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Historias del complejo. Segunda serie. (2)

El estrés le robó el deseo, pero el espejo se lo devolvió. Ahora Victoria descubre que su propia piel es el mejor estímulo, y que reconquistar su cuerpo es el primer paso para volver a encender la llama con su marido.

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La historia de María Victoria

Capítulo 2

Es un amor mi Nico! No puedo estar más enamorada de este hombre!

Unos días después, completé el formulario de inscripción online y envié toda la documentación que me solicitaron.

Ya estaba inscripta! Al año siguiente volvería a estudiar.

Quise aprovechar esos meses que nos quedaban para disfrutarlos con Nico y le dije de irnos de vacaciones a algún lugar lindo antes de que nos quedáramos sin tiempo para disfrutar.

Con el aguinaldo de fin de año de los dos, y unos pesos que habíamos ahorrado, nos fuimos dos semanas al sur, un viaje que teníamos pendiente desde hacía mucho tiempo, pero nunca habíamos tenido el dinero suficiente para hacerlo.

Nos fuimos al terminar las clases en las dos escuelas, el veintidós de diciembre nos iríamos en el auto y recorreríamos San Martín de los Andes, Villa La Angostura, Bariloche y El Bolsón.

La única vez que habíamos estado en el sur, tanto Nico como yo, había sido para el viaje de egresados de la escuela secundaria, por fin se nos hacía realidad.

Ese fue el viaje más maravilloso que hemos hecho hasta ahora, el haber ido en el auto nos permitió conocer lugares extraordinarios, qué de otra manera hubiera sido imposible, días de sol y calor y un paisaje más hermoso que otro.

En todas las ciudades que estuvimos, contratamos algún pequeño departamento, solo paramos en hotel, a la ida y a la vuelta en la ciudad de Neuquén, el trayecto era muy largo para hacerlo de un tirón, y decidimos cortarlo durmiendo en Neuquén.

No solamente disfrutamos de los paisajes, los lagos, las montañas y los bosques, además también nos disfrutamos entre nosotros, muchas noches de amor y pasión, bueno, no solamente noches, también hicimos algunas locuras, como parar en algún costado de la ruta interna donde nadie nos viera, y hacer el amor dentro del auto, también una tarde a orilla de un lago, y una noche estrellada, fuera del auto al pie de una montaña, esas hermosas locuras, qué nos hacían recordar nuestros tiempos de juventud.

Pero como todo lo bueno se acaba, tuvimos que volver, yo descansé los días de enero que quedaban, y las primeras dos semanas de febrero, que fue cuando comenzaron las clases, pero sin alumnos hasta los primeros días del mes de marzo, pero Nico el veintiuno de enero tuvo que volver al trabajo.

En ese mes de marzo, no solamente comencé con clases en las escuelas, también comenzaron las clases de los sábados de la licenciatura.

Nico me llevaba a la Facultad, que por suerte no estaba muy lejos de casa, y luego se volvía. A las doce y media del mediodía, hora de descanso de las clases, Nico me llevaba el almuerzo y luego a las seis de la tarde me iba a buscar.

Mientras tanto, se quedaba en casa haciendo cosas, limpiaba los pisos, los baños, lavaba la ropa, hacía las compras y la comida, ¿qué más puedo pedir?

Los dos primeros meses de la carrera, fueron relativamente tranquilos, pero luego empezaron las entregas de trabajos, las pilas de apuntes y libros para leer.

Se empezó a complicar el trabajo en las escuelas, los chicos están cada vez más bravos, y todo el tiempo había problemas, de bullying, problemas personales en las familias, embarazos de chicas, y padres prepotentes, un combo explosivo.

Rápidamente se me fueron acortando las horas, y ya para el mes de abril, solo me quedaban los domingos para ponerme al día con las lecturas de la facultad, los días de semana no me alcanzaban, graciosamente Nico me decía, qué había arrancado mi temporada de culo-silla, y tenía razón, me la pasaba horas y horas sentada leyendo, haciendo resúmenes, y escritos para entregar.

Lo que había sido nuestra vida el año anterior, en nada se parecía a la de este año, podría decir que casi no tenía un minuto libre.

Al punto de salir una noche a cenar con Nico, y estar pensando en lo que tenía que terminar de leer.

Para mediados de año, vinieron los primeros parciales, y con ellos, mis pocas horas de sueño, como los días no me alcanzaban, me quedaba leyendo hasta la una o dos de la mañana, me llevaba los libros a la cama, y seguía leyendo cuando Nico se dormía.

Mi esposo es mi ángel, lo amo con el alma, cuando tenía tiempo, se sentaba a leer conmigo, y en ocasiones, mientras yo leía algún texto, él me resumía otro.

En las vacaciones de invierno de ese año, aproveché que no iba a las escuelas, y me levantaba junto con Nico a las seis y media de la mañana, y cuando volvía del trabajo a eso de las cinco de la tarde, me encontraba sentada leyendo en el mismo lugar donde me había dejado en la mañana, solo paraba para almorzar o para ir al baño.

Cuando me anoté sabía que me significaría un esfuerzo, pero nunca creí que fuera tal, pero ya estaba en el baile y no quedaba otra que seguir bailando.

Además del tiempo libre, lo que también se resintió fue nuestra intimidad, yo era plenamente consciente, de qué la responsabilidad era mía, no me alcanzaba el día, ni la cabeza para pensar en sexo, y pasamos de hacerlo como mínimo una vez por semana, a estar casi dos meses sin hacernos el amor.

