Xtories

Viaje a Miami - 4ta y última parte.

A sus 43 años, Nati siente que la vida le ha pasado factura, pero Miami le ofrece una segunda oportunidad para sentirse viva. Entre copas y miradas cómplices, la línea entre la infidelidad y la liberación se desdibuja hasta convertirse en una noche de tres hombres y cero límites.

Natalia12K vistas9.2· 13 votos

Literalmente no me podía levantar. Me dolía el cuerpo, estaba cansada. Si hubiese estado en Bs As, posiblemente hubiese llamado para pasar parte de enferma.

Me duche durante un rato largo. Tenía semen seco en la cara, en las manos, y note que en el pelo también. El culo me ardía y los pezones también. Las piernas estaban cansadas como si hubiese hecho sentadillas la noche anterior. Ni hablar el gusto en la boca, que no se me fue ni siquiera lavándome los dientes y tomándome un café.

Como pude me recompuse y me preparé para ir a trabajar.

Martin me mando un par de mensajes que no respondí, salvo el último en el que le deseaba buen retorno.

A mi aun me quedaba una noche en Miami, ya que mi vuelo de regreso era el viernes por la noche.

El dia laboral se me hizo eterno. Tenía la cabeza en cualquier lado, pero por suerte entre una reunión y otra, fue lo más llevadero posible. Finalizando mi jornada laboral, rechace un par de invitaciones de after office o a cenar de gente de la empresa. Aun no sabía si ir al bar donde me cruzaría posiblemente con Fernando, o directamente escribirle un mensaje para que viniese al departamento. La realidad es que estaba demasiado cansada como para hacer algo.

Así que decidí ir directo al departamento y recostarme un rato.

No sé cuánto tiempo me habré dormido, pero la verdad es que la siesta, y la ducha que me di, me habían levantado bastante.

Me agarraron ganas de salir. Al principio se me ocurrió ir sola a cenar, pero la verdad es que no me gustaba mucho la idea. Empecé a deliberar entre llamar o no a Fernando.

Agarre el celular, pero para mi sorpresa tenía un mensaje de Fernando. –“Hola Nati, hoy fui al bar a ver si nos cruzábamos, pero no tuve suerte. No quiero ser pesado, pero mis amigos salen a un boliche y yo no tengo muchas ganas de ir. Si tenes ganas escribime y te invito a cenar o a tomar algo.”.

Me quede pensando. Pero sin muchas vueltas le respondí. –“Que bueno que me escribiste. Dale. ¿Dónde queres que nos encontremos?”.

Me paso el nombre del lugar y la dirección. Era bastante alejado de donde estaba, por lo que tuve que ir en Uber.

No tenía mucho para ponerme, ya que la mayoría estaba sucio o lo había usado. Así que me decidí por el vestido negro suelto que ya había usado, pero con Martin. ****

Es un vestido bastante sport, suelto, con tiritas regulables. Lo uso siempre sin corpiño porque tiene la espalda toda descubierta, por lo que hace que se me marquen las tetas a la perfección. Para esta ocasión, y aun no sé porque, le afloje aún mas las tiritas lo que hizo que fuese más escotado y suelto.

En los pies me puse unas sandalias. Me maquille bastante. Un poco de perfume y me fui.

Al llegar al lugar me estaba esperando en la puerta. Era un lindo resto. Enseguida nos acomodaron en una mesa tipo box. Me pedí una cerveza y Fer también.

Charlamos un poco de todo. En todo momento note como me miraba el escote. De hecho, me di cuenta de que me lo había aflojado de más, ya que estando sentada se me bajaba casi hasta el borde del pezón, por lo que tenía que estar tirándomelo para arriba desde las tiritas. Pero no me preocupe demasiado, ya que sino las hubiese ajustado.

Estuvimos bastante tiempo. Fer se sentía atraído por mi vida, motivo por el cual me preguntaba diferentes cosas. Por mi familia, mi trabajo, mis amistades, etc. Se sincero conmigo, diciéndome que no entendía como podía una mujer como yo, estar sentada en ese lugar con él. Le expliqué lo mejor que pude los motivos, pero no sé si fueron convincentes. Después de la tercera cerveza pude notar como el entorno empezaba a darme vueltas. Fer insistió en una más, pero yo no estaba segura. De todos modos, termine aceptando.

Le pregunte por sus amigos y si sabían de lo nuestro. Me confeso que si. Que por eso no se habían enojado de que las últimas dos noches en lugar de pasarla con ellos hubiese salido conmigo. Igual para sacarle importancia le dije, “pero son solo unas horas”. A lo que me respondió que sí, pero que particularmente esa noche era la que iban al boliche. Igual no se habían enojado porque todos habían coincidido de que posiblemente hubiesen hecho lo mismo en su lugar.

Mientras tomábamos la cerveza, y yo ya estando bastante alcoholizada, le pregunte si quería ir al boliche con sus amigos o a otro lugar. No me dio tiempo a nada que lo tenía encima mío besándome. La realidad es que instintivamente me aleje. Si bien estaba en Miami, nunca se sabe quién te puede estar viendo. Fer lo entendió cuando le explique que me moría de ganas de devolverle el beso, pero que no era el lugar. Se disculpo avergonzadamente. La situación pareció enfriarse, y no encontré otra forma de remontarla más que preguntarle nuevamente si quería ir con los amigos un rato, que de ultima yo lo acompañaba y después íbamos juntos al departamento. Fer me miro como dudando de lo que le estaba proponiendo, pero me dijo, -“si a vos no te molesta, podemos ir un rato al boliche con los chicos, hay un grupo de chicas amigas también. Un par de horas. Después te acompaño a tu casa”. Yo no estaba muy convencida, pero ya había jugado las cartas y ahora no me podía echar atrás.

