Demasiado Tarde Cap 1
Llevan dieciséis años sin cruzar palabras, pero el tiempo no borró el rastro de sus cuerpos. Cuando el peligro los acorrala en una casa aislada, el orgullo se rinde ante el instinto: lo que empezaron como una burla, termina siendo una necesidad urgente.
Capítulo I Una mirada al pasado para entender el presente
Julieth es una mujer de 34 años piel morena como la canela, ojos marrones con rasgos felinos, cabello hasta los hombros ondulado y oscuro, unos labios prominentes y un cuerpo bastante atractivo para los hombres, es una mujer impulsiva para algunas cosas y cautelosa para otras, le gusta tener el control y dominio de su vida y sus relaciones no son la excepción, sin embargo esa mujer segura e imponente se vuelve una gatita sumisa cuando se enamora en serio y ese ha sido su talón de Aquiles con los años.
Alfonso es un hombre de 34 años tan solo unos meses menor que Julieth, es alto corpulento grandes brazos y espalda, barba de tres días, ojos marrones capaces de mirar con mucha ternura y al mismo tiempo con una mirada sin emociones que te transporta a un abismo, practicante de deportes extremos y artes marciales, es un poco arrogante seguro de sí mismo, tiene talento para enamorar a las mujeres, pero es incapaz de enamorarse en serio con ninguna por lo que termina rompiendo la relación cuando comienza a sentir el compromiso.
Julieth y Alfonso se conocieron 16 años antes cuando eran unos jóvenes que recién comenzaban sus estudios universitarios, vivían relativamente cerca pero sus caminos se unieron al cruzar sus círculos de amigos, comenzaron a verse en reuniones, fiestas, salidas, hablaban por mensajes por horas, hasta que el tomo la iniciativa de salir ella no estaba segura de sí le gustaba o lo veía como un amigo, puesto que en ese mismo tiempo estaba interesada en otro, se sentía confundida pero aceptó la invitación total era solo una salida al cine.
Ella estaba nerviosa pues nunca habían estado solos siempre rodeados de sus amigos, se sentía más segura detrás de la pantalla del teléfono que mirando aquel hombre 30cms más alto que ella el intentaba acercarse pero ella era muy escurridiza, finalmente al ser la hora de ver la película él se comportó como un caballero y aunque ella insistió en pagar su parte él no lo permitió, entraron a la sala y comenzó la película con la casualidad de que al lado de ellos estaba uno de los compañeros de clases de Julieth por lo que en lugar de concentrarse en la salida, Julieth y su amigo terminaron por jugar bromas a todos en el cine y aunque las risas no pararon en la sala por sus ocurrencias, un Alfonso incómodo y molesto se remolinaba en su asiento, para el ver los créditos fue un alivio, Julieth al ver su cara no sabía qué hacer.
J: ¿Te pasa algo? No has dicho nada
A: parecías más interesada en hacer estupideces con tu amigo que en compartir conmigo, creí que pasaríamos un tiempo tu y yo a solas
J: disculpa, es que cuando veo a Adrian no lo puedo evitar somos un par de locos, sé que el novio de Adrian seguramente estará igual de molesto que tú. Disculpa no era mi intención molestarte, será mejor que me vaya a mi casa.
A: está bien, voy a llamar un taxi
Dentro del taxi él se acercó y sin dejarla reaccionar le robó un pequeño beso, Julieth no dijo nada bajó su mirada y se bajó del carro lo más rápido que pudo, durante días ignoró las llamadas y mensajes de Alfonso, se sentía confundida y al final por no perder su amistad y no querer lastimarlo pensó que lo mejor sería quedar como amigos porque no podía ilusionarlo si también pensaba en alguien más, no era justo para el, en vista de que Alfonso había salido de la ciudad decidió escribirle: “Perdóname, pero creo que lo mejor es que olvidemos la salida y sigamos siendo amigos”
La furia de Alfonso no se hizo esperar diciéndole que era una hipócrita mentirosa, que todo el tiempo jugo con el y sus sentimientos, las cosas fueron al punto en que puso a varios de sus amigos en contra de ella, cada vez que se reunían comenzaban a discutir. Así pasaron semanas.