Por supuesto Nico nunca me lo reclamó, supongo qué era parte del combo de tener una esposa estudiando y trabajando, pero en el fondo me sentía mal por él, alguna noche que nos acostamos relativamente temprano, hubo algún intento de buscarme, pero yo no estaba por la labor, apoyaba la cabeza en la almohada y literalmente me desmayaba.

Incluso hubo una noche en que a pesar del cansancio, quise encontrarme con mi amor, y en el medio del coito, me quedé dormida.

Por supuesto de eso me enteré al día siguiente por la mañana, cuando abrí los ojos, no recordaba cómo había terminado la noche, ni siquiera recordaba si había llegado al orgasmo, y fue Nico que cuando me trajo el desayuno a la cama, entre risas me lo contó, y a pesar de lo cómico que pueda resultar, me sentí muy mal por él. Ni siquiera pude darle eso!

Los primeros días de las vacaciones, caí en la cuenta de que no había tenido mi periodo, y se lo dije a Nico.

-VICTORIA: Amor, hace tiempo que no me viene!

-NICOLAS: ¿No estarás embarazada mi vida? Hagamos un test!

-VICTORIA: A la vejez, viruela! Encima con lo poco que lo hemos hecho últimamente! Sí mi amor compremos ya un test!

Ese mismo día Nico fue a comprar el test, y a la mañana siguiente me lo hice, pero tan solo marcaba una rayita, decidí hacer una consulta con mi ginecóloga.

Fui a verla la semana siguiente, y le conté lo que me estaba pasando, me mandó a hacer estudios de control, y me dijo que quizás estuviera entrando en la menopausia, y que de ser así, los períodos se podrían tornar irregulares, le recordé que desde hacía mucho tiempo, con Nico no nos cuidábamos, y me aclaró que a pesar de tener los periodos irregulares, si no nos cuidábamos, podría existir la posibilidad de quedar embarazada de todas formas, y que controlara y anotara mis periodos, aunque le terminé contando que estaba estudiando, y qué poco teníamos relaciones con Nico. Pero también me dijo que si estaba muy enloquecida, el estrés podía estar haciendo de las suyas.

Para el principio de agosto de ese año, creo que definitivamente el estrés dominaba mis días, entre los problemas de las escuelas y la facultad andaba loca de atar, y Nico me apoyaba como siempre, durante esos meses, no hacía nada en la casa, ni siquiera lavaba los platos, todo lo hacía él.

No me quedaba tiempo ni para ir a visitar a María y a sus pequeñas, hablábamos por teléfono o por mensajes.

A mediados de mes, viéndome bastante alterada, complicada y estresada, me dijo que tendría que buscar la forma, de hacer alguna pausa en mis obligaciones, y yo le decía, que no había momento del día en que pudiera hacerlo.

Cómo si poco fuera, el estar todo el tiempo sentada, tomando mate o café con galletitas o con lo que hubiera, subí unos kilos más, si antes no me sentía conforme con mi cuerpo, esto fue peor aún.

En una conversación mientras cenábamos, Nico me vio tan ofuscada, que me dijo que tendría que tomar alguna decisión, estar todo el tiempo leyendo, estudiando o trabajando, me iba a estresar a tal punto, que llegaría el momento en que querría mandar todo a la mierda.

Y me propuso, como una alternativa, que hiciera yoga o que volviera al gimnasio, que pensara que esa hora, en que iba a mover mi físico, no solamente me serviría para mejorar mi figura, sino también para desconectar un poco de todo lo que hacía durante el día.

Lo pensé por un momento, y sabiendo que me lo decía con la mejor intención, decidí pensármelo.

También lo hablé con Leticia en una sesión, y me dijo que Nico tenía razón, que ya me daría cuenta, que esa hora de gimnasio, no sería una hora perdida, sino que me serviría para despejar un rato la mente, y que luego rendiría mejor en el estudio.

Así fue que en el mes de septiembre, volví al gimnasio de la otra cuadra, al que había ido aquella vez. Al verme entrar, Julio se acordó de mí, y me saludó muy amablemente.

-JULIO: Victoria! Qué gusto volver a verte!

-VICTORIA: Hola Julio! Igualmente!

-JULOO: Supongo que todo este tiempo no fue por tu cintura!

-VICTORIA: No Julio! Mi cintura se compuso un mes después, pero en verdad me colgué, por el trabajo, por las obligaciones, va..., por la vida!

-JULIO: Ya lo creo Victoria! A esta edad con tantas obligaciones, los días son cada vez más cortos!

-VICTORIA: Y como si fuera poco estoy estudiando!

-JULIO: ¿No me digas? Qué voluntad Victoria! Volver a estudiar!

-VICTORIA: Era algo que tenía pendiente, y ahora lo puedo hacer, pero la verdad me está matando, y hablándolo con mi marido, y con la psicóloga, ambos me recomendaron hacer algo, para cortar un poco con el culo-silla, como dice mi esposo!

-JULIO: Y es verdad, lo único que tenés que tratar de conseguir, es desenchufarte un poco mientras estás acá, si lográs hacerlo, vas a ver que te va a hacer muy bien! Por experiencia te lo digo!

-VICTORIA: Eso busco Julio! Tratar de desenchufarme aunque sea un rato!

-JULIO: Entonces manos a la obra, ¿ya te quedas hoy?

-VICTORIA: Si es posible, arranco hoy!

-JULIO: Perfecto! Ya arrancamos entonces!

