Historias del complejo. Segunda serie. (21)
Entre miradas cómplices en la oficina y encuentros secretos, Florencia descubre que el deseo puede ser tan profundo como el amor. Esta vez, no hay límites, solo el placer de entregarse a una pasión que lo cambia todo.
La historia de Florencia
Capítulo 5
El fin de semana había sido una locura, solo deseaba que se volviera a repetir.
Nos pusimos de acuerdo, en no decir nada en el trabajo, al menos por el momento.
Cuando llegamos, me abrió la puerta para que bajara, nos abrazamos y nos besamos para despedirnos.
-FLORENCIA: Gracias Hugo! No te puedo mentir, este fin de semana, ha sido el mejor de mi vida!
-HUGO: Gracias a vos hermosa! A mí también me encantó! Y en verdad me gustaría repetirlo!
-FLORENCIA: Claro que sí! Yo también lo quiero!
Nos dimos un último beso y entré a casa.
Saqué la ropa de la mochila y me senté en el sillón, recordando cada momento del fin de semana, parecía un sueño!
Durante la siguiente semana de trabajo, nos cruzamos varias veces, muchas con gente delante, y creo que nuestras miradas lo decían todo.
Una tarde al salir de mi oficina para volver a casa, entré en la suya, estaba solo, lo tomé de la mano y nos metimos detrás del mueble, nos abrazamos y literalmente nos comimos la boca.
-HUGO: Estoy deseando nuestro próximo encuentro!
-FLORENCIA: Ya te avisaré, no sé qué hará Santino el fin de semana!
-HUGO: ¿Vas al gimnasio?
-FLORENCIA: Voy un rato!
-HUGO: Estuve mirando bicicletas por internet, me voy a comprar una así salimos a pedalear! Si te pinta claro!
-FLORENCIA: ¿En serio? Me encantaría!
Me fui de su oficina con una sonrisa, también tendría un compañero de pedaleadas.
Ese fin de semana Santino se quedaría en La Plata, aunque me había contado, que ya en el mes de enero alquilaría el departamento de Buenos Aires.
El viernes por la tarde me dijo que salía con los amigos y que se quedaba a dormir en casa de Matías.
Le mandé un mensaje a Hugo contándole, y me dijo si quería ir a cenar a su casa, le dije que sí y cuando Santino se fue para lo de Matías, me cambié y me fui para su casa.
Me puse uno de los conjuntitos sexys, de esos bien chiquitos, un short de jean recortado y una remera ajustadita y un poco corta, qué dejaba ver parte de mi panza.
Cuando llegué a su casa, y me vio, me hizo gracia su cara, pero me encantó la forma en que me miró.
Alguna vez le había dicho que me gustaba mucho el pastel de papa, y eso estaba cocinando.
Nos abrazamos y nos dimos un beso muy lindo.
-HUGO: Extrañaba besarte!
-FLORENCIA: Yo también! Pero más extrañaba tus abrazos!
Mientras terminaba de cocinar nos tomamos una cerveza, y mientras puso el pastel en el horno, estuvimos abrazados conversando y besándonos en la cocina.
Hugo estaba con un short y una remera, en ese abrazo pude sentir su erección contra mi cuerpo, me gustaba mucho provocar eso en él, me hacía sentir muy bien como mujer.
Cuando el pastel de papa estuvo listo nos sentamos a cenar con otra cerveza, estaba realmente excelente y se lo dije, definitivamente Hugo cocina mejor que yo.
Durante la cena me dijo que me quedaba muy bien lo que me había puesto, y eso también me gustó.
Después de cenar tomamos un café sentados en el sillón, y luego del café vinieron los besos y los abrazos, las caricias y los besos cada vez más apasionados.
En verdad estaba deseando que nos fuéramos a la cama, recordando el fin de semana anterior estaba ansiosa por volver a disfrutar el delicioso sexo que había descubierto con él.
Pasadas las once de la noche, nos fuimos para su habitación, me sacó la remera y el short, y me excitó mucho su mirada en mi cuerpo, me sentía admirada, y eso me encantaba.
Hugo se desnudó completamente, pero me pidió que me quedara con el conjuntito puesto.
Nos acostamos en su cama, con el aire acondicionado por supuesto, era un día de mucho calor.
Acarició, besó y lamió todo mi cuerpo, sin sacarme la ropa interior.
La tanguita ya estaba mojada, y sentir sus caricias sobre la tela, me tenía al límite del orgasmo, y sin siquiera llegar a desnudarme por completo, ya tuve mi primer orgasmo con sus caricias.
Luego lentamente me fue desnudando, y recorriendo mi cuerpo con su boca.
Cuando su lengua se ocupó de mi clítoris, tuve el segundo orgasmo de la noche.
Le pedí que se acostara boca abajo, y con mi cuerpo sobre el suyo, besé y lamí su espalda, acaricie su culo y sus piernas, y apoyé mis tetas en su espalda, frotando mi sexo en su culo, Hugo se dejó hacer.
Le besé el cuello y busqué su boca para besarlo, sin dejar de besarlo me bajé de su cuerpo, Hugo se giró y nos pusimos frente a frente.
Mientras lo besaba fue girando hasta quedar sobre mí, y un momento después lo sentí penetrarme.
Comenzó con movimientos lentos y a los pocos minutos tuve mi tercer orgasmo, y en verdad lo estaba deseando.
Aminoró un poco el ritmo durante mi orgasmo, y luego volvió a la carga.
Poco a poco fue aumentando la intensidad de sus embestidas, mientras su boca se ocupaba en mis pezones.
-FLORENCIA: Mordelos Hugui!
Sentí un suave mordisco en el pezón!
-FLORENCIA: Más fuerte! Así! Así me gusta! Mordemelos Así! Más fuerte y te acabo otra vez!
-HUGO: Espérame! Ya llegó y acabamos juntos!
Y acelero aún más su ritmo, con sus embestidas, y mis pezones entre sus dientes tuve un orgasmo explosivo sintiendo su eyaculación en mi interior. Realmente una locura placer sin igual.
Luego de mi orgasmo lamió suavemente mis pezones, mi cuello y mi boca, me besó dulcemente, un beso largo, mientras acariciaba mi espalda y mis brazos.
