Xtories

Mi Judit. Acto I Cap. 5

Rodri no solo quiere tu silencio, quiere tu sumisión. Pero cuando el vídeo espía llega a tu móvil y la mentira se desmorona en la fiesta, la venganza no será discreta: será un escándalo que destruirá cada relación del grupo.

Emsibi7.8K vistas9.7· 35 votos

Prólogo: https://www.todorelatos.com/relato/243125/

Capítulo 1: https://www.todorelatos.com/relato/243188/

Capítulo 2: https://www.todorelatos.com/relato/243260/

Capítulo 3: https://www.todorelatos.com/relato/243311/

Capítulo 4: https://www.todorelatos.com/relato/243379/

Acto I Capítulo 5

Era Beto, que había entrado a la habitación, pillando a su novia completamente desnuda enfrente de mí.

-Go… Gordi… no es lo que parece- Dijo exaltada Carol, intentando taparse mejor con la almohada.

-Os voy a matar, os juro que…-Decía Beto aproximándose a mí, mientras le dije:

-Oye tranqui… déjame que te explique. Mira estoy vestido, no ha pasado nada, ves.

Beto se me plantó cara a cara y me dijo:

-Es que si estuvieras en bolas te arrancaba la polla de cuajo, hijo de puta.

-Gordiii déjame que te explique por favor, déjalo en paz- Decía Carol.

Aproveché ese instante para apartarme de Beto e irme hacia la entrada. Entonces, Carol siguió:

-No ha pasado nada… ¿no lo ves? Ha sido un malentendido, Agus ha entrado y…

-Claro, ha entrado y te ha dicho que hay algo entre vosotros. ¿Os pensáis que estoy sordo? ¿OS PENSÁIS QUE SOY GILIPOLLAS?- Dijo Beto, alzando el tono de voz cada vez más.

No tenía ni idea de cómo salir de esa situación. Y menos cuando Carol le dijo:

-Pff joder eso son cosas suyas… es… es culpa suya que me tira la caña. Yo no tengo nada que ver, son sus paranoias.

Carol me había vendido. O me había sacrificado para salvar su relación. En todo caso, fueran sus palabras verdad o mentira, yo estaba bien jodido.

Beto se giró hacia mí y me dijo:

-Tienes 5 segundos para salir de nuestra casa. Y no se te ocurra ni mirarme en el trabajo, que te parto la cara.

Decidí coger las riendas de la situación, así que me aproximé rápidamente hacia él y le empujé contra un armario. Le cogí del cuello de la camiseta con la mano izquierda y alcé mi puño derecho contra su cara. Entonces le dije:

-Si quisiera, ya me habría tirado a la puta de tu novia. Sí, esta zorra que lleva semanas o meses detrás de mí. Me la follaría como tú no puedes, picha corta. Que toda la oficina te llama picha corta. Pero por desgracia no ha pasado nada, solo sus insinuaciones de zorra. Así que no me toquéis más los cojones, panda de anormales.

Solté a Beto, que se había callado y estaba temblando. Entonces me dirigí a Carol y le dije:

-Gracias Carol, me has enseñado tu verdadera cara antes de que cometiera alguna estupidez. Has salvado mi relación, gracias de verdad.

-Fu… Fuera de mi casa- Dijo finalmente ella, empapada en lágrimas.

Me fui de casa de Beto, sabiendo que nunca más la volvería a pisar. Se habían acabado las noches de fútbol, las risas con Carol. Fui un ingenuo al acercarme tanto a ella. Mi polla pensaba más rápido que mi cerebro y eso era un problema que siempre me había acompañado. Al menos no llegué a lanzarme del todo, no había sido infiel. Quién sabe qué hubiera pasado si seguía acercándome a Carol durante más días. Quizás pasó lo que tenía que pasar, en el momento oportuno.

Y si la semana había terminado fatal, arrancó no demasiado mejor. Judit me comentó que Rodri estaba más libre por las tardes, así que vendría a las quedadas entre semana también. Me tocaba ver al musculitos hasta en la sopa.

Y encima ya no tenía la excusa del fútbol, así que le vería bastante más. Y aún debía inventarme algo para decirle a mi novia en relación a eso. De ir a casa de Beto cada semana a no ir más, era demasiado raro.

