La vida de Sara. Parte 18
El puente de diciembre prometía escapadas prohibidas, pero la caída fue más que física. Cuando la sangre y la verdad llegaron al hospital, la vergüenza fue la única herida que no sanaría.
Ya habíamos consumido el primer día del puente. Era mediodía cuando desperté y estaba sola en aquella casa rural. Empecé a llamar a voces a Iván y no contestaba nadie. Cuando ya me ubiqué, miré el móvil y tenía un whatsapp de él diciéndome que se había ido a comprar unas cosas al pueblo que en un rato volvería. Además de su Whatsapp, tenía también de Aitor y de Adrián.
Adrián que le mandase fotos con mi amiga, en plan desconfiadísimo claro. Aitor diciéndome que no había podido dormir pensando que yo estaba follando con otro, en plan recién enamorado. O a otros pensé tras el trío con Marco. A ambos no les hice demasiado caso, sabía que a la vuelta del puente me tocaría lidiar con ellos, además de trabajar muchísimo pues se acercaba la navidad y en el trabajo ya me habían avisado los compañeros de que había mucha faena durante ese tiempo. El puente de Diciembre era una vía de escape mental. O eso pensaba. Pero sería más el principio del fin..
Llegó Iván al rato. Había ido a comprar comida.
- "Bueno que te pareció lo de anoche?" Le dije llegando a la cocina con un conjunto de sujetador y tanga negro y con postura sugerente mientras él colocaba la compra.
- "Pues bien. Marco estaba muy rayado porque al final está casado y le conoce todo el pueblo y encima con dos hija. Pero disfrutó muchísimo follándote. Llevaba años sin follarse a otra que no fuese Clara, su mujer"
- "Pues como me alegro. Ojo lo bien que folláis los maduritos eh. Y yo en Madrid perdiendo el tiempo con niñatos"
- "Pues ya lo ves Sarita" mientras acabó de colocar la compra se acercó a mi y empezó a besarme y a quitarme el sujetador y el tanga subiéndome a una especie de barra americana que hacía de barrera entre el salón y la cocina. En ella apenas un poco inclinado hacia mi empezó a lamerme el coño como el que come en la barra de la cocina.
- "Te gusta mi coño a que si?"
- "Me gusta lo caliente que eres"
- "Esta noche otro trio no? En este pueblo habrá más tios buenos no?
- "Veremos que se puede hacer" y empezó a empalarme conmigo todavía sobre la barra americana.
- "No te cansas de follarme a que no?"
- "Desde luego me pones a mil"
- "Quién te folla mejor tu novia o yo?"
- "Por supuesto que tu. Eres la chica más zorrita que conozco"
Apenas la sacó del coño tras la conversación morbosa que estábamos teniendo y me llenó todo el abdomen de leche que salió disparada hasta la altura del cuello.
- "Joder que abundancia. Quien diría que te has corrido hace unas pocas horas"
Comimos y por la tarde nos fuimos a hacer una ruta de senderismo por la zona que acababa en un río y de la que Iván hablaba muchísimo. Iván era un tio que pese a su edad estaba obsesionado con cuidarse, con el deporte, con comer sano. Mientras a mi me hizo para comer un solomillo de carne gallega, él se comió una ensalada de quinoa y una naranja y estaba tan fresco. Decía que era la costumbre. Yo la verdad es que estaba un poco preocupada por ese tema. Desde el principio de la historia os he contado que no soy una chica gorda, pero si tendente a engordar y si me dejo cojo kilos muy rápido. No hago deporte que no sea follar. Y por épocas voy al gym, a veces me preparo carreras populares de 10 kilómetros y poco más. Pero no tengo una rutina como tal. Desde ese verano había engordado unos 3 kilos. Mis tetas estaban mucho más gordas, el culo igual, y ese día haciendo la ruta me noté asfixiada muy rápido. Estaba oxidada, entre comer mal, beber alcohol y salir de fiesta. Al menos pensaba que mi trabajo de camarera me iba a venir bien para no coger demasiados kilos más. Iván me decía que él me preparaba una rutina para perder peso y tonificar.
