Las vecinas beatas 5
Julia cree que tiene el control, pero él sabe que el verdadero juego está en la sumisión de las demás. Cuando las puertas se cierran, las apariencias caen y solo queda el instinto, el sudor y la obediencia.
Las vecinas beatas 5
Continua la historia, con Julia muy enfadada, y en una encerrona que nunca hubiera imaginado.
-¡Hola Lurdes¡ saludo Julia muy contenta y efusiva a su amiga.
Se abrazaron y se dieron muchos besos con el cariño de unas buenas amigas. Lurdes empezó a llorar, y a darle las gracias por ayudarle. Julia, con el cabreo no podía llorar, pero lo hacia por dentro, noté que se querían mucho, y hasta vi que sobraba.
Julia había cambiado, Lurdes lo empezó a notar al ver como me besaba para saludarme y decirme:
-Ya hablaremos.- y se sentó cerca de Lurdes, que la miraba atónita.
-Es mi vecino, pero somos vecinos muy bien avenidos.- le explico a Lurdes, que quedo más perpleja aun, preguntando:
-¿Sois amantes? -pregunto inocente.
-No Lurdes cariño, es un poco más complicado. Ya te lo explicaré más tarde.- le dijo Julia paciente con ella.
-Bueno, yo le he explicado a Lurdes como la puedo ayudar, que te cuente ella y asi os dejo a solas. Si quiere vivir en mi piso, me escribes y os recojo para llevaros y presentaros a la chica que vive allí, y me lo cuida.
Julia puso los ojos en blanco, respiro hondo y me dijo:
-Si, ya me explica ella cariño. Y lo que no entienda ya te “preguntare”- me respondió sonando claramente a amenaza.
Le di dos besos a Lurdes y un buen morreo a Julia, asi le relajaría un poco. Me quería apartar, pero no podía rechazar mis labios. Aunque si me pellizco la espalda, y la solté cuando no pude soportar más el dolor despidiéndome, frotándome su pellizco rabioso.
Me quede sentado en el coche, ya sabia que aceptarían. Julia no había podido encontrar nada en tan poco tiempo, y si no iba a estar en mi casa, ya estaba tranquila. También imaginaba que la chica del piso sería buena persona.
Me escribió y me dijo que pasara a recogerlas. Sonreí triunfante.
Chochín las recibió muy alegre y simpática. Se le había ablandado el carácter con los años de tratar con gente normal, y no con la chusma con la que se crio. Julia enseguida se la imagino, tan poca cosa, entre mis brazos, botando en mi polla y gritando de goce. Se puso un poco colorada al imaginarlo. Pero le cayó genial, y a Lurdes también, al saber que hacia un master y era encargada en una pequeña gestoría.
Yo fumaba y las veía charlar y parlotear, mientras deshacían la maleta, y le tiraban casi toda la ropa. Lurdes quería una nueva vida, y estaba en buenas manos. Una de las veces que levanto la vista, me dijo gracias, y siguio dejándose aconsejar. No sé qué le había explicado julia de mí, pero seguro que le dijo que no estuviera a solas conmigo. Lo demás que le contara, ya me lo explicaría.
Julia las dejo, se acercó a mí, que estaba en la mesa escritorio apoyado. Y se sentó a mi lado, apoyando su cabeza en mi hombro, diciéndome:
-Has hecho bien, yo solo le podía ofrecer un piso de la parroquia, y no tienen muy buena fama. Tampoco sabía si estaría sola o con más gente.- me conto apenada.
-No puedes saber mi respuesta por mí, pero mejor aquí -le dije viendo a Lurdes en camisa de tirantes, probándose ropa con Chochín, tenía unas tetas enormes y firmes, y se movían con su sujetador haciendo lo que podía.
-Pues estamos empate, aunque aún me tengo que desahogar de tu robo- me dijo Julia.
-Perdona, aunque fue por tu culpa, pensaba que era un test de embarazo- le explique.
Me miro, sonrió y me dijo:
-Solo te daré un hijo cuando me lo pidas, y recuerda que tengo el “chip” puesto, que te lo conté- me dijo.
