Xtories

Vacaciones 2

El sol quema, pero el deseo es más intenso. En la arena, sin privacidad ni excusas, él toma el control total de su cuerpo y su mente. No hay lugar para la vergüenza, solo para la sumisión absoluta.

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La intensa corrida y el fuerte sol hicieron que se mareara. Júlia respiraba afanosamente cogiéndose del brazo del maduro, clavándole los dedos, mientras sentía como su coño se contraía violentamente con los dos dedos del maduro dentro de ella.

Cuando salieron de ella, sintió sus jugos resbalando y humedeciendo sus piernas abiertas.

- No las cierres. Me gusta ver ese conejo palpitando. – Carlos se llevó los dos dedos a su boca y los saboreó sin quitarle la mirada de sus ojos. Después la cogió por la nuca y acercó su cara a la suya, abriendo la boca y fundiéndose en un morreo donde intercambiaron saliva y lenguas.

Sintió como la mano de Carlos cogía la suya y la ponía encima de su pollón. La aferró y notó que no la abarcaba con toda la mano. Joder. Si se la metía la iba a partir en dos. Nunca había visto ni tenido una polla así en la mano y menos de un maduro como ese. Estaba loca, pero pensaba disfrutarlo.

No le importó que estuvieran en una playa donde cualquiera podría verlos. La situación era mas que morbosa. Su mano empezó a subir y bajar por el miembro y notó como crecía en ella.

Carlos la apartó y le acarició la cara sonriéndole.

Ella le sonrió y se puso de rodillas, sentándose encima de sus pantorrillas y acercando su boca a la polla que ya le había pringado toda la mano.

Su lengua recorrió tímidamente el capullo, sacando gemidos de su amante. Se deslizó lentamente por todo el glande recogiendo todo el liquido preseminal y dejándolo húmedo. Su boca no abarcaba la totalidad del mismo, pero se esmero y consiguió que al menos todo el capullo y un par de centímetros entrara en su boca.

La calidez del interior de la cavidad bucal de la joven hizo que Carlos suspirara mas fuerte y que sus manos cogieran la cabeza la joven e intentara introducirla aún más adentro. Notó que intentaba apartarse, pero no la dejó. Consiguió que un poco más entrara y empezó a dirigir el ritmo de la mamada. Cada vez un poco más, a pesar de las quejas de ella. Notó que sus dientes rozaron su glande y le dolió. La cogió del moño y la incorporó, dándole una bofetada.

- La próxima te giro la cara.

Volvió a llevar la cabeza abajo y sintió bajo su polla la lengua de la chica. Volvió a introducirla y reanudó el vaivén, notando como la punta ya empezaba a tocar el final de su garganta y la campanilla, provocándole arcadas.

- Así zorra, así. ¿Ves como al final has podido con toda?

Al cabo de un rato, con la polla babeando y su boca desencajada y dolorida, sintió como volvía a cogerla del moño y la apartaba, llevándole la cara a sus huevos peludos.

- Lame puta, lámelos bien que me los tienes descuidados.

Sus manos se aferraron a sus muslos y su lengua y boca lamieron y lamieron, inundándose de pelos y sudor. El sumun fue cuando dirigió su cabeza a su orificio anal, sudoroso y peludo como el resto e inundo su rostro en él.

- Vamos muy bien. Que quede todo limpio.

Su lengua recorrió el ano e introdujo su lengua dentro de él, notando el sabor acre. Ni en sus más íntimos y sucios pensamientos y fantasías había soñado que se harían realidad un día.

Su mano se dirigió a su coño y un manotazo en su espalda hizo que desistiera de ello.

- Puta, tranquila. Tu ya te has corrido y aquí mando yo.

Su menudo cuerpo se vio levantado por los dos brazos de Carlos y echado sin miramientos encima de la toalla. Sintió como sus piernas eran apartadas por las del maduro y como, mientras una mano aferraba sus muñecas por encima de ella, la otra aferraba la polla y tras dos pasadas del capullo por su coño se introducía lentamente en él.

Sus miradas se cruzaron. El sudor de Carlos caía sobre su cara, sus ojos, su boca. Fue un instante, fugaz, antes de que media polla se deslizara dentro de ella provocándole un dolor intenso. Al segundo fue el tronco entero el que se introdujo dentro ella quedándose quieto.