Tuve que aguantar a Rodri 4 veces esa semana. Y lo peor es que cada vez estaba más suelto y más integrado. Era el alma de la fiesta, todo el mundo le reía las gracias. Lo único positivo es que no se sobrepasaba con Judit, aunque algún comentario respecto a su físico siempre caía.

En cuanto al trabajo, tampoco había ido tan mal. Parecía que nadie se había enterado del incidente en casa de Beto, o al menos nadie me miraba raro. Con Beto me limité a no cruzar palabra, siendo profesionales y siguiendo cada uno a lo nuestro.

Pero el verdadero drama llegó el domingo, cuando en medio de la serie de zombis que siempre veíamos, Judit me preguntó:

-Oye amor… ¿Esta semana no ha jugado el Madrid? Es raro.

Me pilló de improviso y no supe que decirle, así que me inventé la mayor mentira de la historia:

-No no… descansan. En Europa hay semanas de descanso por el nuevo formato que excluye a los primeros clasificados y en liga pues el calendario asimétrico hace que haya jornadas donde algunos equipos se queden sin jugar porque el número de equipos…

-Vale vale. Entendido. Bueno no, pero que vale que no juegan jajaja- Respondió mi novia.

Y entonces aproveché para cambiar de tema:

-¿Mañana iremos a casa de Marcos y Núria al final? U otro día…

-Mmm pues no sé aún. Me tienen que decir. Es una lástima que la recuperación esté estancada… por estas fechas me imaginaba que el pobre ya podría andar con normalidad y hablar… pero bueno- Decía Judit, preocupada.

-Pues sí, vaya faena. Al menos su salud está estable. Pero estoy seguro que más temprano que tarde estará a tope y quedarán con el grupo. Los echo mucho en falta…

Al día siguiente visitamos a Marcos como acordamos, el martes fuimos al gimnasio y el miércoles tocaba otra quedada en grupo en el bar. El viaje de verano estaba quedando cada vez más perfilado, con las fechas ya elegidas y Bali como destino favorito. Nerea debía terminar de mirar los mejores precios de vuelos y hoteles.

De repente, Fran dijo:

-Tengo muchísimas ganas de estas vacaciones, parece un lugar muy bonito.

-Es bonito porque estaré yo- Soltó Rodri, haciendo reír a los demás.

-A ti “demasiao” te vemos últimamente, “acoplao” jajaja- Dijo Paco, mientras que mi novia añadió:

-Si hasta se apuntó a nuestro gimnasio el cabrón. Suerte que estuvo poco jaja.

-A este te mola Agus seguro, por eso coinciden tanto jajaja- Decía Arturo partiéndose el culo.

-Quien sabe, Agustín tiene su encantado. Escondido, muy escondido, pero lo tiene- Respondió Rodri, provocando de nuevo una risotada en mis amigos.

-Lástima que saliste por patas- Solté entonces yo, rompiendo las risas. Rodri no se cortó:

-Ya… es que tuve un pequeño incidente en las duchas. Algún listillo me quería robar. Y cuando pillas desconfianza, ya no te apetece volver a los sitios.

-Vaya, no sabía nada. ¿Te robaron entonces?- Pregunté.

-Qué va, solo lo intentaron- Respondió él, a lo que sentencié:

-Menos mal. Seguro que querían algo importante.

Los demás nos sabían de qué iba el tema, excepto Arturo que intentó quitar hielo al asunto:

-Bueno… ¿qué lugares de Bali os molan más?

Ese jueves por la mañana estaba en el trabajo, terminando unas gestiones, cuando de repente recibí un mensaje. No era habitual recibir nada a esas horas, la gente que conocía sabía que estaría currando.

Podía ser algo importante, así que deslicé la barra de notificaciones para ver el origen. Era Rodri, que me había mandado un vídeo. Me quedé perplejo. Decidí abrirlo allí mismo.

Inicié el vídeo y para mi sorpresa apareció un chico rubio, de pie y de espaldas. Estaba agarrando a una chica por las caderas, mientras se la follaba salvajemente.

No pude subir el volumen del vídeo. Me arrepentí de no haber ido al baño a verlo, pero no había vuelta atrás. Tampoco me podía imaginar que sería algo así.

Tampoco había mucho que escuchar, seguramente los gemidos de la chica y poco más. Me intentaba fijar en ella, pero no reconocía quién podía ser. El cuerpo del chico la tapaba casi por completo, por lo que apenas se veían parte de sus caderas y piernas.