Recordé lo del método anticonceptivo, pero me sorprendió lo de tener un hijo. No se si sabia que ya tengo dos. Y que no los veo mucho.
-¿Tendrías un hijo conmigo? Julia cariño, estas más loca que yo -le dije.
-No hombre, ahora no. Cuando acabe la carrera y este situada- me respondió sonrojada.
Entendí lo que pasaba, ya me había pasado demasiadas veces. Y me excuse por tema de trabajo.
-¿Tienes para el taxi? Me tengo que ir- le pregunte.
-Si, no te preocupes, iremos a comprar ropa. Te veo después de cenar si no cenas aquí.- me dijo notando que algo me pasaba.
-No sé, ya te digo algo- y dándole un beso me despedí, y Sali a la calle a respirar y caminar un rato.
Le di dos vueltas a la manzana, fumando y pensando, y me fui al coche. Julia se estaba enamorando, pero no se daba cuenta. No recodaba si sabia de mis dos hijos, y los dos, de dos grandes mujeres como ella, pero que tenía que criar a distancia. Estaban muy bien en sus internados, y los veía cada mes. Me quieren mucho, y pronto tendría al mayor viviendo cerca, y estudiando en la academia. Pero otra vez pasar por lo mismo me hacía tener sentimientos contradictorios. Suspiré y me consolé pensando, que aún le quedaban dos años de carrera y podía enamorarse de un buen hombre, y por fin, volar de su jaula.
Chochín tenia el instinto de detectar los malos rollos, lo aprendió en la calle muy jovencita. Y se había dado cuenta por mi cara al irme, y por no darle un beso achuchando su culito, de que algo pasaba. Me llamo encerrada en el baño con la excusa de que no la dejara sola con las dos. Y despidiéndose de ellas por un compromiso, se vino conmigo al coche.
Se subió sin decir nada, se sentó encima mío y arropándose con mis manos me dijo:
-Vamos a pillar algo de cenar y nos vamos a Collserola, venga va.
Le mire, la bese y arranque el coche.
Ir a Collserola con la cena lo hacíamos cuando Chochín estaba de bajón, y le mostraba las vistas de espaldas a Barcelona, al Valles. Le explicaba que viera todo lo que había aparte de lo que conocía. Siempre la animaba.
Y también recordó lo que le gustaba que le comiera el coñito, tumbada en el capo caliente mirando las estrellas, y sintiéndolas con mi lengua.
-¡Mmmmh! ¡Aaaaah! Cuanto tiempo ¡mmmmh! ¡Mmmmmh! ¡sigue asi! ¡Aaaaaah! – me decía mirando las estrellas agarrada a mis pelos.
Le comía el coñito con ansias, me dedicaba bien, no quería pensar en otra cosa, y siempre lo lleva perfumado con olores que no conozco. Sabe que me fijo en los olores, y nunca lleva el mismo. Todos son indefinibles. Yo les decía “olores de oriente”, y ella reía.
La acariciaba desde la cabeza a las rodillas, me mordía la punta de los dedos y me atrapaba una mano, para llevarla a un pechito y que jugara con él. Con la otra mano seguía recorriendo su pequeño y precioso cuerpo haciéndola estremecerse. Sabia contener los orgasmos bastante, y se despistaba de ellos pellizcando mi brazo, para que yo le mordisqueara los labios de su coñito. Enseguida reía y escapaba, para acercar mi cabeza otra vez.
Cuando vio que se iba a correr, me aparto la cabeza y se incorporó besándonos. Jadeaba y me rozaba sus pezones duros en mi pecho, sabe que me pone muy cachondo. Baje la cabeza, y me metía uno en la boca goloso. Ella jugaba con mi capullo, lo maltrataba, para luego bajar por el tronco y pajearme con cariño. Quería jugar y alargar el tiempo. Yo también y estuvimos asi unas horas. Me pajeaba rápido y con fuerza con el capullo metido en su chochito y se volvía a tumbar para que le comiera otra vez su chochito, y le sobara las tetitas.