Nos tomamos un Uber y en 20´ estábamos entrando en el boliche. Yo me sentía totalmente rara en ese lugar. El promedio de edad era de no más de 30 años. De todos modos, no me sentí observada en ningún momento. Fer se encontró con los amigos, que estaban en una mesa en uno de los costados de la pista. No había ninguna chica, por lo que, o Fer me había mentido, o algo había cambiado. Todos me miraron y cruzaron miradas cómplices entre ellos Note como uno le daba una palmada en la espalda a Fer como “felicitación”. Yo me acerque a darles un beso a cada uno, dejando que mi escote les regalara una visa perfecta de mis tetas al agacharme. Posiblemente el primero fue sin darme cuenta, pero en los siguientes 4 saludos fue a propósito. Que más lindo que calentar a un grupo de pendejos de veintipico…

Me hicieron un lugar y me senté en la mesa con ellos. Estaban tomando champagne, por lo que enseguida nos consiguieron unas copas y nos sumaron al brindis. La cerveza más el champagne hicieron efecto en mi, por lo que me disculpe para ir al baño. El boliche estaba lleno, así que el camino al baño me costó bastante. Como podía me sostenía el bretel del vestido, ya que al menor roce se me caía, y por el peso del mismo, posiblemente se me escapara una teta.

Al volver del baño algunos de los chicos se habían puesto a bailar. Fer ni bien me vio se paró y me llevo a la pista. Nos pusimos a bailar. Hacía mucho que no bailaba en un boliche. Me recordaba a mi juventud.

El alcohol, la música, y el ambiente me tenían totalmente desinhibida. No me importaba estar ahí bailando entre gente mucho más joven que yo. Fer me abrazaba y en más de una oportunidad note como quería besarme, pero no lo intento. Lo que si hacia era rozarme, apoyarme, etc. Mas de una vez quede en medio de él y sus amigos, donde otros eran los que me apoyaban. Nadie se desubico, pero se notaba la tensión sexual en todos. De hecho, yo estaba bastante cachonda. Empecé a “jugar” con el grupo. Bailaba con Fer, de frente, pero le frotaba el culo a uno sus amigos. Así iba rotando. Creo que me apoyaron los 5. Mi vestido me permitía sentirles la pija fácilmente al ser muy fino. En un momento, mientras bailaba de espaldas a Fer, se me cayó el bretel, dejando mi teta derecha totalmente al aire. Dos de los amigos alcanzaron a verme, y si bien me tape como pude, no lo hice tan rápidamente como lo hubiese hecho en otra situación. Les regalé una sonrisa y seguí bailando como si nada hubiese pasado. No podrían creerlo, y hacían comentarios entre ellos. Me di vuelta y le comente a Fer lo que había pasado, quien se rio y me dijo al oído, -“pero sos mia ehh”. La verdad es que saber que un pendejo quisiera poseerme, o mejor dicho, varios pendejos, me tenía recontra excitada. Seguí bailando como si nada, y en dos oportunidades más se me cayó el bretel, mostrándole a quien tenía de frente mis tetas. Entre los 5 aprovechaban a bailar alrededor mío. En más de una ocasión pude sentir alguna mano al límite de lo permitido, pero en realidad todo estaba permitido. Si en ese momento Fer me hubiese propuesto enfiestarme con sus 5 amigos, hubiese dicho que si sin dudarlo. En algún momento fantasee con ser el “regalo” del que se casaba. La que animara la despedida de soltera. Quería que me lo propusieran.

Seguimos bailando, rozándonos entre todos, hasta que en determinado momento la situación no daba para más. Estábamos demasiados calientes y lo que en un principio eran roces, empezaron a ser manos. En varias oportunidades deje que me tocaran. La música, la luz, el ambiente en general, acompañaban el momento. Me di vuelta y le pregunté a Fer si quería ir a otro lugar. Yo quería que me garcharan. En mi interior tenia la esperanza de que me preguntara si podíamos ir a algún lugar, pero no solo nosotros dos, sino con algunos de sus amigos también.

Pero no paso. Me dio la sensación de que a Fer, la idea no se le había cruzado por la cabeza o si se le había cruzado, no sabía como plantearlo. Nos despedimos de todos y salimos.

Nos pedimos un Uber y nos fuimos a su depto. Ya en el auto empezamos a besarnos. Fer me metía manos por todos lados. Nos olvidamos del chofer. Por suerte la distancia era corta. Menos de 5´ demoramos en llegar. Me baje del auto casi en bolas.

Subimos al departamento. Mucho más lindo y espacioso que el mío. Enseguida me llevo a una de las habitaciones. Muy poca luz. Pensé que la iba a prender, pero solo nos quedamos con la luz que entraba desde la calle. Me senté en la cama. Su pija me quedaba a la altura ideal. Le desabroché el pantalón, metí la mano y esforzándome un poco se la saque. No tarde nada en empezar a chupársela. La tenía bien dura, señal de excitación. Mientras se la chupaba empecé a bajarle el pantalón. El me ayudo con el calzado. Nunca me la saque de la boca. Le acariciaba los huevos con mis manos, y si sentía que se alejaba un poco, lo agarraba del culo para acercarlo nuevamente. Él se sacó la remera, por lo que ya estaba completamente desnudo. Esto duro no menos de 5 o 10 minutos. El alcohol no me ayudaba a calcular el tiempo. Fer me metía mano por el escote, y en poco tiempo ambos breteles cayeron, dejando mis tetas al aire. Cuando me di cuenta de que tenía la pija completamente lubricada lo agarré de una de las manos y lo hice acostar. Me pare, me saque la tanga, y me tire encima de él. Como pude agarre la pija, y corriendo un poco el vestido, porque molestaba, me penetre. No costo nada. Yo también estaba completamente lubricada, pero por mis propios flujos. Empecé a saltar encima de Fer. Lo estaba violando literalmente. Como podía me tocaba las tetas, y cuando me tiraba para adelante aprovechaba para chupármelas. Cuando sentía que estaba por acabar, me salía, me tiraba al lado de él y suavemente comenzaba a masturbarlo o a chupársela. Quería hacerlo durar lo máximo posible. Cuando sentía que su excitación había bajado un poco, me volvía a subir y comenzaba la secuencia. Tuve un orgasmo muy intenso, que duro bastante tiempo. Fer trataba de taparme la boca, ya que se ve que mis gritos eran muy fuertes y las paredes no muy gruesas. No pare, y si bien había acabado, seguí saltando arriba de la pija de Fer. El ruido de mis jugos se escuchaba claramente y podía sentir como tenía toda mi entrepierna mojada. Fernando trato de cambiar de posición, pero no lo deje. Yo alternaba movimientos. Saltaba, hacia movimientos circulares, y hasta me movía para adelante y para atrás, para frotar bien mi clítoris en su pelvis, que, dicho sea de paso, no tenía casi pelos. Esto me volvió a llevar al clímax, por lo que termine acabando nuevamente.

