El comienzo de mi nueva vida
Natalia siempre pasó desapercibida, pero el primer día de clase, una mirada desde la última fila cambió todo. Sergio no era solo el chico guapo; era el misterio que ella necesitaba para sanar. Ahora, en la soledad de su mansión, la distancia entre la amistad y el deseo se desvanece bajo el agua caliente y la noche.
Este relato será distinto a todos los que he escrito quiero probar un nuevo estilo y aunque lleve un año sin escribir espero que me perdonéis y os guste tanto como los anteriores, aunque sea una temática muy diferente. Es un relato lento, más largo, MUY MUY LARGO, los anteriores es algo más romántico de lo que suelo hacer y si os gusta mi estilo en los anteriores relatos creo que os gustará. Sin duda si tenéis paciencia espero que en el aspecto erótico y sexual siga todo igual o incluso mejor.
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Ya había acabado el verano era mi primer día en la universidad y estaba bastante nerviosa, era el comienzo de mi nueva vida en una ciudad nueva, con gente nueva y estudiando la carrera de mis sueños. La noche anterior no pude casi dormir estuve en llamada con algunas de las chicas que vendrían a mi carrera que ya había conocido por los grupos de la uni. Yo nunca había sido una chica popular en mi anterior ciudad tenía mi grupito de amigas, pero siempre pasaba desapercibida, pero hoy eso iba a cambiar.
Sé que suena al típico discurso de una chica adolescente que cree que la universidad es un paraíso donde solo es fiesta con gente que ni conoces, pero en este caso realmente cambió mi vida.
Me desperté a las siete de la mañana quería estar completamente preparada física y mental para esto, lo primero fue elegir qué ropa me pondría es el primero hay que causar nueva impresión se me echo el tiempo encima y perdida un montón de tiempo realmente me quedé paralizada ante ese armario una sensación que no entendía, pero recorría mi cuerpo decidí llevar una blusa con una cazadora vaquera con una falda y botas a juego. Después vino la ducha y el maquillaje, aunque nunca me solía maquillar me hacía el eyeliner y poco más y en ese momento justo cuando acabé de hacerme el maquillaje me llamó mi nueva compañera Carla una chica de un año mayor que conocí los primeros días que llegue aquí ella no ayudaría a calmar esos nervios que me vuelven loca.
Baje las escaleras y allí estaba Carla esperándome con el coche.
-(Carla) Qué tal tiaaaaaaa ¿Nerviosa por tu primer día?
-(Natalia) La verdad es que bastante… ¿Crees que voy bien? ¿Demasiado arreglada? Me puedo cambiar en un minuto.
-(Carla) Cállate si estas preciosas, esas botas espero que me las dejes algún día son un escándalo, venga sube tonta, por cierto, menudo chalé tienes.
-(Natalia) Es de mi familia llevaba años sin venir me ha costado bastante arreglar todo para que esté decente.
Y así hice asentí y subí la verdad que ese trayecto con la música me ayudo a calmarme un poco aún no me lo podría creer llevaba años soñando con este exacto momento. Aparcamos el coche en el parquin de la universidad y llegábamos un poco tarde así que tuvimos que recorrer corriendo todo el campus, estábamos muy perdidas, pero al ser el primer día no éramos las únicas, vimos a las chicas que ya conocíamos y fuimos todas juntas hasta clase.
Estaba lleno de gente nos sentamos donde pudimos en las últimas filas, aunque delante de una fila donde solo había un único chico.
Comenzó la típica charla de nuestra rectora y directora de grado y en mitad de ese discurso tres golpes secos se escucharon en la puerta, en ese momento toda la clase se quedó en silencio.
-(¿¿??) ¿Puedo pasar?
Esto ya parecía la típica escena de las películas americanas el malote que llega a última hora el guapo que estaría en la boca y en la cama de todas mis compañeras y la verdad que si el chico era alto guapo, rubio, ojos azules, pero sin duda eso no fue lo que me llamo la atención de aquel momento sino lo que me dijo el chico que estaba detrás de mí.
-(¿¿??) ¿Necesitas un pañuelo?
-(Natalia) Qu….que…un…un pañuelo pa…¿Para qué?
-(¿¿??) No se parece que se te cae la baba. (Dijo con una media sonrisa). Ese tío es un capullo es de tercer año este numerito para impresionar a las de primer año desde que llegó.
Yo me reí por aquel comentario el chico parecía majo y me consiguió sacar una sonrisa.
-(Natalia) ¿Y como sabes tú eso?
-(¿¿??) Llevo haciendo yo ese mismo truco desde que iba a primaria, es de primero de película americana.
Los dos nos comenzamos a reír, aunque nadie se dio cuenta todos estaban apuntando las indicaciones que daba la rectora.
-(¿¿??) Nah. Conozco gente aquí y ya me lo han contado todo ese es David, aunque no creo que te impresionen esos trucos de magia. Y tranquila lo que está diciendo son tonterías todo el mundo lo apunta por miedo y nos lo estarán repitiendo todos los años aun así luego si quieres te lo puedo pasar.
-(Natalia) Vale muchas gracias.
En ese momento nuestras miradas conectaron, nos miramos fijamente y aunque el chico no era nada espacial me parecía un poco raro, no entendían que hacía allí solo en esa fila y porque hablaba como si lo supiera todo, incluso eso me ponía un poco nerviosa, pero cuando le miré a los ojos sentí que todo estaba bien que podría confiar en él.
Acabó la charla y todos los de clase decidimos ir a tomar algo a la cafetería y cuando acabé de recoger mis cosas giré un momento mi cabeza buscando a aquel chico por si no sabía el plan que íbamos a hacer, pero no estaba allí es como si hubiera desaparecido, no le di mucha importancia y decidí ir a tomar algo con todos esperando ver allí al chico, aunque fuese por conocer su nombre.
Pasaron unas dos horas desde que nos alejamos de la cafetería donde habíamos quedado todos los de clase y el chico no apareció, llegue a mi casa y ya me añadieron en el grupo de clase con todos y como nos estábamos presentando empezamos a agregar a todo el mundo, fijándome en las fotos de perfil por si lo encontraba, lo conseguí localizar el único chico que no se había presentado el único número que no tenía agregado.
Decidí enviarle un stiker y preguntarle por qué no había venido a tomar algo como todos. Pasaron unas dos horas y recibí el mensaje mientras cenaba.
-(¿¿??) Ya los iré conociendo, pero la verdad es que no tenía muchas ganas vivo lejos y tenía cosas que hacer, pero ¿Qué tal ha ido?
-(Natalia) Bien hemos estado allí charlando de cosas de la carrera presentándonos, esta es la parte bonita estamos todos con todos no se han hecho aún esos grupitos y todo el mundo es muy majo contigo.
-(¿¿??) Me encanta que veas el futuro creo que ya sé cómo agregarte.
-(Natalia) ¿Cómo?
-(¿¿??) Ya lo descubrirás, es algo privado si eso ya algún día lo descubrirás.
-(Natalia) Vale vale señor misterioso.
-(¿¿??) Te voy a decir mi nombre porque no me gusta que me agregues así, me llamo Sergio.
-(Natalia) Bonito nombre, pero como tú has dicho es algo privado te agregaré como yo quiera.
Estuvimos hablando durante unas horas tuve que dejar de cenar ya se había puesto frío, nos dieron las dos de la mañana y nos despedimos, se le veía un chico bastante gracioso y ese misterio que le envolvía, aunque hablamos de muchas tonterías sin importancia, nos dimos las buenas noches ya nos habían dado las 2 de la mañana adiós mi sueño de mantener un buen horario, pero mereció la pena.
Me sonó la alarma y me desperté con un montón de sueño fui a la ducha corriendo a ver si eso me ayudaba a despejarme, esta vez Carla me vino a buscar antes de tiempo y no me dio tiempo a arreglarme las ojeras, me subí al coche sin mirarla mucho, ya que no quería que dijese nada de mis horribles ojeras.
-(Carla) ¿Ayer saliste y no me dijiste nadaaa? Esas ojeras han sido de pasar una buena noche.
-(Natalia) Que va simplemente empecé una serie y se me fue la hora.
-(Carla) Si me quieres mentir miénteme, pero has soltado una sonrisilla.
-(Natalia) Venga tira que no quiero volver a llegar tarde.
Es cierto que saque una sonrisilla, pero no creo que fuera por haberme quedado hablando con Sergio durante toda la noche, simplemente era un chico que me ha caído bien y hemos descubierto que tenemos muchísimas cosas en común, tenía ganas de verlo para poder hablar un poco más, pero esta vez en persona a ver si existía ese buen rollo, era una de las cosas que más miedo me daba en esta nueva etapa no conseguir conectar con la gente y no tener un buen grupo de amigos y es verdad que tenía a Carla, pero hablando con ella no es lo mismo que cuando ayer hablé con Sergio esa sensación fue muy distinta, con él tenía unos momentos que sentía que hablaba con la persona que mejor me conocía.
Esta vez llegamos a clase a tiempo y él ya estaba allí, me puse en una esquina de la fila porque quedaba un hueco y le invité a que se sentase con nosotras.
-(Natalia) ¿Te quieres sentar aquí?
No me dijo nada solo me sonrió y salto de una fila a la otra sentándose a mi lado. Durante las clases no pudimos hablar mucho, ya que los dos estuvimos cogiendo bastantes apuntes, pero una vez acabadas las clases decidí ver si esta vez tenía una oportunidad para poder hablar con él un poco más.
-(Natalia) ¿Hoy te quedarás con nosotros en la cafetería?
-(Sergio) Que va ya te dije que no me mola mucho, aparte tengo que hacer unas cosas en casa.
-(Natalia) Pero si nunca te quedas no podremos nunca hablar.
-(Sergio) ¿No te parece suficiente lo que hablamos ayer?
-(Natalia) Pero me refería algo en persona poder conocernos mejor.
-(Sergio) Pero para eso no tienen que estar molestando los de clase.
-(Natalia) Yo vivo sola te apetece mañana después de clase venirte a tomar algo.
-(Sergio) Que raro que sea la chica la primera en ofrecer la cita, pero me parece bien. Dijo riendo
-(Natalia) No es una cita. Dije refunfuñando.
-(Sergio) Si si di lo que quieras brujita nos vemos mañana.
Me dio un poco de rabia sus palabras, esa forma de hablarme con un poco de arrogancia, pero me hacía gracia ya me dejo claro que él era así y la verdad es que, aunque haya veces que fuese un poco odioso era una persona buena con gran corazón. En ese momento me di cuenta de que Carla había estado observando toda la conversación en segundo plano y me miraba con esa sonrisilla se sabía que estaba pasando algo con un chico.
-(Carla) Parece que ya sé quien fue el que te dejó ayer sin dormir.
-(Natalia) Bueno sí, estuve hablando con él por la noche, pero no es nada importante nos estuvimos conociendo un poco nada más.
-(Carla) Si si por eso le has invitado mañana a tu casa, si por la mañana seguís demasiado ocupados follando avísame no quiero interrumpiros.
