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Encuentro casual con Leticia y sus grandes tetas

Después de años sin verse, el destino los cruza en un supermercado. Lo que empieza como una cena para ponerse al día se convierte rápidamente en una noche de venganza carnal, donde el tiempo y las circunstancias se desvanecen ante la urgencia de volver a poseerse.

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Encuentro casual con Leticia y sus grandes tetas

Ha pasado mucho tiempo desde la última vez que estuve con Leticia, dejamos de frecuentarnos desde que ella me confeso que salía con un “chibolo”, andaba muy encamotada con él y termino embarazada, con un pequeño retoño en sus brazos, situación que le ocasiono innumerables problemas en su seno familiar.

Andaba por Chacarilla comprando víveres en Metro, cuando una voz conocida me llamo por mi nombre, en un comienzo no la reconocí, ella atino a retirarse la mascarilla y me saludo afectuosamente, terminamos nuestras comprar para ir luego a tomar un café en un local cercano.

Tras un larga conversa nos pusimos al día respecto a nuestras vidas, ella me conto entre otras cosas que su madre había fallecido debido al maldito COVID y que también había estado dedicada de salud por esta enfermedad, lo que me llamo mucho la atención fue su situación amorosa, ya que hacía poco que su chibolo la había dejado por una chica de su edad, pero que dentro de todo era muy responsable con el hijo de ambos, como era verano, él lo tenía por estos meses en Piura, también me indico que ella vivía en Lima con su papá desde que su madre falleció; muchas de sus amistades dejaron de hablarle desde que salió embarazada, contando con muy pero muy pocas personas con quien conversar.

A partir de ese día nos comunicamos con cierta regularidad, situación que no me incomodaba para nada, aprovechando mis días libres la invite a cenar y conversar un poco más, de paso que tomábamos algo y departíamos. En mente ya tenía mapeado los recuerdos de los gratos encuentros pasados y no iba a desaprovechar la oportunidad de meterme un polvo con ella, de solo pensarlo ya estaba excitado.

Pase por su departamento a recogerla y me pidió que suba, al llegar a su piso la puerta ya estaba abierta así que entre, su padre me recibió con un gran abrazo (hacía mucho tiempo que no lo veía) conversamos un rato y Leticia sale, estaba reluciente, finamente maquillada, enfundada en un vestido negro que resaltaba sus enormes tetas, había cambiado su tradicional peinado por un laceado, la sala se inundó del aroma de Chanel que emanaba de su cuerpo, la escudriñe de pies a cabeza y estaba a pedir de boca, ufffff, mi mente se llenó de los recuerdos vividos con esta señora, y obviamente mi ariete se despertó. La voz de su padre me volvió a la realidad: carajo hija, si no fueras mi hija te levanto en peso y te llevo al cuarto para darte curso – soltando una fuerte carcajada, ¿tú qué opinas Lunatacas – me pregunto, claro está muy guapa – respondí con nerviosismo. Los saludos respectivos y nos dispusimos a salir, por si acaso hija voy a meterle seguro a la puerta, y espero que no vengas a dormir – exclamo su padre, soltando otra carcajada más. Ya en el auto, Leticia se notaba muy nerviosa, me acerque a ella, me miro y la bese en los labios suavemente.

Que guapa estas y no vamos a hacer nada de lo que tú no quieras.

- Ese es el problema Lunatacas.

¿Por qué es un problema?

- Quiero recordar lo que hemos vivido tiempo atrás.

Entonces… ¿vamos a cenar o a mi departamento?

- Te parece si cenamos y después degustamos del postre.

Claro.

Dicho esto, me beso y entrego su lengua sin reparo, ufffff, pose mi mano sobre sus tetas y su respiración comenzó a acelerarse, el sonido de su celular nos volvió a la realidad, una llamada de su hijo mayor, la cual atendió, mientras yo conducía hasta el local donde cenaríamos. Durante la cena la pasamos bien, full risas y amena conversa, contándonos de nuestras aventuras y desventuras, la pasamos bien, asentamos la cena con un vino, el mozo se nos acerca para preguntar si todo estaba bien y si deseábamos algún postre, Leticia lo miró sonriente y le dijo que ella me daría el postre, el joven se sonrojó. Pague y nos retiramos del local rumbo a mi departamento.

