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Dominaciónsept 2022

Una vida peculiar (Cap. 2: La perra es castigada)

No es solo obediencia; es la pérdida total de dignidad. Mientras ella sirve la cena y limpia los restos de sus amos, el castigo por un error mínimo la encierra en una jaula, obligándola a escuchar cómo ellos disfrutan mientras ella sufre. ¿Hasta dónde está dispuesta a llegar por placer?

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Antes de empezar me gustaría agradecer a todas esas personas que se tomaron el tiempo para leer, comentar y valorar el primer capítulo, se me ha quedado un relato largo, no sé si mucho pero bueno. Si preferís relatos más cortos comentádmelo. Y he decidido cambiar el tiempo de narración ya que así me siento más cómodo. Espero que os guste. Ahora vamos con la historia; así acabó el capítulo anterior:

Ya he acabado el trabajo y me dirijo al ascensor para coger el coche e ir a casa, voy justa de tiempo así que me tengo que dar prisa para llegar a la hora y el huevo que acaba de empezar a vibrar otra vez no me ayuda a eso, madre mía soy una charca ahora mismo, a este paso me meo encima.

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Eran las 21:00 en punto cuando estaba entrando por la puerta de casa. Estaba todo tranquilo, solo se escuchaba un ruido leve procedente de la televisión del salón. Dejé el bolso en la entrada y me desnudé por completo, dejando el vibrador dentro del coño y cambiando el "plug de calle" por el "plug de casa" (la diferencia es que el de calle es un plug con una joya rosa y el de casa es un plug con una cola haciendo referencia a la perra que soy).

-Estás tardando mucho perra- me dijo mi ama desde el salón. -Ven aquí que ya sabes lo que te toca.

Me puse a cuatro patas y me dirigí hacia el salón donde estaba mi ama, iba con una camiseta de tirantes y unos pantalones de pijama; cuando me vio aparecer no dijo nada, solo se abrió de piernas y me señaló su coño. Me acerqué a él y cuando le bajé los pantalones me agarró del pelo y me pegó la cara a su coño impidiéndome hacer cualquier otro movimiento que no fuese lamérselo. Llevaba ya un rato cuando mi hermana empezó a convulsionar, síntoma de que se iba a correr pronto; no tardó en llegar la corrida sobre mi boca haciendo que me tragase todos sus fluidos de ese sabor tan característico del cual ya estaba acostumbrada. Cuando acabó me apartó dejándome en el suelo con la cara brillante de su corrida.

-Uff puta, hay que romper una lanza a tu favor, comes coños muy bien, yo creo que es de todas las veces que me lo has comido ya. En fin, Alex va a llegar en nada y recuerda que tienes castigos pendientes, pero de momento prepáranos la cena. Con una tortilla francesa para cada uno vamos bien. Después te pones con tus labores, ya sabes, fregar los cacharros, prepararnos la bañera, barrer y fregar el suelo, limpiar tus accesorios... ¿te has quitado el huevo vibrador?

-No ama, no sabía si me lo tenía que quitar al llegar y por las dudas he decidido dejarlo dentro.

-Muy bien, pues sácatelo y límpialo.

Me saqué el huevo de mi coño y me lo llevé a la boca; cada vez que tengo que limpiar alguno de los accesorios es con la lengua, da igual de donde haya salido. A veces incluso tengo que limpiar lo que usa mi ama. Podría decir que los plug es lo menos raro que me he llevado a la boca hoy en día.

-Sigues encharcada, como se nota que te gusta ehh. Pues no te preocupes que a partir de hoy tu coño va a ser el alojamiento de ese huevo. Venga ve a la cocina a prepararnos la cena y deja el huevo en el cajón de la entrada.

Hice lo que me pidió y me dispuse a hacer la cena. En esta casa casi siempre cocino yo y es para mis dos amos, después de que acaben me dan lo que haya sobrado para que me lo coma. No tengo permitido sentarme nunca a la mesa a no ser que haya visita que aún no sepa de mi condición, pero siempre como después de ellos, nunca a la vez. Tengo un comedero y bebedero en el suelo donde me sirven la comida.

En cuanto a pertenencias en la casa, no tengo ninguna; desde que pasé a ser el juguete no me queda nada. Toda la ropa que tenía en el armario de la habitación principal se sustituyó por blusas de distintos tipos y colores 2 tallas menos, y faldas que me llegan por la mitad del muslo, todo lo demás se tiró a la basura o pasó a ser parte de mi hermana: como los bolsos, los tacones, los zapatos y algún que otro tanga; sujetadores ningunos porque mi hermana tiene las tetas un poco más grandes que yo. La cama de matrimonio de la habitación principal también pasó a ser de mi hermana y yo ahora solo duermo en el suelo, algunos días si me he portado muy bien me dejan dormir con ellos, aunque eso no creo que hoy ocurra.

