Xtories

Lucia. Infidelidad necesaria.2.

Conoce a una mujer que necesita ser infiel para sentirse viva. No hay promesas de amor, solo la promesa de un placer crudo, sudoroso y absolutamente necesario.

MaduroMasajesEllas5.8K vistas

Nota de autor: “Muchas veces he leído como hacen una mamada las mujeres u hombres hacia el hombre en sí, la verdad es que algunas están bien detalladas, pero en el principio de este relato voy a decir lo que yo sentí mientras me la hacía, que indico lo que realmente sentía, tanto viendo a veces como otras cerrando los ojos y solo sentir esas caricias bucales en mi miembro, por ello pido perdón si parece exagerado o parece incluso una fantasía, pero no es nada fácil para mi explicar con detalle concreto lo que esta mujer me hizo tras salir de su coño. Si gusta a las personas que lo lean, me alegra. Si no gusta, lo siento, pero no nací perfecto para explicar todo. Y ahora continuamos con la primera cita casi a ciegas de una mujer que necesitaba y sigue necesitando de ser infiel, incluso de ser lo que muchas mujeres les gusta ser, morbosas y sintiendo el placer de disfrutar de otras personas sexualmente.”

Lucia al ponerse de rodillas y no en cuatro patas, sino sentada sobre sus piernas, para realizarme una de las mejores mamadas que nunca me han hecho solo podía ver su espalda y su melena, que por cierto, con todo el calor de la noche brillaba por el sudor, y yo obviamente también tenía el cuerpo lleno de sudor, que aunque no lo haya indicado en los anteriores relatos de dicha historia, estábamos los dos sudando, incluso nuestros cuerpos pedían casi a gritos que nos diéramos una ducha, pero eso lo cuento luego. Ahora toca como yo sentí esa boca, esas manos acariciando mi pene y ese vicio de mujer que toda hembra tiene cuando realmente se siente satisfecha sexualmente.

Me abrió las piernas para dedicar mejor su tarea mamaria. Pero no me abrió en canal, simplemente con sus manos me hizo el gesto de que le abriera bien, así incluso tenía acceso tanto a mis testículos como a ano, apoyado al borde del sofá, mientras yo estaba sentado y acariciaba un poco la cabeza y melena de Lucia. No hablamos nada, no hacía falta saber nada ni comentar tampoco, incluso ella solo me miraba con esa cara de vicio que sabía poner e incluso me guiñaba los ojos, dándome a entender que sabía lo que hacía y seguramente lo estaba deseando desde hacía minutos antes.

¿Sabéis la expresión típica que una persona hace recogiéndose su melena con una goma elástica para que su pelo no le entorpezca dicha labor? Supongo que sí. Sabéis además que ese gesto significa que se va a concentrar plenamente en dicha tarea y no quiere para nada que sea obstaculizada sobre todo en su boca, pues Lucia no tenía goma elástica para ello, es más no teníamos nada a mano para poder facilitarle dicha acción, por lo que un hombre en estas circunstancias debe aportar su lado amable, mis manos, por eso le recogí lo mejor posible su melena para que su cara estuviera libre de pelos molestos. Eso incluso ella me lo agradeció con una sonrisa y entonces se preparó abriendo su boca y sacando su lengua para ir deslizando desde mis huevos (pequeños pero que dan el servicio que tienen que dar) para ir subiendo tan lentamente que creo que se recreó un poco en ellos con su lengua e ir notando yo como subía por el lado que nunca vemos nosotros cuando la tenemos erecta la polla, hasta llegar al principio de mi capullo (o llamado de otra forma sutil por la humanidad como “frenillo”), que es una zona ultra sensible, tanto es en mi caso que incluso si solo estuviera un rato más ahí con su lengua, podría tener un geiser de semen saliendo por donde tiene que salir, pero ella siguió con su lengua hasta llegar al orificio de salida de cualquier liquido del hombre.