- "Pero si tu estarás muy bien de físico pero te parto en la cama" le dije vacilándole.
Llegábamos casi al final de la ruta conmigo asfixiada y en una especie de camino que tenía al lado un terraplen, pisé mal y rodé varios metros hacia abajo. Mientras Iván solo podía desde lo alto del camino gritar mi nombre y correr detrás de mi teniendo sumo cuidado para no caerse él también ya que la pendiente era inclinada. De repente perdí el conocimiento al golpearme en la cabeza con una piedra.
Desperté en un hospital. Atacada de los nervios y con dos piernas en alto, ambas escayoladas y con varias vendas por la cara. Además de un dolor de cabeza intenso. Algo peor que una fiebre alta.
- "Pero que es esto?" Empecé a gritar nerviosa y a intentar moverme.
- "Hola Sara. Soy Celia la doctora que te ha atendido tras tu caida en el monte. Y esta es Fuencisla la enfermera. Te vamos a hacer unas preguntas para ver si tienes amnesia, vale?"
Me empezaron a preguntar que con quien estaba cuando me caí, mis apellidos, el nombres de mis padres y alguna cosa más rutinaria. Y les respondí bien. Habían pasado casi 5 horas. Eran más de las 10 de la noche.
- "Necesito ver a Iván por favor"
- "Ahora dejamos pasar a tu novio. Vamos a ver como tienes ese golpe de la cabeza, y si tenemos que reforzarte el vendaje y le avisamos"
A mi novio pensé? Lo que me hacía falta otro más..
Al rato entró Iván, y me contó todo lo que había pasado tras quedarme sin conocimiento. Le ayudaron unos montañeros a llevarme hasta la carretera y allí hicieron autostop hasta que una pareja me acercó al hospital. Me dijo además que sangré muchísimo que se asustó una barbaridad pensando que hasta me podía morir y que ¡¡HABÍA LLAMADO A MIS PADRES!! Si si como lo leéis. Había contactado con ellos a través de Laura, que no se si recordáis tenía su número de cuando hicimos el trío.
- "Pero que coño dices?" Le dije con los ojos como platos y con mirada asesina
- "Lo siento Sara imagínate la vergüenza que me ha dado tener que contarles todo y conociéndome como me conocen de cuando era vecino"
- "Pero que me matan tio. Que ellos además saben que estoy con Adrián. Pero que cojones van a decir ahora. Madre mía no quiero volver a casa nunca"
- "No, si ellos están viniendo de camino. Se han quedado preocupadísimos"
En ese momento me quedé muda. Si me hubiese podido mover de la cama le mato a Iván, y por supuesto a Laura al volver a casa por darle el número de teléfono de mis padres.
Estaba atacada en el transcurso de esas horas hasta que llegaron mis padres. Llamé a Laura al rato de eso buscando consuelo.
- "Pero tia por que le das el teléfono de mis padres. Pero estáis locos?"
- "Hombre cuando me ha llamado Iván estaba atacado diciéndome que sangrabas mucho y yo también he pensado que lo mejor era decírselo a ellos"
- "No le habrás dicho nada a Adrián, no?"
- "Que va yo no. Y no creo que tus padres le hayan avisado no?"
- "Espero que no porque imagínate si se presenta aquí con ellos"
No me tranquilizó nada. Al revés, me puse a llorar que ahora a saber si venía Adrián la que se iba a liar o que que me iban a decir mis padres ya que Iván me sacaba casi 25 años que encima sabían que tenía novio. Que vaya imagen iba a dar. Que aunque tuviese 19 años era un palo tremendo para ellos. En fin pues lo que a cualquier chica de mi edad en esas circunstancias. A mi padre no le hacía gracia que tuviese novio y era de mi edad pues imagínate que le estuviese poniendo los cuernos en Galicia con un tio de 43 y al que conocían de la comunidad.
Apenas a las dos horas empecé a escuchar voces en el pasillo del hospital.
- "Sinvergüenza, Te voy a romper la cabeza. No te da vergüenza?"
