Las oportunidades 3.
Diego no se conforma con una sola mujer; su vida es un ciclo de tríos y descubrimientos. Cuando una empleada tímida cruza su camino, la línea entre la ayuda laboral y el placer se difumina, invitando a nuevas compañeras a sumarse a su juego prohibido.
Las oportunidades 3.
Una música sensual, unos boleros del tiempo del pedo, de esos que te incitan a abrazar, a besar, a apretar, en un principio Matilde, mi vecina amante parecía nerviosa, como si estuviera molesta, después se fue acoplando al trío, mi novia Yolanda y yo Diego le fuimos haciendo pasar la incomodidad, mi novia me besaba apasionadamente frente a la cara de Matilde, los tres abrazados, después hizo que la besara a mi vecina, aceptó casi instantáneamente, cuando mi novia le comió la boca se sorprendió, no dijo nada, a la segunda vez respondió, y así nos empezamos a desnudar.
Les apretaba las tetas, el culo, les metía mano en la concha, ellas me agarraban el pedazo, la tenía recontra dura, nunca había estado con dos mujeres.
Unos a otros nos íbamos sacando la ropa, el baile llegó hasta el dormitorio, mi novia hizo acostar a Matilde en el medio de la cama, desnuda, toda depilada como me gusta, y nos pusimos a besarla, a mí me tocó desde la cabeza para abajo, le mordí los labios, las orejas, le metí lengua en el oído, en la boca, le chupé el cuello, en las tetas me detuve bastante tiempo, cuando llegué a su entrepierna me encontré con la cabeza de mi novia, gemía y gemía Matilde, según Yolanda acabó como cuatro veces, después hice que me la chupara, mi novia seguía con su cabeza entre la piernas de Yoly, metí dedos en la concha de mi novia, fue un contorsionismo de tres, me tocó a mí estar en el medio de la cama, y ellas comenzaron desde los pies y desde mi cabeza, hicimos lo mismo con mi novia, creo que no hubo cosa que no hayamos practicado.
Son muchos los sábados a la noche en que practicamos el trío con Matilde, siempre después de cenar con mucho alcohol, parece que las desinhibe, aunque Yolanda el otro día me dijo que tuvo sexo con mi vecina por la tarde, que la dejó destruida, que por favor le pedía que no siguiera, y no había ni una gota de alcohol. Oportunidades que le dicen ja ja.
Como lo teníamos recontra hablado, nuestro sexo sería sin compromiso, no nos debíamos fidelidad, eso sí, hay que avisar.
A mí mucho no me gustaba que ella tuviera sexo con otros, claro, lo que me gustaba era yo sí tener sexo con otras ja ja.
Con mis compañeras podría tener sexo casi con todas, y son como diez, están cada día más desinhibidas las chicas, oportunidades no me faltan, como conté había una que cuando se tenía que ir antes me hacía una mamada.
Con Nieves no me pude resistir, es una negra, más negra que Yolanda, es africana, con un cuerpo perfecto, me acuerdo cuando le hice la entrevista para contratarla, quedé impresionado por su manera de ser, habla con un tono muy suave, es más alta que las otras compañeras, una sonrisa que te cautiva, y tiene un cohete en el culo, nunca te dice que no a ningún trabajo.
El tema es que vino a mi oficina, tenía que salir dos horas antes para solucionar un problema familiar…parece que Teresa la compañera que me hace la mamada cuando necesita salir le contó, y después de pedir las dos horas quiso hacer lo mismo.
_Esperá Nieves, qué vas a hacer, se había arrodillado frente a mi silla.
_Cumplir con el pago, me dijo Tere que así se hacía.
_Nooo, estas equivocada, y Tere es una tonta, es ella la que quiere, yo nunca le he pedido nada, ya voy a hablar con ella.
Me contó que tiene un problema con el alquiler de su casa, que vive con su madre y su tía, que nunca tuvo novio, que no sabe lo qué estar con un muchacho, por lo tanto deduje que era virgen.
Quedamos en que yo la llevaría en mi moto y la acompañaría con el problema del alquiler.
Apenas subió a la moto se apretujó a mi espalda, me clavó los pezones bien duros, se me puso la pija recontra dura.
En la inmobiliaria querían cobrarle algo desmedido y muy rebuscado, cuando al fin se dieron cuenta de que hablaban con alguien que conocía del tema, creo que más que ellos, es mi trabajo revisar los contratos de todos los locales, quedó todo como saqué la cuenta yo.
Fuimos a su casa, me presentó a su madre Sofía y a su tía Estela, otras negras hermosas, regresé al local con la sensación de haber hecho una obra de bien.
Cuando le conté a Yolanda me dijo que tenía que hacer algo para que me entregara su virginidad, bien práctica.
A la semana volvió a mi oficina Nieves, la verdad es que no sé cómo se puede poner colorada una negra, pero me pareció, directamente me pidió que quería perder su virginidad conmigo, que no conocía a nadie más, y que Teresa le había contado que soy muy bien “calzado” y dulce.