Un instante después se salió de mi interior, y se recostó a mi lado abrazándome y con sus suaves caricias, me quedé dormida.
Cuando me desperté el sábado en la mañana, por supuesto me esperaba el desayuno en la cama, después de desayunar nos bañamos juntos, nos cambiamos y fuimos en su auto a buscar la bicicleta que Hugo había comprado.
Ya la había pagado, solo tenía que retirarla, y luego de que se la entregaran lista para usar, volvimos a su casa.
Le acomodó el asiento a su altura, la probó, y luego de guardarla nos cambiamos para salir a almorzar, después de comer me volvería para casa, para cuándo Santino volviera.
Fuimos a almorzar a un lindo restaurante que yo no conocía, y luego volvimos para su casa.
No sabía a qué hora iba a volver Santino, tomamos un café sentados en el sillón, y me fui para casa.
Nos despedimos con un abrazo y un beso apasionado, en realidad estar juntos tan solo el viernes en la noche y ese rato del sábado, me supo a poco, pero ya tendríamos otro fin de semana completo.
Una hora después que yo llegara a casa, llegó Santino, y se quedó todo el fin de semana conmigo, contándome de sus cosas.
El martes de esa semana era veinticuatro de diciembre, y trabajaríamos tan solo el lunes hasta el mediodía.
Luego de un brindis en el trabajo, tuvimos la tarde libre, caminamos con Hugo como compañeros de trabajo hasta de estacionamiento, y le dije que iba a comprarle el regalo de Navidad a Santino, como el mes siguiente estaría viviendo solo en su departamento, decidí comprarle cosas para la casa, cuando se lo conté a Hugo me preguntó si quería que me acompañara y le dije que sí, le dije que iría a un bazar y fuimos cada una en su auto.
Le compré un montón de cosas para su casa, sartén, cacerola, vasos, platos, cubiertos, utensilios de cocina y un montón de cosas más, qué embalaron todo en una caja, bastante grande y pesada por cierto.
Santino me había dicho que la Navidad la pasaba conmigo, y que el fin de semana siguiente se iba a Buenos Aires y se quedaba hasta el año nuevo con el padre, y que el dos de enero, cerrarían el contrato de alquiler en la inmobiliaria.
Nos despedimos en la puerta del bazar, y antes de volver a casa, decidí comprarle también un regalo a Hugo para Navidad, no sabía cuando se lo iba a poder entregar, pero de todas formas lo compré.
No tenía muy en claro que regalarle, pero me decidí por una chomba color gris, que estaba seguro que le iba a gustar.
La Nochebuena cenamos en casa de mi madre con Santino, aunque el regalo de Santino no pude dárselo en la noche, llevar semejante caja a la casa de mi madre y luego traerla era bastante complicado.
Esa noche estaban todos mis hermanos, y fue una linda noche. A las doce cuando todos habrían sus regalos, le di un beso a Santino y le dije que el suyo estaba en casa, que no había podido traer, me miró con cara de sorprendido, pero no le dije de que se trataba.
A eso de la una y media de la mañana, lo llevé a Santino a casa de un amigo y me fui para casa.
En el camino recibí un mensaje de Hugo, deseándome una feliz navidad, le dije que estaba por llegar a casa, y me preguntó si podía pasar un momento, le dije que sí y veinte minutos después tocó el timbre y lo recibí con un abrazo y un beso, un lindo beso.
Del bolsillo de su pantalón sacó un pequeño sobre, de color rojo con un moño, y entregándomelo, me dijo:
-HUGO: Feliz Navidad!
Entusiasmada abrí el sobre, y me encontré con una hermosa pulsera plateada y dorada, con un pequeño dige dorado en forma de flor de lis, era realmente hermosa, y le pedí que me la colocara.
Luego fui hasta mi habitación, y traje su regalo, se lo entregué y le dije:
-FLORENCIA: Feliz Navidad!
Abrió la bolsa y sacó la chomba, la miró y me dijo que le encantaba, la apoyó en la silla, se sacó la remera que traía puesta, y se probó la chomba, le quedaba muy linda, y se la dejó puesta.
Le dije de tomar algo para brindar, y nos tomamos una cerveza cada uno.
Estuvimos conversando casi hasta las tres de la mañana, pero como Santino volvía esa noche, nos despedimos y se volvió a su casa.
Me acosté y me quedé pensando, en lo bien que lo pasaba con él, en lo cerca que lo sentía, en lo bien que nos llevábamos, y no solo en la cama, en tan poco tiempo, creo que había compartido más cosas con Hugo, que las que había compartido con Luis, en tantos años de vivir juntos.
Estaba deseando que llegara el fin de semana siguiente, así tendríamos algunos días para estar juntos.
Santino llegó como a las cuatro y media de la mañana, al oírlo entrar me levanté y luego de saludarlo, le dije que fuera a mi habitación, que allí estaba su regalo.
Cuándo abrió la caja se volvió loco, le encantó todo lo que había adentro, y me lo agradeció con un abrazo y un beso.
Estuvimos un rato conversando, y me contó que ya había pensado en todo lo que le haría falta, y por supuesto le dije que me dijera lo que le faltaba, algún otro mueble o cortinas, o lo que le hiciera falta.
En ese momento se me ocurrió decirle que le daba mi cama, la que habíamos usado con su padre, yo dormiría en la suya mientras me compraba otra.
El día de Navidad estuvimos en casa con Santino y almorzamos juntos, en verdad lo iba a extrañar, pero me parecía bien la decisión que había tomado, estaba decidiendo su futuro.
Esa semana de trabajo fue muy corta, aunque bastante complicada, cosas de último momento que había que terminar antes que finalizará el año.
Al igual que el veintitrés, el treinta también se trabajaría tan solo medio día, y habiendo dejado terminado todo mi trabajo, el lunes había decidido tomarme el día.
Santino se iría el viernes por la tarde a Buenos Aires, y ya se quedaría allí hasta el año nuevo.
Esa misma noche, hablamos con Hugo y me dijo que me venía a buscar, que llevaríamos mi bicicleta para su casa y ropa para quedarme hasta el primero de enero.