Recorriendo su cuerpo

En el camino seguíamos conversando y recordando viejas anécdotas, reíamos de las mismas; ya en mi departamento, le indique que se ponga cómoda, mientras descorchaba una botella de vino, serví sendas copas y me senté al lado de Leticia, que estaba en el sofá de la sala.

¿Por qué brindamos?

- Por reencontrarnos y que no nos perdamos nuevamente.

¡Salud!

- Porque esta noche sea inolvidable.

¡Salud!

Acto seguidos bebimos de nuestras copas, puse algo de música para amenizar el ambiente, serví la segunda ronda de vino y Leticia se acercó a mí, posando su mano suavemente sobre mi pierna, con una pícara mirada acerco su rostro al mío, cerrando los ojos, nos besamos tiernamente, mi mano la tomo por la cabeza a la vez que nuestras lenguas se entrelazaban, ufffff, al separarnos sus grandes ojos me miraban fijamente, en un “calculado movimiento” Leticia dejo caer algo de vino sobre su vestido en la zona de pecho, ups, atino a exclamar; entendí con claridad lo que quería.

Abrí su vestido, dejando ver su sujetador mojado por el vino, ella soltó el broche del mismo para que pueda soltarlo con facilidad, lo cual hice, ante mi quedaron sus enormes tetas, con aureolas marrón oscuro de tamaño mediano y un pezón que al estimularlo se erguía orgulloso, me hundí en ellos para liberarlos del vino derramado, ufffff, mi mente se llenó de los recuerdos de polvos pasados vividos, succione sus enormes pezones, juguetee y mordisquee a mi antojo; al levantar la mirada me encontré con sus enormes ojos, ella me halo para besarme apasionadamente; sin dejar de pellizcar sus pezones y amasarle las tetas deje de besarla para llevarme uno de sus pezones a la boca, succionándolo suavemente degustando su peculiar sabor, Leticia ya respiraba entrecortado y me acariciaba el cabello. Me separe para contemplar una vez más sus enormes tetas, ufffff, Leticia se puso de pie y me llevo hacia el mueble de la cocina.

¿¿¿???

- Lunatacas quiero que sea nuestra nueva primera vez, ¿lo recuerdas?

Claro que sí, fue en tu cocina y nos interrumpió tu vecina.

- Esta vez no hay nadie que nos interrumpa.

Así es, nadie nos va a interrumpir.

Nuestras lenguas se entrelazaron, mis manos amasaron sus nalgas, la levante en vilo para dejarla en el borde de la encimera; ella instintivamente abrió las piernas, metí mi mano para sorprenderme al no encontrar calzón alguno, noté la humedad de su vulva, en un rápido tanteo no percibí vello púbico en toda la zona.

Hummmmm, ya estas preparada.

- Tú me has puesto así.

Estas sin trusa.

- Sí, me la quité en el restaurante cuando fui al baño.

En serio.

- Si, para poder facilitar las cosas.

Mas que bueno.

Mientras, ya había recogido su vestido hasta el inicio de sus muslos, la levante un poco para sentarla mejor y poder seguir subiéndole el vestido, ella colaboro en todo momento, pegándose sus tetas a mi cuerpo y haciendo sentir su respiración; mis dedos continuaron con la exploración de su vulva, acariciándole los labios mayores. Ahhhhhh, ¡cómo extrañaba esto!, ahhhhhh, ¡sigue, por favor!, ahhhhhh, ¡sigue! – decía Leticia. Retire mis dedos húmedos de su interior, para saborear sus jugos, ufffff, repetí la acción y esta vez los lleve a su boca para que ella saboree su esencia, acto seguido estimule su clítoris que ya estaba duro y muy pero muy sensible.

