Historias del complejo. Segunda serie. (16)
Iris creía que su vida estaba destruida tras descubrir la traición más íntima de su familia. Pero en la soledad de su recuperación, una mirada antigua se transforma en deseo urgente. ¿Será Agustín el refugio que necesita o el amor que siempre ignoró?
La historia de Iris
Capítulo 8
Después de mucho tiempo volveríamos a dormir en la misma habitación.
Antes de acostarnos cada uno en su cama, me acerqué a él y le di un abrazo de buenas noches!
No sé si fue por lo que había tomado, o porque solo estaba con mi remera de dormir, que ese abrazo me hizo recordar esos días que pasamos juntos hace tiempo en Gesell, y me dormí recordando esos hermosos momentos.
Al día siguiente, nos despertamos casi al mediodía, Amelia ya se había levantado, y estaba conversando bajo el alero del comedor con Mora y Gabriel.
Nos tomamos unos mates y un rato después, volvió Amelia con una bandeja que le habían dado Mora y Gabriel, para que almorzáramos lo que había quedado de comida de la noche anterior.
Comimos los tres en el departamento, y cuando Amelia se fue a dormir la siesta, nos fuimos con Agustín un rato a la playa.
Conversamos un rato sentados en la arena tomando sol, y nos dimos un chapuzón en el mar para refrescarnos.
Agustín y Amelia se volverían para Villa Gesell a eso de las seis o siete de la tarde, volvimos a la unidad y nos tomamos unos mates los tres.
Prepararon todas sus cosas y con todo listo, fueron a saludar a Mora, a Gabriel y a sus hijos que estaban a la sombra del alero, agradeciéndoles la amabilidad de haberlos recibido.
Agustín cargó todo en el auto y antes de subir, Amelia me abrazó y me dio un beso.
-AMELIA: Muchas gracias hija! La pasamos muy bien! Fue muy lindo compartir esto con vos!
-IRIS: Para mí también fue muy lindo! Gracias por venir! Te quiero mucho!
-AMELIA: Yo también hija! Y espero verte pronto, en Gesell o en La Plata! Dios dirá!
-IRIS: Claro que sí!
Un último abrazo y subió al auto.
Luego nos despedimos con Agustín.
-IRIS: Espero verte pronto por La Plata!
-AGUSTIN: Eso espero yo también! Ya veremos lo que demora la venta, pero ya quiero volver!
-IRIS: Por favor Agus! No te olvides de lo que te dije del dinero de la cuenta! Podés contar con eso cuando quieras!
-AGUSTIN: Ya te avisaré! Pero muchas gracias!
-IRIS: Te quiero mucho y te voy a extrañar!
-AGUSTIN: Sabés que yo también! Si todo sale bien, pronto nos veremos en La Plata!
-IRIS: Todo va a salir bien!
Nos despedimos con un fuerte abrazo y un beso, subió a su auto y nos saludamos con la mano, mientras iban saliendo del complejo.
Volví al departamento, y al estar sola, no pude evitar el volver a pensar en lo que había pasado, y lo primero que pensé, fue cómo haría para hablar este tema con Ignacio, qué me había dicho qué nos viéramos a mi regreso.
Me puse un poco triste, y ya no volví a salir de la cabaña.
El día siguiente me levanté y fui a desayunar, y mientras lo hacía, se acercó Gabriel con una taza de café, y se sentó frente a mí en la mesa.
-GABRIEL: Buenos días Iris!
-IRIS: Buen día Gabriel! Quiero agradecerte lo que han hecho por mí estos días, me sentí muy bien, y déjame decirte que tienen una familia hermosa!
-GABRIEL: Es verdad, aunque no nos vemos tan seguido como quisiéramos, pero bueno, Javi tiene su vida en La Plata, y Brenda la tiene en Córdoba!
-IRIS: Sí, estuvimos hablando con ellos y nos contaron!
-GABRIEL: ¿Me permitís decirte algo?
-IRIS: Sí claro, lo que quieras!
-GABRIEL: Amelia y Agustín me parecieron dos hermosas personas, pero..., y quizás por viejo es que te lo digo, me parece que ese chico no puede ocultar lo enamorado que está de vos!
-IRIS: Con Agustín nos conocemos hace mucho tiempo, y nos queremos hace mucho tiempo también. Antes de conocer y de vivir con mi ex, estuvimos con Agustín unos días juntos en Villa Gesell, incluso íntimamente, pero luego de eso, una chica con la que él tenía relaciones quedó embarazada, y nuestras vidas fueron tomando rumbos diferentes, aunque tiempo después, Agustín supo que no era hijo suyo, pero bueno…, esa es otra historia.
-GABRIEL: Soy bastante observador, y puedo decirte que muy pocas veces me he equivocado, la mirada de una persona enamorada, para mí es inconfundible, y así es como pude ver qué te miraba, aunque quizás me equivoque, claro!
-IRIS: Te soy sincera Gabriel, con Agustín tengo un sentimiento muy profundo, luego de mi papá, es la persona en qué más he confiado, y también siento que el confía en mí, pero para mí siempre fue mi amigo del alma, y si me preguntaras si siento que él está enamorado de mí, no sabría decirte, siempre ha sido así conmigo, nos conocemos mucho, nos contamos todo, sabemos todo el uno del otro, a él nunca le he ocultado nada de lo que pienso ni de lo que siento!
-GABRIEL: Quizás me equivoque, no me hagas caso!
Gabriel terminó su café, y me dijo que se tenía que ir a trabajar. Yo terminé de desayunar, y me fui a caminar por la playa.
Me senté contra un médano a mirar el mar, a esa hora que aún no había mucha gente en la playa.
Después me fui caminando hasta el mercado a comprar algo para el almuerzo y volví para el complejo a la hora de comer.
Los días que me quedaban fueron así, luego de desayunar, paseos por la playa, algún chapuzón en el mar, almorzar en la cabaña, y luego sentarme a leer a la sombra en el parque.
Mi último día en el complejo, por la tarde me crucé con Mora y me preguntó si quería cenar con ellos esa última noche, y por supuesto les dije que sí, al día siguiente, luego del desayuno, me iría a San Bernardo a tomar el colectivo de regreso a La Plata, a comenzar mi nueva vida.
Durante todos esos días, cruzamos mensajes y llamadas con Agustín y con Amelia, cada vez que él me llamaba, Amelia le pedía de hablar conmigo, un amor esa mujer, y la verdad es que ya quería tenerlos cerca.
Ese siete de enero, luego del desayuno, me despedí de Mora y de Gabriel, los abracé y les agradecí lo bien que me había sentido.
No pude evitar las lágrimas, y les prometí que volvería.
Con una sonrisa Gabriel me dijo, que ojalá la próxima vez no viniera sola.
Gabriel me pidió un taxi, y cuando llegó me acompañó hasta el portón llevando mi maleta, nos dimos un último abrazo, y nos despedimos hasta la próxima.
Llegué a San Bernardo quince minutos antes de la salida de mi colectivo, y en ese tiempo hable por teléfono con Agustín, y me despedí de él, diciéndole que la próxima vez nos veríamos en La Plata.
Subí al colectivo, y durante el viaje, traté de enfocarme en los días por venir.
Llegué a La Plata, a las dos y cuarto de la tarde, y de la terminal de ómnibus me tomé un taxi hasta la cueva.
Hice algunas compras y me preparé algo liviano para comer.
