Temperatura Extrema 3
Llevaban años separados, pero el destino los juntó de nuevo en Nápoles. Ella necesitaba ayuda para destruir a quien la había traicionado; él necesitaba una excusa para volver a mirarla. Lo que empezó como una misión de justicia terminó en una cama compartida y una pasión que no podían ignorar.
Temperatura Extrema 3
El avión estuvo preparado en una hora, a Wolf y a mí nos llevó el chofer hasta el aeropuerto de Nápoles. La conversación que mantuvimos Alba y yo me dejo muy preocupado. Si soy sincero conmigo mismo, no he sentido por ninguna mujer lo mismo que sentí en su momento por Alba, ni tan siquiera por Ana. De Ana me enamoré eso es verdad, pero cuando nuestra relación se acabado, no me ha dolido tanto como me dolió tener que separarme de Alba.
Montamos en el avión y este se dispuso a despegar, este era un momento me ponía muy nervioso, después de que el avión se enderezaba y se ponía en rumbo a nuestro destino ya no volvía a preocuparme más hasta que llegaba el aterrizaje. No podía evitar pensar en lo que le podía estar pasando a Alba, algo me decía que tenía que ver con su novio.
Wolf tenía su cabeza apoyada en mis piernas y estaba durmiendo como un tronco, qué facilidad tenía, yo estaba nervioso. Tenía muchas ganas de ver a Alba, pero, por otra parte, me aterraba que sus sentimientos hubieran cambiado hacia mí. Cuando mi abuela dijo que los dos sentíamos más el uno por el otro, de lo que queríamos reconocer, me alegro, El día que conocí a Alba todo mi cuerpo tembló, se me seco la boca y mis manos no podían dejar de temblar.
Tenía una sonrisa preciosa y unos ojos verdes que según como le diera la luz se convertían en grises, pero lo que más me llamo la atención fue su sonrisa. No la perdía nunca, una tarde que mis padres y su madre quedaron para llevarnos al parque, Alba se cayó haciéndose una herida en la rodilla, no perdió la sonrisa ni cuando su madre con la ayuda de la mía le hicieron las cueras. Éramos uña y carne, cuando murieron mis padres ella estuvo a mi lado igual a Wolf.
Nunca le dije lo agradecido que estoy de lo bien que se portó conmigo, cuando Paolo nos puso a trabajar a su madre y a mí juntos, después de que terminara mi carrera, se alegró muchísimo. El que no se alegró fue el padre de Alba, que me tuvo atragantado desde el primer día que me vio, todo cambio cuando murió su madre. Se que no me culpo por su muerte, Alba era sincera hasta el punto de hacer daño, si ella me hubiera culpado, me lo abría dicho sin tapujos.
El problema era que yo le recordaría su muerte cada vez que me viera y me pidió tiempo para poder superarlo, después se echó novio y este era celoso de cojones. Eso precipito que yo me cambiara de ciudad y termináramos hablando por teléfono el día de su cumpleaños y en el mío. En la nueva ciudad conocí a Ana y esto hizo que me olvidara parcialmente de Alba, pero jamás la olvide del todo.
Estaba tan metido en mis pensamientos que el viaje se pasó volando, el capitán me aviso para que me pusiera el cinturón, estábamos a punto de aterrizar. Este era el segundo momento que más odiaba, aterrizamos sin ningún contratiempo, del avión a la zona de embarque teníamos unos metros, nos vendría bien a Wolf y a mí para estirar yo las piernas y él las cuatro patas.
Alba nos estaba esperando, durante el vuelo le mandé a la hora que llegaríamos, estaba preciosa, mucho más guapa que la última vez que la vi. Wolf salió corriendo a saludarla, Alba se agachó para abrazarle con mucho cariño. Pude observar que Alba tenía los ojos rojos y brillantes, se notaba que había llorado y mucho. Llego mi turno, me abrazo con tanta fuerza que me corto hasta la respiración. No pudo contener su llanto, apoyando su cabecita en mi pecho lloro con tal intensidad que me hizo temblar, yo la abrace a ella diciéndole que estábamos juntos otra vez y arreglaríamos eso que la tenía tan triste.
Por unos momentos una sonrisa volvió a aparecer en su rostro, Alba pregunto si había cenado. Le dije que no había comido nada en todo el día y estaba famélico, secándose las lágrimas me llevo a la cafetería que solíamos ir, antes de la muerte de su madre. La dueña, una señora muy amable, nos reconoció a Wolf y a mí enseguida, nos preparó una de las mesas y nos dio unas cartas.