Si solo nos ponemos a pensar en la situación apenas tiene morbo, pero si cerramos los ojos y dejamos que nuestros sentidos hagan su trabajo entonces es cuando sientes como algo caliente embadurna todo nuestro capullo, esa sensación de estar al aire libre y cambiar hacia algo caliente, mojado o húmedo y que solo te hace sentir en la gloria es cuando realmente sabes que su boca se ha cerrado atrapando tu miembro y entonces solo puedes estremecerte del gusto que te está dando, por eso cuando Lucia cerro sus labios alrededor de mi capullo no pude decir nada, solo abrir mi boca y dejar que se escaparan esos gemidos suaves que nacían desde el interior de mi polla para luego notar que ni un diente y digo ninguno notaba en mi ariete, cosa que se agradece enormemente, solo sentía una cavidad que se tragaba lo que quería, o dicho de otro modo, yo entraba en lo que ella quería que profundizará en su garganta, aunque note como su tabique nasal se pegaba a mi pubis, por lo que supuse, ya que no lo veía, que se estaba tragando parte grande de mi falo, para luego ir subiendo lentamente sobre mí hasta que abriendo de nuevo su boca y labios dejar completamente libre ante la captura bucal que ella me había metido. Levanto su rostro. Muy sonriente, feliz de lo que estaba haciendo, sabía que le gustaba (aunque a muchas mujeres no les guste, pero las que, si lo hacen, te lo demuestran con una mirada que te llega más adentro de tu corazón y perfora hasta el interior de tus testículos) mientras se relamía de la saliva y mezcla de sus orgasmos que tuvo anteriormente.

Relamía alrededor, con tranquilidad, ya que Lucia sabía perfectamente que tenía erecta la herramienta del hombre que antes la había hecho sentirse una loba cabalgando y le proporciono esos maravillosos orgasmos, por lo que yo notaba como sus labios y lengua recogían cada ápice de líquido que pudiera estar impregnado, incluso bajo a mi base, tanto a mis huevos, que esos no habían entrado en su cueva pero si habían rozado a sus labios, y los relamió, estuvo un buen rato, no puedo decir exactamente cuantos minutos, pero fueron bastantes porque ella cada vez que subía relamiendo, abría su boca y se la tragaba, literalmente para adentro hasta que casi me hacia una garganta profunda, saliendo lentamente, incluso notaba que aguantaba la respiración cada vez que relajaba los músculos de su garganta para tragar y luego sin apenas sentir la respiración de ella volver a respirar.

Indico que a veces se oía la melodía de su bolso, esa que sabíamos que era el que llamaba, pero digamos que apenas estábamos los dos pendientes de ello, ya que nuestra atención estaba más en el sonido de nuestros cuerpos. Todo el mundo sabe que cuando se hace una mamada, si no tienes que ocultar sonidos o como yo a veces digo, sin poner el “mute” al acto sexual, pues la boca, el coño, la polla y el resto de nuestro cuerpo, hacen ruidos, maravillosa orquesta musical sexual y que incluso aumenta nuestra libido y nuestra pasión por seguir dando placer a la otra persona mientras nos la da a nosotras mismas. Es lo que tiene el sexo, hacer el amor o simplemente follar, cada persona que lo llame como quiera. Por eso cuando note que con el trabajo bucal que me estaba dando Lucia empezaba a emanar un líquido nacido del interior de mis cojones, pues pronto la inundaría posiblemente la boca o incluso la garganta y a mí me gusta correrme dentro de una mujer mientras le como también el coño, me refiero cuando me hacen una mamada, por eso le indique que quiera comerme su coño, pero Lucia me dijo que no, que ahora me tocaba a mí disfrutar. No hay cosa que me joda más que me nieguen el placer de saborear un coño mientras me comen la polla, o dicho vulgarmente “me gusta hacer un rico y alucinante sesenta y nueve” pero a veces hay que ceder para que luego incluso se tengan más ganas, por eso, esta mujer gano esta batalla, y deje que siguiera comiendo mi utensilio sexual, pero le indique que no le podría avisar cuando soltará mi leche, a lo que ella me indico que fuera donde fuera, se lo iba a tragar todo. Así que, me recosté un poco sobre el sofá, alargando mi brazo y mano para seguir sujetando su melena y entonces ya me olvidé de todo lo que estaba pasando.

