Fantasía
Pablo no pensaba que un desayuno casual terminaría con una mujer desnuda entregándole su ropa interior en la mesa. Pero cuando la lleva a su hotel, los juegos de poder se vuelven reales: vendas, ataduras y un ritmo implacable que ninguno de los dos podrá detener.
Para ti, tú ya sabes quién eres y no hay que dar explicaciones. Espero que te guste, está hecho con mucho cariño
Fantasía.
Me había alojado en un céntrico hotel, al no tener desayuno, tenía que ir a algún bar a desayunar. Como soy animal de costumbres siempre iba al mismo. Todos los días coincidíamos en el café, a la hora del desayuno. Tu debías trabajar por la zona. Yo salía de mi hotel.
Hoy me he levantado más valiente, me he dicho a mí mismo que si te veo te voy a entrar. Entró en el café y ahí estás tú. Me miras y te sonrió, tu boca dibuja una sonrisa cargada de erotismo. Me acerco hasta tu mesa. Tu escote me subyuga y no puedo menos que fijar mis ojos en él, subo despacio hasta encontrar tus ojos mirándome. Sonríes, sabes que tus tetas me han motivado.
- Buenos días. Soy Pablo, ¿Ytú?
- ¿qué importa mi nombre? Solo es eso, un nombre
Me agachó hasta rozar mi cara con la tuya y te doy dos besos. Sin querer mi mano roza tu seno. Tiemblas.
- ¿Puedo sentarme?
- Por supuesto.
- Estás más guapa hoy.
- Hummmsiiii, ayer estuve en la pelú, igual es eso. Te fijas mucho ehh
- Cómo no hacerlo ante tal belleza.
Meneas tu pelo lo recoges en una coleta y lo vuelves a soltar. Me miras y sonríes. Yo te sigo el juego. Me fijo en tu falda y su abertura. Te llega más arriba del medio muslo. Tú te mueves y la falda se sube otro poco, casi puedo ver tu ropa interior.
- Seguro que trabajas por aquí- te digo
- Ehh si, si, por aquí cerca sí a la vuelta de la calle. ¿Y tú?
- Yo no, estoy en el hotel, estoy de paso, he venido para hablar con unos proveedores. Esos pechos y esas piernas me están matando.
- Hummmsíii, me alegro
- Qué te parece si te invito a comer. Esta tarde no tengo nada que hacer. Me podrías enseñar la ciudad.
- Por mí encantada, será un placer enseñarte mi preciosa ciudad.
- Pues te espero aquí a las dos y media.
- Aquí estaré.
Salgo del bar aún obnubilado por tus impresionantes pechos, pensando que una cubana en ellos sería algo perfecto. Me encantaría comerte entera y llenarte entera, esa boquita que estaba pidiendo mi lengua a gritos. Joder se me ha puesto dura solo de pensarlo. Tengo una reunión que procuro vaya deprisa. A eso de las dos me acerco al restaurante. A los pocos minutos llegas tú. Tienes una sonrisa radiante y un gesto pícaro en la boca.
- Buenas, ¿Quieres algo?
- Un vinito blanco bien frío.
- ¿Estás caliente y tienes que templar?
- Jajaja imagino que no más que tú.
sujeto tu mano con la mía y la acercó a mi polla, aprieto tu mano en torno a ella.
- Como verás yo sí que estoy caliente.
- Y no pierdes el tiempo ehhhh
- Ya no somos niños, es bobada perder el tiempo. Te propongo ir a comer, a la terraza de las flores, si te parece bien.
- Perfecto es un sitio chulo y se come bien
- Comer te voy a comer entera, hasta que me pidas clemencia.
- Guaauu eres un tío muy seguro, eso me gusta.
- Te haré rogarme para que te folle.
- Hummmm me parece perfecto.
Salimos hacia el restaurante. Fuimos andando, pues estaba cerca. Al pasar por una calle estrecha, vi un portal y te metí en él. Te pegue contra la pared y bese tu boca con pasión, a la vez que colaba mi mano bajo tu falda metiendo un dedo entre los pliegues de tu tanga. Una vez dentro lo menee con fuerza y rapidez. Tu quedaste sorprendida y al poco bañabas mi mano con tus jugos.
- Joder tío, sí que apuestas fuerte, sí.
- Te dije que te volvería loca y te volveré loca.