Mire a Wolf y estaba salivando, como digo un agujero sin fondo, pedí algo para comer que compartiría con mi mejor amigo. Alba pidió un café con leche, espero a que termináramos de cenar para empezar a relatar lo que le había ocurrido. Me dijo que todo se torció definitivamente entre ella y su novio, cuando llego el rumor de que yo había roto con Ana.
Alba no pudo disimular una sonrisa cuando se enteró y eso no le gusto a su novio, él siempre había sospechado que ella le había sido infiel conmigo. Qué equivocado estaba, siguió relatando que llevaba mucho tiempo con la mosca detrás de la oreja, demasiadas cenas de trabajo, malas caras y peores contestaciones. Le cogía el móvil para revisarlo, eso fue uno de los motivos por lo que estuvieron a punto de romper en más de una ocasión.
Él volvía llorando y pidiendo perdón y ella cedía, la gota que rebaso él vaso fue cuando le llegaron rumores de que su novio estaba liado con su madrastra. Alba no quería creerlo, su madrastra no se llevaba nada bien con ella, pero amaba a su padre, por lo menos eso es lo que parecía. Según Alba, si eso era cierto esa mujer era la mejor actriz del mundo, ella intentaba ignorar esos rumores, hasta que una buena amiga quedo con ella. Con la mirada más triste del mundo, le enseño una serie de fotografías donde aparecía su madrastra paseando junto a su novio agarrándose de la cintura.
La foto que la hundió del todo fue la que aparecía la parejita besándose. Alba no lo sintió por ella, las actitudes de su novio habían estirado la cuerda hasta el punto de rotura, por el que lo sintió de verdad fue por su padre. La muerte de su madre lo sumió en una depresión que le llevo incluso a dejar de comer. Solo el cariño de su hija y una buena psicóloga, consiguieron que su padre saliera a flote.
Alba tenía que cortar esto y se dirigió a la clínica veterinaria de su padre, donde trabajaba también su madrastra. Al entrar escucho ruidos extraños. Al principio pensó que tal vez algún animal se habría escapado de la jaula, ese pensamiento se desvaneció cuando fue consciente de que esos ruidos eran los que hacía una pareja cuando estaban follando.
Por fin pudo ver la escena que no hubiera querido ver en toda su vida, su novio tumbado sobre la mesa donde atendían a los animales y a su madrastra cabalgándolo de forma salvaje. Cerro sus puños con tanta fuerza que empezó a sangrar, cuando se disponía a entrar y poner a esos dos en su sitio, se parió en seco al escuchar lo que decían.
• Estás a punto de conseguirlo, viviremos como reyes a costa de ese infeliz – dijo el novio de Alba.
• He tenido que follar con ese inútil y aguantar a la pedante de su hija, la que vivirá como una reina seré yo.
• Oye que yo también he contribuido.
• Claro menudo esfuerzo, follarte a la hija que está buena de cojones.
Esa conversación dejó en shock a Alba, esta decidió salir sin hacer ruido e ir a contárselo a su padre. Cuando estaba fuera se maldijo de no haber grabado la conversación, pero estaba tan nerviosa que en ese momento no se acordó del móvil. Al llegar a casa le contó todo a su padre, este lo achaco a la animadversión que Alba sentía por su madrastra al haber ocupado está el lugar de su madre y le resto importancia.
Después la llamé yo y aquí estamos los dos mirándonos a los ojos.
• ¡No se que hacer Dante! – con lágrimas en los ojos.
• Yo sí, llamaré a mi amigo detective privado, este encontrará pruebas enseguida.
• Esto hará daño a mi padre – mientras se tapaba la cara con las manos.
• Es mejor llevarse el golpe ahora, que no más adelante cuando os quedéis con una mano delante y otra detrás.
• ¿Qué quieres decir?
• Me da que esos dos están compinchados, ¿cuándo conociste a tu novio?
• Al poco de empezar a salir mi padre con mi madrastra.
• Pues lo que pienso es que son una par de estafadores.
Alba se quedó sin habla, no lo he dicho, pero el padre de Alba tiene dinero suficiente para que varias generaciones de su familia vivan sin pegar palo al agua. Alba es una persona que le gusta ganarse todo lo que tiene con su esfuerzo, estudio en las mejores universidades y saco las mejores notas. No se merecían lo que les estaba ocurriendo, saque el móvil del bolsillo y llame a mi amigo.
• Necesito que investigues a estos dos.
