada, marcada de venas, con el glande cubierto por la piel aun, se introducía en mi boca, para desde esa posición, empezar a jugar con mi sexo. Un escalofrió recorrió mi espalda al notar como sus dedos separaban mis labios menores, dejando a la vista la sonrojez de mi coño, a la mirada de Basilio que estaba comiéndome los muslos en ese momento, mientras bajaba mis medias lentamente tumbado al pie de la cama. Miguel volvió a arrimar su polla a mi cara. Saque la de Marcos y volví a deleitarme del tamaño de su glande en mi boca. Su sabor, más fuerte que el de marcos, me puso algo más cachonda de lo que podía imaginar. Un dedo taladro mi interior mientras marcos me habría aún más los labios, imaginando que era Jorge, lancé un grito de placer, sacando la polla de miguel, acariciando ahora sus testículos, gordos, peludos, para volver a dar placer a marcos y así alternar una mamada. Hasta que el trabajo en conjunto de marcos y Basilio hicieron que me corriera de forma más que sonora ante ellos. Sacando sus pollas de mi boca.

El orgasmo me había despejado un poco, pudiendo llamar con mis manos a Jorge y Javi que aún estaban a la expectativa, para agarrar sus rabos con mis manos, notando su dureza. De tamaños muy parecidos según comprobaba al masajear con mis manos ambos a la vez. Estaba conseguido. Tenía dos hombres poniéndome sus pollas en la boca, otros dos en mis manos y un quinto masturbándome. Todos ellos en más o menos medida acariciándome, haciéndome estremecer con solo el contacto. El olor en la habitación había pasado del perfumado previo, a un olor a sexo inconfundible. A ello contribuía Miguel en gran medida. Sudando mientras ahora me dejaba la boca libre para continuar con Marcos con más dedicación. Una mamada profunda que le hacía gemir. Miguel se tomó un poco de champan de la botella, abalanzándose sobre mis tetas de nuevo para comérmelas de un modo magistral. Los gemidos míos, de Marcos y de Javi se cruzaban en la habitación. Avise a Javi que fuese el que ocupara el sitio dejado por Miguel, poniéndose junto al cabecero de la cama y acercándose a mi cara, engullirle la polla completamente de un solo movimiento.

Jorge pego un fuerte tirón de mis piernas, acercándome al centro de la cama, subiendo mis piernas hasta colocar mis rodillas en mi vientre. Marcos y Javi se acercaron de nuevo a mi cara, para mientras se las agarraba, meterlas en mi boca. Jorge en ese momento introdujo dos dedos en mi coño y se agacho a lamerme. Sentí un placer tremendo al notar su lengua en mi clítoris. No estaba previsto llegar a ese punto y menos cuando abandonó con sus dedos mi coño y los introdujo de un golpe en mi ano. Mi sorpresa fue mayúscula y aun mas cuando miguel se acercó a él y metió sus dedos en mi coño haciéndome en unos segundos tener un orgasmo que les mojó la mano. Al notarlo, bajaron su intensidad, pero no cesaron en sus caricias internas. En ese momento note como Marcos, que no había quitado su polla de mi cara desde el principio, estallo en un orgasmo. Su semen, en un primer momento líquido cruzo mi cara para caer junto a Javi, para a continuación, gotas más densas, caían directamente sobre mi mejilla y barbilla, metiéndola para terminar en mi boca. Salió de allí directamente a sentarse en una silla y dejar paso a Basilio, que vio la oportunidad. Su polla no estaba dura y tuve que meterla varias veces en mi boca para que se endureciera.

-¿Estás cachonda? Preguntaba Miguel, -¿Quieres que te follemos?- volvió a decir.

Yo no contesté, ocupada como estaba. Basilio se puso delante de mí y empezó a correrse sobre mis tetas, varios chorros densos cayeron sobre mi torso llegando alguno al ombligo. Con mi mano lo esparcí sobre mis tetas, lubricando con ello mis pezones. Terminé lamiendo mis dedos saboreando de forma sensual para ellos el semen que tenían. Miguel se puso ahora a lamer mi coño, abierto por sus dedos momentos antes. Apuntando su verga hacia él, colocándose de rodillas en la cama y sujetando entre él y Jorge mis piernas.

-Estas deseando que te follen. – dijo Miguel.

-siiii, - dije yo en un grito ahogado por los dedos de Javi, que se introducían en mi boca.

Ese si, sorprendió a todos e incluso creo que a mí. Miguel parecía el único con las ideas claras en ese momento. Fue él, quien de un golpe introdujo en mi coño su glande, abriéndome con él y provocando en mí un placer intenso. Los demás expectantes vieron como el más viejo de todos, hundían su polla hasta el fondo de mi sexo, empezando un vaivén no demasiado rápido pero golpeando fuerte mientras se agarraba a mis piernas. Javi metió su polla en mi boca mientras era espectador de lujo de la follada que me estaba dando Miguel. Jorge se echó a un lado en la cama, sin dejar de tocar mi cuerpo. La barriga de Miguel golpeaba mis muslos mientras jadeaba intensamente, veía como el sudor brillaba sobre su vello. Sus pelotas golpeaban mi ano y todo eso mientras veía como Jorge se acercaba para darme a comer su polla. Ahí estaba yo, en mi cama, con un hombre gordo y sudoroso follándome y cogiendo y mamando dos pollas. No tardó mucho en salir Miguel de mi cuerpo, dando paso a Jorge que se puso rápidamente a sustituirle. Su ritmo era mucho mayor, me penetraba frenéticamente una y otra vez, mientras Miguel se acercaba a mi cara para sin decir nada, empezar a correrse encima de mi cara, gimiendo en cada uno de sus espasmos. Su semen cayó directamente sobre mi boca y mis labios, haciendo que Javi se apartara momentáneamente de allí. Poniéndose en pie se acercó a la parte trasera y quitando a Jorge, me cogió de las piernas para acercarme al borde de la cama, empezando a follarme allí mismo, de pie, en esa posición, me pude incorporar sobre mis codos, viendo como introducía su pene, sacándolo prácticamente del todo en cada embestida, viendo como los demás miraban mientras se masturbaban. Javi se acercó a mí avisándome de su inminente corrida.

Abrí la boca, y mientras en esa misma posición él se acercaba subiéndose a la cama, dejaba caer toda su leche sobre mis tetas y casi de forma simultánea, Jorge, sacó su polla para correrse llenando mi pecho, viendo como el semen de ambos se derramaba sobre mí. Para dejarme caer y esparcir de nuevo sobre todo mi cuerpo.

Había ocurrido, sobre mi cama tendida, salpicada de semen por cara y pecho, semen de 5 hombres que me rodeaban en mi habitación. Mi excitación era indescriptible en ese momento al no haber culminado mi merecido orgasmo. Me retorcía de placer sobre las sabanas sin tocarme siquiera.

Con los ojos cerrados, note como de nuevo algo se colocaba en mi boca, era el glande de Miguel, que volvía a buscarme. Su olor aun no entiendo por qué, me ponía mas excitada si cabe. Con los labios aun pegajosos de semen, abrí la boca para volver a jugar con ella. Pude engullir su miembro por completo, con un poco de esfuerzo, pero sin llegar a ser molesto. Su polla se volvía a endurecer por momentos.