Xtories

Vacaciones 3

Carlos no solo la usó; la destinó. Con una orden seca, Júlia dejó de ser su propiedad privada para convertirse en el juguete de extraños. Ahora, bajo el sol y la arena, debe decidir si obedece hasta el final o si el placer la hace traicionar su propia sumisión.

dragon197020K vistas8.6· 10 votos
Este relato queda fuera de tus preferencias actuales. Lo mostramos porque llegaste por un enlace directo.

- 3 -

Estuvieron con arrumacos y besos con lengua, intercambiándose saliva, mientras Carlos la interrogaba.

- ¿Así que separada? ¿Tan poco te gusto la polla de tu ex que la quisiste soltar?

- Se lio con una amiga mía y me pidió él el divorcio a los cuatro meses de casarnos.

- Hay que ser gilipollas para dejar perder una puta guarra como tú. O tu amiga era más puta que tú y tú una mojigata que no le dabas lo que lo deseaba.

- A mí me gusta sentirme usada como tú me usas. Él era demasiado servicial conmigo y…

-… Y te dejó por una tía que seguro que le sorbia tanto la polla que le escurrió el cerebro. Pero tranquila, que, si quieres ser tratada como una zorra, conmigo te vas a hartar.

Sus dedos rodearon el pezón duro y lo retorció mientras ella gemía y agarraba fuerte su polla.

Carlos apretó fuerte el pezón hasta que ella gritó de dolor.

- Zorra, ¡no te equivoques! Aquí el que manda soy yo. Como vuelvas a tocarme la polla sin permiso te meto una ostia que te giro la cara.

- Perdón, pensaba…

- No pienses. Para mí solo eres un trozo de carne, ¿estamos? - Su mano dejó el endurecido pezón y la cogió fuerte de la mandíbula, formando una fea pero erótica mueca con sus labios. Entre ellos se apreciaban sus perfectos dientecitos y su lengua sonrosada. Carraspeó y regurgitó i escupió un buen salivazo que entró de lleno en su boca. – Saboréalo puta.

Júlia con la saliva de su maduro macho en la boca observó como este se levantaba. Su polla en reposo se balanceaba chocando con sus muslos. Recogió el bañador y se lo puso sin dejar de observarla. Agachándose le dio un cachete en la mejilla, no muy fuerte, pero seco. Cogió la camiseta y se la puso con una sonrisa en la boca.

- Tengo que irme. He quedado para comer, pero te espero esta noche en la sala de fiestas “Pasiones”. Pásate sobre las 9 de la noche si quieres seguir con esto.

Vio como la putita asentía con la cabeza mientras su mano acariciaba la mejilla donde la había golpeado.

- Allí estaré

- Bien. Espero que me sorprendas y vengas vestida como lo que eres. Ya verás como nos lo vamos a pasar genial. Levanta.

Júlia se puso en pie y Carlos la cogió por la cintura atrayéndola y morreándola, metiéndole la lengua hasta dentro de todo, invadiendo su boca y sintiendo sus manos apretando bien fuertes sus glúteos hasta dejar sus dedos marcados en ellos y haciendo que se pusiera de puntillas por el dolor creciente.

- Me pones bien perro, puta. Mira la parejita como nos miran sin disimulo. ¿Sabes que vas a hacer ahora mismo? Vas a ir a ellos y vas a ofrecerte como la guarra que eres.

El fuerte cachete en el culo hizo que diera un saltito mientras Carlos recogía sus pertenencias de la arena. Saludo a la pareja, que le saludaron desde las toallas y se giró para marcharse.

- Luego me explicas como ha sido tu experiencia de ser la putita de esos dos, zorra.

Se quedó de pie, sin saber bien que hacer, mientras la sombra de Carlos salía de su campo de visión y con la excitación de la situación palpitando en todo su cuerpo.

Sabía que si se lo pensaba mucho cogería sus cosas y se iría, pero hizo todo lo contrario. Metió su escueto bikini en la bolsa, cogió la toalla y se acercó a la pareja. No pensaba en nada. Tenía la mente en blanco. Sólo se dejaba llevar, por orden de su macho.

La pareja estaba estirada boca abajo, apoyados en sus antebrazos. Ahora que los veía mejor intuyo que rondarían la treintena. Ella gordita, con sus enormes pechos colgando y sus grandes pezones rozando la toalla, con las piernas entrelazadas, moviéndolas arriba y abajo haciendo que los cachetes de su fofo culo se moviesen al compás del impulso de estas. Las gafas de sol le tapaban media cara, pero dejaba entrever una cara atractiva plagada de pecas.