• Muy bien, en cuanto tenga algo te aviso.
• Es urgente, es para Alba.
• Muy bien, en un par de días me pongo en contacto contigo.
Alba me miraba asombrada, le conté lo que me paso con Ana, como esta me fue infiel con mi ex amigo, no lo he dicho, pero se llama Raúl. Este mismo detective me ayudo a demostrar a mi ex novia que había cambiado a un buen chico por alguien que se estaba riendo de ella.
• ¿Qué pruebas encontró?
• Que Raúl le era infiel a Ana con su propia hermana.
• ¡No me jodas!
• Así fue.
• Somos un par de pringados Dante.
• No Alba, los pringados son ellos, por no saber apreciar a las buenas personas.
Alba me dijo que no quería ir a su casa, hable con Paolo y cambio una habitación con una cama de matrimonio, por otra de dos camas. Ahora el horno no estaba para bollos, si más adelante tenía que surgir algo entre nosotros, yo encantado, pero cada cosa a su tiempo. Llegamos al hotel y después de pedir la llave subimos a la habitación, primero se duchó Alba, yo aproveché para hablar con Paolo. Las cosas seguían igual, parecía que el Vesubio estaba dándonos una tregua.
Colgué y cuando fui a dejar el móvil sobre la mesilla, Alba salió con una toalla enrollada en el cuerpo y otra en su cabeza, creo que mi mandíbula toco el suelo. Estaba preciosa, mi mirada no le pasó desapercibida y sonrió. Me metí en la ducha y esta vez decidí que me ducharía con agua fría, tenía que bajar ese calentón que me había entrado.
Cuando salí, Alba estaba leyendo algo en el móvil, me metí en mi cama y después de que dejo su móvil sobre la mesilla, apagamos la luz y nos pusimos a dormir. Yo me dormí con una sonrisa en el rostro. Dormí del tirón, Alba ya se había levantado y se había duchado. Yo lo hice en cinco minutos y bajamos a desayunar, después le dije,ya que estaba aquí, quería ir a visitar las tumbas de mis padres. Os preguntaréis por qué estaban enterrados en mi antigua ciudad y no a las faldas de Vesubio ¿verdad?
Aquí estarían a salvo, si el Vesubio entraba en erupción, todo quedaría arrasado y yo perdería las tumbas de mis padres. Nos montamos en el coche, del hotel al cementerio no había mucha distancia. Coloque un ramo en cada una de las tumbas y estuve hablando un rato con cada uno de ellos, a Alba siempre le había hecho gracia porque yo sabía perfectamente lo que mis padres me habrían contestado.
Entre una cosa y otra nos dio la hora de comer, Alba decidió que iríamos a comer a la misma cafetería de la noche anterior, a mí me pareció muy buena idea y a Wolf ni te cuento. Estábamos pidiendo cuando alguien entro por la puerta del restaurante en dirección a nosotros, Alba se puso tensa, Wolf se puso de pies al lado de Alba y yo me puse de pies plantándole cara al ya ex novio de Alba.
• Estabas con este, ¿verdad zorra?
• ¡Deberías cuidar tus palabras! – dije.
Roberto, que así se llamaba, empezó a reírse, cuando dejo de hacerlo, se arrancó contra Alba. Poniendo una de mis manos sobre el pecho de Roberto lo empujé para atrás, entonces Wolf se colocó delante de mí con una expresión de cabreo máximo, se le veían perfectamente los caninos, coloque una mano sobre la cabeza y le dijo.
• Tranquilo Wolf, que si te comes a este te va a sentar mal.
Vi como Roberto empezó a dar pasos para atrás, Wolf era un lobo de cuarenta y cinco quilos de puro músculo, se lo abría merendado en un instante. Entonces una sombra paso por nuestro lado y le soltó tal tortazo a Roberto que este término cayendo sobre unas mesas. Roberto tumbado en el suelo llevó su mano a la cara, vi terror en sus ojos, no me extrañaba, Alba daba mucho miedo en ese momento.
Roberto decidió levantarse y salir corriendo, nos disculpamos con la dueña de la cafetería, esta le quito hierro al asunto y se alegró de que por fin le bajaran los humos a ese fanfarrón. Mi amigo tardo una semana en conseguir pruebas contundentes contra Roberto y Alicia, la madrastra de Alba, no era la primera vez que intentaban estafar a hombres o mujeres ricos. De hecho, pudo conseguir pruebas sobre una cuenta que Alicia había abierto en un paraíso fiscal donde estaba ingresando dinero que robaba de la clínica veterinaria. El padre de Alba estaba tan ciego que no miraba sus cuentas y dejo toda la contabilidad en manos de Alicia, a eso había que sumarle, fotos, videos y fechas exactas de los encuentros.
