Xtories

Helena con H

La tormenta los encerró, pero fue la curiosidad lo que los desató. Helena, la novia retraída de su mejor amigo, no solo aceptó el juego, sino que lo lideró con una ferocidad que lo dejó sin aliento. Ahora, bajo el techo de su casa, la traición tiene nombre y sabor.

moonchan11K vistas9.0· 10 votos

Soy lector asiduo de esta página desde hace años, si bien tuve siempre la tentación de relatar alguna de mis vivencias, nunca di ese paso, hasta el día de hoy. Espero que os guste y seais benévol@s con mi primer relato...

Afincado en el sur de la península, soy un hombre normal con una vida normal, tu compañero de trabajo, el vecino de abajo, el amigo de tu pareja o simplemente el desconocido que te cruzas por la calle y no imaginas que vida lleva… mido 180 unos 78kg, cabeza afeitada, barba rubia y ojos azules, si bien no soy deportista asiduo, practico kitesurf cada vez que puedo y yoga 2-3 días en semana.

En aquella época, en mi grupo de amigos, estaban los que eligieron universidad y los que nos decidimos por la FP, y ese fue mi caso.

Compartía centro con un amigo de toda la vida, Tomás, y vecino del barrio. Teníamos bastante confianza y nos veíamos cada día, tras las clases para echar un rato con la guitarra, echar un rato de juegos en ordenador o simplemente para comer pipas en un banco en el parque bajo casa. Un día vino a casa y mientras estábamos en la habitación, me soltó que su chica le había dicho que si le apetecía hacer un trio, pero que se quedó tan pasmado que hizo como el que no la había escuchado y siguió a lo que estaba, a mi me dejó a cuadros y tampoco quise hurgar en la herida, puesto que no creo que le sentara muy bien. Él era de una familia humilde, muy tradicional, con raíces gitanas por parte de su madre, muy relacionados con el flamenco.

Él salía con Helena, llevaban poco más de un año juntos. Ella se unió a nuestro círculo de amigos a través de otros que teníamos en común. Era de estatura media, 165 aproximadamente, de pelo castaño y siempre con coleta, con un cuerpo espectacular, cintura estrecha, culo redondo y unas tetas tan duras como enormes, un pezón proporcionado y tan reactivo como apetecible… pero eso es algo de lo que hablaremos más adelante. Era guapa y era consciente de ello, pero en cierto modo no se mostraba en el día a día.

De carácter era retraída, muy callada y siempre escondida detrás de sus gafas rollo Harry Potter que no le hacían nada de justicia a esos ojos miopes. Era pija consabida, pero estudiaba historia del arte, hija de profesores con una señora que les hacía todo en casa, nada que ver con nosotros.

Esta historia empieza un fin de semana en el que decidimos irnos a la playa en pleno invierno Tomás, Helena y yo, a la zona de Huelva a un piso que tenía mi familia por allí. Era un piso de tres habitaciones, en la que ellos compartían evidentemente una y yo me instalé en la otra al extremo más lejano de la casa.

Hasta que no llegamos allí no reparé en que Helena, era una gran desconocida para mí, nunca entablamos una conversación más allá de cualquier chorrada que puedes comentar con 20 años estando de marcha por ahí.

El primer día transcurrió con normalidad, llegamos después de una hora y media de bus, instalamos las cosas en las habitaciones y bajamos a ver el mar en pleno invierno, vendaval de viento, muy frio y humedad, todo desierto prácticamente y nubes de fondo que amenazaban agua… aún así cuando llegó la noche, decidimos salir a tomar algo a la zona de los bares de copas.

Había poquísima gente, nada que ver con el verano, pero los pocos que había abiertos estaban abarrotados por el frio. Nada más entrar nos encontramos con César, un amigo del barrio, el eligió la vía militar una vez acabó la EGB y vivía fuera, estaba pasando unos días allí con su chica y sus padres, nos comentó que se marchaban a Sevilla al día siguiente por la noche, ya que tenía que estar en la academia el domingo a mediodía.

La noche transcurrió con normalidad, copas, chupitos, algún baile y poco más…. Nos volvimos a casa y mientras yo me quedé viendo la tv un poco ellos marcharon a la habitación. A pesar de estar al final del pasillo, no oía absolutamente nada, era como si hubieran caído en coma profundo… hasta que me dormí y amanecí en sofá con la tv puesta a la mañana siguiente.