Encima el vídeo era de bastante mala calidad. Y parecía haber una especie de reflejo delante. El chico, al que se le apreciaba un muy buen físico, seguía percutiendo el coño de la afortunada.

De repente la imagen se movió y apareció mi cara. Estaba sudando, rojo como un tomate, con la mirada fija en el coito. Solo se me veía de medio cuerpo hacía arriba, pero se apreciaba mi brazo derecho moviéndose ligeramente. Tras 2-3 segundos enfocándome, subía mi mano izquierda y apartaba la cámara o móvil que me estaba grabando. Entonces la imagen volvía a centrarse en la pareja, aunque el vídeo se cortó rápidamente.

Y entonces me acordé.

Por una serie de casualidades, había terminado una tarde en casa de un tarado. No recordaba su nombre, solo recordaba que era de mi misma universidad. Y que era el chico que salía follando en el vídeo.

El tarado se montaba sus fiestas sexuales en una extraña sala. Una sala que tenía un cristal que permitía a los del otro lado observar todo lo que ocurría sin ser visto. Algo muy extraño. Solo había ido una vez, acompañando a un compañero de clase del cual tampoco recordaba el nombre. Quizás se llamaba Alex.

Solo recordaba que en su momento la idea me daba mucho morbo y acepté ir. Una vez allí, estuve apenas unos minutos y cuando empezaron a follar me sentí extraño. El compañero de clase se empezó a masturbar y a grabar la escena con una cámara espía enana. Cada vez estaba más incómodo, así que decidí irme. Apenas me había acomodado el pene un poco por encima de la ropa, pero el vídeo daba a entender mucho más.

Ni siquiera me acordaba ya de que el colega me llegó a grabar. Fue una ocasión puntual que nunca más se repitió y de la que nadie sabía nada. A excepción de mi compañero, de Rodri y de cualquier persona que hubiera visto el vídeo.

Volví a mirar el móvil, Rodri estaba escribiendo. El vídeo había sido borrado, debió ser enviado con una sola visualización disponible. Finalmente Rodri dejó de escribir y aparecieron cuatro emoticonos juntos: una cara roja sudando, una mano, una berenjena y unas gotas de agua. Debajo, Rodri puso varios emoticonos de una cara soltando lágrimas de risa. Y de repente, borró ambos mensajes.

Se me pasaron mil cosas por la cabeza en ese momento. Cómo Rodri había conseguido ese vídeo. Por qué me lo enviaba. Y sobre todo, si Judit lo habría visto. Pensé en volver a intentar espiarle el móvil, pero deseché la idea al momento. Sería muy complicado y el riesgo era elevado. E igualmente, Rodri se lo podía mandar de forma instantánea. O enseñárselo en persona.

Tal como era mi novia, en caso de haber visto el vídeo, me habría hecho preguntas e incluso llamado con urgencia. Así que por el momento, parecía estar a salvo.

En todo caso, estaba harto. Harto de las indirectas de Rodri, de sus chorradas. Tenía que hablar con él seriamente.

Ese sábado por la noche quedamos todos en el bar. Era mi momento de aclarar las cosas. En medio de nuestras charlas cotidianas, Rodri se levantó para ir al baño. Fui tras él y cuando estuvimos más apartados le dije:

-¿Pero tú de qué vas? Estás enfermo tío.

-¿Enfermo yo? No soy yo quien hace quedadas para tocarse, viendo a otros follar jajaja- Respondió.

-Eres un psicópata. Fue una sola vez, unos pocos minutos. Y no me toqué.

-Ya ya ya… guárdate las excusas para Judit.

Tras sus palabras, me acerqué cara a cara y le dije:

-¿Qué cojones quieres? No te he hecho nada. Si es por lo Nerea, no he dicho nada. No por ti, pero no joderé a Fran por un desliz.

-Un desliz… o dos… o tres jajajaja- Respondió, apartándome con la mano.

Pero yo volví a acercarme y le dije:

-Repito. Qué-cojones-quieres.

