Años 70: Estudiando en la Universidad 5
La noche en el bar hippie se vuelve insoportablemente caliente. Mientras el hachís afloja las conciencias, Miren y Pilar se despojan de la última prenda frente a desconocidos, desafiando la mirada fija de Fernando y Carlos. ¿Hasta dónde están dispuestos a llegar sus novios para no perder el control?
Cuando las tres chicas llegaron al dúplex, se encontraron con dos chicos nuevos más, que les presentaron como Juan y Pedro. Aquello ya empezaba a ser una verdadera orgía y las cosas estaban pasándose, pensó Miren.
Como el viernes anterior, los dos nuevos se desnudaron y las tres pudieron ver el pene de Juan, enorme y muy grueso. El de Pedro era normal, como el de los demás. Las tres chicas se acercaron a ver el de Juan y Miren se puso a sobárselo a ver cuánto crecía.
- Bueno, hoy ya somos muchos – dijo Fernando – hoy creo que hay que hacerlo al revés que el ultimo día. Chicas, hoy nos vais a hacer un estriptis. Nosotros nos desnudaremos y podréis jugar con nosotros según queráis.
- Vale – dijeron ellas y se fueron al cuarto de Carlos a prepararse.
Cuando se juntaron en el cuarto de Carlos, Miren empezó.
- A ver, tenemos que hacerlo bien, pero con el objetivo de divertirnos nosotras, no a ellos, porque se les va a poner tiesa hagamos lo que hagamos.
- Yo os puedo sobar, ya lo he dicho antes – dijo Pilar.
- Pilar, chica, parece que lo estes deseando. - dijo Susana
- Pues sí. Siento confesarlo, lo estoy deseando y Miren me pone muchísimo. – reconoció Pilar y luego dirigiéndose a Miren, le dijo - Estas de muerte, Miren, estas buenísima, ojalá un día me dejes comértelo.
- Pues Pilar, hoy puede ser ese día. Por mi encantada.
Entonces Pilar se acercó a ella y le metió un morreo de campeonato, con lengua y todo, al que Miren no rehuyó, animándose a corresponderla. Luego le pasó la mano por la teta y Miren ya dijo.
- Pilar, me estas poniendo a cien. Déjalo para luego y me lo haces delante de los chicos. Nos hacemos un número lésbico las dos. De momento vas a desnudarnos tu a nosotras dos.
- ¿Y yo qué hago? – dijo Susana
- Pues sencillo, te sientas sobre el pedazo de polla de Juan y nos ves hacerlo. Además, no tienes que esperar a quitarte las bragas, ya que tú ya has venido sin ellas. – dijo Miren y todas se rieron.
Luego se pintaron un poquito, se arreglaron la ropa lo más sexi posible y salieron al salón. Los chicos se sentaron en los sofás y sillones, sobándose el pito y ellas se pusieron en línea delante.
Fernando puso música disco y ellas empezaron a bailar, tocándose ellas mismas por encima de la ropa un rato, para luego ser Pilar la que les empezó a sobar las tetas y acercándose a Miren le dio un buen morreo, mientras le tocaba el pubis por encima de la ropa. Susana empezó a desabrocharse la camisa botón a botón, hasta quitársela entera y tirársela a Juan. Las otras dos se quitaron la camiseta la una a la otra, quedándose las tres en sujetador. Entonces se acercaron a los chicos y les dijeron que tenían que soltarles el sujetador con la boca. Resultaba más difícil de lo que ellos pensaron, sobre todo porque ellas les agarraban el pene mientras intentabas hacerlo. Al final Fernando consiguió soltárselo a Pilar y esta le restregó las tetas por la cara. Luego Jorge se lo soltó a Susana y también le paso las tetas por la cara. Luego Juan se lo soltó a Miren y esta le hizo lo mismo, pero a la polla, iniciando una cubana de un minuto de duración.
Luego las chicas empezaron a pasarse las manos por las piernas, subiendo por sus muslos, acariciándose por debajo de la falda. Luego se pusieron de espaldas y Miren y Pilar se bajaron la braguita a la vez, pero sin quitarse la falda, por lo que no enseñaron nada. Tiraron las bragas a su chico favorito, Miren a Fernando y Pilar a Carlos, que se las llevaron a la nariz para oler los restos dejados de sus flujos. Susana se puso en la misma postura y se subió la falda enseñando que no llevaba nada debajo. Luego Pilar se acercó a Miren, se puso de rodillas y metió la cabeza debajo de la falda de ésta y le empezó a chupar el coño, aunque los demás no sabían si era verdad o no, pero Miren empezó a jugar con su falda, dejando ver partes de lo que le estaba haciendo Pilar, que realmente le estaba chupando el coño, jugando con su clítoris y los labios vaginales.
Susana, como habían dicho, se fue y se sentó sobre el pene gigante de Juan, dejándose caer poco a poco y encajándoselo lentamente, sintiendo cómo se abría camino dentro de su cuerpo, abarcando todo su interior. Miren se tumbó en el suelo y se subió la falda, poniéndose Pilar a comerse el coño completo. Miren se dio la vuelta y empezaron un 69, chupándose y metiéndose los dedos en el coño y dándose placer. Mientras se levantó Juan, tumbó a Susana dejándola con el culo al aire y empezó a follársela de forma muy intensa. Los demás se concentraron en darle placer a Susana, toqueteándola entre tres por todas partes, menos Carlos y Fernando que fueron a jugar con sus chicas mientras estas se chupaban.