Fer me dijo que no podía más, que iba a acabar, por lo que aumente el ritmo hasta que note que estaba sucediendo. Como pude salte de encima de él, mientras comenzaba a masturbarlo y chupársela. Gran parte de su leche termino en mi cara y un poco en mi boca.

Nos quedamos un ratito tirados en la cama. Fer me pregunto cómo estaba y me ofreció un poco de agua, la cual acepte. Se levanto y salió de la habitación. Al rato volvió con un vaso de agua que use para sacarme el gusto y restos de semen de la boca. Mientras tomaba Fer me comento que algunos de los chicos habían vuelto del boliche, y al escucharnos, se habían quedado en el living. Me pidió disculpas dos o tres veces diciéndome que deberíamos haber ido a mi departamento. Enseguida trate de calmarlo diciéndole que no se preocupara, que no me molestaba. Eso pareció tranquilizarlo un poco.

Nos quedamos tirados en la cama, charlando de todo. Yo quería que se recuperara o que, y acá fantaseaba, si él no podía, me mandara a alguno de sus amigos. Estaba ahí, en un departamento con chicos jóvenes, y no iba a dejar pasar mi oportunidad.

Con la excusa de ir al baño, me arregle un poco, salí de la habitación y encare al living. Ahí me encontré con dos de los amigos de Fer. Cuando me vieron me sonrieron, a lo cual respondí de la misma manera.

Al salir del baño Fer también estaba en el living charlando con sus amigos. Al verme se callaron, por lo que evidentemente estaban hablando de mí o de lo que había pasado.

Me senté en un extremo del sillón a la espera de no sé qué. La situación, si bien no me incomodaba, era rara. Fer se me acerco, de nuevo con agua, y se sentó al lado mío.

Les pregunté de que hablaban, y todos se rieron sin responder, por lo que insistí. –“dale che, de que hablaban?, ¿de qué se ríen?”. Cada vez que preguntaba, se sonreían por lo que insistí varias veces hasta que los amenacé. –“sino me dicen de que se ríen, me pido un Uber y me voy. Parecen boludos”. Ahí fue Fer quien tomó la palabra. –“nada, nada. No te enojes. Nos escucharon y los forros se metieron en la habitación sin que nos demos cuenta. Nos estuvieron espiando”. – “Ahhh, si?.!!”, respondí seriamente. –“estuvieron mucho tiempo?. La verdad es que no da. Fer vos sabias? ¿Lo habían arreglado de antemano?”. Intente hacerme la enojada, pero la realidad es que no me había molestado en absoluto.

Sebastian fue el primero en responder. –“nada, llegamos, los escuchamos y nos metimos. Nunca se sabe. Por ahí nos invitaban…. Jajaja. No, mentiraaaa. Pero nos llamó la atención. La verdad que si te ofendimos te pedimos disculpas.” Atrás de Sebastian, fue Juan Pablo el que siguió. “no, nose. Lo mismo que Sebas. Si te ofendimos te pido mil disculpas. Fue instintivo. Una pendejada”.

Para no enfriar tanto el momento, siendo que note cierto nerviosismo en ellos, como cuando un nene se manda una cagada intente romper un poco la seriedad del momento. –“la próxima vez pidan permiso, al menos Fer la próxima préndeles la luz”, dije de manera divertida para descontracturar un poco em ambiente. Enseguida Juan y Sebas replicaron lo mismo. –“eso Fer, garca, prende la luz la próxima vez”. La situación, de solo imaginármela, ya me calentaba. Solo necesitaba que Fer diera el paso.

Seguimos la conversación entre chistes, hasta que los mismos amigos de Fer le pedían, de manera sutil, que me llevara a la habitación y dejara la puerta abierta. Nos reíamos, pero era evidente que estaban tanteando el terreno. Los comentarios subían de tono, y como yo no los esquivaba he incluso les devolvía la pelota, la conversación se puso más hot. El clima sexual era ideal. Se sentía sexo en el aire. Como las veces que armábamos algo con Juli y algunos amigos, donde había juegos que de a poco iban rompiendo el hielo, y levantando la temperatura.

Fer entendió que no tenía mucho pretexto para no llevarme de nuevo a la habitación, pero parecía estar incomodo. Los chicos empezaron a preguntar cosas y Fer de a poco se fue soltando. –“Estuviste alguna vez con una mujer?”. – “Participaste en tríos?”- “Te gustan los intercambios?”. – “que preferís, un chico de nuestra edad o uno más grande que vos?”. Eran algunas de las preguntas que me hacían, y las cuales respondí abiertamente sin problema. Cada respuesta, en la cual trataban de profundizar, abría una puerta. En determinado momento Sebas, que parecía el más lanzado, pregunto, -“que chances hay de que hagamos algo los cuatro?”. Sin darme tiempo a responder, en lo que aún no sé qué era lo que iba a salir de mi boca, Fer se interpuso. –“para Seba, no te zarpes.”. Seba se rio, Juan Pablo también, y yo me sonreí. El único que no había sonreído era Fer. Como soy una mujer de 43 años, independiente y que puede decidir lo que quiere o no quiere, respondí la pregunta de Sebastian. –“Depende, no sé que estas proponiendo, pero podría ser.”. Seba y Juan abrieron los ojos. Fer me miraba sin saber que hacer o decir. Ahí fue cuando Seba propuso un juego. Ellos tenían un mazo de cartas. Proponía ponerlo boca abajo, y que cada uno sacara una carta. Al que le tocaba la carta más baja, perdía y debía sacarse una prenda de ropa. El ante ultimo debía tomar un shot de alguna bebida. Primero y segundo no debían hacer nada.

Yo enseguida dije, - “Dale, juguemos”. Juan ni opino, pero se levantó y fue a buscar las cartas y una botella de tequila que tenían en un mueble. Fer, que era evidente de que no estaba cómodo con la idea, acepto porque no tenía otra opción.

Nos sentamos los 4 alrededor de la mesa. A simple vista era evidente de que yo llevaba la peor parte. El solo perder una vez, ya me dejaba en tetas. Mientras ellos tenían remera y short, yo solo llevaba el vestido. Habíamos acordado de que el calzado y medias no contaban.

Primera ronda, cada uno saca su carta. Fer y Juan son quienes sacan los números más bajos, por lo que Fer se saca la remera, and Juanpi toma un shot de tequila.