Antonio: Julie he hablado con María y los muchachos y de verdad esta situación entre Alfonso y tu ya está fuerte, en serio son una mierda nos tienen jodidos con su estupidez
J: pero si el que armó todo el drama por un beso fue el, yo no lo ilusioné, no le dije nada por eso no entiendo
Antonio: pero el dice lo contrario, que hablaban y que coqueteabas con el
María: ami es cierto el está muy mal, ¿no te da cosa?
J: claro que no quería lastimarlo, pero tampoco puede armar semejante drama por una salida y un beso, perdón si soy cruel es que no entiendo, yo estoy peor a mi si me engañaron terminé una disque relación y aquí estoy destrozada pero no ando echándole muertos a nadie asumo mi responsabilidad porque en el amor soy inútil
M: no digas eso, es verdad te engañaron, es cuestión de que lo veas como que estas pagando el karma por lo que le hiciste a Alfonso
J: en serio? Te vas a poner de su parte tu también, no que bello mis mejores amigos en mi contra, está bien como quieran no los volveré a molestar con mi presencia
Antonio: ya va Julie qué quieres decir
J: que no volveré a salir con el grupo así la pobre alma en pena estará en paz y yo no los molestaré ni incomodaré con mi mal karma
María: ami no te molestes conmigo
J: eres la menos indicada, tu has hecho cosas que de verdad no se justifican, pero te he apoyado y te he defendido esperaba que hicieras lo mismo pero claro como siempre yo debo cargar con la culpa
M: que quieres decir
J: Nada Mari déjalo así mejor me voy a mi casa
Con el pasar de los meses llegó el cumpleaños número 18 de Julieth y Alfonso de la nada apareció con un ramo de rosas, la felicito, beso su mejilla y al ver que ella no daba ninguna reacción, se fue sin decir nada más.
Ella guardó las flores y las contemplaba a diario no entendía que sentía por el, pero guardo una de las rosas en uno de sus cuadernos, con los años la perdió debido a que donde guardaba ese cuaderno había humedad y el cuaderno terminó dañándose y la rosa marchita se desvaneció en sus manos, sintió que era momento de dejar eso atrás y bloqueó de su vida a Alfonso su orgullo estaba herido debido a los comentarios que había hecho el y mucha gente que la señalaba y estaba cansada de defenderse. Al año siguiente en su cumpleaños acepto que él estuviera allí solo porque estaban Antonio y María, le dijo que era su ofrenda de paz, pero le dolió ver que se llevó a su mejor amiga con varios amigos a su casa diciendo que era una fiesta aburrida, discutió con María y se regresó a su fiesta donde se dio cuenta que comenzaba a gustarle alguien más.
Así pasaron varios años entre encuentros y desencuentros que terminaron por separarlos, el cuerpo de Julieth había cambiado pero seguía siendo hermosa, con el paso por la universidad hizo nuevas amistades, su amistad con María terminó el día que ella le dio su número a un hombre desconocido y se hizo pasar por ella en una página de citas por internet, esto no le gustó ya que no era la primera vez que María metía en problemas a Julieth, decidió tomar distancia y en respuesta María comenzó a decir a varios amigos que Julieth era una fácil que seguramente se acostaba con todos y que por eso nadie la tomaba en serio.
Antonio trato de mediar igual que varias amigas, pero todo fue en vano, Julieth había tomado la decisión y la sacó de su vida para siempre, lo que no sabía es que al hacerlo varias de sus amigas hicieron lo mismo con ella al ponerse del lado de María por lo que Julieth había perdido mucho con el pasar de los años. Nunca más preguntó ni supo de Alfonso salvo algunos comentarios de Antonio que de vez en cuando le contaba algo sin que ella preguntara y al no mostrar interés el cambiaba el tema.
Casi finalizando su carrera se inscribió para participar en un congreso en Margarita, sería perfecto aprendería cosas nuevas sobre su carrera y al mismo tiempo disfrutaría del mar, su sorpresa fue mucha cuando estando en un local nocturno sus amigas y ella coincidieron con la celebración de una promoción de graduandos y entre los graduandos estaba Alfonso quien no dejaba de mirarla, toda la noche intercambiaron miradas, pero ninguno hizo nada más, ella se fue y el hizo como si nada.