-(Natalia) Pero que dices bestia, no vamos a follar simplemente quiero conocerlo en persona y estando con la gente de la uni eso será imposible.
Carla siguió con esa sonrisilla todo el rato y no paro de chincharme intentando sacarme información sobre él, empecé a sospechar que a ella también le interesaba un poco, una vez estábamos todas allí tomando algo esta vez sí que en grupito con las chicas que ya habíamos hablado antes de comenzar.
-(Carla) ¿Ya os habéis enterado del primer cotilleo de clase?
-(Andrea) Qué va ¿Qué dices?
-(Sara) Venga cuenta cuenta.
-(Carla) Pues que ya ha surgido la primera parejita de clase. Dijo mientras me miraba con una sonrisa.
-(Andrea) ¿Quién? ¿Quién?
-(Carla) Pues nuestra princesita Natalia está hablando mucho con ese chico que ayer estaba detrás de nosotras.
-(Natalia) Carla eres una bocazas no es ni pareja ni nada simplemente quise presentarme con él y hoy le dije que se sentase con nosotras para que no esté solo nada más.
-(Andrea) Yo ya me había fijado en él la verdad es bastante mono si no te gusta me lo puedes compartir. Dijo riéndose.
-(Natalia) Pero que decís, no es nada simplemente quiero hablar con él y conocerlo nada más.
-(Sara) Pero lo puedes conocer al desnudo.
Todas se rieron la verdad es que la situación daba pie a eso no me molestaba sabia que no lo decían en mal sentido incluso era normal que más o menos pensasen algo así en estos días que llevábamos no me había separado de él, pero es que me sentía muy cómoda y no quería separarme.
-(Carla) Pero esto no es lo mejor es que ¡Mañana han quedado en casa de Natalia!
-(Sara) Pero que dicesssss ¿En serio?
-(Andrea) Uyyy esto va muy en serio espero que estés preparada.
-(Natalia) Estáis locas que no es nada que eso solo viene a tomar algo que quiero conocerle un poco más en persona.
-(Sara) Siii en persona y en todas las posiciones. Se rieron las tres al unísono
-(Natalia) Que nooo.
-(Andrea) Espero que estés bien depilada para mañana no vaya a ser que te pille sin arreglar.
-(Carla) Y un buen conjunto de lencería para recibirlo en la puerta. Volvieron a reír
-(Natalia) Os odio y a ti más Carla no se para qué dices nada.
-(Carla) Venga venga calma, chicas es verdad que seguramente no pasa nada, pero y si el chico si quiere, ¿Eso no lo habías pensado?
-(Natalia) Pues no… Ni se me había pasado por la cabeza no creo ni que Sergio este interesado en mí.
-(Sara) Ya sabemos como se llama el príncipe azul.
-(Andrea) Natalia es un tío le invitas a tu casa después de estar unos días hablando sin parar por favor no seas tonta.
-(Sara) Ahí tiene razón no sería el primero y todos sabemos cómo funciona la uni, follamos y si te he visto no te vuelvo a hablar y más estos primeros días.
-(Natalia) Sergio no es así no va a hacer nada.
-(Carla) Es verdad que en las semanas que nos conocemos no has hablado nunca de nada con ningún chico…
-(Andrea) No será que…
-(Sara) ¿Qué queréis decir?
-(Carla) Natalia porque tú ¿Ya has estado con más chicos no?
Todas me miraron y yo me callé, es verdad que no había dicho nada de ningún chico y es porque simplemente no me siento cómoda si había estado ya con algún chico más concretamente uno mi ex…
-(Natalia) Sí, si he estado con un chico mi ex y si no os he dicho nada es porque la cosa no acabó muy bien y no quiero remover cosas aún lo tengo reciente.
A ese chico lo conocía desde que era una enana él tenía un año más que yo y era mi vecino siempre de pequeños todo el mundo decía que estábamos destinados a estar juntos tal para cual y así fue comenzamos a salir cuando yo tenía 15 años y fue mi primera vez en muchas cosas no únicamente en la cama, era el chico perfecto y había soñado nunca separarme de él, pero los cuentos siempre tienen un final. El día de la inscripción en la universidad me entraron muchas dudas yo tenía claro que quería irme de allí vivir esta nueva experiencia, pero sabía que no lo volvería a ver, ese mismo día quede con él para hablar y a ver si otra vez como tantas podía ayudarme a tomar la decisión, pero no lo entendió se pasó toda la tarde con mala cara y refunfuñando, quejándose y exigiéndome que no me fuese, era la primera vez que lo veía así de esa manera como si estuviera fuera de sí.
Cuando nos despedimos ni un triste beso ni un abrazo no me miró a la cara y yo no tenía valor para mirarle a él, aún hay días que lloro con las últimas palabras que me dijo “No entiendo como eres tan egoísta como te vayas no me volverás a ver en tu vida…” Y así fue no lo volví a ver en los meses de verano, a las pocas semas me enteré de que ya estaba con otra chica y diciendo mil cosas de mí, me pase semanas y semanas llorando por él aun sabiendo que no merecía la pena, pero lo quería ver me comí la cabeza durante horas y horas desde aquel momento decidí no tener nada con ningún chico hasta que no me sienta segura ya habían pasado algunos meses, pero aun así me dolía y no quería hacer nada con nadie, por eso no dije nada a ellas por eso he estado feliz desde que llegué aquí a la nueva ciudad intenté alejarme lo máximo que podía de los chicos y aunque en Sergio había encontrado una persona en la que podía confiar aquellas palabras de las chicas me hicieron revivir todos aquellos malos momentos.
-(Carla) Entendemos, pero debes tener cuidado si aprecias a Sergio, no sabemos todas sus intenciones.
Por suerte dejamos de hablar de eso y aunque seguía con el mal cuerpo pude distraerme y librarme de aquella sensación, habían pasado meses, pero para mí dolía como el primer día era el chico perfecto con el que siempre había soñado nunca esperaba ni quería separarme de su lado, pero aquel día su reacción y luego los comportamientos que tuvo con todas las chicas en cuanto se libró de mí en vez de hacerme ver la realidad solo me hacían más daño a mi misma.
Llegué a mi casa un poco tarde y me puse a hacer los trabajos que teníamos hacía como una hora que había escrito a Sergio para preguntarle una cosa de mañana y aún no respondía, no quería comerme la cabeza con eso así que me puse música y comenzar con los trabajos, se me pasaron las horas volando ya era casi la hora de la cena así que decidí hacer un poco de ejercicio antes de la cena aunque fuese para no estar tan oxidada, después del ejercicio decidí ir a la ducha, aunque no me gustaba ducharme por las noches estaba muy cansada y lo necesitaba antes de cenar, una vez allí me quite el top y las mallas desnudándome ante el espejo, yo no me veía gran cosa, sí que podía ser una chica atractiva para Sergio, pero nunca pensé que se pudiese fijar en mí alguien como él.
Yo era bajita 1,57 pelo un poco más largo que la nuca, no solía ponerme las gafas no me gustaba como me quedaban solía llevar siempre las lentillas y más cuando salía de casa, sí que tenía un pecho grande bonito una talla 90 c, mis caderas no eran nada espectaculares más bien tenía pocas curvas, mi culo no era muy grande, aunque sí que me gustaba porque lo solía entrenar bastante, normalmente me depilaba cada dos semanas no tenía mucho pelo y aunque ese día no me tocase porque el vello no había crecido demasiado ellas me comieron la cabeza, volvió a mí esa conversación y el, prepárate para cualquier cosa… tenía allí la cuchilla y decidí para entrar en la ducha y me depilé.
Una vez salí limpia después de la ducha relajante vi que Sergio me había enviado una foto, no pude evitar una pequeña sonrisa que me di cuenta cuando me miré en el espejo, era una foto suya tirado en la cama se le vía media cara había mucho techo en aquella foto acompañada de un pequeño texto “Perdona acabo de llegar a casa por eso no he podido responderte antes voy un momento a la ducha y te paso lo que necesites” Yo me senté en el váter y le pasé una foto del cristal del baño empañado con la siguiente frase “Yo ya me he adelantado jajaja” Me quedé allí unos segundos esperando su respuesta y me envió otra foto era una foto de él en el espejo con una toalla por encima que le llegaba un poco por encima del abdomen aun así se podía ver perfectamente su cuerpo sin camiseta, la verdad es que no me había fijado, pero estaba muy bueno, en la foto ponía el siguiente texto “Veo que alguien se lo ha pasado bien en el baño jajaj la mía será un poco más rápida” Quería enviarle alguna foto, pero no sabía cómo hacerlo así que me puse rápido el pijama que era una camiseta grande y un tanga que no se iba a ver en la foto, era una foto mía peinándome donde le decía “Que vaaa ahora empieza el momento complicado” Con alguna carita, dejé un poco el móvil y decidí peinarme, ya que no quería hacerlo por la mañana y él se estaría duchando, una vez me puse decente el pelo vi que me había enviado dos fotos la primera era una con el pelo mojado recién salido de la ducha aún tenía las gotitas por la cara donde decía “Yo sí que lo voy a tener difícil con este pelo de mierda” y la segunda era una foto de él en el espejo otra vez con la toalla por encima esta vez una más pequeña que únicamente tapaba su pecho dejando su abdomen desnudo, tenía los abdominales muy marcados, la verdad es que era una foto que a cualquier chica le gustaba recibir, para chincharle un poco decidí enviarle una foto ya con el pelo bien “Pues ese pelo de mierda está mejor mojado y despeinado” Me tumbé en la cama a esperar su respuesta, y lo siguiente que me envió fue una foto de su cara sacándome el dedo del medio, y yo le envié otra igual, la siguiente foto fue suya cogiendo ingredientes para cenar y eso le pregunté.
-(Natalia) ¿Vas a prepararme la cena?
Su respuesta fue otra foto con el mensaje “Sí, pero te quedas sin postre por sacarme el dedo del medio” la verdad es que me hizo gracia era tierno, yo le envié una foto poniendo morritos como si diese pena con el texto “¿No te doy penita?” Fue otra foto enseñándome su nevera no había prácticamente nada “Tampoco habría mucho para comer jaja tengo que ir a comprar”
-(Natalia) ¿Y qué te harás de cena?
Me paso otra foto de su cena era arroz atún con algo más.
-(Natalia) Que ricooo.
-(Sergio) ¿Y tú no cenas nada?
-(Natalia) Pues tendría que preparar la cena es que me has distraído.
-(Sergio) Si si ahora será mi culpa.
-(Natalia) Sí lo es.
Me preparé a hacer la cena y le envié una foto, aunque no respondió, cené algo ligero y no tenía mucha hambre, pero antes de acabar la cena había recibido otro mensaje suyo.
-(Sergio) La mía está mejor y lo sabes.
-(Natalia) No sé no sé algún día lo podré comprobar.
-(Sergio) Bueno sé cocinar poco, pero lo poco que hago está buenísimo.
-(Natalia) Eso lo tendré que decidir yo. Y le envié una foto de mi cara sonriente.
-(Sergio) Me da un poco de rabia
-(Natalia) ¿El qué?