La ultima vez ya no aguantaba más sin mi polla dentro, y pajéandome con la punta dentro, salto y se la metió agarrada a mi cuello riendo entre gemidos.
-Venga mi amo ¡aaaaajj! Follame tu ahora ¡Mmmmh! ¡Aaaaajj! – me dijo tirándose atrás y tumbándose en el capo otra vez.
Le cogí de sus tetitas y la empecé afollar lentamente. Bajaba y subia, resbalando por el capo por su sudor, y gozábamos.
-¡Mmmmh! ¡Aaaaaj! ¡Mmmmh! Me encanta ¡Aaaaah! ¡Mmmmh! ¡Aaaaah!
Me agarraba las manos en sus tetitas y me las apretaba mientras jadeaba y disfrutábamos.
Me miraba, y miraba al cielo estrellado, se acordaba de las veces que estaba mal por los estudios o el trabajo, y de como le hacia coger fuerzas para seguir luchando y cambiar su vida con mi ayuda, y la de mi polla, que le entraba y salía cada vez más rápido.
-¡Mmmm! Que coñito ¡Aaaaajj! ¡Mmmmh! Como me gusta ¡Aaaaj! Me corro cariño ¡Mmmmh! ¡aaaaajj! -le decía.
Ella también estaba aguantando hacia un rato, y al oírme se incorporó, y se agarró a mis brazos empujando para follarla más fuerte.
-¡Ah! ¡Ah! ¡Ah! Asi, asi mi amo ¡Ah! ¡Ah! ¡Mmmmh! Me corro también ¡aaaaajj! ¡aaaaajj! ¡Mmmmh!
Nos corrimos juntos, y la pequeña Chochín me clavaba las uñas en los brazos para que no la soltara, pero no la soltaría. Baje el ritmo y cuando acabo de correrse, me soltó y me cogió del cuello besándome. Yo aun le follaba y le soltaba las ultimas gotas, y botaba al notar mi polla tensarse. Acabe y se la fue sacado poco a poco sin dejar de besarnos.
Seguimos tumbados en el capo, desnudos y sudorosos en la oscuridad del bosque. Recordemos viejos tiempos, y cuando notemos frio, nos vestimos y volvimos a la gran ciudad.
La deje en su casa, y dándome un largo beso me dijo:
-Ahora nos veremos más, ¿no?
-Acaba el master.- le respondí besándola otra vez.
Se fue, y movió su culito descarada. Pero no me miro riendo, ella no lo hacía.
Al final se había hecho muy tarde y podría descansar. Ya hablaría con Julia por la mañana.
Me desperté con la alarma, y ya hacia semanas que no me hacia falta, o me despertaba por costumbre o por Julia que venia a ordeñarme. Pero esta vez me desperezaba camino de la ducha. Tenia que despertar un poco más para saber al menos como me llamo, y fumarme el cigarrillo con el café.
Después del café ya miré el móvil y vi que Julia me decía que dormían en casa de Chochín, que se les hizo tarde de charla y Chochín no la dejo irse sola tan tarde.
Lurdes me saludaba avisando de cuál era su número nuevo, de su móvil nuevo, y me volvía a dar las gracias y muchos emoticonos de besos. Yo no quería, pero mi polla se acordó de cuando se probaba la ropa en camiseta de tirantes, le dije que se olvidara cogiendo la Tablet y mirando las mentiras de la prensa.
Me puse a trabajar, y Julia me mandaba selfies de ellas de compras y turismo por Barcelona. Sonreía al verlas vivir sus vidas libres.
Y esos pensamientos me llevaron a acordarme de una de las culpables, que hacía días que no sabia de ella. Mi polla salto y revise el trabajo, vi que iba bien y me levante.
Pique al timbre, y primero oí la mirilla de la puerta. Pero abrió rápido.
-Hola, estaba preocupado. No me llamas, no me vienes a ver. ¿estas bien Concha?- le dije entrando y cerrando la puerta.
