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Match Point - Parte seis

Oscar creyó conocer a su esposa, pero una foto reveló que ella había traicionado su confianza con el hijo de su mentor. Ahora, el club entero murmura y su mejor amigo guarda un secreto que podría destruirlo todo. Cuando el chantaje se cierne sobre Claudia, Fernando debe elegir entre su deseo prohibido y la lealtad que lo une a Oscar.

canibal0412K vistas9.1· 33 votos

Match Point

Parte cinco

-- Cálmate Claudia, por favor, me estás asustando...-- Decía una preocupada Inés

-- Cómo quieres que me calme?, todo se me fue a la mierda, no entiendes?, ese hijo de puta enseñó una foto mía a no sé cuantos... no sé como voy a confesarlo ante él, seguro me manda al diablo, pero al menos... al menos tiene que saberlo por mi...

-- Claudia... hablé con Fer... y él... ya lo sabe...

-- Qué?--

-- Oscar ya lo sabe, se lo dijo Fer... tienes que ser fuerte amiga, lo siento mucho..., es muy probable que Oscar ya esté en tu casa... tienes que mantener la calma y... atenerte a cualquier cosa... pero tienes que ser fuerte, por tus hijos.

Claudia se apoyó en el respaldar del asiento resignada y derrotada, ya no le salían las palabras, y sólo aguardaba a que Inés llegue a la casa para afrontar lo que nunca imaginó.

Oscar estaba sentado en el sofá, con un vaso de whisky, un Royal Salute de 21 años que le habían regalado pero que había tocado poco, escuchando y tarareando “En Remolinos” de Soda Stereo, le encantaba esa canción, lo hacía volar y se desconectaba de todo, le gustaba escucharla con los ojos cerrados, apoyado en el respaldar con la cabeza tirada hacia atrás casi mirando al techo. Se lamentó mucho no haberlos podido ir a ver cuando hicieron el concierto de reencuentro, y ahora no sabía cuando iba a volver a pasar, quizás nunca más, el pobre Cerati estaba en coma, y no sabía si se iba a poder recuperar, si iba a levantarse, recuperarse o irse para siempre. Inevitablemente comenzó a meditar esas palabras sobre si mismo.

Sintió las llaves de la puerta, pero no se molestó en voltear, siguió sentado con su vaso en la mano, escuchando ahora “Hombre al agua” del mismo grupo, siguiendo el ritmo de la batería con el pie, como si estuviera sólo.

-- Oscar...

--... mmmm mmm mmmm... voces que se agitaaaannnn -- Cantaba susurrando sin dejar de mover el pie.

-- Oscar...

-- Es cierto?--

-- Oscar... yo... necesito hablarte...

-- Te pregunto si es cierto...

-- No... se que responderte

-- Es cierto que tiraste con ese niñato?, ya me hiciste preguntarlo de forma precisa, muchas gracias, ahora responde por favor, te lo tiraste?

Claudia se puso frente a él y se arrodilló a sus pies

-- Amor...

-- No vuelvas a llamarme amor... responde de una puta vez, te lo tiraste o no?

-- Oscar... perdóname por favor, perdí la cabeza... estoy muy arrepentida, por favor, no sé que me pasó... yo quería pararlo todo pero no pude, te jur...-- decía mientras lloraba a mares

-- Deja de decir estupideces y responde claramente, te lo tiraste o no?

-- Ssi... lo hice... -- dijo ya resignada.

-- Mmm... ok, te tiraste a un tipo del club, y ahora seguro ya lo saben hasta los recogebolas. Poco te importó el show que se iba a armar, tú sólo querías saciar tus ganas, y encima con quién? Con el hijo de ese viejo concha de su madre. Gracias Claudia!, eres de las que no hay, esa fachada de estrecha te hace merecedora de un premio Oscar, pero obvio que no tiene nada que ver conmigo.

--.....

-- Usó protección?

-- Pro... tección?, yo... sabes que estoy ligada y...

-- No puede ser Claudia, encima que te lo tiras, lo haces sin protección... luego vienes y tiras conmigo... o eres super estúpida o me quieres llevar al infierno contigo... es de no creer...-- Decía Oscar rojo de ira.

