Un voyeur usó a mi mujer (1)
La playa nudista prometía libertad, pero Juan tenía otros planes. En cuanto sus miradas se cruzaron, Fabian perdió el control de su propia esposa, quien, bajo la amenaza y el deseo, se entregó a un desconocido frente a sus ojos.
EN LA PLAYA UN VOYEUR USÓ A MI MUJER
Ya llegó el verano y con el calor que hacía, Natalia cada vez se vestía con menos ropa.
Aquel día quedamos para ir a la playa con unos amigos, pero al final antes de salir nos llamaron y nos dijeron que no irían, así que, Natalia decidió que iríamos ella y yo a solas.
Decidió una playa nudista. Ella siempre ha hecho topples pero nunca habíamos practicado nudismo pero, después de todo a Natalia ya no le importaba en absoluto que la vieran desnuda.
Llegamos muy temprano a la playa para coger sitio, no había mucha gente alrededor más que un par de parejas, alguna señora mayor, gente que hacía ejercicio y alguna familia con bebés.
Natalia nada más llegar, se quitó la parte de arriba del bikini y se quedó con la parte de abajo. Ella siempre usa tanga en la playa porque dice que es más cómodo, así que de todas maneras dejaba poco a la imaginación.
Yo, mientras ella estiraba las toallas, planté la sombrilla y me senté sobre la toalla para observar a la gente que pasaba.
Al poco tiempo de estar en la playa, empezó a venir más gente.
A nuestro lado se sentó un hombre como de 50 y pico que no le quitaba la vista de encima a las tetas de Natalia.
Nada más llegar, se quitó la camiseta y los pantalones quedándose totalmente desnudo, dejando ver una polla que no parecía de gran tamaño, pero sí con un grosor que no había visto jamás.
Miré a Natalia al verlo y le susurré al oído:
Fabián: ¿Has visto lo gorda que tiene la polla ese cabrón? – Natalia se incorporó un poco y ni corta ni perezosa le miró la polla sin disimular.
Natalia: ¡Joder!, no tiene la polla igual de grande que Pablo, pero con ese grosor tiene pinta de destrozarte entera. – Dijo Natalia sin perder la vista en su polla.
El hombre parece ser que se dio cuenta de como Natalia lo estaba mirando y sin quitar la vista de las tetas de mi mujer empezó a manosearse la polla.
Yo empecé a empalmarme inconscientemente así que me fui a dar un baño, dejando la vista completa de mi mujer al cabrón de la polla gorda.
Desde el agua podía ver como Natalia hacía movimientos exagerados para que el voyeur disfrutara de ella. Yo empecé a pajearme en el agua porque no podía creer que mi mujer se estuviera exhibiendo así para un completo desconocido.
El voyeur se levantó de su silla y se fue al agua. Pude ver como venía hacia el agua con la polla totalmente empalmada. Le mediría unos 16 CM pero un grosor tan grande que parecía una campana.
Yo empecé a mirar a otra parte como si no me hubiera dado cuenta de todo, cuando de repente, el hombre se acercó a mí.
Voyeur: Que buena está el agua, ¿Verdad?
Fabián: Sii, la verdad es que, con estas temperaturas, apetece un baño fresquito.
Juan: Mi nombre es Juan, ¿Es tu chica la de la toalla?
Fabián: Yo me llamo Fabian, y sí, es mi chica, ¿Por qué?
Juan: Perdona si te ha molestado que me empalmara mirándola, es que ha sido inevitable, tremenda mujer tienes.
Fabián: Jaja, no te preocupes, no eres al primero que le pasa – Dije yo sin saber como reaccionar.
Juan: Ya imagino, también he visto que no he sido el único que se ha empalmado, eh – El cabrón se había dado cuenta que había ido al agua a intentar bajarme la empalmada que llevaba.
Fabián: Bueno, es que mi mujer a mí también me pone cachondo jajaja – Dije esperando que se creyera que no me había empalmado por la situación.
Juan: Tranquilo, si he visto como los dos me mirabais la polla. ¿No habíais visto una polla como la mía nunca o qué? – Dijo riéndose. Parecía que no era la primera vez que le pasaba.
Fabián: Bueno, la verdad es que sí que tienes una buena polla jaja. – Yo ya estaba nervioso y no sabía que contestar.
Fabián: Bueno, voy a la toalla a secarme un poco. – Dije intentando evitar el tema.
Juan: Vale, ahora os veo, sobre todo a tu chica. – Empezó a reírse mientras parecía que se seguía tocando la polla delante de mí sin vergüenza ninguna.
