Historias del complejo. Segunda serie. (7)
Victoria sabía que un solo momento de debilidad podría costarle todo. Cuando las lágrimas de su esposo se convirtieron en silencio, comprendió que la mentira era imposible, pero la verdad era devastadora. Ahora, sola y destrozada, debe aprender a vivir en el mundo que ella misma destruyó.
La historia de María Victoria
Capítulo 7
Por mi calentura se me fue todo a la mierda!
¿Cómo enfrentaría a Nico ahora? Siendo las doce del mediodía del domingo, sabía que en cualquier momento me llamaría, ¿cómo haría para no decirle nada? Tenía en claro que se lo iba a contar todo, no podía ocultarle algo así, pero no quería hacerlo por teléfono, se lo diría el lunes a su llegada.
Decidí enviarle un mensaje, diciéndole que almorzaría con María y sus hijas, para que solo habláramos por mensajes, si escuchaba mi voz, seguramente se daría cuenta de que algo me estaba pasando, que algo no estaba bien.
Me contestó al momento, diciéndome que estaba muy bien, que la pasara bien con María y que le diera sus saludos, me contó de su noche anterior, de lo que tenían programado para el día de hoy, y que el lunes volverían para La Plata luego del desayuno.
Cruzamos varios mensajes, yo entre lágrimas por supuesto, y nos despedimos hasta la noche, que volveríamos a hablar.
Luego de la comunicación con Nico, no sabía qué hacer, no sabía con quien hablar, recibí varios mensajes de Natalia pero no pude responderle.
Decidí mandarle un mensaje de audio a Leticia, mi psicóloga, muy probablemente, por ser domingo no me contestaría, pero estaba desesperada.
Un momento después fue ella quien me llamó.
-LETICIA: Victoria! ¿Qué pasó? Te escuché muy mal!
-VICTORIA: La cagué Leticia! La cagué!
-LETICIA: Tranquilizate por favor, y contame que pasó!
-VICTORIA: Le fui infiel a Nico! Anoche tuve sexo con otra persona! La cagué! No me lo va a perdonar!
-LETICIA: Tranquilizate y contame que pasó!
-VICTORIA: Hace un tiempo conocí a una chica en ocasión de comprar una bikini, necesitaba depilarme y resultó que esa chica también es depiladora y fue ella quien me depiló, y además me dio unos masajes, y en esta nueva faceta de mi sexualidad, me sentí atraída por lo que sentía cuando me masajeaba, y como Nico está en un congreso en Bahía Blanca, ayer fui a su casa, me quedé a dormir, y con alcohol encima y un cigarro de marihuana que nos fumamos, me dejé llevar y terminamos en la cama! Me quiero morir!
-LETICIA: Tranquilizate! Respirá hondo! Si estás así es porque lo considerás un error, claro está, sentís que fue algo que no tendría que haber pasado, pero pasó y estás arrepentida, no te castigues por eso, aunque no lo creas, les pasa a muchas mujeres y a muchos hombres, casi te diría que es bastante normal, pero lo que si tenés que tener en claro, es la motivación que tuviste y el nivel de sentimientos que están implicados. ¿Tenés un sentimiento hacia esa chica? ¿O fue tan solo un momento de excitación?
-VICTORIA: No hace mucho que nos conocemos, pero por su forma de ser, entramos rápidamente en confianza, incluso ella ya me había dicho que le gustaban las mujeres y que yo le provocaba cosas, hablamos de muchas cosas, incluso cosas muy íntimas, cosas que nunca había hablado con nadie, tan solo con vos o con Nico, todo fue tan natural, me sentí tan bien en cada momento con ella, que no lo pude frenar, pero no siento que tenga para con ella algún sentimiento más allá de llevarnos bien, si me preguntás si me puedo haber enamorado de ella o algo así, te digo que no, creo que fueron cosas que se fueron sumando, pasarla bien, disfrutar de sus masajes, de su naturalidad, de su amabilidad, que sé yo… me dejé llevar sin pensar en las consecuencias! Y ahora me arrepiento una y mil veces de lo que hice!
-LETICIA: ¿Qué creés que tendrías que hacer ahora?
-VICTORIA: Contárselo a Nico! No podría ocultarle algo así!
-LETICIA: ¿Cómo creés que reaccionará al saberlo?
-VICTORIA: Me va a dejar! No lo va a soportar! No se espera algo así de mí!
-LETICIA: Entiendo que necesites sincerarte con él, sentís que además no podés mentirle, y creo que es normal, pero quizás puedas esperar para hacerlo, quizás hasta que estés un poco más tranquila, tratar de que cuando lo hagas, puedas explicarle tranquilamente lo que pasó y por qué, con esto no quiero decir que las consecuencias no sean las mismas, que quizás no pueda perdonarte algo así.
¿Qué dirías vos, si al llegar de su viaje, Nico te dijera que te fue infiel? ¿Cómo lo tomarías? ¿Cuál sería tu decisión?
-VICTORIA: Me destrozaría seguramente!
-LETICIA: Es muy probable que también él se sienta destrozado, que se enoje, que te insulte, que necesite alejarse, que no quiera saber nada de vos, y para eso tenés que estar preparada. Aunque eso no quiera decir que tu matrimonio se termine, quizás puedas hacerlo entender que fue un error, que estás arrepentida, y sos plenamente consciente de que le estás provocando un gran dolor. Quizás algunas personas, pueden guardarse algo así en algún lugar bien oculto, entenderlo como un error que no se volverá a repetir, e intentar seguir con su matrimonio. ¿Cuándo vuelve Nico de Bahía Blanca?
-VICTORIA: Vuelve el lunes luego del mediodía, y como yo tendría que trabajar en las dos escuelas, nos veríamos recién a la tarde.
-LETICIA: Yo te propondría que te tomes este tiempo para pensar, que trates de analizar si es necesario que Nico se entere, quizás pueda ser algo que guardás solo para vos, que consciente de tu error, lo dejás allí, intentando seguir con tu vida, sabiendo que no se volverá a repetir, que fue tan solo algo que no tendría que haber ocurrido, y que al no significar algo importante en tu vida, no tendrá consecuencias en tus sentimientos ni en tu relación con Nico. Muchos hombres tienen relaciones fuera de sus matrimonios y vuelven a su casa como si nada hubiera pasado, quizás puedas encontrar la forma de verlo de esa manera, como un desliz.