-- Amor... haré lo que quieras, lo que sea, pero no me dejes por favor, yo me muero sin ti, por favor... -- Decía desesperada agarrando sus piernas.

-- No me toques... -- dijo mientras se paraba y caminaba unos pasos -- Vamos a hacer una cosa. Le vas a decir a mis hijos que estoy haciendo un trabajo del que tengo que viajar, voy a seguir viéndolos pero alguien te avisará antes para que los tengas listos en la puerta, a ti no te quiero ver nunca más. Ya después arreglaremos lo demás por medio de terceros. Adiós -- Dijo de forma seria mientras iba a su habitación.

Claudia se quedó en shock, no se movía ni decía nada. Sólo reaccionó cuando lo vio salir del cuarto con un par de maletas. Le entró la desesperación y se agarró de su cintura.

-- Oscar no por favor, no me dejes por favor, perdóname, podemos arreglarlo, por favor mi amor! -- gritaba mientras se le caían las lágrimas.

-- Suéltame Claudia, haberlo pensado antes, suéltame te digo!!!-- decía mientras la arrastraba un par de metros hasta que las manos de ella se le vencieron y se quedó en el suelo llorando.

Oscar, salió de la casa, sin mirar atrás, tenía los ojos rojos aguados a punto de rebalsar, transpirando mucho. A pesar de querer mantenerse tranquilo, no era un robot, y le estaba costando horrores controlarse, no quería que Claudia lo viera vencido, quería irse con la cara de desprecio y no con una de sufrimiento. Ya dentro de la camioneta iniciando su camino, las lágrimas comenzaron a caer.

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Fernando estaba acostado mirando el techo, meditando, reflexionando en como ha sido su vida. Un matrimonio casi por conveniencia, el padre de su mujer era socio del suyo, además ella era guapa, de buenos valores y se llevaban bien. Suficientes ingredientes para asentarse, hacerse novios y casarse, tuvieron dos hijos, y en la empresa en la que trabajaba, donde el dueño era un conocido de su suegro, le iba bien, encima iba poco ya que tenía la ventaja de poder trabajar en casa, todo parecía bien. Pero la realidad era que donde más la pasaba bien era en el club, donde estaban sus amigos y su hermano del alma y ella. Hacía deporte, se tomaba sus tragos, hasta que llegaba a su casa, donde miraba un poco de tv, un poco en la computadora y luego a dormir. A su esposa le daba igual si estaba o no, ella solía estar con sus amigas o con su familia. A lo más se metían de vez en cuando un polvo, pero ella no lo gozaba tanto, hasta le recriminaba cuando se pasaba de duro. Posteriormente, como algo tácito, ella le pidió que vaya a dormir a otro cuarto porque dizque sus ronquidos eran cada vez peores y no dormía bien. Así pasó el tiempo y se quedó ahí, no se llevaban mal pero ya la complicidad era inexistente, cada uno hacía su vida por su lado, y sólo hablaban cuando era algo relacionado a los hijos.

Su matrimonio se fue al traste, y por si fuera poco, ayudó a destruir el de Oscar, su amigo, su compañero de vida, su hermano. Se arrepentía tremendamente de haber cometido esa estupidez, de pensar con la verga en vez que con la cabeza, y por supuesto, actuar sin corazón. Y ahora no tenía nada.

Una mano se posó en su pecho acariciándolo... haciendo círculos con el dedo.

-- En que piensas?

-- Pufff... en qué crees?

-- Vamos Fer, tú no tuviste la culpa. Bueno, si la tuviste un poco, fuiste un imbécil, si, pero ella es grandecita, si no era ahora quizás era después, o quizás iba a ser por él... además, siento que esto no fue del todo malo, se puede rescatar algo.

-- Qué se podría rescatar de esta desgracia Inés? -- dijo asombrado

-- Mira, conozco a Claudia muchos años, y sentía que no era completamente feliz antes de todo esto. Parecía que iba con un palo metido en el culo, se indignaba de todo, no aceptaba ni las bromas en doble sentido, ya me imagino como sería en su casa con el pobre Oscar. Para bien o para mal, esto tenía que cambiar, por ahora está para mal pero no sé, quizás después cambien las cosas.

