Mi esposa argentina 2 parte 12
La invitación a una copa se transforma en una trampa de deseo. Mientras él observa, su esposa se entrega a un hombre que conoce sus peores fantasías, y Carlos descubre que su propia sumisión es parte del juego.
MI ESPOSA ARGENTINA 2 Parte12
Otra vez la misma incomodidad y un poco de vértigo al ver a Pablo al lado de mi esposa.
No en vano había sido el primer tío con el que imaginé a Fernanda, cuando ni siquiera éramos novios. Finalmente esa fantasía se había hecho realidad (Mi esposa argentina cap 16).
Pablo había estado un poco borde y eso había llevado al primer enojo de ella conmigo.
_No puedo creer que hayas dado a luz hace tan poco tía, estás increíble_ le dijo
_Gracias_ le dijo ella con una media sonrisa. La notaba un poco tímida y cohibida en su presencia.
El seguía estando muy cachas, esos tíos que se desviven en el gimnasio, siempre rapado, con esa calva brillante como si se hubiera puesto ese aceite que usaba para sus masajes.
El mismo aceite con el que había bañado a Fernanda antes de follársela por todos sus agujeros.
_Se algunas cosas vuestras por Carmen, como ya no vais por allí_ nos dijo fingiendo sorpresa.
Yo estuve a punto de decirle ¿Sabes qué? después de la follada que le pegaron a Fernanda tú y el cabrón de Ramón, quien además es el esposo de Carmen, nos da un poco de corte compartir una cena con vosotros.
_ Habéis dejado a la niña con alguien y a ver una peliculilla_
_Esa es la idea, si, para relajarnos un poco_ dije yo
Fernanda miraba a Pablo un poco como hipnotizada, su melena carré impecablemente peinada y el maquillaje en su sitio, sus piernas poderosas enfundadas en los tejanos ajustados.
_Oye ¿Y si vamos a mi casa a tomar una copa? Hace mucho que no nos vemos, así nos ponemos al día_ dijo Pablo como si fuésemos grandes amigos de toda la vida.
Fernanda me miro alarmada.
_En realidad debemos volver por la niña_ dijo ella
_Bueno ¿Cuánto dura la peli? Dos horas pongamos, tenemos ese tiempo ¿Qué dices Carlos?_
_ No se tío la verdad, teníamos ganas de ver esta peli, hace mogollón que no venimos al cine_
_Os llevo en mi coche, lo tengo afuera, venga, unos buenos gintonic como los hago yo, y hasta unos masajitos cortesía de la casa_ nos dijo con una gran sonrisa.
Nos miraba alternativamente a Fernanda y a mí.
Ella se encogió de hombros _Bueno ¿por qué no?_ y me miró como diciendo que más puede pasar.
_ ¿Vamos entonces?_ dijo Pablo
Fuimos caminando hasta su coche, yo veía el paso ondulante y felino de mi esposa, como pisaba firme con sus botitas, había puesto las manos en los bolsillos de la cazadora y como Pablo la miraba con el rabillo del ojo, relamiéndose, ya pensando en cómo iba a follársela seguramente.
Y ella y yo entregados a esa situación como si otros tomaran las decisiones por nosotros.
Como si nuestra voluntad fuera anulada.
Le abrió la puerta del coche y ella subió adelante, yo en el asiento de atrás. Sabía lo que significaba, ellos eran la pareja de adultos, yo el niño en el asiento trasero.
La conversación era entre ellos dos, haciéndome participar un poco para que el juego de dejarme al margen no fuera tan evidente. Recordaba esas primeras frases de Pablo sobre Fernanda en la cocina de la casa de Carmen aquella primera vez _A esta le saco la depresión follándole ese culazo que tiene_
Estaba realmente excitado, cada vez que se dirigían la palabra diciendo cualquier trivialidad mi polla daba un respingo.
Hablaban sobre la rutina de ejercicios que había hecho Fernanda luego del embarazo. Había entre ellos un tema en común que yo no compartía con mi esposa.