Acabé de preparar la cena y llegó "mi novio", ahora más mi amo, Alex. Mi hermana se fue corriendo hacia la puerta y se abalanzó contra él en el momento que esta se abrió.

-¿Qué tal, qué has hecho hoy?- dijo mi hermana sin parar de besuquearle y abrazarle. Esto lo hacía para joderme más aún, sabía que eso me molestaba mucho y me cabreaba con ella incluso antes de que me convirtiese en su sumisa, siempre he sido celosa, pero ahora no podía hacer nada más que mirar.

-Pues nada fuera de lo normal, he estado con unos amigos tomando unas cervezas y cuando me has dicho que hoy había que castigar varias veces a la puta, me he ido a comprar esto.- sacando una bolsa bastante grande de detrás de su espalda.

-Uy uy ¡qué bien!- mi hermana estaba emocionada por lo que había en la bolsa, yo aún no sabía que era lo que contenía. -Puta, ven aquí a darle la bienvenida a tu amo como se merece, ya estás tardando.

Me acerqué a cuatro patas y me dispuse a hacer lo mismo que con mi ama, le bajé los pantalones hasta las rodillas y me metí su polla en la boca, saboreándola, pasando la lengua de arriba a abajo. Mi ama me agarró la cabeza y me empujó la cabeza contra el cuerpo de mi novio provocando que mi nariz chocase con la base de su polla. Yo en este punto era un ser controlado por otra persona, no tenía control ninguno sobre mi cabeza, era mi hermana la que llevaba el ritmo. En este caso no me importaba tanto ya que la polla de mi novio siempre me ha encantado y he hecho cualquier cosa por comerme ese rabo cada vez que he podido.

-Uff perra me voy a correr, para para que no quiero correrme en tu boca, María dame tus tetas.

-¡Enseguida!- me apartó de su polla, se arrodilló quitándose la camiseta y cogiendo sus tetas con las manos se las ofreció. Acto seguido Alex tuvo una abundante corrida en las tetas de María.

Después mi ama se me acercó y sin decir nada me puso sus tetas en la boca. -Chupa perra, límpiame entera, que no quede ni un rastro de la corrida-.

Cogí los pechos de mi hermana y me fui metiendo los pezones en la boca uno a uno, chupando todo recorrido y succionando. En ese momento mi amo me dio una fuerte palmada en el culo que no me esperaba y como acto reflejo mordí el pezón de mi ama.

-¡AYYY! SERÁS PUTA, ¿POR QUÉ ME MUERDES?- me gritó dándome un fuerte empujón que me tiró al suelo. -Ahora te vas a enterar, si ya tenías tres castigos pendientes este es la gota que colma el vaso.

-Lo siento, lo siento, lo siento, no era mi intención.

Me agarró del pelo y me arrastró hasta la cocina. Me levantó y me dobló contra la mesa. -No se te ocurra mirar, llorar, gritar ni moverte, como vea que haces cualquier movimiento te mato, ¿me entiendes?

Estaba echa una furia, nunca la había visto así y me aterraba. -Ahora vas a recibir veinte azotes, y vas a contar cada uno y me dirás: "gracias ama por castigar a esta perra sumisa, me lo merezco". ¿Entendido? Vale pues empezamos.

Antes de empezar me ataron las manos a mi espalda para que no las moviese. Mi ama cogió una espátula (aún no lo sabía, me enteré después) y con todas sus fuerzas la estalló en mi nalga derecha. No sé cómo lo hice, pero me contuve de gritar y dije:

-Uno, gracias ama por castigar a esta perra sumisa, me lo merezco.

Y así sucesivamente hasta llegar a los veinte azotes, tenía el culo rojo como un tomate y me picaba horrores. -¿Sabes por qué estás siendo castigada?- me preguntó mi amo desde atrás.

-Sí amo, por ser una perra sumisa que no sabe obedecer.

-Muy bien, pues como no sabes obedecer esto aún no ha acabado. Nosotros vamos a cenar, mientras, ve a la habitación y trae el gancho. Vienes, te metes debajo de la mesa y me comes la polla hasta que te diga que pares.

Tuve que ir de rodillas porque no me desataron las manos, llegué a la habitación y abrí el cajón donde estaban todos los accesorios, cogí el gancho con la boca y me dirigí a la cocina. Estuve comiéndole la polla un buen rato mientras ellos hablaban tranquilamente en la mesa, a veces del día, a veces de mí, de lo que me iban a hacer, de que merecía ser castigada...