Juan aguantó bastante, y consiguió que Susana se corriese dos veces de forma bestial, con gritos, jadeos, soltando líquido por la vagina y la uretra y teniendo temblores y contracciones, pero al final no se corrió dentro de Susana, y la dejó para descansar él y ocupó su lugar Pedro, que intentó seguir el ritmo de Juan, pero no le fue posible, porque Susana, al notar una polla diferente, se corrió y empezó a contraer su vagina de tal forma que Pedro se corrió inmediatamente, casi sin haber follado. Este se disculpó y se retiró y le sustituyó Jorge y se puso a follarse a Susana ya de una forma mas suave pero intensa.
Los dos hermanos se acercaron a Pilar y a Miren y las empezaron a acariciar mientras ellas se daban placer. Después de un rato las chicas tuvieron un pequeño orgasmo y se soltaron, tumbaron a los chicos en la alfombra y se subieron sobre ellos, Miren sobre Fernando y Pilar sobre Carlos y se empezaron a mover, dándose besos entre ellas y comentando lo bien que se lo habían pasado en su primer acercamiento al mundo lésbico, pues ninguna de las dos lo había hecho hasta ese momento. Luego se tumbaron y les dieron un beso a los chicos y empezaron a cabalgarles, corriéndose al rato fuerte y llegando ellos también. Luego se levantaron y fueron en busca de nuevas pollas.
Miren se fue a probar la de Juan y este se la metió con fuerza y como no se había corrió aún, la tenía a tope de erección, lo que unido a la visión de una chica tan guapa y tan buena como era Miren, le excitó un montón y se le puso aún más dura. Juan la puso de culo contra un sillón y le empezó a follar con mucha fuerza y ella misma se dio un azote, para animarle a él a hacerlo también, y Juan captó el mensaje y la empezó a sobar fuerte, apretándole las tetas y tirándole de los pezones, dándole azotes en el culo, en las tetas y en los muslos, y masajeándole el clítoris. Así estuvo Juan un buen rato dándole una gran follada, y Fernando se aceró a ella y la empezó a besar y tocar el pecho, para acompañarla durante el orgasmo que era inminente, y Miren le abrazó y unos minutos después, ella se corrió muy fuerte, soltando gran cantidad de flujo, squirt y con grandes jadeos. Pero Juan no se dio por vencido y quiso sacarle otro más, por lo que siguió dándole igual durante mucho tiempo, manoseándola y azotándola, hasta que ella se volvió a correr y él lo hizo también, llenándole el coño de leche, mientras ella se besaba con su novio, como los dos enamorados que eran. Luego Juan se salió y le dio un azote de despedida. Ella se quedó en esa misma postura y poco después, Luis se acercó a Miren y se la empezó a follar, consiguiendo sacarle otro orgasmo después de bastante tiempo, porque Juan la había dejado rendida, muy dilatada y también con mucha leche dentro. Luego Luis se corrió dentro de ella.
Mientras Pilar y Carlos estuvieron un rato abrazados hablando y luego él la acompañó donde estaba Pedro, que, ya recuperado de su primer fallo, la estuvo follando bastante bien, también ayudada por Carlos y besándose ambos.
Un rato después todos estaban ya cansados e hicieron un descaso. Miren seguía abrazada a Fernando y se acercaron Carlos y Pilar.
- Pilar – dijo Miren – tienes que probar a Juan. Es una máquina, aunque parece de hielo. Que tío más frio de carácter y que polla más grande y caliente tiene.
- Bueno, depende de lo que diga Carlos – dijo Pilar – hemos estado hablando y nos gustamos un montón y vamos a salir juntos, pero la verdad es que la situación es algo rara, porque mientras lo hablábamos, me estaba follando otro.
- Eso pasa en esta casa, no te preocupes. – le dijo Carlos – cuando mi hermano decidió salir con Miren yo me la estaba tirando, aunque no en el mismo momento, pero si un rato después.
- No sé si mi hermano será como yo – dijo Fernando – pero a mí me pone que se follen a Miren conmigo delante y antes, con Juan follándosela y ambos abrazados, hemos pasado un rato genial.
- Pues a mí también me gusta – dijo Carlos, mirando a Pilar – siempre que yo esté contigo.
- Pues chicos, ya tenemos grupo para estas vacaciones de verano. – dijo Miren - Nos podemos ir los cuatro a algún sitio.
- Podemos ir a Ibiza, que no nos conoce nadie y allí zorrear. – dijo Fernando
- Pues vale. – dijo Miren – Terminamos el curso y nos vamos. Pero ahora, te tiene que follar Juan, vamos.
Miren se levantó, tomó a Pilar de la mano y se fueron a por Juan. Este las recibió con una sonrisa y les puso una mano en cada coño y empezó a hurgarlas dentro mientras hablaban. Ellas le empezaron a sobar el pene para volver a ponérselo duro. Un rato después Juan puso a Pilar de perrito y se la encajó y se puso a follarla, mientras las chicas empezaron a morrearse y tocarse las tetas. Entonces se acercaron Fernando y Carlos y empezaron a acariciarlas y Carlos se puso detrás y se la metió a Miren, bombeando fuerte mientras su hermano sobaba a ambas chicas. Al cabo de un rato Pilar se corrió muy fuerte con la follada de Juan y Miren se unió y se corrió también, descargando Carlos dentro de ella como era habitual entre ellos. Cuando se iba a salir y ponerse Fernando, se acercó Pedro y le pidió a Fernando meterla él y éste la invitó a follársela. Pedro se la metió y estuvo un buen rato bombeando, hasta que ambas chicas se corrieron de nuevo y Pedro le llenó también de leche. Por fin Fernando pudo metérsela a su chica y un buen rato después ambos también se corrieron juntos.