El por su parte era delgado, pero de cuerpo fibrado. Se llevó una mano a la cara para cubrirse la vista del sol y poder ver mejor a la chica que se acercaba. Un ridículo bigote le bajaba por las comisuras de los labios. A diferencia de la chica, su cara estaba surcada por marcas de acné. Se puso de rodillas, dejando a la vista una polla larga y delgada, depilada, con una buena bolsa colgando entre ellas y sonrió, dejando entrever una irregular ristra de dientes.

- Madre mía. Menuda manera de usarte por el maduro ¿eh? ¿Te ja dejado con ganas de más? Soy Marcos y ella Lucia. – Se puso de pie con las manos a ambos lados de las caderas.

Júlia se paró a escasos centímetros de él y sonrió tímidamente.

- Soy Júlia. Estoy de vacaciones. Me ha dicho que viniera a vosotros por si necesitabais algo de mí. Con mucho gusto hare lo que gustéis.

Marcos miró a Lucia descongojándose. De hecho, la chica también se echó a reír, convulsionando su cuerpo por las carcajadas y quedándose, mirando hacia arriba mientras se agarraba el estómago con las manos.

Muerta de vergüenza, Júlia se sostuvo sobre un pie, con la bolsa y la toalla ridículamente cogida entre sus tremulosas manos.

- Anda, siéntate al lado de Lucia que no nos comemos a nadie ni somos tan cabrones como ese tío. A no ser que te vaya esto…

Lucía se sentó de lado, dejando espacio para que Júlia se colocara a su lado y Marcos hizo lo propio.

- ¿Porque te va eso no? Sentirse usada. Joder con la niña, eh ¿Lucia?

Esta asintió con cara de lujuria, observando las menudas tetas de Júlia. Su mano rozó el pecho derecho y sintió como el pezón se endurecía. Lo aprisionó con sus labios y se lo chupó delicadamente, cogiéndoselo con los dientes y apretando lo justo para que un gemido llegara a sus oídos.

Se sacó las gafas y miró a su novio que había enterrado su mano entre los muslos de la chica mientras la miraba con una cara de satisfacción.

- Madre mía. Menuda putita tenemos aquí. Dime, ¿te has comido alguna vez un coño?

Con los ojos cerrados por las mil sensaciones que sentía, negó con la cabeza, abriéndose de piernas para que el chico masajeara cómodamente su coño, sintiendo sus dedos jugar con su raja y como un par se perdían dentro.

- Pues tranquila que el mío es inagotable, ¿verdad Marcos?

Este rio a carcajadas y sacó la mano del coño de la chica. Los dos dedos estaban pringosos y los llevó a los labios de la chica. Los rozó y esta entreabrió la boca, recibiéndolos dentro y chupándolos. Después de unos minutos, los retiró y una boca se fusionó con la suya. Abrió los ojos y se encontró con los de Lucía que la miraba fijamente.

- Joder. Menuda guarra estas hecha.

La volvió a besar intercambiando saliva y sintió como la mano de él cogía la suya y se la llevaba a su polla. Se sorprendió porque ahora no la notaba tan fina como se la había imaginado. Había crecido y su mano se movía arriba y abajo por toda la longitud de esta.

- ¿Te gusta la polla de mi novio puta? Ya verás como la disfrutamos las dos, zorra. Pero primero te vas a portar bien y me vas a comer el coño, ¿a que sí?

Júlia, totalmente fuera de sí, y sin poder soltar la polla vio como Lucia se estiraba en la toalla y abría sus gruesos muslos, dejando entrever un coño rosado, depilado, totalmente húmedo de excitación. Sonrió a la chica que tenía las manos a ambos lados de sus muslos y se puso en cuatro, acercando su cara a su sexo y lamiéndolo de arriba abajo con su lengua desprendiendo un largo suspiro de su dueña. No le importó el agrio sabor de ese coño, ni el olor a sudor que desprendía. Era el primer coño que se comía y puso todo su ímpetu en hacerlo bien.

- ¡Joder zorra, aplícate un poco! – Las manos de la chica cogieron su cabeza y lo empujó hacia sí. Su lengua recorría los labios vaginales que no paraban de segregar jugos, se metían dentro del sonrosado agujero que se abría y cerraba a cada empujón que daba con su lengua, lamia y chupaba el clítoris que sobresalía erecto.

