Xtories

Rumbo a Valencia

Sabe que su esposo no debería saberlo. Sabe que el coche no es suyo y que el tiempo corre. Pero la adrenalina de la infidelidad es más fuerte que la culpa, y esta vez, la tentación no espera a que llegue la noche.

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El día que conocí a S.

Este es el primer relato que publico. Es una experiencia real vivida desde septiembre de 2012, la cual se alargó durante varios años.

He de decir que soy un chico de lo más normal. Mido 1.70 cm, de pelo rubio oscurecido con la edad, ojos marrones, muy blanco de piel, con gafas, del montón básicamente.

Ella es una chica de pelo largo y muy moreno. De piel morena, mide 1.60 cm, de ojos negros, de complexión gordita aunque lo que más destacaba de ella, con diferencia, son sus pechos. Grandes, ligeramente caídos por su tamaño, pero preciosos. (Siempre me han atraído las mujeres con mucho pecho natural, sin importarme si tenían cierto sobrepeso o no).

En aquellos años pasaba gran parte del día metido en chats. Me distraía bastante de mi rutina diaria. Estaba en un chat sobre Infidelidades, las cuáles siempre me han atraído, no tanto el hecho en sí del sexo, sino por la Adrenalina que supone estar con alguien que prometió Fidelidad al casarse (vaya Ironía xD).

Empecé a hablar con una chica, la cual me dijo que era de Valencia. Me contó que llevaba poco más de 1 año y medio casada, aunque le era infiel desde hacía más de 5 años, en una relación de 11 años.

Nos dimos los Whats y conforme pasaban los días hablábamos más y más. Llegado el momento hablamos de quedar, lo que ella estaba encantada, y deseando quedar de nuevo con alguien para escapar de su rutina. Al decir que tenía bastante pecho, no pude evitarlo y le pedí una foto de ellos para que me lo demostrase, cosa que no tardó en hacer para mi sorpresa. Me pasó una foto desde su baño mostrándome el tamaño y la belleza de sus pechos. Me quedé prendado y automáticamente empecé a fantasear lo que haría con ellos en mis manos, algo inevitable. Ella me preguntó por el tamaño de mi polla, que, sin ser exagerada, es más grande que la media del país. Me pidió una foto para demostrárselo y se la mandé a su gusto. Me dijo varios comentarios obscenos cargados de lujuria y deseo y me preguntó cuándo iría a conocerla. Le respondí que no tardaría, que cuándo ella se pudiera escapar de su marido y trabajo. No tardamos ni 1 semana en quedar después de mandarnos foto.

No tardé en coger un billete en tren desde Barcelona a Valencia. Llegué a media tarde y me dejó plantado por problemas con su coche, de manera que pillé un Taxi y me llevó a un Hotel situado en las afueras de Alzira. Me registré y subí a la habitación, me puse cómodo, hablamos por WhatsApp y quedamos al día siguiente, a las 8 de la mañana estaría allí usando el coche de su marido, me dijo que le daría cualquier excusa para quitárselo.

Al día siguiente, a las 8:30 de la mañana me llamó diciendo que estaba llegando, me vestí rápido y bajé a recibirla. Con cierto nervio, vi cómo se bajó del coche y una sonrisa al verme, nos dimos 2 besos. Hablamos un poco de rumbo a la habitación. De camino me comentó, irónicamente, que precisamente usaron ese mismo hotel para el banquete de su boda. Hablamos sobre eso llegando al ascensor, y al cerrarse las puertas la arrinconé contra una esquina, comiéndonos la boca, jugando con las lenguas llenos de puro deseo.

Entramos en la habitación, cerré con llave y nos relajamos, disfrutando de la privacidad que ambos queríamos. Nos acercamos a la ventana, tapados por la cortina, allí la abrazé por detrás, acariciando su cuerpo y cómo es natural y sin poder evitarlo, subí las manos hasta llegar a sus pechos. Los palpé con ganas, deseando verlos y comérmelos. A ella le hizo gracia tal hecho, lo comentamos unos minutos, hasta que finalmente se giró y nos seguimos besamos apasionadamente.