Segunda ronda. Acá empezaron mis problemas. Pierde Juanpi, por lo que se saca la camisa, y yo en ante último lugar por lo que tomo un shot de tequila. Hubiese preferido quedarme en tetas. Pude sentir como esa bebida, que no me gusta para nada, me quemaba por dentro. Mi cara posiblemente me delato, por lo que todos nos empezamos a reír. Propuse traer una botella de agua, para que luego de tomar el shot, por lo menos tuviésemos algo para apagar el fuego.

Tercera ronda. De nuevo me toca tomar tequila. Me quiero morir. Quien sale último es Juampi de nuevo, por lo que se saca el pantalón, quedando en slip. Alcanzo a aclamar. Dentro mío me pongo a pensar y me doy cuenta de que es un juego corto. No hay mucho más para que nos saquemos cada uno. ¿Que será lo que venga después de que no tengamos mas ropa?.

Cuarta ronda. Por suerte zafo. Salgo segunda, y en esta oportunidad pierden Fer y Sebas. Fer se saca el short, pero como no tenia calzoncillos, queda totalmente desnudo. Se ve que en el apuro por salir de la habitación, se había puesto la bermuda pero sin ropa interior. Todos empezamos a gritar y aplaudir. Fer se ríe y se cubre un poco hasta sentarse. Sebas toma el vaso de tequila que le corresponde.

Quinta ronda. Pierdo yo. Los tres empiezan a gritar y aplaudir en señal de aprobación. Así sentada como estoy me saco el vestido quedando en tetas delante de los tres. Los chicos no dejaban de mirarme. Mis pezones están duros, producto del aire acondicionado, pero también de la excitación. Se hace un silencio de unos segundos mientras noto como me devoran con la mirada. Atino para taparme un poco con los brazos, pero ante el abucheo de los chicos, los levanto mostrándoles en primer plano mis tetas. No recuerdo quien salió ante ultimo y mucho menos si tomo lo que le correspondía.

El juego se empezaba a poner más hot.

Antes de arrancar la sexta ronda, y viendo que no quedaban muchas prendas por hacer, propuse que el juego fuese solo hasta la ronda 10. Los tres están de acuerdo, pero proponen que una vez que un participante no tenga nada para sacarse, el primero y el segundo, que eran quienes no habían perdido, le impusieran una prenda en conjunto con el anteúltimo. Estuvimos de acuerdo.

Sexta ronda. Pierde Sebas, yo anteúltima. Tomo mi tercer shot de tequila. Siento que voy a vomitar, pero me la banco. También noto que mi cabeza empieza a dar vueltas. Tres tragos directos de tequila es mucho mas de lo que estoy acostumbrada a tomar. Seba se saca la remera.

Séptima ronda. Y si, me toco perder de nuevo. Solo me quedaba la tanga, por lo que así sentada como estaba me la quité, y la puse arriba de la mesa. Sebas, que también había perdido se sacó el pantalón. Pero con la excusa de sacarse las zapatillas para poder hacerlo, se agacho por debajo de la mesa. Aproveche y abrí las piernas para que, si se le ocurría mirarme, pudiera verme bien.

Ya me encontraba totalmente desnuda. No intentaba taparme. Estaba totalmente desinhibida. Disfrutaba el momento. Como siempre, sentirme el centro no solo me gustaba, sino que me calentaba muchísimo. Estaba rodeada de tres pendejos de 25 años que me querían garchar. Me sentía totalmente deseada.

Octava ronda. A esta altura Fer, y yo estábamos completamente desnudos. Si alguno de los dos salía último, nos iban a tener que aplicar una prenda. Sebas y Juampi solo en ropa interior. Le ponemos suspenso. Cada uno tiene sus cartas. Sebas un 12, por lo que ya sabe que no perdió. Juampi un 7, Fer un 6 y yo termino sacando un 10. Juampi se tomó su trago rápidamente. Ahora era el momento de ponerle una prenda a Fer. Le pedimos que se aleje, así nosotros, como equipo, podíamos deliberar. Me acerque a Seba, que era quien estaba en el medio y Juampi hizo lo mismo. Ya no me importaba taparme. La verdad es que no tenía vergüenza. Me sentía una diva rodeada de chicos semi desnudos con ganas de garcharme. Con la excusa de escuchar mejor, abrace a Sebas, apoyándole toda mi teta izquierda en su brazo derecho. Me miro, pero no dijo nada. Mientras hablábamos me encargue de frotársela disimuladamente. Seguramente había podido sentir la dureza de mi pezón en su brazo. No sé si el se calentó, pero yo si.

La prenda que le aplicamos a Fer fue que se sentara en una silla, donde los tres pudiéramos verlo, y se masturbara durante 1 minuto. Así fue. Fer empezó tímidamente, pero cuando estaba por terminar el minuto, ya estaba totalmente erecto.

Novena y ante última ronda. Antes de sacar las cartas, Seba me pregunto si había algún limite en las prendas. Era obvio que, si perdía, el precedente de la que le habíamos aplicado a Fer me iba a jugar en contra. Le dije que no, que una prenda era una prenda y que estaba dispuesta a cumplirla. Pero que solo quedaban dos oportunidades y no iba a haber una ronda 11….

Sacamos las cartas. Miro la mía sin mostrárselas y tengo un 3. Se que hay grandes chances de haber perdido. Los chicos tampoco muestran las suyas, por lo que incito a Fer, que fue el último en perder, a que de vuelta la suya. Tiene un 4. Por ahora soy la perdedora. Sebas da vuelta la de el. Tiene un 5….. y Juampi un 3 también. Tenemos que desempatar. Todos alientan por Juampi, que saca un 7. Yo demoro en dar vuelta mi carta. No me importa perder. Solo quiero generar suspenso. La termino dando vuelta y tengo un 5. Perdí. Juampi toma su trago de tequila. Los chicos me piden que me aleje así se ponen de acuerdo en que prenda aplicarme.

Me voy al sillón, exponiéndome desnuda delante de los tres. Me miran y yo no me tapo. Sebas me dice un par de cosas que no alcanzo a entender bien, pero la última sí. – “estas recontra buena”. Fer y Jaumpi también dicen algo que no escucho.

