Tu madre, la puta de todos tem. 5 - capítulo iv
Saben que es una sargento, saben que lleva uniforme y que tiene autoridad. Pero esa noche, en la cabina cerrada, su rango no vale para nada. Solo vale su cuerpo, y el plan es vaciarla hasta el último resto de dignidad.
CAPITULO IV
EL DIA DE LA SARGENTO
Se produjo a las 17,15. Se ve que la sargento había llegado puntual, y Don Arturo había sido rápido colocándola.
En el fondo de mi ser, imaginaba que ella habría pensado que Don Arturo nos habría avisado, ya que sabía de nuestra buena relación con él, y que íbamos con relativa frecuencia.
Fuera como fuese, ya estábamos los seis de camino al sex-shop. Alba, aunque no la iba a follar, no quería perderse el numerito
"Chicos, sobre todo Pablo, Oscar y yo hablaremos lo imprescindible, ya que sería fácil que nos reconociera la voz", les dije.
Al entrar, Don Arturo sonrió,
"Raudos como el viento. Disfrutar de ella, y luego subimos Angel y yo", nos dijo.
"Nada nuevo?, ningún límite", le pregunté.
"Nada nuevo. Solo me ha dicho que andaba algo nerviosa", me contestó.
"Bueno, pues vamos a quitarla los nervios a pollazos", les dije subiendo ya para el fuckhole.
"Ahora cuando entremos, Luis y tú, Fernando, quejaros de que sólo haya una puta, que tendréis que reventarla sólo a ella", les dije.
Entramos, yo móvil en mano, grabando. La visión era espectacular. Bueno, no distaba mucho de lo que se veía habitualmente, unas piernas, un coño y un culo, pero el saber a quién pertenecían, me lo hacía parecer lo más hermoso del mundo, o por lo menos, lo más morboso.
Nada más entrar Fernando soltó,
"Coño solo hay una puta. Hay que hablar con el jefe, a ver que pasa hemos pagado por tres como siempre. Esperar que bajo y le pregunto", dijo haciendo el paripé.
Mientras empezamos a sobarla, a meterla dedos en el coño, a masajearla el clítoris... Estaba empapada.
Al momento Fernando hizo que subía y dijo,
"Me ha dicho el jefe que lo siente, pero que de momento no hay más, pero que a esta podemos reventarla, que es una gran puta".
Se oyó un Ufffff salir de la cabina.
Estaba lista para recibir pollas.
Como si de un acuerdo no acordado se tratara, todos esperaron a que yo empezara a follarla. En cierta medida, era el que más ganas la tenía.
Pero Alba, ni corta ni perezosa, se me anticipó y empezó a comerla el coño.
A estas alturas, Alba sabía perfectamente como comer un coño, y es más como provocar que la tía se corriera.
Alternando los lametones en clítoris y coño, con mordiscos suaves en ambos sitios, y con masturbación con dedos, la decía,
"Vamos puta quiero tu corrida toda para mí".
No sé si la sargento relacionó la voz de mujer con Alba, lo que, si vimos, es que empezó a arquearse sobre la camilla, a gemir, a bufar, a jadear, a temblar todo el cuerpo, y terminó con un grito y un chorro, cual meada intensa.
" Así me gusta zorra, que me des todo lo que llevas dentro", le dijo Alba.
A la vez, me hizo una señal, como de ahí la tienes, y yo que ya llevaba un rato machacándomela, me puse entre las piernas de Paloma, y se la metí de un golpe sin pensarlo, empezando a follarla con agresividad, como si lo de reventarla que había dicho Fernando, tuviera que ser realidad.
Sin duda el corridón que se había pegado aun la mantenía en estado orgásmico, y jadeaba seguido acompañando mi follada.
Cuando note que si seguía me corría, cedi el coño a Oscar, que estaba al lado. Empezó igual a follarla con todas las ganas del mundo.
Paloma tenía el coño clásico de la que no ha parido. Aún apretado que indicaba no haber sido muy usado, cosa que con la mala ostia que se gasta, no me extrañaba lo más mínimo, un perineo limpio, si la tenida episiotomía que tanto afecta psicológicamente a muchas mujeres en el post parto.
Por la reacción ante la comida de coño y masturbación seguida de Alba, tampoco debía haber hecho muchos juegos sexuales.
En fin, que tenía más que justificadas sus ganas de que la follaran a tope.
Todos fueron pasando por su coño. Ella no paraba de gemir y jadear, apostaría a que estaba en un orgasmo continuo. Además, Alba a cada cambio de polla la echaba lubricante/estimulante en el coño, con lo que la teníamos siempre a tono.
Una vez que terminamos los cinco de follarla el coño, tocó el turno de su culo.
No nos habíamos corrido ninguno. Todos queríamos romperla el culo. Menos mal que había un fin de semana por delante, que si no esta no se iba a poder sentar en unos días.