-(Sergio) Que estés tan guapa con el pijama y yo parezco un vagabundo.
-(Natalia) Creo que como pago de la cena que me vas a hacer te voy a regalar unas gafas, con pijama nadie está guapo.
-(Sergio) Menos una chica llamada Natalia no sé si la conoces, pero bueno no te entretengo mucho más que estoy un poco muerto.
Le volví a enviar una foto haciéndole morritos como si estuviese triste como antes “Ya me abandonas”.
-(Sergio) Si me lo pides así me quedo.
Estuvimos una hora o así más hablando hasta que al final nos tuvimos que despedir, la verdad es que esto era una de las cosas que más me gustaban del día, hablar con Sergio hasta que alguno nos quedáramos dormidos, hoy me había gustado especialmente por lo de las fotos era una tontería, pero me hizo mucha gracia y no pude parar de pensarlo hasta que por fin conseguí quedarme dormida.
Al día siguiente lo primero que hice fue enviarle un mensaje a Sergio de buenos días y meterme en la ducha, hoy quería ir mona, ya que al final iba a estar con la toda la tarde decidí ponerme un top negro a juego con una falda nada especial tenía que estar cómoda iba a clase, al fin y al cabo. Carla como siempre tan impuntual como es ella llegó tarde y corriendo hacía mi casa, aún no había recibido el mensaje de Sergio cosa que me pareció un poco raro no cría que estuviera durmiendo, ya que más de una vez me ha dicho que vivía lejos y que tenía que despertar pronto para poder llegar bien.
-(Carla) Vaya, vas preciosa te tomas muy en serio esto de las citas.
-(Natalia) No es una cita, pero si me he arreglado un poco más al final pasaré la tarde con él creo…
-(Carla) ¿Crees?
-(Natalia) Bueno ayer estábamos superbién, estuvimos hablando un rato por fotos y bueno esta mañana le he escrito para darle los buenos días y no me ha respondido aún.
-(Carla) Para no tomarlo muy en serio ya te estás comiendo la cabeza con si te responde o no, no le des importancia simplemente se habrá despertado más tarde o cualquier cosa.
-(Natalia) Si tendrás razón.
Por primera vez llegamos a clase temprano, nos juntamos con las chicas y nos pusimos a hablar un poco en la puerta el único momento en que no estuve pensando tanto en él, una vez entramos me fijé en la fila de atrás y como esperaba él no estaba, empezamos la clase tocaba sin duda la asignatura más aburrida y sin él lo era el doble, me pasaba las horas haciendo tonterías con él o espiando las chorradas que veía en el ordenador, siempre estaba viendo canciones, libros o informándose de cosas la verdad es que no entendía como era capaz de coger más apuntes y mejores que yo, iban pasando las horas y parecía que eran eternas como si los minutos fuesen días y nadie aparecía por la puerta.
Fueron pasando las horas y las chicas ya comenzaron a preguntar me notaban muy apagada y aunque intentase que no se me notara me resultaba difícil, no porque no viniese, era un pensamiento en mi cabeza ¿Y si le he asustado? ¿Y si al final no quedamos? Estaba muy ilusionada por quedar con él había estado esperando estos días con mucha ilusión y el único momento donde no pensaba en él era cuando hablábamos. En uno de estos descansos en los que estábamos las chicas hablando Carla tuvo que sacar el tema, era lo que todas esperaban saber si pasaba algo o simplemente ya sabia que no iba a aparecer.
-(Carla) ¿No sabemos nada de Sergio?
-(Natalia) A mí no me ha respondido.
-(Andrea) A ver si le ha pasado algo.
-(Carla) Que dices cállate no la pongas más nerviosa.
-(Sara) Si seguro que no es nada.
Acabó el descanso y comenzó la última hora la profesora llegó un poco tarde y al momento en que se sentó en su silla para que todos nos callásemos la puerta se abrió de golpe y allí apareció Sergio acompañado de dos policías, todos nos quedamos blancos. Una vez dentro Sergio se despidió de esos dos policías que le acompañaban de una manera muy poca formal y se acercó a la profesora para decirle algo, en ese momento todas las chicas me miraron a mí aunque yo estaba blanca no sabía qué estaba ocurriendo, se quedó unos minutos hablando con ella y se acercó a nuestra fila con las miradas de todos los compañeros a sus espaldas que durante toda la caminata por el largo pasillo no le quitaron sus ojos de encima y se sentó a mi lado tan normal y con una sonrisa me dijo.
-(Sergio) Perdóname no era mi intención llegar tan tarde he tenido un pequeño accidente con el coche.
Y se quedó así mirándome como si no hubiera pasado nada yo estaba blanca llevaba todo el día preocupada por él por si le pasaba algo por si no le volvía a ver, le miré con mala cara aunque solo tenía ganas de llorar y abrazarle, pero aguanté esas ganas de llorar y le pegué un golpe en el hombro.
-(Natalia) ¿Y te parece normal? Llevaba desde esta mañana preocupada por ti y te presentas aquí con dos policías que has tenido un accidente y te quedas tan normal ¡Eres imbécil!
Me giré de brazos cruzados no me lo podía creer era un capullo, ellas me miraban sin entender muy bien que estaba pasando, pero yo lo tenía claro no me había gustado que había hecho me había dejado preocupada sin saber qué hacer, él entendió que no quería hablar y no me molestó, rompió un trozo de su hoja y comenzó a apuntar algo después se limitó a sacar una cosa de la mochila yo no quería ni verlo, pero justo lo colocó en frente de mi era un túper y en la nota decía “Perdón por haberte preocupado y sé que no es el momento, pero te había traído esto para que lo probaras” Yo lo miré y no pude evitar sacar una sonrisa mientras lo miraba con ese túper entre mis manos, las chicas alucinaban incluso más que antes, lo miré con esa sonrisilla tonta.
-(Natalia) Sigues siendo un imbécil.
-(Sergio) Esto no tiene nada que ver con que te haya preocupado, te tendré que compensar con otra cosa, el túper te lo iba a traer igualmente.
-(Natalia) Venga guárdalo, no te preocupes ¿Estás bien?
-(Sergio) Ya si quieres te lo contaré cunado estemos en tu casa.
Cogió y volvió a guardar el túper en su mochila, con su aparición repentina la clase pasó más rápido de lo normal, al salir la policía seguía allí en la puerta y se acercaron a hablar con la profesora en privado nadie entendíamos nada, pero Sergio solo tenía una sonrisa en la cara, al final se fueron igual que la profesora y las chicas nos quedamos con Sergio, comenzaba el interrogatorio.
-(Sara) ¿Qué acaba de pasar?
-(Andrea) Si si vienes acompañado de la policía como si nada y tan tranquilo.
-(Sergio) He tenido un pequeño problema con el coche y la policía me ha acercado nada más.
Estaba mintiendo lo sabía, esa forma de hablar los gestos esa sonrisa de esta colando constantemente, quería descubrir porque estaba mintiendo, quería saber por qué no había venido y porque estaba la policía en esto, para la profesora no fue algo raro incluso cuando la pararon a hablar después de clase ella estaba tan tranquila. Fuimos caminando Carla, Sergio y yo hasta llegar al parquin.
-(Sergio) Perdóname Natalia que no te pueda llevar a casa, como te he dicho me he quedado sin coche.
-(Carla) No te preocupes yo os llevo, siempre vamos juntas.
Subimos al coche y no sabía que decir incluso Carla le estaba dando bastante más conversación que yo, era un trayecto corto unos 10 minutos, aunque siempre llegásemos tarde, Carla había notado algo raro en mí y por eso decidió llevar todo el peso de la conversación, le hizo todo tipo de preguntas no debía fiarse mucho de él. Ya llegamos y a través del retrovisor pude ver su cara de asombro.
-(Carla) Pasajeros han llegado a su destino
-(Sergio) Qu…Que ¿Es aquí?
-(Carla) Sí aquí vive Natalia, tranquilo yo también me quede flipando la primera vez.
-(Sergio) Natalia vives en una mansión.
-(Carla) Venga fuera del coche que tengo hambre. Dijo entre risas
Los dos nos bajamos del coche y nos quedamos allí en la entrada.
-(Sergio) Natalia esto es impresionante.
-(Natalia) Bueno… es la casa de mi familia llevaba años sin nadie, venga vamos dentro.
Estuvimos paseando por la entrada y me encantaba mirar las caras que ponía Sergio viendo todo en el jardín, la verdad es que si era una casa muy grande y hacía pocos años que la habían reformado y parecía una casa completamente nueva, yo no lo entendía esta casa estaba aquí sin nadie, pero aun así la familia la seguía manteniendo tras años.
-(Sergio) ¡Tienes hasta piscina!
-(Natalia) Parece que nunca hayas visto una. Dije riéndome.
-(Sergio) ¿Podemos luego bañarnos?
-(Natalia) Pero no tienes bañador.
-(Sergio) Si no te molesta que me bañe en calzoncillos o bañador.
Me puse roja, no me esperaba ni mucho menos ir a la piscina con Sergio y mucho menos que me viese en bikini y yo a él en calzoncillos.
-(Natalia) Bueno a mí no me importa.
Me cogió con el brazo rodeándome los hombros.
-(Sergio) De verdad perdóname no quería que te preocupases.
-(Natalia) Tranquilo ya me alegro de que estés aquí conmigo.
Yo me pegué a él la verdad es que se le notaban los músculos con ese medio abrazo, no paraba de mirarle estaba ilusionada con que él ya esté aquí, realmente aún no me había dado cuenta de lo nerviosa que estaría en la piscina con él, pero de momento quería disfrutar en este momento.
-(Natalia) Si quieres dejamos las mochilas en mi habitación, me como el túper que me has traído y luego nos bañamos un rato.
-(Sergio) No me voy a separar de ti esto es enorme pare un laberinto, ¿Y vives aquí sola?
-(Natalia) Si desde que llegué a esta ciudad, es verdad que es una casa muy grande para una persona sola.
-(Sergio) Creo que tu baño es más grande que mi casa entera. Se ríe.
-(Natalia) No será tan pequeña seguro.
-(Sergio) Tú vives en un palacio yo vivo entre ratas.
-(Natalia) ¿Tan mal? No sé si un día tienes que descansar o en algún momento aquí hay habitaciones vacías.
Llegamos a mi habitación y dejamos las mochilas, solo cogió el túper.
-(Sergio) Si quieres bajo a la cocina, aunque tengo riesgo a perderme y preparo algo más también para mí mientras te cambias o no sé si necesitas hacer algo.
-(Natalia) Va…Vale gracias no tardaré.
Sergio se fue y miré el móvil había un mensaje de Carla, le dije que ya estaba más tranquila en ese sentido, pero que estaba aún más nerviosa porque íbamos a ir a la piscina, ella volvió a sus andadas diciéndome cosas sobre si fuéramos a follar o no, dejé el móvil y abrí el armario, es verdad que hacía buen tiempo y algún bikini sí que tenía, pero nada bonito ni nada me daba vergüenza que me viera así, él ya había cerrado la puerta así que me desnudé y me comencé a probar los pocos bikinis que tenía, al final elegí uno era un bikini rojo de dos piezas, la verdad es que me quedaba espectacular me hacía un cuerpazo era sin duda el bikini que llevaría cuando quisiera conquistar a un chico, me daba vergüenza que me viera así de primeras así que me puse una camiseta larga encima y me dispuse a bajar.
