Xtories

La novia y todo lo que le entró

La fiesta avanza, las copas suben y la tensión baja. Cuando la novia se separa del grupo con una señal casi imperceptible, el narrador decide seguirla. Lo que encuentra en el silencio del baño reservado cambiará su percepción de la boda para siempre.

Caminante32K vistas8.1· 17 votos

Mario es un amigo de esos que aunque no siempre estás con él pero coincides a menudo. De hecho, desde que acabamos la universidad yo tomé una dirección y él otra. De hecho conoció a Alba, que es realmente la protagonista de este relato.

Aunque a Mario siempre le interesó el deporte, no le dedicó mucho tiempo ya que ha gozado de un buen físico y además tampoco ha sido de excesos con el alcohol o las comidas, por ejemplo. Si que tuvo una etapa que tocó el mundo del cannabis y quedábamos algunos fines de semana para fumarnos algún "cigarro preparado" como solíamos decir y compartirlo entre todos. Muchas risas salieron de aquellos momentos y muchas historias de esas "raras" en las que divagas.

Alba iba en el grupo y al contrario que Mario, a ella le gustaba tomarse su cubata o fumar con nosotros. Tal fue la cosa que su mentalidad se fue abriendo un poco más hacia lo hippie (aunque creo que su primer trabajo la obligó a cambiar de dirección). Ella, que siempre marcaba un culo que ciertamente era precioso, solía vestir con camisetas no muy apretadas y pantalón vaquero que si, se cenía para mostrar esos dos cachetes redondos que contoneaba como nadie (más de una paja me hice pensando en como sería sin ropa y, por supuesto, pensando que me lo follaba).

A Mario no le costó mucho llevársela al huerto porque además de su físico, tenía buena labia, por lo que hablando de todo un poco ella fue cayendo en sus redes. No tardaron en salir de forma más seria y hasta hoy, que se casan.

Antes de seguir, he de decir que Alba tenía una amiga (Carla) que podría ser un dedo más de su mano, porque siempre está con ella y de hecho, una vez me pareció escuchar que estando las dos de fiesta Carla se lió con un tío y Alba estuvo presente en todo momento (no se si también tocaría carne).

Bueno, pues en la celebración, estábamos todos los amigos y todo sucedió como siempre: bienvenida, risas, sorpresas, pasamos al salón, comida.... en fin, lo que digo: lo de siempre... y después las copas!

Ya cuando todos estábamos bailando, contando historias, etc, Alba se nos acercó y también participó un poco de nuestra fiesta. Observé como en el tonteo se acercaba demasiado a Jaime, otro amigo de estos de gimnasio (este si que se cuidaba). Un tipo alto, simpático, lanzado y descarado, por lo que le seguía el rollo sin pudor. Conociendo a Alba no era preocupante porque siempre había tenido ese punto. De hecho luego continuaba su baile con los demás (incluido yo) por lo que pensé que serían cosas mías.

Cuando acabó la canción, se fue hacia Carla que, como no, estaba cerca, para indicarle que iban al baño, pero volvió a saltarme una alarma. Según se dirigía a ella le pasó, muy disimuladamente, la mano a Jaime. Él, también con disimulo bajó la cabeza hacia la mano y volvió a levantarla como si no hubiera pasado nada. La novia y su amiga continuaron hacia el fondo del recinto, donde tras una puerta estaban los aseos.

Pues nada, el resto de gente siguió cada uno a lo suyo y yo, obviamente también. Comencé una conversación más bien tonta con Raúl, otro amigo, sobre motos.... miré hacia mi lado opuesto y Jaime no estaba...

Me recorrió un cosquilleo por el estómago y mi instinto hizo que mi cabeza mirase hacia la puerta que daba a los aseos, y con un deseo incontrolable le dijo a Raúl. Perdona, me estoy meando, ahora vuelvo. - Ok - me contestó. Y como si nada, él siguió con los demás.

Caminé hacia aquella puerta y al abrirla observé que había una especie de pasillo muy corto en el que estaban las puertas de los aseos en el lateral. Pero al fondo había otra puerta más donde se podía leer "reservado". El lugar para los productos de limpieza y demás, pensé.

Me extrañó el silencio que había. Quizá habían salido ya yo no me había dado cuenta, así que me dije, bueno, algo tendré que echar después de tanto beber, por lo que me encaminé hacia la última puerta que es la que estaba entreabierta (la elegí solo por eso). Me puse de frente al wc, bajé la cremallera del pantalón y me la saqué para, después de mirármela y apuntar hacer un pequeño esfuerzo para orinar.