Me dirigí a su culo. Me daba cosa seguir en el anonimato, así es que se me ocurrió una idea genial, como todas las mías, para que supiera quienes éramos.
Busque en el móvil la canción de Emilio Aragón, esa que dice,
"One, two, three, four
Cuidado con paloma
Que me han dicho que es de goma”.
Y me dispuse a encularla.
La lubriqué el ano, la coloqué la punta de la polla en él y di al reproductor empezando a sonar la canción.
Le entró fácil, se ve que no era la primera vez. Pare el móvil y seguí cantando yo,
"le gusta que le enculen y que le follen bien duro, y que todos nos corramos, a ver si la preñamos, en su coño de puta".
Bueno, para ser improvisado no había quedado mal. Paloma se revolvió en la camilla, pero no dijo nada. Supongo que contaría con nosotros.
La seguí enculando, cambiando al coño a medida que veía que estaba más próximo a correrme, y metiendo las manos por el agujero para tocarla también las tetas, ¡que Oh!! Sorpresa, aún tenía cubiertas por el jersey que llevara y el sujetador.
Deslice mis manos por debajo de ambas prendas, hasta dejar sus tetas al aire, y manoseándoselas bien, entreteniéndome con sus pezones que estaban cada vez más duros.
Hasta que al final me corrí metiendo la polla entera en su coño, como si quisiera estar dentro de su útero para que no se desperdiciara ni un espermatozoide.
Aun permanecí un rato con la polla metida en su acogedor coño. Paloma convulsionaba otra vez, como si hubiera sentido mi chorro dentro de ella.
*Apañada, puta ", le dije sacándosela y dándole un par de azotes en el culo.
Alba ahora la lubricaba también el ano, metiéndole a la vez un par de dedos y abriéndoselo mientras la lubricaba.
Los otros fueron repitiendo más o menos mi enculada, corriéndose, eso si, todos en su coño.
Oscar, por ejemplo, se entretuvo en mostrar a todos lo abierto que le estaba quedando el culo.
Pablo se entretuvo en meterla dedos en el ano antes de la polla.
"¿Cuántos dedos la cabrán a esta zorra en el culo?", preguntaba.
"Ahora cuando terminéis me entretendré en hacerla fisting en su coño y su culo. Que su marido vea como la puta de su mujer cuida la dilatación de sus agujeros, que así, entre nosotros, no usa mucho por lo salida que esta esta zorra", dijo Alba.
Cada comentario que hacíamos estaba acompañado de un estremecimiento de Paloma, que o mucho me equivoco, o estaba disfrutando a tope cada segundo que estaba en la cabina.
Cuando todos nos corrimos dentro de su coño, empezó el juego de Alba.
Se lubrico bien la mano, y le dijo,
"Vamos a ver que tal encaja mi mano en tu coño, puta", empezando a meterle los cinco dedos en forma de cono. Sólo al llegar a la zona de los nudillos, le costó un poco más, que solventó con unos giros de muñeca, perdiéndose su mano entera dentro de su coño.
"Chicos, mirar que tragona es, como me ha comido la mano entera, ahora iré a por su culete, pero esperar, antes acabo de dar con el cérvix, voy a follárselo con un dedo, así le entrará mejor toda vuestra leche", nos dijo haciendo que los cinco miráramos como cinco tontos su mano dentro del coño de Paloma.
"Uhmmmm, ya está", dijo. Le estoy follando el agujerito. Siente mi uña en tu útero, puta", la decía.
Paloma gemía, jadeaba, temblaba, orgasmeaba constantemente.
"Eso es, toda la lechita de los chicos para tu útero, a ver si los espermatozoides encuentran un óvulo despistado, y engendran un hijo de puta".
Paloma gritaba entre convulsiones.
Al margen de la mano en su coño, y el dedo dentro de su útero, estaba teniendo un orgasmo psicológico, fruto de los comentarios de Alba.
"Ahora su culete, ayudarme", nos dijo.
Lubricamos su mano izquierda y el ano de Paloma.
Empezó a metérsela. Aquí el proceso era más lento que en el coño, pero la mano fue entrando, primero dos dedos, tres, cuatro hasta los nudillos. Pidió que la lubricáramos más y lo hicimos.
Poco a poco los nudillos de la mano de Alba, se fueron perdiendo también dentro de su culo, hasta que al final le entró entera.
"Empujarme el brazo chicos, a ver cuánto le entra”, dijo Alba
No se lo hicimos repetir. Oscar le empujaba desde el codo, y su antebrazo se deslizaba por el ano, dentro de su culo.
Antes de que nos diéramos cuenta, había llegado al codo.
" Joder, que asco, esto que estoy tocando es mierda. A estas sesiones tienes que venir con el culo bien limpio", le decía Alba, que, pese a ello, no sacaba la mano.
"No sabía, lo siento", se escuchó a Paloma.