-Nada, así calladito estás más guapo. Me encanta petarme a Nerea, mientras por las tardes está tan tranquila hablando conmigo delante de su novio. Sí, me la pone durísima. Y cada vez más. Solo lo sabes tú, así que por el bien de todos, chitón- Me dijo, a lo que respondí:

-Y eso que te daba igual el secretito…

-Las cosas han cambiado chaval. He tenido mil polvos pero esa situación me vuelve loco. Así que prefiero que tú y yo tengamos un pacto de no agresión. Y ojo, aunque te quiera calladito, tienes más tú que perder. Recuérdalo. ¿Hay trato o qué campeón?

Tras decir aquello, Rodri me extendió la mano.

Yo alargué la mía, aunque la subí hacia su cara, dándole un par de pequeñas bofetadas.

-No hay trato, “máquina”- Le dije, tras lo que le di la espalda y volví con los demás.

Rodri volvió tras un par de minutos. La charla estaba en punto muerto, así que decidí jugar mis cartas:

-Hace unos días hablábamos de experiencias sexuales raras del pasado y demás… Pero yo no dije la mía. Venga quien faltaba… creo que Paco. Anímate y cuento la mía.

-Joder Agustín, la cosa no terminó muy bien jaja. ¿Has bebido o qué?- Dijo Nerea.

-No no, qué va. Ese día fui un poco cortante y os debía alguna anécdota- Respondí.

Todos me miraron extrañados, sobre todo Rodri. Entonces, Paco dijo:

-Pues mira, me tratasteis de embustero pero la que os voy a decir es real, “jurao”. Me hice un trío con dos mellizas. Madre mía qué pechotes las muchachas.

Todos nos partimos de risa, menos Rodri, que ya se olía por donde iban los tiros.

-Pues venga Agus, tu turno- Dijo entonces Arturo.

-Hace muchos años, no sé si aún estaba en la uni o justo la había acabado… el caso es que por una serie de casualidades me vi en…

-Bueno tampoco nos cuentes tu vida “illo” jajajajajaja- Me cortó Paco.

-Vale vale… el caso, que espié a una pareja follando- Terminé diciendo.

A todos se les pusieron los ojos como platos. A todos menos a Rodri, al cual miré y vi que tenía un cabreo importante. Fran rompió el silencio:

-Ostia… bueno supongo que todos hemos hecho locuras de jóvenes. Aunque prefiero la anécdota de Paco.

-Agus el voyeur jajaja- Añadió Arturo, mientras que Judit dijo:

-Vaya vaya… ya me darás más detalles en privado.

Volvieron a sonar las risas, mientras yo me sentía triunfante. Había desbaratado de un plumazo el chantaje de Rodri. Y poniendo mi caso al lado de cualquier anécdota de Paco, estaba convencido que pasaría bastante desapercibido. Todo ello juntando con el alcohol y las risas del momento, hicieron que mi historia pasara desapercibida.

No tenía intención de desvelar la aventura de Rodri con Nerea, pero tampoco me daba la gana ser chantajeado por ese idiota. La velada siguió con normalidad, aunque Rodri estuvo prácticamente todo el rato callado.

Llegó el domingo y mi novia me volvió a preguntar por el fútbol. Estaba harto de excusas a corto plazo, así me inventé otra mentira que pudiera enterrar el tema permanentemente:

-Mira… Beto y su novia, Caro, se enfadaron. Se ve que ella está un poco cansada de que tanta gente vaya a su casa a ver el fútbol, estaba agobiada supongo. Ya sabes cómo es la gente, quieren su espacio y demás… el caso es que Beto ha prefiero cortar por lo sano. Quizás vayamos algún día a tomar algo los del curro y vemos el fútbol fuera pero bueno… no hemos quedado en nada.

-Vaya… pobrecilla. La entiendo. Cada pocos días ver a tantos trogloditas juntos dando saltos y voces por toda su casa… yo no lo aguantaría tampoco jajaja- Respondió Judit.

Nerea cumplía años la siguiente semana, concretamente el domingo. Aprovecharíamos el sábado para hacer una pequeña fiesta en un local nocturno cercano a la que íbamos a veces, mientras que el domingo lo celebraríamos en casa de Nerea y Fran. Nuestro grupo no era muy asiduo a discotecas o locales del estilo, solamente íbamos para alguna celebración de ese estilo o algún sábado de verano aislado.

Llegó el día tras una semana bastante tranquila. El verano ya estaba aquí, por lo que me puse una camisa azulada y unos vaqueros cortos. Solía vestir bastante informal siempre, aunque tenía algunas camisas algo más elegantes para celebraciones.