-VICTORIA: ¿Leonardo sigue trabajando?

-JULIO: Así es! Ya lo llamo!

Fue hasta el salón y volvió con Leonardo, cuándo llegó y me vio, se le dibujo una sonrisa, y se acercó a saludarme, y ante mi sorpresa, lo hizo con un abrazo y un beso en la mejilla.

-LEONARDO: Vicky! Qué bueno volver a verte! ¿De visita o de vuelta al ruedo?

-VICTORIA: ¿Cómo estás Leo? Volviendo! A quemar un poco de estrés!

-LEONARDO: Me parece perfecto! ¿Arrancas ahora?

-VICTORIA: Sí! Antes de que me arrepienta!

-LEONARDO: Vamos entonces!

Fuimos para el salón de las máquinas, lo puse un poco al tanto de mi situación, de cómo estaban las cosas en mi vida, y al igual que la vez anterior, empecé despacio, cinta, bicicleta y elíptica.

Al salir le dije a Julio, qué le pagaba todo el mes, y que de ser posible iría tres veces por semana, pero me dijo que podría ir, como siempre, todos los días que quisiera y en cualquier horario.

Así fue que volví a mis rutinas de gimnasio, poco a poco, y en verdad me hacía muy bien, mientras estaba en el gimnasio, me ponía los auriculares y escuchaba música del teléfono, buscando que mi cabeza no pensara en el estudio.

Los días que iba al gimnasio, caía a la cama rendida, y siendo sincera, no tenía ni ganas de hacer el amor, ¿será la menopausia? ¿Las hormonas? ¿O será que me estoy poniendo vieja? Pensé y en verdad estaba bastante preocupada.

A diferencia de otros momentos de mi vida, no sentía la necesidad de tener relaciones, aunque sabía perfectamente, qué Nico si lo estaría necesitando.

En una de las sesiones con Leticia, se lo comenté, que aparentemente había entrado en la menopausia, y que con el estrés de tantas obligaciones, no tenía necesidad de sexo, y en verdad eso me preocupaba.

Leticia me decía, que si estaba entrando en la menopausia, podría influir en mis deseos sexuales, incluso qué empezaría a notar ciertos cambios en mi vagina, que a ella le había pasado, y lo que no me tenía que extrañar, era la perdida de lubricación, pero que en cada mujer puede ser diferente, pero que también, podría ser una descompaginación por el estrés.

Volví a la consulta con Marisela, con los resultados de los estudios, todo estaba bien, pero le comenté el tema de mi falta de apetito sexual.

Al igual qué Leticia, Marisela me dijo, qué en general, lo que me estaba pasando, solía pasarle a todas las mujeres, pero quizás, lo que en verdad me estaba afectando, era el estrés de mis obligaciones.

Ese tema empezó a rondarme la cabeza, y un sábado en la noche mientras cenábamos, lo hablé con Nico.

-VICTORIA: Amor, ¿vos sabes lo que yo te amo verdad?

-NICOLAS: Claro mi vida! Tanto como yo te amo a vos!

-VICTORIA: Estoy preocupada mi vida, me está pasando algo, qué no creí que me pasaría, y me siento muy mal por eso!

-NICOLAS: ¿Qué te tiene mal corazón?

-VICTORIA: Lo que está pasando entre nosotros, bueno, en realidad lo que no está pasando!

Nico me miró torciendo su cabeza y frunciendo el seño, como no entendiendo de lo que le estaba diciendo.

-NICOLAS: ¿Qué cosa mi cielo?

-VICTORIA: Qué no estamos haciendo el amor mi vida, y me siento muy responsable por eso! Me tiene muy mal!

Y no pude evitar las lágrimas, Nico se levantó de su silla, vino hasta mí y me abrazó, me miró a los ojos y me besó con esa mirada de amor con que siempre me mira.

-VICTORIA: Sabés lo que te amo! Vos sos el amor de mi vida, sos la persona más importante de este mundo para mí, no puedo imaginar una vida sin vos a mi lado, pero no estoy cumpliendo con vos!

-NICOLAS: No te pongas mal corazón! Vos también sos el amor de mi vida, y vivir mi vida con vos, es todo cuánto deseo. Ya sabíamos que estos dos años iban a ser difíciles, y que no tendríamos tiempo ni para tirarnos un pedo, pero fue una decisión de los dos, y yo no reniego de esto!

-VICTORIA: Pero más que marido y mujer, parecemos compañeros de piso!

Y Nico se empezó a reír, y yo entre lágrimas me reí también.

-VICTORIA: Vos también tenés tus necesidades, lo sé de toda la vida, y me siento muy mal por no poder satisfacerlas, pero te tengo que decir la verdad, últimamente ni siquiera puedo pensar en sexo, esa mañana que me dijiste qué me había quedado dormida mientras lo hacíamos, me sentí fatal, la peor de todas!

-NICOLAS: No te sientas mal corazón, yo entiendo perfectamente, nos conocemos hace años, nos amamos hace años, y sé que no dejaste de quererme aunque no hagamos el amor, y por supuesto yo no dejo de amarte aunque no lo hagamos, despertarme cada mañana con vos a mi lado, se lo agradezco al universo cada vez que abro los ojos.

-VICTORIA: Te juro que me voy a poner las pilas, me importás mucho y una parte de amarte como te amo, para mí es complacerte.

-NICOLAS: Siempre nos hemos contado todo, nos conocemos bien, y si, no te voy a mentir, tengo mis necesidades, pero en estos últimos tiempos, cuando lo he necesitado, me he vuelto a masturbar.

