Xtories

Mi amiga Ana (2)

Ana no solo llamó para recordar lo de anoche; llamó para pedir más. A pesar de su novio y su familia, cruzó la puerta de mi casa con la misma hambre de siempre. Esta vez, no hubo coche ni excusas, solo el sofá y la piel.

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Ana (2)

Domingo. 11 de la mañana.

Me despierta el teléfono. Miro quien llama. Es Ana.

En ese momento vuelven a mi cabeza los recuerdos de la noche anterior en el coche… no fue un sueño…

Miro el reloj y calculo que habré dormido unas 4 horas.

Cojo el teléfono

Ana - hola

Yo - buenos días.

Ana - sabes, aún no me he duchado… anoche estaba rendida… todavía huelo a sudor y sexo…

Me deja sin palabras. Me descoloca por completo…

Ana - recuerdo lo de anoche y ya estoy mojada otra vez…

Oigo sus gemidos…. Se está masturbando…

Ana - mmmm…. Estoy muy mojada… necesito más…

Me pone a cien

Yo - ven a verme. Te quiero ver en mi casa en media hora.

Ella para… noto que duda. No se que va a decir.

Ana - voy a comer con mi novio y su familia a las 2… no sé…

Ella vive cerca de mi casa, a unos 5 min en coche. Comparte casa con su hermana, un par de años menor que ella.

Yo - iría yo a verte, pero está tu hermana… aquí nadie nos molestará. Te doy media hora para que te prepares. Yo también quiero repetir. Te espero.

Y colgué el teléfono. Esperaba que me llamara para decirme que no, pero no fue así. Vendría?

Pasaron 30 min y nada… 35… 40… 45… supuse que ya no vendría, pero entonces… llaman a la puerta. Abro. Mi corazón va a mil esperando que sea ella. Y allí está… radiante, alegre, con una sonrisa… tal como es ella… entra y cierro la puerta. No digo nada. La cojo de la cintura y nos besamos.

Yo - creí que no ibas a venir

Ana - si me ordenas venir de ese modo no puedo negarme… siento haber tardado, pero estaba mi hermana y no sabía qué excusa ponerle…

Me besa, me coge de la mano y me lleva al salón. Nos sentamos en el sofá. Lleva unos shorts vaqueros y una camiseta. Hacía calor y más que iba a hacer…

Yo - lo de anoche fue increíble. Me pillaste totalmente por sorpresa…

Ana - hace tiempo que lo tenía pensado… quería estar contigo y surgió así… fue increíble…

Yo - no te arrepientes?

Ana - para nada… y quiero más…

En ese momento nos besamos. Ella toma la iniciativa y se sienta encima de mí, besándome y restregando su cuerpo con el mío… nos besamos y mis manos van a su cintura, subo por su cuerpo, le quito la camiseta y el sujetador, y ahí están de nuevo sus preciosas tetas, nuevamente con los pezones duros pidiendo guerra… se las agarro y empiezo a tocarlas, a acariciarlas, pellizcando y tirando de sus duros pezones, para acto seguido empezar a chuparlos, mordisqueando sus pezones… ella se pone a mil… empieza a rozarse con mi polla y a gemir…

Yo - que te coman las tetas te pone a mil, verdad?

Ana - uf, me encanta… casi podría correrme solo con eso…

Sigo chupando y saboreando sus increíbles tetas. Ella cada vez se roza más contra mí, gimiendo de placer… yo no puedo aguantar más y la tumbo en el sofá, le desabrocho el pantalón y se lo quito junto con sus bragas… ahí está de ella, desnuda frente a mí, con su coño mojado pidiendo guerra… me mira con un gesto inocente, como si le diera vergüenza…

Yo - tienes un cuerpo increíble

Ana - de verdad? No crees que me sobran unos kilos?

Me sorprendió su pregunta. Nunca pensé que pudiera tener algún complejo con su cuerpo…

Yo - para nada. Estás increíble… mi polla es ejemplo de ello…

Miró mi polla dura como una piedra, me miró y sonrió… no pude más… le abrí las piernas, las puse sobre mis hombros y se la metí de un solo empujón… empecé a follarla, a follarla de verdad, duro, con ganas, como la noche anterior… no podía contenerme, no podía hacerlo más suave… y a ella le encantaba…su coño chorreaba y ella gemía de placer… se mordía el labio inferior para gritar menos, pero no le servía de mucho… a mí me ponía a mil verla así, y me daba igual que se enterara todo el edificio de que estábamos follando…

La cambié de posición y la puse a cuatro patas y la seguí follando duro… la agarré del pelo, tiraba de él, al tiempo que le daba unos duros azotes en el culo… y le encantaba… la follé un buen rato, hasta que paré, me senté en el sofá y le dije que me la chupara. No tardó ni un segundo. Se puso de rodillas frente a mí y me hizo una mamada increíble… agarraba mi polla con su mano, y mientras me pajeaba, me chupaba las pelotas y subía con su lengua por mi polla, una y otra vez, hasta meterla en su boca y usar su lengua sobre mi glande… la avisé que me iba a correr, entonces paró y me dijo “quiero que me llenes de leche, como ayer”… y se puso encima y empezó a follarme… los dos estábamos a mil… mis manos pasaban de su cadera a su culo, luego a sus tetas y nuevamente a su culo… estaba a punto… se lo dije… “me voy a correr” ella me dice “aguanta un poco que casi estoy”… me siguió follando… yo no podía más… entonces noté como ella aceleraba el ritmo, aumentaban sus gemidos, y de pronto, su cuerpo se tensó y se corrió… echando su cabeza hacia atrás y quedando sin respiración unos segundos… viendo esa imagen y al sentir las contracciones de su coño sobre mi polla, no aguanté más y me corrí llenándola nuevamente de mi leche…

Quedamos los dos exhaustos, ella sobre mí, los dos abrazados, sudorosos, recuperando la respiración después de tremendo orgasmo… nos miramos y nos besamos…

Ana - increíble… no puedo más… me voy a la ducha que tengo que volver a casa o mi hermana se va a preocupar… y luego tengo la comida familiar…

Me sonrió, me besó, se levantó, recogiendo su ropa del suelo, y se fue a la ducha…

Yo me quedé en el sofá, viendo su cuerpo desnudo dirigirse a la ducha, y pensando que estaba loco por esa mujer…

Antes de marcharse la cojo de la cintura, la beso y le pregunto

Yo - te arrepientes? No quiero que tengas remordimientos o que te sientas mal por ser infiel… lo que pasó ya pasó, pero si quieres dejarlo…

No me dejó terminar lo que estaba diciendo… me besó, me sonrió y me dijo

Ana - no me arrepiento de nada. Yo lo busqué porque lo deseaba, y quiero más…

Continuará…