La guié hacia la cama, y una vez allí, le quité la blusa dejándola en sujetador. Sólo con verla así, mi excitación aumentó, le pedí que se lo quitase y para mi sorpresa (me sorprendía la naturalidad con la que se desnudaba frente a otro que no fuera su marido) lo tiró al suelo, ofreciéndomelas. Me lancé sobre sus pechos, apretándolos entre mis dedos, besándolos, mordiendo sus pezones mientras oía sus gemidos, notando sus manos en mi pelo. Disfruté de ellos durante unos minutos, me aparté y me dijo que era hora de desnudarme.

La complací nervioso, desnudándome sin prisa y cuándo vio lo dura que tenía la polla, depilada a petición suya, su lasciva mirada me provocó más ganas de follarla hasta caer agotado. Ni corta ni perezosa, me la agarró, me pajeo unos instantes antes de metérsela en la boca, sin vacilar, tragándosela prácticamente entera. Estuvo chupando un buen rato, dándome placer hasta que le dije que parase. Me tumbé sobre la cama, abrí las piernas y ella se puso a 4 apoyada en mis muslos y siguió mamando a buen ritmo, disfrutando.

Dado que llevaba más de 1 año sin follar, no aguanté más de unos minutos antes de correrme. La avisé, aguanté todo lo que pude, pero finalmente exploté en su boca entre un gran gemido de puro placer. Ella siguió mamando mientras me corría, se tragó toda la corrida y me la limpió con la lengua. Se apartó, me miró y me dijo que estaba salado. Me sorprendí de que se lo tragase, se lo pregunté y me confesó que no sabía por qué lo había tragado, que nunca lo hacía. Eso no hizo más que calentarme. Seguía con la polla dura, me puse en pie y la desnudé.

Con cierta dificultad, dado que apenas he usado condones, me lo coloqué, se tumbó sobre la cama abriéndose de piernas y estando yo encima se la metí despacio. Lo tenía muy mojado, por lo que entró sin resistencia. La follaba mientras le comía los pezones, le lamía los pechos cómo si me fuera la vida en ello, escuchando sus gemidos de placer, sus palabras me calentaban más y más.

No tardé en darme cuenta de un problema con el preservativo, se me salía a los pocos embistes. Me lo quité y por seguridad probé otro. Fue bien durante unos minutos, pero volvió a salir. Ella me lo colocó de nuevo para seguir follando, dado que tenía tantas ganas cómo yo. Ya se había corrido y no quería parar.

Me puse en pie, y dado que sólo nos quedaba 1 preservativo nos pusimos a hablar. Yo de pie y ella sentada, me propuso seguir a pelo, con la condición de que no me corriese dentro, dado que no tomaba nada para evitar embarazos. La idea me excitó tanto que ni me lo pensé, la tumbé y se la clavé de nuevo hasta el fondo. Yo seguía de pie, ella al filo de la cama, abierta de piernas. Le subí su pierna izquierda hasta mi hombro mirándola, se agarraba a las sábanas con fuerza, ladeaba la cabeza de un lado a otro evitando mi mirada, sin dejar de gemir y jadear de gusto.

En esa postura estuvimos un buen rato, yo notaba que estaba a punto de correrme de nuevo, y como pude la avisé de ello. Al principio no dijo nada, yo seguía embistiéndola con todo mi ser, extasiado de placer y morbo al follarla sin goma. Finalmente, alzó la cabeza, me miró, y me dijo que me corriese, le daba igual todo, pero no parase de follarla.

Motivado por sus palabras, la embestí más fuerte previo y durante mi corrida en su interior. Los 2 jadeamos de placer, en un estado de frenesí, no paré de embestir mientras ella apretaba su coño entorno a mi polla. Así seguimos hasta que noté que no soltaba más semen y frené el ritmo hasta detenerme sin sacarla de sus entrañas. Nos miramos y nos reímos jadeando y sudando. Me dijo que lo había notado todo, que se había calentado aún más notando mi corrida en su coño.

La saqué, se puso en pie, nos besamos de nuevo y se fue al baño corriendo a ducharse. La seguí con el latido aún acelerado y me metí con ella en la ducha. Nos duchamos juntos, nos limpiamos, nos besamos, nos sobamos el cuerpo, pero yo seguía con la polla dura. Me la agarró con su mano y empezó a masturbarme suavemente mientras yo jugaba con sus pechos bajo el fino torrente de agua.