Sergio estaba allí preparando algo en la cena, pero se fijó en como bajaba de las escaleras yo le hice una sonrisilla tímida y me senté en frente suyo.
-(Sergio) Tengo una camiseta en casa que con ese outfit te quedaría genial.
-(Natalia) Si no te asusto hoy para otro día me la traes.
-(Sergio) No será tan fácil, no le he dado ninguna camiseta a ninguna chica.
-(Natalia) Buenooooo, esas mentiras a otra, pero no pasa nada siempre hay una primera vez.
-(Sergio) ¿No me crees?
-(Natalia) Depende si está muy rico lo que preparas quizás me lo creo.
No dijo nada solo sonrió y se dio la vuelta a cocinar, la verdad me daba igual si la camiseta se la había dado a muchas chicas, realmente no lo creía, pero me gustaba ese juego ese tonteo que teníamos, tardó unos diez minutos en acabar había cocinado dos platos el suyo y el mío iguales y luego uno en medio para que vayamos comiendo los dos.
-(Sergio) Venga a la mesa.
-(Natalia) Si chef.
Nos sentamos en frente, ni la tele pusimos y aunque no dijéramos nada solo nos miramos riéndonos la comida estaba buenísima, la verdad es que él sabía cocinar bien y no era la primera vez que, hacia este plato, él me miraba comer y yo le tapaba con mi mano, no es que me dé vergüenza es que me miraba de una forma que me ponía roja, simplemente con su sonrisa y su mirada, como me miraba lo conseguía. Ya acabamos de comer y recogió los paltos sin decir nada por su propia intención, al principio no me pareció bien, ya que lo estaba haciendo todo, pero al final consiguió quitarme el plato.
-(Sergio) Entonces ¿Me crees?
-(Natalia) No te diré que la comida estaba tan buena y que la comería una y otra vez sin parar.
-(Sergio) Una comensal dura no pasa nada.
-(Natalia) Podría acostumbrarme a que me cocines todos los días.
-(Sergio) Eso ya depende de las veces que me quieras tener en casa, ¿Vamos a la piscina?
-(Natalia) Claro.
Llegamos al jardín y se quitó la camiseta lo pude ver de espaldas y en un momento que se giró la foto no le hacía justicia esa musculatura estaba muy bueno, lo siguiente fueron sus pantalones quedándose allí en sus calzoncillos negros y tirándose de cabeza a la piscina, yo seguía allí sentada en la tumbona con su ropa al lado viéndole allí disfrutar como un niño.
-(Sergio) Venga métete se disfruta siempre mejor siendo dos.
-(Natalia) Si… ya voy.
Me puse de pies y me dispuse a quitarme la camiseta, él seguía mirándome con esa cara que me derretía sin saber por qué, me quité la camiseta dejándola en la tumbona, le cambio la cara viendo cómo iba caminando lentamente hacia el borde de la piscina, me miraba de arriba abajo, no sé si era que no se lo esperaba o que había soñado muchas veces con verme así, pero se quedó mudo.
-(Natalia) ¿Que pasa está fría?
-(Sergio) Natalia estás preciosa ese bikini te queda de miedo.
-(Natalia) ¿Me tienes miedo?
-(Sergio) A tu bikini. Dijo riéndose
Yo ya había entrado al agua y me estaba acercando lentamente hacia él, hice un gesto como que desabrochaba mi bikini.
-(Natalia) Si quieres me la quito.
No sabía por qué le había dicho eso, quería que Sergio fuese mi amigo porque en estos pocos días era muy especial para mí, pero todo el rato sentía algo en mi interior como un dolor raro de estómago desde que he estaba con él y todo el rato con las palabras de las chicas, el cuándo lo dije se quedó blanco yo me reía de él y le salpicaba no hacía nada hasta que en un momento se sumergió, lo perdí de mi vista por unos segundos y pum me sumergió en el agua hasta debajo de la piscina.
-(Natalia) Pero serás idiota.
-(Sergio) Creo que necesitábamos refrescarnos.
Que quería decir con eso… No me quería comer mucho la cabeza así que jugamos un rato en el agua con la pelota mientras hablábamos se nos hizo prácticamente de noche con la tontería y salimos, él lo hizo después de yo y mientras me secaba con la toalla no pude evitar mirarlo, tenía todo el calzoncillo empapado y era una tela que se le pegaba mucho al cuerpo, se le veía todo, absolutamente como estaba excitado la verdad que me pareció un poco grande, pero me puse roja me tape la cara como pude deseando que no se hubiera dado cuenta, pero en ese momento note como sus brazos rodeaban mi cabeza como su polla conectaba con mi culo.
-(Sergio) ¿Qué mirabas? Dijo riéndose
Yo me di la vuelta, pero me agarro de la toalla pegándome a unos 10 centímetros de su cara.
-(Natalia) Yo…yo nada estabas saliendo del agua ósea a ti.
-(Sergio) Que no pasa nada que es lo normal, no pasa nada somos jóvenes que una chica tan atractiva como tú me mire me pone hasta contento.
-(Natalia) No te miraba idiota.
-(Sergio) Voy a necesitar que te des la vuelta tendré que dejar aquí el nuevo bañador. Dijo mientras se lo quitaba.
Yo me giré al instante muerta de ganas de girarme, pero también roja por la situación, vi como cogía la toalla y se tapaba.
-(Natalia) No lo dejes ahí llévalo dentro y déjalo en el baño te puedes duchar o darte una relajante en el jacuzzi.
-(Sergio) ¡Jacuzzi! A cuento decías que se pagaba lo de chef en la mansión.
-(Natalia) Ya que estamos mojados podríamos ir.
Solo asintió y me miro yo le cogí de la mano y fuimos juntos hasta el baño de la habitación principal la más grande, allí nos metimos en el jacuzzi, no era muy grande, pero nos pusimos el uno al lado del otro, su brazo rodeaba mi cuello.
-(Sergio) Eres impresionante Natalia.
-(Natalia) Te referirás a mi mansión. Dije riéndome
-(Sergio) Me refiero a toda tú, nunca pensé en conocer a una chica así de especial, no solo por esta casa mágica de la que no me vas a sacar nunca sino por todo lo que he podido hablar contigo me encanta estar contigo y haberte conocido.
No dije nada simplemente lo abracé, cuando mi cuerpo hizo contacto con el suyo empezó a alterarse su corazón, pero fue uno de los abrazos más sinceros que he tenido nunca
-(Natalia) ¿Puedo preguntarte algo?
-(Sergio) Claro.
-(Natalia) ¿Qué ha sido lo de esta mañana?
-(Sergio) Te he contado la verdad a medias. Es verdad que he tenido un accidente con el coche nada grabe ni siquiera estaba yo implicado, pero como sabía que para esta profesora o le traes justificación o como faltes una ya no te deja hacer el examen he llamado a dos amigos, lo he disfrazado y pues lo que has visto, ellos querían traerme esposado, pero ya me parecía poco creíble y lo del móvil es porque en todo momento entre lo del accidente y tal anoche se me olvidó cargarlo no sé si te has dado cuenta pero se está cargando a los pies de tu cama.
En ese momento no sabía si aplaudirle o meterle una ostia, no sabía si era la anécdota más graciosa y surrealista que me habían contado o la peor excusa que había escuchado.
-(Natalia) Eres la persona más imbécil que conozco.
-(Sergio) Muchas gracias. Me dijo con una sonrisa. ¿Es tu única pregunta?
-(Natalia) Bueno… Si ahora mismo no se me ocurre solo quería preguntarte eso, ya que me he preocupado mucho.
-(Sergio) ¿Y yo te puedo hacer una pregunta?
-(Natalia) Te la juegas a que no te la responda.
-(Sergio) Tomaré ese riesgo, ¿Por qué decidiste venir aquí a esta ciudad sola? ¿Ese cambio de vida?
-(Natalia) Bueno simplemente estaba cansada de vivir allí y pues me salió esta oportunidad, necesitaba una nueva vida estaba un poco cansada.
-(Sergio) ¿Alguna mala experiencia?
-(Natalia) Bueno, esa pregunta un poco ambigua, pero si hubo algo que me hizo tener que escapar.
-(Sergio) Por tu tono de voz puedo entender que es una expareja así que no preguntaré.
Me quedé sorprendida, es verdad que había bajado mi tono de voz porque, aunque no lo estaba recordando hablar de esto siempre dolía un poco, aunque con él siempre me sentía cuando estaba a su lado.
-(Sergio) Tranquila, también tengo alguna mala experiencia, ¿Es reciente?
-(Natalia) En verano.
Me cogió de las manos poniéndose delante de mí otra vez a unos 10 centímetros, en ese momento mi corazón comenzó a latir con fuerza.
-(Sergio) No vamos a hablar de esto, se ve que si te duele y es reciente quiero que lo pases bien no he me has invitado para amargarte la tarde, no sé lo que pasó ni como era él ni como eras tú en verano, yo te conozco ahora a ti sé cómo eres en este momento y no merece nada si no ha sabido valorarte simplemente será un capullo sin suerte más.
No era nada especial lo que me había dicho, ya que muchas amigas mías me habían dicho algo parecido, pero esta vez fue distinto, como me agarraba de las manos, su tono de voz como me miraba directamente a los ojos, estaban dilatados y esos se supone que pasa cuando piensas o ves cosas que te gustan, tenía el pecho abierto para mí, me estaba dejando entrar a su castillo de cristal y eso hice, puse una mano en su pecho para notar los latidos de su corazón, era algo que me tranquilizaba que él estaba igual o más nervioso que yo, nos estábamos sincerando era el momento del beso, pero no quería estropearlo de esa manera, aún no sabía si él estaba siendo amable conmigo si realmente le gustaba, pero era un momento que siempre quedaría en mi recuerdo un momento mágico.
-(Sergio) Que mona estas cuando te pones roja.
-(Natalia) Es que me reconforta saber que tu corazón no es el único que está así.
-(Sergio) Estoy en un jacuzzi con la chica más guapa que he conocido en mi vida lo raro seria no estar así.
Los dos nos reímos me encantaba su sonrisa, aunque riese seguía mirándome a los ojos y eso me encantaba de él.
-(Natalia) Eso le dirás a todas.
-(Sergio) Pues mira si a todas las que tienen un jacuzzi en su mansión.
En ese momento nuestras caras se acercaron otra vez ese momento del beso, sus dedos jugaban entre los míos y mi mano que antes estaba en su pecho ya había subido a hasta su cuello, fueron unos segundos mágicos donde no dijimos nada solo nos mirábamos con esa sonrisa tonta de recién enamorados, creo que en ese momento supe que él es el chico que llevaba esperando toda mi vida…
-(Sergio) Por mucho que me pasaría horas y horas contigo en el jacuzzi creo que tendríamos que salir.
