La viciosa transformación de Marcela (2/?)
Andrew no le pide permiso, le impone su voluntad. Cada sesión la despoja de su dignidad y la acerca más al borde del dolor y la sumisión absoluta. Esta vez, la transformación física y moral alcanzará un límite que ni ella ni él imaginaban.
La viciosa transformación de Marcela (2/?)
(Para poder seguir el hilo de este relato, es necesario leer el capitulo 1)
Capitulo 2.- Dos sesiones más de emputecimiento: coño y ano
La semanas pasaron sin que Andrew me llamara, pero recibía varios mensajes recordándome lo que debía de hacer y que ropa ponerme... No olvidaba ordenarme que debía colocarme la tanga bien arriba, incluso yendo por casa... Esto me resultaba muy caliente y me gustaba que me lo dijese.
Alex me preguntó porque llevaba así la ropa interior y le dije:
- “Las chicas en el gimnasio visten así y me acostumbré hacerlo yo también pero si te molesta, mi amor, me las quito y me pongo las bragas viejas esas que no te gustan.”
- “No, mi amor... Estas que llevas te quedan muy bien... Desde que las usas te veo más sexy y me gustan mucho... Lastima que debo estar un tiempo fuera, pero cuando vuelva vamos hacer un viaje para pasar una semana juntos, mi reina”, me respondió.
- “No hay problema, cielo... Que entre el gimnasio, las chicas y el trabajo, más la nena, estoy bien entretenida”... Eso me dio pie a que usara las tangas más descaradamente en casa.
A la semana siguiente, Andrew me mandó un mensaje donde me decía que el miércoles, a las 14 h. me quería en el apartamento y que tenía que estar disponible hasta las 20 h... Eran 6 horas las que me quería disponible para él... Así que me prepare para ir... Sabía que serían muchas horas de adiestramiento pero eran las que el Señor quería para utilizarme para darle placer a él.
Ese día le dije a mi esposo que iba a dejar a la nena con mi madre y a trabajar unas horas... De ahí me iría con las chicas al gimnasio y a la salida pasaría por su casa a buscar a la nena y volvería sobre las 20 h. para la cena.
Me dijo que fuera con cuidado y que me esperaba para cenar.
Me puse unos leggins color gris, que me quedaban como segunda piel y una tanga roja, que apenas me las subí para que Alex no sospechara demasiado... Cogí a Sofía para llevarla temprano a casa de mi madre y a las 13,50 h. estaba tocando al timbre del apartamento de Andrew.
Ya en el ascensor, me subí la tanga bien arriba y no había comido nada para evitar vómitos, como tuve en la sesión anterior... Sólo había tomado agua para estar hidratada... Debía estar en ayunas, es decir, vacía, como me dijo Andrew, y así no pasar por ese mal trago de tener que volverme a tragar el vómito, cosa que me resultaba muy desagradable.
Andrews abrió la puerta y me recibió llevando un calzoncillo bien ajustado... Agache mi cabeza y le dije:
- “Aquí estoy para servirle y darle placer, Señor.”
- “Hoy voy a poder volver a disfrutar de mi zorra blanca... Ven.”
Me cogió del culo y me apretó contra él... Yo me le colgué del cuello para besarle cómo el quería... Le succione su lengua.
Mientras lo hacía, me cogió de los costados de la tanga y me dio una fuerte palmada en mis nalgas para decirme:
- “Me encanta que ya las lleves como a mi me gusta... Así te ves como la zorra que eres, Vicky... Ahora quítate los leggins y quédate en tanga y con el top ese puesto, que vamos a continuar con tu adiestramiento.
Se sentó en el sillón y se saco su enorme verga... Yo me arrodille delante de él y me dijo:
- ¿Quieres que te lleve el ritmo o lo haces tú sola?... Lo mire y le dije:
- “Señor... Cójame usted y diríjame como el otro día.”
Me miró y me cogió la cabeza para guiar hacia el agujero de mi boca, su enorme polla... No hizo falta que me dijera que mantuviera los ojos abiertos y lo mirara.