Era la voz de mi padre claramente dirigiéndose a Iván. Insultos de mi madre por otro lado también hacia Iván y miembros del personal de seguridad del hospital intentando calmar la situación ya que además era más de medianoche. Yo moría de la vergüenza y del miedo a lo que me dijesen mis padres. Al menos no había venido Adrián pensé para consolarme un poco.. Opté por hacerme la dormida y que mañana fuese otro día..
- "Sara hija" la voz de mi madre intentando despertarme de manera tranquila.
Abrí los ojos sin decirles nada y timidamente, como si llevase ya un rato dormida o me hubiese hecho efecto algún medicamento.
- "No te preocupes Sara descansa. Mañana hablamos"
Al menos en ese momento me quedé relajada en la habitación. Pero en unas horas tocaría afrontar la realidad
La noche pasó como un suspiro y a las 7 de la mañana del Sábado del puente de Diciembre ahí estaban mis padres en la habitación. Entraron y cerraron la puerta. No sabía donde estaba Iván imaginaba que allí con ellos en la sala de espera no claro. Ahora si tocaba afrontar la realidad.
- "Bueno Sara sabes que ahora tienes que estar un tiempo en silla de ruedas no? Nos ha dicho el médico que te has roto la tibia, el peroné en una pierna y la rótula y varios dedos del pié en la otra. Y has tenido suerte porque no te has hecho nada en los brazos y te podrías haber dañado la columna" dijo mi padre en un tono bastante calmado
- "Ya lo se. Y fue de la manera más tonta no os creáis"
- "Y por otro lado que hacías tu aquí con el tio este y teniendo novio como tienes? Y no nos cuentes milongas porque aquí jugando a los senderistas no me voy a creer que habéis estado" dijo mi madre bastante más cabreada mientras mi padre miraba por la ventana negando con la cabeza.
- "Y que quieres que te diga mama?" No supe decirle nada más.
- "Pues la verdad. Que mi hija se esté acostando con un tio de 45 años que tendrá y que encima lo hagas teniendo novio"
- "No se que decirte mama" Estaba tan avergonzada y encima delante de mi padre me cohibía todavía más.
- "Eres una mentirosa Sara y a saber todas las veces que me dices que vas no se donde y te vas con este o con el otro, que a saber con cuantos más estás" insistió mi madre mientras mi padre seguía callado y amarillo de la rabia sin si quiera mirarme.
Me intenté excusar un poco que llevábamos poco tiempo quedando que yo no le había sido infiel a Adrián nunca pero que ahora no estábamos bien y lo mismo le dejaba.
- "Pero que tiene 45 años Sara" dijo mi padre a voces de repente y explotando.
- "43 le corregí" timidamente
- "Tu eres una puta sinvergüenza y la culpa es nuestra por permitirte todo. Y una guarra. Que mi hija se ande follando a un tio de casi mi edad. Pero de que cojones vas?" Yo empecé a llorar mientras mi madre empezaba a decirme que si usaba condón etc.
Estaba siendo el rato más incómodo que había tenido con mis padres nunca y con diferencia. Jamás había hablado con ellos de sexo como ningún joven imagino. Menos mal que nos interrumpió una enfermera para cambiarme las vendas y echó a mis padres de la habitación. Al rato ya entraron más calmados.
- "Pásame el móvil mama" la dije después de que me contasen que habían cogido un hotel para quedarse mientras me daban el alta. Serían un par de días o tres según la médico.
Iván me decía que se había ido a la casa rural de nuevo y que lo sentía pero que mi padre le intentó agredir y que no quería problemas siendo guardia civil.
Estábamos en un hospital a unos 50 kilómetros del pueblo de la casa rural. Asi que no le vería más. Por la tarde ya cuando todo se tranquilizó con mis padres les conté a Adrián y a Aitor por el whatsapp lo que me había pasado. Bueno a Adrián obviamente no le conté que estaba con Iván y le dije que fue el padre de mi amiga el que llamó a mis padres y un sin fin de mentiras más...
Cerca de cinco días después recibí el alta médica y pudimos volver mis padres y yo a Madrid. Me esperaban unas navidades duras y un tiempo de recuperación muy largo que derivaría en otra baja laboral, la segunda tras la corrida en el ojo de Adrián.
Me sentía un puto desastre..
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