Entonces me di cuenta hasta qué punto ella era una chica fitness, toda esos ejercicios para trabajar determinados músculos, que Pablo comentaba con entusiasmo. Y es que claro ese cuerpo increíble de Fernanda no salía de la nada, su buen trabajo le llevaba.
_Ese es buenísimo para ti, con esos muslos que tienes, con poco que hagas ya te pones increíble_
Le decía él o sino:
_Claro que tú no los necesitas, con esos tríceps, ya lo tienes por naturaleza_
_Es que el cuerpo tiene memoria Pablo_ dijo Fernanda
_Claro es lo que siempre le digo a mis pacientes, joder_
Finalmente llegamos a su piso, recordaba aquella vez en que dejé a Fernanda para que se encontrara con Pablo, para que follara con él, con ese kinesiólogo chulo y ligón de gimnasio.
Y por un momento pensé sino hacía mejor pareja con él, si Fernanda no sería más feliz con un tío como él.
Pero claro, yo sabía que no, que ella me amaba precisamente por todo lo que me diferenciaba yo de alguien como Pablo.
Llegamos hasta su piso, yo no lo conocía, tenía una sala de estar muy amplia, con techos altísimos y unos sofás muy amplios uno frente al otro.
Fernanda se sentó en uno, siempre con las manos en los bolsillos de su cazadora, mientras Pablo preparaba los tragos. Las piernas cruzadas insinuando su culo formidable sobre el sofá. Yo estaba sentado en el otro sofá frente a ella.
Nos miramos, pero ella ya era como que no me veía, le seguía hablando a Pablo.
_ ¿Tienes la sala de masajes aquí todavía?_ le dijo ella que miraba alrededor como inspeccionando todo.
_Si, me resulta la mar de cómodo, tenerlo aquí_
Trajo los tragos.
_Oye quítate la cazadora ¿O tienes frío?_
Ella se quitó la cazadora con pereza, tenía una pollera de seda en donde se le marcaban esos tetones increíbles, llenos, opulentos.
_Estás dando de mamar, por lo que veo_ dijo sentándose a su lado.
Allí estaba yo sentado frente a ellos, con la ansiedad de ver en qué momento la situación desembocaba en lo que iba a terminar finalmente.
_ ¿Y estáis metidos en alguna situación de las vuestras en este momento?_ preguntó
_Algo así_ dijo ella mirándolo a los ojos con el trago en la mano.
_Que interesante, cuéntame un poquillo_
Y Fernanda empezó a contarle a grandes rasgos lo que estábamos viviendo con Alfonso. Lara y los demás. Yo no podía creerlo, como mi esposa se sinceraba así con este idiota.
_Y te folló bien el vejete entonces_ le dijo Pablo sonriendo
_Si, me hizo sentir su putilla como decía él_ dijo Fernanda
_Es que a ti te gusta así, que te dominen, que te humillen un poco también_ le decía él, como un amigo comprensivo, sentado frente a ella, pero muy correcto, muy formal.
_Si, es un poco lo que Carlos no puede darme_ dijo esto sin mirarme siquiera
_Claro porque él te ama y tú lo amas a él también, no se puede tener todo_
_ No es que no me guste follar con él pero…_
_Necesitas que te den caña, para que salga esa amazona que llevas dentro_ dijo el, sin mirarme tampoco.
_También necesito dulzura y amor y…_
_Claro, claro, es una compenetración a otro nivel, lo entiendo pero también necesitas que alguien como Alfonso o como yo te haga vibrar un poquillo ¿no es así?_
_Si_ dijo ella quedamente y ahora si me miró con los ojos brillosos.
Pablo la tomó de la barbilla delicadamente, hizo girar su cabeza lentamente y la besó con delicadeza también, con dulzura.
Comenzaron a morrearse así como enamorados, como si yo no estuviera y de alguna manera después de lo que había sido el encuentro con Edu yo agradecía que me ignorasen.
Eso me permitía una mayor intimidad, como si fuera un espectador invisible.