Concha no me esperaba, estaba viendo la tele intentando no masturbarse otra vez. Ya lo había hecho en la bañera hacia un par de horas y no le parecía bueno abusar. Pero cuando me vio por la mirilla su coño se mojó, y abrió rápido por si me iba.
-¡Hola guapetón! No sé, creía que estabas enfadado conmigo- me dijo extrañada.
Y recordé la ultima vez que nos vimos.
-¡Ah vale! Si, es verdad, no me explique bien joder, perdona cariño.
Y pasemos al salón.
-¿Quieres algo? café o lo que quieras -me ofreció.
Pensé en todas las cosas que quería de ella al verla y admirar su cuerpazo embutido en su ropa de beata, pero me contuve. Por ahora.
-Si un café, pero cortito – le dije.
Y le mire el culo al irse a la cocina.
No tenia tiempo para ella, su hija se estaba apropiando de mi polla cada vez más. Y tenia que compensar a la pobre madre dominante, dominada. Se me empezó a poner morcillona pensando en las mil cosas que le podría hacer. Tenia tiempo y muchas ganas.
Vino con el café y unas pastitas, y antes de que se sentara le dije:
-Quítate la ropa y déjate solo la blusa.
Me miro con los ojos encendidos y la cara se le ilumino. Se levantó y se empezó a desnudar mirándome sonriente.
-No mujer, en tu habitación. Luego vienes que te quiero ver venir.
Sonrió y se fue a la habitación.
Mientras se desnudaba, me esperaba en cualquier momento, y eso le ponía muy cachonda. Se dejo la blusa abierta y se retorció los pezones sabiamente, dejándolos empinados y contentos. Cuando ya la podía ver acercarse carraspeo, y me gire a verla.
-¡Menuda jaca! ¡Buuuf! Como estas Concha- le dije abriendo los ojos.
Se acercaba caminando lentamente, y sus tetas libres, iban de lado a lado al compas de sus caderas. Se rio al oírme y la atraje a mí, sentándola en mi pierna.
Le mordí un pezón sobre la blusa y luego el otro. Se reía tímidamente.
-¿Puedo fumar? -le pregunte
-Tu puedes hacer lo que quieras morenazo- me contesto cachonda perdida acariciando mi espalda.
Y me encendí un cigarro. Le mordía los pezones de vez en cuando y le sobaba el culo y la espalda. No hablábamos.
Concha estaba a mil, y disfrutaba mirándome y acariciándome.
-¿Tienes anís? -le pregunte.
-Creo que si- me dijo.
-Ponme un poco, que me hare un carajillo -le pedí.
-Claro, ahora mismo.
Se acerco al mueble bar, y lo buscaba mientras me desnudaba. Cuando oyó la cremallera no se giró, ya sabia que hacía. Y me espero otra vez.
Pero viendo que no iba por ella, se giró y vino con la botella. Vio mi polla tiesa y se relamió sentándose otra vez en mi pierna. Me sirvió un poco y me lo removió con mi mano otra vez en su culo sobándola.
Volví al juego de sus pezones y ella miraba mi polla ansiosa. Le abrí la blusa y admiré sus pechos grandes y duros.
-¡Madre mía Concha que tetones tienes cariño! Menuda cubana me voy a hacer.- le dije mordiéndole uno.
-¡Mmmh! no se que es eso -me dijo.
-Mira, algo nuevo que vas a aprender- y rio.
Seguí un rato más jugando con sus pezones, y mordiéndole las tetas, hasta que ya estaba a mil, y me llegaba el olor de su coñito empapado. Ella gemía suavemente y cada vez tenia los pezones más sensibles y agradecidos. Me acariciaba la espalda y con la otra mano movía sus pechos por donde quería que le mordiera. A veces reía y gemía después.
-Concha cariño, cógemela ya, que mira cómo me tienes- le dije sabiendo que no se atrevía a hacer nada, por no enfadarme.
-¡Mmmh! si no me lo dices no me atrevo ¡Aaaah! – me confeso.