- Espero hacer yo lo mismo
Llegamos al restaurante y comimos tranquilamente. Hablamos de todo un poco y de sexo, de sexo también. Tu mordías tu labio y me mirabas. Tus ojos brillaban y tus labios estaban abultados. A los postres te propuse ir a mi hotel que estaba cerca.
- Joder tío, eres un rapidillo.
- Una mujer como tú no se me puede escapar. Eres oro molido y he de esculpirte.
- Pensé que harías el tópico de pedirme las bragas.
- Bien, si lo deseas, me las puedes dar. Pero habrás de sacarlas aquí mismo.
Me miraste con ojos vidriosos y cargados de deseo. Echaste tus manos atrás y soltaste tu sujetador, sacándolo por la manga de la camisa. Lo doblaste y lo guardaste en tu bolso. tus pezones se marcaban orgullosos sobre la fina tela, prueba de tu excitación.
- ¿Te gusta jugar??? Eso está muy bien. Jugaremos. Mi polla ya estaba dura
Alzaste un poco tu culo, metiste las manos subiendo tu falda. Tiraste de las tiras del tanga y lo sacaste por tus tobillos. Me lo diste en la mano, hecho una bola. Yo lo coji, lo extendí sobre la mesa, notando la humedad impregnada en él. Lo lleve a mis fosas nasales y aspire.
- Hummmm que rico huele y que rico sabe.
- Eres un cerdo y un cabrón. - dijiste riendo
- Hummm esa boquita, tendré que tapártela
Me miraste desafiante, tu cara exhibía una mueca de satisfacción y de deseo. Tus ojos estaban abultados.
- Desabróchate dos botones
Me miraste con cara de lujuria y abriste esos botones. Tus pechos estuvieron a punto de salir buscando su libertad. Tus ojos cada vez brillaban mas
- Vamos a mi hotel, aquí ya no tenemos nada que hacer.
Nos levantamos y salimos en dirección al hotel. Yo estaba hospedado en el hotel Bro.
Nos acercamos a él y subimos a mi habitación. en el ascensor te bese con pasión a la vez que apretaba tus glúteos atrayendo tu cuerpo hacia mí. Llegamos a la habitación y una vez dentro, te di la vuelta y te puse contra la pared. Bese tu cuello y fui lentamente desabrochando los botones de tu blusa, que saque de tus brazos, lanzándola sobre el sofá. Acaricie tus pechos desde atrás, sin dejar de besar tu cuello. Tus pezones se pusieron duros y los pellizque suavemente. Desabotone tu falda, dejándola caer a tus pies. Azote tu culo y apreté tu cabeza contra la pared. Me postré entre tus piernas y lamí tu coñito, mientras bajaba una de tus medias. Continúe besando y lamiendo, tu coñito mientras bajaba la otra. Con una de tus medias en mis manos, te di la vuelta, subí por tu cuerpo hasta tus pechos. Los chupé, los sorbí, mordí tus pezones.
Puse tu media alrededor de tus ojos y la ate sobre tu nuca. Te deje de pie mientras mi mano acariciaba tu culito, con la otra acaricie tu coñito. Me movía lento, sin prisa. Acariciaba tu agujerito posterior y notaba la humedad en tu agujerito delantero. el roce hacía que tus caderas buscasen mis dedos introduciendo la yema en tus agujeritos
Mis dedos entraban muy lentamente en ti, mientras tú movías tus caderas, querías ser penetrada, que te follase con mis dedos.
El estar ciega, realzaba tus otros sentidos. Las caricias no cesaban y los dedos solo entraban un poquito. Te relames y buscabas mis manos con las tuyas. tus gemidos cada vez son más fuertes y tu respiración más rápida. el ritmo lo ponía yo. Puse tus manos a tu espalda y con la otra media las ate. Gemiste de gusto.
- Te voy a follar, te voy a reventar. te digo ronco pegado a tu oído.
- Hummm, síii, jodeeer
Apoyo tu cabeza sobre el respaldo del sofá, cojo tus dos manos atadas, las levanto y meto mi capullo en tu interior. Lo meto y lo saco mirando como sale brillante, bañado por tus jugos. El roce me produce cada vez más placer, mi polla se pone cada vez más dura. Tu cada vez estas más excitada, gimes, gritas, me ruegas que te la meta, que te la meta entera. Tu coño es un manantial. Yo sigo con mi lento caminar horadando la entrada de tu coñito. Me cuesta, tengo que aguantar mis ganas de taladrarte y follarte con todas mis fuerzas
- Cabroooooon me maaaataaas, me maaaataaas.
