Historias del complejo. Segunda serie. (15)
La puerta se abrió y el mundo de Iris se derrumbó: su pareja y su madre, en su propia cama. Ahora, con la grabación en la mano y el corazón roto, debe decidir si el odio la consume o si encuentra consuelo en quienes realmente la aman.
La historia de Iris
Capítulo 7
Al acercarme a nuestra habitación, escuché la voz de Pablo, pero lo que escuché, me paralizó.
-PABLO: Como te gusta por el culo putita!
No podía creer lo que escuchaba, claramente estaba con una mujer en nuestra cama! Que hijo de puta!
Me quedé un momento más escuchando antes de entrar, una voz agitada de mujer decía entre jadeos, "Siii...asiiii.... dameeee así...! duro, sí...! Más duro! Más! Así...! Dame duro como siempre, cómo a mí me gusta..!
Tomé mi teléfono, abrí la cámara y lo puse para grabar, apreté el botón y comenzó el video, estiré mi mano para poder filmar al hijo de puta de Pablo, aunque por la posición no veía lo que filmaba.
-PABLO: Cómo le gusta a ese culo mi pija adentro! Me encanta cogerte el culo suegrita!
Y en ese instante el corazón se me detuvo, me paré en la puerta y seguí filmando, Pablo me daba la espalda y lo veía bombear frenéticamente el cuerpo de esa mujer, ¿realmente era mi madre?
-PABLO: ¿Te gusta putita que tu yerno te coja el culo?
-INES: Siempre me gusta cómo me cogés yernito! Y cada vez me gusta más que me la metas en el culo y me des bien duro! Siiiiï! Asiiiiii¨!
No podía creer lo que estaba escuchando, no podía creer qué Pablo se estuviera cogiendo a mi madre en nuestra cama!
Di un paso al costado sin dejar de filmar, y efectivamente pude darme cuenta, de qué era mi madre, la hija de puta de mi madre.
Quería asegurarme de que su cara saliera en la filmación, Pablo estaba de espaldas a mí, y mi madre a cuatro patas siendo enculada, movía su cabeza de un lado al otro con los ojos cerrados.
Cuando me aseguré de que se veía la cara de mi madre, detuve la filmación, guardé mi teléfono, levanté una de las zapatillas de Pablo que estaba al costado de la cama, y con todo el odio que tenía en ese momento, con toda mi fuerza, se la tiré apuntándole a su cabeza.
El zapatillazo lo tomó por sorpresa, se sacudió deteniendo las embestidas, y en el momento en que giró su cara hacia mí, comencé a aplaudir.
-IRIS: Bravo! Veo que dos hijos de mil puta la pasan muy bien cuando no estoy!
-PABLO: Iris! ¿Qué haces acá?
-IRIS: ¿Vos me preguntas qué hago acá? Hijo de mil puta y la puta madre que te parió!
-INES: Hija!
-IRIS: Vos te callás puta de mierda, hija de mil puta! No tenés más hija, ya no soy la hija de semejante puta y arrastrada!
-PABLO: Escúchame!
-IRIS: Te callas hijo de mil puta! Sí abrís la boca te corto las pelotas! Y vos! Puta de mierda! Trola asquerosa! No te importa nada, sos una puta barata! Andá pensando cómo se lo vas a explicar a todo el mundo! Porque de esto se va a enterar todo el mundo! Empezando por mis hermanos! Forra hija de mil puta!
En ese momento levanté la otra zapatilla, y se la volví a tirar a Pablo, con tanta suerte que se la di en el medio de la cara, antes de que pudiera esquivarla, haciéndole sangrar el labio.
-PABLO: Para! Escúchame!
-IRIS: Te dije que te calles forro de mierda! Hijo de puta! Ya vas a saber quién soy yo! Vos también puta de mierda, los tengo grabados, todo el mundo se va a enterar de la puta arrastrada que sos y de como tú yerno te cogía por el culo! Ustedes dos están muertos para mí! Mi madre ya no existe! Ya no tengo madre!
-INES: Hija!
-IRIS: Hija las pelotas! Ya no tenés hija! Si papá se levantara de la tumba, te mataría él mismo con sus propias manos! Hija de mil puta! No pudiste haber caído más bajo! Hay mil tipos para que te rompan el culo y lo tuviste que hacer con este pelotudo!
Y vos! Enfermo! Forro hijo de puta! Si te querías coger a la vieja puta esta, me hubieras dejado! Cagón! No sabés lo caro que te va a salir esto! Ya vasa a tener noticias mías!
Salí de la habitación dando un portazo, tomé mi mochila, mi computadora, la foto de papa, y salí de la casa, cerré desde afuera solo con una vuelta de llave y me fui caminando.
Llorando por la calle caminé sin rumbo, no sabía qué hacer, y después de muchas cuadras, me senté en una esquina a llorar.
No podía entender como Pablo y mi madre me habían hecho eso, como se habían cagado en mí de esa forma, no me entraba en la cabeza.
Había decidido compartir mi vida con él, sintiendo que era un buen hombre, que en verdad me amaba, pero me doy cuenta que todo fue una mentira, ¿me usó para llegar hasta donde llegó? ¿Por ambición? ¿Por creerse el más macho, que se coge a la madre y a la hija?
Y que decir de mi madre, no puedo entender que haya hecho esto con Pablo, no era cualquier tipo, era la pareja de su hija! No me entra en la cabeza, se supone que los padres quieren lo mejor para sus hijos, papá siempre lo quiso, ¿pero ella? Se cagó en su hija!
Necesitaba a alguien en ese momento, hubiera necesitado un abrazo de Agustín, pero sin saber qué hacer, lo llamé por teléfono a Andrés.
-IRIS: Hola Andrés!
-ANDRES: Hola Iris! ¿Todo bien?
-IRIS: No Andrés! Estoy muy mal! ¿Podrás venir a buscarme?
-ANDRES: Sí claro, decime dónde estás!
-IRIS: A unas cuadras de casa! En camino Belgrano y quinientos uno!
-ANDRES: Espérame ahí! Llego en diez minutos!
Mi cabeza era un loquero, seguía sin entender que estuvieran en mi propia cama cogiendo, uno más hijo de puta que el otro! No me importa cómo llegaron a eso, y claramente no era la primera vez! Se estuvieron cagando de risa de mi todo este tiempo.