La atrapo rápida, deseándolo hacía ya rato, y me la empezó a acariciar.
-Tu tranquila, suéltate que, si haces algo que no me guste te lo diré- le explique.
-¡Aaah! ¡Mmmmh! Eso es lo que me temo, el castigo ¡Aaaah! -me dijo gozando con sus pezones y sus tetas ya rojas.
Le ardían agradecidas, y ya no sabia por donde llevar mi boca. La quería por todas partes. Me empezó a pajear con suavidad, pero apretándola fuerte.
-¡Mmmh! muy bien, asi, asi, ¡Aaaah! – le dije sacándome un pezón erecto de la boca.
-Échate un poco para atrás- le dije para que saliera su culo más y tuviera sus agujeros libres.
Se movió obediente, sin dejar de pajearme y noto mi mano esperándola. Enseguida noto como le pasaba la mano por su coñito y volvía a su culo apretando con fuerza sus cachetes.
Se animo más, y me apretaba la polla con más fuerza, pajeándola más rápido.
-¡Mmmmh! Muy bien puta, pero no te animes tanto ¡Aaaaah! -le dije metiendo dos dedos en su coño empapado.
-¡Aaaaah! Si ¡Mmmmh! Asi dentro ¡Mmmmh! Te quiero dentro ¡Aaaaah! -me decía pajéandome más lenta, pero apretando con fuerza.
Le folle rápido un rato, y gozaba como una perra. Pero mi pierna ya no aguantaba más, y mejor ir a la cama. Le solté la teta mordida y le dije:
-Vamos de excursión a la cama perra.- Le bombee rápido su coñito y se los saque de golpe dándole un cachete en el culo.
Se levanto rápida, o por el golpe, o porque lo deseaba, y se dirigió a su habitación.
Pero no llego muy lejos, en el marco de la puerta le agarre de las caderas, y empujándole la espalda se agacho, y me dejo su culo y su coñito brillantes a disposición.
-¡Aaaaajj! ¡Mmmmmh! ¡Aaaaajj! ¡Si, asi! ¡Aaaaajj! ¡Oooooh! – gemía mientras la follaba agarrada al marco de la puerta.
-¡Aaaaj! Que cerradito joder ¡Mmmmh! Me encanta ¡Buuuf! – le decía bombeándola a buen ritmo.
Se la saque de golpe y le indique que siguiera la excursión. Caminaba ya buscando donde apoyarse, sabia que se lo volvería a hacer. Y pasando por el baño, la volví a parar, y ella sola se agacho.
-¡Aaaajj! ¡Aaaajj! Más, dame más polla ¡Mmmmh! ¡Aaaaajj! Si, asi, más, dámela toda ¡Aaaaajj! Me rompes ¡Aaaaajj! ¡Mmmmh! -gemía y pedía polla, la puta beata cachonda.
Y esta vez estuve más rato, ya entraba toda, y gozaba follandola y viendo sus tetas bamboleantes.
-¡Mmmmh! Si, toma, toma perra ¡Aaaajj! Que calentito ¡Mmmmh! ¡Aaaaajj!- le decía follandola ahora más rápido.
La vi que empezaba a arquear la espalda, notando que se iba a correr, y se la saqué de golpe dándole dos bofetones en el culo.
-¡Plash! ¡Plash!
-¿Ya se te pasa? No se te ocurra correrte aun puta- le pregunte.
Agarrada aun al marco, no había gritado ni dado muestras de dolor, al revés. Me lo agradeció mirándome y sonriéndome.
-Como sabes morenazo- me respondió lanzándose a chuparme la polla.
Le sonreí y la deje hacer apoyado a la pared. Chupaba ansiosa y me acariciaba el pecho.
-¡Mmmh! más fuerte, chupa más fuerte ¡Aaaajj! Asi, muy bien perra ¡Aaaajj! -le decía gozando.
Le cogí de los pelos, y la levante diciéndole:
-Sigamos la excursión. Esta vez si me enseñas bien el piso ¿eh?- le dije sobándole el culo con fuerza.