Después de echarle tres polvos a Miren, Fernando y Carlos se sorprendieron de que Juan seguía taladrando a Pilar, que tuvo dos orgasmos más y al acabar el último, Juan se corrió por fin dentro de ella. Durante ese tiempo el resto de los chicos estuvieron también con Susana, que tampoco lo pasó mal. Luego todos se tomaron una copa y se despidieron Luis, Juan y Pedro, quedándose los cuatro con Susana y Jorge.
- Ha salido muy bien este viernes, a pesar de ser tantos. – dijo Miren – Carlos y yo tenemos los finales en un mes y ya hemos zorreado suficiente y perdido mucho tiempo. Con estas palizas de los viernes, perdemos el propio viernes y gran parte del sábado, porque me quedo rendida de tanto follar y porque salgo de paseo con Fernando. Desde ahora hasta el final de curso ya solo podemos estudiar y echar polvos rápidos que nos quiten la tensión y no nos quiten tiempo.
- Si, tenemos que ver cómo nos organizamos – dijo Carlos.
- Bueno pues si se acaban los viernes felices y demás, yo propongo un mes con la pareja solo – dijo Fernando – o como mucho algún polvo aislado.
- Mirad – dijo Miren – tenemos que hacer un paréntesis de un mes en nuestras relaciones y vamos a ser muy prácticos. Carlos y yo vamos a estudiar full time y vamos a quitarnos la tensión durante la semana echándonos un par de kikis como antiguamente, perdiendo el mínimo tiempo posible. Los fines de semana salgo una tarde y me da tiempo a echar alguno con Fernando también. Pilar, si quieres, y ya que estáis empezando a salir, te vienes a estudiar con nosotros y Carlos te echa otro. Pero nada más. Si te apetece follar más, puedes hacerlo con Fernando que tiene más tiempo libre y estará encantado de echarte un buen polvo. ¿Vale?
- Un poco extremista, – dijo Fernando – pero práctico. Pilar, me encantará que nos veamos.
- Luego, en julio nos vamos a Ibiza. – siguió diciendo Miren - Jorge, Susana, ¿vosotros os vendríais? Si os venís, alquilamos un apartamento, si no, con dos habitaciones de hotel valdría.
- Yo me apunto – dijo Susana
- Pues yo también – dijo Jorge – pero ¿dónde vamos, a Ibiza o a Formentera?
- Ibiza tiene más sitios donde ir, y Formentera es más nudista, aunque esté prohibido. Yo me iría a Formentera. – dijo Miren.
- Pues hecho, alquilamos una casa en Formentera. Miraré casas cerca de la playa – dijo Fernando.
El resto del mes lo pasaron estudiando, a dedicación completa. Tres veces a la semana se pasaba Pilar a verlos, echándole Carlos algún kiki y otras tardes era Fernando el que se pasaba la tarde con ella y le echaba un buen polvo. Carlos y Miren volvieron a un ritmo de un par de kikis a la semana, muchas veces con la presencia de Fernando, al que ella le hacía mientras una mamada de antología. Los sábados por la tarde salían los cuatro al cine y a tomar algo, estudiando el resto del tiempo. Por fin llegaron los exámenes y aprobaron todas las asignaturas de primero en la convocatoria de junio. Estaban felices con los resultados y salieron a celebrarlo.
Se fueron a cenar a Baden, una pizzería al final de la calle Reina Victoria y luego a una discoteca de los bajos del Azca, en la esquina de las calles Orense y General Perón. Se pasaron la noche bailando y bebiendo. Fernando y Carlos estaban agotados y se fueron a sentar a la mesa, pero las chicas no paraban de bailar de la forma más sensual posible, siendo la atracción de muchos tíos que no paraban de mirarlas. Dos chicos se acercaron a intentar ligar y ellas empezaron a vacilarles y a zorrear con ellos, pero sin dejar de mirar a los dos hermanos, por si les hacían alguna señal de que lo dejasen. Para incrementar el morbo, empezaron a darse algún pico entre ellas y a chocar los culos y rozarse discretamente con la mano por el pecho, la una a la otra. Ellos se empezaron a calentar y empezaron a rozarse con ellas, pasándoles también la mano por el culo. Ellas miraron hacia sus chicos y estos se encogieron de hombros, como dándoles vía libre para seguir zorreando.
Un rato después, sin dejar de bailar, los chicos empezaron a sobarlas ya de forma descarada y pasaron a darles un morreo a cada una. Ellas no lo rehuyeron, sino que les pasaron la mano por la bragueta, como para comprobar la calidad del material que allí guardaban. Una media hora después, tras un buen magreo en la pista, ellos les propusieron ir a su casa, pero ellas dijeron que estaban acompañadas y que sólo se irían con ellos, si se ponían preservativo y sus novios las acompañaban y participaban. Ellos se sorprendieron por lo segundo, pero aceptaron. Las chicas se acercaron y se lo contaron a sus chicos.
- Nos invitan a su casa a echar un polvo, pero con preservativo. Vosotros veréis, pero les hemos dicho que vosotros participáis también o que si no nada – dijo Miren.
- Me parece un poco fuerte, Miren, creo que ya es el colmo del zorreo. – dijo Fernando.
- A nosotras nos apetece mucho por el morbo y por lo salidas que estamos después de un mes de estudio, pero vosotros decidís.
- Venga vamos y que sea lo que Dios quiera - dijo Fernando.