"No sabía, no sabía, tan lista para unas cosas y tan torpe para otras", le contestó Alba, que no podía apartar ni por un instante su carácter dominante.
Aun estuvo un rato jugando con sus manos en los agujeros de Paloma, hasta que las sacó.
Efectivamente la mano del culo salió manchada de mierda.
Alba se fue al lavabo y se la lavo.
Volvió con una botella de agua con pitorro que compró en la máquina de bebidas, y la fregona con su respectivo cubo.
"Vamos a limpiarle el culo a la sargento, que no se lleven los clientes sorpresitas", dijo Alba.
Si ha Paloma le quedaba alguna duda, al referirse a ella como "la sargento", se le habrían disipado.
Le metió el pitorro de la botella en el ano, y apretó la botella con todas sus fuerzas, con lo que el agua salía disparada dentro del culo de Paloma.
"Aguanta el agua un poco que arrastre toda tu mierda", le dijo a la vez que le masajeaba y presionaba la tripa.
"Uno que coja el cubo, y atento al chorro", dijo Alba.
No tardó en empezar a salir agua de su ano, y a continuación el chorro, que Pablo, que era el que había cogido el cubo, intentaba recogerlo todo.
Aquello era un enema improvisado, pero el resultado era el mismo. Al agua le acompañaban restos de heces que afortunadamente, en su inmensa mayoría fueron al cubo.
Alba esperó a que Paloma terminara de vaciar.
"Tira el agua en el WC, y tráemelo con agua limpia", le dijo Alba.
Ordeno y mando.
Pablo obedeció servicial, y al poco estaba de nuevo allí con el cubo con agua limpia.
"Vamos, niña, para ya que están los clientes ansiosos por follarte", le dijo.
Recogió lo que había salido del culo de Paloma y fregó el suelo manchado.
Con una toallita húmeda, le limpió el ano y alrededores.
"Apaña, ya pueden comerte el ojete si quieren sin riesgos", le dijo Alba, recogiendo el cubo y la fregona y saliendo del cuarto.
Al momento entró Don Arturo que se dirigió sin pensarlo al coño de Paloma.
"He de reconoceros, que ya la he follado antes, cuando la he colocado, pero no me he corrido y ahora es el momento", nos dijo.
Salimos del cuarto para dejarle disfrutar la follada y la corrida.
Abajo ya había varios tipos esperando para subir al fuckhole.
Nosotros nos fuimos a "Tu fantasía". Había mucho por hacer.
"Buena follada le hemos metido a la puta esa eh?", dijo Oscar.
"Sí, pero estoy casi convencido de que no será la última. Esa perra está muy necesitada de pollas y de alguien que la domine y la baje a la tierra, y la ponga en su lugar",
A la hora y pico, vino Don Arturo.
"Hola socios, ¿qué hacéis?", preguntó.
"Haciendo cositas para poder atender a clientas lo antes posible", dijo Pablo.
"Muy bien", dijo él.
"Que tal la zorra", le pregunté.
"Bien, follando como una campeona. He bajado el precio y el tiempo al estar solo ella, y eso ha hecho que los que había, llamaran a colegas al ser más barata. Además, tiene un coño muy acogedor. Cuando me he venido ya la habían follado 16, y está lleno de tíos esperando. Por lo menos hay 50”, me contestó.
"Vaya, pues va a tener que quedarse a echar horas la muy puta", le dije.
"Sí, tiene por lo menos para 10 horas. Hoy no salimos de aquí ni de madrugada", me dijo.
"Bueno todo sea por el negocio. ¿Y aguantará la zorra?", le pregunté.
"Aguantará, puede terminar con el coño y el culo en carne viva, pero aguantará. De todas formas, le he dicho que, si quiere descansar o terminar que lo diga", me contestó.
"Bueno, veremos el "día después", dijo Pablo.
"Si se comporta como todas, el día después querrá repetir, yo para mí que estaba en un orgasmo continuo, no paraba de temblar, de jadear, de gemir mientras la follaba. Cuando la he follado al colocarla, estaba mucho más fría. Habéis hecho un gran calentamiento", nos dijo.
"Aquí la niña, que le ha pegado una comida de coño nada más empezar, que se le han quitado las tonterías de una", le dijo Oscar.
"Uhmmm, Alba, esa boca te pierde", le dijo con conocimiento de lo que decía.
Alba sonreía pícaramente sin decir nada.
"Nosotros nos vamos a ir en nada. Queremos aprovechar el finde, para hacer trabajo de campo", le dije.
"¿Trabajo de campo?", preguntó sin saber a que me refería.
"Sí, vamos a repartir publicidad, y si se tercia a hablar con posibles clientas. Hay que poner esto en marcha ya", le dije.
"Ok, pues yo me vuelvo también para la tienda a ver cómo va la cosa".
CONTINUARA
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