Me quedo ahí alejada unos minutos hasta que me dicen que ya tienen la prenda. Se ríen sin animarse a decírmela. Se codean entre ellos para ver quien toma la palabra. Sebas, que parece el más lanzado en todo, es quien me comunica la sanción. –“tenes que hacerle un pete durante un minuto a quien salga ganador de nosotros tres. Vamos a definir sacando una carta cada uno. La más alta es el ganador. ¿Te parece bien?. Vos nos dijiste que no había limite, pero sino va la cambiamos ehhh.. si arrugas…. Jajaja”. –“Nono, yo no arrugo, los que arrugaron son ustedes, en lugar de sortear a quien le iba a tocar, me podrían haber aplicado la prenda haciéndole el pete a los tres juntos. Pero ahora ya está. No se puede cambiar. Acepto el desafío. Saquen las cartas…. Daleee”, respondí. Se quedaron mudos, pero enseguida empezaron a maldecir por no haberse animado a más.

El ganador del sorteo fue Juampi. A esta altura, Fer, que en un principio parecía no estar convencido del juego o de exponerme/compartirme, ahora estaba totalmente desinhibido con su pija erecta. También pude notar que Sebas estaba excitado porque se le notaba claramente la erección debajo de la ropa interior. Le indique a Juampi que acomodara la silla, de manera de que sus piernas quedaran fuera de la mesa, y arrodillándome delante de él, lo ayude a bajarse el calzoncillo. Enseguida apareció delante de mi cara una pija de tamaño considerable. Estaba gomosa, semi erecta, pero cuando la agarre con mi mano, se puso dura enseguida. La cabeza le brillaba, producto del líquido seminal. Lo mire a los ojos, y le pregunte si estaba listo. –“sii, de una”, me respondió. Mire a Sebas, mientras tenía la pija de Juampi en la mano, y le pedí que pusiera el cronometro. Cuando me dijo listo, empecé a chupársela. Se la chupe con movimientos rápidos y profundos. Me la metía hasta mi máxima capacidad. Sabía que en un minuto era casi imposible que Juampi acabara, pero de todos modos estaba lista para recibir la leche si era necesario. Escuchaba a los chicos alentar o decir cosas, mientras yo devoraba esa pija. Cada tanto los miraba a los ojos. Al único que no lograba ver era a Fer. Seba se tocaba por encima del slip mientras miraba la situación. Se notaba que estaba totalmente erecto. Si alguno de los dos se hubiese puesto al lado de Juampi, se la hubiese chupado tambien, lo mismo si alguien me hubiese penetrado por detrás. Pero eran realmente muy respetuosos del juego.

Termino el minuto, por lo que me levanté y me senté en mi silla. Juampi se quedó inmóvil, con la pija totalmente brillante y dura. Los chicos festejaban.

Nos acomodamos cada uno en su lugar. Solo quedaba una ronda. En el fondo no quería que el juego terminara.

-“Decima y última ronda” dije. En mi interior quería perder. Todos agarramos una carta, pero nadie la quería mostrar. Yo ni siquiera la mire. Como había sido la última en perder, me presionaron para que la mostrara primero. Me negué. Les dije que como era la única mujer, me merecía la posibilidad de ser la última en darla vuelta. A regañadientes aceptaron. Seba dio vuelta su carta. Un 1. Era seguro que había perdido. O al menos, iría a un desempate. Lo siguió Fer, que al darla vuelta mostro un 11. Llegó el turno de Juampi, un 6. Hasta ese momento Sebas y Juampi eran los perdedores. Doy vuelta mi carta, y para sorpresa de todos, era un 1 también. Me empecé a reír porque no podía creer mi mala suerte. Ellos empezaron a festejar. Sabían que aun tenían muchas chances de aplicarme una nueva prenda. Sebas saco la nueva carta para el desempate. Un 10. Mis chances se estaban esfumando. Mirándolos a los ojos, con mi mejor cara de gato, saqué una carta y de una la puse en la mesa. Creer o no, era otro 10. De nuevo empate. Todos, incluyéndome nos empezamos a reír y hacer barullo.

Sebas saco otra carta. Ahora era un 5. Tome la mía, pensando que tenía chances de ganar, y dándola vuelta, para mi sorpresa, era un 2.

Los chicos festejaban como locos. Yo sabía que me iban a aplicar una prenda bastante fuerte, por lo que también me reí. Estaba entregada. Sin que me dijeran nada, me levante a esperar. Aproveche para ir al baño. Los chicos miraban mi desnudez.

Me sentía mareada, excitada, cansada. Por un lado quería que me garcharan entre los tres. Por otro lado tenía ganas de ya irme a casa. Eran más de las 3 AM.

Al volver al living los tres estaban sentados esperándome. Tenían una sonrisa cómplice en la cara.

-“y?. ya saben la prenda que me van a aplicar?, Miren que no puede exceder el minuto!!”. Pequeño detalle que seguramente no habían tenido en cuenta. Los tres al unísono dijeron “nooooo”. Había jugado mi carta. Un minuto es mucho tiempo para algunas cosas, pero muy poco para otras.

Sebas fue el primero en hablar. –“íbamos a aplicarte una prenda, pero ahora que decís lo del tiempo la deberíamos cambiar. La idea era que fuésemos los 4 a la habitación…. era algo así como un tenedor libre… “. Nos reímos todos, y les dije que la podíamos hacer, pero que sería un tenedor libre de un minuto. No los convenció, por lo que se pusieron a deliberar nuevamente. Me aleje, aun sin que me lo pidieran. Fue rápido. En segundos estaban listos para comentarme su nueva decisión.

Otra vez fue Sebastian quien tomó el mando. –“como te dije antes. Si te parece que no da, la cambiamos. No queremos dejar pasar nuestra oportunidad, pero tampoco nos queremos zarpar con la novia de Fer…..” dijo mientras todos nos reíamos. –“dale, mientras no se pase del minuto, dale.”. – “bueno, la idea es que te vendemos los ojos, y ayudándote con la mano o la boca, pero solo tocando nuestros genitales, adivines quien es cada uno. Eso en un minuto. Si perdes, se agrega una nueva vuelta de 30 segundos. Y así hasta que adivines”. Me empecé a reír. Le dije que eso de los 30 segundos era una estafa, porque la prenda era por solo un minuto, pero que lo aceptaba.

