Xtories

Merche. Infieles fieles 1

La primera llamada cambió todo. Ahora, entre la discreción del hotel y el deseo contenido de años, Merche y Ray están a punto de descubrir qué pasa cuando la curiosidad se convierte en obsesión.

Ray Reed9.5K vistas9.2· 5 votos

Nuestra historia empezó como tantas....

A punto de cumplir los cuarenta yo era una persona casada y con hijos con mucha "carretera" antes de ser pareja de mi mujer y algún lío ocasional desde que nos juntamos. Mi trabajo de abogado en un bufete internacional me permitía viajar y sin buscarlo especialmente, pero sin rechazarlo de vez en cuando conocía alguna chica, una noche de pasión, en ocasiones alguna más y.… un si te he visto no me acuerdo mutuo. Cada uno a su nido.

Una época de crisis varias en casa, con mucho trabajo por las dos partes del matrimonio, muchos viajes y niños pequeños hicieron que nos distanciáramos íntimamente y de pronto sin darme cuenta un día me vi con un perfil en una App de citas. Había escuchado hablar de ellas, pero nunca había entrado en ninguna, escogí una para casados ya que deduje que lo que mejor se ajustaría a mí era alguien en mí misma situación. Así que de repente me encontré charlando con varias chicas. No tardé mucho en fijarme en una especialmente, me gustaban sus fotos de perfil y las primeras conversaciones con ella fueron inteligentes, directas y muy eróticas y de pronto de una manera muy natural nos dimos los "Nick" y empezamos a charlar por Telegram. Primero a diario, luego varias veces al día y después continuamente. Nuestras palabras fueron subiendo de tono y nos fuimos calentando mutuamente, llegaron los intercambios de fotos, de videos y.… la primera llamada. La primera llamada lo cambió todo, porque escuchar la voz de Merche fue definitivo.

-Hola

Hola Merche

-Hola Ray

No sé qué hablamos, solo recuerdo el tono dulce e increíblemente erótico de su voz y antes de colgar le dije

Te quiero conocer

-Como conocer?

Si, ya sabes, quedar para tomar una cervecita, quizás cenar y.… después, después ya veremos. Todo abierto, sin obligaciones ni planes prefijados. Qué dices???

Dijo que si...

No escuché más, solo el día y la hora que acordamos.

Cuando llegó el momento ahí estaba, la vi esperándome en la Cafetería de Hotel dónde habíamos quedado, tuve que sonreír, porque estaba como yo esperaba, mirándome y devolviéndome la sonrisa, su mirada presagiaba fuego, la miré y me gustó lo que vi, su delgada silueta, sus piernas, los brazos relajados sosteniendo el móvil con el tecleaba un mensaje... ¿quizás a mí???

Hola Merche, soy Ray...

Me miró con intensidad: medianamente alto, bastante grande de tamaño, con una gran espalda y brazos y piernas que se adivinaban musculados, pelo negro muy corto, ojos azules, bien afeitado y una gran sonrisa. Vestía una americana sport azul oscura con camisa de rayas azul claro, pantalón vaquero azul con botas de media caña de color marrón claro y me sonrió respondiendo

-Lo sé. Nos vamos?

A pesar de habernos medio visto en foto y videos, se que le gustó lo que vió... Se levantó y me sonrió, llevaba un vestido azul oscuro con lunares blancos hasta las rodillas, pendientes y collar de una piedra color marfil a juego, zapatos de medio tacón muy finos. Al levantarse del sillón le di la mano y al tocarla por primera vez cómo sentí como iba a terminar aquello...

Bajábamos por una calle camino de un italiano de su elección, pasta y lambrusco quería la señorita, y de repente nos dimos la mano con naturalidad, ella me miró, apretó mi mano y de repente se giró, acercó su cara a la mía y me besó! Si, me besó... un primer beso dulce, un punto tierno, un punto inseguro, pero delicioso. Yo la miré, le sonreí y la volví a besar. Nunca antes me habían besado a mí siempre había sido yo el que inició el beso y eso me gustó mucho

Seguimos entre besos abrazos y caricias, ella estaba muy caliente y yo... buffffff yo ya iba por el aire

Se cumplió el guion de la cena entre risas, muchas risas, caricias, miradas y deseo

De ahí salimos a un pub justo al lado, pedimos una copa y ella se me echó a los brazos... me miró y preguntó

-Qué me espera?

Lo inesperado, y placer, mucho placer...

-Que hacemos aquí? Vámonos!

Volamos hacia el hotel. Al llegar me dijo

-Espera y entra después, es el hotel al que viajo siempre con mi empresa...