-(Natalia) Sí.
Comenzamos a secarnos y hacer un poco el tonto, fuimos a mi habitación, ya que allí teníamos las cosas, yo me puse a mirar el armario y él a revisar el móvil, no le hacía mucho caso, ya que estaba buscando algo para ponerme como pijama.
-(Sergio) Se me ha hecho tarde creo que debería de irme.
No esperaba que dijese eso y me giré rápido, tan rápido que me di un golpe contra el armario, él vino corriendo a ver si estaba bien.
-(Sergio) ¿Estás bien? ¿Te has hecho mucho daño?
-(Natalia) Si si no ha sido nada es que soy muy torpe.
Lo que más me había dolido es escuchar que se le había hecho tarde, sí que es verdad que al final entre la piscina y el jacuzzi nos habíamos pasado toda la tarde entre risas y miradas.
-(Natalia) Pe…pero como te vas ahora…
-(Sergio) Bueno me debería ir a casa no te quiero molestar mucho más.
-(Natalia) Pero si no me molestas, vives muy lejos ¿Cómo te vas a ir?
-(Sergio) No vivo tan lejos.
-(Natalia) ¿A cuento?
-(Sergio) Unas 2 horas andando.
-(Natalia) ¡Dos horas andando! Ni de broma te dejo irte hasta allí solo y menos andando, te quedas aquí.
-(Sergio) Natalia de verdad muchas gracias, pero no es buena idea de verdad que no pasa nada.
-(Natalia) Que me da igual lo que digas que no te voy a dejar irte a dos horas andando que te puede pasar cualquier cosa, mi casa es muy grande tienes hasta habitaciones donde elegir.
-(Sergio) De verdad que no te quiero molestar.
-(Natalia) ¡Que no digas más eso! Te quedas y ya está y como pago me haces la cena. Dije riéndome
-(Sergio) Muchas gracias.
Nunca pensé que se iba a quedar a dormir, pero es que realmente era peligroso que se fuese a dos horas andando por carreteras que no estaban iluminadas y que aunque no pasase mucha gente era peligroso, no me quedaría tranquila si le dejo irse así en esas condiciones, como era tarde le di unos pantalones y una camiseta para que pudiera estar por casa y yo hice lo mismo, normalmente cuando estaba en casa y más sola solía ir con un tanga y una camiseta de chico por encima, pero, ya que estaba él me puse los típicos pantalones deportivos, estuve un rato en la habitación y decidí bajar a verle cocinar, antes en la comida mientras la preparaba creo que le ponía un poco nervioso y estaba muy mono así que quería hacer lo mismo.
-(Sergio) No queda mucho para la cena, si quieres ves poniendo la mesa.
Y así hice, aunque no pude verle mucho cocinar, ya que tardó pocos minutos en acabar de preparar la cena, yo estaba allí en la mesa mirando el móvil mientras le esperaba, una vez allí colocó los platos, pero esta vez se colocó a mi lado, aunque su plato estuviese en frete, me dio un abrazo que me hizo dejar el móvil, sorprendida apoye mi cabeza en la suya, era una imagen tierna de dulzura, aunque no entendía por qué lo estaba haciendo.
-(Sergio) Quería darte las gracias por dejarme dormir aquí.
-(Natalia) Mientras sigas cocinando así te puedes quedar las noches que quieras y este que sea un secreto, pero creo que me podría acostumbrar a estos abrazos.
Él se rio y se sentó en frente de mí, al igual que en la comida no dijimos muchas cosas importantes, hablamos de cosas de clase un poco de cotilleo y de primeras impresiones, una vez acabada la cena nos fuimos al sofá a seguir hablando.
-(Sergio) ¿Te apetece tomar algo?
-(Natalia) ¿Eso no te lo tendría que decir yo? Sigue siendo mi casa. Dije riéndome
-(Sergio) Era para que no tuvieras que levantarte.
-(Natalia) Una copa de vino.
-(Sergio) ¿Vino? ¿Tú que tienes 40 años?
-(Natalia) Idiota.
Le dije mientras se levantaba y le tiraba un cojín a la espalda, trajo la copa y la botella por si me apetecía, aunque no iba a beber mucho simplemente quería una copa con buena compañía.
-(Natalia) ¿Tú no bebes nada?
-(Sergio) Tranquila estoy bien.
Como hicimos antes nos pusimos a hablar y hablar y en un momento de despiste derramé la copa encima de él.
-(Natalia) Perdón perdón soy un desastre.
-(Sergio) Tranquila no pasa nada ¿No se ha manchado el sofá?
-(Natalia) Creo que no…
En ese momento me movió las piernas de encima de él a un lado y se levantó a quitarse la camiseta.
-(Sergio) ¿No te importa si me quedo así?
-(Natalia) Ha sido culpa mía como me va a importar, como estés más cómodo.
Se sentó en el sofá y volvió a colocar mis piernas encima de las suyas, yo intenté no mirarle mucho así que pusimos algo de fondo, la verdad es que estaba encantada en ese momento, aunque un poco incómoda así que me coloqué al revés con mi cabeza en sus piernas, él colocó su hombro para acomodarse conmigo así que decidí poner su mano en mi vientre, lo miré sonriendo y él me sonrió a mí, era un momento perfecto los dos juntos tumbados en el sofá con algo de fondo.
El dolor de estómago que tenía desde el jacuzzi no había parado, no sabía que era esta sensación me sonaba ya haberla vivido, pero no recordaba en qué momento hace mucho que no estaba tan cómodo con alguien Sergio estaba siendo muy especial para mí me estaba haciendo pasar un gran día feliz junto a él, colocó su otra mano encima de mi cabeza dándome un pequeño masaje yo hacía rato que ya no miraba la televisión solo lo miraba a él y él a mí.
-(Sergio) Me encantas.
Yo no dije nada solo me puse roja como un tomate y tuve que dejar de mirarle, a los segundos volví a mirar hacia sus ojos aún completamente roja, notaba que Sergio me gustaba lo sabía, estaba viviendo con algo que nunca esperaba de una forma repentina, aún no sabía su intención no sabía si yo le gustaba a él o qué intenciones tenía yo quería besarle me daba igual lo demás, ese momento mágico en el jacuzzi me hizo despertar cosas que nunca pensé, pero no lo hice no sabía porque tenía ese miedo no quería cagarla con él…
Desperté en mi cama no sabía qué había pasado, estaba tumbada y arropada, me levanté y fui al baño a lavarme un poco la cara, miré el móvil eran las 4:32 de la mañana no sabía donde estaba Sergio, por un momento pensé que se habría ido a su casa así que bajé corriendo a buscarle, me di cuenta de que la ventana hacia el jardín estaba abierta así que decidí ir allí a comprobar y allí estaba, sentado al borde de la piscina, había cogido una pequeña manta que siempre tenía en la cama y me acerqué lentamente, él ni se dio cuenta estaba mirando la luna y me senté junto a él, me miró y volvió a poner su brazo encima de mi hombro colocando mi cabeza sobre él los dos comenzamos a mirar a la luna juntos, no sabía qué había pasado, como había acabado en la cama o porque estaba a las 4 de la mañana viendo la luna.
-(Sergio) Perdóname te quedaste dormida en el sofá y como no quería molestarte te llevé a tu cama.
-(Natalia) Muchas gracias, pero no tenías porque me podías haber despertado.
-(Sergio) No podía dormir, me pasa desde pequeño siempre que duermo en un sitio desconocido me cuesta y me vine aquí a caminar un poco a ver si me calmaba un poco.
-(Natalia) ¿Tienes miedo a dormir solo?
-(Sergio) No es dormir solo, simplemente es que me cuesta no lo sé.
-(Natalia) ¿Quieres dormir conmigo?
-(Sergio) No te quiero molestar tranquila.
-(Natalia) A mí también me cuesta un poco dormir en esta casa tan grande, mi cama es de matrimonio cada uno a su lado.
-(Sergio) ¿Eso te ayudaría a dormir mejor?
-(Natalia) Sí. Dije riéndome.
Fuimos los dos con su brazo sobre mis hombros hasta mi habitación una vez allí nos tumbamos y me decidí abrazar a él colocando mi cabeza sobre su pecho, el corazón le latía con fuerza, se le notaba que estaba un poco nervioso, tampoco se debía imaginar que los dos acabásemos en la misma cama, aunque solo fuese para dormir a mí me encantaba cuando estaba con alguien el contacto físico estar así con él me reconfortaba para mí era un momento mágico que me hizo dormir como nunca.
Me desperté antes de que sonase la alarma Sergio seguía durmiendo así que quería hacerle una pequeña sorpresa y como pude me levanté de la cama conseguí que no se despertase baje lo más silenciosa posible y me puse a cocinar cualquier cosa, no sabía cocinar muy bien y menos desayunos, yo no solía desayunar prácticamente nada no me solía entrar recién despertada, pero hice unas tostadas con alguna cosa más, escuche que Sergio se despertaba y aún no había acabado el desayuno, bajó más rápido de lo que me esperaba y me jodió la sorpresa.
-(Sergio) Aún no soy tu cocinero y ya me quieres echar. Dijo entre risas
-(Natalia) Bueno lo estoy intentando, pero no me vendría mal tu ayuda.
Y así hizo se puso detrás de mí pegando su pecho a mi espalda, era un desastre se me acabó quemando todo así que nos quedamos sin desayuno, acabé con toda la camiseta manchada, Sergio me cogió de la cintura dándome la vuelta, me pegó contra la encimera y nos miramos.
-(Sergio) Creo que puedo arreglar un poco este desastre, si quieres te puedes ir cambiando aún tenemos tiempo.
-(Natalia) Qu…Quee…Quería darte una pequeña sorpresa
Sus brazos mientras agarraban mi cintura estaban llenas de venas, yo acariciaba sus ante brazos recorriendo con mis dedos, notaba como nuestros cuerpos se iban acercando por inercia poco a poco, fui subiendo un poco mi mirada hasta que conectaron las dos, esta vez miraba a sus labios no sabía si él también lo estaba haciendo, pero mis brazos se entrelazaron con los suyos y justo sonó mi teléfono era Carla nos estaba esperando esta vez había venido antes, le pedí a Sergio que la fuera a abrir mientras me iba a duchar, sabía que lo quería besar este era el momento perfecto. Me arreglé con un top y unos tejanos y le decidí bajar una camiseta que solía utilizar para dormir para que Sergio la pudiese llevar a clase, estaban Carla y Sergio hablando allí en el salón.
-(Natalia) Sergio te he traído esto para que no vayas con la misma ropa a clase.
-(Sergio) Muchas gracias ahora me lo pongo.
Sergio se fue a mi habitación dejándonos a Carla y a mi solas en el salón, cuando ella comprobó que ya se había alejado lo suficiente me agarró de las manos y me miró con cara de interrogatorio.
-(Carla) Ehhh creo que me tienes muchas cosas que contar, Sergio se queda a dormir en tu casa y sin camiseta.
