Xtories

De nuevo con el remisero

Damián no era solo el remisero de sus hijos; era la llave de su liberación. Cuando su marido partió, la casa se vació de excusas y llenó de adrenalina. Esta vez, no serían dos bestias jadeando en la oscuridad, sino cuatro cuerpos buscando el mismo límite prohibido.

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Los encuentros con Damián siguieron. Venía a buscar a diario a mis hijos y aunque en principio me contuve de pecar su insistencia me terminó doblando y repetimos los encuentros. Pasaron a ser diarios prácticamente. Le dije a mi marido que ahora yo también le pediría que me haga los viajes en los días necesarios así que muchas veces nos íbamos lejos y estacionaba ente los árboles y la maleza y cogiamos dentro del auto, otras con una tremenda adrenalina nos veíamos en su casa o en la mía y nos revolcábamos mientras estaban nuestros hijos en otra habitación. Sabía que el veía a otras mujeres porque a veces me relataba esos encuentros mientras teníamos sexo. Me gustaba oírlo. Éramos dos bestias jadeando y sintiéndonos así que si daba placer todo era bienvenido. Una tarde después de su jornada mi marido llegó y me dijo que debía viajar por trabajo unas dos semanas a otro país. Me lo decía para que me organizara. El último encuentro con Damián había sido muy peculiar, el me había penetrado con un vibrador y por el culo imaginándonos un tercer participante.

Mi marido partió un lunes así así que tenía 15 días para disfrutarlo. Desde el mismo lunes hasta el viernes estuvimos viéndonos todos los días, incluso me vino a ver una noche y la pasamos juntos. Fue ahí cuando surgió la idea de invitar a un o una tercera el fin de semana. Al principio no estuve de acuerdo, me resultaba raro compartirlo con alguien más, luego me abrí a la fantasía y le dije que si. Ese mismo sábado podía dejar a los chicos en casa de su abuela. Así tendría la casa libre para hacer realidad la fantasía. Le dije que me daba igual ese tercero y dado que nunca había hecho ningún trío era cierto así que le dije que me sorprendiera. Ese sábado no dejamos de escribirnos. Cuando los chicos se fueron a la casa de su abuela me bañe y me toque escandalosamente de las ganas que tenia de que fuera el momento del encuentro. Me puse un vestido a la rodilla y abajo un body de encaje. Cuando llego me elogio lo hermosa que estaba y me beso profundamente. Destape un vino para mi y él fue por unas cervezas. Le pregunté quien se nos uniría y a qué hora vendría