Como dije no me pude resistir, la pasé a buscar por su casa una mañana, mucho antes de que abriera el local, igual ella tenía que entrar después del mediodía.
Fuimos a un hotel que está cerca del trabajo, las habitaciones están desparramadas formando una especie de caracol, nos tocó la habitación 32, con hidromasaje, puse la moto en la cochera y subimos por una escalera, luces tenues, música ambiental, cama amplia, al lado del hidromasaje estaba el baño, espejos, heladera, Nieve temblaba, ni un beso nos habíamos dado, la abracé suavemente y nos pusimos a bailar, si bien la apretaba un poco, no tanto como quisiera, estaba siendo controlado, sería su primera vez, no tenía que largar la fiera de entrada, se fue relajando un poco, empecé por besos suaves y dulces por su cara, sus hombros, había venido vestida con pantalón negro, camisa negra, zapatos negros, decí que había luz tenue, sino no la distinguiría ja ja.
Y de a poco fui besando su boca, se notaba que nunca tuvo novio, no sabía besar, le tuve que ir casi diciendo cómo era el asunto, y practicamos un buen rato, cuando nos metimos lengua noté su entrega total, un beso en que sentís como tiembla todo su cuerpo.
Cuando empecé a desabrochar los botones de su camisa otra vez a temblar, me parece que voy a estar bastante tiempo para llegar al final, y no sé si llegaré, no quiero forzar nada, un corpiño negro con encajes, al desprenderlo pareció como que saltaran sus enormes y hermosos pechos, que belleza, que perfección, le empecé a chupar los pezones, unas areolas un poco más claras, ella gemía y gemía, me acariciaba el pelo.
Le susurré al oído que me sacara la camisa, muy suavemente fue desabrochando los botones, me acariciaba el pecho, es muy dulce y suave Nieves.
Cuando bajé su pantalón descubrí una tanga bien chiquita, apenas le tapaba los labios vaginales, con encajes haciendo juego con el corpiño, volvió a temblar, seguimos bailando, le volví a susurrar.
_Sacame el pantalón.
Se tuvo que agachar, cuando lo bajó se notó el bulto inmenso que hacía mi calzoncillo, abrió un poco la boca asombrada.
Y seguimos bailando, mientras “la apoyaba” con alevosía, nos besábamos apasionadamente.
Así estuvimos un buen rato, el roce de nuestros desnudos pechos nos llevó a una calentura impresionante.
La llevé a la cama, nos recostamos sin dejar de abrazarnos, ya no temblaba tanto, le corrí un poco la tanga y le entré a lamer, mordisquear, chupar su concha, su clítoris, cada rato emitía unos gemidos poderosos, parece que es multiorgásmica.
Cuando le saqué la tanga, me saqué el calzoncillo y le acomodé suavemente mi pija entre sus labios vaginales, no la metí enseguida, rocé y rocé por unos minutos, iba y venía por la canaleta que formaban sus labios, bastante gordos por suerte.
Al ponerle la punta de mi pija en la entrada abrió grande los ojos, yo la miré como preguntando si sigo, movió lentamente la cabeza aceptando y fue entrando, no costaba mucho, estaba muy bien dilatada, hasta que llegamos a su himen, sentí el rechazo, no empujé, me quedé expectante, fue ella la que me abrazó con sus piernas y se desvirgó…apenas un gemido, y apretó, apretó, “se la metí hasta el mango”, esperé un instante para que se acostumbrara, vaya si se acostumbró, me pegaba cada caderazo que mi pija iba y venía sin ningún problema.
Habíamos hablado que además de tomar unas pastillas estaba en el tiempo en que no queda embarazada, cuando acabamos los dos juntos gimiendo y bramando como animales quedamos destruidos abrazados.
_Nunca imaginé que fuera tan placentero, tan agradable, con las chicas hemos hablado del tema y todas me contaron que no les fue muy bien, que fue un bruto, un eyaculador precoz, y un montón de situaciones incómodas.
_Diego, soy muy feliz, espero no me olvides, sé que vives en pareja, sé también que son libres de hacer sus vidas, no me olvides Diego.
Me di vuelta y la besé con fervor, la acomodé en el costado de la cama, le levanté sus piernas a mis hombros y se la metí, con lentitud pero hasta el fondo, le apretaba los pechos, la agarraba de los tobillos y le daba y le daba, otra vez terminamos juntos.
Después estuvimos en hidromasaje, ella sentada sobre mis rodillas, empalada, me había tomado una “azul de 100”.
Llegamos juntos al trabajo, en las conversaciones me contó que todos sabían que veníamos a un hotel, muy reservadas no han sido, decí que no tengo problemas, sino ja ja.
Apenas entró al local sus compañeras se le vinieron encima, yo pasé directamente a mi oficina.
Un fin de semana largo, pude arreglar que no vendría a trabajar, quedaba a cargo del negocio la sub encargada Noemí, de la cual voy a contar más adelante.