Menos de diez minutos tardó Andrés en llegar, lo vi venir por el camino Belgrano y poner las luces intermitentes, se detuvo frente a mí, y me subí al auto sin decir nada.
-ANDRES: Ya estoy acá chiquita! Contame qué pasó!
-IRIS: Si te cuento Andrés, no lo vas a poder creer!
-ANDRES: ¿Qué pasó? ¿Pablo te maltrató? Lo mato!
-IRIS: Peor que esos Andrés! Supuestamente iba a estar en Buenos Aires en una jornada, pero Roberto tuvo un problema y nos volvimos para La Plata, llegué a casa en un taxi y vi el auto de Pablo, pensé que se había ido sin el auto a la empresa, o que aún estaba en casa, y lo que me encontré, aún no lo puedo creer!
-ANDRES: ¿Lo encontraste con otra?
-IRIS: Eso hubiera sido leve, encontré a Pablo, y perdón por la expresión, pero fue así, encontré a Pablo, en nuestra cama, cogiéndose por el culo a mi madre!
-ANDRES: ¿Cómo? ¿qué digiste?
-IRIS: Cómo lo escuchaste Andrés! En mi propia cama, el hijo de mil puta de Pablo cogiéndose por el culo a la puta de mi madre!
-ANDRES: Por Dios Iris!
En ese momento Andrés me abrazó, y juro que sentí el abrazo de papá, y fue ahí donde me largué a llorar nuevamente.
-ANDRES: Ya estoy acá chiquita! Ganas me sobran! Y nada me importa! Si vos me dejás, los mato a los dos!
-IRIS: No Andrés! Van a pagar en esta vida lo que me han hecho! Ni yo, ni vos, ni nadie, vamos a hacer nada! Te lo agradezco de corazón! Pero estos dos hijos de puta, se van a acordar de mí toda la vida!
-ANDRES: Estoy con vos para lo que necesites! Desde ya te digo, que mañana mismo dejo la empresa! Tenerlos cerca sin cagarlos a trompadas me va a resultar muy difícil! ¿Qué vas a hacer ahora?
-IRIS: Me voy a ir a la cueva, pero la verdad es que necesitaba hablar con alguien, y nadie mejor que vos en este momento!
-ANDRES: Hiciste muy bien en llamarme chiquita! No es bueno que estés sola en este momento! Si querés podés quedarte en casa, tengo lugar para que puedas quedarte, al menos esta noche!
-IRIS: Gracias Andrés!
Andrés me llevó a su casa, me ofreció algo de almorzar, pero ni hambre tenía, tan solo tomé un té con un par de galletitas!
-ANDRES: Podés quedarte aquí cuánto quieras!
-IRIS: Te agradezco Andrés, hoy me quedo, pero mañana me iré a la cueva, necesito pensar que hacer de aquí en adelante, un solo favor necesito pedirte!
-ANDRES: Lo que quieras Iris!
-IRIS: No quiero volver a ver a ninguno de los dos, al menos por ahora, pero necesito pedirte que vayas a mi casa y saques de allí todas mis cosas!
-ANDRES: Por supuesto! Dalo por hecho! Decime lo que querés que te traiga, y si querés hoy mismo voy a buscarlo!
-IRIS: Tan solo mi ropa y mis libros, lo demás que se lo meta Pablo en el culo! Pero no hay apuro, puede ser otro día!
Andrés se quedó toda la tarde conmigo, haciéndome compañía, en verdad cada vez que hablábamos, se parecía más a papá, creo que papá hubiera reaccionado igual que lo hizo Andrés, con la diferencia que realmente los hubiera matado a los dos.
Me fui calmando, y en la cena pude comer algo.
Andrés preparó una de las habitaciones, y me dijo que cuando quisiera me fuera a dormir, que necesitaba descansar, y darle fin a un día tan complicado.
Le di las buenas noches con un abrazo, agradeciéndole lo que hacía por mí, y ya en la cama, sin poder dormir, pensé en Agustín, necesitaba contarle lo que había pasado.
Eran casi las once de la noche, y le mandé un mensaje, tan solo un "hola Agus"
No sabía si ya estaba durmiendo.
Al instante me contestó, y le pregunté si podía llamarlo, me dijo que sí y lo llamé por teléfono.
-AGUSTIN: Hola Iris! Qué raro a estas horas, ¿todo bien?
-IRIS: Hola Agus! Necesitaba escucharte! No, todo mal!
-AGUSTIN: No me asustes! ¿Qué pasó?
-IRIS: Cuando te lo cuente no lo vas a poder creer, porque ni yo lo puedo creer!
-AGUSTIN: Contame Iris, ¿Qué pasó?
-IRIS: Pasó lo que nunca creí que podría pasar! Hoy supuestamente tenía que estar en una jornada sobre arte en Buenos Aires, por un imprevisto tuve que volver a La Plata, y al llegar a casa me encontré con algo que nunca creí, en mi casa, en mi habitación, en mi cama, y perdón por ser tan literal, me encontré a Pablo cogiéndose por el culo a mi madre!
-AGUSTIN: ¿Qué?
-IRIS: Lo que escuchaste! Así fue lo que me encontré! Al hijo de puta de Pablo cogiéndose a la puta de mi madre!
-AGUSTIN: Por Dios Iris! No puedo creer lo que me estás contando!
-IRIS: Yo tampoco Agus! Pero fue así, y por lo que escuché, no fue la primera vez, y los grabé con el teléfono!
-AGUSTIN: ¿Dónde estás ahora?
-IRIS: No sabía qué hacer y lo llamé a Andrés! Ahora estoy en su casa!
-AGUSTIN: Hiciste muy bien! Mañana me voy para allá!
-IRIS: Pará! No te vengas! No sé qué voy a hacer! Estaba pensando en tomarme unos días, irme a algún lado para pensar!
-AGUSTIN: Venite a casa! No te quedes sola!
-IRIS: Ya sabía que me dirías eso, y ya voy a ir, pero necesito estar unos días sola y pensar como seguir!
-AGUSTIN: De verdad que me puedo ir ya mismo para allá!