Como de costumbre, ya había terminado de arreglarme y Judit seguía a lo suyo. Estaba solamente vestida con un tanga azul, mientras rebuscaba en el armario. Se había maquillado ligeramente, dando un color rosado algo más intenso y brillante a sus sensuales labios. Sus cejas y pestañas también fueron ligeramente arregladas, mientras que la base del maquillaje resaltaba aún más su radiante piel. Si en el día a día estaba guapísima sin nada, con ese toque del maquillaje estaba directamente espectacular.

También había cambiado su peinado, recogiendo su cabello en un elegante estilo con raya al centro. El cabello, liso y pulido, caía suavemente hacia atrás con un acabado natural y sofisticado.

Esa imagen de Judit buscando en el armario y moviéndose constantemente, agitando levemente su culo apenas tapado por ese tanga, me estaba volviendo loco. Tantas veces que había estado en esa situación. Tantas veces que había visto eso y mucho más de mi novia. Pero me seguía poniendo el rabo durísimo.

-¡Por fin te encuentro!- Gritó de repente Judit.

Se giró hacia mí y me señaló la prenda elegida, un vestido largo de tonos rojizos. Asentí con la cabeza y sonreí, mientras ella empezaba a ponérselo. Aproveché para mirar cómo iba el Madrid en su partido, cuando de repente Judit me tocó el hombro. Alcé la cabeza y casi se me cae el móvil al suelo.

Mis ojos solo iban en una dirección: hacia sus tetas. El escote del vestido, en forma de V, llegaba hasta la base de su pecho. No era el mayor escote de la historia, pero esas tetas no necesitaban demasiado para destacar. Era el “problema” de Judit, cualquier prenda de ese estilo sacaba a relucir la enorme dimensión de su pecho.

Judit sonrió y se miró en el espejo. El vestido dejaba al descubierto sus brazos y hombros, así como su espalda. Era largo, le cubría casi toda la longitud de sus piernas, mientras que resaltaba su gran culo. Un vestido precioso y elegante, pero con un escote demasiado profundo para mi gusto.

-Joder… estás…

-Espectacular, lo sé jajaja- Me cortó Judit, gustándose en el espejo.

Me levanté de la cama y fui hacia ella. Miré al escote con más detalle y casi me da un infarto. Si frontalmente destacaba la enorme longitud de esos pechos, estando un poco de lado se enseñaba aún más de lo que pensaba. Se veía perfectamente la forma de sus pechos. Desde su nacimiento hasta su base, con esa caída natural tan llamativa.

-Como te gustan eh pillín- Dijo Judit.

Yo seguía embobado, hasta que reaccioné:

-Joder Judit… estás increíble sí. No quiero ofenderte… pero demasiado increíble.

Mi novia se puso a reír, mientras que yo seguí hablando:

-Ya sé que es súper elegante el vestido… joder no recuerdo habértelo visto…pero bueno el caso… quizás enseñes un poco de más…

-Ya… ya lo sé amor. Pero estoy harta de limitarme. Siempre igual. No puedo ponerme nada sexy que a la mínima estas dos salen de paseo.

Judit tenía razón. Cualquier prenda del estilo con un escote mínimamente pronunciado, hacía que sus tetas llamasen mucho la atención. No solía vestir de esa forma, por lo que le dije:

-No sé Jud. Siempre sueles ir más discreta. No digo que te tapes, joder si esas tetas son imposibles de esconder jajaja… pero ese tipo de escote no sé yo…

-Si tienes razón. Pero ya sabes que siempre he tenido mucho complejo con mi cuerpo… y con mi pecho. De hecho este vestido me iba muy justo hace unos pocos años, cuando engordé un poquito. Nunca me lo he puesto y eso que me encanta. Fue un regalo de una compi del curro. Y ahora me veo estupenda con él… no sé qué hacer- Confesaba Judit, mientras seguía mirándose al espejo.

-Tienes más vestidos Jud- Respondí, a lo que ella dijo:

-Que sí… pero estoy harta de limitarme. Aún soy joven, me he pasado la vida escondiendo mis pechos…

-A ver, esconder tampoco. Por mínimo escote que te pongas, enseñas el canalillo como cualquier tía. Una cosa es eso y otra… otra llevar todo el pecho abierto- Dije, sin querer herirla, aunque vi que su gesto se volvía más serio.