-VICTORIA: Ay mi cielo! Todo por mi culpa!

-NICOLAS: Tranquila corazón! Te lo cuento para que lo sepas, mis necesidades nunca serán cubiertas con ninguna otra persona, no quiero que sientas que por no hacerlo, voy a salir a buscar a otra mujer, con lo que te amo, eso nunca va a pasar, y por eso recurro a “manuela”.

-VICTORIA: Nunca pensaría eso de vos mi amor! Sé como sos!

Esa conversación en parte me deja tranquila sintiéndome comprendida por Nico, pero que tu marido te diga que tuvo que volver a masturbarse, es como una patada al orgullo de mujer, y me propuse al menos, ser yo quien le hiciera las pajitas.

En la siguiente sesión lo hablé con Leticia, que desde hacía un tiempo, teníamos las sesiones por videollamada, aunque parezca mentira, el tiempo que me llevaba ir hasta su consultorio y volver, lo usaba para leer.

-LETICIA: Hola Victoria! ¿Cómo estás? ¿Cómo fue esta semana?

-VICTORIA: Hola Leticia! Complicada, como en los últimos tiempos! Tenían razón Nico y vos, en verdad el gimnasio me está haciendo bien, aunque termino reventada, descanso mucho mejor que antes!

-LETICIA: Eso es lo importante! No solo físicamente, también para la cabeza!

-VICTORIA: Pero tengo otro tema que me tiene intranquila y me hace sentir muy mal!

-LETICIA: Muy bien! Contame!

-VICTORIA: Creo yo que es un combo, entre los trabajos, el estudio y tal vez la menopausia, no estoy sintiendo necesidad de tener relaciones con Nico, y eso me tiene muy mal, incluso lo hablé con él hace unos días lo que me dijo me partió al medio.

-LETICIA: ¿Qué fue lo que te dijo?

-VICTORIA: Que entendía muy bien la situación, que me sigue amando a pesar de no tener relaciones, pero que ha vuelto a masturbarse! ¿Te podés imaginar cómo me hizo sentir eso? Que mi esposo haya tenido que volver a masturbarse, habla muy mal de mí como esposa!

-LETICIA: Mirá Victoria, aunque el sexo sea una necesidad física, nuestra sexualidad no pasa por los genitales exclusivamente, es en la cabeza donde se gesta la predisposición de nuestro cuerpo para el sexo. Es muy probable que tu cabeza esté con tantas cosas que no le quede tiempo de pensar en el placer sexual.

-VICTORIA: Eso es lo que me preocupa, por momentos no puedo sacar de mi cabeza todo lo que tengo que leer, escribir y estudiar, eso sumado a los problemas en las escuelas, sobre todo en la de la mañana. Con decirte que intentando distraerme un poco, salimos a cenar con Nico y mientras estábamos en el restaurante, no podía dejar de pensar en el trabajo que tenía que entregar dos días después!

-LETICIA: Te entiendo Victoria, pero solo vos manejás tu cabeza y lo que pasa en ella, tendrás que encontrar la forma de aislarte por momentos de tus obligaciones laborales y del estudio, darle descanso a tu superyó, enfocarte en otros aspectos de tu vida y buscar la forma de volver a activar tu líbido.

-VICTORIA: Te juro que es eso lo que trato, con decirte que al gimnasio me llevo los auriculares y escucho música que me gusta durante la rutina, para que mi cabeza deje de pensar un poco.

-LETICIA: Con Nicolás tienen una relación consolidada, pero eso no quiere decir que en algún momento se pueda producir alguna grieta, te diría que tenés suerte, cualquier otro hombre, sintiéndose justificado por la situación, quizás iría a buscar fuera de la pareja lo que no encuentra dentro, sé que ese no es tu caso y que Nicolás comprende la situación y tiene paciencia, pero quizás debas pensar que esa paciencia no sea infinita, aunque te sientas segura de lo que ambos sienten, tu matrimonio es una parte de tu vida, tanto como la relación con Luna, tu trabajo y tus estudios.

-VICTORIA: Tenés razón, quizás estoy tranquila en ese aspecto, teniendo la seguridad de tener a Nicolás a mi lado y bancándome en todas! Eso es lo que también en parte me preocupa, que en algún momento llegue a cansarse o no tener la paciencia que tiene, me muero!

-LETICIA: Vamos a trabajar en eso! Para la próxima sesión, vamos a intentar buscar los mecanismos para que puedas empezar a trabajar tratando de organizar la cabeza para que no descuides ninguno de los aspectos de tu vida, y para empezar, te propongo que te tomes veinte minutos o media hora de descanso, en el momento que puedas, y trates de poner tu cabeza en otros pensamientos que no sean las obligaciones, no sé… por ejemplo, recordar algún momento que te haya sido significativo, algún deseo que tengas para el futuro, o tan solo leer un libro, mirar una película, una serie o algo que requiera de tu total atención. ¿Te parece?

-VICTORIA: Tarea para el hogar! Jaja! Te entiendo!

-LETICIA: Algo así! Intentalo! Nos vemos la próxima! Que sigas bien!

-VICTORIA: Gracias Leticia! Hasta la semana que viene!

La sesión con Leticia me dejó pensando como siempre, y empecé a ver como acomodar mis días para tener ese momento de poner la cabeza en otro lado, y decidí que sería en los medios días, entre una escuela y la otra, y que empezaría al día siguiente. Vamos a ver cómo me va con eso!

