Fin de semana de camping con Raquel. Parte 1.
La caravana es pequeña, pero el mundo exterior está más cerca de lo que parecen. Entre gemidos y la mirada curiosa de los vecinos, cada sonido se convierte en un desafío. ¿Hasta dónde llegarán cuando las paredes no sean suficientes para contener sus gritos?
Cuando mi mujer me dijo que tenía despedida de soltera ese fin de semana mi imaginación se puso en marcha.
Dudaba si llamar a Raquel o no, pero al final le envié un whatapps
- Hola guapa, ¿Qué tal estás? Tengo el próximo fin de semana libre. ¿Te apetece que alquile una caravana y nos vayamos a un camping en la zona de la costa Brava?
- Si a todo...Su respuesta fue immediata.
Esa semana estuve buscando un sitio donde alquilar caravanas y algún camping discreto donde nadie nos conociera. Encontré la caravana perfecta y a un buen precio. Le dije el sitio y la hora donde nos veriamos.
Recogí a Raquel en una gasolinera cercana a Valencia y cuando llegue allí estaba ella; con una pequeña maleta y un bolso para ir a la playa. Llevaba una falda larga por media pierna y un top color azul que enseñaba parte de su escote.
Nos pusimos en marcha dirección la costa brava, por el camino estuvimos un poco hablando de la locura de nuestras vidas y las risas no pararon en todo momento, recordando los polvazos en su piso o las diferentes fantasías que teníamos.
Llegamos al camping en cuestión, la verdad que era una auténtica joya de la naturaleza, cerquita de la playa, con piscina, duchas mixtas cerradas y abiertas, muy limpio y aseado. Después de hacer todos los trámites nos dirigimos hacía la zona indicada.
Nos toco entre dos parcelas relativamente grandes. Cuando aparcamos y montamos un poco nuestro pequeño campamento base, pudimos ver los vecinos que teníamos a los lados.
En un lado había una pareja que tendrían unos 35/40 años y al otro lado dos chicos jóvenes.
Nos saludamos todos e intercambiamos un par de frases.
- Bueno Raquel ¿nos cambiamos y vamos a la playa?
- Claro, ya tengo ganas de refrescarme.
Entramos a la caravanna y me quedé en bolas. Raquel se acercó y me dió un besazo que me empalmé en ese mismo momento, su mano bajo por mi barriga y me agarró la polla. Con su pequeña mano empezó un vaivén que hacía que mi sangre estuviera toda ahí.
- O dejas de masturbarme o me correré ahora mismo, le dije.
- ¿A sí? Dijo ella con una pequeña sonrisa en su rostro.
De repente se arrodilló y se metió de golpe mi polla en su boca. Las palmas de sus manos se postraron en mi culo y se follaba su boca a gran velocidad. Mis soplidos se escuchaban por toda la caravanna mientras sus ojos me miraban directamente.
- Para Raquel, que me voy a correr.
Se levantó de golpe y bajo su falda hasta los tobillos, junto a esto salió su tanga. Se puso encima de la mesa que había en la caravanna y su cara dirección a la ventana que daba a la parcela de los dos chicos que estaban sentados en la puerta.
- Follame. Me dijo Raquel.
Tenía una visión espectacular desde mi posición. El culazo de Raquel con su pequeña rajita en dirección a mi. Me arrodillé y pasé mi lengua por su culito y por su vagina. Estaba muy mojada y eso me pone muchisimo.Puse mis manos en su cadera y de golpe le metí mi polla.
Un gemido salió de su boca. Empecé a penetrarla, el sonido de sus gemidos,mis soplidos y el chocar de mi pelvis contra su culo se escuchaba muy fuerte. Eso provocó que los vecinos miraran en numerosas ocasiones hacía la caravana, pero al dar el sol no nos veían.
En una de esas, sus gritos eran muy sonoros y ellos dos miraron, se miraron y se rieron. Nos habían escuchado. Yo seguía dándole fuerte y mi cuerpo empezó a tensarse.
- Raquel, me corro. Dios mío
- No no te corras, aguanta.
En ese momento noté como el primer disparo de semen salió de mi polla, seguido de un segundo,un tercero...
- aaaaaaagggggg joder. Que ganas
Me había corrido y Raquel aún no, así que giré a Raquel y con mis dedos empecé a masturbarla, mi semen y sus fluidos se mezclaron dentro de ella y empecé a masturbarla con los dos dedos rápido mientras la besaba.
- Me voy a correr y voy a gritar.
- Me da igual, los vecinos ya nos han escuchado antes.
- Me corroooooo Manu, aaaaaaahhhh, aaahh.
Sus gritos se escuchaban en el pequeño habitáculo y mi vista se dirigió hacía los vecinos que sonrían.
Miré a Raquel y tenía la cabeza hacía atrás mientras de corría. Sus muslos estaban empapados y una fina línea de fluidos bajaba hasta su rodilla. Le comí literal la boca, sus pulsaciones estaban aceleradas y su pelo estaba pegado a su cara por el sudor.
- Joder, me voy a duchar que me has puesto pérdida cabrón. Me dijo riéndose.
- Vamos, duchate que después voy yo.
Se metió en el baño y me senté en la caravana a mirar a los chavales. De vez e cuándo miraban hacía nuestra caravana.
Salió Raquel de la ducha y me dió un beso.
- ¿Empezamos bien el fin de semana eh?
- Y lo que queda. Le contesté. Me metí en la ducha y empezó a caerme agua por el cuerpo. Después de una buena follada lo mejor es una buena ducha relajante.
Cuando salí de la ducha no estaba Raquel y la pude ver con su pareo, su sombrero y su bañador en la parcela de los vecinos.
No me lo podía creer, ¿ Estaba hablando con ellos? Un calor subió por mi espalda y recorrió todo el cuerpo, de golpe estaba empalmado otra vez. Me puse el bañador cogí mis cosas y salí de la caravana.
- ¿ Qué tal estáis chicos? Les dije a ellos mirándola a ella con una sonrisa picara.
Esta es la primera parte del relato. Espero que la segunda parte la haga Raquel, ya que puede que se anime a escribir.
Muchas gracias por vuestros mensajes en los relatos anteriores, nos anima a escribir.
Un saludo
Manu y Raquel
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