-(Sergio) Empecemos por lo de la camiseta acabamos antes, ayer se la manché sin querer y bueno lo de dormir, después de estar en el jacuzzi dijo que se le había hecho tarde y que se quería ir andando hasta su casa que está a dos horas y dije que ni loca le dejaba que le podía pasar cualquier cosa y pues al final se ha quedado a dormir y hemos dormido juntos.
-(Carla) ¡En el jacuzzi! ¿Dormir… En la misma cama?
-(Natalia) Shhh no chilles, si en la misma cama, pero no hicimos nada.
Justo allí bajaba Sergio que me salvaba del interrogatorio.
-(Sergio) Creo que es momento de irnos.
Y así hicimos nos subimos al coche y fuimos dirección a la uni, no dijimos prácticamente nada porque era un ambiente raro, estaba claro que Carla en cuanto Sergio se nos alejase un poco iba a retomar el interrogatorio y se le notaba a cada momento esa mirada morbosa que quería saber todas las cosas que habían pasado, aparcamos allí y fuimos los tres juntos como siempre un poco justos de tiempo, nos sentamos como siempre junto a todas.
Las clases la verdad es que fueron un poco aburridas, mucho tomar apuntes no hablamos casi nada, aunque no me quitaba por nada del mundo la mirada de Carla de encima, aunque la verdad es que no me importaba, ya sabia que me tocaba y era normal no me importaba es verdad que ella es un poco cotilla, pero antes que eso es mi amiga y sabía que estaba haciendo todo esto porque se preocupaba por mí, en un momento en mitad de clase sonó un teléfono en ese momento Sergio se levantó yéndose de clase aunque dejo todo allí a mi lado, por un momento me preocupé, ya que volvieron mis miedos para saber si me estaba mintiendo tardó unos 10 minutos y volvió a entrar tan normal, se sentó a mi lado y me hizo como una señal de que no me preocupase que después me contaría y así hice continué tomando apuntes, acabó justo aquella clase y miré hacía Sergio él estaba acabando de apuntar unas cosas, sabía que si me giraba Carla me iba a estar esperando con las chicas para hacerme esa presión a ver si le contaba algo aunque sin detalles le conté toda la verdad que se quedó a dormir en la misma cama que yo, Sergio me cogió del brazo y me llevo con ellas para hablar.
-(Sergio) Me han llamado del mecánico, el coche aún no está listo.
-(Natalia) Puedes quedarte a dormir hoy también en mi casa si quieres.
-(Sara) ¿Qué?
-(Andrea) A dormir a tu casa ¿Otra vez?
-(Sergio) Al final se hará realidad nuestro trato como chef a cambio de una casa. Dijo riendo
-(Natalia) Hombre claro tú vuelves a cocinar hoy que no quiero que salgamos ardiendo.
-(Sergio) A ver sé que os encantaría hacerle mil preguntas sobre lo de ayer, pero simplemente Natalia no me dejó irme a mi casa porque estaba a dos horas andando y pues me quedé a dormir con ella.
En ese momento miré a Carla asustada por si decía algo de la cama, pero ella me miró con una mirada tranquilizadora, volvimos a las clases y no le dieron mucha importancia quizás por la forma de hablar de Sergio que convencía a cualquiera y era un chico muy sincero sabías que esos ojos nunca te iban a mentir, se acabaron las clases y subimos otra vez los tres al coche.
-(Sergio) Muchas gracias, Carla por llevarme.
-(Carla) Tranquilo no es nada si tengo que dejar en casa a tu princesa y vais al mismo sitio. Dijo riéndose mientras me miraba
Yo la miré con cara de desaprobación.
-(Carla) Y tu Sergio ¿No tienes novia?
En ese momento me quedé blanca, no me podía creer que Carla le preguntase eso y encima delante de mí, no sabía si se le estaba yendo la cabeza o era la mejor idea posible, ya que es verdad que podría sacar cosas esas conclusiones que me ayudarían a resolver mis dudas sobre él, yo sabía que me gustaba desde esta mañana no he podido quitarme de la cabeza esa imagen en la cocina con sus brazos agarrándome con fuerza de la cintura es que solo de pensarlo me ponía roja y tenía ganas de lanzarme detrás y comerle a besos, lo miraba desde el espejo retrovisor y él seguía allí con esa sonrisa.
-(Carla) Vale me doy por contestada. Dijo con una sonrisa mientras o miraba
¿QUEEEEEE? Que acababa de pasar, porque esa complicidad porque no ha respondido nada solo una sonrisa, miraba como loca a Carla y a Sergio buscando una repuesta, pero los dos tenían la misma cara la misma sonrisa que me estaba volviendo loca por saber esa respuesta, entendía que era un no, pero no sabía por qué Carla de repente lo tenía tan claro. Llegamos a mi casa aun con dudas, pero Carla me miró diciéndomelo todo con la mirada él estaba igual o más enamorado que yo y ella lo supo hasta antes que yo, quizás yo estaba aún un poco cegada por lo que paso con mi exnovio aún tenía ese miedo, aunque Sergio fuese completamente distinto, realmente Sergio era muy diferente a todas las personas que había conocido, nos vamos del coche y Carla bajó la ventanilla, me pidió que me acercase y así hice, se aseguró que Sergio no mirase y me dio un condón que yo escondí con vergüenza deseando que él no lo hubiese visto.
-(Carla) Tened cuidado y si mañana queréis que venga más tarde porque estáis cansados o que no venga solo decírmelo. Dijo arrancando el coche yéndose mientras se reía.
No me dio tiempo a replicar ni a decir nada ni siquiera a poner cara de confrontación se fue lo más rápido posible.
-(Natalia) ¿Qué ha sido eso del coche?
-(Sergio) Eso mismo te iba a decir yo. Dijo riéndose
Yo no entendía qué pasaba.
-(Sergio) Yo pensaba que tú sabrías de qué va esto, yo solo sonreí y se dio por respondida, aunque creo que piensa que tú y yo tenemos algo en secreto o que le hemos mentido y que realmente si ha pasado algo.
-(Natalia) Eso está claro que lo piensa. Dije mientras reía
-(Sergio) Tendrás hambre vamos dentro y preparo algo.
La verdad es que me tranquilizó no sé porque lo que hace unos minutos le daba tanta importancia con 4 frases había conseguido calmarme quizás era por el hambre que tenía y porque sabía que me iba a preparar uno de los mejores platos que haya probado en mi vida, así hice como la otra vez, pero esta vez fui directa a preparar la mesa porque esta vez si quería ponerle nervioso mientras cocinaba, pero mi plan volvió a truncarse, cuando llegué a la cocina lo vi sin camiseta, no sabía por qué ni sabía si era para que la comida estuviera mejor, pero volvió a mi cabeza la escena de esta mañana.
-(Sergio) Espero que no te moleste que me la quite, es que he visto que tienes cosas interesantes en la despensa y voy a preparar una salsa con unas especias y no quiero que se me llene la ropa de ese olor.
-(Natalia) Mientras sigas cocinando platos que estén buenos haz lo que quieras. Dije con una sonrisa tonta
Y los platos no eran lo único que estaba bueno él también, no sabía por qué le había dicho esa tontería, pero él solo se río al igual que yo, continué mirándole, no únicamente porque fuese él sino porque era un espectáculo verlo cocinar, no sabía en qué lugar ni en qué momento había aprendido a cocinar así, ya que tenía mi edad y un niño no se pone a hacer ese tipo de locuras en la cocina sin miedo a salir ardiendo, yo muchas veces aun no dándoseme mal cocinar tenía despistes.
-(Natalia) ¿Dónde aprendiste a cocinar?
-(Sergio) Bueno, ya te he dicho que solo sé cocinar unos 10 platos solo que esos me salen muy bien, en mi casa era mucho de horno y pues aprendí a hacer estas cosas y a base de aburrimiento y mezclar cosas.
-(Natalia) Así que te quedan unos 7 u 8 platos para hacerme.
-(Sergio) Sí, más o menos después ya no me dejarás entrar más en tu casa.
Los dos nos reímos y fuimos a comer.
-(Natalia) Vaya esto está buenísimo, me encanta ese toque picante.
-(Sergio) Realmente no es picante, únicamente es ese toque, ese sabor, pero sin que pique.
Acabamos de comer y nos pusimos a acabar algunas cosas de la universidad, para ser la primera semana ya nos habían enviado un par de trabajos, así que nos pusimos a ello mientras hablábamos, la verdad es que Sergio me sorprendió, no es que pensase que fuera mal estudiante es que es realmente sorprendente a la hora de redactar o encontrar información que parece imposible, estuvimos unas cuentas horas incluso ya había oscurecido así que decidimos dejarlo.
-(Sergio) ¿Te apetece si salimos al jardín un rato?
-(Natalia) Claro.
Recogimos todo y fuimos al jardín, la verdad es que era necesario, habíamos estado toda la tarde sin parar y un descanso estaba era lo más necesario, estuvimos hablando un poco hasta que Sergio vio la típica pelota para jugar en la piscina.
-(Natalia) Eres como un niño pequeño.
-(Sergio) Puede ser, pero a que no me la quitas.
Empezó a hacer regates a mi lado dándome vueltas, aunque no se diese mal el futbol, él era bastante rápido, así que decidí hacerlo más fácil y pegarle una patada haciendo que se cayese a mis pies, en ese mismo instante me comencé a reír en su cara.
-(Sergio) Ehhhh eso no valee.
Al segundo se medió levantó y me cogió de las piernas tirándome con él al suelo, estuvimos un tiempo allí en el césped intentando ver quien conseguía controlar a otro, al final hubo un empate y nos quedamos los dos tirados allí en el césped mirando al cielo la luna estaba llena era preciosa, en un momento el me cogió la mano y se giró mirándome yo un poco tímida me giré a mirarlo a él, pero al instante se colocó encima de mi agarrando mi otro brazo.
-(Sergio) He ganado.
-(Natalia) Eso no vale. Dije en tono burlón
Se levantó y me ayudó a levantarme a mí, cogió la pelota y la fue a dejar en el cobertizo, por suerte lo limpié los primeros días que llegué aquí, en ese momento salió con algo en la mano, yo pensaba que era una escoba, pero se fue acercando cada vez, era un cañón de luces lo típico que se habría comprado en algún san juan y nunca se llegó a utilizar no pensaba ni que fuese a funcionar.
-(Sergio) Te puedes creer que he soñado mil veces con esto.
-(Natalia) ¿En serio?
Entró a la piscina sin decir nada teniendo cuidado que no se mojase, no entendía por qué estaba haciendo nada de nada.
-(Sergio) Ven, entra y trae un mechero.
-(Natalia) Pero ¿Qué dices estás loco?
-(Sergio) Por favor.
No sé qué estaba diciendo, pero así hice entre un momento a casa y cogí un mechero que había en la cocina, fui otra vez al borde de la piscina.
-(Sergio) Ven entra.
-(Natalia) Ni de coña.
No dijo nada, solo me miró y esa carita me derritió por dentro, era una noche me dio igual todo y con cuidado me bañé con la ropa y todo.