Llegué de la escuela, almorcé, por supuesto lo que Nico me había dejado preparado en la heladera, y me senté en el sillón con la compu sobre las piernas, y lo primero que hice, fue ir a la carpeta de las fotos y videos del viaje al sur.

Fui mirando las fotos y reproduciendo varios de los videos recordando cada uno de esos momentos, con sonrisas, sobre todo en los lugares donde habíamos hecho alguna de nuestras locuras.

Cuando me quise dar cuenta, había pasado más de media hora recordando ese hermoso viaje y lo bien que lo habíamos pasado, y volví a estudiar con una sonrisa.

Al día siguiente, me propuse buscar una serie que tuviera capítulos como máximo de media hora, y si no encontraba, mirar tan solo media hora, y volver a estudiar.

Y así fue que al día siguiente comencé a ver una serie inglesa cada mediodía.

Para la sesión de la semana siguiente, le conté la experiencia de esa semana de disponer de media hora por día, y que había logrado dejar las obligaciones de lado y enfocarme en otra cosa.

Y Leticia me preguntó, como había sido esa semana con Nico, y tuve que reconocerle que si bien, había logrado desconectarme en esa media hora, en los momentos con Nico, no terminaba de hacerlo del todo.

También me preguntó si habíamos tenido relaciones o algún tipo de contacto con Nico que me hubiera despertado alguna sensación corporal, y haciéndome ver eso, me volví a sentir mal, y creo que se dio cuenta.

Hablamos bastante, me preguntó algunas cosas íntimas, como por ejemplo, si me masturbaba y me recomendó que en esos momentos en que ponía mi cabeza en otro lado, intentara tener algún tipo de estímulo que pudiera despertar de alguna forma mi libido dormida, cómo leer alguna novela erótica, ver alguna serie o película con escenas sexuales, aunque no necesariamente explícitas, o que tan solo fantasease con alguna situación que me produjera algún tipo de sensación placentera, que dejara volar mi mente hacia donde fuera, para decirlo en criollo, que le diera dos cachetazos a mis ratones para que despertaran.

Era el mes de noviembre y solo quedaban dos sábados de clases, de las seis materias de ese año, tres seguramente aprobaría por promoción, otra con un trabajo integrador, y solo las otras dos, tendría que rendir exámenes finales, que ya vería si los rendía en diciembre o en el mes de febrero del año próximo.

Seguía con mis rutinas de gimnasio, y a decir verdad, físicamente me sentía cada vez mejor, me había empezado a cuidar en las comidas, cambiando galletitas por fruta y midiendo las porciones de comida. Desde que había vuelto al gimnasio, había perdido poco más de cinco kilos, para mi peso más o menos normal, me faltaba bajar tres o cuatro kilos más, y ya lo conseguiría.

Comencé al día siguiente, como lo habíamos hablado con Leticia, a buscar para mi media hora de descanso, alguna serie o película con escenas eróticas.

Nunca fui muy adepta al porno, las veces que he visto, me ha parecido todo bastante fingido, actuado, quizás me atrae más una escena romántica que desencadene en un acto sexual, aunque ni siquiera sea sexo explícito.

Mi búsqueda en internet fue, “cine erótico con argumento”, por supuesto me llenó de respuestas.

Fui mirando las páginas que hacían una crítica cinematográfica mas allá de las escenas eróticas o con insinuaciones, y fui anotándome algunos títulos, incluso películas con algunos años, como “Henry y June”, “El amante”, “Habitación en Roma”, “Luna de Hiel”, “La doncella”, “Ojos bien cerrados” y varias más, que en las reseñas sobre el argumento y las críticas me interesaban, y comencé por “El amante”, mirando esa media hora de descanso.

El argumento, las imágenes, las miradas, los roces, me provocaron seguir viendo, pero por otro lado, no quería perderme las casi dos horas que duraba la película, ya seguiría al día siguiente.

En tres descansos, terminé de verla, y en verdad, las escenas más sensuales me terminaron produciendo cierta excitación, pero no al punto de llegar a calentarme.

Luego seguí con “Henry y June” esta vez, bastante más erótica, mostraba más piel, tetas, culos y relaciones muy sensuales, aunque no explícitas.

La película duraba poco más de dos horas, y la vi en dos veces, en verdad, quería seguir viendo, el argumento me enganchó y cómo una forma casi automática, me terminé tocando por sobre la ropa, despertando en ese momento, esas ganas de seguir haciéndolo, me gustaba sentir lo que estaba sintiendo, aunque no fui más allá.

Pero fue en la segunda parte, casi al final de la película, en una escena entre las dos mujeres, cosa que no solía llamarme la atención, cuando llevé mi mano a mi entrepierna, pero esta vez por debajo de la ropa, encontrándome mi conchita algo mojada, una grata sorpresa y una agradable sensación.

Aunque no terminé masturbándome, en realidad no sé por qué, volver a sentir esas cosquillas, me hizo sentir bien.

En esos días, Nico le compró a un compañero de trabajo que la tenía en venta, una bicicleta fija. Cuando se apareció en casa con el aparato, no entendía nada.

-VICTORIA: ¿Y esto corazón?

-NICOLAS: Charly la tenía en venta a buen precio, se la quería sacar de encima porque se muda a un lugar más chico y se la compré, para pedalear un poco cuando estoy en casa!

-VICTORIA: Está muy bien!

-NICOLAS: Mi esposa está cada día mejor y yo no me quiero quedar atrás!

-VICTORIA: Sos más lindo!