Sin decirnos nada, se acuclilló, jugó con su lengua un rato y se la tragó de nuevo. Fui a cerrar el grifo, pero se opuso a ello y mientras le caía agua sobre el cuerpo, siguió mamando sin parar. Yo estaba apoyado en las paredes disfrutando cómo loco de su vicio. Tras un rato mamando, se levantó, se lavó un poco la boca con el agua y me habló de lo ocurrido. Me confesó de nuevo que no se tomaba nada para evitar el embarazo, pero que no había podido evitar pedirme la corrida dentro. Estaba tan cachonda que era lo único que deseaba.

Cerré el grifo, le cogí la mano, y aun goteando agua, salimos de la ducha, la llevé de vuelta a la cama entre risas y expectación, le dije que se pusiera a 4 mirando a la ventana, me coloqué detrás, me agarré la polla por la base y se la metí de nuevo, hasta el final. Empezó a gemir mientras la follaba. Puse mis manos en su cadera para aumentar el ritmo. Los 2 estábamos jadeando de placer. Apretaba las sábanas sin levantar la cabeza, me dijo que se corría y yo seguí dándole. Dio un pequeño grito al correrse, me pidió que siguiera dándole y que quería que me corriese. En esa ocasión, fue rápido, la follaba tan fuerte, estábamos tan calientes que ella no tardó en correrse de nuevo y poco después me corrí de nuevo, dentro.

Bajé el ritmo, me quedé dentro unos minutos mientras recuperábamos el aliento. Salí de ella, me senté a su lado, nos besamos y volvimos a la ducha. Nos lavamos mutuamente y nos vestimos. Quedaban 10 minutos para salir del hotel, así que nos fuimos, me llevó en el coche del marido a la capital, a comer con una amiga suya (tienen mucha confianza y ambas saben las aventuras de la otra).

Por el camino hablamos de lo sucedido, le dije que no esperaba que follásemos a pelo, ella tampoco, estábamos locos por hacerlo de esa manera, ella casada, fértil y con 2 corridas en el coño de un desconocido. Le respondí que estaba encantado y no me arrepentía de correrme dentro de ella, pero que, si se quedaba embarazada, la apoyaría en su elección. Quiso cambiar de tema, hablamos de trivialidades hasta que aparcó el coche, me presentó a su amiga, comimos, nos reímos, le dijo lo que hicimos y cómo lo hicimos, me siguió sorprendiendo la extrema confianza que se tienen para contarse cada detalle, aunque no me molestó en ningún momento.

Tras comer, nos despedimos, y aunque era temprano y mi tren de vuelta a Barcelona no salía hasta un par de horas más tarde, la convencí (no me costó mucho hacerlo) para ir a un polígono y estar a solas. Me llevó a un polígono cualquiera (hoy en día no sabría volver), aparcó el coche detrás un camión, dónde nadie nos podía ver.

Allí nos besamos de nuevo, nos metimos mano, me bajé los pantalones con toda mala intención para que me la comiera, ella se resistió unos minutos, más por los nervios de si alguien nos pillaba que por no querer hacerlo. Le dije que se dejase llevar, allí nadie nos conocía, y despacio y sin estar completamente convencida, me la volvió a comer un buen rato. Yo me dejaba llevar, disfrutando con su maestría a la hora de chupar (por lo que me dijo en conversaciones anteriores, era lo que más hacia). La dejé a su ritmo, sin prisa, los 2 estábamos muy calientes. En esta ocasión tardé bastante más en correrme, en su boca, la cual tragó sin dudarlo un momento. Me la limpió entre risas. Me dijo que no había conocido a nadie tan atrevido y morboso en su vida. Hablamos del tema, nos reímos. Se acercaba la hora y me llevo a la estación. Allí nos despedimos con un cálido beso. Quedamos en seguir hablando. Ella volvió a su casa, se cambió, se ducho de nuevo y me dijo que se fue a buscar al marido al trabajo, dado que ella le había cogido el coche.

Por la noche, al llegar a casa, tenía un mensaje suyo diciéndome que él no se había enterado de nada. No habíamos dejado ninguna prueba de nuestra aventura.

Eso no acabó ahí…