-IRIS: Nada me haría mejor, pero necesito estar sola un tiempo!
-AGUSTIN: Ya lo sabés, pero para cualquier cosa que necesites estoy acá! Y si querés, venite unos días a casa!
-IRIS: Gracias Agus!
Hablamos un momento más y nos despedimos.
Al día siguiente cuando desperté, no oía nada, pasé por el baño y fui para la cocina, pensando encontrar allí a Andrés, pero no estaba y encontré una nota sobre la mesa, "Iris, vuelvo en una hora, desayuná lo que gustes”.
La cafetera tenía café preparado y me serví uno.
Estaba por terminarlo, cuando escuché que la puerta se abría y entraba Andrés.
-ANDRES: Buenos días Iris!
-IRIS: Buenos días Andrés!
-ANDRES: ¿Pudiste descansar?
-IRIS: Me dormí tarde, pero de un tirón hasta hace un rato!
-ANDRES: Vengo de la empresa, fui a renunciar, pero me hicieron el favor, y me terminaron despidiendo!
-IRIS: Ay Andrés! Te quedaste sin trabajo!
-ANDRES: Eso es lo de menos! Ya estoy viejo y tengo algunos ahorros, además, me van a indemnizar! Le dije a una de las chicas que me escribiera la carta de renuncia, la firmé y pedí hablar con tu madre para dársela, pero al verla no me pude aguantar y le dije un par de cosas. Lo primero, que era una puta de mierda, una mierda de madre, que si tu papá se levantara de su tumba, sería tan solo para pegarle un tiro en la cabeza, después un par de insultos más. Se puso como loca, y me dijo que estaba despedido, que pasara por personal, y que entregara mi pase para nunca más volver.
-IRIS: ¿Estaba Pablo?
-ANDRES: No lo vi, pero estaba su auto!
-IRIS: ¿Podremos ir a buscar mis cosas?
-ANDRES: Claro chiquita! terminá de desayunar y vamos.
Terminé el café, me cambié y fuimos a la casa de Gonnet, en bolsas guardé toda mi ropa y mis libros, Andrés fue cargando todo en el auto.
Sobre el mueble, había un portaretrato con una foto de los dos, lo tiré al piso, el vidrio estalló y saqué la foto, la rompí separando la parte en que estaba yo y el resto lo rompí en pedazos.
Descolgué el cuadro de mi título, y una pintura que había hecho y también me los llevé.
Estaba tan dolida como enojada, y con un adorno de madera que había sobre la mesa, rompí el espejo del comedor, el del baño y el del dormitorio, para que cuando se mirara se viera en pedazos, como me sentía yo en ese momento.
Y en un acto de ira, con una cuchilla de la cocina, le hice varios tajos a la cama, hasta cortar incluso el colchón, por hijo de puta. Me vio Andrés en ese arranque de locura y sacándome la cuchilla de la mano, me dijo:
-ANDRES: Ya está chiquita! Ya está bien! Vámonos de acá! Esto ya es el pasado! Vamos!
Cuando terminamos de cargar todo, antes de salir, dejé las llaves sobre la mesa y salí de esa casa para nunca más volver.
Llevamos con Andrés todas mis cosas a la cueva, ya luego las ordenaría.
Le dije a Andrés que había pensado en tomarme unos días para estar sola y pensar, y que quizás me iría a la costa, pero que no quería ir a la casa de Pinamar.
-ANDRES: Aurelio, un viejo amigo se fue a vivir a la costa, un muchacho que es como su hijo se lo llevó para allá a vivir, y ese muchacho tiene un complejo turístico muy lindo y tengo el teléfono, lo llamo y te digo.
Hizo el llamado telefónico, hablaba con la persona, cuando me dijo que le habían cancelado una unidad y la tenía disponible hasta el fin de año. Le dije que sí, y la reservó para mí.
No sabía cómo era el complejo, pero me daba lo mismo, luego de la llamada, me dijo que lo buscara en internet como complejo “Mi destino”. Lo encontré, quedaba en La Lucila del Mar y en verdad era muy lindo.
-IRIS: Me encanta Andrés! Es re lindo!
-ANDRES: Yo te llevo y te voy a buscar cuando vos me lo digas!
-IRIS: Gracias Andrés!
Me llevó a la cueva, preparé la maleta con ropa y libros para pasar esos veinte días en ese complejo y quedamos de acuerdo que al día siguiente, me vendría a buscar a las ocho de la mañana.
Estaba tomando un té luego de comer algo cuando me llegó un mensaje de Pablo, que por supuesto eliminé sin leer.
Minutos después, me llamó por teléfono, pero tampoco lo atendí, y decidí bloquearlo, no me interesaba escucharlo, ¿Acaso intentaría explicarme? ¿Querría que lo perdone? Ni loca! Pablo ya no existe para mí, al igual que mi madre.
Puntual a las ocho de la mañana, me vino a buscar Andrés, y salimos para la costa, mateando con medialunas en la ruta.
Llegamos al complejo antes del mediodía, toqué el timbre y el portón de acceso se abrió, entramos con el auto y nos recibió un hombre, Gabriel es su nombre y me dio la bienvenida muy amablemente, Andrés lo saludó también, ya se conocían de una visita que le había hecho a Aurelio hacía cosa de un año.
Me asignó la unidad, me explicó todo y volví a despedirme de Andrés, que me dijo que pasaría a visitar a Aurelio y luego se volvería para La Plata.
Lo abracé y me dijo que cuando quisiera volver, él me venía a buscar.
Aprovecharía esos días para resolver, sobre todo la situación familiar, no les había contado nada aún a mis hermanos, pero lo ocurrido no es algo que se pueda ocultar y hacer como que nada pasó.
Agustín me llamó por teléfono y le conté que estaba en un complejo en la costa, y quedamos de acuerdo en vernos, si podía vendría él, si no, yo iría para Villa Gesell, pero eso sería después de unos días.
El primer contacto lo tuve con Gabriel, esa misma tarde estaba sentada en uno de los bancos del parque y se acercó a saludarme y conversamos un momento, luego se fue a regar las plantas.