Sintió como sus caderas eran fuertemente cogidas y como de un solo empujón, su coño se veía invadido de golpe por la polla del chico. De la sorpresa, al notar la intrusión hasta la matriz y el pubis del chico tocando su culo, soltó un pequeño grito y, como respuesta, las manos de la chica que volvían a coger fuertemente su cabeza volviéndolo a colocar entre sus piernas.

Estuvo un rato quieto, adaptando su polla a la estrechez del coño. La sacó y la volvió a meter de golpe, más fuerte aún. Ese culo le volvía loco. A diferencia de su novia, en el que los cachetes se movían como dos flanes, este era duro y turgente. Le dio una fuerte nalgada que resonó como un disparo, mientras sacaba el miembro y se lo volvía a meter fuerte. Lo hizo un par de veces más, mirando la cara de su novia que se la notaba disfrutar por la cara que ponía tras sus gafas de sol.

Júlia sintió cada durísima embestida, y en cada una de ellas como su cuerpo respondía con oleadas de placer, mientras no dejaba de jugar con el coño que le embadurnaba toda la cara con sus líquidos. A la cuarta embestida, el chico se colocó encima de ella, le cogió los pechos y empezó a embestirla bien duro.

- Guarra. Menuda mierda de tetas. – Le dijo mientras la follaba duro y observaba con satisfacción como su novia se amasaba sus enormes pechos y jugaba con sus pezones. Sus dedos cogieron los de la chica y empezó a apretarlos, sintiendo como se quejaba, lo que le daba más morbo para embestirla aún más duro.

La primera en correrse fue la chica gordita. Cogiendo la cabeza de Júlia, se dejó ir, impregnándola de los jugos de la corrida mientras se estremecía violentamente. Poco después, sintió como la corrida del chico inundaba su coño. Aún se quedó un rato dentro de ella resoplando, notando como las gotas de sudor caían sobre su espalda. Ella estaba a punto de correrse cuando Marcos explotó dentro de ella, por lo que la dejó con ganas.

Sintió como el semen se escurría por sus muslos cuando sacó su largo miembro de ella, derrumbándose a su lado con una enorme cara de satisfacción.

Se iba a incorporar cuando otra cachetada resonó en su culo.

- No te muevas putita. Por lo bien que te has portado vamos a premiarte. ¿No te has corrido verdad?

Negó con la cabeza con los ojos lagrimosos. Joder, que siempre le pasara lo mismo…

Marcos se situó de rodillas delante de ella, se agarró el miembro, brillante de sus jugos y de su propio semen y le dijo – ¡Limpia!

Júlia la cogió por la base y se la llevó a la boca tragándose la mitad, poniendo su lengua debajo del miembro y succionando, mientras sentía como la lengua de la chica empezaba limpiar sus muslos, primero uno y luego otro, acariciando sus caderas, su culo, hasta que su lengua jugó con sus labios menores y entraba con delicadeza su recién follado coño.

La cara Marcos era de auténtico placer, agarrando su cabeza e introduciendo un poco más la polla hasta que tocó su campanilla provocándole arcadas. Ni por esas le entro toda.

Cerró los ojos sintiendo el trabajo de la lengua en su clítoris y como su cuerpo reaccionaba placenteramente, mientras notaba como alternaba la lengua, la boca, dos dedos gruesos que violentaban su dilatado agujero.

La polla del chico volvía a crecer en su interior. Una oleada inmensa le recorrió su cuerpo estremeciéndola cuando el orgasmo llegó sin previo aviso. Sus piernas se movían sin control y el violento squirt que sufrió empapó totalmente la cara, cabello y pechos de Lucía.

- ¡La madre que te parió! Jajajajaja. Esto solo lo había visto en las películas. Menuda guarra estas hecha.

Marcos, la apartó, masajeándose la endurecida polla y riéndose al ver a su novia totalmente empapada.

- Te ha dejado buena jajajajaja

Júlia aún se estaba recomponiendo en cuatro cuando la boca de Lucía buscó la suya y se enzarzaron en un húmedo y tórrido beso en el que se intercambiaron jugos, semen, saliva…, mientras su cuerpo aún temblaba por la tremenda corrida que había tenido.

Marcos sonrió al verlas y se unió al beso de las dos.

- Vamos a bañarnos, que quiero follarme a Lucia en el agua, y descansemos un rato que nosotros tenemos que irnos ya. Por cierto, y creo que hablando por Lucía también, eres de lo mejor que nos ha pasado, putita.

Júlia les sonrió, y se levantaron los tres, cogiéndose de las manos y se dirigieron al agua. Ella también tenía que irse, comer y prepararse para la noche. ¿Qué le depararía?

Continúa en