Te noto tensarte, tu orgasmo está cerca, tu respiración se agita, tus caderas bailan un perreo sobre mi polla, dejas caer tu cabeza sobre el respaldo. Noto como mi polla es bañada por tus jugos. La meto hasta el fondo de tu coño. Esto desencadena tu orgasmo.
- Siiiiiiiijodeeeersiiiiiii, dame fueeerte, pooorfaaavooor. Dameeeeee
Me apiado de ti y saco y meto mi polla con un ritmo más rápido, lo justo para no correrme como un adolescente. Marco mi ritmo con azotes en tu culo, tu precioso culo, a la vez que noto como tu coño me ordeña, como me aprieta. Quiere mi leche. Tu jadeas cada vez más deprisa.
- Vamoooos, dameeee, dameeee muy fuerte, dameeeeee
Aceleró los azotes y mi ritmo, ya no puedo más, estoy al borde, te doy un fuerte azote y doy todo lo que tengo hasta explotar en tu interior.
- Siiiiii, tomaaaa, tomaaaaaa, hummm que bien me ordeñas hummmmsiiiiiii.
- Hummmmmm, otrooooo, siiiiii, me disteee, otrooooo. que ricooo gracias, gracias
Como puedes te revuelves, te tiras en el suelo, buscas mi polla y la lames, la lames con todas tus ganas. Dejándola bien limpia.
- Hummmmm que rico todo, me diste bien dada.
- Tu tampoco estuviste mal ¿ehhh?
Desaté tus manos y le di luz a tus ojos. Nos fuimos a la cama. Nos tumbamos y nos acariciamos durante un largo rato. Bajé mi boca hasta tu coñito y lo empecé a lamer. Lamí los pliegues de tus labios totalmente depilados, suaves y tersos. Con mi lengua me fui introduciendo dentro, muy lento. El sabor de tu cuerpo llena mi boca. Mi lengua busca tu clítoris. Lo encontré y lo acaricié lento sin prisas. Te diste media vuelta y te colocaste encima de mí. Sujetaste mi polla con una mano y la fuiste engullendo tranquilamente. Ese calor hummm, esa humedad... el roce de tus dientes y el apretar de tus labios, hicieron que rápidamente estuviese duro, duro como una piedra.
Los líquidos de tu coño resbalaban hasta mi boca dejando su esencia dentro. Te estabas corriendo sobre mi boca y no era la primera vez. Te deguste saboreando tus líquidos como el mejor de los vinos
Aceleraste el sube y baja sobre mi polla, hummm un gusto extremo me invadía. Alcé un poco mi pelvis y tensé mi cuerpo, mi polla atravesó tu garganta. Estaba a punto, casi ya lo tenía. Separaste la boca de mi polla y me miraste con el rostro brillante y desencajado.
Te sentaste en cuclillas sobre mi polla.
- Ahora verás lo que es una hembra en celo.
Empezaste a subir y bajar, primero lento y después más rápido. Al poco te sentaste, esa postura te cansaba. movías tu cuerpo, sentada en mí, de adelante hacia atrás. Pusiste las manos en mi pecho, apretaste tu coño sobre mi polla y te dejaste ir.
-Hummmmmm, hummmmmm, siiiiiiii... Ahora te toca a ti.
Apuraste tu orgasmo unos segundos largos, donde tu coño apretaba mi polla como una buena garganta. Me miraste a los ojos, sonreíste. Volviste a ponerte en cuclillas. Apoyaste tus manos en mi pecho y empezaste un rico baile sobre mi polla. Ahora querías disfrutar, la querías sentir dentro, necesitabas sentirla bien dentro. Tu mandabas, ponías el ritmo y gemías, gemías mientras bañabas mi polla. Me miraste a los ojos, querías más, pero estabas exhausta, querías ayuda. Metí mis manos bajo tu culo, para mantenerte sujeta. Empuje mi pelvis contra tu coño, baje un poco tu culito. Ahí, ahí era la medida exacta. Entonces empecé un fuerte movimiento de abajo arriba. Metía la polla con todas mis fuerzas, todo lo rápido que podía. No duraría mucho así. Gemías, gritabas, llorabas de gusto. Aguante a ese ritmo todo lo que pude. Aguante hasta llevarte al cielo, a la vez que yo me iba contigo. Caíste encima de mí.
- ¿Tocaste el cielo?
- Estoy metida en él.
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