De fondo se escuchaba una mezcla de música y rumor de la gente, pero hubo algo que llamó mi atención y que venía de la pared que daba a la puerta del "reservado". Puse el oído en la pared y se escuchaba una especie de cuchicheo raro que no podía distinguir. Evidentemente había alguien, pero ¿quién?

Como no podía más con la curiosidad comencé a buscar algún punto donde pudiera mirar pero no había nada, excepto una pequeña ventanita de ventilación que se situaba en la parte alta del baño. Para poder mirar tenía que subirme a la taza del wc y tantear, y sinceramente, no me lo pensé. Con cautela subí, comprobé que todo estaba en orden y me asomé con mucha discreción. Efectivamente había tres personas: la novia, su amiga y Jaime.

La amiga de Alba se estaba conteniendo la risa tapándose la boca, mientras la novia le hacía señales (con una sonrisa también) de que se pusiera en la puerta a modo de vigilante, y Jaime miraba a una y a otra esperando que altuien le dijera algo. Finalmente Carla desapareció de mi plano de visión y vi como la novia se apoyaba en un lavamanos y echaba mano al cinturón de Jaime: esto tiene que ser rápido Jaime! le dijo con un tono que yo pude escuchar.

El chico no dudó en subirle el vestido y bajarle un tanga blanco que tapaba un coño sin pelo alguno, mientras ella palpaba una buena herramienta que Jaime poseía. Esta totalmente erecta y además tenía un prepucio bien rojo. Alba pareció no sorprenderse (no se si por la excitación o porque estaba acostumbrada a verla, quien sabe) pero antes de meterla se puso saliva en la mano y la restregó a modo de lubricante. Ella misma la encaró y cogiendo por el culo a Jaime le hizo avanzar para metérsela hasta dentro.

Uuuuffffff dijo ella mientras se reclinaba. Estoy super mojada! Desde que te he rozado en la pista de baile se me ha hecho el coño agua. Dame fuerte! Jaime usando sus artes deportivas comenzó a embestirle como una bestia mientras ella se tapaba la boca para no gritar.

Se podía escuchar los "mmmm" que Alba balbuceaba los que se trasladaban a respiraciones profundas cuando quitaba sus manos de la boca para respirar. Entre sollozos le decía "sigue así, fóllame fuerte y córrete en cuanto puedas!" Él no bajaba el ritmo y Alba apretaba sus ojos fruto del gustazo que le estaba dando ese pollón taladrándola sin compasión alguna.

Dame, dame, dame- dijo la novia con un hilo de voz. Sigue así, sigué así que me voy a correr!- volvió a decir. Jaime aceleró más el ritmo y justo en ese instante pude escuchar otro gemido que no pertenecía a esa escena. Era de la amiga. Seguramente se estaría masturbando viendo aquella imagen, porque los gemidos eran cada vez más intensos. Alba agarró de nuevo el culo del chico y tirando hacia ella le hizo frenar en seco para apretar todo lo posible sus caderas a fin de mantener en el fondo la polla. Sus muslos comenzaron a temblar y en ese momento vi como Jaime le insinuó "me corro!". El temblor de muslos se convirtió en espasmos desenfrenados al escuchar eso. Si, si, vacíalo todo dentro sin miedo, déjame toda tu leche! Jaime se mantuvo hasta que no le quedó ni una gota hasta que después de una respiración profunda la sacó.

Alba, aún jadeante dijo "joder me lo has llenado hasta arriba porque mira como se sale todo" y soltó una sonrisa. Jaime, mientras se vestía miró a la amiga y le dijo "ostias, tú también?". Se escuchó de nuevo la voz de fondo diciendo "viendo esto quien se puede resistir? Espera que llevo pañuelos de papel". Ahora si que volvió a aparecer en la escena para repartirlos y dejar que se limpiaran.

Yo me bajé porque ya era suficiente. Por supuesto estaba muy empalmado y tuve que esperar a que salieran (primero salió Jaime) y se quedara aquello solo de nuevo.

La verdad es que luego, pensando, me extrañó que no hubiera entrado nadie a los baños, aunque a lo mejor si que lo hicieron y no me enteré. Pero eso si, cuando las chicas salieron, entre risas, la amiga le decía a la novia "luego a ver como te portas en la noche de bodas" a lo que respondió "desde luego me ha dejado hecha polvo pero cuando esta noche piense en esto me voy a poner otra vez a 100". Los tacones se fueron alejando hasta escuchar el sonido de la puerta y, de nuevo, el ruido de fondo de música y gente.

Y allí me quedé unos segundos pensando si masturbarme o tomarme 5 copas seguidas por la escena que ví....