Sentí que por cada centímetro que metía, más me llenaba, y al cabo de poco tiempo empecé a sentir que me faltaba el aire, así que tuve que cerrar los ojos, tres veces, para que me dejara tomar aire... Y lo hizo... Me dijo:
- “Veo que has venido vacía... Es importante que asumas que tienes que venir preparada para tu macho.”
Dicho esto y en lugar de continuar metiendo su enorme polla en el agujero de mi boca, se levantó y me colocó en cuatro patas, como una perra... Apartó la tanga y me dejó el coño a su disposición... Me dijo:
- “Esto que te voy hacer va a ser delicioso para mi y tú vas a enviciarte con mi verga... Ya lo verás.”
Terminada de escuchar su frase, sentí cómo apoyó su enorme polla en mi agujero vaginal y me la metió de un empujón hasta la mitad, sin ningún tipo de contemplación.
El grito ahogado que me quedo en mi garganta por la sorpresa de lo que había hecho, me dejó sin aire en los pulmones.
Tuve la sensación que me estaba abriendo el coño en canal... No podía creer que eso tan grande y grueso me estaba entrando en el interior de mi coño... Pero así era... No tenía ninguna duda.
Me agarro con fuerza de mi pelo e hizo que levantase mi cabeza hacia atrás, al tiempo me la metió hasta el fondo de mi vagina... Sentí que me rompía toda por dentro... Me dijo:
- “A partir de ahora vas a empezar acostumbrarte a que eres una zorra blanca para servir de disfrute a tu macho negro.”
Una vez que la tuvo metida creyéndome que era toda, empezó el martirio de sentir salir y entrar su enorme pollón, dándome gran placer y mucho dolor al mismo tiempo... No era que la sacaba apenas y luego la metía... No, eso, no... Lo que hacía era sacarla casi hasta la punta para luego meterla hasta el fondo, de golpe y fuerte.
Me tuvo follándome así, más de 20 minutos y, al final, ya tenía adormecida la vagina... Para que me moviera, me daba fuertes palmadas en mis nalgas y eso me calentaba mucho por mi deseo de servir a mi Señor... Me sentía empalada por toda esa enorme verga que entraba y salía de mi coño.
Pasado a ese tiempo, se detuvo con su verga totalmente dentro de mi coño y me dijo:
- Tengo ganas de orinar... Así que ya sabes donde quiero hacerlo... Colócate para que pueda mear directamente en el interior de tu cuerpo.”
Lo mire no entendiendo lo que me decía y me explicó:
- “Saca la verga del interior de tu coño y métela en ese agujero que tienes en la cara y que usas de boca, para que pueda usar mi ‘juguete’.”
Agaché la cabeza y me fui sacando su enorme verga, poco a poco, sintiendo como salía de mi vagina... Parecía que no terminaba de salir nunca de lo larga que la sentía... Cómo también sentí que me quedaba vacía por dentro.
Cuando su gran pollón estuvo fuera de mi coño, me di la vuelta y mi asombro fue que sólo me había metido apenas un poco más de la mitad, ya que estaba marcada con mis flujos hasta donde me la había metido... No podía creer que aún quedaba más para meter en mi coño y eso seguro que se iba a producir en cuanto lo deseará.
Quedé asustada y llena de pánico por lo que había visto, mientras abría al máximo mi agujero de la cara, como Andrew me había dicho, y me la fui metiendo poco a poco... Quise parar y de inmediato, me dijo:
- “Más... Métetela hasta más de la mitad que no quiero que caiga ni una gota al suelo... Así que voy a metértela hasta donde esta marcada con tu flujo... Vamos zorra blanca, sigue tragando polla.”
Y me la metí hasta que llegué a la marca y me quede quieta... Me dijo entonces:
- “Relájate, que esta vez no serán sólo tres chorros como hice la otra vez, sino que voy a tirarte hasta la última gota de orina que tengo guardada... Así que relájate y vas a ir, poco a poco, tragando, porque voy a tirar todo y directamente dentro.”