Esos días me sirvieron para pensar en cómo seguir con mi vida, me gustaba lo que estaba haciendo en la facultad, pero no quería cruzarme con ninguno de los dos, y viviendo en la misma ciudad, eso sería complicado.
No quería saber nada con mi madre ni con la empresa, pero pensaba en papá, esa empresa fue toda su vida y estoy segura de que él hubiera querido que yo tuviera la parte que me correspondía, y en ese momento decidí consultar un abogado para pedir legalmente la parte del patrimonio que me correspondía.
Me acordé que Juan alguna vez me había contado que el hermano de su novia, era un prestigioso abogado en un importante estudio legal de la ciudad, y decidí llamar a Juan para que me contactara con él.
Por la confianza que tenía con Juan, le conté todo lo que pasó y me dijo que cuando volviera a La Plata, él mismo me acompañaría a ver a su cuñado.
Me quedaba pensar que hacer con mis hermanos, ¿se sinceraría mi madre con ellos? ¿Les contaría todo lo que venía haciendo? No lo creía. ¿Tendría que ser yo quien se los contara?
Con el correr de los días las conversaciones con Gabriel se fueron repitiendo, y terminé contándole mi historia, en verdad me gustaba hablar con él, sobre todo escucharlo.
Me contó su historia con Mora y como había llegado a dejar su vida en La Plata para hacerse cargo del complejo.
Con Mora también hablé muchas veces, sobre todo después del desayuno, cuando ya todos los turistas se iban a la pileta o a la playa, nos quedábamos conversando un buen rato.
Unos días después, me llamó Rosa por teléfono.
-ROSA: Hola Iris!
-IRIS: Hola Rosita! ¿Cómo estás?
-ROSA: ¿Cómo estás vos? Hace días que no te veo por aquí! Y pasé por tu departamento y tampoco te encontré.
-IRIS: Estoy pasando unos días en la costa, hasta el fin de año!
-ROSA: ¿Te fuiste sola? A Pablo lo vi ayer por acá!
-IRIS: Sí, me vine sola…, bueno ha pasado algo y necesité estar sola unos días!
-ROSA: ¿Con Pablo?
-IRIS: Es algo delicado y complicado para hablarlo por teléfono, cuando vuelva hablaré con vos y con Nacho.
-ROSA: Me dejás preocupada! ¿Estás bien?
-IRIS: En verdad no muy bien! Lo que pasó me tomó por sorpresa y necesité alejarme!
-ROSA: Te entiendo! Pero si necesitás hablar con alguien, podés llamarme y lo que hablemos quedará entre vos y yo!
-IRIS: Gracias Rosita! Ya hablaremos cuando vuelva!
Hablamos un momento más y nos despedimos.
Al día siguiente me llamó mi hermano Ignacio.
-IRIS: Hola Nacho!
-IGNACIO: Hola Iris! Anoche hablé con Rosa y me quedé preocupado, ¿qué pasó? ¿Por qué te fuiste sola a la costa hasta fin de año?
-IRIS: Es complicado Nacho, ya hablaremos cuando vuelva!
-IGNACIO: Contame boluda! ¿Problemas con Pablo?
-IRIS: No solo es eso, hay más cosas pero no sé si debo contártelas!
-IGNACIO: Me dejás más preocupado todavía! ¿Vos estás bien?
-IRIS: Sí Nacho! Ya di vuelta la página! Pero en estos días voy a tomar algunas decisiones!
-IGNACIO: ¿Vas a volver?
-IRIS: Sí Nacho! En enero vuelvo!
Intentó que le contara lo que pasaba, pero yo quería hablarlo en persona, quería evaluar las consecuencias y las reacciones.
Faltaban unos días para la Navidad, y un mediodía que estaba tomando unos mates a la sombra en el parque, me llamo Agustín.
-IRIS: Hola Agus!
-AGUSTIN: Hola Iris ¿Cómo estás?
-IRIS: Aquí voy Agus!
-AGUSTIN: Perdón que te llamé, sé que necesitás estar sola y pensar, pero le conté a mamá que estabas en La Lucila, me dijo que te invitara a pasar la Navidad con nosotros, y en verdad me gustaría que estuvieras aquí, sé que no estás en un buen momento, y qué necesitas encarrilar tu vida, pero quizás sea una buena idea que no estés sola en la Navidad!
-IRIS: Qué cosita tu mamá, cómo la quiero! Me parece una buena idea, no tenía nada pensado para hacer en Navidad, y creo que lo mejor que me puede pasar, es estar esa noche con ustedes dos!
-AGUSTIN: Me alegra mucho que aceptes la invitación! Tengo muchas ganas de darte un abrazo!
-IRIS: Y yo de sentir ese abrazo!
Hablamos un momento más y nos despedimos, aunque nada tenía pensado para el día de Navidad, estar con Amelia y con Agustín, era lo mejor que me podía pasar en ese momento!
Le pregunté a Gabriel como podía ir a Villa Gesell y me dijo que desde San Bernardo, tenía opciones de colectivo, y que si quería él me podía llevar hasta allí. Le agradecí y le dije que seguramente me iría el veinticuatro temprano en la mañana.
Y así fue, luego de desayunar, Gabriel me llevó hasta San Bernardo, nos despedimos y antes de subir al colectivo, le dije que seguramente volvería el día veintiséis, aunque no estaba segura.
Al subir al colectivo, le mandé un mensaje Agustín, diciéndole que ya estaba en camino, y que al llegar iría directamente para la ferretería, que ese día solo estaría abierta hasta el mediodía.
El viaje duro poco más que una hora y media, y en verdad me sentía bien de encontrarme con Agustín, y pasar la Navidad con él y con Amelia.
Llegué a Villa Gesell, y desde la terminal de ómnibus me tomé un taxi hasta la ferretería, al entrar Agustín estaba atendiendo a un hombre, pero al verme, se le dibujó una sonrisa.
El hombre se fue, y Agustín salió de detrás del mostrador, el abrazo fue interminable y no pude evitar las lágrimas.
-AGUSTIN: Hola Iris! Que alegría que hayas venido!
-IRIS: Hola Agus! Si supieras la falta que me hacía este abrazo!
-AGUSTIN: ¿Cómo estás?
-IRIS: Tratando de superar esto que pasó! Nunca me esperé algo así de Pablo, y menos que menos de mi madre!