Dio un saltito riendo y aminoro el paso al llegar a la puerta de su habitación, esperando más pollazos.
-Pasa perra, que te voy a enseñar lo que es una cubana.
Y entro obediente moviendo su culo juguetona.
-Madre mía que culo de vicio, te lo voy a dejar bien lleno- le dije agarrándole los cachetes, abriéndoselos y poniendo mi polla en medio.
-¡Mmmmh! Lo que quieras ¡Mmmmh! Que calentita, métemela ¡Mmmmh! – se ofrecía apoyándose a la cama.
No me pude resistir, ya me haría la cubana otro día, pensé muy cachondo, agarrado a su culo de vicio.
-¡Aaaaajj! ¡Aaaajj! ¡Más despacio! ¡Mmmmh! ¡Aaaajj! – grito con media polla casi en su culo de diosa.
-¡Aaaajj! Es que este culo ¡Aaaajj! Es para follarlo cada día ¡Mmmmh! ¡Joder que gozada! ¡Mmmmh! – le dije follandola lentamente, metiendo más polla cada vez.
-¡Aaaajj! ¡Mmmmmh! Pues ven cada día ¡Aaaaajj! ¡Asi, despacio! ¡Aaaah! ¡Mmmmh! Ahora más ¡Aaaajj! Que placer ¡Mmmmh! Más, más, un poco más ¡Aaaaajj! ¡Aaaaaj! ¡Mmmmh! -me decía apoyada en la cama y yo cogido a sus tetas.
Julia había entrado con Chochín, cargada de bolsas y demás compras, para ella y su madre. Y cuando nos oyó follando, miro a Chochín, y rieron en silencio, dejaron los paquetes en su habitación, y vinieron a vernos sin hacer más ruido. Julia siempre quiere ver cómo me follo a otras. Quiere ver lo que les hago y lo que les pido. Asomaban la cabeza y reían como brujas malas. Miraban como le follaba el culo y Concha me pedía más polla a gritos.
Concha ya recibía toda la polla con su culo, haciendo fuerza con los brazos para notar mis pelotas chocar con su chochito. Íbamos acompasados y gozábamos.
Julia ya caliente, se había fijado en el culito de Chochín, no se veían a asiáticas con buenos culos cada día. Y apoyada en su espalda, con ella debajo, ya que es más bajita. Le empezó a bajar la mano para sobárselo y ver que tacto tenía. Chochín nunca había estado con una mujer, pero cuando conoció a Julia, empezó a fijarse en ella diferente. Julia tiene un magnetismo sexual que haría caer imperios. Y cuando noto que le bajaba la mano a su culo, se mordió los labios y recibió su mano juguetona.
Concha volvió a arquearse y me cogió una mano de su pecho y me dijo:
-¡Pégame! ¡Mmmmh! ¡Aaaajj! ¡Pégame que no me quiero correr! ¡Aaaaaaajj! -me pidió ya demasiado tarde, la beata cachonda.
Se empezó a correr, aumente el ritmo, y se dejó caer en la cama. Gemía y se corría mientras no la dejaba escapar, y seguía follandola.
-¡Aaaajj! ¡Aaaajj! ¡Si, no pares! ¡Aaaajj! ¡Sigue, sigue! ¡Aaaaaghh! ¡Mmmmh! ¡Mmmmh! – y se quedo con la cabeza apoyada en la cama y el culo em pompa.
Chochín ya gemía en silencio, con la curiosa Julia sobando su culo y su coñito. Miraban como follábamos y Julia jugaba con su culo sin vergüenza. Chochín esperaba cada vez que dejaba su cachete del culo, y pasaba a su coñito empapado, lo sobaba y pasaba a su otro cachete amasándolo y acariciándolo con las uñas.
Yo la deje caer y seguía follandola con ella sin fuerzas para gemir, pero sin bajar el culo ardiendo. Vi que me corría ya y la avisé para que se pusiera contenta.
