Xtories
Voyerismosept 2022

Voyeur, el placer de espiar 2

La ventana se cerró con el verano, pero la curiosidad permaneció abierta. Esa noche, el silencio de la casa ocultaba un secreto que cambiaría para siempre la percepción del protagonista sobre su propia familia.

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Después de mi primera experiencia ese mismo año se sucedieron muchas más. El verano fue para mí una fuente de oportunidades diarias de ver a mi madre en todo su esplendor, admirar su cuerpo y descubrir mi deseo por un cuerpo femenino.

El verano acabó y la ventana se cerró. El invierno paso entre pajas recordando cada movimiento de mi madre en la bañera. Deseando que la primavera llegara a ser calurosa.

Ese año llegó a mi casa el reproductor de videos VHS, era fantástico ver películas y grabar programas cuando uno quería, mi padre se hizo socio de un video club cercano.

Todos dormíamos aquella noche de fin de semana, calculo que serían las dos de la noche y me levanté a beber, sin hacer ruido por temor a despertar a la familia llegué a la cocina y antes de entrar pude ver claridad en el salón de la casa. El televisor parpadeaba, me acerqué a la esquina de la puerta y pude ver que había una película porno en el televisor, y mis padres estaban viéndola.

Ellos estaban sentados en el sofá, y mi padre acariciaba las piernas y los pechos de mi madre, ella tenía en su mano la polla de mi padre, la cual masturbaba lentamente. Calculo que mediría entre 18-19 centímetros.

Ella lleva una bata de seda y debajo no llevaba ropa interior, ella se movió y bajo su cabeza hacia la polla de mi padre, y empezó a lamerle la polla, no pude ver cómo lo hacía, solo veía si cabeza moverse, mi padre extendió su mano y levantando la bata empezó a acariciar sus glúteos y a pasar un par de dedos por su ano llegando hasta su coño.

Mi polla estaba a mil, mi pijama era una perfecta tienda de campaña, desde mi posición veía los dedos de mi padre desaparecer en su coño, ambos estaban poseídos por el placer, no podía ser visto si ellos no se levantaban o si yo no me movía bruscamente de mi posición.

Saque mi polla dura y empecé a masturbarme, lentamente, aquel espectáculo era digno de ser visto en su plenitud y disfrutado en su justa medida.

En poco mi madre habría lubricado y se levantó para ponerse frente a él a horcajadas, besándose. Mi padre bajo la cabeza y empezó a lamer los pechos y pezones de mi madre, la cual con su mano introdujo la polla de mi padre dentro de ella, no veía como entraba y salía, solo las manos de mi padre agarrando con fuerzas las nalgas de mi madre. Ella se movía de arriba a abajo y de delante hacía atrás. Ella mordía sus labios y abría la boca buscando aire. Empezó a besar a mi padre con ansias, no sabía lo que pasaba pero sabía que ella estaba gozando. Ahogó su orgasmo en los labios de mi padre.

Ella desmontó a mi padre, sentí miedo de ser descubierto porque ambos se movieron y di un paso atrás a la altura de la puerta de la cocina para tener una escusa si me vieran. No pasó nada me volví a asomar, y mi madre está a 4 patas sobre el sofá y mi padre agarraba firmemente sus caderas mientras penetraba a mi madre, duro, violentamente, la imagen era brutal, no tarde ni 20 segundos en eyacular sobre mi mano, pringandola como nunca. Mi padre redujo el ritmo de las embestida siendo éstas más secas hasta que paró. Había eyaculado dentro de ella. Abandone la posición regresando a mi dormitorio, aún con una sed endiablada pero sin poder saciarla sin que ellos sospechara que había visto toda la escena.

Poco después sentí alguien entrar al baño, lo llame para que me acercara un vaso de agua y era mi madre, me dio el agua y me besó en la frente mientras me arropaba y deseaba felices sueño.

Esa noche me masturbé dos veces más recordando cada escena, cada movimiento, lo tenía claro mi madre era una diosa.