Me relajé y sentí que él se relajó... El liquido caliente empezó a salir y a bajar directamente por mi garganta al esófago y de ahí a su destino final, mi estómago... No creí que podía ser posible eso, pero si estaba pasando... Estoy ingiriendo orina de un macho de color que me está emputeciendo.
Me iba soltando la orina, poco a poco, a chorros no largos, para que no me ahogara... No tenía que tragar porque su orina caía directamente en mi garganta y de ahí, a mi esófago... La sentía caer y sólo debía relajarme para respirar... Era la orden de mi Señor y la tenía que cumplir para darle placer con mi degradación.
Fueron varios minutos en los que nunca dejé de mirarlo a sus ojos y las lágrimas me salían pero no eran lágrimas de dolor lo que sentía... Era por algo extraño que me estaba pasando.
Era que mi Señor, me estaba rompiendo como mujer seria, recatada y casta y me estaba transformando en la zorra blanca que él quería que fuera... Era como una lucha interna entre la señora Marcela y la zorra de Victoria... La zorra empujaba para salir y la señora no quería caer en esto.
Y mientras pensaba en esta lucha, ya desigual, mi Señor me llenaba el estómago con su orina... Cuando terminó, la fue sacando... Sentía cómo salía lentamente e iba abandonando mi interior... Cuando la tuvo fuera me ordenó:
- “No cierres la boca.”
Con la boca abierta se me salió un eructo que no pude contenerlo y me avergoncé de ello.
Sin esperarlo, mi Señor me escupió dentro de mi boca y me dijo:
- “Traga, zorra... Sepas que eres un recipiente para mi uso y abuso.”
- “Si, mi Señor... Seré siempre el recipiente de todo cuanto desee tirar”, le respondí una vez me trague su escupitajo.
- “Bien dicho... Ahora necesito que me prepares unos buenos tragos, que quiero seguir para aprovechar la tarde con tu emputecimiento, zorra puta”... Me levante y fui a por unos tragos.
Cuando estaba bebiendo, él sentado y yo, con su orden de sentarme sobre él y clavarme la verga en mi vagina, me miraba sonriendo... Lo hice bajándome despacio hasta que sentí que su enorme verga topaba con mi cervix y me quedé quieta... Me dijo:
- “Así quiero que estés siempre... Abierta y llena de mi verga.”
Al cabo de poco tiempo, me volvió a follar en esta posición, ya más relajado por la bebida y porque me había abierto el coño... Fue una follada distinta a la anterior pero igual de humillante y degradante para mí.
Por primera vez tuve que limpiarle el culo que lo había mojado con mi flujo... Fue muy humillante pero lo hice y lo lamí todo, bien lamido, para darle placer a mi macho.
Cuando estaba ya todo limpio, me dijo:
- “Vístete y vete a tu casa... Por dos días no puedes tener nada con el cornudo... Nada de sexo... Sólo besos cortos y picos... Nada de lenguas... Y tendrás que ir pensando que ese culo hay que abrirlo... Una zorra blanca debe tener el culo abierto.”
Sólo lo mire mientras me vestía y le dije:
- “Si señor, lo que usted ordene para tener placer con su zorra.”
Esta vez me acompaño a la puerta y me subió la tanga bien arriba y me dio su lengua para que se la chupara cómo a él le gusta... Me dio una palmada fuerte en cada nalga y me cerró la puerta.
Camine irritada hasta el coche... Ya eran las 19,45 horas y llame a mi madre para decirle que en unos minutos pasaba a por Sofía... Iba destrozada, mojada, con olor a semen en mi coño y mi estomago lleno de orina de mi macho negro... Vaya sesión de emputecimiento me había dado... Para recordarla siempre.
Cuando llegue, mi madre apenas me vio, me dijo asombrada:
- “Marce, ¿qué te ha pasado?... ¿Has visto cómo estás?”
- “No es nada, mamá... Es que en el gimnasio hoy tuvimos doble sesión de entrenamiento y por eso voy así.”