Se fueron quitando la ropa así lentamente, sin apuro, todo con mucha calma.
Si Edu me parecía muy musculado, el cuerpo de Pablo era casi de fisicoculturista, un tío que mediría cerca de 1,90 además y noté que Fernanda no sé si por la charla del coche o que pero era como que lo admiraba también. Acariciaba sus bíceps con delectación.
Él se complacía en besar sus pezones, chuparlos si pero con delicadeza, casi en cámara lenta. También le acariciaba el pelo hasta despeinarla y desordenarle la melena completamente
Cuando estuvieron desnudos, él se levantó del sofá y fue a buscar algo a otro sitio.
_ ¿Estás bien amor?_ me dijo ella sin mirarme recostada cuan larga era en el sofá con el dorso de la mano sobre la frente
_Si ¿Y tú?_ le contesté.
No llegó a responderme por que vino Pabló con unos tubos de plástico, era ese aceite de los masajes y rápidamente hizo poner a Fernanda de rodillas y le tiró un chorretón en las tetas.
Luego se lo esparció masajeando y sobando bien cada pecho.
_Joder que tetones te cargas, son de otro planeta_ le dijo
Puso su polla entre sus tetas y le tiro otro chorro de aceite, haciéndola resbalar por el pecho de ella.
_Desde que te vi en el cine que estoy pensando en esto _ le dijo
Ella juntaba sus pechos con las manos, abrazándole la polla y deslizándola de arriba abajo.
Él tomó su móvil y comenzó a filmarla desde arriba.
_Mírame zorrita, esto es para enviarle a Ramón, él decía que no pero yo sabía que iba a volver a follarte tarde o temprano_
Mi esposa de rodillas, con su melena revuelta, presionando su polla con las tetazas, el de pie, musculoso como un hércules.
_Dale besos a mi polla, bésala con esa boquita de chupapollas que tienes_ le ordenó.
Ella le hizo caso, siempre con la polla entre sus tetas le daba pequeños besos en el glande y chupetones rápidos cuando la verga se deslizaba hacía arriba en dirección a su boca.
_ Cómeme los huevos, anda_
Ahora vino una larga sesión de pasarle la lengua por el escroto lamiendo cada bola de Pablo con delectación.
_Como te comes mis pelotas guarra eh_
_ ¿Sabes qué? el doctor Pablo te va a hacer el diagnóstico, eres muy puta cariño y tu marido muy cornudo de vocación, eres muy, muy puta y te gusta demasiado el rabo español ¿No es cierto?_
_SI…si…._ dijo ella gimiendo ya.
_En tu país no te lo permitías, pero aquí si puedes ser todo la puta que eres, la cachoputa que eres ¿No?_
_Si, soy una puta _ dijo ella lamiendo las bolas depiladas de él como desesperada.
_Trágate mi polla anda guarra_
Ella se tragó su polla, ampulosamente, tratando de hacerlo hasta el fondo_
Él le presionó la cabeza contra su pelvis, hasta que ella se ahogó y forcejeó para sacarse la polla de la boca para poder respirar. Exhaló con un gran suspiro y tomó aire con la boca abierta y la mirada llorosa.
_Ven que quiero follarte ya_
La levantó como si fuera una muñeca de trapo, la retrepó sobre su cuerpo y así de pie la empaló sosteniéndola por el culo, ella se aferró a él, pasando sus bien torneados y delicados brazos por detrás de su cuello de toro.
Los muslos musculados de ella anudados a la cintura de él.
Yo miraba como hipnotizado como su polla entraba y percutía el coño de mi esposa, no sé en qué momento había sacado el móvil y estaba filmando.
Eran como un solo ser mitológico y primigenio, mi esposa enterró su cara en el cuello de él como ocultándose de mí.