Tenía que empezar a pensar en los proyectos de la cátedra para el año qué comenzaba en marzo, pero antes tenía que resolver otras cuestiones.
Ese mismo día le mandé un mensaje a Ignacio, diciéndole que ya estaba en La Plata, y al instante me preguntó dónde estaba viviendo.
Le di la dirección de la cueva, y me dijo que esa misma tardecita, pasaban a verme con Rosa.
A eso de las cinco de la tarde, me mandó un mensaje diciéndome que a las siete y media venía para la cueva.
Fui a comprar unas cervezas y algo para picar, estaba segura que necesitaría tomarme algunas cervezas para tranquilizarme y poder hablar.
Minutos antes de las siete y media, Ignacio tocó el timbre, les abrí y subieron con Rosa.
Al llegar a mi piso, lo esperaba en la puerta y nos saludamos con un abrazo y un beso.
-IGNACIO: Hola nena! Nos tenías preocupados!
-ROSA: Hola corazón! Qué gusto verte! Te he extrañado!
-IRIS: Hola Nacho! Hola Rosita pasen por favor!
Entraron y nos sentamos en el sillón.
-IRIS: ¿Una cerveza? Yo la voy a necesitar!
-IGNACIO: Bueno dale!
Fui a la heladera por tres cervezas y volví al sillón.
-IGNACIO: Contame qué pasó con Pablo! ¿Te cagó verdad?
Me tomé la mitad de la cerveza de tres tragos, y le dije:
-IRIS: No es fácil para mí contarles lo que les voy a contar, es verdad Nacho, Pablo me fue infiel, y no una vez, fueron varias, aunque no sé cuántas!
-IGNACIO: Qué hijo de puta! Ya me lo imaginaba! Siempre tan amable y simpático, y resultó ser una mierda de tipo!
-IRIS: Qué me hubiera sido infiel, es una cosa, pero lo que tuve que ver y escuchar, nunca en la vida lo hubiera imaginado.
-ROSA: ¿Qué pasó Iris?
-IRIS: Ese día estaba en Buenos Aires en un congreso, pero el profesor tuvo un problema con un familiar y como lo vi muy nervioso, me volví con él, y al llegar a casa vi el auto de Pablo, creí que se había ido a la empresa sin el auto, pero estaba en casa.
-IGNACIO: Y lo enganchaste cogiendo con otra!
-IRIS: Eso hubiera sido una mierda, pero lo que vi y escuché, y perdonen, pero se los voy a decir sin pelos en la lengua, fue mucho peor que eso, yendo para la habitación, efectivamente escuché que estaba cogiendo con otra en nuestra cama, pero antes de entrar, escuché algo, qué me dejó helada, saqué el teléfono y los empecé a filmar, luego entré a la habitación, y perdón por la forma en que se los voy a contar pero así fue, Pablo se estaba cogiendo por el culo a tu madre!
-IGNACIO: ¿Cómo? ¿Qué estás diciendo Iris? ¿Estás segura de lo que estás diciendo?
-IRIS: Desgraciadamente sí! Y si querés te muestro el video!
-ROSA: Ay por Dios!
-IGNACIO: No puedo creer lo que me estás contando!
-IRIS: Yo tampoco Nacho lo podía creer! ¿Te imaginás lo que fue para mí ver eso? Y escuchar que tu madre le decía al hijo de puta, que le diera fuerte como siempre! No te puedo explicar cómo me sentí en ese momento!
-ROSA: ¿Y qué hiciste corazón?
-IRIS: Lo primero fue levantar una de las zapatillas de Pablo y revoleársela por la cabeza, después insultar a los dos a más no poder, putear a Pablo hasta que me cansé, y después revolearle la otra zapatilla y dársela en el medio de la cara, le sangraba el labio al pelotudo, y a tu madre, porque esa ya no es la mía, le dije que era una hija de mil puta y una puta arrastrada de mierda, me faltó muy poco para desfigurarle la cara a tortazos!
-IGNACIO: Por Dios Iris! Lo que me estás contando!
-ROSA: ¿Y qué hiciste después corazón?
-IRIS: Pegué un portazo, en la mochila metí un par de cosas mías, y me fui a la mierda! Caminé unas cuadras y lo llamé a Andrés, me fue a buscar donde estaba y esa noche dormí en su casa, en verdad me hizo muy bien estar con él, y al día siguiente por supuesto fue a la empresa a putear a tu madre, y lo terminó echando de la empresa!
-IGNACIO: Que hija de puta! Y estos días andaba por casa como si nada!
-IRIS: Siempre sentí que tu madre no me quería, pero eso no hizo más que confirmarlo, para mí no existe más mi madre, y de hecho en estos días voy a ir a ver a un abogado, para pedir mi parte de la empresa, qué se queden esos dos hijos de puta con lo que quieran, pero quiero la parte de la herencia de papá que me corresponde!
-IGNACIO: Cómo me va a escuchar Inés cuando llegue a casa! Es más, hoy mismo nos vamos a la mierda de esa casa, ya no quiero estar bajo el mismo techo que esa mujer, y me diste una buena idea, también voy a pedir mi parte de la herencia. Y ya me voy a encargar yo de ese hijo de puta, no le va a quedar un diente en la boca, lo voy a moler a palos!
-IRIS: Yo tenía esa misma ira Nacho, y por eso necesité irme unos días, pero el que las hace las paga, no me voy a ensuciar las manos con él, y no quiero que vos tampoco lo hagas, ya la vida se encargará de darle lo que merece!
-IGNACIO: Te digo que hasta sería capaz de meterme en la empresa, para echar a la mierda a ese forro!
-IRIS: No vale la pena Nacho! He vuelto para empezar mi vida de vuelta, tengo este departamento para vivir, y gracias a Dios un buen trabajo, lo único que me importa, es la parte que me corresponde del esfuerzo de papá! Lo que hagan después ya no me interesa! Ni Pablo, ni tu madre, forman ya parte de mi vida.
-ROSA: ¿Y dónde estuviste todo este tiempo?
-IRIS: En un complejo turístico en la Lucila del Mar.
-IGNACIO: ¿Y pasaste sola las fiestas?
-IRIS: No, Navidad con Agustín y su mamá, y fin de año con ellos y con Andrés en el complejo, la verdad la pasamos muy bien, y en esos días pude olvidarme de todo!
-IGNACIO: Iris, podés contar conmigo para lo que sea!
-ROSA: También conmigo corazón! No estés sola!
-IGNACIO: Mañana mismo buscaremos un lugar para vivir, y desde ya te digo, qué podés venir a vivir con nosotros, no estés sola!
-IRIS: Les agradezco chicos! Ahora me voy a enfocar en el trabajo, y por suerte tengo este departamento para vivir, no necesito mucho más, ya iré viendo cómo sigue mi vida!
-IGNACIO: Pero contás con nosotros para lo que necesites, lo que sea Iris! ¿Ángel sabe algo de todo esto?
-IRIS: No, ustedes son los primeros en saberlo, bueno, Andrés ya lo sabe, y Agustín y su mamá también.
-IGNACIO: ¿Y Andrés se quedó sin trabajo?
-IRIS: Sí, pero como tu madre lo echó de la empresa, lo van a indemnizar!
Les dije que se quedarán a cenar, pero me dijeron que ya después nos juntaríamos, Nacho quería volver a casa, encarar a mi madre, juntar sus cosas e irse de allí.
Se fueron de casa y me puse a pensar en la que se vendría cuando Nacho se enfrente con mi madre, ya me enteraría de todo por Rosa.