-VICTORIA: No sé si podré ocultar algo así, de hecho no quise habla por teléfono con él, se daría cuenta en mi voz que algo estaba mal, nos conocemos mucho!
-LETICIA: Te entiendo! Las consecuencias están! Tan solo para vos, o para la relación entre ustedes, de vos depende eso. No es que te esté incentivando a mentir, solo que pienses en unas consecuencias o en las otras, si me dijeras que hace meses que tenés relaciones a espaldas de tu marido y sentís algo por esa persona, sería una cosa, pero si tan solo sentís que fue un error, que sea tan solo eso, un error del que te arrepentís y del que tenés la perfecta claridad de que no va a volver a ocurrir. Pensalo! Quizás puedas dejarlo atrás y seguir con tu matrimonio, que con el correr de los días, lo puedas ver de otra forma, lo entierres como un mal recuerdo y te enfoques en tu relación con Nico. Pensalo por favor, quizás no haya sido una situación tan importante como para darle le entidad de que sea el hecho que termine con tu matrimonio.
Hablamos un momento más y me dejó pensando. ¿Tendría razón? ¿Podría enterrar lo que pasó anoche y seguir como si nada hubiera pasado? ¿Podría ocultárselo a Nico? Eso significaría seguir mintiéndole. No estaba segura de poder hacerlo, mi cabeza era un torbellino de sentimientos, ninguno bueno, lógicamente.
Salí a caminar para despejar la cabeza, caminé sin rumbo por más de dos horas, no podía sacar de mi cabeza y de mi corazón la culpa que me embargaba, me sentía como la peor de las traicioneras, la peor esposa, la más puta de todas, que por un momento de placer, había tirado un matrimonio por la borda.
Volví a casa a esos de las cuatro y media de la tarde, me preparé un té y me senté a tomarlo en el sillón, no había almorzado pero ni hambre tenía.
Mi teléfono sonó un par de veces, pero al ver que eran mensajes de Natalia, no quise ni abrirlos, sabía que estaría preocupada por mí, que incluso se sentiría culpable y decidí mandarle un mensaje de audio diciéndole que no se sintiera mal, que ella no había tenido culpa alguna en lo que pasó y que pronto la llamaría, que por ahora necesitaba enfocarme en la llegada de Nico, que por favor lo entendiera, y que no me escribiera, ya me comunicaría yo con ella.
Me fui a dar un baño que duró casi una hora, como si el agua que corría por mi cuerpo pudiera borrar lo que había pasado en casa de Natalia hacía tan solo unas horas.
A eso de las siete y media de la tarde, algo más tranquila, recibí un mensaje de Nico y decidí llamarlo por teléfono, tratando de aparentar normalidad en mi voz, me contó de su día y de la cena que tendrían de despedida en la noche, y yo mintiéndole con mi supuesto almuerzo con María y la tarde con ella y sus hijas.
Hablamos por casi media hora, y luego de despedirnos, ya no pude aguantar las lágrimas, y me tiré a llorar en la cama.
Me sentía la peor de todas, fingiéndole el estar bien, hablando como si nada hubiera pasado, sintiéndome una mierda con todas las letras.
Empecé a pensar si iría a trabajar al día siguiente, si tendría cabeza para no pensar en esto, pero por otro lado, si me quedara en casa, le tendría que mentir a Nico de por qué estaba en casa, o directamente decirle toda la verdad y que lo sepa de una vez por todas.
Mi cabeza no paraba de pensar y mi corazón no paraba de galopar, cómo necesitaría un abrazo de María en este momento! Su palabra de aliento y su contención.
Tirada en el sillón, sin siquiera haber cenado, no sé en qué momento, me quedé dormida.
Me despertó la alarma del teléfono a la hora de todas las mañanas, me di un baño para despabilarme, me tomé un café con leche con unas galletitas y me fui a la escuela.
Fue una mañana complicada, no tenía cabeza, no podía concentrarme en el trabajo, a cada momento pensaba en la tarde.
Al mediodía me fui a la otra escuela, pero no podía dejar de pensar qué en unas horas vería a Nico, y en verdad no sabía cómo iba a reaccionar frente a él.
Traté de pensar en lo que me había dicho Leticia, pero eso significaba además de haberlo engañado, seguirle mintiendo, ocultando mis actos.
Llegó la hora de la salida, y el corazón lo tenía al galope.
Era cuestión de minutos el tener a Nico frente a mí, y aunque en otras oportunidades vuelvo a casa caminando, decidí tomarme un taxi, esa media hora, no hacía diferencia en la situación que me tocaba enfrentar.
Antes de entrar en casa, respiré hondo, intenté contener las lágrimas, para que Nico no me viera entrar llorando.
Al entrar a casa, Nico me recibió con una sonrisa, se acercó a mí rápidamente y me abrazó, y no pude evitar las lágrimas.
-NICOLAS: Cómo te extrañé mi amor!
Entre lágrimas no pude decirle nada, cuando me miró y se dio cuenta que lloraba, le dije:
-VICTORIA: Yo también mi cielo y mucho!
-NICOLAS: No llores corazón! Estamos juntos otra vez!
Quería decirle que mis lágrimas no eran solo por volver a verlo, por volver a estar con él, sino por la culpa que sentía de haberlo traicionado, quería contárselo todo y afrontar las consecuencias, pero al sentirme de nuevo en sus brazos, no pude hacerlo, un miedo inmenso se apoderó de mí, miedo a perderlo, miedo que al saberlo ya no quisiera estar a mi lado, miedo a que dejara de quererme, que me sacara de su vida, ¿cómo haría para vivir sin él? ¿Cómo seguiría mi vida sin él a mi lado?
Mi corazón se aceleró, el miedo me paralizó, frenó mis intenciones de sincerarme con él, de contarle toda la verdad.
Su mirada de amor mientras me secaba mis lágrimas con sus pulgares, me hacían sentir la peor de todas.
Me tomó de la mano y nos sentamos en el sillón y de la maleta sacó una bolsa con un regalo para mí, y me sentí peor aún, él buscando tener un lindo gesto para conmigo, y yo traicionándolo de la peor manera.