¿Qué más podía pedir? Por esas cosas del destino, en el momento en que me quedaba sola, Hugo apareció en mi vida, y sin lugar a dudas, sería muy importante para mí el tenerlo a mi lado.
No sé en qué puede terminar nuestra relación, y en verdad tampoco me lo planteo, pasamos buenos momentos, y a esta altura de mi vida, es todo cuánto deseo, buenos momentos en buena compañía con una buena persona.
Salimos a cenar y al volver, hicimos el amor deliciosamente, tres orgasmos tuve esa noche, el último junto con su eyaculación en mi interior.
El sábado por la mañana, desperté y como siempre, tenía el desayuno preparado en la cama.
Desayunamos juntos, luego nos bañamos juntos, nos cambiamos, y salimos a pedalear por primera vez juntos.
Decidimos salir de la ciudad, preparamos unos sándwiches, un poco de fruta, agua, nos pusimos protector solar y salimos por la ruta doscientos quince, que va para la ciudad de Brandsen.
Siempre me gustó andar en bicicleta, pero hacerlo con él me gustaba mucho más.
En una zona de campo, entramos en una calle de tierra, hicimos poco más de un kilómetro, y paramos debajo de unos árboles, a descansar y a comer algo.
De su mochila Hugo sacó una manta y la puso sobre el pasto.
Nos sentamos los dos y nos comimos los sándwiches y la fruta, y luego nos quedamos descansando un rato.
Hablábamos de otros temas cuando Hugo me preguntó:
-HUGO: ¿Alguna vez hiciste el amor al aire libre?
Me sorprendió su pregunta, pero rápidamente entendí por dónde iba.
-FLORENCIA: Nunca! Pero como para todo, siempre hay una primera vez.
Hugo guardó todo en su mochila, y quedamos solo los dos sobre la manta.
Me abrazó y me comenzó a besar, a acariciar mi cuerpo, poco a poco sus besos me fueron encendiendo, y minutos después, mirando hacia todos lados, nos empezamos a sacar la ropa.
No podía creer lo que estábamos haciendo, los dos estábamos desnudos sobre la manta, pero en ese momento nada me importó, me parecía una locura, una hermosa locura.
Hugo ya tenía una terrible erección, y entre besos apasionados y abrazos, su cuerpo quedó sobre el mío y me comenzó a penetrar.
Me olvidé del mundo, existía el riesgo que alguien pasara por ese camino de tierra, aunque estábamos algo alejados debajo de los árboles, si alguien pasaba podía vernos, pero en ese momento nada me importó, solo el disfrutar esa experiencia con él.
Sus penetraciones me provocaron un orgasmo terrible, y momentos después con su eyaculación, tuve el segundo.
Nos quedamos recostados y abrazados sobre la manta, seguíamos desnudos y acariciándonos.
Sí hace unos meses, alguien me hubiera preguntado si me gustaba hacer el amor en el medio del campo al aire libre, hubiera dicho que era una locura, pero habíamos hecho esa locura, y me había encantado.
Nos volvimos a vestir riéndonos, preguntándonos si nos quedarían fuerzas para volver.
Era las cuatro de la tarde cuando emprendimos el regreso, y pedaleamos sin problemas hasta su casa.
Al llegar, guardamos las bicicletas, nos desnudamos y nos bañamos juntos, me secó el pelo, y desnudos los dos nos sentamos en el sillón a tomar unos mates.
Habíamos dicho de salir a cenar, pero los dos estábamos cansados y decidimos quedarnos.
Entre los dos preparamos algo con lo que había en la heladera, mientras nos tomamos un par de cervezas.
Esa noche no hicimos el amor, estábamos en verdad cansados, y nos dormimos los dos desnudos y abrazados.
El domingo en la mañana, luego del desayuno en la cama, me dijo de irnos a pasear a Buenos Aires, y lógicamente le dije que sí, me gustaba cualquier plan con él.
Luego de desayunar nos cambiamos y nos fuimos.
Llegamos a Buenos Aires antes del mediodía, y sabiendo la dirección del departamento donde se mudaría Santino, le pedí que pasáramos para ver cómo era la zona, los comercios y el edificio.
Luego nos fuimos a comer a un restaurante en la zona de Palermo.
Creo que nunca en mi vida me sentí tan bien tratada, tan considerada y tan valoradas como en este tiempo con Hugo, hasta diría que me sentía admirada, y no lo digo solo por mi cuerpo, se interesa por mí, por mi trabajo, por cómo me siento, por como pienso, eso me hace sentir realmente muy bien, muy cómoda con él.
Después de almorzar pasemos un rato por Palermo, luego volvimos al auto y nos fuimos para calle Corrientes, Hugo quería comprar un libro, y allí hay varias librerías abiertas los domingos.
Luego nos sentamos a tomar un café, en uno de los antiguos bares.
Después seguimos caminando por calle Corrientes, y en una galería, nos topamos con un sex shop.
Nos miramos con esa complicidad que me encanta y entramos.
Nunca había estado en uno, me daba un poco de vergüenza, por suerte atendía una chica, qué nos preguntó que andábamos buscando, pero le dijimos que estábamos mirando.
No es que viviera en otro planeta, pero algunas cosas no sabía para que se usaban ni como, pero Hugo me fue explicando.
En una de las estanterías estaban los lubricantes, y tomamos uno.
Luego llegamos a la zona de los consoladores y vibradores, y como habíamos estado hablando del sexo anal, vimos esos juguetes con forma cónica, con la punta redondeada y con una base, y Hugo me dijo que esos se utilizaban para el culito, por supuesto también llevamos uno, no muy grande.
Al pasar por el lugar de la ropa interior sexy, tomé un par de bombachitas muy, pero muy chiquitas y muy sexys qué tanto a él como a mí nos gustan.
Hugo pagó todo y salimos, volvimos al auto, y nos fuimos hasta un shopping. No compramos nada, pero con el aire acondicionado, lo recorrimos todo.
Después nos fuimos a cenar a un restaurante muy lindo en la zona de San Telmo.