-AGUSTIN: Me imagino cómo te debes sentir, pero vos sos una mujer fuerte, y estoy seguro que vas a poder superar esto!
-IRIS: Eso espero!
-AGUSTIN: Ya vas a ver que sí! Y haré todo lo que esté a mi alcance, para que así sea!
Estaba segura de eso, y lo volví a abrazar.
Tomamos unos mates, mientras conversábamos y Agustín atendía a sus clientes.
A las doce y media del mediodía, Agustín cerró el negocio, y fuimos caminando hasta su casa.
-AGUSTIN: Cuando le conté a mamá que venías, se puso re contenta y me dijo que te esperaría con unos fideos caseros!
-IRIS: Cómo la quiero a tu mamá! Es una cosita!
Al entrar a su casa, ya se sentía el olor a la salsa de Amelia, y al escucharnos entrar, salió de la cocina, directamente a darme un abrazo.
-AMELIA: Hola hija! Qué lindo que viniste! Te preparé los fideos que tanto te gustan!
-IRIS: Hola Amelia! Cuánto te lo agradezco! Al entrar ya sentí el olor de tu salsa! Cómo te quiero!
-AMELIA: Yo también hija! Cuánto me alegra que estés acá!
Dejé mis cosas en la habitación de Agustín, me dijo que me dejaba su habitación, y él dormiría en el sillón.
Aunque le dije que podía dormir yo en el sillón, no pude convencerlo.
Almorzamos esos exquisitos fideos de Amelia, después con Agustín juntamos y ordenamos todo, y cuando Amelia se fue a dormir la siesta, nos quedamos con Agustín conversando en el sillón.
Como siempre hablamos de muchas cosas, de cómo se estaba sintiendo él, sobre todo con el tema de Lautaro, y yo le conté cómo me sentía, y lo que había decidido en estos días.
Para la cena de Navidad, Agustín había comprado todo para hacer un asado, y a eso de las siete y media de la tarde, comenzó a prender el fuego.
Mientras tanto, yo le cebaba unos mates, y Amelia vino a sentarse a mi lado.
-AMELIA: Hace unos días, hablábamos con Agustín, sobre quedarnos aquí o volver a La Plata, yo ya sé que lo suyo no es la ferretería, y no quiero que siga con el negocio si no es lo que lo hace feliz, y sé también, qué le gustaría volver a La Plata.
Se acercó más a mí, y casi al oído me dijo:
-AMELIA: Sé que su vida está en La Plata, allí nació y creció, allí están sus amigos, pero creo, qué también quiere volver, para estar más cerca tuyo!
-IRIS: No te voy a mentir Amelia, a mí también me gusta tenerlo cerca! Y me encantaría que volvieran a La Plata, a vos también me gusta tenerte cerca! Pero entiendo qué Julio está aquí!
-AMELIA: Eso es verdad, pero estoy segura de qué Julio también pensaría en la felicidad de Agustín, y llegado el caso, a los cinco años, lo podremos hacer cremar, y llevar sus cenizas a La Plata, aquí están solos sus huesos, mi Julio, estará dentro mío allí donde yo vaya!
Me emocionaron tanto sus palabras que le di un abrazo!
La noche estaba calurosa, y cenamos en el patio cerca de la parrilla, el asado estuvo excelente, y entre los tres nos tomamos una botella de vino.
Realmente disfrute la cena, conversamos, nos reímos, y hasta dejé de pensar en lo que había pasado.
Cuándo se hicieron las doce, Agustín abrió una botella de champagne, brindamos deseándonos una feliz navidad, y nos quedamos conversando sentados en el patio viendo los fuegos artificiales que la gente del barrio arrojaba.
A la una de la mañana, Amelia dijo que ya se iba a dormir, y me despedí de ella con un abrazo.
Nos quedamos con Agustín conversando hasta terminarnos la botella de champagne.
-AGUSTIN: ¿Te animás a ir un rato a la playa?
-IRIS: Claro que sí!
Como estábamos, nos subimos al auto y nos fuimos hasta la playa.
Bajamos a la playa, nos sacamos las zapatillas, y caminamos un rato por la arena, con las olas mojando nuestros pies.
Un rato después ya sentía frío, más que nada por la brisa del mar y volvimos hasta el auto.
Nos limpiamos la arena de los pies, y antes de subir al auto, le dije:
-IRIS: Gracias Agus por esta noche! En verdad la pasé muy bien con vos y con tu mamá! Hacía tiempo que no pasaba una navidad tan tranquila!
-AGUSTIN: Gracias a vos por haber venido! Nos alegraste la noche buena! ¿Viste lo contenta que estaba mamá?
-IRIS: Sí! Y me encanta verla así!
Me salió del alma, acercarme a él y darle un abrazo, también me abrazó, y nos quedamos un momento así, en silencio, mirando el mar.
Volvimos a casa de Agustín, le ayudé a armar su cama en el sillón, y nos fuimos a dormir.
Antes de quedarme dormida, estuve pensando en lo bien que había hecho en venir, más allá de lo que había pasado, y lo qué pasaría de aquí en adelante, me sentía muy bien con Agustín y con Amelia, como si fueran mi familia.
Cómo hacía muchas noches, también le hablaba a papá, como si allí donde estuviera, me pudiera escuchar.
Me desperté en la mañana, pasé por el baño, y fui para la cocina.
Amelia y Agustín ya estaban levantados y tomaban mate en la cocina.
-AMELIA: Buenos días hija! ¿Dormiste bien?
Me acerqué a ella y le di un abrazo.
-IRIS: Buenos días Amelia! En verdad dormí muy bien, cómo hacía días que no dormía!
Luego fue el turno de Agustín, a quién también le di los buenos días con un abrazo y un beso en la mejilla.
-AGUSTIN: ¿Mate o preferís un té o un café?
-IRIS: Tomo mate con ustedes!
Estuvimos un buen rato mateando, y Amelia me preguntó que quería almorzar, le dije que me daba lo mismo, cualquier cosa estaba bien, me dijo que haría un pollo al horno con papas.
Salimos con Agustín a hacer las compras, y volvimos para que Amelia comenzara a cocinar.