No sé de dónde, pero saqué una sonrisa.
-VICTORIA: ¿Y esto?
-NICOLAS: Un regalito para vos!
-VICTORIA: No hacía falta mi amor!
-NICOLAS: Es un regalo para vos, aunque seguramente lo usaremos los dos!
Al abrir el paquete, me encontré con un equipo de mate, el termo de acero con un estampado en tonos de violeta, un mate y un recipiente para la yerba también de acero con el mismo estampado, hermoso! Pero claramente no lo merecía!
No merecía nada de él, lo había traicionado, me daba lo mismo que fuera con una mujer, le fui infiel de todas formas, no podía dejar de sentirme una mierda.
Fue a preparar el mate, y volvió a contarme cosas del viaje mientras el mismo los cebaba.
Estuvimos hablando por más de una hora, hasta que había que pensar en la cena, y mientras Nico se daba un baño, me puse a preparar la comida, una carne al horno con papas, qué sé que a Nico le encanta.
Cuando volvió del baño, desarmó su maleta y puso en la lavadora la ropa que había que lavar, al pasar por la cocina, seguramente viendo mi cara me preguntó:
-NICOLAS: ¿Estás bien amor mío?
-VICTORIA: Sí corazón! Tuve un día complicado y me duele un poco la cabeza!
-NICOLAS: También estoy cansado mi vida, comemos y nos vamos a la camita!
Lo único que esperaba, era que esa noche no tuviera ganas de hacer el amor, yo no tenía ánimo, ni cara, no era merecedora de encontrarme íntimamente con él.
Al día siguiente, ambos teníamos que trabajar temprano, así que luego de cenar, juntamos y ordenamos todo y nos fuimos a la cama.
Nos acostamos y recosté mi cabeza en su pecho, no podía ni mirarlo a la cara.
Nico estaría muy cansado, porque un momento después se quedó dormido, pero yo estuve mucho rato llorando en su pecho, sintiendo que no era merecedora de ese abrazo y de ese amor.
Al día siguiente, como todas las mañanas me dejó en la escuela y se fue a su trabajo, yo trataba todo el tiempo de parecer normal, me seguían dando vueltas en la cabeza las palabras de Leticia, pero no podía sacar de mis pensamientos, lo que había pasado en casa de Natalia.
Ese día no me tocaba ir de tarde, y cuando salí de la escuela, caminando hasta la casa iba pensando, decirle de una vez toda la verdad.
A eso de las cuatro de la tarde, Nico me mandó un mensaje diciéndome qué a las seis de la tarde, tenían una reunión con el director, para comentar las jornadas de Bahía Blanca, y que llegaría más o menos a la hora de cenar.
En otro momento hubiera estado deseando que llegara, pero como estaba mi cabeza, creo que hasta agradecí qué no estuviera por la tarde en casa.
Llegó a eso de las nueve menos cuarto de la noche, y la comida ya estaba lista.
Mientras cenábamos me contó de la reunión con el director, y yo le conté de mi día de trabajo.
Comí poco, en verdad no me pasaba la comida, y al darse cuenta Nico me preguntó.
-NICOLAS: No comiste nada corazón! ¿Estás bien?
Quizás era el momento de contárselo todo, pero no tuve el coraje.
-VICTORIA: En estos días me está cansando mucho la escuela! Ya quiero que terminen las clases!
-NICOLAS: ¿Tus compañeritas?
-VICTORIA: Siempre mis compañeritas! Ya sabes cómo son!
Terminamos de cenar y tomamos un té sentados en el sillón, mirando un poco de televisión, y luego nos fuimos para la cama.
Al igual que la noche anterior, me volví a recostar en su pecho, y no hubo por parte de ninguno de los dos la intención te encontrarnos sexualmente, supongo yo, qué Nico estaría esperando que yo me sintiera mejor y tal vez que fuera yo quién lo propusiera.
Los días fueron pasando, y yo no podía levantar cabeza, la culpa me atormentaba, el ocultarle lo que había pasado, me carcomía la cabeza, sentía que no podía hacer lo que me había planteado Leticia, no podía seguir mintiéndole, seguir ocultándole lo que había pasado.
Y fue ese viernes, qué al llegar Nico y encontrarme sentada en el sillón llorando, se sentó a mi lado, y me preguntó:
-NICOLAS: Amor, hace días que no te veo bien! Contame lo que te tiene mal!
-VICTORIA: Nico, yo...
No podía parar de llorar desconsoladamente, Nico me abrazó y me acariciaba el pelo.
-NICOLAS: Contame lo que sea amor!
-VICTORIA: No merezco este abrazo! No merezco tu amor! No te merezco Nico!
Se enderezó en el sillón y su gesto cambió, supongo que imaginando que algo bueno no le estaba diciendo.
-NICOLAS: ¿Qué pasa Vicky?
No pude sostener mi mirada en la suya, la vergüenza y el miedo que tenía, no me lo permitía.
-VICTORIA: Soy una mierda Nico! El sábado en la noche te fui infiel! Me dejé llevar y te fui infiel! No tengo perdón! No me va a alcanzar la vida para arrepentirme de lo que te hice! No te lo merecías! Sos el mejor hombre que he conocido, y no te merecías eso!
No podía mirarlo a los ojos, mientras decía todo esto miraba hacia abajo avergonzada! Nico no decía nada, y cuando levanté la vista, vi sus lágrimas, sus manos sobre sus piernas, su gesto serio y su mirada de amor había desaparecido.
-NICOLAS: ¿Por qué Victoria?
-VICTORIA: Por pelotuda! Por dejarme llevar por una calentura!
Nico se levantó del sillón sin decir nada, fue para la habitación o al baño, y yo me quedé llorando sentada en el sillón, tapándome la cara con las manos, sabía perfectamente, que cualquier cosa que hiciera o dijera, tendría razón y tenía que afrontar las consecuencias, tenía que aceptar cualquier decisión que él tomara, porque tendría razones perfectamente entendibles para tomarlas.
¿Pedirle perdón? Ni siquiera me sentía con derecho a eso! ¿Pretender que siguiera conmigo? Imposible! Y me lo tenía merecido! Lo traicioné, le mentí, hice aquello qué una persona no debe hacerle a su pareja, a la persona que ama, merezco lo que estoy sintiendo y lo que me toque vivir de aquí en más.