_ ¿Te gusta cómo te follo cachoputa?_
_Si…. hijo de puta..si_ dijo ella entre gemidos
_Así hay que follarlas a las putas como tú, así_ y la sacudió sobre su cuerpo con saña, subiéndola y bajándola sobre su polla
De pronto se giró y así con Fernanda empalada comenzó a caminar hacia el interior de la casa, yo detrás de ellos les seguía viendo la espalda portentosa, el culo desnudo de Pablo y el rostro lloroso de ella apoyado casi en la nuca de él, con los ojos cerrados, tomamos un pasillo y luego entramos en una habitación, con una gran cama y techos también muy altos.
_Ve a traer el aceite, hazme el favor Carlos_ me ordenó y luego arrojó a mi esposa a la cama cayendo ella despatarrada.
Cuando regresé él estaba sobre en ella en posición del misionero, besándose en la boca con saña, Fernanda había cruzado sus piernas sobre el culo de Pablo y era embestida sin piedad, no tardó mucho en correrse en esa posición, entre estertores y gemidos plañideros.
_Como te gusta mi polla, como frunce ese chocho que tienes_
La puso en cuatro, mirando en dirección a mí y le soltó unos buenos azotes en el culo, la folló fuerte tomándola de la pequeña cintura con sus dos manazas, hasta que ella se corrió nuevamente. Fernanda me miró como avergonzada, así sabía yo que estaba en el paroxismo del placer.
_Ahora fóllame tú _ le dijo él y puso sus manos en su propia cintura, mientras Fernanda tiraba su cuerpo hacia atrás clavándose la verga ella misma en ese movimiento.
_Venga no pares, trabaja un poco_ le dijo él y le soltó un azote en el culo que sonó bien fuerte, un plass rotundo que no se si por los techos altos o la acústica del cuarto sonó como un pistoletazo.
Ella siguió tirando su cuerpo hacia atrás ensartándose, pero se notaba que estaba exhausta y Pablo volvió a azuzarla con un azote en ambas nalgas a dos manos.
La incorporó finalmente y se pegó a ella, los dos de rodillas en la cama.
_Te voy a dar por el culo ahora ¿Lo quieres?_
_SI…_ dijo ella y giró la cara para besarlo en la boca.
Recordaba como la vez anterior con Pablo ella se resistió a ser penetrada por el culo, casi que fue una violación. En cambio ahora se lo había entregado con una mansedumbre de corderilla.
Él le había esparcido ese aceite por el culo y le había vuelto a tirar sobre sus tetas por lo que el cuerpo de ella lucía brilloso y lubricado. La penetró por el culo lentamente, mientras el rostro de ella se iba transfigurando, su boca fruncida en un mohín que un poco afeaba su hermoso rostro.
_Esta canaleta ha sido muy transitada últimamente por lo que veo_ le dijo el por humillarla un poco.
_Te han abierto el bien ojete ¿No es cierto cariño?_ mientras con una mano estrujaba sus tetas
_SI…. Me rompen el culo y a este pajero le gusta_ dijo Fernanda incluyéndome sorpresivamente en el juego.
_Claro, vamos a castigarlo un poquillo ¿Lo hacemos?_
_Si…_ dijo ella mirándome fijamente con una mirada desconocida para mí
_Ve a buscar las bragas de tu esposa que quedaron en la sala y luego te desnudas cornudo_
Me dijo Pablo
No me gustaba tanto este nuevo giro de la situación, prefería quedarme ignorado y aparte.
Pero la excitación casi me provocaba un dolor de estómago.
Traje las bragas blancas y de encaje de Fernanda y me desnudé mientras él seguía dándole por el culo mientras ella gemía como una perra.
_Ahora te arrodillas en el suelo y te pones las bragas en la boca, te la engulles toda_
Lo hice, me daba una gran vergüenza estar desnudo yo también, mi cuerpo no era de escándalo como el de ellos, aunque mi polla no era mucho más pequeña que la suya.
No era mi polla lo que me avergonzaba sino la desnudez del cornudo, las bragas de Fernanda olían fuertemente a sus flujos, mientras me las metía en la boca mi erección crecía desmesuradamente, el corazón me latía enloquecido.