-Tú ya me entiendes. Me refiero a algo así, un escote elegante. Y tampoco exageres, que no enseño tanto. No tengo culpa de tener las tetas grandes- Decía ella, a lo que respondí:

- Demasiado profundo y pronunciado. Y sin sujetador, claro, eso falta también. Jud, si yo mismo podría meter la cabeza entera en la longitud de esa raja.

-Serás bobo. Lo siento pero me quedo así y ya. No pasa nada por probar un día. A ver si me siento cómoda. Y un suje aquí no queda bien, está hecho para ir así- Dijo mi novia, a lo que sentencié:

-Está bien, tú verás. Si después está todo dios mirándote ahí y no a la cara, problema tuyo.

Fuimos finalmente al local y nos reunimos con nuestros amigos. Como era de esperar, las miradas a mi novia eran constantes. No pasaba desapercibida ante ningún hombre. Daba igual si estaban solos, con amigos o pareja. Todos la miraban, con más o menos discreción.

Tampoco pasó inadvertida entre nuestros amigos, con Nerea la primera en pronunciarse:

-Ay chiquiiii gracias por venir… Joder te queda genial el puto vestido jajaja. Ves si es que ya te lo dije.

Todos halagaron a Judit y su vestido, aunque Rodri cómo no, de una forma especial:

-Qué bien come Agustín eh jajaja.

Todos se partieron de risa, mientras yo sonreí de forma leve.

Estuvimos sentados en una mesa del exterior, donde charlamos como de costumbre. Pese a mis temores iniciales, el escote de Judit pasó más inadvertido de lo imaginado. Nadie parecía mirar de forma extraña a mi novia en la mesa. También me fijaba en las mesas contiguas de vez en cuando. Y tampoco parecía que nadie mirase de más.

Yo sí que me fijaba algo más en su escote. Y realmente no era para tanto. Su enorme volumen sumado a la profundidad del escote y la falta de ropa interior, sí que dejaban ver la infinita longitud de su canalillo. Sus tetas caían con todo su peso, pero tampoco enseñaba más de lo normal. Incluso en bikini enseñaba bastante más, aunque el efecto no era quizás tan llamativo.

Todo transcurría con normalidad, con nuestras charlas habituales. Paco seguía rajando de su pareja, Arturo estaba yendo al gimnasio de Rodri, Nerea se sentía vieja. Conversaciones triviales, hasta que noté algo extraño.

Estábamos bebiendo algunos cubatas, nada fuera de lo normal. Pero Rodri se empeñaba en que Fran bebiera de más. Este, feliz por la celebración de su novia, bebía y bebía.

Por ello, le dije:

-Oye Fran, a ver si al final te estrellas y la pobre Nerea no cumple los años.

-Naaaaa… no te preocupes amigo. Rodri nos ha traído y nos lleva a casa- Respondió Fran, a lo que Rodri añadió:

-Un día así es para beber y celebrar. Os lo merecéis, ambos. Para eso están los amigos.

-Eres la ostia Rodri- Dijo Fran, chocándole la mano.

Mi amigo no estaba nada acostumbrado a beber, por lo que al poco rato ya estaba completamente borracho.

No paraba de reír y decir tonterías, poniendo incluso incómoda a Nerea.

-Madre mía con el Francisco… y parecía una mosquita muerta jajaja- Soltó Arturo.

-Al final será el más cachondo de “tos”, te lo digo- Añadió Paco.

-Muy graciosos, pero después me tocará a mí aguantarlo- Dijo Nerea, mientras que Judit respondió:

-Y olvídate de follar esta noche jajajaja.

Todos rieron, incluso Fran el cual no parecía entender ni la mitad. Pero entre esas risas, me fijé como Rodri miraba fijamente a Nerea. La miraba con deseo, con lujuria. Como un cazador observando a su presa. Y ella, de reojo y mordiéndose un poco el labio, también le observaba.

Nerea en su punto, su novio borracho. Y Rodri, el cual supuestamente tenía una aventura con ella, con los mandos del coche y de la situación. No había que ser un lince para saber lo que pasaría. Pero no era problema mío.

La charla derivó hacia la ropa que llevábamos. Paco fue la diana de las burlas, debido a su camisa hawaiana naranja.

-No sé si me vas a servir un cóctel en la playa o una bombona de butano jajajajaja- Dijo Fran.

