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Así fue, como se afianzó nuestra relación con sexo

Él buscaba solo un rollo de verano, sin ataduras ni sentimientos. Ella, sin embargo, tenía otras intenciones y una curiosidad sexual que lo dejó sin aliento. Cuando sus padres deciden conocerlo, la frontera entre el placer secreto y la vida real se desdibuja.

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Así fue, como se afianzo nuestra relación con sexo

Y recuerdo que, con el comienzo de la primavera, se inició, conocí aquella chica como tantas otras, una salida de fin de semana, un tonteo con una y con otras, una conversación, y tras ver filin en la última, acabamos por intercambiar número de móviles. Quedamos a lo largo de la semana, intensificando el conocernos mejor, pudiendo saborear el sabor de nuestros labios, o el aroma de su cuello y cabellos.

Pudiendo ver que podemos ir a más, pero tras una semana de silencio, me dio por llamarla intrigado ese lunes, pero no tuve la suerte que me cogiera el móvil. Volviendo a insistir, intento que repetí hasta el mismo viernes, pero obviamente entendí que no había donde rascar, dando por perdida esa ‘futura relación’.

Y ese mismo viernes por la tarde, recibí la inesperada llamada de esta chica, poniéndome mil excusas por no haber contestado, cosa que yo le quité hierro, pero que finalmente quedamos para esa misma noche. Quedando en vernos en un sitio concreto, ya que al no ser algo serio, ni aun nada parecido, no deseaba que fuera a recogerla a su casa, como que finalmente tras vernos, comenzamos otra vez a hablar.

Comenzó a hablar, cuya conversación era mucho más seria y profunda que cualquiera, conversación basándose en nuestras respectivas vidas. Contándome su día a día, estudios, aspiraciones, sueños, y dejándome claro que desde un principio que, no deseaba nada serio, solo buscaba simplemente el rollo de un verano. Llegándome a decir...

“Mira, no te lo tomes a mal, me gustas y te encuentro súper atractivo, pero no eres mi tipo de novio formal”.

Dice, y prosigue...

“Pero me gustan más los tíos más varoniles, ya sabes de esos de pelo en pecho, o si no los tienen, pues que estén cuadrados, ya me entiendes”.

Sinceridad que agradecí de inicio, haciéndole saber que esa era mi misma idea, no porque no fuera ‘mona’, o no me cayera bien, sino que lo más posible, fuera que me tuviera que marchar a estudiar fuera. Obviamente, yo no le iba a echar en cara que preferiría una chica con mayor ‘pechonalidad’, y de paso que fuera de mi estatura. Aunque debo decir que, esta de caderas estaba sobrada, una linda sonrisa, y poco más.

Y esa noche, digamos que, si hubo más acercamiento carnal, donde tras los primeros pikitos, continuamos con besos en cuello y magreos. Comenzando ella a gemir con fuerza, y ver y comprobar que sus pechos eran sumamente sensibles, dedicándome de lleno con ellos... uuummm!!. Y tal fue digamos el ‘trabajo’ dedicado, que ella acabo por obtener un orgasmo, quedándose súper avergonzada y ruborizada. Ya que según parecía, era su primera vez que le ocurría eso, ya que sus demás orgasmos, habían sido ya sea por masturbación o penetración (cosa que, gracias a esto, me entere que de virgen, como que no).

Y continuamos, entre besos, introduje por fin mi mano por debajo de su falda, adentrándome entre sus muslos hacia sus braguitas, mano que rocé con la yema de mis dedos sus muslos, y ella deseándolo, comenzó a separar sus muslos. Comencé a deslizar mis dedos por encima de la tela de sus braguitas, húmedas ya, por cierto, adentrando mis dedos, por un lado, una vez que aparte el elástico.

Y poco a poco, me fui envalentonándome, comenzando a dedear su vulva, y alternándola con su clítoris o labios vaginal, y darme por introducirle uno de mis dedos, comenzando a moverlo de dentro hacia afuera, y en círculos... uuuffff!!.

Ella gemía, suspiraba e incluso jadeaba, no me detenía y me dejaba que continuara, animándose ella misma, comenzando a masturbarme... ooohhh!!. Aunque por su cara, me dio la sensación que no era de su agrado, ignorando si fuera por coger mi miembro, o que acaso esperaba que mi polla fuera de mayor tamaño.

Pero la ignoré y fui a lo mío, viendo cómo se estremecía, como entre convulsiones gemía y sollozaba con mayor agitación, pudiendo ver por su rostro que pronto obtendría su orgasmo. Cosa que no me equivocaba, pues minutos después, comenzó a tener su segundo orgasmo... uuuffff!!.