Un rato después volvió con un bolso en la mano.
-NICOLAS: Entenderás que me vaya!
-VICTORIA: Merezco cada cosa que pienses, que digas o que hagas, pero no tenés que irte, la que se tiene que ir soy yo! Yo te traicioné! Quédate! Yo no merezco esta casa!
-NICOLAS: Me voy Victoria! Necesito estar solo! Ya después se verá!
Y sin volver a mirarme, caminó hasta la puerta, y antes de salir, sin darse vuelta me dijo:
-NICOLAS: Por favor no me llames ni me escribas!
Y la puerta se cerró detrás de él, y mi mundo se vino abajo.
Quedé sola, tirada en el sillón, llorando a mares y destrozada por mi estupidez.
Lloré y lloré hasta que no sé en qué momento me quedé dormida.
Desperté el sábado en la mañana con dolor de cintura por haber dormido en el sillón, y con un terrible dolor en el alma por lo que estaba viviendo.
Cerca del mediodía la llamé a Leticia, y hablamos casi media hora por teléfono y me dijo que el lunes fuera a verla por la tarde.
Ese fin de semana fue el peor de mi vida, de esta vida que ya no tenía sentido para mí.
El domingo estuve todo el día en la cama y decidí que me tomaría licencia en las escuelas, hasta el fin del año escolar, tan solo quedaban unos días.
Luego de la sesión con Leticia, al ver mi estado, me mandó a una consulta con un psiquiatra conocido de ella, que me atendería al día siguiente, Leticia me decía que por lo que estaba viviendo, necesitaría algún medicamento para no caer en una depresión.
Y así fue, al día siguiente, el psiquiatra me recetó tranquilizantes y antidepresivos.
Me extendió un certificado de licencia médica hasta el treinta y uno de diciembre, es decir, no volvería a trabajar hasta que comenzaran las clases al año siguiente.
Mi teléfono sonaba varias veces, pero sabiendo que Nico no me llamaría, ni siquiera me fijaba quien era.
El diecinueve de diciembre, estaba tirada en el sillón, cuando escuché que se abría la puerta de casa, el corazón se me aceleró pensando que podría ser Nico, pero un momento después, vi acercarse a Luna.
-LUNA: Hola Ma! ¿Qué pasa que no me contestás las llamadas ni los mensajes? Hace días que te llamo y no me das ni pelota!
-VICTORIA: Hola hija!
-LUNA: Lo llamé a Nico también, y tampoco me contesta!
-VICTORIA: Hija… lo que pasa es que… Nico y yo estamos separados desde hace unos días.
-LUNA: ¿Qué pasó? ¿Por qué se separaron?
-VICTORIA: Por una infidelidad hija!
-LUNA: ¿Te cagó con otra?
-VICTORIA: No hija! La infiel fui yo.
-LUNA: ¿Vos? ¿Sos pelotuda o que te pasa? ¿Cómo lo vas a cagar a Nico?
-VICTORIA: Cualquier cosa que me digas, tendrás razón! Yo también me lo digo!
-LUNA: No lo puedo creer! ¿Con lo que te quiere Nico y te fuiste a coger con otro tipo? ¿Quién es? ¿Cómo pudiste?
-VICTORIA: No hay otro tipo! Fue una única vez y no fue con un tipo.
-LUNA: ¿Con una mina? A bueno….! No te lo puedo creer! ¿Además de hija de puta, tortillera? No te conozco! No puedo creer lo que me estás diciendo! Vos no sos mi madre!
-VICTORIA: Está bien! Decime lo que quieras! Ya nada me importa!
-LUNA: ¿Y cómo se enteró Nico?
-VICTORIA: Porque yo se lo conté!
-LUNA: Además, pelotuda! Lo cagás y vas y se lo contás! Sos de no creer!
No podía parar de llorar, aunque Luna no me estuviera diciendo nada que yo no me hubiera dicho ya, en ese momento hubiera necesitado que me dijera alguna otra cosa, que me abrazara, entendía que podía estar enojada, pero que su madre estuviera destrozada, parecía no importarle.
-LUNA: Y bueno! Jodete! Lo cagaste, bancátela!
-VICTORIA: Tenés razón!
-LUNA: No lo puedo creer! Te lo merecés! Por hija de puta! No podés haber hecho algo así, no a Nico!
Sin siquiera acercarse o despedirse, dio media vuelta y se fue por donde había venido!
¿Qué más podría pasarme?
Al día siguiente, sonó el timbre a eso de las siete de la tarde, pero no atendí. Segundos después, sonó mi teléfono, una vez, dos veces, tres veces, volvió a sonar el timbre, a la cuarta llamada, decidí ver quién era.
Me di cuenta que era María que me decía que era ella quien estaba tocando timbre, me levanté, le abrí llorando y me abracé a ella.
-MARIA: ¿Qué pasa Vicky? Me tenías preocupada, hace días que te escribo y te llamo y no me contestás!
-VICTORIA: La cagué Mary! Nico me dejó!
-MARIA: ¿Qué pasó?
-VICTORIA: Lo cagué Mary! Lo cagué y me dejó!
-MARIA: Vení, sentate! Calmate y contame!
Me trajo un vaso de agua de la cocina, nos sentamos en el sillón y le conté todo lo que había pasado con Natalia.
-MARIA: Ay nena! Cuanto lamento esto!
Se quedaría en casa esa noche, aprovechando que sus hijas estaban ese fin de semana con el papá.
-MARIA: Vicky, Vamos a darte un baño, creo que hace días que no lo haces!
¿Estás comiendo? Estás muy flaca!
-VICTORIA: Ni ganas de comer tengo!
Casi a la rastra me llevó al baño, abrió la canilla y puso a llenar la bañera.
Me quitó la ropa y me metió al agua, fue ella quien me lavó la cabeza primero y el cuerpo después, ni siquiera tenía fuerza para tener vergüenza de estar desnuda frente a ella, todo me daba lo mismo.
Después me secó el pelo, me peinó, me cambió de ropa y me llevó a la cocina.
Mientras preparaba algo para comer, le conté de la psicóloga, del psiquiatra y de la reacción de Luna al enterarse.