Desde esa posición al borde de la cama, él y ella parecían gigantes, el rostro enrojecido de ella y el rostro brutal de él, así lo había imaginado aquella primera vez.
_ ¿Quieres agregar que haga algo más el cornudo?_ dijo Pablo
_Que ponga….sus manos a la espalda__ dijo ella cerrando los ojos luego.
Puse las manos a mi espalda como si las tuviera esposadas, con las bragas de mi esposa colgando de mi boca. No debo haber hecho un hermoso modelo.
Fernanda me miraba porque él se lo ordenaba cada tanto.
_Mira al cornudo, míralo_
Se escuchaba el deslizarse de su polla en el culo, entraba y salía con un chapoteo sonoro.
_Como te entra joder, apriétame el churro con las nalgas, anda_ le dijo en un momento
Fernanda cada vez estaba más cachonda, me miraba y parecía a punto de llorar, mi excitación estaba en aumento también, sentía la polla a punto de reventar.
_ ¿Se correrá el cornudo sin tocarse?_ le dijo a la par que ponía su mano sobre la boca de ella.
_ A que se corre el cornudo mientras te parto el culo ¿Tu qué crees?_
Pero ella no podía contestarle porque él la amordazaba con una mano.
_ Nos corremos los tres a la vez ¿Eh parejilla? ¿Qué os parece?_ dijo Pablo
_Fernanda solo decía mmmmmm. Como un animal herido mientras era salvajemente enculada.
Entonces sucedió, ella comenzó a correrse, a temblar convulsivamente con la polla en el culo.
Y yo a mi vez eyaculé también amordazado por las bragas de mi esposa, un chorro de semen saltó casi salpicando la cama. Seguía cumpliendo la orden de tener mis manos en mi espalda
_Si, si hijos de puta, yo también me corro_ gritó Pablo triunfal y lanzando un alarido comenzó a sacudirse, escupiendo su leche dentro del culo de Fernanda.
Cuando levanté la vista, Pablo y Fernanda estaban volcados uno sobre el otro, extenuados, mi esposa buscaba recuperar aire y por mi rostro caían lágrimas mientras seguía apretando firmemente en la boca las olorosas bragas.
Las lágrimas eran el producto de la tensión acumulada de los últimos días, las confesiones de Lara y Alfonso habían sido algo muy fuerte para mí y la excitación de este momento habían liberado todo.
Pablo se incorporó y salió de la habitación dejándonos solos. En un momento Fernanda estaba sobre mí, arrodillada en el suelo y besándome.
_Perdoname amor, no pude con la excitación, te amo, te amo_ me decía mientras me besaba.
Yo no decía nada, la besaba también.
_Que lindo que sos, este es un cachas de gimnasio, es un idiota, no vale nada yo te amo a vos, solo a vos_
Que hablara así en argentino y con esa vehemencia ya me estaba poniendo de nuevo.
Volvió Pablo con unos tragos, bebimos, yo me puse de pie, Fernanda sentada al borde de la cama.
_Joder chaval, ya estás empalmado de nuevo_ me dijo
Ella se arrodilló y comenzó a mamármela, Pablo volvió a tirarle aceite por el cuerpo mientras lo hacía, se puso de pie detrás de ella y se lo esparció por los pechos, el cuello, tomó más aceite en una mano y se agachó para ponerle en el coño y el culo, también pasaba las manos por sus piernas, ella ya estaba con todo su cuerpo brilloso.
Entonces él le puso de ese aceite en el pelo y se lo untó bien, dejándole el pelo también brilloso y pegado al cráneo, a ella pareció excitarle esto.
_Te lo vas a tener que lavar bien, pero no te hará daño_ le dijo Pablo como adivinándole el pensamiento.
Pablo se puso al lado mío y ella comenzó a chupársela, mientras me pajeaba a mí con una mano.