Me fui a la toalla y cuando llegué Natalia me preguntó:
Natalia: ¿Qué, haciendo amigos? - Dijo mientras miraba a Juan
Fabián: El cabrón se ha dado cuenta que nos hemos quedado mirando.
Natalia: Bueno, entonces déjalo que disfrute, ya sabes que luego el que más me vas a disfrutar, eres tú. – Dijo Natalia intentando tranquilizarme.
Nos sentamos y empezamos a tomar el sol, yo decidí quitarme el bañador para secarme bien dejando mi polla semi-empalmada al aire.
Juan llegó del agua, y acercó más su toalla sin todavía estar muy cerca pero sí lo suficiente para poder ver a Natalia sin que nada le molestara.
Natalia se dio cuenta de esto y, decidió quitarse el tanga dejando sus agujeritos depilados al aire a la vista del cabrón de Juan.
Se reclinó como para buscar algo en la nevera dejando una vista de su ojete y de su coño en la dirección de Juan que no se cortó ni un pelo y empezó a hacerse una paja mirando.
Yo me volví a empalmar y vi como Juan se reía mientras seguía pajeándose mirando a mi mujer.
Natalia me miró y dijo:
Natalia: Joder, la verdad es que tiene una polla increíble el muy cerdo. – Parecía que la situación también la estaba poniendo cachonda a ella.
Cuando empezó a irse la gente a comer, Juan se acercó a nosotros.
Juan: Hola pareja, ¿vosotros no vais a comer a casa? – Natalia levantó la vista y dijo
Natalia: Hola, No, nosotros hemos traído comida aquí, íbamos a pasar el día en la playa.
Juan ni corto ni perezoso se acercó y le dio dos besos a Natalia y se presentó.
Juan: Hola, yo soy Juan, no sé si te ha dicho tu marido, nos hemos conocido en el agua, jaja.
Natalia: Sí, algo me ha dicho. – Dijo Natalia sin perder de vista la polla de Juan.
Juan: ¿También te ha dicho lo buena que estás? – Parecía que a Juan no le importaba absolutamente nada, parecía que tenía el control absoluto de todo lo que estaba pasando.
Natalia: La verdad que no sé qué decir. Gracias, supongo – Dijo Natalia entrecortada.
Juan: No hace falta que digas nada, mujer, es un placer ver un cuerpazo como el tuyo. – Dijo mientras se acariciaba la polla de pie frente a nosotros.
Juan: ¿Entonces, me puedo sentar con vosotros?
Fabián: Si claro, Juan, siéntate. – Ya estaba dando por hecho que era él el que tenía el control de la situación y no me importaba.
Juan se sentó, nos ofreció cervezas a mí y a Natalia y empezamos a hablar.
Juan: Ya me ha dicho tu chico que nunca habías visto una polla así de gorda, ¿Verdad? – El cabrón no tenía ningún miramiento e iba directo al grano.
Natalia: La verdad es que no, me ha sorprendido mucho, perdona si te ha molestado que antes te miráramos Fabián y yo. – Natalia se empezó a reír sabiendo que Juan estaba disfrutando se saberlo.
Juan: ¿Qué edad tenéis?
Fabián: Yo 34 y Natalia 31. – Dije yo para que no me dejaran apartado de la conversación.
Juan: Uff, con razón me tienes la polla así, me encantan las jovencitas como tú. – Juan ya llevaba una empalmada que su polla parecía que iba a explotar.
Juan: ¿Queréis que vayamos a un sitio más apartado y hablamos ahí? – El cabrón se quería follar a Natalia y parecía que no le importaba nada que yo estuviera ahí.
Natalia: ¿Crees que soy una chica tan fácil?, ¿Estás acostumbrado a que te digan que sí? – Dijo Natalia intentando controlar la situación ya, que ella no estaba acostumbrada a dejarse llevar.
Juan: Bueno Natalia, vamos a ser sinceros. Eres una perra a la que le gusta enseñar y se nota, antes te has puesto en cuatro para enseñarme tus agujeros de zorra. ¿Vas a ser una calienta pollas conmigo o vas a hacerme que me corra? – Dijo Juan con voz dominante.
Fabián: No deberías de hablar así. – Dije yo con voz severa.
Juan: No te preocupes, Fabián, no voy a hacer daño a tu mujercita, solo quiero disfrutar de ella un día, tú la disfrutas todos, no seas egoísta. – Yo no sabía como reaccionar y Juan aprovechó el momento para sentarse al lado de Natalia.
Juan: ¿Entonces, prefieres hacerlo aquí? A mí me da igual. Cogió la mano de Natalia con fuerza y se la puso en su polla.
Juan: Ahora, hazme una paja, putita. – Natalia, que era la primera vez que veía que no rechistaba empezó a pajearlo sin ni si quiera mirarme.