Salieron de la discoteca y se presentaron, se llamaban Richard y Julio, y eran venezolanos, del estado de Aragua, de la ciudad de Maracay y estaban estudiando industriales. Les contaron que un profesor de su instituto, el profesor Julio Gomez, que era español, les habia recomendado estudiar en Madrid y que con el gran cambio del Bolivar a 25 pesetas, les salia barato hacerlo. Tomaron dos taxis que los llevaron a unos apartamentos cerca de la Plaza de Castilla. Subieron los seis a su casa y allí se encontraron con un tercer amigo, que compartía piso con ellos, un tal Wilmer, que estaba con su novia, Kendra, una mulata colombiana muy guapa. Pusieron unas copas, algo de música caribeña y empezaron a presentarse y charlar, pero los dos chicos de la discoteca empezaron rápidamente a morrear con ellas y a meterles mano en el pecho y sobarles las tetas. Miren les recordó algo y el que estaba con ella se levantó, se fue y volvió, dejando un paquete de preservativos sobre la mesa. La otra pareja se sentó en un sillón, ella sobre él, y el la empezó también a sobar. Puestos a morir, mejor participando y dirigiendo, pensó Fernando, por lo que se acercó a Miren, la hizo ponerse de pie, cortando el rollo del tío, le dio otro morreo y le sobó el pecho y luego le sacó la camiseta y le quitó el sujetador, empezando a chuparle y sobarle las tetas. Richard se puso a sobarle el culo sobre el pantalón y Fernando le desabrochó el botón y el chico se lo bajó, qué arrastró la braguita. Se puso a sobarle el culo y el sexo.
Carlos hizo lo mismo y dejó a Pilar también desnuda y a merced de Julio. El empezó a sobarla el culo y luego le dio la vuelta y empezó a chuparle el pubis y meterla la lengua, y luego la tumbó y le empezó a comer el coño.
La otra chica de la otra pareja se quitó la camiseta y el chico se puso a comerle las tetas.
Richard, el que estaba con Miren, se desnudó y la tumbó también en el sofá y se puso de rodillas en el suelo a comerle el coño con ansia, mientras que Fernando se fue a por Pilar y le puso el pene en la boca y ella se lo empezó a comer. Carlos se fue con Miren e hizo lo mismo. Un rato después ellos quisieron empezar a follarlas, y se pusieron un preservativo, pero Fernando dijo que ellos primero, por lo que volvieron a cambiar, las pusieron de culo y Fernando se folló a Miren y Carlos a Pilar, mientras que los otros se la meneaban mirando. Les sacaron dos buenos orgasmos y se salieron, dejándolas bien calientes e invitando a los chicos. Ello se la metieron y empezaron a bombearlas.
La otra pareja se había desnudado y la chica estaba sobre la polla de su chico, cabalgándole. Fernando se acercó a Kendra y le empezó a sobar el pecho y el otro chico, Wilmer, no dijo nada y ella le sonrió, dándole la aceptación. Los dos hermanos se tiraron a sobarle y morderla los pechos y el cuello, mientras ella se movía con el pene de su chico dentro. Al rato ella se corrió muy fuerte, poniendo a su chico perdido. Fernando tomo dos sobres de preservativos de la mesa y se los pusieron y levantaron a la chica, la pusieron de culo y se la empezó a follar Carlos, sobándole Fernando el pecho. Kendra empezó a mover su culo al ritmo de la música, a la vez que les hacía una autentica maravilla con sus músculos vaginales. Vieron que sus chicas estaban recibiendo una buena follada, llevándolas a un estado multiorgásmico, con continuos temblores y muchos jadeos, acompasados con cada metida de ellos.
Una vez que Kendra se corrió, Fernando y Carlos intercambiaron las posiciones y Fernando se la empezó a follar, haciéndole ella los mismos movimientos de cadera y músculos del coño, dándole realmente placer. Su pareja, Wilmer, se acercó a Miren y la empezó a sobar el pecho y se puso otro preservativo y cuando el chico se corrió dentro del coño de Miren, aunque el semen se quedó en el preservativo, le sustituyó Wilmer.
Julio, que estaba con Pilar, estaba durando más que ninguno sin correrse, pegándola una excelente follada, dándole fuerte, con ritmo y metiéndosela hasta el fondo, chocando sus cuerpos con unos golpes como un tambor y el sonido típico de líquido de la polla entrando en un sitio con mucho flujo y encharcado, botándole las tetas, sacándole grandes jadeos, casi gritos y bastantes orgasmos, resbalando sus flujos y squirt por las piernas de ambos, siendo el mejor polvo de los que le hubieran dado en su vida.
Un rato después el que estaba con Miren también se corrió y cuando se la sacó, Miren se fue donde Pilar y le pidió cambiarse, porque ella quería también recibir de ese semental. Julio accedió, porque Miren estaba buenísima y él también le debía apetecer follársela y manosearla. Pilar se quedó sola y Carlos se acercó, se quitó el preservativo y se puso a follársela a pelo.
Miren recibió la misma follada que Pilar, con ritmo y hasta el fondo, botándole las tetas, y empezó a sacarle grandes jadeos, y al cabo de un rato ella se corrió, con temblores y mucho flujo, pero el chico siguió dándole, con lo que ella entró también en un proceso multiorgásmico continuo, resbalando también flujo por sus piernas.
Fernando estaba viendo lo bien que se lo estaba pasando su chica y siguió dándole a la otra esperando que Miren acabase, para follársela y llenarle el coño de esperma, pero empezó a cansarse, con lo que le hizo una señal a Richard y se la pasó, yéndose él a estar con Miren. Al llegar, la empezó a besar y a sobar las tetas, tirándole de los pezones y pellizcándoselos, sobándole el clítoris y dándola algún azote.
- Veo que te lo estas pasando de maravilla, zorrita - le dijo – aprovecha que no te voy a dejar volver a ponerme así los cuernos. Miren, no he visto tía más guarra que tú.