Leticia reaccionaba a la estimulación recibida, contrayendo el cuerpo y gimiendo, ¡sigue, no te detengas!, ¡ahhhhhh!, ¡sigue!, ahhhhhh, besándome con pasión, separa su rostro; ¡sigue, no te detengas!, ¡ahhhhhh!, ¡sigue!, ¡ahhhhhh!, ¡oh, dios!, ufffff, varios minutos estuve trabajándola, lo cual dio frutos ya que clavó sus uñas en mis brazos, tirando la cabeza hacia atrás, ¡ahhhhhh!, no te detengas, ¡ahhhhhh!, húndelos, ¡ahhhhhh!, ¡me vengo!, ¡ahhhhhh!, ¡me vengo!, ¡ahhhhhh!, sí, ¡ahhhhhh!, sí, siiiiiiiiiiii, ¡Me vengooooo!; Leticia alcanzaba el primer orgasmo de la noche, se agarraba las tetas y me las ofreció, me zambullí en ellas, mamando, mordiendo y lamiendo las mismas y sus pezones. Leticia recupero el aliento, bajo de la encimera, libero mi erecta verga, recorriendo con su mano en toda su extensión, hummmmm, Lunatacas estas listo, no he olvidado lo dura y suavecita que la tienes; ¡quiero chupártela primero!

Sin dejar de pajearme fue bajando lentamente, su mirada clavada en mis ojos, ufffff, apreció mi verga y se la llevo a la boca, ipso facto su lengua ataco sin recate, recorría toda su extensión, sus manos acariciaban mis testículos y me masturbaba suave, ufffff, estaba en el cielo, que delicia, escupía sobre mi verga y la engullía con el expertis propio de ella, su lengua coronaba la punta y con hábiles lengüeteos me llevo al cielo, tuve de detenerla para no venirme en su boca. La acomode sobre la encimera y coloque mi verga en la entrada de su vulva, no sin antes rozar sus labios y clítoris, hábilmente con sus piernas me atrajo hacia ella, haciendo que mi verga se hunda en su ya candente coño, ¡ahhhhhh!, que bien se siente, ¡ahhhhhh!, que rico, ¡ahhhhhh!, Lunatacas, ¡ahhhhhh! – susurraba en mi oído Leticia.

El coño de Leticia hervía, su grado de excitación era grande, el mete y saca fue suave para subir el ritmo, ella me rodeo con sus piernas y me abrazo, sigue, ¡ahhhhhh!, sigue, ¡ahhhhhh!, no te detengas Lunatacas, ¡ahhhhhh!, que bien se siente esto, ¡ahhhhhh!, que rico, ¡ahhhhhh!, muévete, ¡ahhhhhh!, muévete – gemía Leticia. Incremente el bombeo, el ángulo nos favorecía, ya que quedábamos precisos y exactos, ella contraía sus músculos a cada embestida. Me percate que sus tetas no estaban siendo atendidos así que me abalance sobre ellas, mordiendo, lamiendo y succionando sus pezones y tetas, ufffff, que momento.

Lunatacas que rico se siente, ¡ahhhhhh!, desde que te vi, ¡ahhhhhh!, quería cachar contigo, ¡ahhhhhh! – sin dejar de bombear, ¡ahhhhhh!, muévete, ¡ahhhhhh!, muévete, ¡ahhhhhh!, me corro, ¡ahhhhhh!, estoy llegando, ¡ahhhhhh!, sí, sí, siiiiiiiiiiii, ¡Me vengooooo! Leticia alcanzaba su segundo orgasmo, contrayendo el coño de forma peculiar ocasionando que mi venida sea inminente, al sentir la electricidad recorriendo por mi espina dorsal para terminar en una gran descarga de semen inundando el coño de Leticia; nos besamos, ella estaba reluciente, Lunatacas no me la saques todavía, – me dijo, mientras movía su pelvis y contraía el interior de su coño, para terminar de exprimirme, lo hizo hasta que mi verga quedo flácida y salió por si sola. La cargue entre mis brazos para llevarla a la cama.