Ya habíamos pedido la comida, y nos habían traído la cerveza con unos maníes y Hugo me dijo:
-HUGO: Se me ocurrió un plan, ¿Qué te parece si después de cenar damos unas vueltas por la noche de Buenos Aires, vamos a algún lindo bar y para no volver manejando nos quedamos a dormir en un hotel?
-FLORENCIA: Me parece bárbaro! ¿Será mucho gasto?
-HUGO: Hace un par de meses cobre el retroactivo, y además también el aguinaldo! ¿Para que quiero el dinero si no es para los buenos momentos?
-FLORENCIA: Déjame pagar algo! Nunca pago nada!
-HUGO: Bueno está bien! Si encontramos un lindo bar vos pagás las copas!
-FLORENCIA: Hecho!
Cenamos muy bien entre conversación y risas.
Salimos del restaurante y nos volvimos a la zona de Palermo, no conocemos demasiado Buenos Aires, pero en esa zona hay muchos bares y casi siempre mucha gente.
Estaciónanos casi a las doce de la noche, aún seguía haciendo calor y recorrimos varias calles, hasta llegar a la zona de la plaza Serrano, un lugar lleno de bares cervecerías y lugares para comer.
Entramos en uno de los bares, en el que había bastante gente, y nos fuimos acercando a la barra para pedir unos tragos.
Luego de un buen rato nos dieron nuestras bebidas, un gintonic para mí y un ron con cola para Hugo.
Nos ubicamos en una de las barras del bar, y allí nos quedamos conversando y bebiendo.
El lugar poco a poco se fue llenando de gente, y Hugo volvió a la barra por otros tragos, yo me quedé esperándolo para no perder el lugar.
Varios hombres se me acercaron para hablarme, y al decirles que no estaba sola, se fueron retirando, pero uno siguió insistiendo, me decía cosas que ni escuchaba, claramente estaba borracho, llegó el momento en que ya ni lo miraba ni le contestaba, y aparentemente eso lo enojó, al punto que me habló de una manera desubicada, diciéndome quién me creía que era, y un montón de cosas más.
Me sentí realmente incómoda, y de repente hizo un amague de besarme, por suerte en ese momento llegó Hugo.
-HUGO: Andate flaco!
-TIPO: ¿Y si no que?
-HUGO: Te despegó la cabeza del cuerpo!
-TIPO: ¿Vos y cuántos más?
-HUGO: Andate tranqui o te bajó todos los dientes!
En ese momento le tiró un puñetazo a Hugo, qué evitó corriéndose hacia un lado, le sostuvo la muñeca, doblándosela hacia abajo.
-HUGO: Si no te vas de acá vas a pasar vergüenza!
El tipo lo miró e intentó volver a pegarle, y en ese momento Hugo le pateó un tobillo, haciendo que perdiera el equilibrio y cayera al piso.
Fue en ese momento que llegaron dos hombres de seguridad del local, y tomando al tipo de los brazos, lo llevaron hasta la puerta.
Por suerte no había sido un incidente grave, el tipo iba tan borracho que por suerte no le pudo pegar ninguna de las trompadas.
Una persona del local se acercó a nosotros pidiéndonos disculpas y nos dijo que fuéramos a la barra para retirar dos bebidas sin cargo, estuvimos un rato más en el bar y a eso de las tres de la mañana nos fuimos.
Caminamos hasta el auto y Hugo dio unas vueltas buscando un hotel.
Paramos en uno, Hugo bajó a preguntar si tenían habitaciones, y unos minutos después, volvió y entramos el auto, era un lindo hotel y por suerte tenía habitaciones disponibles.
Decidimos no estrenar esa noche lo que habíamos comprado ya lo haríamos con más tiempo en su casa, pero de todas formas hicimos el amor esa noche, nos dormimos casi una hora después, luego de un orgasmo cada uno.
El lunes por la mañana Hugo tampoco trabajaría, y después de darnos un baño juntos, fuimos a desayunar al restaurante del hotel, después volvimos a cambiarnos y dejamos la habitación.
Paseamos un rato por Buenos Aires, y luego de almorzar en un restaurante de la Costanera, nos volvimos para La Plata, el día estaba nublado, y la lluvia nos agarró antes de llegar a su casa.
Guardamos el auto en la cochera, y en esos metros hasta la entrada de su casa nos empapamos, de todas formas hacía calor y no nos importó mojarnos.
Entramos en su casa y lo primero que hicimos fue sacarnos la ropa mojada, bueno en realidad nos sacamos toda la ropa, y desnudos los dos, fuimos a preparar el mate.
Cómo el día siguiente no teníamos que trabajar, le dije que yo le cocinaría, qué nos tomaríamos varias cervezas, y que si me emborrachaba, me encantaría que me hiciera el amor borracha.
Hugo se rió, y me dijo que entonces esa noche nos emborracharíamos los dos.
Le preparé unos fideos con crema, lo que había en la heladera, como para no tener que salir a hacer compras.
Mientras cocinábamos nos fuimos tomando varias cervezas, nos reíamos desnudos los dos, con Hugo abrazándome desde atrás, y apoyando su erección en mi culo.
Nos sentamos a cenar, tomándonos otra cerveza, y luego de comer juntamos todo y nos sentamos en el sillón con otra cerveza más.
Ya estaba media borracha, y me encantaba esa sensación, en ese momento recordé las noches a solas en casa, que con ese punto de borrachera, me masturbaba como una loca y me encantaba.
En un momento me levanté para ir al baño, y estaba bastante mareada, Hugo me acompañó y fuimos hasta el baño riéndonos por lo borrachos que ya íbamos.
Después de hacer pis volvimos a la cocina, saqué otra cerveza de la heladera, la destapé y riéndome, le dije:
-FLORENCIA: Estoy borrachita y excitada, haceme lo que quieras!
-HUGO: Te voy a comer toda!
-FLORENCIA: Cómeme toda! Todo este cuerpo es para vos! Para que hagas con él lo que quieras!
Yo estaba apoyada en la mesada de la cocina, y el delante mío, me abrazó y me besó apasionadamente.
Luego su boca fue a mis tetas, y me las chupó deliciosamente, jugando con mis pezones entre sus dientes.
Siguió bajando con su boca hasta mi entrepierna, y comenzó a jugar con su lengua en mi conchita, de abajo hacia arriba, recorriéndola toda.