-Vale puta, para.- me dio un empujón con el pie para apartarme. -Sal de debajo y súbete a la mesa con el culo en pompa. Hoy no vas a cenar para que aprendas.

En ese momento habló mi ama. -Bueno, se me ocurre una forma de que cenes. Espera ahí y no te muevas.- Se levantó de la silla y se acercó con las sobras de su plato hacia mí.

-Vamos a probar una dieta distinta, ¿vale?- me dijo mirándome con una sonrisa en la cara. Eso no podía ser bueno.

Empezó a acariciarme mis agujeros, tanto el del culo como el coño. Me quitó el plug y me lo metió a la boca. -Joder, te has mojado aún más cuando te he azotado, es que no puedes parar de ser una puta- y me dio una palmada en el coño. -Bueno vamos a ver si esto funciona.

Me introdujo dos dedos de golpe en el culo y empezó a separarlos para intentar dilatar más el agujero (el plug que llevo ya es de un tamaño considerable así que ya de por sí lo tengo dilatado). En cuanto vio que tenía una abertura a su gusto, me metió las sobras de la tortilla en el culo.

-Uy mira, pero si entran. Perfecto pues baja a comerme el coño que me apetece volver a correrme.- Con el culo lleno de tortilla bajé de la mesa y me volví a poner entre las piernas de mi ama para comerle el coño.

-Uff puta es que esto es un vicio, en serio hermanita, comes coños muy bien, deberías sentirte orgullosa de ellos. Mete la lengua que me voy a correr. ¡OH DIOS, OH DIOS, OH DIOS! ¡ME CORROOOOOOO!

Y explotó en mi cara volviendo a dejarme la cara completamente brillante. Ahora habló mi amo.

-Vale perra, vuelve a darte la vuelta para sacarte la tortilla, no vaya a fermentar jajaja.-Metiéndome dos dedos me sacó la tortilla y la acercó a mi boca. Yo estaba asombrada, nunca me habían hecho algo así. -¿A qué esperas? Come.

Abrí a boca y la tortilla pasó de estar en mi culo a mi boca, mastiqué un poco intentando no saborear mucho; sabía fuerte pero no más allá de ello. "Menos mal que me hago un enema todas las mañanas y ese día no había comido mucho" pensé. No sin esfuerzo conseguí tragar.

-¿Te ha gustado? Pues a partir de ahora como vuelvas a hacer algo así, esa será tu comida, así que procura tener tu culo limpio por dentro para que no te lleves ninguna sorpresa. No será nuestra culpa que te tragues algo con sabor a mierda, si eso pasa es porque tienes el culo sucio como las perras. Ahora vuelve a coger la cola con la boca y nos vamos al baño, aún tienes que prepararnos la bañera, barrer, fregar y limpiar los cacharros. Me da que hoy te vas a ir a dormir bastante tarde perrita. En fin, vamos al baño.

Una vez en el baño, yo vine de rodillas porque aún no me habían desatado, me dirigí hacia la bañera para llenarla de agua. Llevaba mucho tiempo sin hacer mis necesidades y tenía ganas de hacer pis. Mis amos pasaban de mí, estaban los dos completamente desnudos, se tocaban, se reían, tonteaban, parecían dos enamorados, y como me jodía eso, pero no podía hacer nada. Mientras se llenaba la bañera me dirigí a ellos para llamar su atención. Mi amo me miró y me quitó el plug de la boca. -¿Qué quieres?

-Permiso para hablar, señor.

-Dime

-¿Puedo hacer pis? Llevomucho tiempo sin hacerlo y ya no aguanto más.- Estaba de rodillas con la cabeza alzada mirándole y las piernas muy juntas intentando contenerme.

-Mmmmmm permiso no concedido. Ya sabes que la última eres tú en hacer las cosas, así que espérate a que nosotros acabemos en el baño.

-Pero, por favor no me aguanto.

-¿No te ha dicho que te esperes, puta?- me dijo mi hermana casi gritándome. -Si te dice que te esperas pues te esperas, y ya está.

Cogió el plug y me lo volvió a meter en la boca impidiéndome hablar. -Agáchate mostrándome el culo.- Hice lo que me dijo y me introdujo el gancho que llevaba mi ama en la mano (yo ya me había olvidado de él), después me hizo una coleta y con la cuerda que tenía en las manos me ató una parte a la coleta y la otra parte a la anilla que salía del gancho, dejándome en una postura bastante forzada a cuatro patas con la cabeza totalmente echada hacia atrás.

Se metieron en la bañera y me dejaron en medio del baño en esa posición, no llevaba mucho cuando ya me empezó a doler el cuello.