Me preparé algo para cenar, y antes de sentarme a comer, lo llamé a Juan para que me contactara con su cuñado, el abogado, para que me asesorara respecto de mi parte de los bienes de papá.
Quedamos con Juan en encontrarnos al día siguiente por la mañana, para ir al estudio de su cuñado.
Nos encontramos donde habíamos quedado y Juan venía con Romina, su novia, nos saludamos y me dijeron que luego tenían que ir a ver un departamento donde se mudarían juntos.
Entramos al estudio de su hermano, Sergio Varela, abogado y escribano, rezaba el cartel de la entrada.
Juan me presentó y nos saludamos muy amablemente, me hizo pasar a su despacho, Juan y Romina, esperarían afuera, me ofreció un café y se lo acepté.
Le conté, no con todos los detalles, lo que había ocurrido, de la empresa, de la muerte de mi padre y del papel de mi madre en la empresa.
Me preguntó si sabía cómo estaba constituida la empresa, si era una sociedad anónima, si estaba a nombre de mi padre o de alguna otra figura legal.
Le conté lo que sabía y me explicó que si mi madre, también era dueña de la empresa en los papeles, no podíamos hablar de herencia, pero si tan solo mi padre figuraba como dueño, en ese caso se podían hacer el trámite sucesorio de bienes.
Me pidió algunos datos de papá, de mi madre y de la empresa y me dijo que él averiguaría la inscripción de la empresa.
Quedamos en volver a reunirnos cuando él tuviera alguna definición, para ver de qué forma seguiríamos.
Luego de la reunión, Juan y Romina me invitaron un café, y estuvimos conversando un rato de mis cosas y también de sus planes.
Al llegar a la cueva, Rosa me mandó un mensaje preguntándome si podía pasar a verme, y por supuesto le dije que sí, y a las cinco de la tarde, vino al departamento.
-ROSA: Hola corazón!
-IRIS: Hola Rosita! Pasá por favor!
Le ofrecí un té y me dijo que sí, los preparé y nos sentamos a conversar en el sillón.
-ROSA: Te quería contar lo que pasó el otro día cuando llegamos a casa!
-IRIS: Contame Rosita!
-ROSA: Tu madre no estaba en casa y con Nachito empezamos a poner nuestra ropa en las maletas, luego en bolsas y las fuimos cargando al auto, estábamos terminando y llegó tu madre, eran como las nueve y media de la noche, y entró en el momento que Nacho salía con una bolsa y yo tras de él con otra.
-IRIS: ¿Y qué pasó?
-ROSA: Tu madre…, bueno Inés, preguntó que estábamos haciendo y Nacho en malos modos le dijo que nos estábamos yendo a la mierda, que no viviríamos un segundo más bajo el mismo techo que ella, dejó la bolsa en el piso y le empezó a decir de todo, que era una mierda de persona, que no podía creer lo que había hecho, que no merecía su respeto y un montón de cosas más.
-IRIS: ¿Qué hizo ella?
-ROSA: Le decía que no le faltara el respeto, que dejara de insultarla, que no sabía de lo que le estaba hablando!
-IRIS: Que hija de puta! No se hizo cargo!
-ROSA: Cuando Nacho le dijo que sabía lo que había hecho con Pablo, tu madre se lo negó diciendo que todo era mentira.
-IRIS: Que hija de puta!
-ROSA: Pero cuando Nacho le dijo que si quería le mostraba el video, se le transformó la cara!
-IRIS: Pero no tenía el video! Yo no se lo di!
-ROSA: Ya lo sé, pero cuando le dijo eso, tuvo que bajar el copete, y empezó a decirle a Nacho, “escuchame Ignacio! Dejame que te explique!” Pero tu hermano le dijo que no quería escuchar sus explicaciones, que se las metiera en el culo, cómo la pija de Pablo! Volvió a levantar la bolsa y antes de salir, le dijo que se fuera a la mierda y que se olvidara de que tenía un hijo.
-IRIS: ¿Y donde fueron esa noche?
-ROSA: Esa noche y la siguiente dormimos en un hotel, al día siguiente, salimos con Nacho a buscar una casa para alquilar hasta que compremos algo, así que estamos viviendo a unas diez cuadras de aquí, en un departamento amueblado y ya empezamos a buscar una casa para comprar.
Conversamos un rato más, y se fue para llegar a su casa antes de que llegara Nacho.
Un par de días después, me llamó Sergio por teléfono para que pase por su estudio. Fui ese mismo día por la tarde y me puso al tanto de las cosas.
La empresa familiar estaba a nombre de papá, luego de que papá hiciera la sucesión del abuelo, por lo que los bienes no se consideraban gananciales ya que se casaron con mi madre, luego de eso.
Es decir, los bienes de papá, luego de la sucesión y la declaratoria de herederos, se repartirían a partes iguales entre mi madre y nosotros tres.
Me dijo que yo podía solicitar la iniciación de los trámites, y le dije que así quería hacerlo.
Me pidió documentación mía, y los domicilios legales de mi madre y de mis hermanos para hacerles llegar las comunicaciones pertinentes.
Me despedí de Sergio, diciéndole que cuando tuviera todo lo que me había pedido, volvería a verlo para iniciar el trámite.
Unos días volví con todo lo que me había pedido, y los primeros días de febrero, comenzaría los trámites que llevarían unos meses.
Hablé con Ignacio cuando le llegó la carta documento con la notificación del inicio de la sucesión y me dijo que me quede tranquila, que estaba de acuerdo, que había hecho muy bien y que había hablado por videollamada con Ángel para contarle lo que había pasado y de la sucesión de papá.
Me dijo que Ángel no lo podía creer, y que si hacía falta que viniera a Argentina para algún trámite que le avisara.
No volví a saber de mi madre ni de Pablo, tampoco me interesaba, pero ya estaría al tanto de la situación legal de los bienes de papá y seguramente no le estaría gustando nada.
Agustín me llamó a mediados de febrero, para contarme que un hombre de Mar del Plata, estaba interesado en la ferretería y que en una semana, le contestaría por la posibilidad de comprar también su casa y mudarse definitivamente a Villa Gesell.
Hablamos un buen rato y le conté del tema de la sucesión y de que mis hermanos ya estaban también al tanto de lo ocurrido entre Pablo y mi ex madre.
Hablé también un momento con Amelia que le pidió a Agustín el teléfono para saludarme, y me dijo muy cariñosamente que me extrañaba, y que estaba deseando que se resolviera todo para poder venirse para La Plata. Cómo quiero a esa mujer.
Hablamos un momento más con Agustín, y le dije que cuando tuviera novedades que me llamara.
Un par de días después, Ignacio me pidió de hablar con el abogado, y fuimos los dos al estudio.
Sergio lo puso al tanto de todo, comentamos sobre las propiedades y los bienes que entrarían en la sucesión, el edificio de la empresa, los activos y vehículos de la empresa, la casa donde vivía mi madre, la casa de Gonnet, la de Pinamar, una casa en City Bell, que estaba alquilada y tres departamentos en un edificio del centro de la ciudad.
Sergio nos explicó, qué teniendo la tasación de todos los bienes, incluida la empresa, existirá la opción, de repartir equitativamente esos bienes, o venderlos todos y repartir el dinero, pero que eso tendría que ser un acuerdo entre los herederos.