Cuando llegó a mi clítoris se entretuvo dándome un placer inmenso, tanto, que en esa posición le di un orgasmo, las piernas se me aflojaron pero él me sostuvo.
Me volvió a besar y a abrazar, y sentí gusto a mí en ese beso, y eso me excitó aún más.
Me tomó por la cintura para que me diera vuelta, y en esa posición me cogió desde atrás, apoyé mis codos en la mesada saqué el culo hacia atrás, y mientras iba camino a mi segundo orgasmo, decidí que ese era el momento y se lo dije.
-FLORENCIA: Hugui, quiero que probemos por el culito! Quiero hacerlo!
HUGO: Claro corazón! Pero lo tenemos que preparar!
-FLORENCIA: Hagámoslo ahora! Lo quiero probar!
Siguió cogiéndome desde atrás tomándome de las caderas, el ritmo de sus embestidas, pocos minutos después me hizo llegar al segundo orgasmo.
Enderecé mi cuerpo y sin que me la sacara, nos besamos apasionadamente.
Se salió de mi interior, y nos fuimos para la habitación, sin que me dijera nada me acosté en la cama boca abajo, dejándole mi culito a su disposición.
-HUGO: Qué culito hermoso tenés! Cómo me gusta!
Y moví mi culo en círculos para él.
Antes de venir a la cama conmigo, fue a buscar el lubricante y el consolador, lo saco de su envoltorio, lo higienizó con alcohol, y luego se subió a la cama.
Separó un poco mis piernas y se arrodilló entre ellas.
Lo primero que sentí fueron sus manos en mi culo, acariciándolo y besándolo.
Luego sentí su lengua recorrerlo hasta llegar a mi esfínter, esa nueva sensación era muy placentera para mí, su lengua jugaba en mi culo, y eso me excitaba cada vez más.
Luego de unos minutos, pude sentir un dedo entrando en mi culito, y me gustó.
Lo hacía delicadamente, yo me relajé y lo dejé hacer.
Estaba tan excitada, qué llevé mi mano a mi entrepierna y me empecé a tocar.
Sentí que sacó su dedo, y un momento después sentí algo frío que caía en mi culito, Hugo me dijo que era el lubricante.
Luego de eso volví a sentir su dedo, esta vez entrando un poco más, y me resultaba muy placentero.
Jugó un rato con su dedo entrando y saliendo, un momento después, me dijo que ahora serían dos dedos.
Y pude sentirlos, sentía que mi esfínter se habría, y yo me relajaba para que entraran los dos sin dificultad.
Sentir sus dedos en mi culito y las caricias que me estaba dando, me estaban haciendo llegar al orgasmo, pero me detuve no quería tenerlo aún.
-HUGO: Ahora probemos con el plug!
-FLORENCIA: Dale!
Sentí que me ponía lubricante, y volvía a jugar con sus dedos en mi culito, luego sentí el juguete, qué lentamente iba abriendo mi esfínter.
Me gustaba la sensación, y por momento quería que lo empujara un poco más, pero lo hacía lentamente, poco a poco, entrando y saliendo.
Hugo me iba diciendo que cada vez entraba un poquito más, la forma cónica del aparato iba abriéndome milímetro a milímetro, y en verdad me gustaba, nunca creí que me gustaría tanto, ¿como nunca probé esto antes?
Tanto me gustaba que le pedí que me dejara jugar un ratito a mí.
Volví a sentir el frío el lubricante, y esta vez, tomando yo el juguete por la base, me lo fui metiendo, hacía presión para que entrara cada vez un poquito más, y lo sentía, cada vez más adentro, tan solo era una leve molestia, pero las caricias en mi clítoris me tenían totalmente excitada.
Fui presionando cada vez más, y Hugo me iba diciendo todo lo que entraba.
En un momento lo saqué, y le pedí que me dijera hasta donde había entrado.
Viendo que faltaba muy poco para que entrara completamente, le pedí qué me la metiera, quería sentir tu pija, su hermosa pija entrando en mi culo, que fuera su pija la que entrara allí por primera vez.
Me pidió que me pusiera de costado, y él lo hizo detrás mío como haciendo la cucharita.
Puso bastante lubricante en su pija, y un poco más en mi culito, yo misma la apoyé en mi esfínter.
Qué hermosa sensación!
Sentí su glande jugando en mi esfínter y luego de un momento, abriéndose paso, y Hugo me dijo que fuera yo quién empujara hacia atrás, que yo manejara la penetración, y que si en algún momento sentía molestia o dolor, qué se lo dijera.
Fui empujando lentamente, lo sentía entrar, movía un poquito mi cuerpo hacia delante, y volvía a empujar hacia atrás.
No tenía en claro si la pija de Hugo era más ancha que el juguete, pero estaba decidida a que me entrara toda.
Cada vez la sentía más adentro, y ahora era Hugo quién se ocupaba de mi clítoris.
Seguía moviendo mi cuerpo de adelante hacia atrás, y cada vez que empujaba contra él, lo hacía con más fuerza.
Sentí un poco de dolor, pero la excitación era mayor.
Fui empujando cada vez más, hasta que sentí mi culo apoyarse en su cuerpo, volví a moverme hacia delante, y cuando lo hice hacia atrás, lo hice con más fuerza, esta vez haciendo chocar mi cuerpo con el suyo.
-HUGO: Está toda adentro!
-FLORENCIA: Cómo la siento!
Me volví a mover varias veces hacia delante y hacia atrás, y siempre chocando contra su cuerpo!
Era una sensación muy nueva, y la excitación por sentirme por primera vez cogida por el culo, me tenía al borde del orgasmo.
Fue en ese momento Hugo el que empezó a moverse, yo me quedé quieta, y era él quien hacía salir y entrar su pija de mi culito.
-HUGO: ¿Te gusta? ¿Duele?
-FLORENCIA: Poco, pero me encanta! Estoy feliz de que me estés cogiendo el culo! Quería que fueras vos! Quería que mi culo fuera tuyo! Y lo será cada vez que lo quieras!
-HUGO: Cómo me gustas Flor! Me volvés loco!