Casi que me obligó a comer, se iba a quedar ese día por la noche, pero se terminó quedando conmigo todo el fin de semana, puso ropa a lavar, limpió la casa y preparó comida.
El domingo por la tarde, salimos a caminar un rato, hacía días que no salía de casa, tampoco tenía ganas, con Leticia, las dos sesiones semanales, las hacíamos por videollamada, y al psiquiatra tendría que ir cada quince días.
En verdad me hizo muy bien la compañía de María esos días, me sentía muy sola y sin ganas de nada.
Antes de irse el lunes directamente para el bar, me hizo prometerle que cualquier cosa la llamaría, cualquier día y a cualquier hora, y que cuando tuviera un rato libre, pasaría a verme.
También me hizo prometerle que al menos miraría los mensajes del teléfono.
Volver a quedarme sola, me hundió aún más en mi depresión, no podía dejar de pensar en Nico, ¿Dónde estaría? ¿Cómo estaría? Mal seguramente por la traición de su esposa.
Pensando en ese día que le había confesado todo, recordaba que lo único que me había preguntado había sido ¿por qué? No había preguntado con quien, ni cuantas veces, quizás no le hacían falta los detalles, con saber que le había sido infiel era suficiente, ¿para que los detalles? Si en el fondo da lo mismo, si con uno, con una o con varios. Y volví a llorar desconsoladamente.
Llegaron las fiestas de fin de año, y claramente no me importaban, la única persona que aún me prestaba atención, fue María, que pasaba por las tardes, me dejaba comida preparada, tiraba la que no había comido y me obligaba a darme un baño. Se había hecho una copia de la llave de la puerta de entrada, y ya no tocaba timbre, entraba directamente.
Creí que la medicación que me daba el psiquiatra me haría efecto y me sacarían de este estado, pero me sentía cada vez más hundida.
Esperaba que Luna en algún momento recapacitara, que entendiera que me había equivocado, pero que no dejaba de ser su madre y de amarla.
Una de las tardes de mediados de enero, cuando vino María, yo estaba en la cama, no había almorzado, ni desayunado, ni cenado la noche anterior.
María sin que me diera cuenta, buscó el teléfono del psiquiatra y luego me dijo que había hablado con él.
Le contó cómo estaba yo y le dijo que al día siguiente me llevara a una clínica donde él atendía.
Luego de casi una hora de hablar con él, me dijo que me dejaría internada para poder controlarme, no me veía bien, y no podía arriesgarse a que cometiera algún acto de autolesión.
Cuando me dijo eso, no pude contener las lágrimas, y esa misma tarde, quedé internada.
Al día siguiente, María volvió con un bolso de ropa para mí, y cuando le pregunté por mi teléfono, me dijo que allí no lo podía tener, que ella se lo quedaría, y que vendría a verme cada vez que se lo permitieran.
Más de un mes pasó hasta que pude recibir la visita de María por quince minutos.
Me contó que había llamado a Luna para contarle sobre mi internación, y que le dijeron que le avisarían cuando podría venir a verme.
En verdad allí se ocupaban de mí, de la comida, el aseo, la medicación, la actividad física, juegos y las sesiones de terapia y con el psiquiatra.
A María le permitían verme tan solo quince minutos dos veces al mes, y a Luna le permitieron verme recién a finales del mes de marzo.
Cuando me avisaron que esa tarde vendría Luna a verme, y que podría hacerlo por diez minutos, se me llenaron los ojos de lágrimas.
Pero cuando la vi entrar a mi habitación, me derrumbé.
Hablamos esos diez minutos, Luna me pidió perdón por haberme dejado sola en un momento así, y me prometió que cuando saliera, nos veríamos más seguido, que incluso me podría quedar en su casa algunos días.
No puedo sentir que estaba mejor, me seguía culpando y asumiendo lo que me tocaba vivir por mi traición.
Poco más de tres meses fueron los que pasé en esa clínica, el día que me dieron el alta, María y Luna vinieron a buscarme.
Luna me dijo de ir a su casa, pero yo quería volver a la que había sido nuestra casa con Nico, aún lo seguía amando y necesitaba estar cerca de sus cosas.
Entramos en casa, estaba todo limpio y ordenado, María se había ocupado de eso.
Había comida en la heladera y toda mi ropa estaba limpia.
Cuando entré a la habitación, me di cuenta que la parte del placard donde Nico tenía su ropa, estaba vacía, se había llevado todo, y no pude más que sentarme en la cama mirando el placard vacío y ponerme a llorar desconsoladamente.
La única pequeña luz de esperanza que aún me quedaba, era que Nico no había iniciado aún el trámite de divorcio.
Le pregunté a María y a Luna si tenían noticias de él, pero ninguna de las dos, sabía nada, ni donde estaba viviendo, ni como seguía su vida.
Esa noche Luna se quedó a dormir conmigo, y a la mañana siguiente, luego de desayunar juntas, se fue para su trabajo.
Volverme a quedar sola, me significó un gran esfuerzo, tenía que volver a vivir, ya claro estaba que Nico no querría volver nunca más a mi lado, pero tenía que encontrar una razón para seguir viviendo, y la única que encontraba, era Luna, y por supuesto también María, no sabía cómo haría para agradecerle lo que había hecho por mí en todo este tiempo.
Si bien había vuelto a casa, aún el médico no me permitía volver al trabajo, y en las sesiones siguientes, le dije que necesitaba hacer algo, que estar todo el día en casa, no me hacía bien, pero fue recién en el mes de octubre, que me dijo que podría volver a trabajar a principios de noviembre.
Una tarde estaba preparando el mate para cuando llegara María, cuando escuché la puerta abrirse.
María entró apurada y me encontró en la cocina.
-MARIA: Vicky, ¿a qué no sabés a quién me encontré esta mañana?
-VICTORIA: ¿A quién corazón?
-MARIA: A Nico!
-VICTORIA: ¿Nico?
-MARIA: Sí nena, a Nico!
El corazón se me aceleró y las lágrimas salieron solas.
-VICTORIA: ¿Hablaste con él? ¿Cómo lo viste? ¿Qué te dijo? ¿Lo viste bien?
-MARIA: Para ansiosa! Traé el mate y te cuento!
Nos sentamos las dos en el sillón, y no pude dejar de llorar.