Ok

-Habitación 317, final del pasillo... y con bañera, me susurró

Nos dimos un beso, un beso largo y apasionado que en algún momento se convirtió en totalmente sexual y ansioso, hasta que salió andando hacia la puerta del hotel

Esperé unos minutos y entré camino del ascensor, saludé a una pareja, como pude con cara de circunstancia y pulsé a la tercera planta, de ahí a la puerta de la habitación. Toqué levemente y me abrió, entré como un rayo y empecé a besarla, junto a la puerta mientras la cerraba con mi pierna al tiempo que la acercaba a mí con las manos, agarrándole el culo, metiendo mis manos por todos los sitios que podía. Quería tocarla, tocar su piel en ese maldito otoño que nos hacía ir tan vestidos... así que tuve que abrir la cremallera de la espalda del vestido y apartar ropa para sentir el contacto con su piel, nuestros labios se buscaban, nuestras lenguas chocaban... y yo mientras entre susurros le contaba lo que la deseaba, lo mucho que había pensado en ella, lo que había imaginado y lo caliente que estaba, totalmente muerto de deseo... Sin dejar de besarnos nos movimos un poco y de repente la arrinconé sobre la pared, de pie... y yo a su lado le subí los brazos hacia arriba y sin darse cuenta, le vendé los ojos, uhmmm era algo que no se esperaba, algo que no esperabas, así que la sorprendió, pero le gustó, se lo vi en la sonrisa, y así mientras estaba de pie le susurraba ya te dije que conmigo no te aburrirías, para aburrirte tienes a tu marido, mientras la desnudaba. No lo hice rápidamente, sino que iba acompañando mis manos con mis labios, con mi lengua... desabroché el corchete del cuello del vestido que cayó al suelo deslizándose sobre sus piernas... uhmmm y de repente la tenía ya en ropa interior, de color granate, tanga con redecilla que dejaba ver su sexo perfectamente recién rasurado para mí y sujetador a juego con encajes que insinuaban sus pezones. Mientras desabrochaba el sujetador me entretuve con la lengua sobre sus pechos y sobre sus pezones, los besé, los acaricié, los mordisqueé y es ahí donde empezó a gemir, donde de verdad noté que emperezaba a disfrutar... Tienes ganas de jugar? Le pregunté y ella me puso ésa cara de placer, de deseo y de complicidad y me dijo que sí, así que seguí hacia abajo, moví el tanga con los dedos mientras metía las manos por dentro y tocaba de nuevo su culo frío, las deslicé ligeramente hacia abajo siguiendo por sus piernas hasta un poco más arriba de las rodillas, al llegar ahí me agaché y de rodillas frente a su sexo deslizando mi lengua por encima del tanga para por fin acariciar su sexo... uhmmmm volvió a gemir, mientras abría ligeramente las piernas. Yo me ayudé de mis dedos que metí por dentro del tanga y siguiendo la goma y la tela del mismo subí hacia arriba. Despacio muy despacio para rozar por fin su clítoris, cuando lo hice su gemido de placer ya fue muy intenso así que dejé mis dedos ahí mientras me levantaba y sentía cómo la cogía por las manos que había bajado poco a poco y que ahora acariciaban mi cabeza... Se las cogí con mis manos y ohhhhhhhhhh sientió que le ataba una de las manos, ohhhhhhhhh!!! De nuevo no se lo esperaba, le até primero una mano y luego otra... Se las ato por delante así que se encontraba de pie apoyada en la pared, con los ojos vendados, las manos atadas y medio desnuda... otra a lo mejor tendría reparos, pero ella... uhmmmm dice que es tímida, pero ella sonreía y sonreía porque sabía que le iba a gustar, se ofreció a mí en esa primera noche, porque sabía que lo que iba después sería delicioso. Pero lo que notó en ese momento fue que la movía, apoyando sus manos sobre algo duro, si, era una mesa en la que no se había fijado al entrar, le apoyé las manos agachando ligeramente tu cuerpo y me coloqué sentado por detrás debajo de tu coñito, mientras deslizaba las manos hacia abajo, recorriendo sus piernas desde el culo, mientras besaba y recorrí con mi lengua su sexo a través de la tela, hasta que uhmmmmmmm se lo quité, porque así lo deseaba, mientras le decía, ya te dije que me gusta empezar así, mientras sentía mi lengua sobre su coño, deslizarse sobre su clítoris y uhmmmm que gemidos cada vez que lo sentía, pero enseguida empece a mover frenéticamente la lengua, sorprendiéndola pero le gustaba tanto que enseguida empezó a gemir y a moverse. Estaba excitada de una manera tal que enseguida parecía que iba a empezar a correrse, iba a empezar, pero yo de repente me retiré, me levanté y la reñí... ¿te ibas a correr sin avisar??? Chica mala, así que lo siguiente que notó ohhhhhhhhhhh fue mi miembro entrándole por detrás, pero ohhhhhh le gusta. De nuevo la volvía a sorprender, esa sonrisa en la cara. Pero le gustaba y de qué manera que le entrara desde atrás, enseguida cogimos ritmo y se recuperó de donde estaba. Le pregunté si se quieres correr y me dijo que sí, le respondía que no la oía bien así que me dijo más alto que sí, que se quería correr y mientras lo gritaba apretaba sus piernas alrededor de mi pene que no dejaba de entrar dentro de ella hasta que de pronto empezó a correrse, justo en el momentos en que notó que mis embestidas eran más duras y profunda y sentía como se movía mi polla dentro de ella, de cómo yo gritaba y gemía que me iba con ella, así que empezamos a movernos frenéticamente y nos corrimos juntos, nos corrimos en un orgasmo largo y bestial gimiendo y gritando como posesos... cuando acabamos... Merche se quedó pensando y me preguntó si había un espejo, porque en que en éste tipo de mesas suele haber espejos y sabía porque lo habíamos hablado cuanto me gustan, cómo me gusta jugar con ellos, así que me preguntas si lo había y si lo habíamos hecho delante de uno y yo me había deleitado viéndola... Yo me reí y eso hizo que se volviera a humedecer de nuevo al tiempo que notaba cómo la movía hacia la cama y casi la tiraba boca arriba y mientras uhmmmmmmmm si... notaba que mi lengua recorría de nuevo su clítoris...