Juan: Eso es, ves como no era tan difícil, desde el primer momento sabía que eras una buena puta. – Estaba claro que Juan tenía todo el control de la situación.
Juan mientras me miraba a la cara empezó a comerle las tetas a Natalia delante de mí. Natalia me miraba y me hizo una señal para que me acercara, parece que la situación de que la dominaran la estaba poniendo muy cachonda.
Yo acerqué mi polla y Natalia la cogió también y empezó a pajearme.
Fabián: Joder Natalia, me habías dicho que solo ibas a calentarlo un poquito. – Dije yo ya cachondo y sin poder pensar en nada.
Natalia entre pequeños gemidos dijo
Natalia: Lo siento cariño, pero es que se siente muy bien esta polla en mis manos. – Dijo mientras Juan seguía chupándole las tetas.
Juan: Joder, para de pajearme puta, no me quiero correr así. – Juan se incorporó y le puso su pedazo de polla gorda al lado de la cara a Natalia.
Juan: Venga putita, métetela en la boca, prueba la polla de un hombre de verdad.
Natalia sin siquiera mirarme abrió la boca y empezó a mamarle la polla.
Juan: Joder, ¿Y solo quería calentarme tu mujer?, la verdad es que lo está consiguiendo, eh. – Juan empujaba su polla, pero a Natalia no le cabía entera en la boca.
Natalia se sacó la polla de la boca y dijo
Natalia: Más suave cabrón, que me duele la mandíbula, es muy gorda tu polla. – El Cabrón de Juan se empezó a reír y se la volvió a meter en la boca.
Juan: Tú, cabrón, cómele el coño a tu mujer, anda, mójala para mí. – Me ordenó.
Yo sin pensarlo dos veces empecé a comerle el coño a Natalia.
Natalia se volvió a sacar la polla de la boca y le dije a Juan
Natalia: No me vas a follar y mucho menos sin condón, hijo de puta. – Dijo ella muy seria.
Juan la abofeteó, le escupió en la boca y le dijo
Juan: Si no me das tu coño hoy, la próxima vez que nos veamos pienso follarte hasta el culo, zorra. – Dijo Juan sin importarle nada lo que dijo Natalia.
Natalia empezó a correrse en mi boca mientras que el cabrón de Juan seguía bombeando la boca de Natalia.
Juan: Eso es putita, la chupas mejor cuando te estás corriendo. – Para eso entonces Natalia ya había conseguido tragarse entera su polla. Parece que Juan tenía razón y la chupaba mejor cuando se corría.
Juan: Quita de su coño. – Me apartó y metió sus manos en su coño sin miramiento ninguno y empezó a pajearla fuertísimo.
Natalia se tuvo que quitar la polla de la boca porque empezó a gritar y a salpicar. Era de las pocas veces que veía a Natalia tener un squirt y lo estaba teniendo en medio de la playa con un cabrón desconocido.
Juan: Todas las zorras son iguales, se acaban corriendo en mis manos así. – Dijo mientras se reía
Juan me miró y me hizo un gesto de que le pusiera mi polla en la boca a Natalia y yo sin rechistar, lo hice.
Natalia ya empezó a chupármela más suave a mí, Juan se puso entre las piernas de Natalia y empezó a acariciar su coño y su ojete y dijo:
Juan: Voy a follarte. – Dijo seriamente
Natalia: Por favor, no, yo te doy mi número y la próxima vez te dejo que me folles, pero con condón. – Dijo Natalia casi suplicando.
Juan: Vale, pero la próxima vez que nos veamos. – Le metió un dedo por el culo.
Juan: Voy a follarte hasta el culo, ¿queda claro? – Dijo Juan sin dejar de pajearse.
Natalia le miró y le dijo
Natalia: Lo que tú quieras. – Yo estaba alucinando pues, no muchas veces le había follado el culo a Natalia y en cambio con este cabrón accedió sin rechistar.
Juan siguió pajeándose mirando los agujeros de Natalia y cómo me la estaba chupando y, gritó
Juan: Me corro, joder. – Acercó su polla a la cara de Natalia mientras ella, seguía chupándomela y empezó a mancharle toda la cara y parte de mi polla.
Yo al ver esta situación me empecé a correr dentro de la boca de Natalia, que empezó a mezclarse las dos corridas y Natalia no dejaba de chupar.
Juan recogió con su polla toda la corrida y agarró del pelo a Natalia y la obligó a tragársela toda directamente desde su polla.
Juan se levantó, azotó a Natalia y se despidió de nosotros.
Nosotros recogimos las cosas, exhaustos y nos fuimos a casa.
Ya os explicaremos en la segunda parte lo que pasó.
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