-FLORENCIA: Vos me volvés loca! Cogeme y acabame en el culo! Quiero sentirlo!
Aceleró levemente el ritmo de sus movimientos, al compás de sus caricias en mi clítoris, y un momento después tuve un orgasmo descomunal, y durante los temblores lo sentí jadear acabando en mi interior!
En algún momento pensé que me iba a doler mucho más, pero mi excitación y mi deseo de hacerlo, me hicieron gozar como una loca!
Lentamente la fue sacando, y dándome vuelta lo abracé y lo besé, lo besé con pasión, y casi diría que con agradecimiento.
Acostada boca arriba, volví a sentir sus dedos en mi clítoris, y claramente aún estaba para más.
Me tocaba mientras me chupaba las tetas, y ya sentía venir un nuevo orgasmo, cuando ya estaba ahí, le pedí que me mordiera los pezones, y exploté en un orgasmo descomunal.
Luego de eso quedé exhausta, pero feliz te haberle entregado mi culo al hombre que sentía que lo merecía.
Luego de mi último orgasmo, como siempre, siguieron sus besos suaves y sus caricias, eso que me gusta tanto luego de hacer el amor, hasta no sé en qué momento me quedé dormida.
Cuando desperté estaba sola en la cama, seguramente Hugo estaba preparando el desayuno, fui al baño y me volví a la cama.
Mientras lo esperaba, me quedé pensando en qué no podía creer lo que estaba viviendo, Hugo me hacía sentir tan mujer, tanto como nunca me había sentido en mi vida, tan valorada, tan considerada y sobre todo tan deseada, en verdad estaba fascinada con este momento.
Hugo entró en la habitación con el desayuno y me dio los buenos días, con un hermoso beso en la boca.
Mientras tomábamos el mate con las tostadas, hablamos de la experiencia de la noche anterior, y le dejé en claro, que estaba feliz de haberlo hecho, y que por supuesto lo volveríamos a hacer cuando él lo quisiera.
El día había mejorado, y luego de desayunar y darnos un baño, salimos a pasear un rato con el mate preparado.
Cuándo se hizo la hora de almorzar, lo hicimos en un restaurante de City Bell, y luego de una larga sobremesa con un café, nos fuimos hasta la costa del río.
Nos sentamos en el murallón y estuvimos un par de horas conversando y tomando mate, y a eso de las cinco de la tarde, volvimos para su casa.
Nos sentamos en el sillón a mirar una película, me dijo que yo eligiera, y miramos una romántica con algunas escenas un poco picantes, aunque nada explícito.
Le conté que en mis momentos de soledad había visto varias películas excitantes y que muchas veces me había masturbado mirándolas, me preguntó cuál me había excitado, y le dije que varias, pero que algunas escenas de Las edades de Lulú, me habían excitado mucho.
Hugo no se acordaba muy bien de esa película, y le dije que la miráramos juntos.
En las primeras escenas picantes, me dijo que si me excitaba, que me tocara, que le encanta verme.
Me desprendí el pantalón, y me lo saqué junto con la tanguita, después me saqué la remera y el corpiño, me quedé desnuda en el sillón, y en la siguiente escena me empecé a tocar.
Hugo me imitó y momento después también estaba desnudo, y mirando la película, nos masturbábamos los dos juntos.
En las siguientes escenas, ya nos estábamos tocando, y en esa escena en que le cortan la bombacha con una tijera, Hugo me dijo:
-HUGO: Eso te voy a hacer! Vendarte los ojos y cortarte la ropa interior con una tijera!
-FLORENCIA: Hacelo! Cuando quieras! Me excita eso! Me gusta jugar!
Nos seguimos masturbando, uno junto al otro, yo estaba cada vez más excitada y ya quería que me la metiera.
Creo que me leyó el pensamiento, y me pidió que me sentara sobre él, dándole la espalda para poder seguir mirando la película.
Me senté sobre él penetrándome profundamente, ya estaba bien mojada.
Me movía sobre él, dándome placer, con sus dos manos me agarró las tetas, y jugaba con mis pezones entre sus dedos.
Tenía el orgasmo a un suspiro, y le pedí que me apretara los pezones, apoyé mi espalda en su pecho, y una de sus manos fue a mi conchita.
Entre mis movimientos y sus caricias en mi clítoris tuve un orgasmo tremendo, recuperada de los temblores, ahora era Hugo quién empujaba desde abajo, lo sentía muy profundo en mí, y con la mano que frotaba mi clítoris, empezó a darme suaves palmadas en la conchita.
Eso también era algo nuevo para mí, y fue sumamente placentero en ese momento de excitación.
Me gustaba tanto que le pedí que lo hiciera un poco más fuerte, ya me venía el otro orgasmo, y le pedí que lo hiciera más fuerte aún, podía sentir el ruido de su palma estrellándose en mi conchita. Sintiéndome penetrada, con mis pezones apretados por sus dedos, y las palmadas en mi conchita, tuve un orgasmo bestial, creo que uno de los más intensos que recordaba.
El aún no había acabado, yo seguía sobre él y volví a sentir sus embestidas, qué se fueron acelerando hasta sentir que acabó dentro de mí.
Nos quedamos un momento en esa posición, luego me salí y me senté a horcajadas sobre él, apoyando mis rodillas en el sillón, me abrazó y acariciándome la espalda y el culo, me besó suavemente.
No podía sentirme más satisfecha, por fin estaba viviendo y disfrutando mi sexualidad plenamente.
Nos quedamos un buen rato en el sillón, y creo que en algún momento me dormité sobre él, esos orgasmos me dejan sin fuerzas.
Cerca de las siete de la tarde nos levantamos, nos bañamos juntos y salimos a cenar, le dije que tenía ganas de comer pizza, y fuimos a una pizzería del Camino Centenario.
Luego nos fuimos a tomar un café a un bar del centro, y luego volvimos para su casa, cerca de las doce de la noche.
Mi madre sabiendo que Santino estaría el fin de año con su padre, me había invitado a su casa, pero le dije que como estaba sola iba a pasar el fin de año con amigos.
Esa noche volvimos a hacer el amor, pero esta vez algo más tranqui, muy suave entre besos y caricias aunque por supuesto muy placentero.