Lucia entonces apoyándose en el nacimiento de mis muslos, con sus dos manos, inclino su cabeza casi para ponerse en una postura para facilitar la entrada en su garganta, sin tener que hacer ningún movimiento y que mi pene no se desviase de su camino, me miro a los ojos que yo la estaba mirando. Me guiño el ojo derecho y entonces note algo especial que nunca me habían hecho. ¿Saben lo que es una paja con la boca? ¿No? Pues es simple y claro. Subir y bajar la cabeza sin mover el cuello, es decir, moviendo el tronco, digamos que el cuello se queda en una postura sin moverse, ni hacer nada. Se podría decir que ahora su boca o cabeza era como su cadera, pero realmente era alucinante ver como su melena subía y bajaba. Ella solo se quedaba con la punta de mi capullo en sus labios, bajaba rotundamente rápido hasta que chocaba su cara o labios contra mis huevos y pubis, y así, moviendo su tronco hizo el gesto de pajearme con su boca, arriba y abajo, cada vez más rápido, cada vez más alucinante para mí, tanto fue mi expresión de alucine, porque esto si lo pude ver, que me hizo una cabalgada con su boca, juro por mi sangre que nunca me lo han hecho, y juro por mi sangre roja que tengo, que fue como sentir su coño todo mojado alrededor de mi sable, corto, pero sable de carne. Fue tanto el placer que dicha mujer me dio que solo puede agarrar con mis manos estiradas, la tela de los cojines del sofá para soltar de repente, mientras nacía del interior de mis testículos el geiser lechero y aunque realmente quería agarrar su cabeza no me dio tiempo. Ella noto como me tensaba para expulsar y entonces acelero tanto sus movimientos que incluso note como salía algo de leche por su nariz, no sé cómo se puede sacar semen por la nariz de una mujer, pero creo que ella lo expulso cuando yo sin poder controlar mi cuerpo le llene su garganta, boca y otros sitios de mi semen, grumoso, al ser el primero que salía de mí tras un día sin sacar nada, y entonces Lucia acelero más. Obvio que normalmente cuando un hombre explota semen, a veces tenemos muy sensible nuestro miembro y que nos sigan haciendo la mamada puede incluso hacer que seamos mucho más sensibles de lo normal, y nos apartemos, otros hombres no, pero en mi caso digamos que, si se pone muy sensible, pero como ella seguía subiendo y bajando mientras no se tragaba el líquido, solo me hacia la paja bucal, pues me quede temblando casi todo mi cuerpo. Hacía años que nadie y digo nadie, conseguía que mi cuerpo temblara con solo una mamada. Puedo intentar recordar que al menos cinco o casi diez años que ninguna lo había hecho, si ha temblado mi cuerpo follando, no lo voy a negar, pero haciendo una mamada, la verdad es que no. Pero Lucia lo estaba haciendo en este mismo instante.

Puede parecer una fantasía, o una exageración, pero pregunto a todos los hombres que lean esta historia, si recuerdan cuando fue la última vez que le sacaron la leche por una mamada y se quedaron temblando no unos instantes sino varios minutos. Bueno, los que lo hagan a diario, no vale, esos están entrenados, jajaja, me refiero a que haga mucho tiempo que no se lo hacen. Entonces sabrán lo que sentí yo en esos momentos.

Pero ver encima como ella, se incorpora, con la cara de zorra que tiene una mujer tras conseguir su botín liquido blanco del macho que ella ha elegido, que tras dejarle agotado y temblando, se relame mientras saborea los restos de leche que tiene alrededor de sus labios, en el interior de su boca, incluso en la comisura de su boca, también por su barbilla, y en Lucia por la salida de sus fosas nasales, digamos que era todo un espectáculo que encendería cualquier persona por follarla directamente, pero a un maduro de más de cincuenta años no le pidas que la folle rápidamente tras correrse como lo hice yo en ese momento, por lo ahora, intentando yo recuperar mi aliento, porque juro que creo que se me salió parte de mi corazón por la polla cuando explote en esa paja bucal que me hizo, solo le pude preguntar:

— ¿Te has quedado a gusto, zorra?

Lucia volvía a hacer ese gesto afirmativo con su cabeza mientras seguía relamiéndose con su lengua y dedos de los restos de mi primer orgasmo.

Entonces ella se sentó a mi lado, yo la miraba como se relamía y también visualizaba como había despertado después de tanto tiempo a esa mujer caliente que intentaron apagar una persona que no se la merecía al menos sexualmente, por lo que notando como ella relucía y me miraba con esos ojos brillantes que solo pueden decirte una cosa “acabas de despertar a la zorra y puta que llevo dentro, dormida desde hace tanto tiempo y me encanta que lo hayas hecho, porque eso quiere decir que tú si vas a ser el agraciado de poder disfrutar de esta hembra” o algo por el estilo, tampoco sé leer bien las miradas de las mujeres después de tanto años con ellas.