-- No lo sé Inés, él no quiere saber nada de mi, y con razón, fui una mierda, soy una mierda.

-- Ya tonto, deja de darte látigos, confía en mi. No sé como termine todo esto, pero tengo la sensación que tan mal no va a acabar.

-- Y... cómo está ella?

-- Pues no es tan difícil adivinarlo, está mal, bastante, sólo trata de estar fuerte por sus hijos. Me contó que ha tratado de hablar con él, pero Oscar no quiere saber nada.

-- Bueno, yo estoy igual.

-- Pero tú no eres su esposa estúpido, aunque a veces lo parecían jajajaja, deberías buscarlo.

-- No lo sé, si me ve es capaz de golpearme.

-- Y lo tendrías bien merecido jajajajaa...

-- Tú siempre tan relajada

-- Soy como soy, ahora ven que todavía tenemos tiempo para uno más...

Fernando se subió encima de ella besándose acaloradamente, pero el celular de Inés comenzó a sonar. Ella lo dejó timbrar, pero luego de parar, volvió a sonar. Ya a la tercera vez, Inés fastidiada interrumpió la faena para ver quien llamaba.

-- Es Marta, que pesada, deja ver que quiere... Aló?, que quieres loca?, estoy ocupad... qué qué???!!!!

-- Qué pasa?-- Dijo un curioso Fernando

-- Que está sentado en el comedor?, el central??? y el viejo está ahí mirándolo?.... ok ok... tranquila, ahora voy...

-- Se puede saber que pasa Inés?, de quién hablan?

-- Cámbiate rápido, tenemos que ir al club... es Oscar, ha llegado y parece que no pinta bien la cosa...

-- Pero Inés, él no me puede ni ver, qué voy a hacer ahí?

-- Apúrate, estamos cerca, llegaremos rápido... Oscar está sólo Fer, no está bien y puede pasar algo, apúrate te digo...

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Habían pasado unas semanas desde que se fue de la casa, se estaba quedando en un hotel, pero a veces dormía también en su oficina, tenía un ambiente con un sofá lo suficientemente amplio para dormir. Aunque dormir, sólo lo hacía por pocas horas, ya que se pasaba varias horas reflexionando y meditando en que momento se le jodió la vida. Trataba de buscar un punto exacto, no quiso limitarse a la infidelidad, quería tratar de ver más allá, pero no estaba seguro. Vivía bien con Claudia, la pasaba bien, se les notaba felices, o al menos así parecía, aunque también trataba de ver que tanta complicidad había entre los dos, y pudo deducir que en realidad no era mucha, fuera de hablar algunas cosas de la oficina, de la familia, de las propiedades de sus suegros que se encargaba de administrar Claudia, se lo contaban como si fuera un informativo. Se ponía a pensar y le era difícil recordar las veces que rieron juntos, quizás ni siquiera llegaba a los dedos de una mano. Las veces que él se reía era en su mayoría con su amigo Fer, que más que risa eran carcajadas que hasta lágrimas le salían, su amigo Fer, su hermano, aquel que le confesó que fantaseaba con su esposa en secreto y que no hizo nada sabiendo lo que estaba pasando.

Lo consideraba un hijo de puta, pero tampoco lo podía responsabilizar por lo que pasó, perdió la cabeza cuando vio una oportunidad con alguien que le atrajo desde que la conoció, siempre lo hacía de joven cuando le gustaba alguien y él tenía que calmarlo, de aconsejarle como entrarle a una mujer, era muy bruto en sus formas, y con Claudia no fue la excepción.

Recuerda cuando lo vio conversar con ella en esa fiesta, se le notaba embelesado, y no era para menos. Normalmente esperaba a que haga algo estúpido para ir a ayudarle en su táctica, pero esa vez no lo hizo, esa vez se quedó viendo a Claudia, lo hizo por un buen rato, le pareció bellísima, ahora era él el que no pensaba bien, y en vez de ayudar a su amigo, lo que hizo fue jugarle sucio, porque mientras Fer se ausentó para ir a no se donde, él se acercó a ella, decidido a conquistar a esa linda mujer, se olvidó totalmente de Fer, y se concentró en ella, sin imaginar todo lo que iban a lograr.