-MARIA: No le dije que te veía, para ver qué me decía, estaba yendo para el trabajo, yo venía de dejar a las chicas en la escuela, y como hoy tuve franco en el bar, le dije si quería que tomemos un café, y me dijo que sí.
Algo más o menos así, fue la conversación que tuvo María con Nico.
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-MARIA: ¿Cómo andás Nico? ¿Qué es de la vida de Vicky? Anda perdida! Hace un montón que no nos vemos!
-NICOLAS: Por lo que me decís, supongo no estás al tanto!
-MARIA: Desde el año pasado que no la veo, ¿al tanto de qué?
-NICOLAS: Desde diciembre del año pasado estamos separados!
-MARIA: ¿Cómo? ¿Separados? ¿Ustedes separados? ¿Qué pasó?
-NICOLAS: Victoria me fue infiel!
-MARIA: Jodeme! ¿Vicky te fue infiel? No lo puedo creer!
-NICOLAS: Te imaginarás que yo tampoco! Es el día de hoy que aún no lo entiendo!
-MARIA: ¿Y cómo te enteraste?
-NICOLAS: Ella misma me lo dijo!
-MARIA: Te escucho y no puedo creer lo que me estás contando! ¿Y con quién te fue infiel? ¿Lo conoces?
-NICOLAS: En verdad no lo sé, ni con quién, ni en qué circunstancia, ni cuántas veces, cuando me lo dijo, me hizo mierda, y ya no pude seguir escuchando, aunque en verdad daba lo mismo, con uno o con más, si una vez o cien!
-MARIA: Con razón! Le escribí un montón de mensajes, solo me contestó escuetamente, el saludo por las fiestas, después no me contestó más, ¿suponés de alguien? ¿Y sigue con ese tipo?
-NICOLAS: En verdad no sé, pero alguna vez me dio por pensar, qué puede ser con el director de su escuela, qué además le daba clases de guitarra y lo ha ido a ver tocar a unos bares un par de veces, pero nunca lo supe.
-MARIA: ¿Y vos cómo estás?
-NICOLAS: Ahí voy! Intentando seguir con mi vida!
-MARIA: Y desde que se separaron, ¿nunca más volviste a verla o a hablar con ella?
-NICOLAS: No! Lo que pasó me dolió mucho! En verdad qué no me lo esperaba! Pero bueno, me doy cuenta que uno no termina de conocer totalmente a las personas, te entregás y confías, pero de situaciones como esta también se aprende.
-MARIA: No lo puedo creer! Ya pasó mucho tiempo, ¿estás con alguien ahora?
-NICOLAS: No Mary, no podría, si estuviera con alguien, esa persona merecería que estuviera al cien por ciento, pero en este momento no puedo, el tiempo lo dirá...
-MARIA: ¿Ya están divorciados?
-NICOLAS: Todavía no!
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-MARIA: Después hablamos un par de cosas más y me dijo que ya se tenía que ir a trabajar, le dije que agendara mi número, por si en alguna ocasión, quería que conversemos un rato, ah! y una cosa más, me preguntó si siempre estaba en el mismo bar trabajando, cuando le dije que sí, me dijo que quizás algún día pase a tomar un café.
-VICTORIA: ¿Lo viste como siempre?
-MARIA: La verdad que no, está más flaco, y con la cara tristona! No lo vi normal, creo que no la está pasando bien tampoco!
-VICTORIA: ¿Estará comiendo bien? ¿Tendrá alguien con quien hablar? Por culpa mía está así, qué hija de puta! Es un hombre maravilloso y yo lo hice mierda, no me lo voy a perdonar nunca mientras viva, y desde ya te digo Mary, te aseguro que no habrá ningún otro hombre en mi vida.
-MARIA: ¿Seguís enamorada de él, verdad?
-VICTORIA: Cómo el primer día Mary! Está en mi cabeza todo el tiempo, y en mi corazón por supuesto, y me duele mucho más, saber que no está bien! Me siento más culpable aún!
-MARIA: Quizás si en algún momento tenemos otra conversación, me anime a preguntarle si aún te quiere, pero como que me llamo María, estoy segura de que aún está enamorado de vos, si no le siguieras importando, ya habría pasado página, y estaría en otra relación. No des todo por perdido, fue un error, y quizás con el tiempo te pueda perdonar.
-VICTORIA: No lo creo Mari! Lo lastimé mucho, no se merecía eso que le hice!
-MARIA: ¿Volviste a hablar con esa chica?
-VICTORIA: No, y no porque tenga algo contra ella, en verdad ella no tuvo ninguna responsabilidad, ella me dejó las cosas claras, la única responsable soy yo. En algún momento la llamaré por teléfono, no estoy segura de volver a verla, pero tampoco me interesa que se sienta culpable por lo que pasó. Más allá de la situación, ella no me forzó a nada de lo ocurrido!
Después de esa conversación con María, empecé a pensar que quizás tendría qué iniciar el divorcio, para que Nico pueda dejar atrás nuestra relación, y seguir adelante con su vida. Lo único que quisiera es que sea feliz, ya que mientras exista yo y ese doloroso recuerdo, le será difícil.
Nunca en mi vida había estado más delgada que en ese momento, pero de todas formas era lo que menos me importaba, no le prestaba atención a mi figura, me daba lo mismo la ropa que me ponía, dejé de maquillarme, y claro está, mi sexualidad se detuvo, ni siquiera volví a masturbarme en soledad, como alguna vez me había dicho Leticia, que la sexualidad está en la cabeza, y mi cabeza no pudo volver a pensar en sexo desde ese día.
Los últimos días de octubre, a días de volver al trabajo, fui a la consulta con el psiquiatra, y luego de que hablamos, me dijo que sería conveniente que esperara un poco más, y me dio otro mes de licencia, ya casi que no tenía sentido volver en el mes de diciembre, sobre todo por lo que significaría para mí ese mes.
Por recomendación de Leticia, había empezado a leer algunos libros, me había mandado una lista, y una tarde que salí a caminar me compré dos de ellos.
Una tarde estaba leyendo sentada en el sillón, cuando escuché la puerta abrirse y entró Luna, me saludó con un beso y fue a preparar el mate.
La vez anterior que había estado en casa, no me había animado a preguntarle, pero hoy se lo preguntaría.