Me pare desnuda delante de ellos. Cerca, muy cerca. Agarre a Seba de la mano y le dije que pusieran tres sillas en semi circulo, así se sentaban ahí. Los chicos se movieron rápido. Después le pedí a Seba y Juampi que se sacaran el calzoncillo. Ahora estábamos los 4 desnudos. Los tres, tenían una erección. Además, estaban bien depilados, algo que siempre me gusto. Me quede mirándoles la pija. La de Juampi era la más linda. La de sebas era también grande, pero se iba de costado. A la de Fer ya la conocía muy bien.

Mientras los acomodaba, abrace a Sebas por detrás, aprovechando para apoyarle las tetas en su espalda. Se dio vuelta para mirarme sin lograr decirme nada. –“que?”, le dije yo.

Agarre una de la remera de los chicos, y enrollándola le pedí a Fer que me vendara los ojos. Una vez con los ojos vendados les pedí que pusieran música así no me era tan fácil escucharlos, y que se sentaran en las sillas. Luego les pedí que pusieran el cronometro, pero en cuenta regresiva así escuchaba cuando sonaba….estos no me iban a cagar.

Me arrodillé y con mi mano derecha empecé a buscar las pijas. Una vez ubicada, también empecé a usar la izquierda. Los tocaba. Estaban re duras, lo cual me calentaba un montón. Podía sentir como tenía mi vagina bastante mojada. Posiblemente sería muy fácil penetrarme.

Ellos no hablaban. Yo sí. Me agache un poco más y acerque mi boca a la pija que tenía enfrente. Empecé a chuparla. No estaba segura, pero creía que era la de Sebas, por la curvatura. Cambie a la de mi izquierda, pero también me pareció curvada. Me fui a la derecha. En esta no tenía dudas. Era la de Fer. El tema ahora era adivinar las otras dos, de las cuales solo conocía la de Juampi. Me acorde lo que había sentido un rato antes y trate de reconocerla. Chupe la del medio. Le recorri la cabeza. Mientras masajeaba la de la izquierda y cada tanto la de la derecha. Pobre Fer, por conocido se llevó la peor parte. Sonó la alarma, señal de que tenía que arriesgar. Me senté y sin sacarme la venda me quedé pensativa. Los chicos no se movieron, porque me hubiese dado cuenta si alguien cambiaba de silla.

Izquierda Juampi, Medio Sebas, Derecha Fer dije mientras me sacaba la venda. Había perdido. Acertado con Fer, pero mezclado a Juampi y Sebas.

Los chicos se rieron y me dijeron que tenía que repetir ahora 30 segundos. En ningún momento me pare. Me quede sentada con las tres pijas a escasos centímetros de mi cara. Antes de arrancar de nuevo les pregunte que pasaba sino adivinada. No supieron que responderme. Fer solo atinó a decirme 30 segundos más.

Me vende los ojos nuevamente, y me arrodille mientras escuchaba como entre ellos se iban intercambiando de lugar. Antes de arrancar les recordé que pusieran el cronometro.

Me tocaron la cabeza en señal de ok. De nuevo la misma secuencia, pero esta vez quise seguir un orden. Mientras chupaba la de mi izquierda, con mi mano derecha agarraba la del medio. Además de que trataba de contar los diez segundos mentalmente. Cuando creía estar en los 10 segundos, rote a la del medio. Mientras la chupaba, con mano derecha masturbaba a la de la derecha, y con la izquierda a la de mi izquierda. De nuevo a los 10 segundos mentales, empecé a chupar la de la derecha, mientras con mi mano izquierda masturbaba a la del medio.

Sono la alarma, señal de que se habían terminado los 30 segundos. La verdad es que no tenía idea de quien era quien. Ni siquiera me había concentrado.

Como no tenía nada que perder, en realidad me estaba divirtiendo, arriesgue sin dar muchas vueltas. –“de izquierda a derecha, Juampi, Sebas y Fer”, dije mientras me sacaba la venda. Ni bien termine de decirlo estuche como gritaban de alegría. Había fallado de nuevo.

Los chicos estaban eufóricos. Me pare porque me molestaban las rodillas y mirándolos les pregunte, -“y ahora que?”.

Me dijeron 30 segundos más. Me plante y dije, -“bueno, pero la última, sino pensemos en otra prenda o terminamos el juego”. Los chicos empezaron a cargarme, diciéndome cosas como que era una mala onda, una corta mambo, y la que más me molesto, más allá de que fuera en broma, de que como estaba grande, me quería ir a dormir.

Me arrodille de nuevo, mientras me vendaba los ojos escuche como se movían intercambiando posiciones. En segundos arranque con mi prenda. En esta oportunidad me dedique 100% al que me tocaba. Es decir, me ayudaba con las manos, pero siempre con el mismo. Arranque nuevamente de izquierda a derecha. Con mi mano izquierda agarraba la cola de al que se la estaba chupando y con la derecha le agarraba la pija paras ayudarme. Estaba segura de que la primera era la de Fer. Luego rote para mi derecha, y en esta oportunidad, al ayudarme con las manos, estaba convencida de que era Sebas, y por ende, el ultimo, debería ser Juampi.

Cuando termino el turno, y antes de sacarme la venda, les dije, -“Fer, Sebas, Juampi”. Había acertado, por lo que había cumplido con mi prenda.

Mientras me paraba, y amagaba a juntar mi ropa para vestirme, los chicos me empezaron a decir cosas, como que querían seguir jugando o si yo no quería quedarme un rato más. Lo primero que atine a contestar fue, -“no chicos, como dijeron antes, soy una mujer grande y tengo que ir a dormir”. Ellos se rieron, pero yo solo dibuje una sonrisa falsa en mi rostro como queriendo mostrar seriedad. Los chicos se pudieron serios, pensando que yo me había enojado, pero cuando los vi así les sonreí diciéndoles que era una broma. –“ya quisieran sus amigas de veintipico estar como yo ehhhh”, les dije riéndome. Sebas enseguida dijo, -“una autentica MILF”. Nos reímos los cuatro.

Los chicos estaban dispuestos a lo que fuese necesario para que me quedase un rato más, por lo que la que propuso un juego ahora fui yo. –“Ustedes son 3. Yo me vendo los ojos y me voy a la habitación. Ustedes cada uno saca una carta y el numero más alto se viene a la habitación conmigo. De los otros dos, el número del medio puede sentarse a mirar, y el más bajo, a lo sumo escuchar desde la puerta. ¿Qué les parece?”. Se me acababa de ocurrir. Mas fácil hubiese sido decirles de ir los tres a la habitación y tener sexo con cualquiera. Pero no sé porque en ese momento se me ocurrió hacerlo de esa forma.