Oscar pensaba en Fer, a veces se daba cuenta que lanzaba mirabas no muy sanas a la anatomía de su esposa, pero no le tomó importancia, Claudia es muy bella, era hasta normal, pero nunca se imaginó que fantaseara tanto, incluso llegó a dudar si es que era puro deseo sexual o quizás estaba enamorado, y quería aprovechar esto para tener algo con ella. Después de todo, Fer con su esposa ya no tenía nada hace mucho tiempo, el dormir en cuartos separados lo confirmaba. Estaba confundido.

Todo esto que estaba experimentando lo tenía deprimido, pero también le carcomía la rabia. Y una de las razones era lo injusto que era su situación, “qué tenía que hacer ahora?, esconderse?, por qué?, yo que he hecho de malo?” pensaba amargamente. “Los demás son los que tienen dudarlo, yo no, yo quiero hacer mi vida como siempre lo he hecho, me niego a enterrar la cabeza” pensaba mientras se alistaba con ropa casual, y luego coger las llaves para dirigirse a su club de toda la vida.

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Valentín Vasco, sentado en una mesa del comedor central, lugar donde se unían los principales pasajes del club, tomando un shot de pisco quebranta, le gustaba hacerlo por las tardes, y a pesar de que el médico le recomendó que baje la dosis, mantenía su costumbre. Disfrutaba de la vista, oculta detrás de unos lentes oscuros, viendo pasar a algunas féminas con ropa deportiva, admirando las formas, sonriendo de rato en rato.

A estas alturas, el hijo del que fuera su amigo y mentor, quizás ya está en la morgue o en algún centro psiquiátrico, loco por los cuernos y la vergüenza al saber que su bella esposa se los puso con Marco y que el vergonzoso acto se haya filtrado por estos lares. Marco, el terrible Marco, menos mal que salió físicamente a su madre, le recordaba mucho a ella, su gran amor. Si hubiera salido parecido al hijo de puta de su padre, no lo iba a soportar y era capaz de abandonarlo, como ella lo hizo con él, a pesar de que era su esposo y que la amaba con locura. La amaba tanto que crió al hijo que tenía en su vientre, el que pudieron salvar estando ella en coma, luego de haber sufrido un terrible accidente en camino para encontrarse clandestinamente con ese. Ni siquiera la repentina muerte del maldito muchos años después por un ataque al corazón, fueron un consuelo. El necesitaba colmar su rabia, y fue su otro hijo quien lo tuvo que pagar, e irónicamente el hermano menor, fue su mejor arma para lograrlo.

Oscar llegó al club, saludó a la gente de recepción como si no hubiera pasado nada, estos respondieron el saludo normalmente, no notó nada extraño. Bajó las escaleras a paso relajado, mientras lograba visualizar un partido en la cancha principal que parecía de buen nivel. Llegó al pasillo central, se quedó viendo un rato el juego sin decir nada. Luego decidió ir a tomar algo en el comedor.

Se sentó tranquilo, no vio a nadie de su confianza, bueno si, estaba Marta pero estaba en una mesa con gente al otro extremo, los demás sólo conocidos de vista a los cuales se saludaban mutuamente con un hola o movimiento de cabeza, tampoco notó nada raro, hasta que en uno de eso giros de vista vio a Vasco sentado y mirándolo con una sonrisa. Oscar trató de calmarse, era difícil, sentía que ese imbécil se reía de él, pero decidió disfrutar su bebida ya servida.

-- Que milagro por acá Osquitar... pensé que ibas a estar en otro lado...-- Dijo Vasco parado detrás de él

-- Pues aquí estoy-- respondió Oscar sin voltear y tomando su bebida.

-- Si ya veo, y... me parece o te has cambiado de peinado?, no sé, me parece ver unas puntas sobresaliendo jajajajaja....

-- Mire Vasco, no estoy de humor, sólo quiero terminar mi bebida tranquilo...