Ella siguió corriéndose y se agarró a Fernando y él le metió su pene en la boca y ella empezó a chuparlo, aunque le costaba mucho por los continuos jadeos que tenía que soltar. Un rato después tuvo otro gran orgasmo y el chico descargó dentro de ella y del preservativo y después de disfrutar un rato más, se salió. Fernando se puso a follársela a pelo y le estuvo manteniendo el estado multiorgásmico un buen rato más, para finalmente descargar dentro de ella y llenarla de esperma, lo que hizo que tuviera un último orgasmo fuerte.
Todos quedaron agotados y se sentaron a tomar una última copa. Estuvieron un rato charlando. Miren se sentó sobre Fernando y Pilar sobre Carlos, que estaban acariciándoles el pecho. Cuando decidieron irse, Miren se le ocurrió agradecer a los chicos el servicio prestado con una mamada y la chica se apuntó, y se tiraron las tres a por las pollas, Pilar se la mamó a Richard y Miren a Julio y Kendra se tiró a por la de Carlos, que le había dado más placer que Fernando. Se la mamaron bien y ellos descargaron en sus bocas, tragándose las tres todo su semen. Miren y Pilar se fueron luego a por la de Fernando y le hicieron una mamada a dos, mientras que la otra chica se la hizo a su pareja. Al final fue Miren la que le sacó la leche a Fernando. Se despidieron, se dieron los teléfonos y salieron a la calle. Fernando iba hablando con Miren:
- Miren, hay que reconocer que te has superado a la hora de hacer eso que llamas el papel de zorra. Esta vez has clavado el papel – dijo Fernando.
- Verdad que sí, cariño. Pero sólo me has llenado el coño de leche tú.
- Bueno y el otro la boca
- Bueno también, pero ha sido de propina.
- No me gustaría que esto se generalizase, porque es un peligro.
- Bueno, con preservativo no tanto. Con Julio quiero repetir, ya te lo digo con tiempo. Podemos invitarles a algún viernes, en lugar de Pedro. Si me lio con Julio y Juan en una tarde, me suben al cielo. ¿Tú que tal con la colombiana?
- La verdad es que la colombiana estaba de maravilla y se movía de una forma genial.
- Bueno pues le digo a Kendra que me enseñe y mientras me lo explica, me puede ir follando julio. Tampoco es mal plan.
- Que golfa eres, Miren.
Detrás iban andando Carlos y Pilar.
- Me han echado el mejor polvo de mi vida. ¿Cuándo nos vamos a Venezuela?
- Me estas resultando aún más zorra que Miren, que ya me parecía el colmo del pendoneo.
- Mira Carlos, hace dos meses era una chica que temía a los hombres y que pensaba que sólo nos hacían daño e iban a lo suyo. Me he pasado meses odiándoos. Ahora disfruto del sexo como una loca y encima estoy enamorada de un tío genial, que me folla de maravilla añadiendo cariño y me deja hacerlo con otros, que me lo hacen aún mejor, aunque sea solo sexo. Soy feliz a tu lado.
- Me alegro, pero tengo miedo de que envicies.
- No, porque a ti te quiero y no te cambio por otro.
- Bueno a ver qué hacemos en Ibiza.
- Divertirnos.
El resto de la semana lo pasaron saliendo por ahí, al cine, a algún concierto en vivo en un colegio mayor y enrollándose solo cada uno con su pareja.
A primeros de julio hicieron una excursión a Gredos. Los llevaron hasta el aparcamiento de la plataforma y desde allí atravesaron el prado de las pozas, subieron la cuesta y siguieron la senda de la laguna hasta llegar a ésta y al refugio tres horas después, porque pararon en la fuente de los Cavadores y, ya viendo al fondo la laguna grande, fueron bajando, parando de nuevo en la fuente los Barrerones y llegaron al refugio, situado junto a la laguna grande. Se registraron y les dieron plaza en una litera de una habitación para doce personas. Dejaron sus mochilas, sacaron los sacos de dormir, y los unieron para dormir de dos en dos, aunque sin poder hacer casi nada, ya que habría otras ocho personas más durmiendo en el cuarto. Luego se fueron a dar una vuelta por la orilla de la laguna y admirar el impresionante circo de Gredos, con un montón de cumbres formando una media luna y con el pico Almanzor, el más alto, a la derecha.
Esa tarde estuvieron paseando por la zona y preparando la excursión del día siguiente que era la subida al Almanzor, de 2500 metros. Fernando era el único no experto en montañismo, por lo que tenían que explicarle muchas cosas. Pilar, en cambio ya había estado en esa zona, tanto en verano como en invierno. Charlaron con otro grupo de dos parejas de Salamanca con los que iban a compartir cuarto y que también iban a hacer la misma subida. Eran cuatro, pero esperaban la llegada de otra pareja más. Cuando llegaron resultó que era su prima Chus y Javier, de los que no había sabido casi nada desde que se fue sus vacaciones en Piedrahita. Se abrazaron y presentaron a todos.
Cenaron y luego se pusieron al día las dos primas.
- Veo que ya has espabilado un poco – dijo Chus
- Un poco no, todo. – respondió Miren – me costó un poco arrancar, pero ahora no hay quién me pare. Y tú, veo que sigues con Javier.
- Bueno, hemos vuelto, lo dejamos un tiempo cuando me fui a estudiar a Salamanca, porque aquello fue un despendole. Cuando sales de un pueblo y te encuentras a toda esa cantidad de estudiantes con ganas de juerga, pues me lie con un montón de críos y lo dejé con Javier. Luego, cuando se me pasó un poco el cachondeo, volví con él, pero llevamos solo ocho meses, pero sin exclusividad, yo en Salamanca sigo teniendo mis rollos y alguna vez, cuando me viene a ver, nos liamos con otras parejas.
- Ya veo que te lo pasas bien en Salamanca. ¿Qué estudias?