Los chicos enseguida aceptaron. Antes de que sacaran las cartas les dije que yo me tenía que ir a la habitación, porque parte del juego era que yo no supiera con quien me iba a acostar.

Mientras caminaba para la habitación como una gata, les pedí que no hicieran trampa.

Me acosté en la cama, boca arriba, apoyada en mis codos y con las piernas abiertas y semi flexionadas. Podía escuchar como los chicos en el living se reían, pero no pude descifrar quien había ganado. Me di cuenta de que se acercaban, pero nada más. La habitación estaba a oscuras. Solo entraba un poco de luz de la calle, que alcanzaba a marcar siluetas.

Se hizo un silencio, pero era evidente de que ya había gente en la habitación. Me sentía vulnerable. Estaba con las piernas abiertas, ojos vendados, y había al menos dos o tres hombres en la misma habitación que yo.

En determinado momento siento que se me acercan, y en cuestión de segundos una lengua jugando en mi vagina. Alguien, no se quien, había empezado a chupármela. Me recosté totalmente y me entregué a ese momento. La excitación que tenía era tal, que enseguida me olvide de que estaba con los ojos vendados delante de varios hombres. Me la chuparon de una manera bestial. Podía sentir y escuchar mis jugos mezclados con la saliva. Cada tanto me introducían un dedo, lo que me aumentaba aún más la excitación.

Empezaron a tocarme las tetas. Me las masajeaban suavemente. Nadie hablaba. Solo se escuchaban mis gemidos, y el ruido de mis fluidos. Me pellizcaron los pezones, que ya estaban duros como piedras. Nunca voy a saber si quien me estaba tocando las tetas era la misma persona que me estaba dando sexo oral. Si seguían las reglas del juego, debería ser la misma persona, pero si alguien hubiese hecho trampa, no me hubiese molestado.

Estuvimos así varios minutos, los suficientes para llevarme casi al éxtasis. Aumentaron el ritmo con la mano, y puse sentir que ya eran varios los dedos que entraban y salían de mi vagina. No puse conterme y grité tan fuerte como pude mientras acababa. Una de las manos me tapo la boca silenciándome. No me importo. Lo disfrute a pleno.

Pude sentir como la misma persona se subía arriba de mí, y su pene empezaba a jugar cerca de mi entrada. Alcance a decir –“ponete un preservativo”. Escuche como se estiraba y casi sin salir de encima mío se lo colocaba. Era evidente de que alguien se lo había alcanzado. De pronto me penetro. Entro fácilmente, como si nada. No me gusta tener sexo con preservativo, porque muchas veces siento que me quita lubricación y tengo que acudir a lubricantes externos, pero este no era el caso. Es que mi lubricación era absoluta. Si bien acababa de tener un orgasmo, la situación me mantenía super excitada. Sabía que, si me lo proponía, podía acabar en pocos minutos nuevamente. Y me lo propuse. –“haceme acabar de nuevo pendejo, que estoy re caliente”, le dije mientras con mi cuerpo trataba de atraparlo para que no saliera. Mientras le decía esto lo agarraba con mis manos de su culo. Lo tenía duro, casi tan duro como la pija que me estaba penetrando. Cruce mis piernas por su espalda, de manera de no dejarlo escapar. Se movía con fuerza, y en poco tiempo sentí como mi cuerpo se estremecía con un nuevo orgasmo. Se lo hice saber. –“estoy acabando hijo de puta, no se te ocurra sacármela”. Mi orgasmo fue casi idéntico al anterior en tiempo he intensidad.

Aun no sabía quién me estaba cogiendo, y no me interesaba saberlo. Sentí que se levantaba, y me daba vuelta poniéndome boca abajo en la cama. Me levanto la pelvis con sus manos, por lo que me puse en cuatro paras, posición de perrito. Me penetraron nuevamente. Se me corrió un poco la venda. No quiero ver a nadie por lo que pido que me la acomoden. Quiero que el morbo del anonimato se mantenga. Me encanta.

-“cógeme pendejo, dale. Cogeme que me encanta”, le digo. Me bombea con fuerza, como queriendo que cada milímetro de su pija se meta dentro mío. Cada tanto me agarra las tetas, pero sus manos están concentradas en mis caderas ayudando al ir y venir.

En eso siento que aumenta el ritmo, por lo que yo ayudo también. –“quiero que me la dejes en la espalda”. No termino de decir esto, que siento que sale de dentro mío y mientras escucho el ruido típico de cuando se sacan el preservativo, algo caliente empieza a caer en mi espalda. Me estaba acabando, tal como lo había pedido.

Me quedo en esa posición. Todos estamos en silencio. Lo único que alcanzo a escuchar es, a quien creo fue quien me había garchado, alejarse un poco. El silencio se torna incomodo. En realidad, la “prenda” había finalizado, por lo que me podría sacar la venda, levantarme y cambiarme, pero algo me hace quedar en esa posición he ir por más.

-“me banco a uno más”, alcance a decir.- “donde esta el segundo puesto?”. Sabía que, por lo menos dos de los chicos, aún estaban en la habitación. No termine de decir eso, que escucho que alguien se acerca. Noto su presencia y en segundos como me penetran. No alcanzo a escuchar si se había puesto preservativo, por lo que me alejo en señal de rechazo y le pregunto si se lo había puesto. Me agarra una mano, para no hablar así no lo reconocia, y me la lleva hasta la pija donde noto que tiene un preservativo puesto. Me vuelvo a acomodar y me dejo penetrar. Que lindo se siente ser garchada por un segundo pendejo. Lo estoy disfrutando nuevamente. Al principio es un ritmo lento. Yo no domino la situación, por lo que me dejo llevar.

Sea quien sea el que me está cogiendo, lo hace suavemente, como si quisiera estirar el momento. En mi cabeza trato de adivinar quien es, pero no es algo que me interese mucho. Que experiencia estaba teniendo. En un momento me imagino contándoselo a mis amigas. Que lindo seria poder contárselos con lujo de detalles, he incentivarlas a que se permitieran vivir algo similar. Enseguida mi cabeza vuelve a la habitación. Me están dando una linda garchada. Me masajean las tetas apretándomelas, lo que en algunos momentos me genera molestia. Pero no digo nada y me dejo. Perdí la noción del tiempo, por lo que me es difícil calcular cuánto llevamos en esa posición. Se que me va a ser muy difícil acabar de esa manera, y ya me están molestando las rodillas. Me tiro para adelante, siempre tratando de dejar mi culo lo más arriba posible. Me siguen penetrando. Siento como mi entrepierna esta empapada.