Con todas esas pruebas nos encaminamos hacia la casa del padre de Alba, cuando me vio entrar cambio su cara. Muto a una que me decía que me partiría por la mitad, se perfectamente que ese hombre me culpaba de la muerte de su mujer. No se lo tenía en cuenta, no se como hubiera reaccionado yo, pero tal vez mi reacción no hubiera sido muy diferente a la suya.
Alba pidió a su padre que se sentara y coloco todas las pruebas sobre la mesa de la sala de estar. En ese momento el pobre hombre perdió hasta el alma, empezó a llorar de forma incontrolable, primero pierde a su mujer, se vuelve a enamorar y resulta que la mujer que le devolvió la ilusión solo quería estafarle. No se cuanto tiempo estuvo llorando, pero la siguiente vez que me miro, tenía una mirada muy resolutiva.
• Dante, tengo que disculparme contigo.
• No es necesario – dije mientras estrechaba su mano.
• Siempre te he culpado por la muerte de mi esposa, se que hiciste todo lo que pudiste.
• Así es, hice todo lo que pude.
• ¿Sufrió?
• No quiero hablar de eso de verdad.
• ¿Sufrió?, quiero saberlo- volvió a preguntar.
• No, el magma estaba a más de mil doscientos grados, la muerte fue rápida – mentí, como decirla que su mujer tuvo una de las peores muertes, lo ocurrido en aquel volcán se iría conmigo a la tumba.
El padre de Alba, con todas las pruebas en la mano, llamo a todos sus abogados y puso una denuncia. Roberto y Alicia fueron arrestados, en el juicio les toco el abogado de oficio más vago del mundo y al que se notaba que no quería defenderlos. Su trabajo fue tan malo, que los dos terminaron cumpliendo la condena más alta, de esto nos enteraríamos más adelante.
Una vez solucionados los problemas de Alba y su padre, este nos pidió que dejáramos el hotel y nos vendríamos a su casa, esta era grande y de esa manera pasaría más tiempo con su hija. Wolf estaba encantado, tenía mucho espacio para jugar y una piscina en la que repescarse. Alba y yo nos pusimos manos a la obra con el otro problema que amenazaba a todo el planeta.
Alba tenía extendido sobre la mesa del salón un mapa donde aparecía el Vesubio, en él había dos franjas, una de color rojo y otra de color amarillo. Me pregunto por qué era considerado el volcán más peligroso, quería saber a qué atenerse, su máquina no estaba creada para parar una erupción, le conté que la franja roja era toda la gente que moriría si el Vesubio entraba en erupción y no se había evacuado a nadie.
Eran tres millones de personas, la franja amarilla seguía siendo muy peligrosa, pero tenían más posibilidades de sobrevivir que los de la franja roja, pero muy pocas. Después me pregunto por el volcán de Los Campos Flégreos, cuando extendió el mapa de la parte de Italia donde se encontraba. Alba se asustó al ver lo grande que era ese volcán, no era un cono como el Vesubio, la caldera empezaba en la ciudad de Nápoles y terminaba adentrándose en el mar.
Cuando me pregunto cuál era la distancia de seguridad, le dije que este volcán no tenía distancia de seguridad, todo Italia estaría en peligro y si erupcionaba a la vez que el Vesubio se daría un evento de extinción masiva. Alba se sentó, puso sus manos debajo de la barbilla y se quedó mirando a los dos planos, necesitaría tomar muestras de los gases, roca de la que estaría hecho el magma, la densidad del magma y la distancia entre un volcán y el otro.
Como dijo Alba su máquina estaba diseñada para congelar el agua, el magma era tres mil veces más denso. Haría unos cálculos y vería todo lo que tendría que modificar, el día fue muy intenso. Decidió ir a ducharse, su padre se había marchado a pasear con Wolf, yo salí al porche para hablar con mi abuela, entre cuando pensé que ya habría terminado de ducharse.
Fui a abrir la puerta, entonces salió Alba y nos chocamos, nos quedamos mirándonos el uno al otro y ocurrió, nuestros labios se fueron acercando poco a poco hasta que nos besamos, en ese beso soltamos toda la tensión acumulada y nos demostramos todo lo que nos queríamos el uno al otro.
Continuará.
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