A partir de allí no volvió a verlo nunca más, de vez en cuando su recuerdo se paseaba por su mente, pero era como un recuerdo muy lejano, pensaba si quizá si hubiese hecho a un lado sus diferencias quizá las cosas habrían sido distintas, pero él se había comportado como un patán señalando su físico y burlándose en varias ocasiones todo para hacerla menos, eso la marcó y nunca pudo olvidarlo. Puesto que en una de las últimas conversaciones que tuvieron él le dijo que solo quería acostarse con ella porque tenía buen cuerpo pero que ya había perdido hasta la forma, se sintió humillada y dentro de ella sentía cierto resentimiento. Cada vez que pensaba en el, esa conversación volvía a su memoria y terminaba por borrar cualquier otro pensamiento.
Finalmente tuvo una larga relación que no llegó a nada, hasta conocer a su última pareja, con quien había tenido una hija las cosas no funcionaron y discutieron por la custodia de la pequeña de 3 años, que finalmente era una custodia compartida pero un fin de semana el papá decidió llevársela fuera del país sin decirle nada, ella estuvo desesperada pero por más que busco ayuda nadie pudo hacer nada por ella, una desconsolada madre terminó casi en la locura, lo había perdido todo el amor, su hija y su vida entera estaban destruidos, el dolor la llevó a tomar la decisión de irse, tomo solo un pequeño bolso y compró un pasaje en un expreso hacia la frontera, al llegar allí se comunicó con una ex esposa de su tío y ella la ayudó enviaron por ella hasta un pequeño pueblito en Táchira, entre las montañas aislada del mundo encontró refugio en una pequeña casa, durante meses vivió encerrada solo paseaba de vez en cuando, vivía de pequeños trabajos que realizaba desde su computador, no volvió a comunicarse con su familia ni sus amigos excepto con Antonio la única persona en el mundo a parte de su tía que sabía dónde estaba.
Llegó diciembre del presente Julieth como todos los días fue a la panadería para saludar al Sr. Juan un portugués que hacía unos ricos panes artesanales, le pidió su café y un periódico se sentó en la misma mesa y se metió en su mundo. Se abre la puerta de la panadería y entra un hombre ella no estaba mirando, hasta que escucha su voz, esa voz pausada, grave que hacía muchos años no escuchaba.
A: un café bien cargado por favor
Sr. Juan: claro ya se lo preparo
A: tiene algún periódico
Sr. Juan: disculpe el último se lo di a mi clienta favorita está allá
Alfonso miró por instinto pero sus ojos se abrieron no podía creerlo allí estaba la mujer que nunca pudo ser suya, la que lo había marcado, él sabía todo lo que había sucedido en su vida no porque Antonio le haya contado, sino porque siempre que tenía tiempo libre la investigaba, pero hacía un año que no lo había hecho y había perdido su rastro, ahora la vida volvía a cruzar sus caminos, estaba allí inmersa en su mundo, lo que él no sabía es que ella estaba disimulando al escucharlo hablar lo había reconocido sin mirarlo pero no dejaba de meterse en el periódico como ocultándose de él, al mirarla sentía que estaba más hermosa que hace años, el aire de la montaña le sentaba bien, sin pensarlo se acercó hasta su mesa.
A: Disculpa me puedes prestar el periódico si no es mucha molestia
Julieth miró hacia arriba y su corazón comenzó a latir sin control, sentía que sus piernas temblaban está a punto de un ataque de pánico, era como si su pasado regresara, que más debía sufrir ahora
A: ¿hey puedes hablar o ahora eres muda?
J: Hola Alfonso, tiempo sin verte (dijo tratando de sonar lo más tranquila posible)
El la observaba con detenimiento se sonrió al ver su nerviosismo, pero notó algo en su mirada que había cambiado algo que ya no estaba y era el brillo en sus ojos, tenía una mirada un tanto triste y perdida, quiso preguntar sobre su vida, aún así decidió actuar con indiferencia.