Nos desnudamos mutuamente, y nos tumbamos en la cama para acariciarnos y besarnos, largo rato, Leticia se fue al baño la seguí y ambos nos aseamos, regresamos a la cama, ella se sentó al borde de esta y me cogió la verga que ya mostraba signos de vida, Lunatacas que rica pinga tienes, procediendo a engullirlo hasta la raíz, succionando, lamiendo, mordisqueando durante interminables minutos, ufffff, su prodigiosa lengua me llevaba al cielo, se detuvo y me sugirió un 69 nos acomodamos, ella inmediatamente se tragó mi verga mientras hundía mi rostro entre su vulva, lamiendo toda la zona, bastante lubricada por la excitada que estaba, jugué con sus labios mayores, la penetraba con mi lengua, restregaba su clítoris, succionaba, esta acción le arrancaba gemidos, ¡ahhhhhh!, ¡qué rico!, ¡ahhhhhh!, sigue Lunatacas, ¡ahhhhhh!, sigue, ¡ahhhhhh!, no te detengas, ¡ahhhhhh!, que rico se siente, ¡ahhhhhh!, respiraba y me devolvía el deleite con una prolongada mamada, ufffff, definitivamente ambos la pasamos muy bien y la noche aun empezaba.

El 69 es muy placentero, pero a veces es necesario cortarlo para darle placer a uno a la vez, por lo que decidí dejar la posición, acomodando a Leticia para otorgarle una buena sopeada, saborear ese manjar después de tanto tiempo, ufffff, ella movía sus caderas y amasaba sus tetas, por cada lengüetazo gemía, ¡ahhhhhh!, sigue, ¡ahhhhhh!, ¡Que rico!, ¡ahhhhhh!, no te detengas Lunatacas, ¡ahhhhhh!, mi lengua recalo en todos los rincones de su coño, besaba sus labios mayores y visitaba su perineo para luego pasársela por el ano, ella gemía de placer, besaba y lamía sus muslos, me incorpore para besarla, me halo con sus brazos y recibió sus esencia desde mi lengua ufffff, acomode mi verga para penetrarla suavemente, ¡ahhhhhh! – exclamo ante la presencia del invasor, me rodeo con sus piernas. ¡ahhhhhh!, ¡sí, así!, ¡ahhhhhh!, ¡qué rico!, ¡ahhhhhh!, que bien se siente, ¡ahhhhhh!, que rico, ¡ahhhhhh!, incremente el movimiento con velocidad y fuerza, ufffff, cada embiste era un solo de gemidos por parte de Leticia, busque sus labios para besarla, Lunatacas sigue, ¡ahhhhhh!, sigue, ¡ahhhhhh!, no te detengas, ¡ahhhhhh!, ¡que rico! – gemía Leticia, moviendo las caderas y ajustando, la sensación es indescriptible, con sus talones me atraía para que la penetración sea más profunda, incremente la velocidad, Leticia arqueó la espalda y su respiración se entrecorto, atendí sus tetazas, logrando mi objetivo, Lunatacas, ¡me vengo!, ¡ahhhhhh!, ¡me vengo!, ¡ahhhhhh!, si, siiiiiiiiiiii, alcanzando el clímax de un nuevo orgasmo.

