Mi esposa argentina parte 2 parte 20
Fernanda volvió de la orgía con los ojos brillantes y el cuerpo cambiado. Ya no es la esposa reservada de antes; ahora busca el placer en los límites, y mi marido ha decidido que ella será su puta, solo suya.
MI ESPOSA ARGENTINA 2 Parte 20
Miraba yo a mi esposa servirse unas tostadas en la larga mesa donde todos iban a servirse los alimentos del desayuno y me parecía surrealista verla al lado del marroquí, de Edu, del doctor Oliveros, de todos los tíos que se la habían follado por el culo unas horas antes.
Viendo como Ignacio le daba lugar para que se sirviera el café, ella con un pantalón blanco ajustado que le marcaba su culazo, del que todos se habían servido hasta hartarse bien hartados.
Fernanda parecía más imponente todavía como si la follada que le habían pegado la hubiese cargado de poderío erótico, su fina espalda, el quiebre de la cintura, los brazos largos y bien formados.
En cambio los tíos parecían disminuidos en su presencia, casi avergonzados.
La esposa del doctor Oliveros la miraba con desconfianza y Natalia quien también estaba muy hermosa tenía una sonrisa cómplice en los labios.
Dejé que mi padre condujera el coche de regreso, yo estaba demasiado dormido para eso.
En el asiento trasero Fernanda se había dormido nada más salir.
_Parece un ángel como duerme_ dijo mi madre en voz baja
Nos detuvimos en la gasolinera, allí estaba Marcos con su barba sucia y unas profundas ojeras, todo el tiempo miraba el interior del coche, pero Fernanda seguía durmiendo.
_Que pintas que tiene este_ dijo mi madre
_Si lo pillas de noche, sales corriendo_ dijo mi padre riéndose.
Faltaban diez días para que llegaran mis suegros y fuera el primer cumpleaños de Sol.
Ese domingo por la tarde hablamos muy poco, Fernanda durmió casi todo el día, también la niña, parecía que era yo el único que velaba en la casa.
Recién a la noche luego de comer una tortilla pudimos conversar algo, no sé si era imaginación mía o qué pero Fernanda parecía más felina que de costumbre, una gran tigresa perezosa luego de alimentarse de algún animal.
_Que locos estamos Carlos acabo de follar con siete tíos en una orgía y estamos aquí como si nada_
Hice un gesto como diciendo ¿Y qué podemos hacer?
_Estoy desatada, estoy loca, tengo que parar o no sé dónde termina esto_ dijo como para sí.
_ ¿Estás bien?_ le pregunté
_Estoy loca ya te lo digo_
_ ¿Pero cómo te sientes en verdad?_
__No te vas a poder creer esto amor, pero me siento plena, ni sucia ni vejada ni nada, tengo como una sensación de plenitud y relajación como nunca antes, por eso te digo que estoy loca porque no me parece normal que me sienta así_
__Fue muy fuerte verte, hay imágenes que no puedo sacar de mi mente_ dije
Ella me tomó de la mano y me la besó.
_Cuando corría desnuda por el campo pensaba ¿qué idiotez es esto, que mierda estamos haciendo? A la vez lo que más me preocupaba era el frío, pensé que podía darme una hipotermia o algo así.
_Por eso cuando viste la casa… entraste_
_Claro, entré y me choqué con una silla en donde estaban las mantas y ahí me di cuenta que estaba preparado ese lugar, pero lo único que quería era entrar en calor_
_Lo último con Pachi fue muy fuerte_
_ Pensar que yo quería liberar a Lara de su influencia y terminé follando con los dos como una perra sumisa_
_Joder no hables así de ti_
_Creo que recién ahora me doy cuenta de lo que soy o como soy, siempre supe que era linda, que era hermosa bah y que tenía buen cuerpo, pero ahora me doy cuenta que se vuelven locos por mí y no puedo manejarlo, tiene razón Lara no puedo manejar esto que soy_
_Ven aquí_ le dije y nos abrazamos
_Necesito hacer el amor con vos amor_ me dijo muy queda.
Y eso fue lo que hicimos.
Pasaron unos días y notaba a Fernanda algo distante y cambiada, como ensimismada en sus pensamientos.
Me pidió los videos de la orgia para verlos, cosa rara en ella. Pachi ya me había enviado lo que él había filmado.
Luego le pregunté a mi esposa si los había visto en el portátil y me dijo que si, esa noche me confesó que se había masturbado viéndolos y que le parecía increíble que fuera ella esa misma mujer.
También físicamente la encontraba yo distinta. Miraba su culazo enfundado en un pantalón blanco y lo veía hasta más grande y con sus nalgas levemente más separadas, sus movimientos más felinos, pesados, ampulosos.
Su cara más sensual, con ciertas líneas que marcaban su rostro haciendo resaltar sus pómulos y su boca.
_ ¿Repetirías la experiencia de la orgía?_ le pregunté una de esas noches
Ella bajo los ojos para no mirarme.