Una manera exquisita de sentirse atada, de tener que obedecer, de sentir que mandaban sobre ella, que mandaba sobre ella oleadas de placer... mientras le decía Estamos empezando cielo, estamos empezando... ¿seguimos??? Ya tendrás tiempo para descansar en tu casa, pero hoy eres mía, solo mía y te voy a reventar de placer de tal manera que nunca más vas a pensar en nadie más que no sea yo...

Seguía con mi lengua repasando su clítoris de arriba hacia abajo, al revés y en zig zag... Merche que ya estaba de nuevo totalmente cachonda me impregnaba con sus fluidos que multiplicaban mi deseo de poseerla. Seguí así un rato hasta que sentí que se iba a correr, un pequeño temblor en sus labios me avisó así que paré de golpe. Ella se quedó expectante y yo le dije... Pero bueno, que te habías pensado? que te ibas a correr sí sin más??? le di la vuelta y quedó boca abajo sobre la cama, le levanté las caderas con mis manos y empecé desde atrás a ensalivar su ano con mi lengua, a jugar con mi lengua y ayudarme con los dedos, mientras de vez en cuando con la mano libre rozaba apenas el clítoris y un nuevo gemido se escapaba cada vez que lo hacía... Cuando llevaba un rato le volví a dar la vuelta y empecé de nuevo a comerle todo su sexo, sin piedad, y enseguida hizo amago de correrse... así que volví a ponerla boca abajo y elevarle el culo para ensaliva y jugar de nuevo con su ano y otra vez al cabo de un ratito volver con mi lengua a su coñito casi casi a punto de correrse me retiré y volví a ponerla con el culo em pompa y mientras esperaba mi lengua de nuevo lo que recibió fue mi polla bien embadurnada de gel lubricante... Protestó, pero yo la callé y le dije que estaba para obedecer y seguí empujando la cabeza de mi pene hasta que una vez vencida una resistencia inicial... estuve dentro de su culo. Estuve inmóvil un momento mientras le preguntaba si le gustaba... Ella sorprendida de nuevo sonreía como siempre y me decía soy tuya Ray, tuya. Lo sé, tu culo es mío y lo sabes