Sin recuperarse aún, baje nuevamente a su vulva para sopearla, ¡no!, ¡nooooo!, ¡ahhhhhh!, ¡estoy muy sensible!, ¡ahhhhhh!, ¡no!, ¡ahhhhhh!, recogí sus piernas y las entrelace en mis codos, acomode mi verga en su coño y de un envión se la mande hasta el fondo, ¡ahhhhhh!, ¡ahhhhhh!, ¡ahhhhhh!, ella se amasaba las tetas y pellizcaba sus pezones, ufffff, poco duro esa pose ya que alcanzaría una seguidilla de mini orgasmos, ufffff, me tumbe a su lado, ambos con la respiración entre cortada, me sorprendió al montarse encima mío, clavándose mi verga de un sentón, resoplando, se acomodó para comenzar la cabalgata, ufffff, que cabalgata, arqueo la espalda, yo opté por tomarla de las tetas y amasárselas, su brutal movimiento hacia que mi verga se salga, volviendo a clavársela de golpe, ¡ahhhhhh!, Lunatacas la siento toda dentro de mí, ¡ahhhhhh!, ¡que dura esta!, ¡ahhhhhh!, me llenas por completo, ¡ahhhhhh!, ufffff, la fricción ocasionada resulto ser eficaz ya que sentí como la electricidad recorriendo mi espina dorsal para terminar con una explosión y llenarle otra vez el coño con mi semen, ufffff, segundos después ella alcanzaría otro orgasmo más, para luego caer desplomada sobre mi pecho, ambos sudorosos y agitados nos quedamos acariciándonos y besándonos.

Largos minutos de inactividad, Leticia se levantó de la cama para ir hacia la sala y servir dos copas más de vino, bebimos con ansias, la sed nos desbordaba, ella sonreía y estaba reluciente, termino su copa y su mano la dirigió a mi verga, empezando a pajearme, para luego mamármela, ufffff, me demoré en alcanzar la plenitud, pero una vez que mi verga estaba lista, procedí a ponerla de perrito, dirigí mi verga a la entrada de su vulva y la penetré suavemente, ¡ahhhhhh!,

que rico, ¡ahhhhhh!, la siento toda, ¡ahhhhhh!, que dura esta, ¡ahhhhhh! – exclamaba Leticia, practicamos todas las variantes de la posición, ver su enorme trasero formado, sus carnosas nalgas, su abultada pera y sobre todo ese ufano agujero, me excitó más aun, ufffff, el tacto de sus tetas, mordía su espalda con suavidad, y por momento buscaba sus labios para besarla, empape mis dedos con sus jugos vaginales y se los hice degustar, le daba nalgadas, dejando mis manos marcadas en sus grandes masas de carne, ¡ahhhhhh!, ¡qué rico!, ¡ahhhhhh!, ¡qué rico!, ¡ahhhhhh!, ¡sigue!, ¡ahhhhhh!, ¡sigue!, ¡ahhhhhh!, ¡me vengo!, ¡ahhhhhh!, ¡me vengoooooo!, si, siiiiiiiiiiii, alcanzo un nuevo orgasmo.

No me detuve para nada y proseguí con mis embestidas, con mi cuerpo empuje para que se heche y haciéndola que la levante las nalgas, la penetre sin parar, uno minutos más y llegaría otro nuevo orgasmo, estaba sudorosa y muy agitada, me acerque a su oreja, Leticia ahora te toca recibirla por el culo – le dije, ella asintió con la cabeza, acomodamos almohadas debajo de su vientre, con sus propios jugos profane con mis dedos su ufano agujero dejándolo lubricado, antes de colocar mi verga, Leticia se volteó para mamármela, dejándola ensalivada en toda su extensión, Lunatacas no seas brusco, hace mucho tiempo que no lo hago por ahí – exclamo Leticia, acomodándose para ser penetrada,