-Me cago en tu estampa jajaja- Respondió Paco, partiéndose.

-Mención especial para la amiga eh- Apuntó Nerea, señalando a Judit.

-Simplemente brutal- Comentaba Rodri, mientras yo le cogía la mano a mi novia y le decía:

-Estás espectacular cariño.

Entonces le di un morreo, interrumpido por las palabras de Fran:

-Tú déjala salir así… que poco te va a durar jajajaja.

-Déjalo, está pedo- Me susurró Judit al oído.

-Ni que nunca hubieras visto unas tetas, tonto- Le dijo Nerea, a lo que su novio añadió:

-Unas sí… pero no esas tetazas jajaja joder Agustín… lo siento eh pero pfff porque está aquí Nerea que si no…

-¡Serás gilipollas! Siento el comportamiento de este idiota, para una vez que bebe- Se disculpaba Nerea, aunque Fran seguía:

-De ese canalillo sí que bebía, madre de dios…

Judit se estaba empezando a sentir incómoda, incluso estirando el escote de su vestido para taparse un poco. Los demás negaban con la cabeza, aunque sin darle demasiada importancia a las palabras de Fran.

En cambio, Rodri dijo:

-A ver razón no le falta. Judit las tiene enormes, nadie ha descubierto la pólvora ahora.

-Pff y tocar eso… podría estar horas y horas. El mojigato de Agustín no lo reconocerá, pero tú Rodri sí… tienen que ser un manjar increíble- Dijo Fran.

-Oye ya basta, ten un poco de respeto- Le corté yo, mientras Nerea añadió:

-Será mejor que nos vayamos ya. Fran… tú y yo tendremos una buena charla mañana.

-Sí, vámonos- Dijo entonces Rodri, levantándose y poniendo su brazo en el hombro de Nerea.

-Eso eso... que como la gente se siga comiendo esas tetas con la mirada, se las van a gastar- Comentó finalmente Fran, a lo que respondí enfadado:

-A ver si las tetas que se van a comer los demás van a ser las de tu novia, gilipollas.

Todos se callaron, menos Fran, que se levantó y me dijo:

-Oye… tranquilito eh… que yo no la visto como una furcia.

Judit intervino entonces:

-Me visto como quiero, machista de mierda.

Tras eso, Fran se quedó mirando su escote sin disimular nada.

-Mientras miras a mi novia, te están levantando la tuya. Que no te enteras de nada, payaso- Dije, mirando a Rodri y Nerea.

Los demás también miraron a mi dirección, sin entender demasiado.

-¿Qué has dicho? Repite eso hijo de puta- Me dijo Fran, intentando llegar hasta mí.

Paco le intentaba sujetar, mientras yo dije:

-Que espabiles, que se te la van a follar otra vez. Idiota…

Tras decir eso, me di la vuelta y me fui al coche.

Judit vino corriendo tras de mí y me dijo:

-Agus… joder mírame. ¿Qué te pasa? Te has pasado tres pueblos.

También vino Arturo, que se sumó a la regañina:

-Tío… estás fatal. Decirle eso…

-¿Decirle eso? ¿DECIRLE ESO? Pero si te conté hace tiempo que Rodri se estaba follando a Nerea y no me hiciste ni puto caso. Si solo estás de risa con tu “gym bro”. Sois una panda de falsos todos.

-Son tus paranoias tío, no tenemos pruebas- Dijo Arturo, a lo que respondí:

-Gracias a ti.

No nos percatamos de que vinieron los demás a nuestra posición. Arturo entonces me respondió:

-Eres lo que no hay. Seguro que lo hacías para espiar a tu novia. Desde que ha vuelto Rodri que no paras de llorar como un celoso de mierda.

-Oye ya vale eh Arturo, que Agus no ha hecho nada. Y tú explícame eso, no entiendo nada- Decía Judit, a lo que respondí:

-Nada, tonterías. Luego te cuento en casa…

-No no, ahora díselo. Dile que querías espiar a Rodri. Tienes miedo que se la vuelva a tirar- Dijo Arturo.

Iba a pegarle una ostia, cuando Paco me agarró y dijo:

-Estáis todos muy alterados, ya basta.

De repente me fijé en Nerea. Estaba a unos pocos metros, llorando desconsoladamente.