Las ganas de hacer pis aumentaban cada vez más, no podía parar de pensar en eso y el ver a mis amos jugar con el agua no ayudaba; así que sin más me meé encima, de la rabia y la impotencia por no poder hacer nada empecé a llorar silenciosamente. Mi amo se dio cuenta de que estaba llorando y me preguntó: -¿por qué lloras?

Mi ama miró entre mis piernas y vio que se había formado un charco amarillo debajo. -Será guarra, llora porque se ha meado y sabe que ha hecho mal. Si pues ya verás, es que no aprendes, a este paso me voy a hacer daño en la muñeca de tanto azotarte.

Se salió de la bañera y se dirigió a mi culo ahora más accesible dispuesta a volver a pegarme, aún lo tenía rojo de la azotaina de antes, cuando habló mi amo: -espera, vamos a hacer una cosa mejor en vez de pegarla, vamos a humillarla. Además, esto a la larga puede ser beneficioso para nosotros. Él también se salió de la bañera, me sacó el plug de la boca y me lo metió en el coño (no es su sito ideal porque se puede salir con facilidad).

-Procura que no se te salga o te lo pego con esparadrapo, tu verás.- Se acercó a mí y apuntó con la polla a mi boca. Sin más preámbulo empezó a mearse en mi boca. -Trágatelo, lo que no te hayas tragado lo vas a tener ahí hasta mañana porque ya es muy tarde, no te da tiempo a hacer todo lo que tienes que hacer.

Siguió con una meada abundante, no era rápida tragando lo que provocaba que algo se escapase de mi boca y acabase por mi barbilla y el suelo. Cuando acabó me metió su rabo en la boca para que se la limpiase.

-¡Hala! Ahora quiero yo.- dijo mi hermana, y haciendo exactamente lo mismo que mi amo, me meó en la boca tragándome parte de su meada, después cogió un mechón de pelo que tenía suelto y se secó el coño con él.

-Muy bien, ahora tienes 5 minutos para limpiar con tu lengua lo que hay por el suelo en lo que María y yo nos preparamos para irnos a dormir. Si en esos cinco minutos no has acabado, lo limpiarás mañana; te recomiendo que lo hagas todo hoy porque mañana estará reseco y pegado al suelo, por lo que te será más difícil.

Me puse manos a la obra a chupar el suelo y limpiar las tres meadas que había, estaba en una postura bastante forzada ya que la cuerda que unía mi pelo con el gancho estaba muy tensa, provocándome dolor en el culo.

Pasaron esos cinco minutos y apareció mi amo: -se acabó el tiempo, veo que aún te falta una parte, bueno pues mañana lo limpias. Por cierto, hoy duermes así, por guarra, puta y por los castigos que se te han puesto, y como hueles a mierda porque no te has duchado por sucia, dormirás en la jaula del armario. Veo que no puedes moverte con facilidad y como no estás autorizada a quitarte eso (señalándome el gancho), mañana llegarás tarde al trabajo.

Al ver mi cara de preocupación me dijo: -no te preocupes ya he mandado un mensaje desde tu móvil a tu secretaria diciendo que te encontrabas muy mal y que mañana llegarías tarde. Además, es tu empresa, puedes llegar a la hora que quieras. Así que nada, vamos a la jaula.

Sin decir nada agarró la cuerda que tenía a mi espalda y la levantó un poco, provocando que se me tensase más el culo. Abrió el armario y dentro había una jaula para perros, perfecta para mi tamaño, una vez dentro yo no podía moverme nada.

-Mañana te levantarás a la hora que nosotros nos levantemos y tendremos que hablar muy seriamente acerca de tus deberes y normas. Por cierto, que no se te caiga del coño el plug eh, ya tú te buscas la manera de hacerlo. Hasta mañana puta.

Eran las 3:30 de la mañana cuando me dejaron encerrada dentro del armario, al principio escuché algún que otro gemido por parte de mi hermana, síntoma de que estaban follando. Después ya no escuché nada, debido a mi postura con la cabeza totalmente echada hacia atrás, intentando que el plug no se cayese, y sin poder moverme, cada vez que el sueño me vencía me despertaba por algo, y aún no sabía que había en esa bolsa que, viniendo me de mi amo, no sabría decir si me va a gustar. Me había dicho que tenían que hablar seriamente conmigo sobre mis deberes y normas, no sé a qué se refería, seguramente me impondrán más normas y deberes que hacer cuando esté en casa, como si no tuviese suficiente con el trabajo.

Toda esta situación me superaba, pero no sé por qué no podía hacer nada al respecto para cambiarla; ¿no podía o no quería? Porque una cosa era cierta, en estos momentos estaba muy cachonda con el coño completamente chorreando.

CONTINUARÁ...

P.D: igual que el anterior, agradecer a todos lo que se han tomado la molestia en leer el relato. Espero que les haya gustado.