El plan del día era ir a la playa a echar un rato y poco más, hasta que llegara la noche y volviéramos a salir, pero el día empezó a torcerse. Mientras desayunábamos Tomás y yo en la terraza, Helena hizo acto de presencia y fue desatándose una tormenta en todos los sentidos…

Apareció con un pijama de pantalón corto y camiseta de manga corta, de lo más normal del mundo, pero que despertó en mi una mirada hacia ella que hasta entonces jamás tuve.

-Buenos días, no tenéis frio aquí fuera- dijo ella- en cualquier momento va a diluviar

-ponte algo que vas a pillar frio- le indico Tomás con cara de circunstancias al ver las tremendas tetas de su chica bamboleándose mientras se desperezaba en la terraza y unos pezones que en cuestión de segundos se endurecieron de tal manera que podían romper esa ajustada camiseta…

-ok me voy a vestir, pero pensad que vamos a hacer hoy, en cualquier momento va a llover- dijo mientras marchaba

Yo callé mientras disimulaba frente a Tomás, esa nueva mirada que tenía para su chica.

No pasaron dos minutos y se desató la tormenta literalmente, lluvia a saco, viento brutal y unos truenos que hacían retumbar todo…

Salimos pitando para dentro recogiendo las cuatro cosas que había en la terraza y lo que sobró del desayuno.

Nos quedamos sin luz a ratos por la tormenta y pintaba en un finde encerrados en casa, sin una baraja de cartas, sin una maldita cerveza al menos y sin tv por la tormenta. ¿Era de día, pero y si sigue así de noche? Pensé para mis adentros

Apalancados en el sofá cada cual en su rincón ellos y yo en un sillón, empezamos a plantearnos que hacer si seguía lloviendo ya que no tenía mucho sentido el finde de playa.

-Yo no puedo volver a casa hasta mañana domingo, mis padres se fueron fuera y no tengo llaves de casa-nos dijo helena- además como vamos a volver, el último bus sale a las 16:00 y está diluviando

-nos esperamos a ver si escampa y abre después de comer- dijo Tomás con tono serio

-a mi me da igual, no me gustan las tormentas y más aquí medio incomunicados en medio de la nada, pero para estar aquí así prefiero estar en Sevilla- dije yo

Volvió la luz y pusimos la tv de fondo, mientras yo preparaba algo para comer Tomás se puso con la tv a ver si veía algo sobre la previsión del tiempo, y las noticias se reafirmaban con los golpes de viento en las persianas y los truenos a cada minuto…

Helena hecha un ovillo con su sudadera y vaqueros en el sofá, guardaba silencio mientras Tomás no paraba de refunfuñar, así que les dije que si queríamos pillar el bus nos teníamos que poner las pilas, pero que no me seducía la idea de darme un pateo de media hora bajo una tormenta. Cosa que Helena secundó alegando que se empaparía, la mochila con la ropa, el pelo, etc.…

- ¿Y si voy a casa de César y le digo que nos volvemos esta noche con él y así que pase con el coche a buscarnos? - dijo Tomás

- sí, pero está a tomar por culo la casa de Cesar- dije yo- yo por mi encantando porque la tormenta me pone de los nervios (desde una mala experiencia en avión con una tormenta, me generan ansiedad)

Tomás solía hacer deporte, jugaba al futbol en un equipo semi profesional y hacia running de vez en cuando.

-no importa, me pongo las calzonas y me pego una carrera, en 20 minutos estoy allí y no tardaré más de una hora en volver- nos dijo Tomás

-y yo que hago? - dijo Helena- no puedo volver a mi casa hoy- y en tu casa con tu madre no puedo dormir

-a ti te importa se quede en tu casa? – me dijo Tomás

-no, yo estoy sólo y hay sitio- respondí

-ok pues hacemos así, llamo a mi madre y depende de cómo esté la cosa con mi madre me quedo en tu casa también, y sino que se quede Helena- replicó Tomás

Lo que pintaba en un finde de playa, se convirtió en un finde de lo más raro. La idea de que Helena viniera a mi casa después de haberla mirado con otros ojos en un par de ocasiones en las últimas horas, no me sugería lo más mínimo más allá de indiferencia.