- ¿Era lo que buscabas no puta? Una polla que te reventara y rellenara bien

Su cara se contrajo en un ictus de dolor, pero a Carlos no le importo. Noto como su polla aún se ponía más dura y empezó un mete y saca rápido, seco y duro que provocaba en ellas oleadas de dolor que pronto se convirtieron en placer.

No supo si fueron cinco o diez minutos. Fueron intensos y llegó a correrse dos veces más, lo que provocaba en él más y más placer.

- Puta, voy a correrme dentro. Luego vamos a buscar una farmacia y te compro la pastilla del día después

No tuvo opción a decir que no. Sintió como su coño se inundaba de leche, y como el peso de su amante caía sobre ella aplastándola y fusionándose el cuerpo y el sudor.

Respiraban afanosamente. Carlos la aferro, sin quitarle la polla de su coño y se giró, saliéndose de la toalla y quedando su espalda encima de la arena. Le cogió la cabeza y empezó a morrearla de nuevo.

- ¿Verdad que vas a ser buena puta y limpiarme la polla?

Ella asintió y se salió de él, notando como su coño quedaba abierto y se escurría por sus muslos su leche. Se arrodilló entre sus piernas y empezó con la limpieza. Menudas vacaciones les esperaban.

Cuando acabo se echó a su lado y estuvieron un rato con los ojos cerrados. Ella con su mano en la polla, acariciándola lentamente y el con su mano recorriendo su cuerpo, sus pechos, estirándole los pezones, su ombligo, jugando con su piercing, su coño, sucio de la corrida.

- Vete al agua y báñate.

Júlia recogió el tanga e hizo intención de ponérselo cuando Carlos la regaño

- ¿Se puede saber qué haces? A ver estas en una playa nudista, y aunque no lo estuvieras, mis putas van sin ropa interior. ¿Por qué es lo que deseas y eres no?

Asintió con la cabeza, dejó la prenda encima de la toalla y le sonrió, dirigiéndose al agua contoneándose. Pasó por el lado de la pareja que se estaban masturbando antes. Ahora el tenía la cabeza entre las piernas de ella, ésta con los ojos cerrados, o eso intuyo a través de las gafas de sol que llevaba la chica.

Entro en el agua y el frescor de esta le quitó el cansancio y el calor que llevaba. Se lanzó de cabeza y cuando salió se quedo unos segundos abrazada, pensando en lo que acababa de hacer. Aún estaba a tiempo de salir, recoger la toalla, la ropa y su bolso y salir como alma que lleva el diablo, pero luego pensó. - Coño. Estoy de vacaciones y son justo las vacaciones que deseaba ¿no?

A su mente le vino las palabras de Carlos, - ¿Era lo que buscabas no puta? Una polla que te reventara y rellenara bien y el - ¡Joder, cerda! Ya verás que bien nos lo vamos a pasar.

¿Era una puta? ¿Una cerda? Iba a descubrirlo y tenía un maduro, dominante y con buena polla que seguro que sabría sacar de ella lo que llevaba reprimiendo durante tanto tiempo.

Cuando llegó a su lado, Carlos estaba chateando con el móvil. Ni tan siquiera la miro cuando se sentó en su toalla y después se estiró.

Cerró los ojos y unos segundos después oyó la voz de su acompañante.

- Zorra, échate crema no vayas a quemarte con el sol que hace. Y las piernas abiertas. Que ese coño coja también color.

Se sentó azorada y cogió del bolso la crema, echándose en la mano una cantidad generosa, empezando a esparcirla por sus brazos y piernas. Carlos le cogió el bote y se echó una buena ración de crema en su manaza.

- A ver, esas tetitas y el coño son míos.

Sin miramiento alguno, restregó sus manos por los pechos y luego se dirigieron al coño depilado, esparciéndoselo por el mismo y diciéndole que abriera bien las putas piernas. La hizo estirar y le dijo que levantara bien el culo, recreándose en él e introduciendo un dedo en su orificio anal, mientras se reía jocosamente.

- Sabes que este agujero tampoco se va a salvar, ¿no?

Júlia cerró los ojos pensando en el momento en el que ese pollón iba a reventarle el culo y se estremeció.

Cuando acabo se echo a su lado y cogiendo su mano la dirigió a su peluda y amplia barriga.

- Por cierto, ¿Cuánto tiempo dijiste que vas a estar de vacaciones?

- 15 días

- Joder. Perfecto, ya veras que bien lo pasamos juntos