Aunque Nico siempre tuvo un cuerpo bien formado, por los deportes que ha hecho durante toda su vida, aunque en este momento, por su trabajo, solo juega al pádel una vez a la semana con sus amigos, supongo que aprovechará el aparato cuando esté en casa.

Cuándo terminaron las clases en la escuela, mi única obligación digamos, era estudiar para el final que iba a rendir en unos días, y mientras pedaleaba en la bici fija, leía algún libro o apunte.

Decidí ir al gimnasio todas las mañanas, me levantaba junto con Nico, desayunábamos juntos, me sentaba a estudiar un rato, después me iba al gimnasio a eso de las nueve o nueve y media, y la primera mañana me sorprendí al ver a Leonardo a esa hora también, al saludarnos, me dijo que durante los meses de diciembre, enero y febrero, cubriría también ese horario.

Por supuesto agradecí la casualidad, estaba acostumbrada a trabajar con él y en verdad me sentía muy cómoda.

Cuando volvía del gimnasio, en esta nueva arista sexual en la que estaba incursionando, me daba un baño, y me iba a la cama con la compu, a ver películas o videos eróticos.

Cómo ya no era solo la media hora de descanso, me miraba una película completa, y por supuesto me empecé a masturbar con las escenas que me provocaban.

Cuando ya había visto casi todas las películas que me interesaban de ese sitio, fui buscando en otros, en uno que tenía muchas películas, aunque varias de ellas ya las había visto, encontré unas cuantas más.

En esta página las reseñas no explicaban demasiado, y la primera película que miré, fue una también de hace unos años, "Las edades de Lulú" y vaya si me excité con varias de las escenas, y por supuesto desnuda sobre la cama, me empecé a masturbar, incluso fui a buscar el juguete que habíamos comprado con Nico hacía un tiempo, y me penetré con él, tocándome el clítoris hasta el orgasmo.

Poniéndole un poco de lubricante, del que había comprado Nico, me animé a jugar con el consolador en mi culito, descubriendo una nueva sensación, en verdad muy placentera y excitante.

Al día siguiente, miré una película con nombre en inglés, donde una mujer, luego de que su marido se iba, recibía a su entrenador personal, un muchacho bastante más joven que ella, y luego de la práctica, el chico se la terminaba cogiendo, pero en esta ocasión, la película tenía escenas de sexo explícito.

Fue inevitable imaginar en ese momento, que era yo la que estaba en esa situación, con Leonardo como mi entrenador personal, y por primera vez, tuve un orgasmo imaginando que era él quién me cogía luego de mi rutina.

Me recompuse luego del orgasmo y en verdad me sentí re mal, hasta ahora siempre, lo había hecho viendo el placer de los actores en las películas, pero esta vez, había puesto en mi cabeza, una situación con una persona real, alguien a quién veía casi todos los días.

Sé que era solo mi imaginación, pero pensar en alguien real, hasta diría que me hizo sentir que estaba engañando a Nico.

Me quedé pensando, en qué Nico cuando me había contado que se masturbaba, no me había dicho en qué o en quién pensaba cuando lo hacía, y yo por supuesto no se lo preguntaría, sentiría que estoy invadiendo su intimidad, quizás él también lo hacía pensando en mujeres reales, pero era tan solo eso, su imaginación al servicio de su placer, y así quise tomarlo también para mis sesiones de autosatisfacción.

Después de este tiempo de dieta, bicicleta y gimnasio, por primera vez en mi vida, me empezaba a sentir cómoda con mi cuerpo, nunca había tenido las piernas y el culo tan firmes, y la panza tan chata, luego del embarazo.

Cada vez que me veía al espejo, a pesar de la edad, por fin me empezaba a gustar lo que veía, nunca es tarde, pensé.

Y empezaron a rondarme algunas ideas por la cabeza, una de ellas, fue el depilarme la conchita completamente como había visto en varias películas, tuve épocas en que apenas me recortaba, otras dónde lo hacía un poco más, pero nunca la había tenido completamente depilada, y pensé que seguramente a Nico le gustaría mucho.

Otra de las cosas que también pensé, fue en empezar a comprarme ropa interior más sexy, me miraba el culo en el espejo, nunca lo tuve más lindo, incluso Nico me lo había dicho varias veces, bombachitas más chiquitas seguramente también le encantarían.

Y esa misma tarde, me fui a comprar un conjunto nuevo.

Me compré un conjunto blanco, con una tanguita bien chiquita, de encaje con transparencias, y el corpiño haciendo juego.

Volví rápido a casa, para probármelo antes de que llegara Nico, y si me gustaba cómo me quedaba, lo sorprendería esa noche.

También me compré una calza de color gris hasta casi las rodillas, para el gimnasio en estos días de calor, ya Nico me lo había dicho un par de veces, pero no me había animado.

Al llegar a casa me probé la calza con la bombachita que tenía puesta, y luego con la tanguita que me había comprado, y al mirarme en el espejo, me vi el culo, en la mejor forma en muchos años.

Me saqué la remera y el corpiño que tenía puesto, me puse el que hacía juego con la tanguita, y una remera de tirantes blanca ajustada, qué suelo usar debajo de la ropa.

Me volví a mirar al espejo, y decidí que así lo esperaría a Nico, estaba segura que al verme así vestida, lo volvería loquito, y por supuesto le permitiría estrenarme el conjuntito nuevo.

Un par de horas después, cuando Nico entró en casa y me vio vestida así, su cara lo delató, sin dudas le gustaba lo que estaba viendo.