El treinta y uno mientras desayunábamos, Hugo me propuso buscar algún lugar donde se pudiera cenar y recibir el año nuevo.
Buscando en internet encontramos un restaurante qué ofrecía un menú especial a partir de las veintidós horas, con entrada, primer plato y postre llegando hasta el año nuevo con un brindis, y luego de las doce, un trago a elección y fiesta, nos gustó la idea y reservamos una mesa para los dos.
Después de desayunar nos cambiamos y salimos a pedalear los dos, hasta la hora del almuerzo, de regreso a su casa hicimos unas compras, y entre los dos preparamos la comida.
Por la tarde salimos a hacer algunas compras más para el día siguiente, el primero de enero suele estar todo cerrado, y sobre todo teníamos que comprar cerveza.
Después miramos una película juntos, a eso de las ocho nos fuimos a bañar, me secó el pelo y nos cambiamos para ir al restaurante.
Solo me había llevado a su casa ese vestido con la espalda descubierta y que sabía que a Hugo le gustaba.
Me puse una de las tanguitas chiquitas, el vestido, las sandalias blancas de taco alto, me maquillé, accesorios cartera y salimos.
Hugo iba con un pantalón color tostado, la chomba que yo le había regalado y unos zapatos marrones, estaba en verdad muy lindo.
Llegamos al restaurante, nos asignaron la mesa, nos trajeron las bebidas y la entrada.
Un momento después de que termináramos, nos trajeron el plato principal, y luego los postres, todo eso acompañado de un rico vino tinto.
El lugar era bastante grande y estaba lleno de gente, no había ninguna mesa libre.
Antes de las once y media de la noche, ya había terminado la cena, en ese momento volvieron a abrir las puertas, y entraron más personas para la hora del brindis.
Fueron sirviendo el champagne en todas las mesas, y los últimos diez segundos del año, a viva voz todos los presentes hicimos la cuenta regresiva, y a las doce en punto brindamos y nos besamos deseándonos un feliz año.
Luego de brindar con los comensales de las mesas cercanas, se bajaron las luces y empezó a sonar música para bailar y por supuesto salimos a bailar.
Luego de bailar casi media hora, nos acercamos a la barra a pedir el trago, nos pedimos dos gintonic, y volvimos a nuestra mesa.
La gente seguía bailando, y el ambiente era cada vez más festivo.
Luego de conversar mientras nos tomábamos el trago, volvimos a bailar, como me gusta bailar con Hugo!
Luego de un buen rato de baile, fuimos a la barra por dos tragos más, aunque esta vez lo tuvimos que pagar.
Nos quedamos tomándolos en la barra, y cuando sonó rock nacional de nuestra época, fuimos a bailar con nuestros vasos en la mano.
En verdad la estábamos pasando muy bien, el restaurante ya parecía una discoteca, gente alborotada bailando y bebiendo, divirtiéndose cómo lo estábamos haciendo nosotros.
Eran casi las tres de la mañana, y habíamos vuelto a la barra por dos tragos más.
Entre el vino el champagne y los tragos, estaba bastante borrachita.
En un momento pusieron música lenta y bailamos abrazados.
-FLORENCIA: Ya estoy bien borrachita!
-HUGO: Mmmm! Me voy a aprovechar entonces!
-FLORENCIA: Aprovéchate todo lo que quieras!
Y mientras acariciaba suavemente mi espalda desnuda me dijo:
-HUGO: No me tientes!
-FLORENCIA: Ya sabes que borrachita estoy para lo que quieras!
-HUGO: ¿Lo que quiera?
-FLORENCIA: Todo lo que quieras!
-HUGO: Más me tienta todavía!
Tomándome de la cintura, acerco mi cuerpo al suyo, y pude sentir su inconfundible erección.
-FLORENCIA: Epa! ¿Ya está duro mi amigo?
-HUGO: Eso es culpa tuya! De tu espalda y de saber que estás sin corpiño!
-FLORENCIA: ¿Y si supieras que estoy sin tanguita debajo del vestido?
-HUGO: Ufff! Me explotaría el pantalón!
Nos reímos los dos y nos besamos mientras bailábamos!
Cuándo se terminó la música lenta le dije que tenía que ir al baño, por supuesto estaba lleno de mujeres, cuándo pude entrar a uno de los cubículos, hice pis y me saqué la tanguita.
Hice un bollito con ella en mi mano, y al volver a la mesa, tomé la mano de Hugo, y le puse mi tanga en su mano.
Por supuesto se dio cuenta de lo que era, me sonrío, la miró y se la guardó en el bolsillo.
-HUGO: Ahora sí que no me voy a poder volver a parar! No podría disimularlo!
-FLORENCIA: Me encanta!
-HUGO: ¿Lo hiciste alguna vez en un auto?
-FLORENCIA: Nunca!
-HUGO: Porque creo que no voy a aguantar hasta llegar a casa!
-FLORENCIA: Mmmm! Cómo me gusta eso!
Nos miramos pícaramente, y un momento después salimos del restaurante.
Caminamos abrazados hasta el auto, me daba mucha gracia ver el bulto en el pantalón de Hugo.
Antes de llegar al auto, debajo de un árbol donde no daba la luz de la calle, me abrazó, me besó apasionadamente, y metió su mano por debajo de mi vestido, llegando hasta mi conchita, que ya estaba mojada.
Bajé el cierre de su pantalón, y metí mi mano dentro del bóxer, y tomé su pija con la mano.
No era la situación más íntima, pero me excitaba hacer esas cosas ahí en la calle, con el riesgo de que alguien pudiera vernos, pero en ese momento nada más me importaba.
Los dos estábamos muy calientes, subimos al auto, lo puso en marcha y salimos.
No me daba cuenta por dónde iba, pero en una de las calles del costado del paseo del Bosque, se detuvo y apagó las luces.
Corrió su asiento para atrás, y no hizo falta que me dijera nada.
Desabroché su pantalón y con su ayuda se lo bajé hasta las rodillas.
Cómo pude me senté a horcajadas sobre él y me fui penetrando lentamente.
Alguien podría vernos, pero no me importó, estaba excitadísima.