- “Marce, no te has duchado y hueles a olor raro... ¿Por qué no te has duchado.”
- “Porque salí rápida para recoger a Sofía... Me ducho nada más llegar a casa... Muchas gracias por cuidarla.”
Me lleve a la nena conmigo y en el coche me di cuenta que apestaba toda a sudor, coño, semen, orina y todo junto al aroma de mi macho emputecedor, mi Señor Andrew.
Llegue a casa y estaba el cornudo esperándome... Fui acostar Sofia y me duché... Luego cené con él y más tarde nos acostamos.
Aunque habían pasado unas horas, todavía sentía la orina dentro de mí y me gustaba poder dormir así llena de mi macho... El dolor que tenia en mi vagina era impresionante... Andrew me había vuelto a desvirgar porque sentir ese enorme pollón tocando mi cervix era algo indescriptible de placer y de dolor, las dos cosas al mismo tiempo.
Tuve que dormir con las piernas separadas porque no podía juntarlas... Sentía inflamado todo mi coño y la tanga no ayudaba mucho ya que se me metía continuamente en la hendidura de mi vagina al no poder recoger ambos labios vaginales de lo estrecha que era la tela.
Mi esposo no pidió nada de sexo esa noche aunque si me insinuó algo, pero yo le dije:
- “Cariño, hoy estoy muerta con lo del gimnasio.”
Mi esposo lo comprendió y sólo me beso en la frente y se durmió.
Al día siguiente y al otro, fue todo un calvario para mí... No podía ni ir a orinar sin llorar, de como tenia mi vagina de inflamada... Me dolía y mucho... Andrew me había destrozado con su enorme pollón.
Con mi esposo no tuve relaciones durante casi una semana... Si apenas podía caminar no me iba a poner a follar con él... Me resultaba imposible.
Por suerte fui mejorando y a la semana siguiente me llego un nuevo mensaje de Andrew diciéndome que el miércoles nos veríamos a las 14 h. en su apartamento... Sólo le respondí: ‘Si. Señor.”
Llegó el miércoles y me presente ante su portal, tal y cómo iba al gimnasio... Llevaba mis leggins y mi tanga bien arriba y un top muy apretado en el que se marcaban mis pezones.
Llegué dispuesta a ser usada por mi Señor Andrew para darle el máximo placer... Aunque realmente no sabia lo que me esperaba, tenía miedo de que me destrozase el culo, tal y cómo me dijo que quería hacerlo.
Cuando abrió la puerta me dijo:
- “Hoy vas a tener una sesión especial, mi zorra blanca, puta.”
- “Lo que mi Señor desee hacerme... Vine a darle placer.”
Me cogió del culo y me dijo algo que me heló la sangre.
- “Mi zorra, casada, éste culo hoy será mío.”
Me hizo quedar sólo en tanga y que me arrodillara para comenzar mi violación oral, porque eso nunca era sexo oral y ni mucho menos una mamada... Era simplemente una violación y además, muy dura.
Metía su enorme verga en el agujero de mi boca y me llegaba, con mucho sufrimiento por mi parte, directamente al esófago... Luego la sacaba y la volvía a meter... Así estuvo unos 20 minutos que a mi me parecieron eternos, hasta que me dijo:
- “Ahí va mi primera corrida en tu boca de cerda.”
Se corrió directamente en mi garganta... Yo sentía como latía su enorme verga en mi interior mientras su semen bajaba por mi esófago para almacenarse en mi estómago.
Cuando termino de vaciarse en mi, la fue sacando poco a poco para fuera viendo lo que me había metido en mi interior... Su enorme verga larga y gruesa salía despacio con un baño de saliva y semen... Cuando estuvo fuera me dijo:
- Límpiala bien, zorra blanca... Siempre debes dejar limpia la verga de tu macho.”
Cuando finalice la tarea me dijo que fuera por algo fresco para tomar y así recuperábamos energías... Cuando volví, estaba sentado en el sillón... Me dijo:
- “Ven aquí... Ya sabes cómo y dónde sentarte, mi zorra.”