En verdad me sentía tan bien con ellos, qué no me quería ir, pero tenía que volver al complejo, había traído poca ropa, y tampoco quería invadirlos demasiado.
Pasamos un día fantástico, me encantaba ver sonreír a Amelia, y también ver a Agustín tan relajado y contento.
Esa noche también me quedé a dormir, y me volvería al complejo el veintiséis por la mañana, antes de que Agustín abriera la ferretería.
Desayunamos los tres, y me despedí de Amelia antes de irnos.
-IRIS: Gracias por todo Amelia! Realmente la pasé muy bien!
-AMELIA: Me alegro mucho hija! En verdad yo también! Ya sabés que esta es tu casa para cuando quieras venir!
-IRIS: Gracias Amelia! Te quiero mucho!
-AMELIA: Yo también hija! Espero verte pronto! Quizás para el año nuevo!
-IRIS: Ya veremos Amelia!
Me miró con una sonrisa y nos dimos un último abrazo y un beso!
Fuimos con Agustín hasta la terminal de ómnibus y saqué el pasaje, el colectivo salía en diez minutos, y esos diez minutos, me quedé abrazada a él.
-IRIS: Gracias Agus por estos días! Fueron unos días muy lindos, me hicieron sentir muy bien!
-AGUSTIN: Gracias a vos por venir Iris! Nos alegraste la Navidad! Y cómo te dijo mamá, si querés y podés, te espero para fin de año!
-IRIS: Ya te diré Agus! No sé aún que voy a hacer!
El colectivo llegó, lo abracé fuerte y le di un beso en la mejilla.
-IRIS: Te quiero Agus!
-AGUSTIN: Sabes que yo también!
Me subí al colectivo, y Agustín esperó hasta que saliera, saludándonos una última vez con la mano.
Durante esa hora y media, fui pensando en lo bien que la había pasado, no quería volver a mi realidad, a la de estar sola y recordar lo que había pasado, aún no podía entender como Pablo me había hecho eso, y menos aún, cómo mi madre había sido capaz de coger con su yerno.
Cada vez que recordaba lo que pasó, me invadía esa sensación de indignación, de enojo, de tristeza, afloraba esa parte de mí que quería que esos dos, pagaran por lo que me habían hecho.
Llegué a San Bernardo y de allí me tomé un taxi hasta el complejo.
Era casi el mediodía cuando entré y me crucé con Gabriel qué trabajaba en el parque.
Me preguntó cómo me había ido y cómo me había sentido.
Le conté lo bien que me había hecho estar con Amelia y con Agustín, y en ese momento le pregunté si existía la posibilidad de quedarme una semana más en el complejo, me pidió un momento y fue a ver las reservas.
Fui a mi unidad y acomodé todas mis cosas, y unos minutos después Gabriel me llamó por el teléfono interno, y me dijo que no había problema que me podía quedar una semana más.
Al día siguiente, me crucé con Gabriel que entraba al comedor con unas cajas, y me dijo que después tenía que decirme algo, que pasara cuando pueda por el comedor.
Me di un baño, me cambié y fui al comedor, al entrar Mora y Gabriel estaban tomando unos mates y me senté a matear con ellos.
-GABRIEL: Hace un rato cuando le comenté a Mora que te quedabas una semana más, se nos ocurrió, que si así lo deseas, pueden venir al complejo a despedir el año, tu amigo y su mamá, si pueden venir claro.
-IRIS: ¿De verdad?
-MORA: Sí Claro! Para despedir el año suelen venir nuestros hijos con sus parejas, y también Aurelio, y nos gustaría que cenaran con nosotros el treinta y uno!
-GABRIEL: Por supuesto se pueden quedar en tu unidad, allí hay lugar para las tres!
-IRIS: Tendría que hablar con Agustín, pero me encanta la idea! Muchas gracias!
Después me decís cuánto más te tengo que pagar y te lo transfiero!
-GABRIEL: Tan solo sería la semana de enero, lo demás es una invitación!
-IRIS: Por favor Gabriel, te pago lo que corresponda!
-MORA: No hay nada más que pagar corazón! Es una invitación nuestra!
-IRIS: Muchas gracias! Son ustedes muy amables!
Después de los mates, volví a mi unidad y le mandé un mensaje a Agustín, preguntándole si lo podía llamar, y unos segundos después, fue él quien me llamó.
-AGUSTIN: Hola Iris! ¿Cómo estás?
-IRIS: Hola Agus! todo bien! Quería hablar con vos para preguntarte qué tenían pensado vos y tu mamá para el fin de año.
-AGUSTIN: Justamente hace un rato mamá me decía, qué te preguntara si querías venir para acá, a recibir el año con nosotros.
-IRIS: Hablando con Gabriel, el dueño del complejo, cómo les había contado a él y a su esposa, un poco de mi historia, de vos y de tu mamá, me dijo que si querían y podían, se vinieron los dos a despedir el año en el complejo, y cenar con ellos y con sus hijos, ¿ Qué te parece?
-AGUSTIN: Se lo consulto a mamá, pero supongo que le encantará la idea!
-IRIS: Y me dijo que se pueden quedar a dormir, en la unidad en dónde estoy, hay lugar para los tres!
-AGUSTIN: Espera que le consulto a mamá!
-IRIS: Sí claro!
Sin cortar la comunicación, le fue a preguntar a Amelia, y pude escuchar que le preguntaba:
-AGUSTIN: Ma!, estoy hablando con Iris, y nos invita a pasar el fin de año en el complejo donde ella está en La Lucila del Mar, ¿te gustaría que fuéramos para allá?
-AMELIA: ¿A vos te gustaría ir hijo?
-AGUSTIN: Sí ma!
-AMELIA: Entonces vamos! Pregúntale ¿que llevamos?
Agustín volvió a hablar conmigo.
-AGUSTIN: Mamá dijo que sí, y pregunta que llevamos?
-IRIS: No hace falta que traigan nada! Solo vengan ustedes y tráiganse algo de ropa!
-AGUSTIN: Conociendo a mamá va a querer llevar algo!
-IRIS: Decile que no hace falta, que solo me alegra de que puedan venir!
Agustín me dijo que el treinta y uno, la ferretería estaría cerrada, y le dije que se vinieran a pasar ese día al complejo.