Almorzamos y las tormentas se enlazaban unas con otras y no daban tregua, así que bajamos las persianas y cerramos las rejas de la terraza, ya que no paraban de golpear la pared.

Como decía antes, las tormentas no me gustan, así que me puse algo de música con los auriculares para aislarme del ruido y estos se fueron a la habitación.

Al cabo de rato apareció Tomás con las calzonas y zapatillas y me dijo- aún estas con los auriculares?

-si, me relaja más si no la oigo- respondí yo

-bueno yo me voy, salgo por la terraza del jardín (era un bajo) y vuelvo por ahí por si no hay luz por la entrada al bloque- dijo Tomás- pero quítate los cascos a ver si voy a estar llamando a la puerta y no me abrís- dijo profetizando….

Abrí el jardín y este salió despidiéndose de Helena con un beso rápido y dejándola en su rincón del sofá con su sudadera y vaqueros hecha una bola.

Cerré la puerta y bajé persianas lo más rápido posible, y me fui por la fregona para recoger el agua que había entrado en casa, mientras Helena seguía a su bola con un libro en el sofá.

En el momento de sentarme tomé consciencia de la situación, encerrados, con cero confianzas entre nosotros y una situación algo surrealista. Como ella seguía a lo suyo me volvía poner los cascos con la música y me quedé mirando la pantalla de la tv apagada, semi a oscuras ya que no había luz y con la luz que entraba por el fondo del pasillo de las habitaciones.

Absorto en mis pensamientos, todo dio un giro en cuestión de segundos. Helena se levantó y cuando me di cuenta estaba delante de mí hablándome.

Me retiré los cascos para escucharla y me dijo- nervioso?? Vaya truenos… parece se va a caer la pared, siéntate en el sofá conmigo, que me estoy empezando a acojonar

Sin mediar palabra me levanté y senté en una esquina, mientras ella hizo lo propio en la otra, me puse mis cascos y de reojo vi que me seguía hablando.

Lo retiré y oí como me decía- te pregunté si estas nervioso- repitió de nuevo

-tú que crees? - le dije mirándola con cara de circunstancias

Y ahí cambió todo, se levantó y rodeo la mesa para llegar a mi esquina del sofá y en cuestión de segundos se sentó a horcajadas sobre mí y cogiéndome la cara me dijo- y ahora estás más tranquilo? Con hilo de voz melosa y una mirada que jamás había reparado en la tímida Helena

-desde luego que así no me voy a calmar- le respondí torpemente sorprendido por completo

-a ver ahora…- dijo quitándose la sudadera y quedado con una camiseta de manga corta y dejando sus tetas a escasos centímetros de mi cara

No me dio tiempo a reaccionar cuando me cogió la cara y me plantó un beso, suave, húmedo y muy cálido… a la vez que noté como movía sus caderas hacia delante y detrás al ritmo del beso

-y esto? ¿A qué viene? - le dije cuando dejó de besarme

-quiero distraerte para que no pienses- me respondió en tono burlón acercado sus tetas a escasos 5 cm de mi cara en una clara invitación

A pesar del estado de nervios en el que me encontraba minutos atrás, tocó un botón en el que me activó un instinto en el que quería ver hasta donde era capaz de llegar, si quería juego, juego iba a tener…

Sin dudarlo lo más mínimo, acerqué mi boca a sus tetazas sin llegar a tocarlas y fue ella la que las acercó buscando el calor y la humedad de mi boca.

Me hice con su pezón mordiéndolo y apresándolo con mis dientes a la vez que le daba con la punta de la lengua y subía la intensidad de la mordida, mientras Helena se movía sobre mi con más intensidad… lo que provocó que mi polla se fuera endureciendo y creciera en dirección a mi ombligo bajo mi pantalón del chándal mientras mis manos se posaban en sus caderas rodeando su cinturita.