Me acerque y antes de sentarme sobre mi Señor Andrew, me aparte la tanga de mi entrepierna para dejar mi coño descubierto y poder introducir su enorme verga en mi vagina que ya la tenía bastante recuperada.
Me la fui clavando yo misma, poco a poco, como a él le gusta que lo haga... Yo bajaba despacio para que sintiera como me la iba metiendo hasta que llegó a mi cérvix... Al llegar a este punto me dijo:
- “Sabes que ese no es el final de mi polla... Tienes que ir mas allá... Tienes que metértela toda y aún te falta... Así que despacio debes bajar para que todo quede incrustado en tu interior.”
Yo no me negué y me baje más hacia abajo e hice fuerzas para meter más aún, dentro de mi coño, esa gran verga negra, gruesa y larga, que me estaba abriendo cada vez más y además, me estaba desvirgando, literalmente, el profundo interior de mi vagina.
Al realizar un poco más de esfuerzo para meterme su enorme polla, sucedió lo que podía pasar... Me caí y me incruste lo que faltaba por meter... Sentí una oleada de placer y dolor al mismo tiempo que una alegría por el triunfo de haber logrado el cometido que mi macho quería.
Me quede quieta asimilando lo que tenia metido en mi coño... Al cabo de un tiempo, me dijo:
- “Viste que podías meterte toda mi enorme polla dentro de tu coño... Ahora relájate y acostumbra tu cuerpo a mi verga, zorra... Piensa que esto será así, todas las veces que me veas.”
Mi Señor, seguía bebiendo su bebida mientras yo sólo podía estar ahí, encima de él, sintiendp latir su enorme verga dentro de mí... Era como un empalamiento de carne dura dentro de mi coño.
Estando así, me empezó a decir que debía saber manejar mis músculos internos para dar placer... Y que el tenia un método que era bastante bueno y que ya había probado con otras zorras blancas que había emputecido.
Este método consistía en agarrar mi pezón, estirarlo, retorcerlo y apretarlo fuerte por unos segundos, pero fuerte de verdad... Lo que me produjo eso fue una contracción de mi coño y de mis músculos internos que hacían apretar todo dentro... Y lo que tenía dentro era una barra de carne gruesa clavada más allá de mi cérvix.
A esto le siguió un fuerte tirón de pelos que me hizo dobla hacia atrás mi cabeza, produciendo el mismo efecto en mi interior... Luego, una palmada fuerte en cada muslo, que me quedo la mano marcada, rojo intenso y después cogerme de nuevo el otro pezón, estirarlo, retorcerlo y apretarlo fuerte por uno segundos, pero fuerte de verdad
Así fue alterando las maniobras y lo que terminó pasando fue que lo estaba masturbando con mis músculos vaginales y el gozaba con eso y yo feliz de poder atender a mi macho... Cuando iba a acabar dentro de mí, me dijo:
- “Quiero que aprietes bien porque vamos hacer que una buena ración de semen te quede en el interior, zorra de mierda.”
Y me agarro de los pelos y me tiro tan fuerte que creí que me había arrancado un buen mechón... Sentí como latía esa verga y los chorros de semen se sentían tan bien que sólo apretaba para que no escapara de mi interior nada: ni semen, ni verga, ni flujo.
Cuando finalizó me dijo muy despacio:
- “Vas a levantarte y apretar bien las piernas para que no se salga nada... Quiero tenerte llena de semen zorra de mierda.”
Y empecé a subir muy despacio hacia arriba... Parecía no terminar de salir nunca... Sentía cada centímetro que salía de mi.
Cuando sentí que ya estaba a punto de salir la punta de su enorme polla, apreté fuerte y sentí también que le exprimía la verga como toda una puta que era de mi Señor.
Me coloqué bien la tanga bien para contener lo que pudiera salirse y fue sólo mirarlo y saber lo que debía hacer... Me arrodille para limpiar a mi macho.