-¡Ajjj! ¡Ajjj! ¡Ajjj! ¡Mmmh! ¡Mmmh! Ya viene perra ¡Ajjj! ¡Ajjj! Que culo joder ¡Mmmh! ¡Aaaaj! Ya viene ¡Mmmmh! Toma, toma mi leche ¡Aaaajj! ¡Aaaajj! Que gustazo de culo ¡Mmmmh! – le decía llenándola de leche, como le prometí.
Concha no podía hablar, pero me sonreía y se mordía los labios notando mi leche calentita en sus entrañas, con los ojos casi cerrados.
Julia y Chochín ya follaban en mi cama, bueno Julia se la follaba a su antojo. La pobre chochín se dejaba hacer y que le guiara, cachonda y gozando del cuerpo de Julia. Chochín le comia las tetas a julia, y le metía dos dedos por su culo, a petición de Julia, que llevaba un par o tres de días sin polla por su culo, y esta le follaba el coñito con dos dedos subida encima de la pequeña Chochín que gozaba. Se estuvieron follando hasta que, una tras otra, cayeron corriéndose y quedaron boca arriba en la cama resoplando.
-Puto Pender, como me ha puesto. -dijo chochín riendo las dos.
Concha me limpiaba la polla con un paño con agua caliente y jabón mientras la volvía a follar su coñito con dos dedos. No quería acabar nunca de limpiarla, le encantaba como la follaba y me restregaba sus pezones por mi barriga.
-¡Mmmh! ¡Mmmmh! Que manos tienes ¡mmmh! ¡Aaaah! ¡Oooojj! ¡Siii! ¡Oooojj! ¡Mucho mejor! ¡Oooojj! – me decía cuando cambie los dedos por la boca, y le chupaba con fuerza su coñito.
-¡Aaaah! ¡Mmmmh! Si, si ¡Mmmmh! ¡Aaaaah! – me decía con los ojos en blanco.
-Chupa va, que ya es tarde- le pedí.
Abrió los ojos, dándose cuenta de que la tenía delante y se la metió en la boca con ansias.
-¡Mmmh! ¡Joder si! Muy bien, asi, asi, fuerte, más fuerte perra ¡Aaaaj! ¡Mmmmh! -le decía gozando con su nueva técnica.
Me puso a mil, chupando yo también más fuerte, le bajé una mano y le empecé a follar yo la boca, agarrado a su cabeza.
-¡Aaajj! ¡Asi, mira aprende! ¡Aaajj! Asi mejor ¡Mmmh! – le dije volviendo a su coño ardiente.
Se dejaba hacer respirando como podía y gozando con mi boca que le devoraba el coñito y le maltrataba el clítoris y los labios, haciendo que se corriera enseguida. Note sus jugos ardientes y como movía su cadera guiándome y botando con el orgasmo. Gemía y gritaba con mi polla follándole ya la garganta.
-¡Aaaajj! ¡Mmmmh! Asi se folla una boca ¡Aaajj! Aguanta que viene ¡Aaajj! ¡Mmmmh! ¡Ooooj! Me corro, traga perra, traga ¡Aaaaj! ¡Mmmmh! – le pedía gozando, lamiendo su coñito y corriéndome.
Le solté la cabeza y se la saco un poco chupando rápido y con fuerza. No se dejaba ni gota. Y yo le pasaba la lengua alrededor de su coñito y reía gozando por las cosquillas. Siguio lamiendo y chupando mientras yo seguía jugando con mi lengua por todas partes, menos las zonas sensibles, agarrado a sus tetas.
Me canse y la empuje para que se tumbara a mi lado, se dejo caer riendo y resoplando.
-¿A que hora vienes mañana morenazo? – me pregunto arañando mi barriga.
-Mejor te sorprendo, me gusta más- le dije.
Chochín y Julia hablaban con Lurdes por teléfono, sentadas en el sofá con chochín entre las piernas de Julia, y le dijo Chochín que iría enseguida a casa. Y julia le dijo:
-Yo también voy. Prepara cena para tres – le dijo a Lurdes agarrando las tetitas de chochín con cariño.