Decidimos con mi novia Yolanda ir a pasarlo a las termas, para desentendernos de tanto trabajo. Las termas son unas piletas de agua termal dicen, para mí que éste lugar es agua caliente y nada más, hemos estado en otras termas, donde el agua brota naturalmente, salitrosa y bien caliente, acá donde fuimos nosotros la extraen mediante bombas y la calientan con calderas…me fui…
Alquilamos una habitación dentro del complejo, una habitación con una cama amplia, y un baño, nada más.
Estábamos a cien metros de las piletas, nos poníamos las mallas, la salida de baño y listo.
Son unas piletas techadas, el agua circula, hay diferentes temperaturas, no muy caliente, para los que sufren de presión es recomendable no estar más de quince minutos…me fui…
Como no funcionaba el restaurante, no era época de veraneo, para comer teníamos que ir a un boliche que vendía de todo, antes de llegar a la pileta parábamos para desayunar.
Una noche siendo como las 20 horas fui a buscar algo para comer, me atendió una morocha muy bonita, joven, con unos kilos de más, rellenita, como a mí me gustan, el problema era que no llevaban a la habitación, pero como ella dentro de un rato se iba, y nuestra habitación quedaba de paso para la salida, acordamos que nos traería el pedido, hamburguesas y gaseosa, nada original.
Y pudo más el diablo que tengo en mi cerebro, cuando vi que venía por el sendero de plantas y flores, la hice poner a Yolanda en cuatro, al borde de la cama, la agarraba de la cintura y se la metía con empujones bastante fuertes, sonaba como aplausos el encontronazo de nuestros cuerpos.
Al golpear la puerta le grité.
_Pasá…
Abrió levemente y nos vio, la volvió a cerrar, yo seguía dándole a mi novia que gemía escandalosamente, se volvió a abrir la puerta, lentamente fue entrando, dejó el pedido en una mesita que había bajo el televisor y se nos quedó mirando, abría grande los ojos y la boca.
_Vení acercate.
Tuve que repetírselo varias veces, estaba en trance Yamila, que así se llama.
Se fue acercando a mí, dejé por un instante de agarrarme de la cintura de mi novia, y sin dejar de metérsela la atraje y la abracé, la besé, no decía ni hacía nada, solamente abrió un poco la boca para que le metiera la lengua.
Le empecé a tocar las tetas, bien grandes y calientes, seguía dándole a mi novia, que estiró su brazo hacia atrás y le tocó el culo a Yamila, y la apretó más contra mi cuerpo y emitió un gemido espectacular, había acabado Yolanda, se desacopló, me quedó la pija bien parada y dura, yo no había acabado.
_Tranquilo amor, ya te vamos a dar tu recompensa…
Me di vuelta y le puse la pija entre las piernas a Yamila, entre su pantalón, le fui desabotonando la camisa, Yolanda se puse detrás suyo y le mordía los hombros, la abrazaba y acariciaba las tetas, entre los dos la fuimos desnudando.
Me hicieron poner en el medio de la cama, con mi pija mirando al techo.
Yolanda terminó de desnudar a Yamila y le dijo que se subiera a mis piernas y se la metiera.
_No me va a entrar semejante pedazo.
_No la metas de golpe, andá acariciando los labios y el clítoris.
Y así hizo, se subió a mis piernas, con una mano agarró mi pija y se la pasaba por todo el frente de su concha, con la otra mano se apoyaba en mi pecho, no tardó mucho y se la acomodó en la entrada, fue bajando despacio y se la fue metiendo, abría los ojos y gemía, no costó mucho y se la metió toda, me empezó a cabalgar en forma atropellada, en algunos momentos se me doblaba y me dolía, la tuve que frenar un poco, estaba desatada, enloquecida.
Gritaba, gemía, bramaba.
_Siiii, sí, sí, así, así, más, más.
Se agachó y me besó con pasión, lloraba, temblaba, había acabado, Yolanda casi que no había intervenido.
Esa noche llamó a su casa avisando que no iría, que se quedaba en lo de una amiga, toda la noche cogiendo, a la mañana cuando se fue caminaba como pisando huevos.
Su turno de trabajo comienza al medio día, cuando fuimos a almorzar Yolanda mientras le pedía la comida le dio un dilatador anal, que se lo pusiera hasta la noche, que después le iba a romper el culo, así le dijo.
A la noche cuando trajo el pedido pasó directamente sin golpear, la estábamos esperando los dos desnudos mirando el techo.
Otra noche memorable, cuando se la metí por el culo, lloraba, gemía.
_Pará, pará, dale, dale, esperá, metela más, no sabía qué quería, después de un buen rato empezamos a gozar con locura, mientras la cogía, Yolanda se puso delante ella con las piernas bien abiertas para que le hiciera una buena chupada de concha.
Las tres noches, se quedó a dormir con nosotros, le dimos nuestros números de teléfono, nuestra dirección, que cuando viniera a la capital nos visitara.
Continuará.
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