-- Y tu linda mujercita?, estará en su casa?, deberías llamarla, siempre hay que estar pendiente de las esposas, quien sabe y le den ganas de buscar afuera lo que no le dan en su hogar jajajajaja...

-- Mire Vasco-- decía mientras se paraba y dejaba un billete en la mesa-- Me retiro mejor, no voy a rebajarme por estupideces.

-- Si claro claro, anda rápido, ya sabes, es mejor cerciorarse jajajaja...

Oscar se alejó caminando, pero con tan mala suerte que vio como Marco con un par de amigos venían en sentido contrario, al verlo se codearon entre ellos, todos sonriendo. Al pasar a su altura, escuchó como que uno de ellos tosía pero a la vez como diciendo algo, algo que supo entender, “Cornudo”.

-- Qué has dicho imbécil?-- dijo un ofuscado Oscar encarándolos

-- Ah?, tranquilo mister, no se de que habla-- dijo Marco sonriendo

-- Claro, será porque eres tan maricón para no decirlo claramente?

-- Maricón?, no creo, pregúntale a Claudia-- respondió Marco mientras le palmeaba el hombro.

-- No me toques animal de mierda -- seguido de dar un bofetón recto en el rostro de Marco.

Este se encolerizó por eso y le lanzó un puñete que no le dio de lleno del todo, pero si lo desestabilizó un poco, luego lanzó otro aunque esta vez Oscar logró cubrirse con el brazo, y seguidamente devolvió el golpe impactando en la nariz de Marco haciéndolo retroceder mientras le sangraba. Los amigos de este agarraron a Oscar comenzando a golpearlo, hasta que uno de ellos salió disparado al suelo producto de una patada por detrás. Oscar mientras forcejeaba con el otro tipo vio de reojo que había sido Fer, quien había aparecido de pronto con el rostro lleno de ira. Oscar y Fernando eran bastante mayores que los jóvenes, pero una temporada hace unos años se pusieron a practicar box, lo cual les dejó buenas nociones a la hora de tener conflictos como el que estaban teniendo, fuera de que en su juventud no eran tan tranquilos ni novatos en esto.

La pelea duró lo justo para que los cinco salgan bien golpeados, la seguridad del club más otros socios tuvieron que intervenir, incluso los trabajadores de administración lograron hacer ingresar a dos policías que siempre rondaban por ahí. Mientras los separaban Marco le gritaba a Oscar “Cornudo de mierda, esto no va a quedar así!” mientras ponía su mano encima de la cabeza imitando unos cuernos. Al final los cinco y otros terminaron en la comisaría. La cosa no llegó a mayores ahí, pero posteriormente el club si tomó cartas en el asunto y los suspendieron. Estuvieron a poco de ser expulsados pero pesó la antigüedad y se salvaron de eso.

En la comisaría mientras esperaban el papeleo, Oscar y Fernando estaban sentados juntos, limpiando sus múltiples heridas del rostro con un poco de papel de baño que les alcanzaron.

-- Sigues peleando como niña-- Dijo sonriendo Oscar

Fernando volteó a verlo. Después de una pausa dijo:

-- Y tú nunca te despeinas, pareces un Ken con la cara hecha mierda.

-- Jajajajajajajaaaa...-- No pudo evitar carcajearse Oscar ante lo dicho, lo que contagió a Fer también.

En la comisaría la gente volteaba a verlos extrañados por el ruido que hacían, incluidos los otros tres jóvenes con sus acompañantes, hasta que se acerco una señora policía pidiendo silencio. Ambos pararon de golpe asintiendo con la cabeza, para luego reirse bajito cuando esta volteó y se alejó. Ya calmados y luego de un breve silencio, Oscar habló.

-- Fui muy rata cuando aproveché que te fuiste para ir a hablar con Claudia en esa fiesta?-- preguntó Oscar mirando al frente.

Fernando se quedó pensativo un momento asimilando la pregunta --...... pues... la verdad que si, esa vez me llegaste al pincho, eso no se hace entre patas(*).

-- Si... tienes razón, yo mismo me sentí así, pero es que, me hizo perder la cabeza y no consideré el daño... igual como te pasó a ti con todo esto que pasó.