Al salir del estudio, hablamos con Ignacio sobre ponernos de acuerdo respecto de los bienes, ninguno de los dos nos sentaríamos con mi madre a decidir nada, y ambos pensamos en Ángel, quizás él, pudiera hacerlo.
En ese mismo momento Nacho lo llamó por teléfono, lo puso al tanto de la situación, y Ángel dijo que él se sentaría a hablar con nuestra madre.
Sergio nos dijo que al no haber sido unánime el trámite sucesorio, el juez ordenaría tasar todos los bienes, y Ángel le propuso a Nacho, qué en el momento en que se supieran los valores, el vendría a Argentina para discutir el tema con mi madre.
Con Nacho supusimos, qué mi madre quería quedarse con la empresa, pero era probable que el valor de la empresa, superará al resto de los bienes, y en ese caso ni madre tendría que pagarnos la diferencia de nuestra parte.
También dijimos que si mi madre se quería quedar con la empresa, pondríamos la condición, de qué ya no pudiera llamarse “Inversiones Ponce”, no se merecía mantener el apellido de mi padre.
Unos días después, me llamo Agustín, y muy contento me contó que ese hombre de Mar del Plata, compraría la ferretería y su casa, pero que recién podría hacerlo, los primeros días de marzo.
Agustín estaba muy entusiasmado, el precio era conveniente, y alcanzaría para comprarse una pequeña casa en La Plata, y quizás para comprarse dos autos, y le dije que recordara el dinero que yo tenía en el banco.
Por supuesto también hablé con Amelia, que muy entusiasmada, me dijo que faltaba cada vez menos para volver, creo que ella tenía tantas ganas de estar en La Plata como Agustín, y creo que tanto como yo de que estuvieran.
También me contó que había empezado a ver casas por internet para comprar en La Plata, y me ofrecí a ir a ver en persona, alguna que a él le gustara y le daría mi opinión.
Lo que quedaba del mes de febrero, preparé los proyectos y los temas para el año de clases, y me reuní con Roberto, para que los viera y me dijera si estaban bien.
Nos reunimos una tarde en su estudio, y me felicitó por el plan de trabajo, me dijo que era excelente, y que se sentía orgulloso de mí y de que ocupara su lugar.
El veintiocho de febrero, me volvió a llamar Agustín, diciéndome que había visto una casa, qué le gustaba a él y a su mamá, no era muy grande, pero estaba muy linda, le dije que si quería yo iba a verla, y me dijo que le hiciera el favor, qué me fijara si estaba en buenas condiciones y que luego lo llamara.
Cómo no soy experta en propiedades, lo llamé a Andrés, y le pregunté si podía acompañarme a verla, y por supuesto me dijo que sí, y esa misma tarde, coordinamos con la inmobiliaria, y fuimos a verla.
En verdad estaba en muy buenas condiciones, aunque no era muy grande, era una casa hermosa en un lindo barrio, Andrés me dijo qué era una buena opción.
Le saqué un montón de fotos, y en ese momento se las mandé a Agustín.
Tanto a él como a Amelia, les encantó, y apartándome del empleado de la inmobiliaria, qué se quedó hablando con Andrés, lo llamé por teléfono.
-AGUSTIN: Hola Iris
-IRIS: Hola Agus! ¿Qué te pareció?
-AGUSTIN: Me encantó! Una sola pregunta te hago!
-IRIS: Decime Agus!
-AGUSTIN: ¿Vos te irías a vivir a esa casa?
-IRIS: Sin lugar a dudas! Es hermosa!
-AGUSTIN: Con eso me basta! Por favor pregúntale si se puede señar, no quiero que se me escape!
-IRIS: Hagamos una cosa! Si estás decidido, ya mismo le hago una reserva!
-AGUSTIN: El dinero lo voy a tener en mi cuenta recién en unos días!
-IRIS: Eso no es problema Agus! Yo le pago la reserva! Tengo dinero de sobra en el banco! Ya se lo digo!
-AGUSTIN: Gracias Iris! No sé cómo te voy a agradecer esto!
-IRIS: No tenés nada que agradecer tontito! Sabes que te quiero!
-AGUSTIN: Gracias Iris, también te quiero!
-IRIS: Ya mismo se lo digo!
Corte con Agustín, y volví donde estaban Andrés y el empleado, le dije que estábamos interesados, qué la casa era para un amigo, que queríamos dejar una seña de reserva, y qué los primeros días de marzo, haríamos la compra.
De allí nos fuimos a la inmobiliaria, de camino me dijo Andrés que la casa le había gustado mucho, que estaba en muy buenas condiciones y que el precio estaba bien.
Llegamos a la inmobiliaria y el empleado hizo el documento de la reserva, y le transferí el monto desde mi cuenta.
Al salir de la inmobiliaria, Andrés me llevó hasta casa, y antes de bajarme, lo invité a tomar unos mates, para conversar un rato y mientras mateábamos hablé por teléfono con Agustín para decirle que ya estaba hecha la reserva de su futura casa.
Fue tan amena la conversación, que se hizo la hora de la cena, le pedí que se quedará a cenar conmigo y aceptó, me hacía acordar tanto a papá, qué me gustaba mucho hablar con él.
La semana siguiente, hablamos con Agustín casi todos los días, estaban muy entusiasmados viendo tan cerca su traslado a La Plata.
Los primeros días de Marzo, organicé una reunión con los ayudantes y compañeros de la cátedra para diagramar el año de clases que comenzaría la segunda quincena del mes, y dejamos todo ya preparado.
El siete de marzo, me llamó Agustín y no pudo contener su alegría, ya habían hecho la operación de venta del negocio y de su casa, y prepararían la mudanza a La Plata para el próximo fin de semana, que era el de semana santa.
También me puse muy contenta le pregunté donde vivirían hasta poder ocupar su nueva casa y me dijo que todos los muebles los guardarían en un galpón de la casa de su tía Ester, hermana de Amelia y que se quedarían en su casa esos días, ya que su tía vivía sola y tenía lugar para que pudieran quedarse. También me contó que le había vendido el auto a un vecino, ya que iba a comprar uno nuevo para su trabajo.
Las clases comenzarían luego de la semana santa, y se me ocurrió viajar a Villa Gesell y ayudar a Agustín con la mudanza.
Esa misma tarde, me llamó Andrés para preguntarme cómo andaba y le conté las novedades de Agustín, cuando le dije que me iría a Gesell para semana santa, me dijo que si quería, él podía llevarme y volvernos con Amelia y Agustín en el auto.
Me pareció una idea buenísima y le dije que aceptaba encantada.
Salimos para Villa Gesell, el jueves santo bien temprano, Andrés me pasó a buscar a las seis de la mañana, Agustín me había dicho que tenían casi todo embalado y listo para cargar en el camión y que vendrían con todo el viernes por la mañana.
Llegamos a Gesell a eso de las diez de la mañana y fuimos directamente a casa de Agustín, nos recibió Amelia con un hermoso abrazo y un beso, Andrés también recibió el suyo con cara de asombro, creo que no se lo esperaba.
Al verme, Agustín vino a abrazarme y a darme un beso.
-AGUSTIN: Gracias Iris por venir!
-IRIS: Quería darte una mano con la mudanza! Y también decirles que se pueden ir con nosotros para La Plata en el auto de Andrés!
-AGUSTIN: Buenísimo! Íbamos a ir en el camión, pero para mamá va a ser mejor ir en el auto! Gracias!
Con Andrés nos pusimos a ayudar con los muebles, paramos un momento al mediodía y comimos unos sándwiches que preparó Amelia.