Esa tarde, por segunda vez, relaje mi garganta para que pudiera meterme toda su larga y gruesa polla hasta el final, llegando a mi esófago.
Mirándolo a los ojos, me quede así empalada por la boca... Mi Señor, sólo se relajó y me dijo:
- “Zorra, creo que he bebido mucho y me han dado ganas de orinar... ¿Crees que puedo hacerlo en mi zorra de mierda que eres?
Sólo le respondí con mis ojos, cerrándolos y abriéndolos y moviendo afirmativamente la cabeza... Me sentí realmente empalada porque sentí eso en el interior de mi boca y esófago.
Me preparé a recibir la orina de mi macho y al poco me empezó a caer directamente al esófago, caliente y sabrosa... Ya me estaba acostumbrando a sentirla como caía en mi interior.
Lo mejor fue unas palabras de aliento y felicitaciones que me dijo:
- “Me encanta que lo hagas, lo aceptes y lo disfrutes... Y me alegra saber que ya no hay reflejo de vómito y que vengas así vacía para tu tarea... Eso es lo que me gusta de una zorra de mierda como tú.”
Termino de orinar y me dijo:
- “Ya está... Puedes dejarla limpia, puta de mierda.”
Lo hice despacio como a él le gusta y me dijo:
- “Quiero que me digas si tienes cobertura médica.”
Le dije que si tenía cobertura médica y, extrañada, le pregunté:
- ¿Por qué me lo pregunta, Señor?... Y el me lo explicó:
- “Vicky, lo que viene ahora es el paso más importante para mi y que debe pasar toda zorra blanca emputecida, cómo lo estás siendo tú... El siguiente paso es ser enculada... Por tanto, ahora vas a ser enculada... Muy enculada... Y debes saber soportar el dolor que esto lleva consigo para después, con el tiempo, disfrutarlo.”
“Ya te adelanto que puedo provocarte traumatismo y dejarte secuelas... No me importa... Pero aún así, te gustará... Esto es cómo te desconectarás de Marcela de todo tu ser hasta que me conociste y te gustará... Ya lo verás.”
“No seré suave, ni nada que se le parezca... Sólo eres una bolsa de carne con agujeros que debo emputecer y ese agujero va a ser mío literalmente... Voy a destruirte el culo zorra de mierda que tienes.”
No podía cerrar mi boca, ni los ojos con lo que me había dicho... Sólo escuchaba y me quedé inmóvil.
Me cogió del pelo y me llevó al dormitorio... Por primera vez me llevaba a la cama y me puso en cuatro patas...Me corrió la tanga y parte de su semen y mi flujo se habían salido y habían llegado a la zona anal... Así que había humedad que podría llegar amortiguar algo el gran golpe que iba a recibir.
Senti que se acomodo detrás mío y me cogió el pelo para tirarme hacia atrás la cabeza obligándome a sacar el culo... Me dijo:
- “Grita fuerte y llora mucho que después de todo esto, vendrá lo mejor, que es gozar como la cerda inmunda que eres, mi zorra blanca.”
Y apoyó su enorme verga en mi agujero anal y empezó a empujar.
Sentí que era muy difícil que tal tamaño de verga pudiera entrar en mi culo.
Mi Señor, cuanto más presionaba, más me tiraba el pelo y yo más sacaba mi culo hacia fuera, hasta que en un momento sentí que mi orificio anal se abrió apenas un poquito... Ese monstruo de carne seguía su batalla de meterse y conquistar mi ano...
Fueron cuestión de segundos y de repente su gran glande se metió.
El grito que di fue desgarrador... Grite fuerte hasta que sentí que mis cuerdas vocales se cortaban... Yo gritaba:
- “¡Nooo!... ¡Nooo!... ¡No lo entres, por favooooor... ¡Nooo!... ¡Nooo!
Y él continuaba sin hacerme caso... Seguía metiendo su enorme verga, abriendo, rompiendo y desgarrando todo a su paso.