Unos minutos después pido cambiar de posición. No solo me duelen las rodillas, sino la cintura también. Necesito que nos movamos. –“pls cambiemos de posición que no doy más”, alcanzo a decir. Quien me está garchando lo entiende. Le pido que se acueste boca arriba. Cuando noto que ya se acomodó, me subo como puedo y ayudándome con la mano hago que me penetre. Entra de una nuevamente. La lubricación y dilatación son plenas.

Empiezo a saltar arriba de esa pija. Me propongo hacerla acabar. Se lo digo. –“te voy a hacer acabar pendejo. Te vas a acordar de mi toda tu vida.” Mientras sigo saltando.

Se me mueve un poco la venda, pero enseguida alguien me la acomoda. Me doy cuenta de que no es quien me está garchando, señal de que el tercero está cerca. Por un momento dudo en si llamarlo a que se sume, pero la idea de que me garchen de a uno me gusta mucho. Se que me van a garchar los tres, pero cada uno a su tiempo.

El sentir al tercero cerca me vuelve a poner en clímax. Se lo digo. –“voy a acabar de nuevo”. Se me pone toda la piel de gallina. Siento que los pezones se me van a salir del cuerpo, y posiblemente quien me estaba garchando lo noto, porque me los empezó a tocar de nuevo. Me tiro para adelante para acercárselos a la boca. Quiero que me los muerdan. Se da cuenta, y en segundo me esta pellizcando y mordiendo los pezones. Exploto. Es tremendo el orgasmo que estoy teniendo. Pareciera que es el primero en semanas, pero es el tercero en menos de una hora. Esto es señal de que lo estoy pasando increíblemente bien.

Termino de acabar y me doy cuenta de que quien me está garchando también lo está haciendo. No paro de moverme hasta asegurarme de que ya no le salga nada. Me quedo quieta unos segundos. Siento que se le empieza a achicar. Pero la presión que estoy ejerciendo no deja que se salga. Me levanto y me tiro al lado. Pasan unos segundos y noto que se levanta y que otra persona toma su lugar. Me empiezan a tocas las tetas. Me dejo. Necesito descansar un poco. Se que me van a garchar de nuevo, pero no puedo más. Me las empiezan a chupar. La lengua juega con mis pezones, que están durísimos. Me los muerden un poco, lo justo entre el placer y el dolor. Sabe cómo hacerlo y eso me gusta. Alterna entre ambas tetas y se ayuda con las manos. Tiro mis brazos para atrás, en señal de aprobación y además porque esto hace que mis tetas sobresalgan un poco más. Estoy agotada, pero sé que me tengo que esforzar para que el tercero se lleve su porción también.

Estamos en esa posición un rato. Cada tanto juega con su mano y mi vagina. Es tal la lubricación que los dedos entran fácilmente. –“cógeme” le digo mientras me pongo boca abajo. Como puedo agarro una almohada y la pongo debajo de mi vientre. Esto me levanta la cola y ayuda un poco más. Me penetran de una. No alcanzo siquiera a pedir que se pongan preservativo. Me empiezan a garchar con fuerza. Siento mi vagina bastante irritada. Eso posiblemente sea, no solo por el uso, sino también por los preservativos. Es que no estoy acostumbrada a que los usen. Siempre me causaron irritación. Me vuelvo a concentrar entregándome al momento. Paro mi cola lo más que puedo y cuando creo que paso un tiempo prudencial, le pido que por favor me acabe en la cola o en la espalda. –“pendejo, acábame toda la espalda”. Aun tengo restos de semen del primero, quiero que se mezcle todo. Listo, son las palabras mágicas. Siento que aumenta el ritmo, y en unos segundos sale de dentro mío. Escucho el ruido del preservativo, señal de lo que tenía puesto, y enseguida siento como si me estuviesen mojando la espalda con agua tibia. Se ve que tenia bastante adentro suyo, porque el primer chorro me pego en el omoplato. El segundo cerca, y después algunos más ya cerca de la cintura. Pude sentir como me frotaba la pija por los cachetes del culo, cosa que me encanto. También como el semen empezaba a chorrear por mi costado derecho, alcanzando a mi teta que se encontraba aplastada contra la cama.

Se tiro al lado mío, y yo me quede en esa posición sin decir nada. Pasaron unos minutos en los que nadie hablaba. De hecho, no estoy segura de sí los tres estaban en la habitación, pero en determinado momento les pedí que salieran.

Escuche como se levantaba alguien, y me pareció escuchar a alguien más salir.

Una vez sola en la habitación, me saque la venda. Me molesto la poca luz que habia, por lo que tuve que cerrar los ojos.

Me fui al baño y como pude me limpié la espalda con papel. La vagina con un poco de agua fría. Me ardía. Desde el baño le pedí a los chicos que por favor me dejaran mis cosas en la habitación, por lo que, al salir del baño, tenía mi vestido y tanga arriba de la cama. También me habían dejado la cartera. Agarré mi celular y me pedí un Uber. Luego me dirigí al living.

Los chicos también se habían vestido y estaban como esperándome. Me ofrecieron un vaso de Coca que acepte. Los tres tenían una sonrisa en la cara, pero nadie dijo nada al respecto de lo que había pasado un ratito antes. Entendían perfectamente que había sido justamente eso, algo que ya había pasado.

Me acerqué a Fer, y le di un beso tremendo, lo que hizo que los amigos exclamaran algo. Cuando termine de darle el beso le pedí que me acompañara abajo, que mi auto estaba por llegar.

Fer, que no sabía que me había pedido un Uber, asintió. Me despedí de Sebas y Juampi solo con la mano y un “chau chicos, nos vemos”.

Una vez abajo volví a darme un beso con Fer. Parecíamos novios…..pero no lo éramos.

Me subí al auto y pude sentir como mi espalda se pegaba al asiento…eran los restos de semen que no me había podido limpiar y aun no se habían secado.

Llegue a mi departamento totalmente agotada. Me tiré en la cama y me dormí.

Me levante lo más temprano que pude…..Era mi último dia y quería aprovechar para hacer algunas compras.

Había sido una semana intensa.