Dejándome que mis dedos continuaran hurgando en su ardiente coñito, mano que la tenía empapada de los fluidos que emanaba, mientras ella se disculpaba por la apariencia que me daba. Y acto seguido, tras avisarle que me iba a correr, ella misma acelero, no deseando precisamente dejarme tirado. Viendo, como mi primer chorro le llenaba la mano, soltando mi tronco y eso hizo que los dos siguientes, salieran con mayor fuerza... uuummm!!.

Quedando solo el limpiarnos, levantarse y ver como se marchaba, quedando nuestra relación finalizada de esta manera, y la verdad sea dicha, todo hay que decirlo. Yo acabe con las ganas de haberme corrido una segunda vez, pues mi polla continuaba dura, pidiendo guerra, mientras ella se marchó a su casa satisfecha, y no dando crédito a no haber conseguido que esta me pidiera follar, pues estaba más que excitada.

Lo cierto es que me marche a casa desilusionado, no porque haya roto con esta chica, cosa que en verdad no había nada realmente, pero que deseaba que hubiera algo más de sexo. Quizás sea verdad, de aquello que se dice que en la vida no hay lo que queremos, pero, en fin.

Y la sorpresa salto, pues cuando me desperté el sábado, mientras me dedique a recoger unas cosas, mi madre me pego un alarido. Grito que me dio a modo de informarme que tenía una llamada, cosa que extrañado fui a ver, llevándome la sorpresa que era mi ex. Y como es la cosa, ella deseaba volver a quedar. Y recuerdo, como no dejaba de insistir en vernos a ser posible esa noche, pues deseaba continuar la conversación que habíamos dejamos ayer a media, conversación que no sabía a qué se refería. Y obviamente acabe aceptando, fijando en vernos en un sitio en concreto sobre las nueve de la noche.

Lugar que nada más vernos, volví a llevarme una sorpresa, pues cuando le fui a dar un beso por mejilla, ella directamente me dio un piquito. Y que, durante la velada, cuya conversación se centró en nuestros planes de estudio, donde ella no dejaba de buscarme, no dejaba de provocar. Donde animándome, ya sea con la ayuda de las copas, como cuando nos dio por alternar con algún que otro baile, locales sobre todo tipo terrazas, donde acabamos por buscar un lugar un lugar más íntimo.

Y viendo sus verdaderas intenciones, poco a poco me fui envalentonando, dándome por comerle la boca, mientras me daba por acariciar su cuerpo. No quedándose ella atrás, pues no dejaba de magrear mi miembro, y bajar mi boca hasta sus pechos, viendo que esta me dejaba saborear sus pechos, y ya dado, me dio por succionar sus pezones... uuummm!!.

Y viendo de lejos lo que deseaba, pues cuando ella misma, le dio por presionar mi nuca a modo de hundirla entre sus muslos, no me hizo falta saber más. Y como modo de dejarme hacerle, me dio por dejarme llevar por la locura, no siendo otra que subirle la falda con precaución, e introducir mi rostro entre sus muslos, y dedicarme por lamer y saborear su coñito... uuummm!!.

Y recordar, como ella misma le dio por quitarse las braguitas, dejándomelo mucho más fácil, lengua que me dio por recorrer, succionar, lamer y poco a poco, me fui ayudando con algunos de mis dedos... uuuffff!!. Mientras ella no dejaba de retorcerse de placer, no dejando de presionar mi nuca a modo de no retirarla, menos aun cuando alguna que otra pareja pasaba cerca... uuuffff!!. Y darme por insistir sobre todo, ya sea por sus vulva como por sus mismo labios vaginales, eso sí... sin olvidar su clítoris, y que entre espasmos, acabo esta no en uno sino en dos orgasmos y de forma simultanea... ooohhh!!.

E incluso, quiso envalentonarse conmigo, no solo mediante la masturbación, sino en el momento en que se inclinó, y tras introducirse mi miembro en su boca, comenzó a chupármela... uuummm!!. Momento en que me dio por agradecerle el gesto, aprovechando su postura por penetrarla con mis dedos, momento en que ni llego a percatarse, o al menos eso me hago creer, cuando en un momento dado, me dio por metérselo por su culito... uuummm!!.