A: Ah eres tú, desde lejos parecías otra mujer, me confundí
Julieth se levantó dobló el periódico y dejándolo sobre su pecho le dijo: toma te lo regalo
El tomo el periódico, pero tomo sus manos las apretó sobre el y sus miradas se cruzaron, habían chispas entre ellos, pero ninguno daría su brazo a torcer, justo cuando iban a hablar entró alguien corriendo hasta ellos.
C: nos tenemos que ir, hay que buscar donde dormir, no creo que tarden en llegar aquí
Julieth retiro sus manos y los miraba extrañada, ellos la ignoraron por un momento, pero ella se acercó y sin pensarlo les ofreció su casa.
A: Gracias, pero no sabes en lo que te estás metiendo, será mejor que nos vayamos
J: si me tienes miedo es tu problema, mi casa no está en el pueblo queda a media hora de aquí caminando y 10 minutos en carro, está bien alejada y podrán pasar la noche tranquilamente, tómalo como una ofrenda de paz dijo con sarcasmo.
C: Señor solo será el día y la noche mañana partiremos
J: Señor sí Señor jajaja
A: para ti todo es un juego veo que tu sentido del humor no ha cambiado
A: vamos para allá mientras encontramos donde quedarnos
J: entonces síganme hay que caminar bastante
A: Busca el carro y pasa por nosotros en la siguiente cuadra
C: sí Señor
J: ¿En qué andas metido ahora?
A: mientras menos sepas mejor camina y que no nos vean
J: ok, pero bájale dos que yo no trabajo para ti no me gusta que me den ordenes
A: camina y no te quejes te recuerdo que tú fuiste quien se ofreció a darle tu casa a dos hombres desconocidos
J: tú no eres un desconocido, claro fuiste un patán, arrogante, grosero y de lo peor en el pasado, pero no creo que tu odio te lleve a matarme así que no te tengo miedo
A: no te odio (en un impulso, la tomó de la cintura, acercó su rostro al de ella)
Julieth comenzó a forcejear para soltarse y él no la dejaba solo sonreía, olía su cuello su cabello, luego la soltó y con desgano dijo: seguramente creíste que quería besarte, jajaja por favor mírate Julieth hasta por allí vi una cana en tu cabello, estas muy delgada y seguramente aguada porque no creo que seas de las que hacen ejercicio, créeme que no me despiertas ni un mal pensamiento
Julieth lo miró con desprecio: no te quedas atrás mira las entradas que ya tienes jajá si no te cuidas vas a quedar pelón jajaja
El mentía la veía hermosa pero su orgullo no lo dejaba ceder y ella en su interior sintió como su cuerpo reaccionaba por primera vez en mucho tiempo al roce de unas manos, pero al escuchar esos comentarios sintió que estaba con aquel patán de la última vez y comprendió que era mejor mantener su distancia. Se preguntó dentro de sí, si habría cometido un grave error al llevarlos a su casa.
Se montaron en el carro un jeep negro con vidrios ahumados, les explicó que en su casa no tenía ningún tipo de señal por lo que si necesitaban comunicarse ese era el momento, notó que Alfonso le daba indicaciones a Carlos un subordinado de él, hablaban en clave por lo que gran parte de la interpretación que hacía Julieth la tomaba del lenguaje corporal de ambos. Ella los guio y le indicó a Carlos donde dejar el carro ya que el camino finalizaba allí y debían caminar un par de minutos para entrar a la casa. Escondieron el jeep y ella los llevó al interior de aquella pequeña casa, una pequeña sala, cocina, un cuarto y el baño quedaba afuera de la casa, era una casita muy vieja, aunque Julieth le había ido realizando pequeñas reparaciones hasta hacerla acogedora. Alfonso observó una foto de una niña en el rincón donde se encontraba la mesa con la computadora de Julieth.