Se sentó conmigo en el sillón y mientras tomábamos los mates, me iba contando de su trabajo, del estudio, de sus salidas y cosas así. Tomé aire y se lo pregunté.
-VICTORIA: ¿Te puedo preguntar algo hija? Pero desde ya te digo que no tenés necesidad de contestarme si no querés.
-LUNA: No pasa nada! Pregúntame!
-VICTORIA: En este tiempo, ¿has hablado o te has visto con Nico?
-LUNA: Sí ma! Hablamos por teléfono varias veces, también por mensajes, y nos vimos tres veces en persona.
Decidí no preguntar más, si quería o podía contarme, dejé que ella lo decidiera.
-VICTORIA: Hace días que vengo pensando en algo.
-LUNA: ¿Qué estás pensando?
-VICTORIA: Creo que deberíamos divorciarnos, sé que lo lastimé, no es lo que yo quisiera, pero quizás sea lo correcto para que pueda seguir con su vida, para que pueda volver a ser feliz, es lo único que me importa.
-LUNA: No sé ma! Creo que eso lo tendrían que hablar entre ustedes!
-VICTORIA: Pero estoy segura que Nico no quiere hablar conmigo, y tiene razón hija! Sí quisiera hablar conmigo ya lo hubiera hecho!
-LUNA: ¿Nunca intentaste hablar con él?
-VICTORIA: No Lu, lo último que me dijo antes de irse, fue que no lo llamara ni le mandara mensajes, y lo voy a respetar, ya demasiado daño le hice!
-LUNA: No me lo preguntaste, pero supongo que querrás saberlo.
-VICTORIA: No te voy a preguntar nada más, lo que quieras o puedas contarme, lo harás sí lo consideras conveniente.
-LUNA: Lo que te voy a decir, es que nunca hemos hablado de vos, el no me preguntó, y yo no le conté, supongo que sí quisiera saber algo de vos, me lo preguntaría. Nunca le conté con quién habías estado, ni de la internación, ni del tiempo que llevás sin trabajar. Sabés que lo quiero y qué me importa que esté bien, pero si algún día me pregunta algo de vos, no le voy a mentir.
-VICTORIA: Está muy bien hija, se lo que Nico te quiso siempre, lo único que me atrevería a pedirte, es que hagas lo posible, lo que esté a tu alcance, para que pueda estar bien, quizás el divorcio sea una manera de cerrar esta etapa qué tanto dolor le ha causado, a mi ya nada me importa, me equivoqué y estoy pagando las consecuencias, merecidas por supuesto, no responsabilizo a nadie más, todo fue culpa mía, y asumo lo que me toca!
-LUNA: No sé ma, lo único que puedo decirte, es que sí Nico hubiera querido divorciarse de vos, ya lo hubiera hecho, y también me pidió, qué de ser posible no te contara nada de su vida.
-VICTORIA: Lo entiendo hija! Tranquila que nunca más te vuelvo a preguntar por él! Pero te agradezco que sigas en contacto!
Conversamos un par de cosas más, y luego se fue para su casa.
Después de hablar con María y con Luna sobre Nico, me quedé intranquila, solo deseaba que estuviera bien, es un hombre maravilloso y se merece ser feliz, tan feliz como la vida se lo permita, y tenía en claro, que en algún momento podrá superar lo que pasó, y permitirse conocer a otra mujer que lo haga feliz, yo ya estaba resignada, a no ser esa mujer, lo había tenido todo con él, y lo había echado a perder.
En el mes de noviembre fui al psiquiatra, y le dije que no quería volver a trabajar en diciembre, qué me extendiera la licencia hasta fin de año, y ya vería en el mes de marzo de volver al trabajo.
Poco a poco fui acostumbrándome a mi nueva vida, volví a comer, y fui recuperando algo de esos kilos que había perdido, cada vez que me subía a la bicicleta fija que usaba Nico, me acordaba de él, cada rincón de la casa tenía una historia con él, acostarme y que su lugar estuviera vacío, me atormentaba cada de noche, pero era lo que me tocaba.
Los primeros días de diciembre, decidí llamar por teléfono a Natalia, y si se daba la ocasión, encontrarnos a tomar un café, necesitaba darle un cierre a todo lo que había pasado con ella, no estaba segura de que ese fuera su caso, quizás para ella la situación fue muy distinta, pero quería que supiera, que nunca la culpé ni la hice responsable de lo que pasó.
Marqué su número y al cuarto tono me atendió.
-NATALIA: Vicky! Qué sorpresa tu llamado!
-VICTORIA: Hola Naty! ¿Cómo estás?
-NATALIA: Contenta de escucharte!
-VICTORIA: Naty me gustaría que hablemos, cuando tengas una tarde libre me avisás y nos encontramos para tomar un café, ¿te parece?
-NATALIA: Claro Vicky! Cuando quieras! Si podés, esta misma tarde, hoy la tengo libre!
-VICTORIA: Dale, ¿te parece a las seis de la tarde en el café de diez y cuarenta y siete?
-NATALIA: Dale! A esa hora estoy ahí!
Llegué al café unos minutos antes de las seis y me senté en una de las mesas que estaban desocupadas, un poco al fondo del local.
A las seis en punto la vi entrar y buscarme con la mirada, le hice señas con la mano y con una sonrisa se acercó hasta la mesa.
Podía ver en su mirada que estaba un poco nerviosa, me paré cuando llegó y se acercó a mí para saludarme con un beso, pero quise que sintiera que no tenía ningún tipo de sentimiento negativo hacia ella, y le di un abrazo, que por supuesto correspondió.
Nos sentamos una frente a la otra en esa pequeña mesa.
-VICTORIA: ¿Cómo estás Naty?
-NATALIA: En verdad algo nerviosa!
-VICTORIA: Tranquila corazón!
-NATALIA: ¿Vos cómo estás?
En ese momento se acercó el mozo y antes de que llegara, le pregunté:
-VICTORIA: ¿Qué tomás Naty?
-NATALIA: Creo que más que un café me tomaría una cerveza, a ver si me tranquiliza.
Cuando el mozo llegó, le pedí dos cervezas.
-NATALIA: ¿Cómo están tus cosas Vicky?