La cuestión es que Lucia había conseguido varios objetivos hasta ahora. Yo estaba conociendo a una mujer que me sorprendía cada vez que se ponía a hacer el mejor trabajo del mundo, sentir placer mientras te lo dan. Y yo, alucinando de como un hombre puede dejar escapar a una hembra como ella y dedicarse a otra que posiblemente no le haga ni la mitad de las cosas que esta mujer te puede hacer, todo ello en el tema sexual, ya que en otros temas no me meto y no pienso meterme a no ser que la mujer quiera. Pero lo gracioso es que yo estaba follando con una mujer que acababa de conocer horas antes. Ella estaba follandose a un maduro, que no conocía pero que le estaba aguantando más de lo que otro u otros le habían aguantado, y ahora tocaba saber que hacer los dos.

Indico que cuando se practica el sexo en plena noche calurosa, realmente se suda y una ducha la verdad es que se agradecería muchísimo, por tanto, notando como nuestros cuerpos dilataban gotas de sudor, le dije de irnos a dar una ducha, en mi baño y ella contenta y feliz se levantó, notando yo como esas dos pedazos de tetas botaban con dicho movimiento. Juro que mi polla se intentó levantar solo con ver ese movimiento, pero acababa de descargar una buena porción de semen y no podemos pedir milagros sin tomar nada azul que haga que estemos horas erecto, por tanto, deje que solo mi imaginación si se levantará y deseara esos pechos de nuevo en mi boca. Yo me incorpore y juro que mis piernas aún seguían temblando, no tanto como antes, pero lo hacían, así que me agarre a sus hombros y meneando ella su culo, ricamente y que incluso me estaba provocando con sus andares normales y corrientes, nos fuimos para el cuarto de baño que tengo en mi habitación. Al pasar por el final del salón, tengo un reloj de pared y ella exclamo que eran las cinco, alucinando de tanto tiempo que llevábamos teniendo sexo, desde que llego a casa a casi las dos de la madrugada. Bueno, nadie dijo que había que ir rápido para echar unos buenos polvos, por tanto, cuando a mí no me meten prisa, me tomo con más tranquilidad y entonces nos duchamos relajadamente. Mientras ella me enjabonaba mi espalda, yo le hacía por su cadera, a los lados, ya que estando de espaldas a ella, era difícil hacer contorsiones. Cuando yo le enjabonaba su espalda, no podía evitar meter mis dedos y manos por la raja de su culo, y claro ella no decía nada, por tanto, me daba a entender que le gustaba. Cuando nos enjabonábamos de frente, sus tetas las impregnaba de gel y le daba un maravilloso masaje que hacía que sus pezones no dejaran de estar duros, porque lo estaban casi todo el rato, sus pechos incluso seguían estando erectos, duros, porque estaba bastante excitada, y cuando tocaba su preciado clítoris y labios, ya los gemidos eran casi la melodía de la ducha, pero Lucia no se quedaba corta, me enjabonaba mis huevos, mi polla, mi capullo, incluso metía sus dedos por mis cachetes, estaba claro que quería saber si me gustaba o no, porque no a todos los hombres les gusta que le enjabonen dicha parte de su anatomía, pero yo no me quejaba, incluso le abría mis piernas para que profundizará lo que quisiera, total, poner límites al deseo sexual solo hace una cosa, evitar una sensación placentera.

Y tras ducharnos, incluso lavando nuestras cabezas y su melena, nos salimos completamente mojados de la ducha para irnos a la cama, secarnos un poco la verdad, aunque con el calor que hacia pronto estaríamos secos, pero sabíamos ambos que no quedaría solo en esto nuestra sesión sexual. Ahora tocaba disfrutar de lo que siempre me gusta hacer cuando me dejan, un rico y placentero sesenta y nueve o yo solo hablar con el coño de la mujer.

Me puse de costado mirando a esta mujer desde sus ojos hasta sus pies, ella simplemente apreciaba mi cuerpo, que creo haber indicado que no es de un adonis, pero tampoco es que sea un adefesio, solo soy un cuerpo normal y corriente sin haber ido al gym nunca, pero tampoco con esa posible barriga de los años, lo que vulgarmente se dice “un cuerpo más” y entonces sin ella esperarlo, pero supongo que, deseando le dije:

— Lucia, voy a hablar seriamente con tu coño. Él y yo tenemos que dialogar ciertas cuestiones que no hemos hecho antes y que me ha dicho en algunos momentos como que deseaba.

Se empezó a reír, porque la verdad es que nunca había oído tal cosa, pero me dejo hacer lo que yo quisiera, por lo que, al estar tumbada boca arriba, simplemente abrió las piernas un poco para que yo pudiera tener esa charla con su sexo.