-Va a ser más que especial putita mía! Ya deben estar en camino

-Deben? No explícame cómo es eso

-Vas a poder elegir tu aventura

-No lo se Dami! Esto me está superando, tengo miedo

-Te dije que te iba a cuidar

Entonces sonó el timbre. Él fue a abrir la puerta cuando vi pasar por ella a una pareja era hombre y mujer. Se presentaron como amigos de Damián y que venían a tomar algo. El era increíblemente amable, joven y encantador como Dami, ella era muy jovencita también con un cuerpo precioso. Nos sentamos en el sillón y empezamos a hablar del tiempo o el trabajo mientras bebíamos. Yo estaba bastante mareada cuando sin más Damián me beso, le respondí con agrado y note que ellos hacían lo mismo. Seguimos hablando un poco más cuando Tatiana me pregunto si podía besar a Damián. No pude responder porque Damián se paró y la empezó a besar. Entonces Fabio hizo lo mismo conmigo. Al principio no me gustaba pero dada la circunstancia me relaje aún más y me gustó. Veía que Damián ya estaba muy cómodo con la chica y se recostaron en el sillón empezando a tocarse por encima de la ropa. Me generaba un morbo muy fuerte verlos y que el me viera. Le tome a Fabio las manos y le puse una en mis pechos y la otra en mi entrepierna mientras yo le tocaba por encima del jean su pene. Comencé a pasarle la lengua por su cuello mientras él hacía lo mismo. La situación realmente me exitaba. Damián por su lado le había bajado el pantalón a la jovencita y le tocaba la concha, la podía ver como le gustaba. Fabio entonces me pregunto si estaba todo en orden. Le dije que si y me tomo en sus brazos para apoyarme en la mesa del comedor, sacó su pija dura, me subió el vestido, me desprendío el body y sin mucho preámbulo me empezó a coger. Me gustaba como se movía dentro mío, le gemía en su oído pidiéndole que no se detenga, le quite la remera y me arranqué el vestido. Me recostó sobre la mesa y mientras me acariciaba las tetas me la seguía metiendo y sacando a un ritmo imposible. Cuando abrí los ojos. La vi a Tatiana en cuatro en el sillón, desnuda totalmente y a Damián cogiendola por el culo. Podía ver en sus caras que ambos lo disfrutaban. Me agradaba mucho que él también me mirara porque de a momentos cruzábamos miradas totalmente encendidas. Sentí como acaba dentro mío y lo vi a Damián terminar en las tetas de Tatiana. Ver a otras dos personas tener sexo mientas yo lo tenia, ser vista también, me generaba sensaciones nuevas y muy agradables. En ese momento estaba muy caliente así que solamente seguí a mi cuerpo que iba en busca de Tatiana. Despacio empecé a lamerle las tetas sobre las que Dami había vertido su leche. Sabía rico hacerlo y me daba cuenta que me gustaba pasarle la lengua y chupárselas. A ella le gustaba también porque me decía que no pare que siga. Estaba recostada sobre ella y sentía como movía la cadera abajo mío. De repente sentí una mano qué empezaba a jugar dentro de mi concha, pare el culo para que pudieran meterla mejor, mientras mi mano bajaba por el cuerpo de Tatiana y le movía el clitoris. La veía gemir debajo mío y yo gemía por cómo me penetraban eso dedos y porque me gustaba frotarle el clitoris y chuparle las tetas. Ella me tomo la cara y comenzamos a besarnos. Los besos me exitaban tanto, lenguas cruzándose y salivas bien espesas. Terminamos casi juntas. Note que quien me había metido los dedos era Damián. Me di vuelta y empecé a chupársela, sabía que le gustaba como lo hacía, me la metía entera en la garganta y jugaba con la lengua mientras salía y entraba con la boca. Al lado mío Fabián y Tatiana se hacían sexo oral mutuamente. Ella estiró su mano como pudo y me tocaba el culo. Se escuchaban muchos sonidos de placer de los cuatro. Seguía chupándosela a Damián cuando sentí que un dedo de ella se metía en mi culo, se lo movía y lo empujaba para que llegara más a fondo. Me di cuenta que tenía la mitad del body puesto cuando Damián me terminaba en la cara. Me lo saqué salvajemente y seguí apoyándome en el dedo de Tatiana que seguía metiéndose en mi culo a ritmo más acelerado. Damián y Fabio estaban masturbando, uno al otro. Se los veía muy a gusto haciéndolo. Tatiana seguía tirada en el piso así que me recosté encima de ella para sentirla. Inmediatamente nos empezamos a mover, movíamos las caderas y nos besábamos, sus besos eran lo máximo. Nos fuimos acomodando hasta que nuestras conchas se chocaron y empezamos a frotarlas frenéticamente, nos arañábamos las tetas. Al lado nuestro Dami se la chupaba a Fabio. Otra vez se escucha toda clase de sonidos, jadeos, respiraciones agitadas, gemidos. No tardamos en venirnos juntas pero seguíamos moviéndonos buscando más placer. Ella me acomodo abajo y se sentó en mi cara. Se la lamia, ponía más dura la lengua para meterla dentro de ella, me ayudaba con unos dedos, ella me acariciaba la concha, jugaba con ella. Sentía electricidad por todo el cuerpo. Me gustaba chupársela. Me mantuve así un rato más mientras terminábamos una y otra vez, podía sentir como su concha se contraía y arrojaba líquido viscoso en mi. Dami seguía entretenido, se la metía a Fabio. La imagen de ellos dos no se me daba rara en ese momento. Incluso me movilizaba, me calentaba. Tatiana fue al baño así que me metí entre Fabio y Damián. Me abrí dé piernas y le acerque mi concha en la boca de Fabio. Empezó a chupármela suavecito, su lengua parecía gigante porque la sentía que me recorría mi sexo y con una lamida me hacía terminar. Tatiana se incorporó y puso a disposición las tetas a Damián que además le metía sus dedos adentro de ella. Finalmente los cuatro cuerpos estaban de alguna forma unidos. Era puro placer para todos. Fuimos terminando, eyaculando, sintiendo orgasmos, espasmos….nos besamos uno por vez, sellando el momento. Tatiana y yo lo seguimos, una junto a la otra, paradas. Damián me tomo y empezó a llevarme hacia el, Fabio hacía lo mismo con ella. Lo recosté en el piso, entre en el y empecé a moverme, ella hizo lo mismo con Fabio pero de espaldas. Estábamos muy cerca así que empezamos a rozar nuestras tetas contra la otra. No podía entender como las mías seguían hinchándose y tenía tanto placer por todo eso que creí que reventaban. Mientras me movía cada vez más fuerte y enterraba la pija de Damián más adentro. Él solamente me decía cuánto lo estaba disfrutando y que no parara. Tatiana se revolvía en Fabio, gemía como loca, tuve muchas ganas de mamarle las tetas pero quería seguir sintiendo placer en las mías así que lo hice y le pedí que me las tocara mientras. Pronto los estallidos de placer comenzaron a parar. Dami y Fabio habían terminado y aunque seguimos un poco más con Tatiana dándonos masajes o lamiéndonos las tetas fuimos parando. Terminamos los cuatro en el piso, desnudos. Cuando vi para afuera empezaba a amanecer. Nos quedamos dormidos un ratito y luego nos vestimos. Con Dami los despedimos a ellos con besos y lenguas entre cada uno. Me sentía fantástica. Cuando nos quedamos solos otra vez con Damián, hablamos sobre lo qué había pasado recostados en mi cama. Ninguno de los dos se sentía incómodo con el otro, el me volvió a coger durante toda la mañana hasta que caímos rendidos al mediodía y nos dormimos entrelazados.