Hablamos un momento más, y quedamos de acuerdo en que vendrían ese día por la mañana.
Me volví a sentir contenta de poder pasar esa fiesta con ellos también, junto con Andrés, eran las personas más cercanas a mí en ese momento.
Luego de hablar con ellos, lo llamé a Andrés, sabiendo que sus hijos no están en el país, quería preguntarle con quién pasaría el fin de año.
-IRIS: Hola Andrés ¿cómo estás?
-ANDRES: Hola chiquita! Qué alegría tu llamado, yo estoy muy bien, ¿y vos?
-IRIS: Quería preguntarte ¿con quién pasarás el fin de año?
-ANDRES: Cómo mis hijos no pueden venir, me vine unos días a la costa, estoy en la casa de un amigo en Costa del Este!
-IRIS: ¿Estás solo?
-ANDRES: Así es, estoy solo!
-IRIS: Agustín y su mamá, vienen a recibir el año al complejo, vamos a cenar con los dueños, y si estás solo me gustaría que vos también vinieras, si podés claro.
-ANDRES: Claro que me gustaría, pero..., ¿sería eso posible?
-IRIS: Sí Andrés, en este momento vos, Agustín y su mamá, son las personas importantes en mi vida, me gustaría compartir este momento con ustedes.
-ANDRES: Contá conmigo entonces!
Hablamos un momento más, y quedamos en vernos el treinta y uno en la noche.
Luego de hablar con Andrés, fui a hablar con Gabriel, había invitado a Andrés sin consultarle, pero estaba segura de que no habría problema, fui hasta el comedor y le toqué timbre.
-GABRIEL: Hola Iris!
-IRIS: Hola Gabriel! Quería decirte que Agustín y su mamá vendrán el treinta y uno, y perdón por hacerlo sin consultarte, pero Andrés, el amigo de papá que me trajo, estará solo el fin de año, y está aquí nomás en Costa del este, y me permití invitarlo también para la noche de fin de año, pero necesito que me permitas, correr con los gastos de esa noche, el dinero no es problema Gabriel!
-GABRIEL: Justamente Iris! El dinero no es problema! Lo importante es pasar un buen momento y con la gente querida, además va a estar Aurelio también, que es amigo de Andrés, él, Agustín y su mamá, por supuesto son bienvenidos!
Me sentí tan agradecida con él, qué me acerqué y le di un abrazo, a pesar de lo que había pasado, me sentía bien de poder vivir este momento.
El último día del año, temprano en la mañana, me mandó un mensaje a Agustín, diciéndome que ya estaban en camino, qué llegarían más o menos a las diez de la mañana.
Mientras los esperaba, me acerqué al restaurante del complejo, y reservé una mesa para almorzar los tres.
Faltaban minutos para las diez, sentada en uno de los bancos del parque, los vi llegar.
Gabriel y Mora estaban sentados bajo heladero del comedor, Gabriel se levantó para abrir el portón y recibirlos.
Agustín entró con el auto, y Gabriel le indicó dónde estacionar junto a mi unidad.
Me acerqué hasta el auto, y saludé con un abrazo y un beso a Amelia, luego saludé a Agustín, también con un abrazo y un beso, en el momento en que Gabriel llegaba hasta nosotros.
Los presenté y Gabriel muy amablemente les dio la bienvenida.
Agustín bajó sus cosas, y del asiento trasero, Amelia bajó tres pan dulces, por supuesto hechos por ella, y del baúl del auto, Agustín sacó varias botellas de champagne.
Le entregamos las cosas a Gabriel, que por supuesto nos dijo que no hacía falta, pero elogió los pan dulces de Amelia, diciendo que tenía muy buena pinta.
Entramos a mi unidad, y Agustín y su mamá acomodaron sus cosas, mientras tomábamos unos mates.
-AGUSTIN: En verdad es un lugar muy lindo!
-AMELIA: Es hermoso esto hija! Y con restaurante y todo!
-IRIS: Ya reservé un lugar para que almorcemos los tres!
Luego de los mates, recorrimos el complejo, y nos sentamos un momento a la sombra de un árbol.
-AMELIA: Hija, te lo voy a contar yo!
-IRIS: ¿Qué me vas a contar Amelia?
-AMELIA: Con Agustín decidimos poner en venta la casa y la ferretería, y cuando se vendan, nos vamos a volver a La Plata, y si todo va bien, con ese dinero, Agustín comprara un auto y empezará a trabajar haciendo viajes para empresarios, eso es lo que le gusta, y no tiene sentido que se ate a la ferretería! Ese fue el sueño de Julio, y ahora es el turno del sueño de Agustín, y si eso es lo que desea, yo estaré feliz de que pueda hacerlo!
-IRIS: Cómo los quiero! Y si Dios quiere lo voy a tener más cerca!
-AGUSTIN: Y ya dijimos con mamá, qué podremos venir de vez en cuando, a traerle una flor a papá, y cuando se pueda, llevaremos sus cenizas para La Plata.
Se hizo la hora del almuerzo, y fuimos los tres para el restaurante, por supuesto la pasamos muy bien, me gustaba mucho ver sonreír a Amelia, y me daba cuenta que Agustín, al menos en esos momentos, volvía a ser el de siempre.
Luego del almuerzo Amelia se fue a descansar un rato, en la unidad le había dejado mi cama, y yo dormiría en la otra habitación, que tenía dos camas simples, con Agustín.
Nos fuimos los dos caminando a la playa, y estuvimos un rato sentados en la arena conversando y mirando el mar.
A pesar de que el día estaba algo nublado, la playa estaba llena de gente.
-IRIS: ¿Puedo decirte algo?
-AGUSTIN: Por supuesto!
-IRIS: Me alegra que se vuelvan para La Plata! Los voy a tener más cerca!
-AGUSTIN: Vivir en Villa Gesell es muy lindo, pero siento que mi lugar es en La Plata! Y también me alegra de que estemos más cerca! Estuve haciendo cuentas, y quizás me alcance para comprar dos autos, y si todo va bien, me gustaría hacer una empresa, ir sumando autos, pero bueno…, por ahora es un sueño!