Trabajamos toda la tarde y para la nochecita, ya estaba todo listo, lo único que quedaba por desarmar, eran las camas de Agustín y de Amelia, que usarían esa noche, con Andrés nos iríamos a dormir a un hotel.
Por invitación de Andrés, fuimos los cuatro a cenar a un restaurante, luego los dejamos en su casa y nos fuimos para el hotel.
Al día siguiente, el camión de la mudanza, llegaría a las ocho de la mañana, cargaríamos todo y antes del mediodía saldría para La Plata.
Llegamos con Andrés al día siguiente, antes de que llegara el camión, y lo esperamos tomando unos mates los cuatro sentados en la vereda.
El camión llegó puntual, y antes de las diez de la mañana, ya estaba todo cargado, Agustín les dio la dirección de la casa de su tía, y once menos cuarto, salió el camión.
Cargamos algunas cosas en el baúl del auto y antes de volver, Amelia le pidió a Andrés, si podían pasar un momento por el cementerio a dejarle una flor a Julio.
Por supuesto no tuvimos problema y luego del cementerio, salimos para La Plata.
Un par de horas después, alcanzamos al camión en la ruta y llegamos a la casa de Ester antes de que lo hiciera el camión.
Descargamos todo y lo guardamos en el galpón, salvo la ropa de Agustín y de Amelia, que la llevamos a la casa.
Ester nos esperaba con algo para comer, y por supuesto nos quedamos un rato más con ellos, tomando unos mates y comiendo unos sándwiches que había preparado.
Al despedirnos, Amelia, con un hermoso abrazo y me dijo:
-AMELIA: Gracias por todo hija! Ahora sí estamos cerca! Vení cuando quieras!
-IRIS: Claro que sí Amelia!
Y después me despedí de Agustín.
-AGUSTIN: Gracias Iris! Como te voy a agradecer todo esto!
-IRIS: No tenés nada que agradecer Agus! Sabés que estoy para lo que necesites, vos y tu mamá!
Me dio un abrazo y un beso, y un “gracias” en mi oído.
Andrés me llevó hasta la cueva y de camino me dijo que tanto Amelia como Agustín, le parecían muy buenas personas, de esas que vale la pena tener cerca en la vida.
A partir de ese día, hablábamos con Agustín casi todos los días, cada vez que lo hacíamos me decía de devolverme el dinero y siempre le decía que no había apuro.
Al día siguiente, fui a casa de Ester y de allí nos fuimos en un taxi hasta su nueva casa para que la conocieran en persona, les encantó! Y Agustín ya fue pensando donde ubicar los muebles, los electrodomésticos y en que habitación estarían cada uno, estaban los dos muy entusiasmados.
-AMELIA: Es hermosa hija!
-AGUSTIN: Me encanta Iris! Está impecable!
Volvimos a lo de Ester, tomé unos mates con ellos y me volví a la cueva.
Agustín me contó también que en unos días, le entregaban el auto nuevo y que tenía fecha dentro de dos días, para terminar los papeles de su nueva casa.
Cuando me contó del auto, lo llamé a Andrés y le pregunté si podía darle una mano para conseguir algunos clientes como para empezar a trabajar, y me dijo que tenía muchos conocidos a los que podría recomendarlo.
Se me ocurrió proponerle a Agustín ponerle un nombre a su emprendimiento y crearle las redes sociales para publicitar su servicio.
Esa misma tarde lo llamé por teléfono y pasé a tomar unos mates por casa de su tía, toqué timbre y me abrió Amelia, y nos saludamos con un abrazo.
-AMELIA: Hola hija! Qué alegría verte!
-IRIS: Hola Amelia! ¿Cómo estás?
-AMELIA: Bien querida, pasá!
Entré y en ese momento apareció Agustín y también me saludó con un abrazo.
-AGUSTIN: Hola Iris! Qué bueno verte!
-IRIS: Hola Agus! Vine a tomar unos mates con ustedes y a preguntarte algo!
-AGUSTIN: Dale! Ya lo preparo!
-AMELIA: Dejá hijo! Yo hago el mate!
Nos sentamos en el sillón y le comenté lo que venía pensando.
-IRIS: Cuando me dijiste que en cualquier momento tenías el auto, se me ocurrió algo y quería preguntarte que te parece!
-AGUSTIN: ¿Qué se le ocurrió a esa cabecita?
-IRIS: Estaba pensando en que quizás para cuando arranques con la empresa, puedas pensar en un nombre y podés tener páginas en las redes sociales para publicidad, Facebook, Instagram y en twitter, ¿qué te parece?
Me miraba con esa mirada y esa sonrisa que tanto conozco.
-AGUSTIN: No dejás de sorprenderme! Pensás en todo! Me parece una idea buenísima! Pero no tengo ni idea de cómo se hace eso!
-IRIS: Vos pensá el nombre de la empresa y yo te hago las redes sociales!
-AGUSTIN: Dejame pensar! ¿A vos que se te ocurre?
-IRIS: Pensaba que quizás podría ser un nombre y un slogan, algo así como… “Profesional” o “Punto a punto”, y algo así como, “Servicio de transporte empresarial” o quizás “Transportamos lo más valioso”, ¿qué te parece? Y después se pueden agregar publicaciones detallando los servicios a los aeropuertos, el tipo de vehículo, o lo que te parezca, ¿qué decís?
-AGUSTIN: Lo que vos digas va a estar perfecto! Lo dejo en tus manos!
-IRIS: ¿Y el nombre, cual podría ser?
-AGUSTIN: ¿Qué te parece “Movilidad VIP”?
-IRIS: Me encanta!
-AGUSTIN: Y también podría decir lo que se te ocurrió, “Transportamos lo más valioso”!
-IRIS: Perfecto! Yo lo armo y antes de publicarlo te lo muestro!
-AGUSTIN: Cuando tenga el auto habilitado, arrancamos! Y si Dios quiere, en poco tiempo podré comprar el segundo auto, pero tendré que contratar a alguien para que lo maneje.
-IRIS: Quizás tenga a esa persona! Es de mi total confianza! Y conoce el trabajo!
-AGUSTIN: ¿Quién se te ocurre?
-IRIS: Andrés! Manejó toda su vida llevando a papá a todas partes.
Mientras conversábamos con Agustín, Amelia me invitó a cenar, le dije que tenía que hacer unas cosas para la facultad, pero me insistió y me terminé quedando a cenar con ellos.
Durante la cena también le comentaba a Agustín, que si iba a prestar servicios empresariales con el auto, tendría que ir bien vestido, al menos con un pantalón de vestir y una camisa, cuando me dijo que no tenía ropa de ese tipo, le dije que lo acompañaría a comprarse, y en su cara se dibujo esa sonrisa que tanto conozco.
La pasé muy bien con ellos tres, y luego de la cena, Agustín insistió en acompañarme hasta la cueva.
A los dos días le entregaron el auto, y comenzó los trámites para la licencia profesional.
Una tarde al salir de la facultad, me lo encontré a Agustín esperándome en la puerta con el auto nuevo, y me pidió que lo acompañara hasta la casa nueva.
Ya había llevado los muebles con una camioneta, y le ayudé a acomodar algunas cosas, a colgar unos cuadros, pusimos las cortinas, y enchufamos todos los electrodomésticos, el fin de semana se terminarían de mudar.
Por supuesto los ayudé también el fin de semana, y el domingo al mediodía, Amelia hizo esos fideos caseros que tanto me gustan, y me quedé a almorzar con ellos.