-(Sergio) Hay una cosa que siempre he querido hacer…
-(Natalia) ¿El qué?
Se colocó a mi lado, colocando el brazo sobre mi hombro, pegando nuestros cuerpos.
-(Sergio) Había una película en mi infancia, siempre lo tomé como una tontería, pero había una cosa que…
Yo lo miraba asombrada
-(Sergio) Hablaba sobre los sentimientos, sentimientos que nunca volveríamos a sentir, que cada sentimiento era único, pero uniendo dos elementos completamente distintos podían llegar a conectar esos sentimientos, a lo largo de los años lo he intentado, pero nunca he llegado a ese punto de sentir lo que quería decir la película, sé que quizás ahora piensas que soy un colgado, pero solo quiero que cierres los ojos.
Y así hice, sabía perfectamente de qué película estaba hablando, también había sido la película de mi infancia que la había visto tantas y tantas veces que en aquel instante lo entendí, entendí los sentimientos del jacuzzi, entendí los sentimientos de la cocina o incluso de la primera noche que hablamos, llevaba sin recordar ese sentimiento que me transmitía aquella película. Con los ojos cerrados Sergio mojo su mano en la piscina y la puso en mis ojos unos segundos, yo mojé mi mano y la coloqué en su corazón.
-(Sergio) Los puedes abrir.
Ahora todo era más brillante, es como si la luna estuviese viéndonos y no nosotros a ella, al tener los ojos mojados parecía que esa luz fuese magia ante nosotros.
-(Sergio) Y una vez se mezclan esos dos elementos. Dijo mientras se preparaba para encender el cañón.
-(Sergio y Natalia) Los sentimientos de dos personas se unen en uno solo.
El me miró sorprendido.
-(Natalia) Solo un sentimiento que aparece con el beso del primer amor…
Y se encendió aquella mecha comenzaron a brotar las luces dirección a la luna eran colores preciosos o eso me lo parecían cuando estaban reflejadas en sus ojos, su brazo bajo de hombro hacía mi cintura y poco a poco nuestros cuerpos iban uniéndose llegando a conectar, los dos nos miramos a los ojos cada vez más y más cerca como cada centímetro que nos distanciaba se consumía como aquella mecha hasta que la última llama se apagó encendiendo nuestro beso, nuestros labios conectaron al igual que nuestros cuerpos fundiendo nuestros sentimientos en aquel beso, un beso que era eterno, un beso que no se acababa cuando nuestros labios se desprendían en el uno del otro, un beso que duró una eternidad que hacía que el tiempo solo fuesen números.
Nuestros labios se separaron un instante haciendo que nuestros ojos volviesen a conectar, en ese mismo instante dejó caer el cañón y sus manos fueron a buscar mi cara al igual que mis brazos rodeaban su cuello creando el mejor collar posible, sus manos suaves recorriendo mis mejillas mientras nos besábamos, nuestras cinturas conectadas haciendo que no únicamente nuestros labios tuvieran esa conexión, lentamente sus manos fueron bajando recorriendo cada pliegue de mi espalda hasta volver a conectar a mi cintura, lentamente nos fuimos separando y se hizo el silencio aunque nuestras miradas no se dejaron de conectar ni un momento, parecía que el mundo se había fundido ante los rayos de la luna y aunque en esa situación el silenció sería lo que se debería escuchar parecía que nos acompañaba una melodía mejor los latidos del otro.
Salimos de la piscina sin decir nada, lo cogí de la mano y entramos a la casa, cerré la puerta y me volvió a coger de espaldas por la cintura dándome la vuelta hacia él…
La ropa iba desapareciendo de camino a la habitación, creo que mi camiseta se quedó en el camino por las escaleras, una vez llegados me tiró a la cama, únicamente nos quedaba la ropa interior que ya ardía de las ganas que tenían de decorar el suelo de la habitación, poco duró mi vista hacia la luz del techo, al instante se volvió a colocar en la misma posición que en el césped agarrando mis manos con fuerza, a milímetros de mi boca podía notar la suya, nuestras respiraciones estaban acelerando de manera simultánea, este era el sentimiento que los dos llevamos años buscando este momento mágico que nunca se podrá borrar, nuestros labios volvieron a conectar y nuestras lenguas bailaban el baile prohibido bien pegadas en nuestras bocas, no importaba tiempo y lugar solo estábamos el y yo.
Sus besos comenzaron a recorrer mi cuello acompañados de unos mordiscos, mientras mis manos arañaban su espalda baja, nunca había sentido así ese fuego interior que junto a el nunca se iba a acabar, poco a poco sus besos fueron bajando hacia mis hombros bajando centímetro a centímetro los tirantes de mi sujetador que resbalaban con una facilidad gracias a que aún estaban mojados por la piscina, sus besos se iban centrando al centro de mi pecho, mientras yo me arquée para que acabase de desabrochar la poca tela que le estorbaba y así hizo con un simple movimiento aparto mi sujetador que lanzó con fuerza junto a la puerta, ya desnuda de cintura para arriba volvió a colocar una mano en mi muñeca mientras que la otra jugaba con mis tetas, las tocaba de forma delicada con miedo, disfrutando de aquel momento, sus besos no cesaban en la zona de mi pecho recorriendo cada pliegue y esquina de mi piel mientras su lengua lamia mis pezones que cada vez se ponían más duros yo no me quería quedar corta, yo no era la princesa de cuento, así que bajé mi mano arañando su espalda mientras bajaba su calzoncillo aunque mi costó, ya que el estaba encima y no podía ver su cuerpo bien mi mano se fue guiando sola hasta su polla y conseguí que saliese de su jaula.
Subí lentamente mi mano mientras el me miraba desconcentrado, escupí en ella y la volví a bajar subiendo y bajando lentamente mientras mi índice acariciaba su glande me ocupé de mojarla bien para que el disfrutase tanto como yo hacía, en ese momento se lo noté le gustaba y sus besos volvieron a dirigirse hacía mi boca aunque en un momento hizo un amago colocándose a una altura de pocos centímetros la altura perfecta para que nuestros ojos conectasen, yo no paraba mi mano continuaba sin parar subiendo y bajando, paré un momento porque quería encenderle más aún volví a escupir en mi mano y en cuento entre en contacto con su piel mi ritmo fue más acelerado al igual que iba acelerando su respiración mi mano aceleraba y sus labios me volvieron a besar con pasión y mientras que nuestras lenguas jugaban mi mano no paró ni las suyas tampoco que ya dominaban completamente mi pecho haciendo que mis pezones estuviesen erectos como nunca, sus manos bajaron a quitarse el calzoncillo, yo le ayude y lo tiré con todas mis fuerzas me da igual donde calló, agarré su cintura pegándola a mí haciendo que su polla conectase rozando con mi coño ya húmedo solo separado por aquel tanga, su cintura subía y bajaba lento rozándome la notaba contra mí sabía que el estaba notando y disfrutando del calor que desprendía.
Alejó mi mano y decidió bajar besando y lamiendo mi cintura mi ombligo pasando por cada rincón de mis caderas y cuando iba a bajar mi tanga se lo impedí con un gesto, con mi mano le indiqué que se acercase y así hizo aproveche ese momento para tirarlo en la cama era mi momento de tomar el control aunque ya estuviera descontrolada, al igual que él fui besando su cuerpo bajando y disfrutando de todos sus abdominales, él colocó sus manos agarrando con fuerza mi culo, yo me arqueé lo máximo que pude para que disfrutase de las vistas de mi culo y lo bien que me quedaba aquel tanga, en un momento sin esperarlo me dio un azote aunque fue tímido yo moví mi culo de lado a lado invitándole a que diese algunos más fuertes esta vez y así hizo, mis uñas iban arañando su pecho hasta que bajé completamente y me coloqué allí entre sus piernas pegué un gran lametón recorriéndola entera, él me miraba disfrutando era mi momento, la agarré con una mano e hice lo mismo con sus huevos pegué un fuerte lametón recorriéndola hasta la punta, escupiendo en mi mano haciéndola bajar y subir mientras mi lengua le hacía disfrutar en el glande, intentaba aguantarme la mirada aunque sabía que no podía aun así agarró con fuerza mi pelo apartándolo de mi cara yo le sonreí así podría disfrutar mejor de mí, aparte mi mano y comencé a meterla poco a poco en mi boca, no era una experta, pero con él es como si supiese lo que tengo que hacer en cada momento como si solo me dejase llevar por mi instinto por mis sentimientos, y así acabé metiéndola completamente en mi boca llenada la lo máximo posible de mi saliva, comenzó a soltar unos gemidos que me hicieron un poco de gracia nunca me lo imaginaba así, pero es que a cada vez que más escuchaba más me ponía y continuaba chupándola sin parar, acariciando sus huevos y mi lengua recorriendo cada parte de su polla como él hizo con mis tetas, quería que mi lengua se la aprendiese de memoria.
En un momento paré con mi lengua haciendo que mi mano fuese la que lo domase subiendo y bajando sin parar subiendo en pompa mi culo moviéndolo de lado a lado para volverle loco si era más posible, ya no pudo ni aguantar la mirada, miraba al techo, pero no le dejé sin parar con mi mano coloqué mi cara encima de la suya y con la mano que estaba libre agarre su barbilla aumentando al máximo el ritmo de mi mano haciendo que no tuviese otra opción que no fuese mirarme, era una delicia ver aquellos ojos de aquella manera su boca gimiendo haciéndome disfrutar, pero me indicó que parase y así hice, la verdad es que estuve un buen rato es normal que quisiese descansar, agarro mi cuello besándome mientras su mano fue bajando por mi ombligo hasta mi tanga y me comenzó a rozar el clítoris con los dedos, qué rico lo hacía, lentamente en círculos haciendo que me mojase más y más, notaba su mano en mi cuello estaban las dos en lugares perfectos, hacía la presión justa en cada una ya me dio a entender que ahora le tocaba a él, me tiró contra la cama otra vez y se lanzó a besarme las tetas jugando con mis pezones bajando a lametones por mi cuerpo que ya se había aprendido hasta llegar al lugar donde le paré antes, pero esta vez arranco de mis piernas el tanga acompañado de besos dejándome allí desnuda ante él, se quedó unos segundos disfrutando de mi cuerpo lo podía ver en sus ojos, aquellos ojos preciosos, suavemente abrió mis piernas y comenzó a mordisquear mis muslos, un lugar prohibido donde se iba acercando y recorriendo con cada beso hasta que ya no le quedó centímetro de mi piel por recorrer, al igual que yo su carta de presentación fue un gran lametón por mi coño ya mojado hasta yo podía notar el caló que llegaba a desprender, su lengua tardó unos en localizar mi debilidad y él lo notó, presiono su lengua fuerte contra mi clítoris haciendo que se me escapase un gemido.
-(Natalia) Ohhhhh…
Eso le gustaba, era su momento de hacerme gemir, y con su mirada me lo confirmó, comenzó a recorrer con su lengua mi coño sin parar, no había punto que no hubiera pasado, pero siempre centrándose en mi clítoris, apretando con fuerza derecha, izquierda, arriba, abajo, círculos le daba igual iba intercalándolo con pasión y mirándome a los ojos cosa que me hacía gemir aún más.