Comencé a moverme sobre él, en un momento me desprendió el vestido por la nuca, y mis tetas quedaron al aire.
Su boca fue directo a mis pezones, que chupó y mordisqueó a su gusto, excitándome aún más.
Por supuesto no era el lugar más cómodo para hacerlo, pero me encantaba estar haciéndolo allí.
Mi orgasmo no tardó mucho en llegar, y un momento después la eyaculación de Hugo dentro mío. Una hermosa locura!
Después de ese orgasmo, me volví a sentar en mi asiento, con el vestido levantado. Hugo reclinó mi asiento y comenzó a tocar mi conchita.
Abrí las piernas para que lo hiciera a su antojo, ya me tenía al borde del segundo orgasmo, cuando le pedí que me diera unas palmadas, bastaron cuatro o cinco para que acabara como una loca.
Luego de eso me besó apasionadamente, y le dije que fuéramos a su casa, porque seguía excitada, y quería que me volviera a coger por el culo.
Estaba comenzando el año nuevo, y que mejor que hacerlo cogiendo como locos.
Llegamos a su casa y ni bien entramos, me saqué el vestido.
Caminé hacia la habitación, con los tacos puestos aún y moviendo el culo, para excitarlo aún más.
Me acosté en la cama boca abajo y levanté el culo, ofreciéndoselo, se quitó toda su ropa, y un momento después, pude sentir su lengua en mi esfínter, qué delicia!
Luego de que por varios minutos me chupara el culo, sentí el frío del lubricante y luego sus dedos entrando y saliendo.
Cuándo sentí que los sacó, sabía que era el turno de su pija, y en verdad era lo que estaba deseando.
Sentí cuando apoyó su glande en mi esfínter y jugó con él allí unos momentos, luego comencé a sentir la presión de esa hermosa pija queriendo entrar, me aflojé, relajé todo cuánto podía mi culito, y poco a poco lo fui sintiendo entrar, lo hacía lentamente, entrando y saliendo poco a poco, sentía como mi culito iba abriéndose, dándole paso, volví a sentir esa molestia, pero la excitación y el deseo la superaban, ya quería sentir su cuerpo chocar contra el mío, quería volver a sentirla toda adentro, mientras tanto pensaba, qué me encantaba sentirme tan puta, tan suya, Hugo era el hombre qué había logrado sacar lo más puta de mí, eso que llevaba dentro y que estaba deseoso de salir, y me volvía loca!
Unos minutos después, sentí su cuerpo apoyarse en mi culo, y ya sabía que estaba toda adentro.
Su mano buscó mi clítoris y con unos momentos de caricias me llegó el orgasmo, y entre jadeos le dije:
-FLORENCIA: Cómo me gusta! Cógeme mucho Hugui!
-HUGO: Qué culito hermoso tenés!
-FLORENCIA: Es todo tuyo!
Nunca creí que me gustaría tanto que me la metiera por el culo, estaba totalmente entregada y eso me excitaba terriblemente.
Comenzó a mover su cuerpo un poco más rápido, lo sentía entrar y salir, y con sus caricias en mi conchita, tuve otro orgasmo.
-FLORENCIA: Siiiii! Cómo me gusta! Acábame en el culo!
Estaba tan excitada, qué no paraba de decir guarradas.
-FLORENCIA: Cógemelo bien! Llenamelo de leche! Déjamelo bien abierto!
Y con lo que me dijo exploté en otro orgasmo más.
-HUGO: Qué putita hermosa Sos!
-FLORENCIA: Tu putita bien putita!
Sus movimientos se aceleraron, aunque no eran tan frenéticos como cuando me coge la conchita, pero un momento después, entre jadeos acabó en mi culito.
Nunca me había sentido así, nunca había vivido mi sexualidad de esta forma tan intensa, nunca con estas sensaciones que me volvían loca de placer.
Cuando salió de mi culito, acarició suavemente mi esfínter con la yema de sus dedos, y lo sentí maravillosamente, como una caricia después del jaleo.
Se recostó a mi lado y me besó dulcemente acariciando mi espalda y mi culo también muy suavemente con sus dedos, y al oído me dijo:
-HUGO: Me encanta tu forma de gozar! me gusta mucho que disfrutes así!
-FLORENCIA: Vos me haces disfrutar así, nunca nadie me hizo sentir lo que siento con vos! Te juro que siento como que mi sexualidad se hubiera reiniciado, como si la estuviera gozando por primera vez, y me encanta vivir todo esto!
Después de de tanto placer, con lo que habíamos tomado, con sus caricias y sus besos me quedé dormida, desmayada diría.
Cuando abrí los ojos, Hugo estaba recostado en la cama mirándome y sobre él, la bandeja con el mate y unos sándwiches de miga.
-HUGO: Buen día hermosa!
-FLORENCIA: Buen día lindo!
Necesitaba ir al baño, me levanté desnuda como estaba y fui a hacer pis y a lavarme los dientes, volví a la cama y desayunamos los dos en la cama.
Comentamos la noche anterior, y le dije que la había pasado excelente, en el restaurante, en el camino de regreso, en el auto y cuándo habíamos llegado.
Al día siguiente los dos teníamos que ir a trabajar, y ese día decidimos descansar.
Cuando terminamos de desayunar eran las doce del mediodía, nos dimos un baño juntos, y luego le ayudé a hacer algunas cosas de la casa.
Preparamos algo para comer, almorzamos casi a las tres de la tarde y después nos sentamos en el sillón a ver una película, tranqui esta vez.
Tomamos unos mates conversando, le dije que necesitaría pasar por casa para cambiarme para ir al trabajo.
Me dijo que me quedara también esta noche, qué al otro día temprano me llevaba a casa, y lógicamente no me costó nada decirle que sí.
Esa noche también le dimos franco a nuestra sexualidad, y mientras comíamos algo, le dije que me iba a costar cruzarlo en el trabajo y no darle un beso al menos.
Con una sonrisa pícara, me dijo que ya encontraríamos el momento y el lugar.
Nos fuimos a la cama y nos dormimos los dos desnudos y abrazados.
Al día siguiente desayunamos y me llevó hasta casa, él se fue para el trabajo, y yo lo hice luego de cambiarme.
Continuará…
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