(*) Patas: Personas con una amistad muy fuerte.

Fernando lo miró extrañado -- Qué hablas Oscar?, lo que yo te hice no tiene nada que ver con eso, lo mio fue propio de una basura, no tengo perdón, que me estés hablando me parece alucinante después de lo que te hice.

--Si, fuiste un grandísimo hijo de puta por ocultarme eso la verdad, pero lo que pasó no es tu culpa. Lo mio con Claudia es más complicado de lo que parece, y sobre los cuernos, ella es la única culpable, ella fue la que decidió engañarme, nadie le puso una pistola en la cabeza para hacerlo.

-- Puede ser, pero yo igual...

-- Ya idiota, la verdad es que no quiero estar sólo y después de toda esta mierda, al único que aguantaría es a ti, así que ya no me jodas con tus culpas.

--..... bueno, ok... entonces? Que hacemos ahora?, nos vamos de putas?

-- No es mala idea, aunque con putas no, ya sabes que yo nunca llego con preservativo. Más bien, antes de pensar en eso, quiero que me ayudes en algo.

-- Lo que sea.

-- Quiero saber todo lo que ha pasado con esos mierdas.

-- Pufff... ok, te voy a poner al tanto, pero recuerda que ya me perdonaste, no vale echarse atrás cuando escuches todo.

-- Yo no te he perdonado imbécil, sólo es una tregua indefinida, ahora cuenta...

-- Mmmmm... ok, para la oreja entonces...

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-- Culazo, no?

-- Si, es un culazo la verdad.

-- Claro, he visto como te la comes con la mirada...

-- Tampoco soy tan obvio. Pero mejor hablemos de otra cosa, que es la esposa de Oscar y además es mi amiga.

-- Qué harías si la tuvieras dispuesta a tirar contigo?, lo harías?

-- De qué me habla Vasco?, mejor hablemos de otra cosa le digo.

-- Sé que te gusta Fer, se te nota. Qué pasa si te digo que se te puede cumplir tus deseos?

-- Aún me tiene perdido la verdad.

-- Mi hijo se la va a tirar Fer, ya la tiene a tiro, y tú vas a poder participar, si quieres.

-- De qué me habla Vasco?, Claudia nunca haría eso.

-- Pues ya hubo un buen avance, sólo es cuestión de tiempo Fernandito.

Fernando trataba de asimilar lo que escuchaba, por un lado le daba indignación la forma de referirse a ella y por otro le crecía ese irreversible deseo que sentía. Por un momento se imaginaba que eso llegara a poder pasar, pero movía la cabeza después, “el viejo está loco”.

Pero no lo estaba, en el transcurso de los días y semanas, Vasco le contaminaba la cabeza contándole los avances, se le escuchaba tan convincente y lo hacía fantasear. Hasta que lo imposible pasó y Vasco vino con la noticia.

-- Ya está Fer, el puente de Londres ha caído jajajajajaaaa

-- Vasco, admito que es entretenido escuchar estas cosas, pero ya deje ese cuento mejor...

-- Mira... --

Vasco le enseñó el celular en la que aparecía una mujer desnuda de espaldas y con el rostro de perfil. Se quedó mudo, la reconoció enseguida, no podía creer lo que estaba viendo, habían cumplido con su amenaza y de inmediato se le cruzó por la cabeza su ofrecimiento. “Será posible?, será posible por fin?” pensaba. Luego de un rato mirando la foto, se apareció Marco y se sentó con ellos.

-- Viejo, ya le contaste?

-- Más que eso, le mostré la fotito jajajajaja...

-- Ohhh... si, ya le veo la cara como quedó..., a que te gustaría tenerla así Fer no?

-- Estoy alucinando la verdad-- Dijo todavía en shock Fernando

-- Y eso que no has visto esto...

Fernando vio la pantalla del celular de Marco donde se veía a él acostado en una cama y una mujer cabalgándolo, estaba de espaldas y en movimiento así que era más difícil reconocerla rápido. Cuando esperaba ver más, Marco cortó el video y se reclinó en su asiento, dejando a Fernando con ganas de seguir viendo. Aún tenía el celular de Vasco en su mano viendo la foto.