Me baje para ponerme casi saliendo de la cama, solo me apoyaba por los pies, ya que mi cama tiene una altura del suelo de casi un metro, con el colchón incluido. Puede parecer algo alta, pero para una persona que mide casi dos metros, incluso es mejor para levantarse cuando se despierta, aunque también es una buena altura para cuando follas a una mujer, ya que el borde del colchón se queda a la distancia exacta de mi polla por lo que ni tengo que agacharme ni tengo que estar con las rodillas flexionadas, aparte de otras ventajas que tengo cuando follo. Pero ahora yo empecé a besar el interior de sus muslos, yendo lentamente de uno a otro y mientras pasaba de un extremo, la miraba y ella seguía sonriendo, pero a la vez estaba sintiendo mis caricias labiales sobre su piel.

Al estar recién duchados, su coño estaba limpio y no olía a sexo, que a unas personas les gusta más y a otras como que les da igual, en mi caso simplemente era algo intranscendente, porque pensaba hacer que volviera a oler a sexo, pero al sexo de mujer, ese que sabemos los y las que hemos comido un rico chochete que cuando se excita la mujer empieza a soltar unos olores específicos y que nos alimentan más que un plato de verduras mezcladas con pasta y aliñadas con una salsa verde, así que mientras mi boca se iba acercando a su cueva, abierta por la postura y notaba como se iba hinchando poco a poco, yo seguía besando cada rincón de sus ingles, hasta llegar al epicentro del calor que manaba de su cuerpo, que aunque estaba cerrado un poco por sus labios inferiores, se notaba como ese volcán aun seguía estando activo, no destilaba humaradas como los volcanes de verdad ni tampoco emanaban olores a azufre, simplemente empezaba a oler a su sexo, al sexo de Lucia, por cierto, embriagador y excitante, para que yo pudiera estar hipnotizado y atrapado en un trance coñil que solo esta mujer sabía hacer para su amante.

Bese sus labios.

Bese el interior separando con mis dedos índice.

Bese su entrada a su cueva del placer.

Bese también su uretra.

Y bese su clítoris que, al estar escondido, muchas veces solo hay que averiguar donde se encuentra, en el caso de Lucia estaba donde tenía que estar, el hilo de hormigas decía claramente donde estaba escondido. Pero solo besaba, aunque tenía unas ganas terribles de sacar mi lengua y jugar con todo su coño, aunque me aguantaba mis ganas, creo que me iba a dejar disfrutar de ella todo lo que yo quisiera, por lo que ni fui lento ni muy rápido, solo fui a lo que me interesaba de ella.

Lucia seguía sonriendo, le gustaba mis besos en su cuerpo, ¿a qué mujer no le gusta que la besen? ¿Y a qué mujer no le gusta que la besen sus labios, clítoris y todo su sexo con delicadeza, con pasión y con dulzura tras una de las buenas folladas que le han metido y sabiendo que le van a meter unas cuantas más? Yo no conozco a ninguna que no le guste, pero puede que las haya.

Total, que seguí besando cada milímetro de su zona coñil hasta que empecé a escuchar esos suspiros de mujer. “Suspiros de hembra deseada” como los llamo yo sutilmente. Lo hacía por dentro de sus labios exteriores. Lo hacía por fuera. Alrededor, incluso me permitía dar besos en los cachetes de su culo, los que aparecían porque al estar tumbada boca arriba sobre el colchón de la cama, todo el culo no aparece. Besaba y notaba el calor que manaba de su interior. Besaba y sentía como se hinchaban sus labios dándome a entender su cuerpo que empezaba de nuevo a estar excitada, pocos hombres saben apreciar ese gesto del cuerpo de la mujer, que es el único que se hincha discretamente para indicar que ya las tenemos cachondas perdidas, ya que en el hombre saben todas las mujeres que se aprecia por tener el pene erguido y casi duro. Los cuerpos son distintos, pero agradecidos.

Y entonces ella me hizo la pregunta que toda mujer hace en estos momentos:

— ¿Te está diciendo algo mi coño o todavía no has empezado a charlar con él?