Fran preguntaba repetidamente qué le pasaba, sin obtener respuesta. Rodri se mantenía al margen, con los brazos cruzados, observando la situación.

Paco me soltó y fue a hablar con la pareja. Entonces miré a Arturo, que también se alejaba.

-¡FALSO DE MIERDA!- Le grité, mientras Judit me abrazaba y me hacía gestos de parar.

Paco se puso entonces las manos en la cabeza y se apartó de Nerea y Fran. Este, fuera de sí, fue hacía Rodri e intentó darle un puñetazo. Apenas se tenía en pie, intentaba darle repetidas veces y Rodri simplemente se apartaba. Nerea, llorando desconsoladamente, intentaba parar las torpes maniobras de su novio.

-Iros a casa… No hay “na” que ver ya. Ya los llevo yo a ambos a su casa- Nos dijo Paco al volver hacia nosotros. También observé a Rodri, quien finalmente se había reunido con Arturo.

Ahí entendí que lo más probable es que Arturo me la hubiese jugado ese día en el gimnasio. Solo era una sospecha, pero igualmente, me había demostrado ser un falso.

También entendí que Nerea habría confesado su infidelidad. O al menos algo del estilo, por la reacción de Fran. Nada volvería a ser igual, me temía.

Era el momento de volver a casa, aunque yo aún tenía algo que gritar:

-¿Habéis visto no? Tanto reírle las gracias… que os den por culo a todos, ya habéis visto cómo es vuestro amigo y vecino Rodrigo… ¡IDIOTAS!

-Ya vale amor… vámonos- Me susurró finalmente Judit, empujándome hacia el coche.

Nos despertamos al domingo y tras desayunar, Judit sacó el tema:

-Lo de ayer… no entiendo nada, pero ha tenido que ser gordo.

-Ya te lo puedes imaginar Jud. Pero es que se veía a leguas, a veces eres muy inocente…

-No sé, se les veía tan bien… y nunca me dijiste nada. Tampoco noté nada raro- Me decía mi novia.

-No tenía pruebas… Me lo imaginaba pero no quería meter la pata.

-Pff… y ahora que se iban a casar- Añadió Judit, a lo que respondí:

-No me jodas… pero si no habían dicho nada.

-Solo lo sabíamos una amiga suya del trabajo y yo. Fran se lo iba a pedir mañana, quizás en el cumple con nosotros… quizás a solas. Creo que nunca lo sabremos... el caso es que Nerea le pilló hace unos días una especie de nota con lo que Fran le iba a decir, al lado de un pequeño regalo que debía ser el anillo- Me explicaba mi novia.

El domingo transcurrió con relativa normalidad, hasta la llegada del lunes. Seguíamos sin noticias de Nerea y Fran, que no respondían los mensajes. Paco nos dijo que los había llevado a casa sin problemas el sábado y ya no sabíamos nada más.

Entonces, picaron a nuestro piso. No esperábamos visita, pero vimos que era Paco. Nos tenía que contar varias cosas.

-A ver, por donde empiezo… Me quedé esa noche en su casa, por si las moscas “tu sabe”. Al día siguiente Fran dijo que hacía las maletas y se iba no sé donde… no me acuerdo “illo”. Con su hermana o su prima yo qué sé.

-¿Y Nerea?- Preguntó mi novia.

-Pues “destrozá”, imagínate tú- Respondí Paco.

-¿Pero se sabe qué había entre ella y Rodri?- Dije yo, a lo que mi amigo respondió:

-Bueno… Nerea dijo en el antro que se estaba viendo con el “maromo” desde hacía un tiempo… pero que solo era sexo y que quería a Fran y “to” el rollo. Y encima Arturo lo sabía. Sí sí, nuestro Arturito. Les dejaba incluso un piso de sus padres para las aventuras.

-Madre mía- soltó Judit.

-En fin. Pinta mal la cosa. Y “na” solo quería deciros eso… y que pasaré más tiempo con la parienta creo. La tengo muy “abandoná” y en el grupo ya solo nos peleamos y hay malos rollos. De momento paso, ya veremos- Dijo finalmente Paco.

Se fue de casa y nos quedamos atónitos. De un día para otro, el grupo se había roto.

Fran y Nerea separados, Rodri culpable de los cuernos. Arturo encubriéndolo, Paco apartándose con su pareja… No quedaba nadie. No quedaba nada.

Final del acto I

Continúa en