Por cada centímetro que entraba en mi culo, con su otra mano, me daba una fuerte palmada en mis nalgas... Tan fuerte eran que me trajo a la realidad y quise contraer mi culo pero me era imposible con esa enorme verga dentro.
Le gustó mi respuesta y empujó más... Le decía que no podía... Que ya no podía más del dolor que tenía... En un momento se me nubló todo y me desvanecí con su enorme polla dentro, destruyendo mi culo.
Cuando desperté, me estaba dando unas bofetadas en la cara.
Abrí mis ojos y me gire para mirarlo como si hubiera estado soñando y cuando quise ponerme frente a él no podía porque me tenía empalada con su enorme verga.
Volví a darme cuenta de lo que estaba sucediendo y me cogió de nuevo del pelo y tiró de él para que mi cabeza fuese hacia atrás y mi culo hacia fuera... De este modo él me la metía con más facilidad.
Cuando la sentí entrar un poco más, le dije:
- “¡Basta!... No sigas más, por favor... Me muero de dolor... Esto es demasiado, mi Señor... Por favor!”
Pero él sólo respondió a mis suplicas, con un fuerte movimiento que metió más adentro su enorme verga en mi culo.
De repente sentí algo caliente en mi interior... Al principio pensé que se corrió de nuevo y con ello esto terminaría... Pero me equivoqué... No era eso... Cuando sentí que eso caliente caía por mis piernas, me soltó para que lo viera... Y lo que vi fue realmente traumático para mi... Era sangre.
Mi Señor me había roto el culo, tal cual me había dicho antes de empezar, que lo iba hacer.
Con la sangre resbalando por mis piernas, entre en shock, pero a él esto no le importaba y no dejaba de meterme su enorme verga, que parecía no tener fin, y que cada vez se hacía más gruesa o al menos así lo sentía yo... Y así siguió hasta que me la metió hasta golpear sus huevos con mi culo... Me la metió toda, toda, toda.
Luego, sin prisa alguna, me cogió del pelo y empezó a meter y sacar su enorme verga... Pero no es que lo hizo despacio o me dejo que me fuera acostumbrando... No... Nada de eso... La sacó hasta casi sacarla toda para después metérmela de nuevo.
Y así estuvo unos 20 minutos que fueron eternos para mí.
Luego, me soltó el pelo para agarrarme de las caderas y empezar con un movimiento de mete y saca más rápido.
Miré por debajo y ya no era sangre lo que me salía... Era un líquido amarronado y pensé que me estaba sacando mi mierda con su verga.
‘Que pervertido es mi Señor y que zorra de mierda soy yo’, pensé
En principio sólo me dejé llevar por él, que era quien me movía... Pero no sé en que momento empecé a ser yo quien movía el culo para facilitarle la maniobra de meter y sacar su enorme verga... Y eso le gustó a mi Señor.
Al darme cuenta de que esta respuesta mía le gustó a mi Señor, seguí haciéndolo, al tiempo que me daba fuertes palmadas en mis nalgas para que mi esfínter anal se contrajera sobre su enorme verga y ahora si pude darme cuenta que me había dilatado el culo de tal manera que su enorme verga entraba y salía más fácilmente y más rápido... Y aunque me dolía mucho, no podía negarme que ese dolor me gustaba.
En un momento, y sin esperarlo, me volvió a coger fuerte del pelo, como queriendo arrancármelo y me tiró la cabeza para atrás... Saqué el culo todo lo que pude y empuje hacia atrás.
Sentí como me entró con mucho dolor y aun así no grite...Mi Señor empezó a tirar chorros de semen espeso, caliente, y en gran cantidad dentro mi culo.
Me estaba desconectando cuando me pegó en la cara una bofetada para no me distrajese y me dijo:
- “Ahora estas ya enculada... Eres mí puta zorra blanca.”
Cuando terminó de expulsar todo su semen en mi interior, movió su enorme verga sólo lo suficiente para empezar a orinar dentro de mi culo.