Pasamos la tarde juntos, y antes de la hora de cenar Agustín me llevó a la cueva.
El lunes siguiente al mediodía, me llamó Andrés para pedirme el teléfono de Agustín, le había conseguido su primer cliente, un hombre de negocios, que viajaba regularmente a la ciudad de Buenos Aires, dos o tres veces por semana, Agustín lo tendría que llevar, esperarlo mientras él estaba en sus reuniones, y luego volverlo a traer.
Una hora después, me llamó Agustín para contarme, se lo veía feliz, y le dije que me pasara a buscar para ir a comprarse ropa, su primer viaje era en dos días.
Me pasó a buscar y fuimos a una casa de ropa de hombres, le hice comprar varias camisas, tres pantalones de vestir, un traje y varias corbatas, si su servicio era VIP, tendría que estar siempre bien arreglado.
El traje le quedaba hermoso, nunca había visto a Agustín vestido de esa forma, y en verdad estaba muy lindo.
Salimos de la casa de ropa, y lo llevé a una peluquería, nos reíamos los dos, cuando salimos de la peluquería con el corte moderno que se había hecho, le quedaba muy bien.
Me invitó a cenar a su casa, pero yo tenía que hacer cosas para la facultad, y me llevó hasta la cueva.
Nos despedimos como siempre con un abrazo, y al odio, me dijo "gracias por todo Iris"
Cuando volvió de su primer viaje, me dijo que había sido todo un éxito, qué José el empresario, había quedado muy conforme con él, y sobre todo con la tarifa que le había cobrado, qué era más baja que el servicio anterior que usaba.
José recomendó a algunos conocidos suyos, los servicios de Agustín y así se fue haciendo conocido.
Una tarde mientras tomábamos unos mates, me dijo que estaba viendo la posibilidad de comprar el segundo auto, había tenido que rechazar algunos viajes, porque estaba ocupado, y me dijo que había hablado con Andrés, para que fuera él quien manejara ese auto, y que por supuesto Andrés le dijo que sí.
Estaban por llegar las vacaciones de invierno y una tarde me llamó Sergio para que pasáramos con Ignacio por el estudio.
Hablé con Ignacio y fuimos al día siguiente, nos dijo que ya estaban todos los bienes tasados, y cómo imaginábamos, la empresa era el bien de mayor valor.
Ese mismo día Ignacio hablo con Ángel, y este le dijo que la semana siguiente vendría a Argentina para hablar con mi madre.
En estos meses que habían pasado, estando pendiente de otras cosas, casi ni pensaba en lo que había pasado entre Pablo y mi madre, ni en el tema de la sucesión, ya formaba parte de mi pasado, mi vida en este tiempo, estaba yendo por un camino de tranquilidad y bienestar, estoy muy conforme con el trabajo, y me hace muy bien tener cerca a Amelia y a Agustín.
Comenzaron las vacaciones de invierno, y en los primeros días Agustín compró el segundo auto, y días después, ya tuvo Andrés varios viajes.
El viernes de esa semana, me llamó por teléfono Agustín para contarme algo.
-IRIS: Hola Agus!
-AGUSTIN: Hola Iris! ¿Cómo estás?
-IRIS: Muy bien, ¿y vos?
-AGUSTIN: Quería contarte algo, hoy cuando llegué a casa, mientras tomaba unos mates con mamá, me contó algo que no me esperaba!
-IRIS: ¿Qué te contó?
-AGUSTIN: Me causó gracia cuando me lo dijo, Andrés la invitó a cenar esta noche.
-IRIS: Mirá vos Andrés! ¿Y Amelia que le dijo?
-AGUSTIN: Cuándo se lo pregunté, se puso colorada, y me dijo que había aceptado!
-IRIS: Ya me había dado cuenta que entre tu mamá y Andrés había onda, ¿y qué le dijiste?
-AGUSTIN: Por supuesto le dije que estaba muy bien! Qué Andrés me parecía un caballero, y que seguramente la iba a pasar muy bien!
-IRIS: Estoy segura! Son dos personas muy lindas!
-AGUSTIN: Y además quería aprovechar, ya que esta noche voy a estar solo, pensé en invitarte también a cenar, ¿qué te parece?
-IRIS: Me encanta la idea!
-AGUSTIN: Buenísimo! Decime a qué hora y te paso a buscar!
-IRIS: Tipo ocho y media o nueve, ¿te parece?
-AGUSTIN: A esa hora estoy ahí!
No sé por qué me sentí emocionada con la invitación de Agustín, desde que habían vuelto a La Plata, nos veíamos seguido y había cenado varias veces en su casa, pero esta vez saldríamos a cenar los dos solos, y eso me puso contenta.
Sabiendo que Agustín es puntual, me bañé y me preparé con tiempo.
No quería vestirme como todos los días y decidí ponerme un pantalón negro de vestir, una camisa blanca y zapatos de taco alto de color blanco.
Me recogí al pelo, me puse unos aros grandes, me maquillé los ojos y los labios, mientras me arreglaba, me sentía como si fuera a mi primera cita con él.
A las nueve en punto, Agustín tocó el timbre, y le dije que ya bajaba.
Al salir del ascensor, también lo vi muy bien arreglado, con un pantalón azul, una camisa gris claro y zapatos, estaba muy lindo.
-AGUSTIN: Hola Iris! Dejame decirte que estás hermosa! Hacía mucho tiempo que no te veía con tacos!
-IRIS: Vos también estás muy lindo! Te queda muy bien esa camisa!
Subimos al auto y me preguntó a dónde quería ir, le dije que me daba lo mismo que fuéramos a donde él quisiera.
La noche estaba fría, y amenazaba lluvia, fuimos a cenar a un restaurante de City Bell que yo no conocía, un lugar realmente hermoso.
Por supuesto la cena estuvo muy linda, hablamos mucho, y también nos reímos mucho, entre los dos nos tomamos una botella de vino.
También comentamos la salida de Andrés con su mamá.
-IRIS: Agus, ¿qué dirías si tu mamá comenzará una relación con Andrés?
-AGUSTIN: Por supuesto no tendría problema! Andrés me parece un tipo bárbaro, y sí mamá está bien con él, yo me voy a sentir muy bien! Aún es una mujer joven, y espero que pueda disfrutar de los años de vida que le quedan, y si decide tener algo con Andrés, por supuesto la voy a apoyar!
-IRIS: Me encanta que pienses así! A veces los hijos no están de acuerdo con que sus madres rehagan su vida!
-AGUSTIN: Mamá es una mujer con todas las letras, tiene las cosas muy claras, y estoy segura de que sabe muy bien lo que quiere, y si lo que quiere es una relación con Andrés, pues la voy a aplaudir de pie!
-IRIS: Qué lindo hijo que sos!
Terminamos de cenar y cuando salimos del restaurante ya estaba lloviendo, corrimos esos metros hasta el auto, y volvimos para La Plata.
En el camino Agustín me dijo si quería que fuéramos a algún bar a tomar una copa, y por supuesto le dije que sí, siempre la pasamos muy bien juntos!
Buscamos un bar que no estuviera lleno de gente, para poder sentarnos y conversar tranquilos.
Agustín se pidió un ron con cola, y yo un gintonic.
Como a las dos de la mañana, el bar se empezó a llenar de gente y decidimos irnos.
Cuando llegamos a la cueva, la estaba pasando también con él, qué le dije si quería que tomáramos un café en casa.