-NICOLAS: Epa epa! ¿Quién es esta mujer tan sexy?

-VICTORIA: La tuya mi cielo! ¿Te gusta lo que me compré?

-NICOLAS: Te queda muy bien mi amor! Con ese cuerpo en verdad te queda muy bien!

-VICTORIA: Y eso no es todo! Hay algo más que también me compré, pero lo vas a tener que encontrar vos!

-NICOLAS: Mmm! ¿También lo llevas puesto?

-VICTORIA: Así es caballero! Pero usted lo deberá descubrir! ¿Qué prefiere usted primero, la cena o la búsqueda del tesoro?

-NICOLAS: Creo que la cena puede esperar, me tienta mucho la búsqueda del tesoro!

Se acercó a mí con la mirada encendida, esa forma de mirarme que conozco hace muchos años, me abrazó y nos besamos, me acarició la espalda y llegó hasta el culo.

-NICOLAS: Cada día está más duro este culito hermoso!

-VICTORIA: ¿Te gusta mi cielo?

-NICOLAS: Siempre me gustó tu culito!

-VICTORIA: ¿Cuando lo tenía más gordo también?

-NICOLAS: Por supuesto mi amor!

-VICTORIA: Pero hay mujeres con el culo más lindo que el mío!

-NICOLAS: Seguramente! Pero a mí me gusta el tuyo más que cualquier otro, tan solo porque es tuyo, y no lo cambio por ningún otro!

-VICTORIA: Cómo te amo mi amor!

-NICOLAS: Yo también te amo mi vida! Y amo tu cuerpo!

Me separé un momento de él, y me quité la remerita de tirantes, luego me saqué la calza, y quedé frente a él con el conjuntito nuevo.

-NICOLAS: Guauuu!

Y dando una vuelta completa le pregunté:

-VICTORIA: ¿Te gusta mi amor?

-NICOLAS: Te ves muy sexy con ese conjunto! Te queda muy, pero muy bien!

Y nos volvimos a besar, en verdad ya me sentía excitada, y a juzgar por el bulto en sus pantalones, Nico también lo estaba.

Y esa nochecita, volvimos a hacer el amor en el sillón, tanto le gustó el conjunto a Nico, qué me hizo el amor con el conjunto puesto.

En verdad estaba muy contenta, estábamos volviendo a nuestra vida sexual, y en verdad lo disfrutamos.

Pero también es verdad, qué me gustaban esos momentos conmigo misma de películas y masturbaciones, aunque no me animaba a contárselo a Nico, me imaginaba que él se preguntaría, por que habían vuelto nuestros encuentros íntimos, con esa repentina intensidad, pero me daba vergüenza contarle mis intimidades.

Fue desde ahí, que comprados por mí, o regalados por Nico, mi ropa interior comenzó a cambiar a conjuntos más chiquitos y sexys, y por supuesto a Nico lo volvía loco.

Una mañana me animé, y fui al gimnasio con la calza, aunque lo hice con una remera larga que me tapaba el culo, sí bien me sentía mucho más cómoda con mi cuerpo, tenía aún ciertas reticencias a mostrarlo, hasta antes del embarazo, cuando a mi cuerpo joven, lo sentía más apetecible, sentía cierto rechazo cuando los hombres me miraban o me decían algo por la calle, pensaba en ese momento, que eran miradas o comentarios babosos, y fue luego del embarazo y los kilos que había aumentado, cuando ya desconforme con mi cuerpo, dejé de mostrarlo, al punto de solo ponerme un traje de baño, cuando íbamos con Nico a algún lugar de vacaciones donde nadie me conociera.

Pero en este momento, me estaba volviendo a sentir a gusto con mi cuerpo, aunque supongo que aún por pudor, solo se lo mostraba a Nico.

Fue unos días después, que una mañana de mucho calor, decidí ponerme una remera más corta y algo más ajustada, que por supuesto no llegaba a taparme el culo.

De camino al gimnasio, pude darme cuenta de las miradas de varios hombres al pasar en sus autos, pero fue al llegar al gimnasio y encontrarme con Leonardo, cuando me di cuenta de su mirada a todo mi cuerpo, y de su cara como de sorpresa o agrado, no sé, al verme así vestida, y por supuesto hizo un comentario al respecto.

-LEONARDO: Hola Vicky! Qué buen cambio de look! Permíteme decirte que te queda muy bien, y en verdad te hace parecer una mujer mucho más joven!

Por supuesto me agradó su comentario, aunque no pude evitar que se me subieran los colores.

-VICTORIA: Gracias Leo! Pero no me digas nada que bastante vergüenza me dio salir así a la calle!

-LEONARDO: De eso nada Vicky! No tengas vergüenza de tu cuerpo, cada cual con su cuerpo, y al tuyo en verdad el gimnasio le está haciendo muy bien!

Para que mentir, ese comentario fue un mimo a mi autoestima, sobretodo viniendo de un hombre bastante más joven que yo.

Y en ese momento, qué no solo haya reparado en mirar mi cuerpo, si no que me dijera que estaba muy bien, hizo qué no sintiera ese rechazo qué solía tener años atrás, sí yo misma veía que mi cuerpo estaba en buena forma, quizás era normal que los demás también lo vieran.

Ese día al llegar a casa, luego del baño, volví a mirar mi cuerpo en el espejo y me gustaba lo que veía, me acosté desnuda en la cama, y sin mirar ninguna película, me masturbé recordando aquella película de la mujer con su entrenador personal, y tuve un orgasmo pensando en Leonardo.