- Me lo paso genial, a ver si vienes a verme. Ya te contaré el folleteo que ha sido. Estudio Biológicas. ¿Y tú?
- Yo he acabado primero de Caminos. Carlos y yo estudiamos juntos y Fernando es su hermano mayor.
- Entonces, ¿Estas saliendo oficialmente con Fernando?
- Si, llevamos seis meses, desde navidades. ¿Y Vega?
- Pues mi hermana no ha querido estudiar en la universidad y está en Ávila haciendo un módulo de formación profesional para ser analista o algo así. Pero, cuéntame cómo has pasado de ser, y perdona, la niña boba y ñoña que eras cuando estuviste en nuestra casa, a la mujer que ahora veo.
- Bueno, al volver me costó un tiempo empezar y luego me gustó Fernando y empezamos a salir.
- Cuenta, ¿y cómo fue eso de echarte novio? ¿Llegaste virgen?
- No me hagas contarte.
- Eso es lo que te digo, que me cuentes.
- Bueno pues primero tuve una relación larga de folla-amigo con Carlos, su hermano, ese de ahí, y Fernando nos pilló follando y se unió y estuvimos un tiempo haciéndolo los tres hasta que Fernando y yo empezamos a salir.
- ¿Y lo dejaste con Carlos cuando empezaste con Fernando?
- Bueno no, seguimos follando los tres y ahora se ha unido Pilar y los hacemos los cuatro y, a veces, algunos más. Carlos y yo estudiábamos juntos y nos echábamos tres polvos a la semana y luego sumé un polvo con Fernando, más los de los fines de semana, por lo que tenía con ambos más de cinco o seis polvos a la semana y estaba encantada. Luego, como te digo, se sumó Pilar y tuve que compartirlos, pero hemos añadido a algunos más y alguna chica y montamos fiestas de siete u ocho.
- Joder con la niña, como ha espabilado. A ver si voy a verte y me metes en esas fiestas.
- La verdad es que sí. Cuando quieras te vienes.
- ¿Y tan bien lo hace Carlos para seguir haciéndolo con él?
- Hace lo que yo le enseñé que más me gustaba, en realidad lo programé para que me lo hiciera de maravilla. Sabe hacer lo que le gusta a una mujer, casi como si fuese una chica y encima con un buen rabo y lo hace de maravilla. Fernando es más de improvisar.
- Me los tienes que prestar. No me voy de aquí sin probarlos a los dos.
- No sé cómo. Con Fernando no hay problema, pero con Carlos, no es mío, sino de Pilar y además aquí, vamos a ser doce en el cuarto. Vosotros seis y nosotros cuatro hacemos diez. A ver si no nos meten a nadie más.
- Eso lo arreglo yo con Jesus, el que organiza este Refugio, que le conozco bien y sé cómo convencerlo.
- Tu verás.
Por la noche no asignaron a nadie más a ese cuarto y se juntaron los diez. Al ser conocidos, quedaron en que habría libertad de hacerlo y cada uno se fue con su pareja, y pudieron echar un polvo antes de dormir. Fernando disfrutó de Miren bien pegados dentro del saco de dormir, manoseándola entera y luego ella se puso encima de él y se la metió, moviéndose lentamente y sintiendo el momento, haciendo el amor. Al acabar vio a su prima Chus que le hacia la seña de te he visto.
Por la mañana desayunaron fuerte y se prepararon para la ascensión al Almanzor. Iban a ir los diez juntos. Empezaron la subida hacia el Cuerno del Almanzor, yendo hacia la Hoya Antón y la cruzaron. Siguieron subiendo hacia la portilla Bermeja, ya a unos 2405 metros y alcanzaron el rellano donde se unen las pendientes que bajan de la portilla Bermeja y de la de Crampón. Tomaron el camino hacia la portilla Bermeja y giraron a la derecha ascendiendo todos en fila por una canal que les llevó hasta el cuerno del Almanzor y allí pararon, porque en la cumbre no cabían los diez. Fueron subiendo de tres en tres hasta el picacho de la cumbre del Almanzor, pero Fernando se quedó esperando. Cuando subieron Carlos, Miren y Pilar, se acercó Chus a Fernando y estuvieron charlando sobre Miren y cómo había sido empezar a salir.
- Fernando, no sabes lo pava que era Miren cuando vino a vernos, no sabía ni tocarse ella misma.
- Y lo siguió siendo hasta que empecé con ella, aunque estaba con Carlos. Se enrollaban como autómatas, sin nada de pasión. Pero cuéntame cosas de Miren en tu pueblo.
- Pues como te digo, no sabía nada. La introduje en el mundo del sexo y se medio enrolló con un primo segundo suyo y le hizo una mamada como gran hazaña. Pero ya veo como se ha espabilado.
- Quizás demasiado. Ahora tengo la sensación de que se me escapa.
- Eso me pasó a mí. Me escapé, me follé a medio mundo y luego volví con Javier.
- Pero yo le voy a dar la oportunidad de hacerlo estando yo a su lado, para protegerla y sin que tenga que dejarme y luego, cuando se le pase, seguiremos juntos. La quiero mucho y me gusta mucho.
- Puede que funcione y puede que no. Le puedes dar la posibilidad de follar con todo el mundo, pero no la de vivir nuevos romances, que también son necesarios antes de consolidar una relación definitiva. Cuando lo dejé con Javier, es porque estaba muy quedada con uno en Salamanca, pero me duró tres meses y luego lo dejé con él, y, cien polvos después, volví con Javier. Con él a mi lado no hubiera tenido esa experiencia. No hay fórmulas. A lo mejor, incluso estando contigo, descubre a alguien que le guste también.