-- Y?, que tal Fer?, ahora si vas a considerar la oferta?-- Dijo un emocionado Vasco

-- Ella nunca va a aceptar eso, soy el mejor amigo de su esposo.

-- Pues si no lo acepta, la hacemos aceptar, o piensas que esto sólo es para pajearte?

-- Vas... vas a chantajearla?-- preguntó nervioso

-- No sé, depende si quiere colaborar o no jajajajaja...

-- Viejo, pero eso ya son palabras mayores, nunca me dijiste eso-- Dijo un preocupado Marco

-- Tú cállate, que aquí yo soy el cerebro. Ustedes confíen no más...

-- Pero viejo...

Mientras discutían, Fernando estaba blanco, no sabía que hacer, no se le ocurría nada. No entendía como diablos pudo considerar semejante locura, se sentía super mal por no haber hecho algo antes. De pronto se le vino a la mente todo eso del chantaje, de las terribles consecuencias para su Claudia. Lo tenía que evitar a toda costa, y no se le ocurrió otra cosa que mandar la foto desde el celular de Vasco al primer contacto que le sonaba en la lista del teléfono, un socio que conocía pero no era su amigo, seguro que este lo iba a pasar y enseñar a unos cuantos, esperaba que no a muchos, pero al menos iba a derrumbar la opción al chantaje. Lo hizo tan rápido como pudo para que ellos no se den cuenta, cosa que resultó.

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-- Tú?, fuiste tú quien filtró la foto?

-- No tuve opción Oscar, no se me ocurrió nada más, me regresaron las neuronas al cerebro y fui consciente de las estupideces que estaba fantaseando. Yo no sé en que momento iban a empezar su chantaje, quizás ese mismo día Vasco era capaz de hacerlo y Claudia ceder con él, para que no te enteraras. Yo la verdad, ahora con cabeza fría, dudo que ella hubiera aceptado, pero en ese momento entré en pánico, y fue lo único que se me ocurrió para evitar el chantaje.

-- Claro, y ahora lo sabe todo el club idiota.

-- No lo creo Oscar, si, lo sabrán varios, pero quizás no van a ser muchos, y la mayoría de ese grupo estoy seguro que sólo lo sabrán por que les contaron, sin ver la foto. Con el tiempo eso se va a ir apagando. Además ellos igual lo iban a hacer si Claudia no cedía.

-- Mira, entiendo lo que hiciste, pero eso no se va a olvidar fácilmente, y menos con el show que hice con la pelea. Además, no me he olvidado de tu puta fantasía, porqué no me lo contaste?

-- Cómo te iba a contar eso Oscar?, primero me pegaba un tiro, lo que yo siento por ella es incontable, me da mucha vergüenza.

-- Ahora ya está libre, quizás vas a querer...

-- Ni se te ocurra decir esas animaladas, nunca podría, primero muerto antes de ir a intentar algo con ella. Ustedes se aman, yo ahí sobro.

-- Pero ella me engañó de la peor forma.

-- Si yo sé, lo que hizo fue una cagada, pero yo no te estoy diciendo que vuelvas con ella, lo que me refiero es que ahí todavía hay amor, mucho amor, y yo ahí nunca me metería.

-- Amor... si claro, luego va y se tira a un huevón.

-- No que se decirte Oscar, en temas del corazón es complicado, impredecible. Si, te engañó, pero creo que no es tan simple dejar de amar. Por lo menos es lo que yo percibo en ustedes.

-- Bueno, mejor cambiemos de tema, y ahora que sigue?, como de putas no nos vamos a ir porque no puedo, necesito ver opciones.

-- Mmmmm... pues tengo en mente interesantes opciones, aunque no se si te van a gustar. Pero antes tenemos que hacer algo, y es urgente.

-- Qué más quieres que hagamos?, ya no me da la cabeza para nada más. -- Dijo un hastiado Oscar.

-- Pues no queda de otra, tenemos que robar algo.

-- Robar algo?, de que carajos hablas?

-- El video animal, tenemos que robar el video y asegurarnos que no hagan más daño.

Continuará...