Solté su pezón y al dirigir la mirada al otro, vi estaba duro marcándose en la camiseta. La expresión de su cara no era la misma, donde había quedado la cara de esa chica con pinta de mojigata?? Tenia una cara de puro vicio, desprendía un calor tremendo y emitía pequeños gemidos cada vez se rozaba…

Por un segundo tuve un pensamiento en Tomás y fue como un ramalazo de realidad, si bien por unos minutos desaparecieron los truenos, en ese momento me cayeron todos encima…

Helena se percató que algo me pasaba y me dijo- pasa algo??

-si claro, Tomás- respondí

No hizo falta decir nada más, se levantó de encima de mí y se marchó a la habitación mientras volvía la luz.

Me tomé unos minutos pensando en lo que acababa de ocurrir con una mezcla de sensaciones agridulces, perdiendo casi la consciencia del tiempo durante un rato.

No sé cuanto tiempo pasó así, sólo que Helena apareció por el salón para decirme que iba a fregar todo lo del almuerzo, que ya había recogido sus cosas y dándose la vuelta volvió a desaparecer por el pasillo.

Hice el ademán de levantarme y en ese momento reparé en que mi polla seguía dura como una piedra y que el pantalón de mi chándal gris tenía una mancha húmeda a la altura de donde Helena se había estado rozando conmigo… esa mancha no era mía, pensé, por lo que su coño había alcanzado tal humedad que había traspasado su ropa interior y sus vaqueros en cuestión de minutos…

Ese pensamiento, el olor que desprendía esa humedad, lo vivido minutos atrás me volvió a desatar el instinto más primario y sin pensarlo me levanté y caminé hacia la cocina.

Allí la encontré con otros vaqueros diferentes y la sudadera puesta, estaba en el fregadero y con el grifo abierto entre platos y ollas, no lo pensé un instante, me acerqué por detrás y la agarré poniendo mis manos en sus huesos de la cadera, pegando mi pecho a su espalda y posteriormente acercando mi polla medio empalmada a su culo para que la pudiese sentir… sus manos se quedaron quietas con un plato en una mano y un estropajo en la otra.

Mientras caía el agua del grifo me hice con su cuello mordiéndolo suavemente en un lado y pasando al otro para acercarme a su oído a susurrarle

-mira como me has puesto y me he quedado con ganas de más, estas segura que te vas a quedar en mi casa si nos vamos esta noche? - le dije mientras mis manos se deslizaban bajo la sudadera piel con piel hacia sus impresionantes tetas… se las amasé de abajo hacia arriba acabando por pellizcar sus pezones con mis dedos con la suficiente intensidad para que su espalda se arqueara y su boca buscase la mía para recibir mi lengua en ella.

-ojalá Tomás se quede en su casa- me dijo intentando girarse

No la dejé y le respondí al otro oído- tú no estás fregando? No acabaste todavía- y liberé sus tetas de mis manos para bajar hacia el borde de sus vaqueros para empezar a desabotonarlo

Se le notaba nerviosa por la excitación pero tremendamente sumida y entregada, mi mano derecha se metió bajo esa braguita buscando su humedad mientras la izquierda subió pasando entre sus tetas y agarrando su cuello, tenia un coñito depilado por completo, el contacto de la yema de mis dedos lo dibujó desde delante hacia detrás y vuelta en un par de ocasiones, estaba empapada la muy zorra… a la tercera pasada me centré en su clítoris haciendo círculos amplios a la vez que mi otra mano le agarraba por la garganta.

-uff, estoy muy caliente- me dijo con voz desesperada sin soltar el plato ni cerrar el grifo- voy a intentar que se quede Tomás en su casa como sea

-sabes que nos vamos a hartar de follar como se quede allí no? - le dije al oído mientras la mano de su coñito dejó de masturbar su clítoris para follárselo con mis dedos

-para por favor, déjame soltar los platos- me suplicaba

Mi polla estaba aprisionada y cada vez más dura, así que alargué una mano al grifo y lo cerré dándole luz verde a que soltara los platos

Lo entendió rápidamente y se deshizo de ellos, secando sus manos y mordiéndome la boca mientras giraba su cuello.