Chochín colgó y le dijo:
-La vamos a espantar a la pobre- y rieron las dos.
Concha no me dejaba ir, no lo decía, pero se le notaba porque se me cruzaba aun desnuda y me miraba golosa. Estuve a punto de follarle el coñito contra la mesa, pero le dije:
-Como te vea tu hija asi, veras que disgusto- le mentí, haciéndola bajar de la nube y besándome para despedirme, e ir a vestirse y tirar perfume por todo el piso.
La besé apretando su culo, la vi correr a su habitación, y me fui riendo en voz baja.
Llegue a casa y estaban muy acarameladas julia y Chochín.
-Hola puto- me dijo Chochín poniéndose de pie y saltando como una mona sobre mí y basándome.
Julia río al verla hacer eso, y nos dijo descarada:
-Me encantaría veros follar, debe ser un espectáculo- y reímos todos.
-Mañana te acompaño otra vez y lo violamos, que con las dos no será tan dominante- dijo Chochín mordiéndome el hombro.
Reímos, Julia se levantó, me beso aun con chochín en brazos, y me dijo:
-Ya le tocaba a la pobre, estaba como un champiñón todo el día en el sofá.
Me llevé a Chochín al sofá, me senté con ella encima, agarrado a su culo y resoplando, le dije:
-No doy abasto – y volvieron a reír.
-Bueno, descansa que le presento a Chochín a mi madre, y me voy otra vez a su casa a “Dormir” – me dijo haciendo que la palabra dormir no sonara igual.
Abrí los ojos al comprenderlo, y apretando el culito que tenia cogido de Chochín, le dije:
-Que no te cambie de acera, que Julia tiene mucho peligro- y volvieron a reír.
Chochín me abrazo fuerte y me dijo:
-No mi amo, eso jamás. Y nos besemos con pasión.
Julia pensó en quedarse y jugar los tres, quería ver como manejaba a la pequeña Chochín a mi antojo follandola, le puso cachonda verla entre mis brazos, que son más grandes que sus piernas, e imagino mi polla entrando en sus agujeritos. Pero me vio la cara de cansado y decidió ir a volver a disfrutar ella y empezar a dejar ver “otros mundos” a la dulce Lurdes.
Continuará.
Continúa en
- Relato #194219— title-regex: contiguous parts (4 -> 5)
Relatos similares
- Hetero: Infidelidad
Demasiado puta para no ser infiel
Nuria no es una mujer cualquiera; tiene un cuerpo que desarma y un secreto que guardarle a su marido.
Comparte:Voyeurismo ocultoDominacion masculinaBdsm suave
- Hetero: Infidelidad
El castigo de Cris
Desde la oscuridad de su terraza, Cris observa cómo la inocencia de su vecina se desmorona bajo el peso de un deseo prohibido.
Comparte:Voyeurismo ocultoOrgia grandeDominacion masculina
- Hetero: Infidelidad
La prima de mi novia y compañía
Belén no es solo la prima de tu novia; es una experta en desarmar tu control. Te espera en la oscuridad con un antifaz y una propuesta que desafía…
Comparte:Orgia grandeBdsm suaveVoyeurismo oculto
- Hetero: Infidelidad
Más...
El camino se oscurece y el motor se apaga. No hay vuelta atrás. Con la lluvia cayendo sobre su piel desnuda y la mirada fija de su esposo en el…
Comparte:Bdsm suaveVoyeurismo ocultoDominacion masculina
- Hetero: Infidelidad
El Maestro del Sexo (5 Desenlace Final)
El hielo se derrite con el calor de los cuerpos, pero la verdadera prueba no es la resistencia al frío, sino la capacidad de entregar el placer sin…
Comparte:Orgia grandeBdsm suaveVoyeurismo oculto
- Hetero: General
Gyn ii
Lola creía que el placer tenía un límite hasta que probó las bragas que él le trajo. Cuando la excitación la lleva a arrodillarse y ofrecerle su…
Comparte:Dominacion masculinaBdsm suaveOrgia grande