-IRIS: Estoy segura que lo vas a lograr! Y te recuerdo lo que te dije, tengo mucho dinero en la cuenta del banco, y un buen ingreso en la universidad, ya sabés que podés contar con ese dinero!
-AGUSTIN: Te agradezco Iris! Ya veré cuando se vendan la casa y el negocio!
Volvimos para el complejo y nos quedamos conversando en el deck de madera fuera de la unidad, hasta que vimos salir a Amelia con el mate preparado.
-AMELIA: Este lugar es hermoso!
-IRIS: La verdad es que si, de hecho, me voy a quedar una semana más!
-AGUSTIN: Está muy bien!
-IRIS: Esta noche también viene Andrés a cenar con nosotros!
-AMELIA: ¿Andrés es ese hombre que te llevó a casa aquella vez?
-IRIS: Ese mismo! Era amigo de papá y lo quiero mucho!
-AMELIA: Parece un buen hombre!
-IRIS: Es un buen hombre! Me hace acordar mucho a papá!
-AMELIA: Y es buen mozo también!
-AGUSTIN: Mamá!
-AMELIA: Bueno hijo! Solo digo que es buen mozo!
Me hicieron reír, y en ese momento se me dio por pensar en que si los dos estaban solos, ¿por qué no? Por la tarde vimos llegar a un chico y una chica que saludaron con abrazos a Gabriel y a Mora, y luego supimos que eran Javier, el hijo de Gabriel y Silvina, su novia.
Más tarde, casi a las ocho de la noche, llegaron Brenda, la hija de Mora, con Martín, su novio, y un rato después, llegó Andrés trayendo varias botellas de vino y champagne.
Nos fuimos acercando a la casa de Mora y Gabriel, nos fuimos presentando y saludando a Aurelio que ya estaba en la casa.
Amelia rápidamente se sentó a conversar con Andrés y con Aurelio, y con Agustín, estuvimos conversando con los hijos de Mora y Gabriel. En verdad tenían tan buena onda como sus padres, y estaba segura de que sería una hermosa noche.
Entre todos, sobre todo los más jóvenes, preparamos la mesa y los platos para servir.
Abrimos las bebidas y a eso de las nueve y media, nos sentamos a cenar.
La cena estuvo estupenda, me sentía como en familia, me causaba gracia ver lo animada que estaba Amelia conversando con Andrés, y se me dio por pensar que quizás podría pasar algo entre ellos, y también, que podría hablar con Agustín para que quizás puedan hacer algo con el tema de los autos de alquiler, Andrés se había quedado sin trabajo, y quizás podría trabajar con Agustín, ya vería.
Luego de la cena, juntamos y ordenamos entre todos y a eso de las once y media, con las botellas de champagne y las copas, nos fuimos todos para la playa, era costumbre recibir el año frente al mar.
Había ya mucha gente en la playa, Los más jóvenes habíamos llevado reposeras para Aurelio, para Andrés y para Amelia, los demás nos sentamos en la arena.
A las doce en punto, descorchamos las botellas de champagne, llenamos las copas y brindamos por el año que comenzaba.
Alcé la copa al cielo y brindé por papá, abracé a Amelia deseándole un buen año y le dije lo que la quería, luego hice lo mismo con Andrés y luego con Agustín. Lo abracé, chocamos nuestras copas y mirándonos a los ojos, nos deseamos un buen año.
Saludé al resto de las personas y por último a Mora y a Gabriel, agradeciéndoles el haberme permitido disfrutar de esa noche!
Después de ver los fuegos de artificio en la playa, volvimos todos para el complejo, y seguimos conversando, tomando champagne y comiendo pan dulce de Amelia, que estaban realmente exquisitos.
A eso de las dos de la mañana, Amelia nos dijo que ya se iba a la cama, que había sido un día largo y estaba cansada.
Se despidió de todos, luego de mí y de Agustín, y por último de Andrés, con quien se quedó conversando un momento más.
Aurelio dijo también que ya se iba y Andrés se ofreció a llevarlo de camino a Costa del Este, él también se iba ya.
Se despidió de todos y cuando se despidió de mí, me dijo:
-ANDRES: Muchas gracias Iris por esta noche! No creí que arrancaría el año en tan buena compañía!
-IRIS: Gracias a vos por haber venido! Quería estar con vos también esta noche! Tené cuidado en la ruta!
-ANDRES: Si! Tranquila que tomé muy poco!
Y poniendo carita de pícaro, me dijo:
-ANDRES: Muy agradable la mamá de Agustín!
-IRIS: Si! Ya te vi que estuviste meta charla con Amelia, picarón!
Sonriendo me dio un abrazo y un beso y se fueron con Aurelio para su auto.
Nos quedamos los demás, conversando, tomando champagne y escuchando música, incluso estuvimos bailando un buen rato entre todos.
A eso de las cuatro y media de la mañana, los hijos de Mora y Gabriel se despidieron de nosotros y se fueron para la casa, luego Mora y Gabriel, también nos saludaron y se fueron a dormir.
Volvimos caminando hasta nuestra unidad y antes de entrar, nos quedamos conversando un rato en las reposeras del deck.
-AGUSTIN: Realmente la pasé muy bien! Son gente muy sencilla y agradable!
-IRIS: Son bárbaros!
-AGUSTIN: En verdad que sí!
-IRIS: Me hizo muy bien que pudieran venir tu mamá y vos! Y también Andrés, en este momento, son las personas más importantes de mi vida!
-AGUSTIN: Vos también sos importante para mí! Y veo que también para mamá, cuando estás le cambia el humor!
-IRIS: Me encanta verla sonreír! Y que entretenida estuvo con Andrés!
-AGUSTIN: Sí! Los vi hablando toda la noche!
-IRIS: Quién te dice! Son viudos los dos!
-AGUSTIN: ¿Vos decís?
-IRIS: Ya veremos cuando se vayan para La Plata!
Nos reímos los dos, y como ya empezaba a tener frio, nos metimos al departamento.
Pasé por el baño mientras Agustín se cambiaba, y luego me cambié para dormir, mientras él iba al baño.
Después de mucho tiempo volveríamos a dormir en la misma habitación.
Continuará…
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- Relato #198428— title-regex: contiguous parts (14 -> 15)
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