Y tras un buen rato, darme por avisarla que me iba a venir, la cual no solo no se apartó, sino que trago hasta la última gota, sacándose mi miembro de su boca, aun erecta pero no tan dura... uuummm!!. Y viendo que debía de agradecérmelo aún más, vi como la chica se colocaba sobre mí, colocándose a horcaja y colocando una pierna a cada lado de las mías. Tomando mi miembro, y tras colocarme un condón que esta previamente había sacado de su bolso, acabo por introducírsela ella misma... aaahhh!!. Y soltarme aquello de...

“Engañas mucho... eeehhh!!”.

Dice sonriente, mientras con los ojos cerrados y escapándose un breve gemido, volver a decirme...

“Joder, no es muy grande comparándola con algunos de mis ex, pero lo que ha llamado mi atención, ¡es el aguante que tienes... uuuffff!!”.

Y verla como esta comenzaba a cabalgar, demostrándome como otras muchas lo buena amazona que es, marcando ella misma el ritmo, no dejándome que tomara las riendas, ¡mientras gemía y suspiraba... ooohhh!!... aaahhh!!... uuummm!!. Y lógicamente, yo no me iba a quedar inmóvil, pues me dedique a saborear sus labios, cuello, hombros y oreja, mientras le acariciaba espalda, pechos y nalgas... uuummm!!. Y llegar un momento en que, me decía ella entre gemidos...

“No te gusta... uuummm!!”.

“No te vas a correr... ooohhh!!”.

Y aunque no te ganas, pues estaba disfrutando del momento, acabe por tomarla de las nalgas, y comenzar yo a acelerar, tomando el mando y lógicamente el ritmo. Penetrándola con fuerza, embistiéndola con ganas de que sienta si no es el tamaño el grosor, y mientras ella me hace saber que se está viniendo, comienzo yo a sentir mi orgasmo... uuuffff!!. Así fue, como nuestra relación se consolida, pues desde ese día hasta el final del verano, no hubo salida que acabáramos cogiendo. Pero bueno, no adelantemos acontecimientos, iremos mejor paso a paso, vale, porque días antes de vernos, me llamo, mostrándose alterada, y nerviosa me dijo...

“Tenemos un problema”.

Yo pensé que era relacionado con la regla que no le haya bajado, o algo así, pues problema no entiendo que hubiera, pero siendo más explícita Graciela, me dijo...

“Mis padres quieren conocerte, pues saben que tengo una relación, y ante mi secretismo y otras cosas, no me dejan de dar la lata, ¿a ver qué hacemos?”.

Suelta, y claro está, yo le dije que no había mal en ello, pues un rollo de un verano no significa nada serio, y picándome la curiosidad, me dio por preguntarle por aquello que dijo... ‘y otras cosas’, pues me pico la curiosidad. Y contestarme...

“Pues es en relación a unas prendas que me compre nuevas, esas que me pongo para ti y que nos gustan mucho, pues tras lavarlas y tenderlas, como que se olvidó recogerlas”.

Dice, y continua con su explicación, diciendo...

“Y no veas, cuando mi madre las ha visto, me ha montado el ‘quinario’. Llegando a pensar, incluso que me están explotando, o que alguien me está chantajeando mediante sexo”.

Prendas que la muy cabrona, llego a comprársela una vez que vimos una película erótica, tipo ’50 sombras de Grey, y que no me dejaba de preguntar...

“¿Te gustan esas prendas?”.

Y claro está, uno no va a decir que no, volviendo a preguntarme está...

“¿Y si me las pusiera yo, te parecería mal que me vieras con ella?”.

Suelta, y le hago saber que me podría loco, cogiéndola con más ganas, y darme por embestirla, poniéndola mirando para ‘cuenca’, cosa que ella ríe, y soltar aquello de...

“Pues decidido”.

No haciendo imaginarse poco más, y la semana transcurrió como las ultimas, semana que llego a ese temido sábado, pues llegado el día, tras encontrarnos en el punto de siempre. Recuerdo que, aparece Graciela con sus padres, presentándomelos primero, y que, tras perdernos, acaba por irse está a orinar, y su padre darle por cazarme. Comenzando a indagar sobre mí, dándole por preguntarme de todo, desde... ¿desde cuándo estáis saliendo?, hasta... ¿tomareis protecciones?, o... ¿qué pensamientos tenéis de futuro?...

Preguntas que corta el rollo, pero que, sin mostrar nervios o miedos, me da por responder a cada una de ellas, dejándole claro que no tenemos una relación formal, sino que es solo un ‘rollo de verano’. Mención que, por su forma de mirarme, poco le falto para que me pegara una ostia, pero tras unos minutos, acabar este por reírse y tras darme una palmada en la espalda, decirme...