-VICTORIA: Bueno… es un poco largo de contar, pero te voy a poner al tanto. Luego de lo que pasó en tu casa, me sentí muy mal, no se lo pude ocultar a Nico, y se lo terminé contando, casi una semana después.
-NATALIA: ¿Y qué pasó?
-VICTORIA: Lo que sabía que iba a pasar, pero no podía mentirle, se lo conté todo y ese mismo día se fue de casa y no he vuelto a verlo.
Los ojos se le llenaron de lágrimas, claramente le había afectado lo que le había dicho.
-NATALIA: Cuanto lo lamento Vicky! Nunca hubiera querido que te pasara esto! Me siento muy mal por vos, todo por culpa mía! Nunca debí haber permitido que pasara!
-VICTORIA: Tranquila corazón! Y es por eso que quería que hablemos, y si ha pasado tanto tiempo para que te llamara, es porque en estos meses, las cosas no han estado muy bien.
-NATALIA: Después de ese día, me sentí muy mal, no ha pasado un día en que no pensara en vos y en como estarías, muchas veces estuve tentada en llamarte o escribirte, pero quise respetar lo que me dijiste.
-VICTORIA: No te voy a mentir, después de que Nico se fuera, me vine abajo, mi vida se vino abajo, la psicóloga me mandó a un psiquiatra, y después de unos días, me terminó internando en una clínica, la depresión fue muy dura, no tenía ganas ni de comer. Estuve unos meses internada, y aún sigo medicada y con licencia psiquiátrica en el trabajo, supongo que volveré el año que viene.
-NATALIA: En verdad lamento por todo lo que tuviste que pasar y lo que estás pasando! Te juro que nunca fue mi intención que tuvieras estos problemas.
Las lágrimas le caían sin parar, hablaba con la voz entrecortada, intentando tranquilizarla la tomé de las manos, la miré a los ojos y le dije.
-VICTORIA: No te pongas mal corazón! No tuviste responsabilidad en lo que pasó! La única responsable fui yo y me toca asumir las consecuencias! Y es por eso que necesitaba verte, nunca te hice cargo de nada, no te guardo ningún rencor, ni nada que se le parezca, me parecés una mujer hermosa por donde se te mire, y quiero que lo veas así, nada tuviste que ver en lo que pasó.
-NATALIA: Pero me pone mal que estés en esta situación!
-VICTORIA: En la vida hacemos elecciones, y yo esa noche en tu casa hice una elección, podría haber vuelto a casa sin más, pero en ese momento, me salió vivir esa experiencia, por favor no te culpes, no puede pasar nada entre dos personas, si una de las dos no lo quiere. Necesitaba dejar esto atrás, tengo que seguir con mi vida, y esta conversación era una cuenta pendiente, desde ya te digo que no tengo problema alguno en que sigamos en contacto, lo que pasó ya es parte del pasado y ahora toca mirar hacia adelante. Y ahora contame algo de vos, ¿cómo van tus cosas?
-NATALIA: No han pasado muchas cosas en mi vida en estos tiempos, sigo trabajando en el negocio solo por las mañanas y por las tardes sigo con mi trabajo, que por suerte va muy bien, tengo cada vez más clientas.
-VICTORIA: ¿Y en tu vida amorosa?
-NATALIA: Hace casi tres meses que conocí a una chica, vino a depilarse recomendada por otra clienta y cuando nos vimos, creo que fue automático, desde entonces nos vemos seguido, diría que nos estamos conociendo, pero te diría que me estoy enamorando de ella.
-VICTORIA: Cuanto me alegro! Espero que puedas llegar a algo lindo con esa chica, ¿cómo se llama?
-NATALIA: Se llama Analía, y en verdad es una mujer hermosa, dulce y amable como a mí me gustan, en verdad yo también espero llegar a una relación con ella, y por lo que llevamos conociéndonos, te diría que estoy muy ilusionada!
-VICTORIA: Me encanta eso! Espero poder conocerla algún día!
-NATALIA: Claro que sí! Es más, ya le conté de vos y lo que pasó entre nosotras, no me interesa ocultarle nada, quiero ser sincera con ella siempre.
-VICTORIA: Eso está muy bien! Y espero que puedan ser felices las dos!
Natalia se fue tranquilizando y seguimos hablando un rato más, a eso de las ocho y media de la noche, me volví para casa.
Comí algo y me tiré en el sillón, no lograba acostumbrarme a la casa sin Nico, a mi vida sin él, cuanto lo extraño, no puedo dejar de pensar en tantos momentos que pasamos juntos.
No pude evitar las lágrimas y no sé en qué momento, me quedé dormida en el sillón.
Al día siguiente por la tarde vino María, preparé el mate y nos sentamos en el sillón.
-MARIA: Escuchame Vicky, ¿qué tenés pensado para las fiestas?
-VICTORIA: Nada Mary! ¿Qué voy a tener pensado? Quizás pueda estar con Luna, pero no sé…
-MARIA: Tengo una propuesta para hacerte!
-VICTORIA: No estoy con mucho ánimo para planes.
-MARIA: El tema es así! ¿Viste los amigos míos que tienen un complejo turístico en La Lucila del Mar? ¿Dónde voy siempre?
-VICTORIA: Sí!
-MARIA: Bueno! El fin de semana que viene, las chicas están con el padre y yo me voy para allá! Ya arreglé para que te vengas conmigo! Yo me vuelvo el lunes, pero vos te podés quedar hasta el año nuevo! Dos semanitas para cambiar de aire, el complejo es re lindo, y Mora y Gabriel son dos personas bárbaras ¿Qué decís?
-VICTORIA: No sé Mary! Creo que prefiero quedarme con Luna! A lo sumo voy con vos el fin de semana y volvemos juntas! Además no tengo dinero para pagar dos semanas de vacaciones.
-MARIA: No tenés que pagar nada tonta! Son amigos míos y ya lo tengo todo arreglado! Lo único que tenés que pagar, es el boleto de colectivo para ir y para volver, solo eso! Dale! Decime que sí! Te va a venir bien cambiar de aire!
-VICTORIA: No sé Mary! Dejame que hable con Luna y lo piense bien! No tengo cabeza para pensar en vacaciones!
Continuará…
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- Relato #195955— title-regex: contiguous parts (6 -> 7)
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