Subimos, preparé el café, y nos sentamos a tomarlo y a conversar en el sillón.
Luego del café, seguimos conversando, ni siquiera recuerdo lo que hablábamos, y sin siquiera haberlo pensado, como un impulso, sentí la necesidad de besarlo, me acerqué a él, apoyé mi mano en su mejilla, y nuestros labios se juntaron.
Fueron unos pocos segundos, momento en qué cerré los ojos, y sintiendo sus labios en los míos, supe en mi corazón que era él, nos separamos y abrí mis ojos, los suyos se clavaron en los míos, y nos volvimos a besar, sus manos también acariciaron mi cara en ese beso más largo y con mucho sentimiento.
-AGUSTIN: No te puedo decir lo que deseaba este beso!
-IRIS: Agus! No quiero separarme nunca más de vos! Te quiero a mi lado! Con vos es con quién quiero estar toda mi vida!
-AGUSTIN: Si supieras el tiempo qué llevo deseando eso! Hace mucho tiempo que estoy enamorado de vos Iris! Y que estemos juntos, me haría el hombre más feliz del universo! Nunca quise decírtelo, me daba mucho miedo que te alejarás de mí al saberlo!
-IRIS: Nunca me alejaría de vos! Sos la persona más importante en mi vida! Después de papá, siempre fuiste el más importante! Con el tiempo me di cuenta de que soy feliz a tu lado, cuando estamos juntos ninguna otra cosa me importa! Nunca creí sentirme enamorada, pero ahora ya no tengo dudas, solo deseo que estemos juntos!
-AGUSTIN: Nada me haría más feliz!
-IRIS: ¿Puedo pedirte algo?
-AGUSTIN: Lo que quieras!
-IRIS: ¿Te quedarías esta noche conmigo?
-AGUSTIN: Esta y todas las que le siguen!
Nos volvimos a besar, lo tomé de la mano, y fuimos para mi habitación.
Nos abrazamos, no volvimos a besar, y nos fuimos quitando la ropa lentamente.
Aunque no era la primera vez que tendría intimidad con Agustín, estaba un poco nerviosa, pero poco a poco entre besos, abrazos y caricias, me fui relajando, conocía muy bien lo que sentía en esos momentos, pero esa noche fue diferente, sentí por primera vez, qué hacía el amor con un hombre, y fue realmente hermoso.
Las primeras luces del día, nos encontraron aun haciendo el amor, luego de los primeros orgasmos de ambos, nos quedamos un rato abrazados y conversando, y luego volvimos a empezar.
Seis orgasmos le di a Agustín esa madrugada, y el eyaculó dos veces en mi interior, cansados ya, nos quedamos dormidos, y puedo asegurar que me dormí con una sonrisa de felicidad.
Nos despertamos como a las tres de la tarde, tomamos unos mates y comimos algo, y nos volvimos a hacer el amor, no podía sentirme más conectada a él, lo miraba y no dejaba de confirmar que él era mi hombre, con él es con quién quiero vivir mi vida.
Nos volvimos a quedar dormidos, y nos despertamos a eso de las seis de la tarde.
Nos bañamos juntos, nos cambiamos y fuimos para la casa de Agustín.
Entramos y Amelia nos recibió con una sonrisa.
-AMELIA: Hola hijo! Hola hija!
Nunca mejor dicho, pensé en ese momento.
-AGUSTIN: Hola ma!
-IRIS: Hola mami!
La cara de Amelia fue un poema, nos miró a los dos con una hermosa sonrisa.
-IRIS: ¿O preferís que te diga suegrita?
Su sonrisa se hizo aún más grande, se acercó a nosotros y nos abrazó a los dos!
-AMELIA: Qué feliz me hace escuchar eso! Hace tiempo que esperaba este momento! Sé lo que se quieren, y estaba segura de que terminarían juntos! Me siento muy feliz por ustedes! Y también por vos hija mía! Nunca mejor dicho!
-IRIS: Te quiero mucho mami!
-AMELIA: Yo también hija!
-AGUSTIN: Qué les parece si nos vamos a cenar!
-IRIS: Me encanta la idea!
-AMELIA: ¿Les puedo preguntar algo?
-AGUSTIN: Claro ma!
-AMELIA: ¿Podremos incluir a Andrés? Sé lo que quiere a Iris, estoy segura que se pondrá feliz también!
-IRIS: Por supuesto mami! Y hablando de Andrés… ¿cómo estuvo la noche?
-AMELIA: Hermosa! Andrés es un lindo caballero!
-AGUSTIN: Desde ya te lo digo mamá, sí decidís comenzar algo con Andrés, tenés todo nuestro apoyo, también me parece un buen hombre!
-IRIS: Me parece que en un tiempo no muy lejano, le voy a tener que decir papi!
Amelia se puso roja, y nos reímos los tres, fundidos en un abrazo.
Esa noche salimos los cuatro a cenar, y cuando le contamos lo nuestro a Andrés, me dio un abrazo, y al oído me dijo, "por fin chiquita, era innegable que se quieren! Que contento debe estar tu viejo!"
Fue una cena hermosa, y pude observar el trato de Andrés para con Amelia, sin duda, también terminarían juntos.
A partir de ese día, Agustín se quedaba conmigo en la cueva, y esa última semana de vacaciones de invierno, fue maravillosa.
Cuándo retomamos las clases, y Agustín volvió con sus viajes, nada me gustaba más, que llegar a casa y esperar a que volviera, me sentía completa.
Por Ignacio me enteré, qué los primeros días de agosto venía Ángel para Argentina, se quedaría una semana, y en esos días hablaría con mi madre.
Una tarde fuimos a tomar unos mates con Amelia, y nos terminamos quedando a cenar.
Durante la cena Amelia nos dijo, qué podríamos vivir en esa casa, su hermana le había dicho, que fuera a vivir con ella, para no estar tan sola, y ella pensó en dejarnos esa casa para que vivamos juntos.
Se lo agradecimos de corazón, pero en poco tiempo se resolvería el tema de la herencia de papá, y nos podríamos ir a vivir a alguna de las propiedades.
El día que llegó Ángel a Buenos Aires, lo fuimos a buscar con Agustín al aeropuerto de Ezeiza, esa semana se quedaría en casa de Ignacio.
La reunión con mi madre fue un par de días después, y tal como lo habíamos pensado, mi madre quería quedarse con la empresa.
Para eso, tenía que darnos a los tres, una suma de dinero considerable, y estuvo de acuerdo en, "comprarnos" nuestra parte de la empresa.
Las propiedades de papá, quedaban todas para nosotros, ya nos reuniríamos los tres para hacer la división, y nuestra madre nos depositaría el dinero de nuestra parte en la empresa.
Ángel le dejó en claro, que solo aceptaríamos ese acuerdo, si la empresa dejaba de llamarse "Inversiones Ponce" y mi madre no tuvo más remedio que aceptarlo.
Un par de días después, nos reunimos con Ángel y con Ignacio, e hicimos la distribución de las propiedades.
A mí me correspondería uno de los departamentos del centro, qué era un hermoso departamento bastante grande, dónde seguramente nos iríamos a vivir con Agustín, y además la casa de Pinamar, qué les pedí a mis hermanos, qué de ser posible quedara para mí, pero que por supuesto ellos podrían ir cuando quisieran.
Le comunicamos el acuerdo a Sergio, el abogado, y para el mes de octubre ya se habían resuelto todos los documentos necesarios de la sucesión de papá.