“Te voy a decir una cosa, pero por favor no te lo tomes a mal, vale...”.

Dice, y continua...

“Sabes que cuando te vimos por primera vez, pensamos que la niña se había vuelto lesbiana, pues te tomamos por una chica, ya que no pareces para nada un ‘chico’”.

Y tras una breve conversación, donde llego a confesarme que no es su verdadero padre, sino que es su padrastro, ya que el verdadero le dio por separarse. Y aunque si es cierto, que esto ni os va ni os vine, tanto a mí en su momento, este continua con su conversación, pero sobre todo a raíz de saber cómo que su ‘niña’ se había fijado en mí, pues muy varonil no lo parezco. Y por su forma de hablar, llegue a pensar que este más parecía que ligaba conmigo que otra cosa, ya que algunas de sus frases iban con doble sentido. Y aparecer al rato Graciela y su madre, dándole por decir...

“Pues vamos a irnos a otro sitio chicos, pues las niñas no dejan de miraros como hienas”.

Y continuar la conversación en otra terraza, siendo ahora su madre quien no deja de preguntar, indagando sobre los motivos por no hacer lo nuestro algo formal, y aunque su propia hija le contestaba. Diciéndole aquello de...

“Pero mama, no quiero que te metas en lo que quiero o no, Jose solo es ‘amigo especial con derecho’”.

Dice, y terminar justificándose...

“No te digo que no sea atractivo, pero no es mi tipo de novio formal, pues a mí me gustan como papa con pelo en el pecho, hombres que muestran que son más varoniles por su anatomía”.

Y escuchar a su madre, defenderme ante ella, diciéndole...

“Hay hija que tonta que eres, no sabes las veces el calor que da tú padre, eso por no mentar los pelos que deja por ahí”.

Suelta, y prosigue...

“Jose, se le nota que es un chico moderno de los que hay hoy en día, no es malo que se depile el cuerpo, y eso no me desagrada, ya que se le nota que se cuida”.

Calla, y prosigue su madre, diciéndole...

“Y no le juzgue como a los otros por no tener músculos, pues debes de importarte dos cosas, uno que el musculo que debe de importarte sobre todo es el que tiene en la cabeza...”.

“Y segundo, también debes de tener en cuenta que el segundo musculo que tiene que funcionar, es ese que tiene entre las piernas, si ambos funcionan... te hará feliz”.

Acaba por rintintín, riéndose mientras que ambos nos sonrojamos, pues una cosa que lo diga la chica, y otra cosa que lo diga su madre, cosa que la misma Graciela, deja caer...

“Pues madre, te aseguro que de eso no me puedo quejar”.

Acabando por reírnos todos, mientras notaba las miradas fijas de Graciela y de su madre, bueno sentir esas miradas que intimidaba, como el mismo pie de mi chica bajo la mesa, dándole por magrear y calentar mi entrepierna... uuuffff!!. Y aquella relación duro... lo que dura un verano, pues como he dicho al comenzar, cuando comenzamos las clases aquella magia fue perdiéndose poco a poco, tanto que lo inevitable sucedió. Y hoy día, puedo decir que lo único que queda es la amistad que nos tenemos, bueno eso y algún que otro encuentro, pues siempre nos gustó recordar aquello que nos unió... uuummm!!.

Y bueno, toca despedirse, no sin antes de pecar de pesado al hacer mención, hacia aquellos lectores que desean compartir conmigo sus críticas, que obviamente acepto todas, ya que me enseñan a ver mis defectos. Pero eso sí, no siendo mi intención entrar en un intercambio dialéctico al respecto, tampoco pido que nadie se crea mis vivencias, solo que me gusta compartirlas.

Y, aunque les moleste a más de uno, debo decir y recalcar que estos son tan reales como la vida misma, y no pido que me comprendéis, ni porque debo explicar, o justificar porque me dio por ahí. Simplemente digo que me gusta disfrutar, y vivir al límite mis aventuras, aunque a veces no me controle, o mejor dicho no controle las situaciones.

Así que, aquellos que me leáis esto y no me crees, pienso que es tu problema, pero pienso que la vida es muy corta, y hay que y vivirla, como uno sepa mejor. Y lo dicho, agradecer a todos aquellos que me seguís y me leéis, deseando que os haya gustado. Si queréis saber más de mí, me lo hacéis saber a mi email es: jhosua 1974 @ Gmail. com (obviamente todo junto).