_No se amor, no me preguntes eso_
Luego mientras hacíamos el amor en la posición del misionero, me miró a los ojos como en trance casi sin verme en realidad y me dijo:
_ Si…….si lo haría_
_ ¿Qué cosa?_ dije sorprendido
_Lo de la orgía, pienso en ello, todo el tiempo….. todo el tiempo_
Nos besamos furiosamente.
Un día después volvió más tarde de la consulta, estaba más alegre que en esos últimos días, tenía una falda tal vez demasiado corta para esa época del año.
_Estuve con Patricia_ me dijo
Esta era una amiga argentina odontóloga quien había sido compañera de instituto, era una amistad fluctuante, a veces se veían muy seguido y otras nada. A mí no terminaba de gustarme esta tía que por cierto estaba muy buena, una morena alta que hacía juego con mi esposa por contraste.
_ ¿Hablaron mucho?_ le pregunte
_Si, bastante viste como es Patricia_ me dijo con una sonrisa
Tuve un puntillo de celos y me pregunte si se lo había montado con Patricia como ya lo había probado con Lara.
Lara y Pablo habían comenzado una especie de romance por así decir, incluso él había participado en su webcam sin mostrar la cara. Pachi había sido relegado a un segundo plano y más aun con lo que paso unos días después.
Alfonso tuvo un infarto, me dijo mi madre, se había descompensado en plena calle. Fui a verlo al policlínico, estaba entubado y había estado a punto de palmarla, tanto viagra le pasaba la cuenta finalmente. Lo vi muy mal, sus días de galán maduro y follador iban a quedar atrás si llegaba a salir de esta.
Fernanda acogió la noticia con indiferencia, lo cual no me sorprendió.
Sol comenzó a dar sus primeros pasos y toda nuestra atención estaba en eso.
No pude menos que notar que mientras Alfonso estaba postrado mi hija comenzaba a caminar. Como una alegoría de lo que es la vida, esas continuidad a pesar de todo, un poco cruel y consoladora al mismo tiempo
Unos días después arribaron mis suegros a Barajas
Mi suegro Gustavo, era un hombretón de casi 1,90 de barba y gafas, se conservaba bien a pesar de sus 64 o 65 años, mi suegra Gabriela era diez años menor y seguía siendo una mujer bellísima, de pelo largo y ondulado, rubio ceniza. Sería alta como Fernanda y tenía los rasgos como más afinados, ojos verdes y enormes y una boca demasiado grande para su cara, con el labio superior ligeramente abultado, por supuesto esa falta de proporción la hacía más bella aún.
Su cuerpo era exquisito, la cintura pequeña, un buen culo firme todavía y pechos bien puestos sin ser los tetones de su hija.
Él era un psicólogo muy exitoso, uno de los mejores de Buenos Aires decía siempre Fernanda y ella era escribana, cada uno a su vez venían de familias acomodadas, de origen irlandés la de él e italiana la de ella.
Siempre me sentía un poco intimidado en su presencia y me parecían más sofisticados que mis padres, pero ellos ejercían conmigo una cortesía cariñosa en la que no podía ver hasta qué punto era sincera o simple tolerancia.
A Gustavo lo notaba más afectuoso y Gabriela parecía estar siempre estudiándome irónicamente.
Estaban encantados con su primera nieta claro, la familia la completaba una hermana de Fernanda que era bióloga y vivía en el sur de Argentina, Luana quien era una autentica belleza de 28 años.
La madre de Fernanda tenía una sensualidad muy marcada que me incomodaba un tanto, sus ojos eran levemente rasgados y parecían sonreír irónicamente todo el tiempo.
Pronto se hizo habitual que algunos días salieran ellas solas para hacer compras o de paseo, como si buscaran recuperar ese vínculo de madre e hija, al menos eso era lo que decía mi suegro.
En esos momentos nos quedábamos solos con la niña y de verdad me parecía un tío muy franco y majo con su nieta. En un momento dado le pregunté cómo era Fernanda cuando niña.
Gustavo estaba jugando con Sol, ella se reía bastante, emocionada de estar con una persona nueva que le prestaba tanta atención. De pronto él me miró.
_Inquietante_ me dijo
Yo lo miré a mi vez, porque no sabía bien que quería decir con esa palabra.
_Era una niña muy cariñosa y muy sensible y eso unido a su belleza me inquietaba. Por un lado la preocupación que cualquier padre tiene por un hijo, eso naturalmente, pero…… me alegro que esté contigo, creo que tu personalidad va bien con ella_
_ ¿Si? ¿De verdad lo crees así?_
_Yo siempre tuve mis dudas sobre su relación con Luis, él era…. Como decirlo, demasiado estructurado y a la vez demasiado frío para Fernanda, eso, vos le das esa calidez que ella necesita_
Y siguió jugando con la niña, me pregunté qué pensaría si supiera toda nuestra historia, las infidelidades consentidas, las orgías.
De todo lo que había sucedido en la orgia, ese final con Pachi como dominador absoluto era lo que más me había impresionado. Volví a ver el video que yo mismo había filmado, Pachi follándose a Fernanda en todas las posiciones como con rabia y cierta frialdad también y ella entregándose por entera a él-
Mirándome por momentos con cierta incredulidad, con asombro en sus ojos mientras Pachi la empotraba a su gusto, el cuerpo rotundo y redondeado de Fernanda en contraste con el cuerpo correoso y seco de él, lleno de tatuajes y con alguna cicatriz. En un momento estaban de rodillas los dos frente a frente morreándose y las dos manos de él aprisionando y estrujando cada una de sus nalgas, atrayéndola hacía su polla para ir penetrándola lentamente primero y salvajemente después.