Liberé mi mano de su coño para permitirla girarse y tras devorarnos las bocas en una pelea de lenguas, manos recorriéndonos y gemidos sordos, la liberé de la sudadera y subí su camiseta quedando delante de mi dos tetas desando ser devoradas, me recreé en ellas lamiendo esos pezones, retorciéndolos y amasando cada teta con toda la intención del mundo

Ella solo emitía pequeños gemidos y su entrepierna buscaba el contacto con mi pierna, estaba fuera de sí… así que me retiré de ella dejándola a escaso medio metro de mi observándola, la discreta, tímida y distante Helena, guarda toda una putita dentro…

Bajé lo suficiente mi pantalón del chándal para liberar mi polla por completo, y fue suficiente para que se tirara al suelo de rodillas y engullirla sin contemplaciones.

-Quieres que te la chupe con las gafas puestas? - me dijo mientras me pajeaba bruscamente…

Resulta que sabía perfectamente lo que hacía, jugar dentro de su rol y sobre todo como provocar, jugaba a ser la mosquita muerta siendo una zorra en potencia, y si algo tenía claro es que esto iba a dar mucho de sí.

-déjatelas puestas- le dije mirándola a los ojos

Sonrió y lamiendo mi capullo me dijo- es gorda y no sé si va a caberme en el culito…- sonriendo con cierta inocencia.

Se dedicó a lamer mis huevos mientras me miraba y dejaba caer mi polla sobre sus gafas, podía sentir el frio del cristal en la base y como me estaba dando un gustazo tremendo.

Pero en cuestión de segundos, oímos golpes en el salón, en la persiana del salón… era Tomás que estaba de vuelta!!!

A toda prisa salí echando hostias para el salón, con el empalme encima, me la acomodé en el pantalón, mientras Helena se quedó en la cocina sin decir palabra.

Abrí la persiana y vi a Tomás empapado, cogí las llaves para abrir la reja y corrí la puerta de cristal, venía hecho un cristo…

-no veas la que me ha caído- dijo él- y Helena?

-creo está en la cocina- le dije dirigiéndome a la cocina con él tras mis pasos

Entramos y allí estaba ella con su sudadera fregando los platos en el mismo sitio donde unos minutos antes engullía mi polla.

-ya estás aquí cariño? - dijo efusivamente dejando el grifo abierto dirigiéndose a el para soltarle un morreo con el sabor de mi polla aún impregnado en sus labios… casi me da algo

-vengo hecho polvo, hablé con César y nos viene a buscar a las 21:00, al final me quedo en tu casa, llamé a mi madre, pero no le dije nos volvíamos hoy, así que no hay problema…-nos dijo Tomás

Fue un jarro de agua fría y nunca mejor dicho, pues nos cortó el calentón en seco.

-me voy a la ducha y a quitarme la ropa mojada- dijo él- me acercas una toalla cariño cuando acabes? - dirigiéndose a Helena

-si ahora voy- respondió ella con normalidad

Yo me fui al salón de nuevo a digerir lo ocurrido en la última hora, en lo que había despertado y todo lo que desencadenaría, pero que, si algo claro tenía, era que Helena y yo teníamos mucho que follar y no iba a privarme de ello.

Enterré los principios y la cabeza me iba a mil por hora… hasta que ella apareció por el salón con una toalla en la mano, y me dijo- le voy a dar la toalla y va a intentar follarme en la ducha, pero no me va a follar más hasta que tú no lo hagas…- entrando al baño y provocando me empalmara solo de volver a pensarlo.

Se abrió una puerta que había que cruzar, esto no había hecho más que empezar

Recogimos todo, e hicimos tiempo hasta que César vino a buscarnos. El viaje a Sevilla fue lento por la lluvia y con normalidad.

Una vez llegamos a mi casa en Sevilla, les dejé la habitación de mi hermana que está puerta con puerta enfrente.

Me metí al baño a cepillarme los dientes y Tomás viendo la puerta abierta entró también a cepillárselos también mientras Helena estaba en la habitación.

Ambos salimos y entró ella cerrando la puerta, y nosotros nos despedíamos dándonos las buenas noches en el pasillo.

Salió dedicándome una sonrisa de buenas noches y cerramos nuestras puertas.

Resoplé metiéndome en la cama y sintiendo el refugio de “tu cama” y acomodándome bajo el edredón noté algo entre las sábanas. Estiré la mano y encontré un trozo de tela húmedo… eran las bragas de Helena empapadas con los jugos que emanaron de su coñito… esto no había hecho más que empezar….

Continuará….

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