-(Natalia) Ahhh…
Sus manos agarraban mi cintura con fuerza cada vez se pegaba más a mí y le quise ayudar en aquella misión, con mi mano agarre su pelo despeinándolo lentamente mientras lo pegaba contra mí, notando más que nunca aquella lengua, con la otra mano juegue con mis tetas al igual que el estaba haciendo hace ya unos minutos, cuando menos lo pensaba ya loca y sin control de mis gemidos o mi cuerpo que se arqueaba poco a poco y mi mano lo agarraba con más fuerza noté como dos dedos entraban en mí, pero él no paró su lengua seguía dominándome en aquella posición controlando y jugando con mi clítoris a mi locura se unieron aquellos dos dedos que entraban y salían de mi aunque fuese lento era el ritmo perfecto, poco a poco fui perdiendo fuerza en mi mano y pasé de agarrar su cabeza a tener que agarrar la sabana el dejo de lamer mi coño dejándolo empapado y desprendiendo aquel calor era el turno de aquellas manos, sus maravillosas manos, empezó con un ritmo fuerte entrando y saliendo de mi sin parar cosa que me hacía gemir sin control, sus dedos rozaban la parte superior interna que me volvía loca, pero en un punto cuando pensaba que ya me iba que perdía el control completo de mí bajo el ritmo metiendo los dedos dentro de mí y moviéndolos al ritmo perfecto, tocándome como un violinista a su violín más preciado con la precisión de un pianista y no puede aguantar más, agarrando sus brazos con fuerza arañándolo completo mientras me corría por primera vez en mi vida.
El lo supo, sacó sus dedos y los lamió lentamente mientras me miraba disfrutando de ellos y de mi cara, pero no paró, volvió a bajar lamiéndome dando círculos a mi clítoris con aún más rapidez que antes parecía que su lengua era incansable y aunque no le bastaba sus dedos volvieron a mi con aquel ritmo violento del principio que tanto me gustaba, no puede aguantar sus ojos y tuve que mirar al techo eso fue mi error, su lengua paro, pero sus dedos continuaron jugando conmigo y al igual que yo hice antes el se vengó colocó su cara a escasos centímetros y esta vez el cogiéndome del cuello me obligó a mirarle a los ojos mientras moría a cada segundo de más placer y aunque nunca lo había hecho ni sabía que podía con aquella conexión de miradas no pude evitar correrme por segunda vez.
En aquel momento caí rendida y el disfrutaba con una sonrisa lamiendo sus dedos, aunque derrotada quería más y más mi fuego mis sentimientos no se apagaban así que abrí el cajón y rompí el condón que me dio Carla al bajarnos del coche, rompí el envoltorio con mi boca, el encantado acercó su cadera a hacia mi y así se lo coloqué suave mientras le miraba a los ojos, fue bajando poco a poco hasta colocarse entre mis piernas y lentamente noté como me llenaba como se apoderaba de mí, era grande y aunque fuese poco a poco era una sensación que me encantaba, comenzó a mover su cadera poco a poco mientras me miraba a los ojos aumentando la velocidad y la fuerza como yo aumentaba mis gemidos, en un momento agarró fuerte mi cuello, como sabía lo que me gustaba, y me penetraba con fuerza, soltó un momento mi cuello para tapar mi boca callando mis gemidos unos segundos y tardé poco en entender por qué lo hacía aquella melodía de su polla entrando en mi coño sin freno como mi coño chapoteaba mientras el estaba dentro de mí me miraba a los ojos y yo no sabía qué hacer si mirar a su cuerpo, mirar cómo me follaba, sus brazos llenos de venas que ya estaban en mi cuello o a aquellos ojos que solo hacían que encenderme más y más, era incansable bajó un momento sus brazos bajando igual su ritmo apoyando sus codos contra la cama, y besándome con pasión sin dejar ni un segundo que su polla parase de hacerme disfrutar sin dejar ni un instante que mi coño estuviese ardiendo por él.
Le pedí que parase ya se le notaba un poco cansado y como le indique esta vez me coloque yo arriba, no estaba acostumbrada a colocarme arriba, no solía ser una chica que tuviera esa ansia de control, pero esta vez quería hacerlo lo mejor posible para él, agarré su polla y la coloqué en mi entrada, casi sin esfuerzo, ya que estaba muy mojada entro de una llenándome incluso más que antes, el hizo un gesto como preguntándome si me dolía, pero yo coloqué mis manos en su pecho arañándolo aún más y comencé a subir y bajar lentamente mientras le miraba a los ojos al principio un movimiento lento marcando el ritmo me gustaba ver sus ojos en aquella posición de poder, me ladeé un poco y esta vez aumente mi ritmo, en aquel momento el me estaba agarrando del culo dándome algunos azotes, pero acompañando mis movimientos sin darme cuenta me estaba guiando como el quería, como a el le gustaba aunque no tardé en entender su ritmo así que aun sin quitar las manos de mi culo seguí fallándomelo, de tal manera que no tenía otra opción de gemir, mientras mis caras le hacían gozar de placer, moviendo mi labio me coloqué en pompa y comencé a botar con mucha más fuerza aquella mirada era de placer máximo así que aguanté lo que pude, pero tuve que frenar el ritmo yo no era para nada una experta, pero aun así en ningún momento dejé de botar en su polla haciendo de vez en cuando unos movimientos con la cadera de lado a lado para estimularle al máximo, agache mi cabeza colocándome en la misma posición de antes agarrando su barbilla le iba a besar y el ya estaba preparado, pero solo mordí su labio inferior y me lo empecé a follar con fuerza sin parar como mis caderas bajaban y subían era una melodía preciosa escuchar como nuestros cuerpos chocaban en aquel sentimiento, intento aguantarme la mirada como podía así que volví a bajar mi ritmo haciendo círculos con mi cadera subiendo y bajando lentamente también disfrutaba cada vez que me penetraba lentamente la notaba dura dentro del calor de mi coño, sintiendo como cada vez me penetraba más y más nuestros gemidos sonaban al unísono con cada vez más fuerza, como una de sus manos abandono mi culo y fue recorriendo mi abdomen hasta alcanzar una de mis tetas jugando con ellas igual que yo estaba jugando con él, para mi sorpresa su mano no dejó de subir hasta llegar a mi cuello y como pudo consiguió agarrarme con una sonrisa en sus labios al igual que en los míos, pero ahora me tocaba mandar a mi así que me volví a colocar en aquella posición para follarlo aún con más ganas, pero al instante de comenzar me hizo un gesto de parar, lo había entendido completamente y ya lo sabía se le notaba que estaba a punto de correrse, estaba intentando aguantar lo máximo posible en aquella posición.
Me levanté dejándolo respirar por unos segundos colocándome a su lado en pompa mirándole con una sonrisa como si no hubiera hecho nada, tardó unos segundos en respirar, entendió mi mensaje, a mi me encantaba aquella posición y aunque sabía que él ya no duraría mucho más quería que me follase a 4 patas, me agarró de la cintura con una mano y la otra del pelo estirándome yo giré mi cara mirándolo a él y en aquel preciso momento que nuestras miradas se conectaron me penetró con todas fuerzas haciéndome gemir con mucha fuerza.
-(Natalia) Siiiiiiiiii…
En aquella posición la notaba completamente invadiéndome, como salía y como entraba el sonido al penetrarme me volvía completamente loca, mi espalda se arqueó por voluntad propia haciendo elevar mi culo haciendo que la sintiese aún más dentro, el ritmo no era violento era un ritmo constante y lo acompañaba dominando mi cadera, ya que aún estaba allí su mano que de vez en cuando un azote me lo recordaba, aunque ya no duró mucho más así que me giré en la posición inicial rodeando sus caderas con mis piernas, yo volvía a tener ganas de correrme aunque ya lo hubiera hecho dos veces, volvió a invadirme con su polla y colocó sus brazos a la altura de mi cabeza ya dando los últimos fogonazos comenzó lento suave y poco a poco aumentando el ritmo, con dos de mis dedos alcé su barbilla mirándome a mi colocando mi dedo índice pasando por sus labios que estaban mojados todavía por mi culpa, ese ritmo fue aumentando mucho más intenso de lo que era antes hasta que me dio un beso entendí que aquello fue la señal que dio inconscientemente su cuerpo nuestros labios se separaron y con aquella mirada noté como se corría llenándome completa, fue bajando el ritmo poco a poco sin sacarla aún de mi coño hasta que al final la acabó sacando se quitó el condón haciendo su nudo y tirándolo a la papelera junto a mi cama.
El se tumbó a mi lado acariciando mis tetas mientras me miraba, pero aquella mano volvió a bajar a mi coño metiendo otra vez esos dos dedos que tanto me habían hecho disfrutar, me acariciaba lentamente y los acabó metiendo en mí, empezó lento el también sabía que yo estaba a punto otra vez así que fue aumentando el ritmo, giré mi cabeza mirando al techo, con mis manos magreando mis tetas sin parar y en uno de esos movimientos me volví a correr.
Acabé exhausta los dos acariciándonos mientras nos comíamos a besos, estuvimos durante bastante tiempo así hasta que miré la hora.
-(Natalia) Se nos ha pasado un poco la hora…
-(Sergio) Y me pasaría horas y horas contigo solo son números.
Eso era uno de los sentidos de la película, me coloqué su camiseta y me puse un tanga nuevo ya eran casi las once, pero preparamos una cena rápida y volvimos a la cama tranquilamente yo estaba un poco nerviosa y completamente roja y él tan relajado como siempre mirándome con aquella sonrisa, disfrutando de mi y de mi cuerpo al igual que había hecho siempre tanto como cuando estábamos desnudos en la cama como loco igual que me miraba la primera vez que me ofreció aquel pañuelo, los dos nos abrazamos y no recordé mucho más de aquella noche me quedé dormidita en sus brazos. Despertamos juntos en la misma posición al abrir los ojos a minuto sonó la alarma y él despertándose conmigo me sonrió y me dio un beso, nos duchamos juntos y desayunamos esperando a Carla que llegó con aquella sonrisa que le duró durante todo el viaje.
Aquella fue la segunda noche que pase junto a Sergio, la primera noche en que sentí aquel sentimiento, aquel que sería el chico que quería tener a mi lado para el resto de mi nueva vida…
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Como dijimos antes, nos disculpamos por estar un año sin escribir nada, nos disculpamos porque este relato no cumpla las expectativas ni las ganas que teníais de relato como los de antes, esto no dice que no volvamos a escribir sobre dominación simplemente quisimos cambiar el estilo queríamos hacer este relato romántico, con el que empezamos a escribir.
Y para la gente que no nos conociese, esperemos que os haya gustado, sabemos que es un relato largo y esperemos que os haya gustado a la hora de relatarlo, no queríamos que fuese algo rápido, queríamos elaborarlo bien para hacerlo lo mejor posible y como siempre decimos…
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