- Ya veremos si funciona. Por intentarlo, qué no sea. Pero si alguna vez me dice que le gusta alguien, no la intentaré retener, la dejaré vivir ese romancee, como tú dices.
- Si la intentas retener, serás alguien que la coarta y, si se queda, te guardará rencor, y si se va, no volverá a ti. Pero si la dejas vivirlo, aunque a ti te dolerá mucho verla con otro, aumentarán las posibilidades de que vuelva a ti, si algo le sale mal.
- Gracias por el consejo, Chus. No es fácil convivir con una fiera salvaje como es Miren.
- Fiera salvaje es Miren y somos todas las mujeres, aunque os tengamos engañados y parezcamos corderitos. Tendrías que oír las conversaciones entre mujeres en baños y en peluquerías.
Luego se sentaron a comer algo y empezaron la bajada, haciéndolo por el mismo camino. Llegaron a la laguna por la tarde. Como no había duchas, se fueron a refrescarse, quitarse el sudor y lavarse a la laguna, medio despelotándose, especialmente para lavarse la entrepierna, con vistas a la noche.
Era muy difícil taparlas, por lo que los chicos abrieron las toallas para tapar la vista desde el refugio, aunque se las viera desde otros ángulos, pero sería en la distancia. Los cinco chicos hicieron un abanico y las cinco chicas se despelotaron y se lavaron y refrescaron bien con agua, restregándose bien sobacos, cuellos, las tetas y coños, enseñándoselo a los cinco chicos, metiéndose un par de dedos y tirándoles agua, dejándoles totalmente empalmados. Luego lo hicieron a la inversa y todos estaban bien empalmados. Finalmente se subieron todos al refugio.
Mientras cenaban en el comedor en unas mesas largas de madera donde podían sentarse los diez, estuvieron hablando de jugar a algo picante en el dormitorio, pero como estaban cansados, tenía que ser algo rápido. Las dos parejas que venias con Chus no querían participar, ya que acababan de empezar a salir y querían disfrutar juntos, aunque no les importaba que los demás follaran delante de ellos, porque se lo iban a pasar bien viéndolos, por lo que solo eran tres parejas para jugar.
Antes de irse al dormitorio Chus le dijo a Miren que tenía que ir a hacer una cosa y que luego volvía. Mire se interesó y le dijo que Jesus, el encargado le había pedido una mamada a cambio de dejarles solos en la habitación y que tenía que ir a hacérsela. Miren dijo que se apuntaba y dijeron que iban al baño y allí fueron las dos. Se metieron en el despacho y Jesus se bajó los pantalones y se sacó un pene grande y las chicas se tiraron a por ese pene, haciéndole una buena mamada, pero al final Miren se llevó el gato al agua por la buena mamada que le hizo y se corrió en su boca, tragándose la mitad y pasándole el resto a Chus en un morreo.
- Joder Miren, cómo has aprendido a zorrear – le dijo Chus
- Esto no es nada. No sabes de lo que soy capaz. – le contestó Miren.
Decidieron hacer un par de rotaciones entre las tres parejas participantes, con lo que todas estarían con todos. Se fueron a la habitación y las chicas se tumbaron y los chicos les empezaron a comer el coño, cambiando de chica cada pocos minutos. Carlos le hizo a Chus una comida espectacular, consiguiendo que se corriese en pocos minutos. Javier se deleitó con el coñito de las dos chicas, tanto de Pilar, como de Miren, que la recordaba de Piedrahita y la había visto desnuda lavándose y le habían entrado unas ganas terribles de follársela. Luego pasaron a subirse encima de ellas y tener unas penetraciones muy placenteras, sin grandes florituras por la poca facilidad de movimientos, pero con el morbo de estar todos pegados en la misma litera larga, y poderse tocar unos a otros mientras tenían encima a otra persona. Así Carlos penetró a Cris, mientras a su lado Pilar lo era por Javier, y Fernando lo hacía con Miren, y luego cambiaron, y Javier pasó a hacérselo a Miren, y Fernando a Cris. Al final durmieron cambiados Fernando con Cris, Javier con Pilar y Carlos con Miren. Carlos le dijo al oído a Miren que era la primera noche que iban a pasar juntos, ya que, hasta ese momento, solo había habido polvos, muchos, pero no una noche abrazados. A mitas de la noche se despertaron y lo volvieron a hacer de forma silenciosa, con Miren subida y tumbada encima de Carlos.
Al día siguiente volvieron juntos a la plataforma, se despidieron y quedaron en que se juntarían de nuevo en Piedrahita o en Salamanca. Luego volvieron a Madrid.
Los siguientes días los dedicaron a preparar el viaje a Formentera.
A mediados de Julio se fueron en autobús a Denia y tomaron el ferry a Formentera.
Una vez allí alquilaron unas bicicletas y se fueron con las mochilas al hombro hasta la casita que habían alquilado en la parte sur de playa de Migjorn. Pasaron por la inmobiliaria a recoger las llaves y el plano de situación, y llegaron como a la media hora, pedaleando a pleno sol, por lo que estaban sudando a mares. Entraron en el chalecito, que tenía dos dormitorios y un sofá cama y estaba muy apartado de cualquier otra casa, con la playa a un paso. Descargaron las mochilas, bebieron agua y agarrándose todos de la mano corrieron a darse un baño en pelotas en el mar.
Luego las chicas organizaron la casa y los chicos se fueron a comprar comida para esos días a un supermercado cercano. No podían comprar demasiado por tener que llevarlo en las bicicletas. Compraron arroz, tomate frito, pasta, cervezas, etc. Luego volvieron pedaleando. Prepararon la comida y decidieron jugarse los cuartos, pero no se les ocurría cómo hacerlo.