A: seguro que tu esposo se va incomodar de que nos tengas aquí
J: nunca me casé, y mi pareja anterior se encuentra muy lejos (dijo con tristeza tomando la foto de la niña en sus brazos y volviéndola a colocar en su lugar)
A: ¿es tu hija? No deberías exponerla
J: no te preocupes, no está aquí (miró al suelo y entro a la habitación rápidamente)
A: Carlos ve al carro, recorre los alrededores, espera respuesta y te regresas cuidando el perímetro.
C: Esta bien, aunque si me lo permite, creo que no deberíamos quedarnos aquí trataré de encontrar otro lugar para irnos inmediatamente
Alfonso asintió con la cabeza, tomó la fotografía y entro a la habitación, Julieth estaba sacando sabanas del closet para colocarlas en la sala el cerro la puerta y ella se dio vuelta
A: es muy linda, tiene los rasgos de tus ojos es muy hermosa como tu, ¿dónde está?
J: no lo sé, mi ex decidió quitármela como venganza por haberlo dejado
A: no creo que un juez permitiera eso, cuéntame todo por favor, es necesario que sepa la situación
J: en resumen, dejé a mi ex, un juez declaró la tutela compartida, el me dijo que irían de viaje a la playa y que necesitaba que firmara el permiso, lo firme, y no me mires así, lo leí allí decía que era para viajar al interior del país, pero no fue así, se la llevó a Colombia y de allí se fueron a otro lado no sé en qué país están ahora (las lágrimas brotaban de sus ojos aunque ella trataba de contenerse, era mucho el dolor que había reprimido por tanto tiempo)
Alfonso la abrazó fuerte contra su pecho, verla así vulnerable frente a sus ojos después de tanto tiempo, rompió algo en él.
A: ya me lo imagino tomaron esa firma y la falsificaron, creando un permiso internacional, seguramente cuando acudiste a la lopna te dijeron que no había nada que hacer porque todo estaba legal, ¿cierto?
J: sí así fue, desde entonces no pude con mi vida, no pude más sentí que había muerto y no quise saber de nadie más, les dije que hicieran como que había muerto y me fui, tome el poco dinero que tenía, vendí algunas cosas y con eso tuve suficiente para irme y llegué hasta aquí, esta casa me la consiguió mi tía, solo ella y Antonio saben que estoy aquí.
Tomó la foto y la devolvió a su lugar mientras colocaba las sabanas en el mueble, ahora quiero saber en qué estas metido y por favor no me mientas, he sido sincera contigo creo que merezco lo mismo.
A: bien, te diré solo lo que estoy autorizado a decir, pertenezco a un grupo de fuerzas especiales, viajamos a diferentes partes del país y en ocasiones a otras partes del mundo a realizar ciertas misiones, sí, he tenido que matar algunas personas, pero no me mires así somos los buenos, créeme.
J: ¿qué hacen aquí?
A: lo único que puedo decirte es que algo salió mal y están cazando a mi equipo, debemos llegar a la frontera en menos de una semana para estar a salvo.
J: gracias por consolarme
A: ¿de qué hablas?
J: tu abrazo fue reconfortante, lo reconozco
A: no te ilusiones
J: dos minutos solo dos minutos fuiste una persona con sentimientos ahora volviste a ser una mierda conmigo, gracias (lo dijo mientras entraba a la habitación de nuevo sin darse cuenta dejó la puerta entre abierta y se cambió de ropa sin notar que Alfonso la miraba fascinado, su pequeña cintura, sus piernas que imaginaba suaves al tacto, sus senos redondos y sus pezones duros por el frío, sus pequeñas nalgas, sentía como su corazón se aceleraba mientras su entrepierna reaccionaba a aquella visión)
A: sigues generando ese efecto en los hombres (dijo desde afuera)
J: qué? (dijo gritando desde adentro sin mirar hacia la puerta)
A: obsesión, adicción, lujuria (dijo en voz baja)
A: olvídalo será mejor que salga a ver los alrededores (salió casi corriendo, acomodando la erección en su pantalón tratando de controlar con todas sus fuerzas el impulso de volver a entrar y hacerla suya de una vez)
Nota de la autora: disculpen si no hay mucho sexo en esta entrega, esto ira cuajando poco a poco no se impacienten.
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