Ahí empecé a moverme y enseguida ella respondió acompañándome en cuanto tuvo el culo un poco dilatado, mis movimientos empezaron a ser más bruscos, más profundos, más rápidos la cogí del pelo y le di varios azotes, sorprendentemente ella no solo no protestaba, sino que ayudaba y a mí eso me mataba de placer. Al mismo tiempo se metió la mano por debajo de su cuerpo y empezó a tocarse, al principio despacio y luego... con ansias y mucha rapidez, hasta que de repente empezó a correrse de nuevo como una loca, gimiendo y gritando mientras yo se la metía por el culo. Cuando empezó a correrse, noté como apretaba mi pene en su culo y como unos pequeños espasmos que marcaban cada ola de placer que inundaban su cuerpo... Cuando acabó de correrse, le dije espera un momento, me levanté y fui al baño donde abrí el agua caliente de la bañera mientras derramaba medio bote de gel para crear mucha espuma. Apagué la luz y salí volviendo a la habitación donde mientras besaba a Merche la desaté, dejando sus ojos todavía tapados, le di la mano, la ayudé a levantarse y la guie hacia la bañera donde la introduje en el agua muy caliente de inicio, pero a la que enseguida se acostumbró, medio cerré la puerta del baño de tal manera que estábamos casi en penumbra. A continuación, me introduje yo en la bañera, ideal por tamaño para mi corpachón dejándola a ella sentada entre mis piernas mientras mi pecho quedaba pegado a su espalda... Le retiré el foulard de los ojos ya medio empapado y poco a poco recuperaba la vista al tiempo que nos besábamos, al tiempo que me decía que estaba agotada, que estaba acabando con ella. Yo le contesté sonriendo que no habíamos ni empezado todavía... Y despacio empecé a lavarle el pelo. Primero agua, después champú y a frotarle el cabello dejando que mis dedos se deslizaban entre su pelo, sin prisa mientras notaba que se iba relajando... Seguí un rato más hasta que lo aclaré con agua, en ese momento empecé a lavarle el cuerpo. Qué relax me dijo... Si??? pregunté yo. Si, ente los orgasmos y ahora esto uhmmmm me decía... Justo en ese momento empecé a acariciarle sus pechos no muy grandes, pero increíblemente sexis, al tiempo que la besaba en el cuello. De los pechos pasé a los pezones y de ahí una de mis manos directamente se fue a su sexo. Qué haces? preguntaba mientras abría ligeramente sus piernas, seguir le respondí yo... poco a poco mis dedos acariciaban sus labios vaginales hasta que, una vez encontrado el clítoris, me entretuve en él, notando en ese momento como gemía y abría todavía más sus piernas. Al hacerlo se medio giró y me besó -Qué me haces? Poseerte en cuerpo y mente -Uhmmmm vas muy bien Lo se Y justo en ese momento metí un dedo, metí dos, metí tres en su vagina y empecé a moverlos dentro y fuera rozando especialmente en este movimiento su clítoris. Ella dio un respingo de placer y se dejaba hacer, abandonada ya de nuevo al disfrute, con sus ojos medio entrecerrados... No tardó apenas tiempo en abandonarse a una nueva oleada de placer... Dejé que se recuperara un instante y enseguida la levanté y así sin secarnos ni nada la moví de la bañera hacia la cama, donde la tiré. -Que haces? Que quieres? Lo quiero todo Ella se fijó como estaba de duro, me sonrió, se medio giró enseñándome su culo y me dijo... -Ray fóllame, fóllame bien duro, necesito sentirte dentro de mi...

Yo ya en modo animal se la metí tal y como estaba medio de lado una pierna a una lado de su culo y la otra entre las suyas... se la metí sin piedad y hasta el fondo, mi pene estaba duro del deseo contenido y no deseaba esperar... empecé a entrar y salir rápidamente de dentro de ella golpeando su culo con mi cadera. Ella volvía a gemir como antes mientras mi pene la ensartaba, yo empujaba bien hasta el fondo y con cada vez, con cada vez que se escuchaba ese choff y llegaba hasta el final ella gemía. De pronto empezó a acompañarme, a mover su culo acompasado a los movimientos de mi cadera al tiempo que gemía y me decía en cada enbestida -Si, si, siiii fóllame Ray. Te necesito, lo quiero dámelo... Y así con cada acelerón noté que se venía y al contraer ligeramente sus piernas para correrse con más fuerza, provocó que yo me empezara a correr también mientras gritaba, a lo que se me unió y gritando los dos, acompasados y mojados como estábamos nos corrimos en dos orgasmos simultáneos y brutales que no sé cuánto duraron pero que nos parecieron horas... A mí el placer de correrme dentro multiplicaba el disfrute en cada embestida durante el orgasmo que intenté alargar una vez que noté que acababa de correrme con un par de empujones más que me dieron como un par de gotitas de placer más alargando la sensación...

Cuando acabamos nos besamos mientras nos dábamos un respiro, yo dentro de ella todavía... y al retirarme me tumbé boca arriba mientras la movía encima mía y seguía besándola mientras el cogía el culo. Y cómo me gustaba ese culo. Sin darnos cuenta caímos dormidos abrazados, mojados, húmedos, cansados, sonrientes, satisfechos... pensando equivocadamente que íbamos a descansar. Aunque eso es parte de otra historia...