Me ardía todo mi recto y su orina me quemaba y sentía que me llenaba el recto con ella... No podía más... Estaba agotada.
Cuando mi Señor la sacó de mi culo, me arranco la tanga y la hizo una bola de tela... La uso de tapón para mi culo y me dijo:
- “Vamos a lavar bien ese culo que vas a tener que ir a que te lo vean los médicos de la clínica porque estas destrozada y hay que llevarte para que te hagan un reconocimiento.”
Me dijo que le diera mi tarjeta médica y que él me iba a llevar a la clínica para que me asistieran.
Me ayudo a vestirme y ponerme lo más presentable posible y me ayudo a bajar al coche... Una vez allí, me dijo:
- “Yo te llevo... Tranquila, cerda inmunda, que vas a estar bien atendida... Ya lo veras.”
Llegamos a la clínica... No sé que habló con doctora de turno y esta salió con una enfermera llevando una silla de ruedas... Me sentaron el ella y me llevaron a un box, mientras el entregaba toda la documentación.
La enfermera empezó a revisarme y me llevaron a realizarme una radiografía... Cuando me llevaron a la habitación donde quedaba en observación, la doctora me dijo que el señor que me había traído, dejó mi cartera con las llaves del coche y que nos comunicáramos con su esposo.
Me había roto el culo... El diagnostico clínico era fisura anal sufrida por caída... Eso fue lo que se le dijo a mi esposo cuando llegó.
Recuerdo que fue muy humillante para mí, primero que llamaran a mi esposo para que me fuera a buscar y segundo, lo peor, que la doctora que me atendió, se dio cuenta de todo, cuando me estaba revisando... Me dijo:
- “Tienes esperma en el ano y además, rastros de orina en el culo... Creo que sé lo que ha pasado... Así que necesito que me diga si esto ha sido consentido o no, para saber que hacer.”
Le dije que había sido consentido y consensuado, a lo que me respondió:
- “Bien, si es así no hay problema.”
Le pregunté que le dirían a mi esposo y ella me dijo:
- “Seré discreta y sólo le diré que es una fisura anal por caída y que deberás recibir cuidado especial... Así no tendrás que dar más explicaciones... Pero te doy un consejo: mucho cuidado con los machos negros que están muy bien dotados y una se puede hacer adicta a esas cosas.”
Cuando la doctora se dio cuenta de la pulsera que llevaba puesta en el pie derecho y la cantidad de semen que me sacó, me volvió a decir:
- No es normal tanta cantidad de semen de un hombre blanco, pero si de un macho negro, cómo el que te trajo aquí.”
Me limpió la zona, me recetó unos analgésicos y una crema con cilocaina que eso adormecería la zona y eliminaría parte del dolor.
Cuando llego mi esposo, la doctora le dijo que me habían traído desde el gimnasio por una caída y que debía cuidarme la zona y no tener relaciones por lo menos unas dos semanas.
Mi esposo me miraba y me consolaba para que no me sintiera mal.
Cuando se fue a firmar unos papeles, la doctora se me acercó y me dijo:
- “Él no podrá tener relaciones contigo en al menos dos semanas... La crema que te receté es para adormecer la zona... Úsala siempre que te lo permita tu macho... Así podrá reventart el culo sin piedad... Vas a quedar más abierta que una cacerola, nena... Estoy en esta clínica para cualquier cosa que me necesites... Si la consulta la pagas en efectivo, no hay registro.”
Tuve que permanecer internada en la clínica, dos días para recuperarme y las curas de la zona... A los dos días salí caminando apoyada en mi esposo, quien me llevó a casa a descansar... Andrew ni me llamó, ni me mando mensaje alguno, haciéndome sentir realmente una zorra blanca para su uso y abuso.
Estuve una semana que apenas me podía sentar y tuve que acudir a emergencias por producirse una fisura anal... Con el paso de los días, fui poco a poco mejorando hasta recuperarme.
Continuará....
Si alguna lectora se anima y me pide ayuda para escribir su historia, gustosamente se la daré, siempre y cuando sea real.
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