- Venga, somos tres parejas y hay dos cuartos. ¿Cómo nos organizamos? – preguntó Carlos.
- Buenos somos dos parejas y dos amigos, porque Jorge y Susana no están saliendo – dijo Pilar – los cuartos deben ser para nosotros y tener intimidad.
- Intimidad te voy a dar yo con esto – le dijo Jorge.
- No seas grosero, Jorge – le dijo Pilar.
- Buenos, no nos peleemos – dijo Fernando – al final vamos a estar haciendo juegos e intercambios, por lo que eso no es del todo exacto. Venga, ¿Cómo lo hacemos?
- ¿Y si ponemos los tres colchones juntos en un sitio y dormimos los seis juntos? – propuso Miren
- Buena idea, vamos a ver dónde – dijo Carlos – podemos poner el comedor en un dormitorio y dormir todos en el salón.
Así lo acordaron e hicieron un gran movimiento de muebles y al final quedó toda una gran parte del salón cubierta de colchones, donde cabrían los seis juntos.
Luego comieron y decidieron echarse la siesta. Decidieron jugarse las parejas. Metieron en una bolsa los nombres de las chicas y en otra la de los chicos. Sacaron papeles dos a dos y salió Miren con Carlos, Jorge con Pilar y Susana con Fernando. Se tumbaron todos en la gran cama y empezaron a tocarse por parejas.
Miren y Carlos lo tenían muy estudiado, por lo que se calentaron rápido, follaron perfectamente coordinados y llegaron a la vez, completando un kiki algo más ilustrado. Jorge le metió una buena follada a Pilar, desde atrás y dándole duro, y ella se acercó a Carlos que estaba boca arriba con Miren encima y se estuvieron besando mientras se la metían, hasta que se corrieron también los dos. Por otro lado, Fernando le comió bien el coño a Susana y cuando esta llegó se puso encima de ella y se la metió poco a poco, disfrutando el sexo, sobándole las tetas y llegaron juntos otra vez. Luego cada uno se fue con su pareja. Miren se abrazó a Fernando y se estuvieron besando.
Luego por la tarde, mientras preparaban la cena, Miren sacó el tema de qué iban a hacer esos días.
- Vamos a ver qué hacemos estos días. Yo necesito juerga, que llevo todo el año estudiando. ¿Qué se os ocurre hacer?
- Follar – dijo Carlos
- Eso ya lo hacemos los viernes y algunos días más, y más entre nosotros. A mí que me folle Jorge, y perdona Jorge, ya no me pone. Necesito algo más. – dijo Miren
- Tu necesitas venezolanos – dijo Pilar
- Pues puede ser, o italianos o españoles, pero creo que necesitamos desmadrarnos y hacerlo con gente nueva. – dijo Miren
- Vamos, que quieres zorrear – dijo Fernando
- Más que nunca, cariño.
- Pues a ver cómo lo hacemos. Estamos aislados.
- Yo creo que debemos salir de caza y traernos las piezas aquí para comérnoslas. – dijo Susana
- No parece fácil en bicicleta. Podemos alquilar motocicletas y así nos podemos mover.
- Pues mañana lo hacemos y quemamos la isla. – dijo Miren. – además hay que ir enseñando todo, que se vea que somos unas buenas zorras.
- Que peligro tienes – dijo Pilar – ¿y esta noche?
- Yo pregunté en el supermercado – dijo Jorge- y me han dicho que hay un sitio por aquí cerca, un Bar hippie, que han abierto hace un año y que esta animado. Podemos ir en bici, no está a más de un kilómetro.
- Pues vamos – dijo Miren.
Así lo hicieron. Cenaron en pelotas, metiéndose mano y calentándose. Luego se pusieron ropa cómoda y las chicas un vestido tipo ibicenco sin sujetador y unas bragas blancas. Al salir e irse a montar en las bicicletas, Susana se puso una braguita, que se quitó en cuanto llegaron al sitio. Al llegar se encontraron una caseta de pescadores, pequeña y mal pintada. Había música hippie, alternando música hindú con música del tipo de la ópera Hair. Se sentaron y pidieron unas cervezas. No había mucha gente, unas cuarenta personas, con pinta de hippies, rastas, mal vestidos y fumando hierba. No era el tipo de gente que le iba a unos pijos de Madrid, procedentes del barrio de Chamberí o Salamanca.
- ¿Nos fumamos un canuto? – preguntó Jorge
- Nunca lo hemos hecho – dijo Miren
- Algún día lo teníamos que probar y hoy es perfecto. El de la barra me lo vende ya preparado. Uno para seis no puede ser malo. – dijo Jorge
- Bueno, pero no fumamos.
- Venga, vamos, - dijo Jorge y se fue a la barra.
Volvió con otras seis cervezas, y un porro. Lo encendió y se lo fueron pasando, metiéndole cada uno una calada, hasta hacer tres rondas. Empezaron a encontrase algo mareados, pero bastante eufóricos y desinhibidos. Se empezaron a reír de tonterías. La gente de alrededor estaba igual, y luego, avanzada la noche se pusieron varias peronas de ambos sexos a bailar y Miren y Pilar rápidamente se unieron a ellos, bailando en plan bobo. Luego se unieron Susana y Jorge. Algunas personas empezaron a quitarse ropa y Miren también se apuntó a hacerlo, dejando caer su vestido y quedándose solo con la braguita. Pilar, al verla, hizo lo mismo, acercándose a ella y metiéndole un buen morreo y sobándole las tetas.
Fernando y Carlos se miraron y empezaron a mosquearse y a estar atentos, no les gustaba nada como se estaban desarrollando las cosas.
(Continuará)
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