Lo que fuera la empresa familiar dejó de llamarse "Inversiones Ponce", y según supimos tiempo después, pasó a llamarse "Inversiones Corporativas".
De Pablo nunca supe más nada, tampoco me interesaba, ni siquiera si seguía en la empresa, de la que por supuesto, nunca más quise tener noticias tampoco, de mi madre, que por lo que me contó Ángel, no estaba demasiado preocupada por no ver a sus hijos, o por intentar recomponer las cosas.
Casi un mes después, empezamos con Agustín a acomodar el departamento, compramos los muebles, los electrodomésticos, lo pintamos a nuestro gusto, compramos cortinas nuevas y poco a poco lo fuimos decorando.
Para el mes de noviembre, ya lo teníamos listo, y a mediados de mes nos mudamos definitivamente, llevando todas nuestras cosas.
Sin dudas estaba en mi mejor momento, el más feliz de mi vida, junto a Agustín, del que no quiero separarme nunca más.
Lo único que quisiera, es que allí donde esté, papá pueda ver lo feliz que me siento, y la buena vida que estoy viviendo, sé que si aún estuviera aquí, también él estaría feliz.
En el mes de diciembre, unos días antes de las fiestas de Navidad, Agustín me invitó a cenar a un restaurante que había conocido.
Me dijo que era muy coqueto y nos pusimos bien bonitos los dos.
Realmente era un restaurante de etiqueta, nos dieron nuestra mesa, y mientras elegíamos el menú, nos trajeron una copa de champagne.
Nunca habíamos cenado en un lugar tan exclusivo, por momentos hasta me sentía rara, de ver la gente que entraba y salía del lugar vestidos como si de una fiesta se tratara.
La cena por supuesto estuvo estupenda, nos atendieron muy bien, y luego del postre, se acercó el mozo una botella de champagne.
La destapó y sirvió nuestras copas, Agustín alzó su copa para brindar, y yo hice lo mismo con la mía.
-AGUSTIN: Por todo lo que te amo vida mía!
-IRIS: Por lo que te amo mi amor!
Agustín se puso de pie y creí que iba al baño, pero se paró al costado de la mesa, metió la mano en el bolsillo de su pantalón, y sacando algo de él, se arrodilló ante mí, y ahí lo entendí todo.
En su mano tenía la pequeña cajita del anillo, la abrió frente a mí y con lágrimas en los ojos me dijo:
-AGUSTIN: Sí aceptaras ser mi esposa, me harías el hombre más feliz del mundo!
-IRIS: Por supuesto amor mío! Te amo tanto qué me haría muy feliz ser tu esposa!
Tomó el anillo de la cajita y me lo colocó en el dedo, nos abrazamos y nos besamos allí, delante de todo el mundo, nada nos importó!
Para la cena de Navidad, nos encontramos en casa, Amelia y Andrés, Ignacio y Rosa, y nosotros dos.
Antes de sentarnos a cenar, cuando ya estábamos todos, les mostré mi mano con el anillo, y todos lo entendieron.
Nos felicitaron con besos y abrazos, nuestra idea era casarnos en el mes de enero y hacer un viaje de luna de miel a la costa, y como se los había prometido, nuestro viaje de bodas sería al complejo de Mora y de Gabriel.
Esa misma semana, me llamó Andrés para contarme que se había encontrado con un inversor conocido de papá, y mientras se tomaban un café, le contó que se había enterado de lo ocurrido entre mi madre y Pablo, y que ya no trabajarían con ellos, y que además, sabía que por ese motivo, se le habían caído varios proyectos más, y como si fuera poco, Pablo había hecho negocios por su lado, por fuera de la empresa, había estafado a varios inversores y se había rajado del país, supuestamente a Paraguay.
En ese momento pensé en que les estaba tocando pagar por lo que habían hecho, Pablo huyendo como rata y mi madre sola y con un negocio que se cae a pedazos..
En la cena del fin de año, nos volvimos a juntar todos y en el brindis, luego de desearles a todos un excelente año nuevo, elevé mi copa al cielo para brindar con él, y sin que nadie me escuchara, mirando las estrellas le dije, “Mirá papi! Soy descarademente feliz!”
Epílogo
No nos suele pasar con todos nuestros turistas, solo con algunos llegamos a conocernos, como en todos los ámbitos de la vida, hay gente con buena onda, buen trato, amables y abiertos a relacionarse con los demás, pero hay otras personas que son diametralmente opuestas, hemos tenido turistas que se creían que éramos sus empleados, tan solo por el hecho de haber pagado la estadía en el complejo.
Entre esas personas con las que hemos llegado más allá de la relación de clientes, esta Iris, una chica en verdad adorable, que tuvo que pasar por una de las situaciones que creo que ningún mortal quisiera vivir, no al menos en su sano juicio.
Tras varias conversaciones me fui dando cuenta de cómo era, y en verdad era tan sencilla, tan agradable y transparente, que daba gusto hablar con ella.
Sus sentimientos eran inocultables y por esas cosas del universo y de la vida, pudo encontrar la felicidad luego de semejante dolor.
Esas fiestas de fin de año que pasamos con ella, con quien ahora es su esposo y con su suegra, en verdad fueron muy lindas, los tres son personas muy lindas, de esas que uno desea tener siempre cerca.
En el mes de enero del año siguiente, me encontré con una reserva a nombre de Iris para dos personas para la segunda quincena de enero y una sonrisa se me dibujó en la cara.
Se lo conté a Mora y los dos estábamos seguros de que vendría acompañada de Agustín.
Ese dieciséis de enero, escuché el timbre y al abrir el portón entraron, era un auto que no conocía, pero cuando se iban acercando los pude reconocer, eran Iris y Agustín y sonreí al verlos.
Iris bajó del auto y casi corrió hasta mí para darme un abrazo.
-IRIS: Hola Gabriel! Que gusto volver a verte!
-GABRIEL: Hola Iris! Qué bien acompañada se te ve!
En ese momento llegó Agustín hasta nosotros, y ante de que llegara a mí, Iris dijo:
-IRIS: Gabi! Te presento a mi esposo!
Abracé también a Agustín, les dije que me ponía muy feliz verlos juntos y los felicité por su nueva vida.
Entramos en casa y al ver a Mora, Iris corrió a abrazarla, y al igual que lo había hecho conmigo, le presentó a su esposo, Mora también abrazó y felicitó a Agustín.
Nos contaron que ese era su viaje de bodas, que se habían casado hacía dos días y por supuesto esa noche, el complejo les obsequió una cena en el restaurante y una botella de champagne para que pudieran festejar su boda.
Esos días la pasamos muy bien con ellos, cenamos varias veces juntos y nos contaron esa parte de sus vidas que me faltaba conocer y que me permitió poner en palabras esta historia.
Unos meses después, también Amelia volvió al complejo, pero esta vez, acompañada por Andrés, estuvieron dos semanas y también la pasamos muy bien con ellos, contándonos lo felices que estaban de ver a Iris y a Agustín tan juntos y tan enamorados, y también lo bien que estaban en la relación que tenían ellos dos.
Como siempre digo, lo que más me gusta es cuando dos personas que se aman, pueden vivir juntos ese amor y en el caso de Iris, desde el momento en que los conocí a los dos, no me cupo duda de eso. Ya lo sabemos, las historias de amor me pueden!
jejen
Continúa en
- Relato #198468— title-regex: contiguous parts (15 -> 16)
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