Otra vez la sensación dulce y amarga al mismo tiempo de que yo no podría dominar a Fernanda de ese modo. No había insultos esta vez, era como que Pachi me lo decía todo con sus ojos
“Mira como me follo a la puta de tu mujer, como le doy por el culo, como hago que se corra como la perra que es”
Y Fernanda que había comenzado esta historia queriendo liberar a Lara supuestamente en las garras de Pachi terminaba sometida a su polla como una vulgar zorra de su colección.
Pero yo estaba seguro que había sido uno de los polvos más soberbios que le habían dado y habían sido muchos en este último tiempo. El final perfecto de esa orgía que a veces me daba miedo pensar que la había cambiado para siempre.
Todo ese mes con los padres de ella en Madrid pasó muy rápido, una cena de toda la familia en casa de mis padres, enterarme del estado de salud de Alfonso que era muy delicado y esa complicidad permanente de madre e hija que mantenían mi esposa y mi suegra que nos dejaba fuera de todo a mi suegro y a mí.
Cuando Fernanda y Gabriela salían de paseo con la niña me alegraba yo en lo más profundo porque así era todo como debía ser.
Finalmente se marcharon y mi esposa tuvo un bajón anímico considerable como era de suponer.
Al tiempo me sorprendió completamente con un cambio de estilo, se cortó el pelo como el verano de Alicante, un corte pixie y se tiño de morena, el negro cuervo de su pelo contrastaba muy bien con el mármol de su piel y sus ojos azules.
Seguía un tanto distante conmigo y mis intentos por acercarme y hacer confidencias como antes eran suavemente rechazados.
Por otro lado había acrecentado su amistad y sus encuentros con Patricia y eso me ponía particularmente de mal humor.
Solo algo tonto nos acercó bastante por unos días y era que Fernanda estaba cambiando su cuerpo, había ganado unos kilos de más, sus hombros se habían redondeado un poco sus caderas parecían algo más anchas, pero sobre todo su culo se puso descomunal, dos auténticos globos prominentes.
_ ¿Te parece que estoy gorda amor?_ me dijo con pena
_No, no, nada de eso pero es innegable que estás más… no es como decirlo_
Los dos nos reímos cómplices.
_Es que a Patricia le encanta comer y beber_ me dijo con culpa
_Y eso que vas cada vez más seguido al gimnasio_ le dije
_Por eso estoy así, mira me he comprado esos pantalones nuevos_ me dijo
Me mostró unos pantalones de lycra de color negro que le quedaban impresionantes, el culo y las piernas que le hacían eran un verdadero infierno.
La tomé por la cintura por detrás y me pegué a ella.
_Quiero que seas mi puta_ le dije susurrando en su oído
_Me encanta ser tu puta bebé_ me dijo.
El corte de pelo y el color distinto y los cambios en su cuerpo me provocaron la sensación de estar con otra mujer, no con Fernanda sino con una zorra que me había ligado en un bar de mala muerte.
Esa tarde me la follé de una manera salvaje y sentí realmente que la poseía por completo como otros machos que había visto con ella.
_ ¿Te gustó?_ le dije eufórico
_Me encanto_ dijo ella apoyando sus tetones en mi pecho
_Pero tampoco quisiera que fueras siempre así_ me dijo
_ ¿No? ¿Por qué?_
_Porque me gusta cómo eres tú, porque no sos como todos los demás_
Otra vez mi esposa mezclaba en una misma oración el tú con el vos como hacía tiempo no lo hacía.
_Me vas a amar siempre amor ¿me lo prometes?_ me dijo de pronto muy seria y casi preocupada
_Claro cariño_ le dije y nos abrazamos fuertemente. De pronto estaba llorando.
_No tengo la culpa de ser como soy ¿Lo sabés no es cierto?_ me dijo muy queda entre sollozos.
_Me gusta cómo eres, te amo, te amo con locura_ le dije.
Al tiempo hubo una cena del hospital y no se bien como, quedamos otra vez unos pocos en un pub para tomarnos la última copa.
En eso llegó Remigio con otra persona, si sabía que el vendría me hubiese ido, pero allí estaba ese bufón detestable que se había follado a mi esposa con Álvaro aquella vez que parecía tan lejana.
Le hicieron lugar en un gran sofá que había y pronto se hizo el centro de la reunión.
Sabía que sucedería y sucedió lo inevitable. Alguien dijo:
_ A ver Remigio cuéntanos algunos de tus ligues, anda_
Todos se rieron y vitorearon, ya estaban bastante borrachos.
Remigio se hacía rogar y negaba con la cabeza con su vaso de whisky en la mano.
Finalmente pronunció su famosa frase:
_ ¿Dentro o fuera del hospital?_
Continúa en
- Relato #187276— title-regex: contiguous parts (1 -> 2)
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