_Ven vamos a mi santuario_ le dijo él y la tomó de la mano, yo los seguía filmando otra vez con mi móvil, desnudo. Los dos desnudos tomados de la mano, de nuevo pasillo, otra puerta y entraron en la sala de masajes que yo conocía por haberla visto en el video (Mi esposa argentina cap 16)
Allí estaba la famosa camilla donde se la había follado la vez anterior. Hizo que Fernanda se subiera en ella boca abajo, le tiró aceite en los pies y comenzó a masajearlos, toda la planta del pie y los dedos, ella comenzó a gemir quedamente. El arrojó más aceite en su espalda y su culo, metió primero un dedo en el ano y luego dos, masajeó toda la espalda y el culo de mi esposa y después coló una mano en su coño por debajo de su cuerpo y la masturbó un buen rato mientras seguía recorriendo todo su cuerpo con la otra mano, luego se subió encima de ella cubriéndola con su cuerpo, se besaron.
_Cierra los ojos_ le ordenó y le unto todo el rostro con aceite. El cuerpo, el pelo y la cara de mi esposa era todo un pringue de aceite.
Ya era un poco denigrante, pero a la vez y Pablo lo sabía bien, todo aquello nos excitaba terriblemente.
La penetró así en esa posición de manera larga y profunda.
_Ahora cornudo pídeme que le dé por el culo a tu mujercita_
Dudé un instante, miré a los ojos a Fernanda y dije estas palabras:
_Dale por el culo a esta puta_
Ella exhalo un gemido cuando dije esto y Pablo se hundió en su culo literalmente.
Fue un largo Ayyyyyy y luego un suspiro entrecortado.
El pelo humedecido por el aceite y pegado al cráneo le daban a Fernanda un aire alienígena o de película futurista.
Encima de ella Pablo la penetraba sin piedad.
_A que si guarra, a que si zorrón, ya sabía yo que te iba a volver a encular_
Mi esposa gemía descontroladamente
_Venga puta de mierda córrete de una vez_
_AHhhh acabo otra vez hijo de puta……_ dijo ella y sus ojos estaban casi en blanco
_ No me saques la pija del culo, no me la saques_ pidió ella
Él le tomó la cara con las dos manos y le plantó un beso en la boca, hurgando en lo más profundo y ahogando sus gemidos y el orgasmo que continuaba serpenteando su cuerpo.
Las manos de Fernanda aferraban el borde de la camilla como garras.
Pablo aplastó la cara de Fernanda sobre la camilla con una manaza y me miró fijamente, todavía con la polla erecta dentro de su culo.
_Te diría que es mi hembra y yo su macho, pero esta putilla es la hembra de todos_
Se incorporó y se puso de rodillas en la camilla, Fernanda se dio vuelta y desmañadamente en una posición un tanto incomoda comenzó a mamarle la polla.
Una pierna de ella colgaba fuera de la camilla y la otra estaba extendida al costado de Pablo, media encorvada sus tetones rozaban el vientre de él mientras engullía su verga.
Él la tomó de la nuca y presionando su cabeza contra su cuerpo comenzó a correrse en su boca.
Era la última ofrenda a su macho, el culo profanado por dos veces ya, apoyado sobre la funda de cuero de la camilla. Ahora tocaba tragar su leche.
Pablo saltó de la camilla y nos dejó solos otra vez. La abrasé por detrás, su cuerpo estaba realmente pringado hasta lo indecible con ese aceite.
_Te amo_ le dije
Ella puso sus manos sobre mis brazos y giro un poco la cabeza para besarme levemente.
Pablo regresó ya con el pantalón puesto.
_Tendría que ducharme Pablo_ le dijo ella
_Ven que te muestro donde _ le dijo él.
Amaia nos miró un poco socarrona cuando regresamos, el pelo húmedo de Fernanda daba la idea de que habíamos ido a follar a un hotel.
_ ¿Qué tal la peli?_ nos dijo
Más tarde ya en la cama con nuestra niña en el medio, jugando con ella los dos, Fernanda limpia y perfumada con la manito de Sol entre sus hermosas manos, lo que habíamos vivido a la tarde me parecía un sueño lejano, muy, muy lejano.
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- Relato #195146— title-regex: contiguous parts (11 -> 12)
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