Luego del orgasmo, me volví a sentir mal con mis pensamientos en mis momentos a solas con mi intimidad, pero me autoconvencía, de que solo eran fantasías, que esas situaciones, nunca llegarían al plano de la realidad, nunca le sería infiel a Nico.

Los últimos días del mes de enero, un sábado por la noche, después de cenar en un lindo restaurante, Nico me sorprendió, de un bolsillo de su pantalón, sacó una hoja doblada en cuatro y me la entregó.

-NICOLAS: Tomá corazón! Un regalito!

-VICTORIA: ¿Para mí?

-NICOLAS: Bueno en realidad es para los dos!

Y al abrir el papel, me encontré con la confirmación de una reserva para siete días, en un hotel de Florianópolis en Brasil, para la semana siguiente.

-VICTORIA: ¿A Brasil mi amor?

-NICOLAS: Así es mi vida! ¿Cuántas veces pensamos en irnos unos días a Brasil?

-VICTORIA: Muchas! No lo puedo creer!

-NICOLAS: Encontré una buena promoción y dije, ¿por qué no? No era muy caro, y lo podemos pagar en cuotas con la tarjeta!

-VICTORIA: Me encanta mi amor!

-NICOLAS: Estoy seguro que la vamos a pasar muy bien!

-VICTORIA: Por supuesto mi vida! Con vos la paso bien en cualquier lugar!

En unos días nos iríamos por fin a una playa de Brasil, y estábamos en verdad muy entusiasmados.

A partir de ese día, en mis masturbaciones matutinas, empecé a fantasear con lo que podríamos hacer en Brasil, y tuve un hermoso orgasmo, pensando en que hacíamos el amor una noche en la playa, ¿me animaría a algo así?

Luego se me ocurrió una idea para sorprender a Nico, sin decirle nada, me compraría una bikini, desde los dieciséis años que no usaba una, y en las playas brasileñas nadie me conocería. Ese mismo día decidí ir a comprarme una.

Busqué algún negocio donde atendiera una mujer, me daba mucha vergüenza hacerlo si un hombre era el que atendía.

Entré en un negocio no muy grande, que vendía ropa interior, trajes de baño y otras prendas para mujeres, y una chica se acercó para atenderme, le comenté lo que estaba buscando, y me mostró varios modelos para mi talla.

Había algunos que eran en verdad pequeños, y otros un tanto más normales, la chica era muy simpática y amable en su conversación.

-VICTORIA: Perdón corazón, ¿cómo es tu nombre?

-VENDEDORA: Me llamo Natalia!

-VICTORIA: Yo soy Victoria! Tengo que decirte la verdad, es la primera vez que me compro una bikini!

-NATALIA: No te hagas problema por eso! Vemos todas los modelos que tengo para ofrecerte, y vos elegís tranquila!

-NATALIA: Gracias Natalia! La única vez que use una bikini fue a mis quince y dieciséis años, y no la compré yo me la regaló una amiga para mi cumpleaños!

-NATALIA: En quince años han cambiado un poco los modelos, pero no creas que mucho!

Me causó gracia el comentario, pero no me llamaba la atención, mucha gente me ha dicho que parezco mucho más joven.

-VICTORIA: En verdad han pasado un poco más que quince años! Tengo una hija de veintidós!

-NATALIA: ¿Cómo? ¿Cuántos años tenés?

-VICTORIA: Tengo cuarenta y dos Natalia!

-NATALIA: Te juro que no te daba más de treinta! Treinta y dos a lo sumo!

-VICTORIA: Quién pudiera...!

-NATALIA: Déjame decirte que estás bárbara para tener cuarenta y dos años! No los aparentás ni por casualidad!

-VICTORIA: Gracias corazón!

-NATALIA: Perdón por la pregunta, pero quizás al ser la primera vez que comprás una bikini, tengas alguna motivación en especial, quizás te pueda aconsejar mejor.

-VICTORIA: En unos días nos vamos con mi esposo a Brasil, y quería sorprenderlo con una bikini, nunca me vio con una, siempre me preguntó porque no usaba una, pero hasta hace un tiempo, tenía casi diez kilos más que los que tengo ahora, y ni loca me ponía una bikini.

-NATALIA: Igual Victoria, ahora no es como antes, muchas mujeres que no tienen cuerpos esculturales usan bikinis, y me parece muy bien!

-VICTORIA: Es verdad, lo he visto las últimas veces que hemos ido a la playa, pero yo nunca me animé.

-NATALIA: ¿Me permitís aconsejarte?

-VICTORIA: Por favor!

-NATALIA: Sí en tu caso era vergüenza a mostrar tu cuerpo, creo que en esta oportunidad, yendo a Brasil, seguramente allí nadie te conozca, y además, aunque no puedo verlo completamente, creo que no deberías avergonzarte de tu cuerpo, yo te veo muy bien, y si tu idea es sorprender a tu marido, qué mejor que hacerlo con una linda bikini que resalte tu cuerpo.

Buscó entre los cajones de los diferentes modelos, y sacó varios de ellos.

-NATALIA: ¿Algún color en especial?

-VICTORIA: Colores normales digamos, no muy estridentes ni colores fluo, y si son estampadas, que sean también en colores tranquis.

-NATALIA: Si no sos muy de los colores, yo te diría que te probaras blancas o negras, las más tradicionales digamos. Vení, probate estos modelos!

Continuará…

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