Un hombre le puede responder muchas cosas a la mujer que le hace esa pregunta, pero yo le respondí esto y que la hizo reírse y además pedirme que continuara, que le gustaba mucho y que nunca le habían demostrado como es una charla amistosa con su coño:

— Lucia, tu coño y yo llevamos un buen rato hablando. Hay que conocer bien este lenguaje, porque no es como el de los humanos, que lo hacemos por medio de palabras y de sonidos que salen de nuestras bocas y las recibimos por nuestros oídos (las personas ciegas es por donde las reciben), por nuestros ojos (las personas sordas o mudas es por donde lo reciben) y aparte que cuando hablas con una persona, normalmente están ambas vestidas o en la calle, pero con el coño o la polla se habla de otra manera distinta, ya que hay que estar al menos una de las dos personas desnuda, aunque se dan muchos casos en los que estando ambos vestidos, la polla habla con las personas, pero son pocas las que lo entienden porque apenas se les oye decir nada entre tanta ropa que tienen entre medias. Tu coño me está diciendo que está triste. Muy triste, no se ha puesto a llorar de milagro, porque no le atienden como es debido, y no te echa la culpa a ti, que sabe que lo cuidas mejor que nadie, se lo echa a todos los hombres del mundo por no haberte atendido bien estos años, ya que cuando erais tú y él algo más jóvenes, bueno, creo que me ha dicho que desde los quince años ya lleváis sintiendo muchas experiencias y sensaciones alucinantes, pues que él las añora demasiado, incluso me ha dicho que no me va a echar una monserga por no haber llegado antes a conocerlo y entablar esta conversación tan interesante, porque para un hombre que lo mima, lo besa y lo folla con esa delicadeza que pocas personas lo han hecho, no lo va a espantar así como así. O dicho de otra manera más sutil “para un maduro que le gusta y atrae el cuerpo en donde esta él, no lo va a dejar que haga nada, ya que es como calentar y luego no hacer nada”, pero me va a catalogar, si no consigo estremecer e incluso poner ardiendo, se cerrará en banda y solo podré mimarlo con besos, pero no dejará que entre nada donde se puede meter. Tu coño realmente se ha vuelto muy exigente, no le vale cualquier persona, ya con los años que ha tenido que dejar que entrarán cualquiera que apenas le hacía vibrar, pues la verdad es que se ha merecido con creces el ser egoísta, pero conmigo, por ahora se divierte mucho, y creo que voy consiguiendo lo que le gusta a él.

Vale, reconozco que un coño no habla ni dice esas cosas, o sí, pero Lucia no paraba de reírse mientras intentaba también hablar con mi polla, solo que intentar que una mujer u hombre se meta una polla en la boca mientras se ríe, es casi imposible porque es uno de los momentos en los que no se está concentrada la persona, en donde incluso podría lastimar dicho miembro y además, que si no sabes hablar el idioma de los órganos sexuales, mejor no te metas a intentarlo, son años de carrera, creo que no hay una carrera tan larga como esa, bueno, la de la vida, pero eso es otro tipo de estudio.

Yo continué charlando con ese preciado y buen locutor que era el coño de Lucia, hasta que note como ella empezaba a aprender con mi polla, porque se la trago como pudo, ya que yo si empezaba a tenerla dura.

Como autor de dicha historia, indico que lo que cuento en ella es real, lo he vivido, Lucia también es real, y ya va consiguiendo ser más zorra de lo que estaba siendo cuando la conocí, incluso ahora soy su masajista personal y paga las facturas el gilipollas que se cree que nadie nota como es, porque aunque no lo crean, no se han separado, siguen haciendo sus vidas y al menos Lucia está viendo su vida de otra manera, que los sentimientos no tienen por qué mezclarse con la vida sexual, aunque si es cierto que cuando se mezclan se avivan mucho más, pero para gustos colores y para colores, el arco iris. Continuamos en el siguiente relato que no diré nada, pero hay cosas interesantes que conocer de esta mujer que necesitaba ser infiel para darse cuenta de muchas cosas que se estaba perdiendo en su vida o que ya no recordaba. Y como siempre indico, millones de gracias a todas las personas que les gusta o al menos se divierten leyendo mis historias, aunque sigue habiendo muchas más historias en esta página, por tanto, no dejen de disfrutar de su imaginación y de la vida, solo tenemos una y yo la pienso pasar lo mejor posible, y si es follando, pues mucho mejor.

Doy gracias también a las personas que dedican su tiempo en mandar mensajes, ya sean por esta página como por mi email, total, tampoco se quita tanto tiempo de sus vidas, y las del email siempre las contesto, las de la web a veces no puedo y otras es que no me deja, debe de ser porque está saturado el servidor, que lo comprendo.