Comencé a estimularle su ufano agujero, no sin antes hundir mi lengua para un beso negro, aspirar su olor y degustar su zona, luego introduje un dedo lubricado con sus propios jugos, haciendo que ella recule y se aleje un poco, querida sabes que te voy a volver a romper el culo, así que relájate – le dije acercándome a su oreja, Leticia acepto y se relajó. Retome la profanación de su ufano agujero y esta vez por alguna razón que desconozco me puse bruto y dirigí mi verga a la entrada de un solo envión se la mande hasta el fondo, ¡mierda!, ¡noooooo!, dueleeeeee – reclamo airada Leticia, resoplando por el dolor y soltando algunas lágrimas; pero ya estaba con toda mi verga dentro de ella, tomada por las caderas con fuerza, una de mis manos jalo de sus cabellos para empezar con la “dolorosa penetración”, ufffff, taladre sin reparo y a pesar de sus quejas no me detuve para nada, la fuerza que aplicaba hizo que en un vaivén me salga de su agujero para encajar en su coño, ufffff, el cambio de textura y ambiente, es indescriptible, arremetí con fuerza, Leticia dejo de sollozar para empezar a gemir, ufffff, sigue, ¡ahhhhhh!, ¡Sigue!, ¡ahhhhhh!, métemela, ¡ahhhhhh!, que rico, ¡ahhhhhh!, que bien se siente, yo inclinaba el cuerpo para besar su espalda y pellizcar sus pezones, ella metió su mano para estimular su clítoris, al percatarme saque mi verga y volví profanar su ano, ufffff, insisto el cambio de textura es indescriptible, Leticia cogió ritmo y acompasaba la penetración estimulándose el clítoris, acelere el ritmo y bombeaba con fuerza, Lunatacas siento toda tu pinga en mi culo, ¡ahhhhhh!, me siento llena, ¡ahhhhhh! – exclamó Leticia.

En plena faena, no dejaba de jalarla por los cabellos, pero recordé algo… así que la tome por las caderas, las embestidas fueron incrementando, solté sus cabellos pidiéndole que arquee la espalda para agarrar sus tetas con mis manos y amasarlas, su mano seguía entre sus piernas, mis dedos presionaban sus pezones, ufffff, esta pose la llevo a un nuevo clímax, comenzó a temblar y a masturbarse más rápido, el clímax era inminente, ¡Otra vez!, ¡ahhhhhh!, ¡Qué rico!, ¡ahhhhhh!, ¡sigue!, ¡ahhhhhh!, sí, sí, siiiiiiiiiiii,¡me vengooooooo! – Leticia gemía sin reparo. Baje el ritmo de la penetración, ella se relajó y saco las almohadas debajo de su abdomen, reclino el cuerpo para hundir la cabeza entre sus hombros, ufffff, que rico carajo, gozar de eso culo enorme, agujero caliente y ajustado, aprisionaba mi verga y podía sentir como cedía su interior, ufffff, clavo las uñas en las sábanas y levanto más las caderas, la vista era de lo mejor, su enorme pera se mostraba a mi merced, ella se corrió sobre la cama y dejo la cabeza levantada, apoyada sobre sus codos, quedo tendida y ensartada, ahora contraía el esfínter y eso me aloco, giro su rostro en búsqueda de mis labios, pegue mi pecho a su espalda, mis manos se metieron entre sus tetas, Lunatacas, rómpeme el culo, ¡ahhhhhh!, ¡así, dale!, ¡ahhhhhh!, ¡sí!, ¡ahhhhhh!, ¡soy tu puta!, ¡ahhhhhh!, sus caderas se movían acompasadas, la contracción de sus músculos hacia más agradable la penetración, ufffff, una vez más sentí como la descarga eléctrica recorría mi espina dorsal y esta vez llene con mi semen su ufano agujero, casi en la última descarga ella alcanzaría otro orgasmo. Exhausto por la actividad deje de moverme, mientras ella no dejaba de mover suavemente sus caderas exprimiendo el último

Nos dimos un duchazo, luego de secarnos nos quedamos desnudos acariciando nuestros cuerpos y besándonos, sin mediar palabra alguna, solo nuestra cómplice mirada, nos quedamos dormidos. Una llamada a mi celular me despertó, eran las 08:00 horas, Leticia entro cubierta con mi camisa y un café en la mano, buenos días dormilón – me beso y ofreció el café, queda demás decirles que el mañanero fue mejor de lo que esperaba, ya que empezamos por donde terminamos el día anterior, es decir sexo anal.

El fin de semana la pasamos juntos en Cieneguilla, solo sexo y más sexo, acordamos que cuando le sea posible Leticia me llamaría para encontrarnos, situación que se dio con cierta regularidad.